Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

30 ene 2010

Como Llenar un Vaso


Iba a esperar hasta el lunes para empezar a escribir, en serio que sí, pero Rosarito se puso a armar una máquina del tiempo con los imanes de la cocina y me pidio a mí que por favor le ponga los cables y la haga funcionar.
"Vos sabés hacer máquinas, no mamá?"
"Máquinas simples, Ro, no máquinas del tiempo." y pensé en palancas y poleas y mis clases de física en la secundaria con la Profe Marcela..
"Yo te explico" señaló la parte de mas arriba, una serie de rectágulos de colores "Acá arriba van todos los cables" y a partir de ahí procedió a explicarme paso por paso como construir su máquina - está claro que no les voy a pasar las instrucciones porque que sería del mundo si semejante máquina cayera en las manos equivocadas... No insistan...
Una vez terminada la explicación, y dándose cuenta de que obviamente estábamos un tanto cortos de materiales como para empezar semejante proyecto, mi niña cambió de planes y se fue a su cuarto a hojear Mi Primer Atlas del Cuerpo Humano que le regaló la abuela... últimamente está muy preocupada por como funciona el sistema nervioso. Lo cual, valga la redundancia, me pone nerviosa porque así como mi física es bastante simple, mi biología no la supera por mucho y salir a pasear con ella se ha vuelto un cuestionario sobre medicina moderna.
En fin, lo importante de todo este posto, que me hizo salir del letargo antes de tiempo, es que el esquema de la máquina del tiempo quedó pegado en mi heladera, así que quedan todos advertidos. En el momento en que consiga los materiales pertinentes, yo la armo y acá no pasó nada.

23 ene 2010

Waving, not Drowning


Yo tendría que estar poniendo al día este blog... Si si, tendría que estar haciéndolo.
Tengo todo el anecdotario del 2010 preparado - y creanme, es sorprendente el valor anecdotario de algunas cosas que mientras están sucediendo no valen nada - pero la verdad de veritas, el calor me está carcomiendo el cerebro y lo único que puedo hacer es leer a los demás - cualquier demás, todos los demases son bienvenidos, ya sea literatos consagrados o amateurs ciberespaciales, cualquier cosa, mi cerebro devora - mientras espero que la temperatura baje y mis neuronas de a poco despiertan de su letargo... Es decir que durante este mes - lo que queda de él ya que los primeros quince días estuve de paseo por el ispa que no miramos - no creo que vaya a postear mas que esto. El estar de vacaciones implica que esto que estoy escribiendo sea a medias compartido con Zeke, que tiene apoyado sobre mis piernas un juguete de plástico de esos en los que hay que encajar las formas y ciertamente pretende que yo lo felicite por aca una que le emboca. Por cierto, estas cosas raspan.
Así que nada, sólo para que sepan, esta soy yo mandando un saludo, no una señal de ahogo.

1 ene 2010

El Eterno Optimista



En el 2007 hice un curso de cocina para las fiestas, cocina fría y tonteras de ese estilo. En el recetario había para hacer un pollo relleno que tenía un excelente aspecto.
Llegó Año Nuevo y decidí intentarlo.
Compré el pollo deshuesado - si yo intentaba deshuesarlo como había hecho el profe, en un dos por tres y voila, no hay huesos, como si de un truco de magia se tratara, todo iba a haber terminado antes siquiera de empezar -, compré las verduras pertinentes, las carnes y demases accesorios. Hice el relleno, lo aplasté como había hecho el buen hombre vestido de blanco, lo amasé con firmeza y eventualmente rellené al pobre animal. Lo até por todos lados, cuestión de que no hubiera forma de que escapase y lo metí al horno. Se cocinó perfectamente, lo saqué a la hora indicada y lo dejé enfriar, bonito como se lo veía. Llegó la hora de la cena, solté las amarras y empecé a cortarlo. Ahí fue cuando se notó que algo había salido mal, porque el bendito Pollo Relleno, en ves de quedarse perfectamente armado - como prometía la receta, mentiras, todas mentiras, - se desarmó por todos lados, convirtiéndose en segundos en Pollo con Guarnición.
Hay que decir que de gusto estaba muy pero que muy bien, esa promesa sí se cumplió, pero aún así, tengo que admitir, no quedé satisfecha con todo el asunto y decidí que el próximo año vería de intentarlo nuevamente, a ver si lograba descubrirle el truco.
Llegó el 2008 - mas rápido de lo que uno creería - y me aboqué a la tarea de rellenar el pollo una vez mas. Esta vuelta había perdido la receta, así que tuve que pedirle a una amiga que trabaja en el lugar donde hice el curso que me hiciera el favor de conseguírmela, lo cual hizo que no tuviera tiempo de chequearla con antelación, pero no estaba preocupada. Una vez mas compré el pollo deshuesado, las verduras y las carnes. Piqué, molí y amasé. Agregué gelatina sin sabor y rellené. Hice todo lo que tenía que hacer. Finalmente lo até, lo cociné y lo dejé enfríar. Perfecto y doradito. Para cuando llegó la hora de la cena yo estaba bastante optimista respecto a los resultados. Pero, alas, no habría de ser, porque una vez que corté los piolines, toda la cosa se desarmó y otra vez, en vez de Pollo Relleno, nuevamente a la mesa llegó Pollo con Guarnición. Again, rico estaba, pero a estas alturas ese no era mi punto.
Este año decidí saltarme de rellenar un pollo per se y en cambio me conseguí una receta de Arrollado de Pollo, que es lo mismo pero mas simple. Al cabo, razoné, al ser en forma de cilindro debería ser mas fácil de lograr que se mantenga en una pieza. Compré lo pertinente para hacerlo - las presas de pollo, las nueces, las ciruelas, la panceta, la zanahoria y el morrón - y haciendo caso de las indicaciones, lo preparé todo sobre el papel de aluminio. Todo iba la mar de bien - este año parecía que mi Pollo Relleno iba a funcionar - hasta que llegó el momento de enrollarlo... Ahí todo empezó a salirse de los esquemas mientras el pollo se deslizaba por el papel y el relleno se volcaba por los costados. Finalmente, después de la lucha y las puteadas, logré envolverlo - necesité dos hojas de papel de aluminio, la primera no alcanzó - y lo até por los cuatro costados como si de un matambre se tratase...
Ahora está en el horno, pero tengo que decir que no le tengo mucha fe a su estructura... Estoy segura de que va a estar buenísimo, el olor ya empieza a sentirse...
Aún así, creo que este año también va a empezar con Pollo con Guarnición...
Pero, y ahí está la moraleja - y lo fantástico de esta historia -, si todo sale bien, pienso intentarlo una vez mas el año que viene.
Así que, Feliz Año Nuevo para todos! Por que el próximo año nos traiga a todos una nueva oportunidad de hacer Pollo Relleno!
Copa de champagne - las mismas que las de mi cumpleaños - y brindo por todos ustedes y todos nosotros.
Salud!

30 dic 2009

Como si el Resto no Hubiera Bastado...


Ayer al mediodía prendí el televisor, prendí el DVD y apreté el botón OPEN/CLOSE para poner Cars, la archipelícula de Zeke. Sorprendente lo mucho que le gustan los autos a ese chico. Es curioso como a veces, sin que uno haga nada y dándoles toda la libertad del mundo para elegir, caen los chicos solos en el estereotipo en que la gente tiende a ponerlos. En fín, decía, apreté el botonito, puse mi mejor cara de "esperá un segundo que ya empieza" y oh, sorpresa para todos los involucrados, nada sucedió. Apreté con mas fuerza y otra vez, nada. El cartelito digital anunciaba "Closed" pero de "Open" ni hablar. Volví a apretar, con ganas, y maldito su interior de cobre, el coso me ignoró. Apagué y prendí. No hizo mella. Moví todo. Lo golpee ligeramente. Silencio de radio. Puse play a ver si eso reseteaba lo que sea que estuviera mal, pero la pantalla se encendió y pude ver el menú de la película que estaba dentro en un negativo surrealista, con violetas oscuros, azules grisaceos y letras ultra brillantes.
Aceptando el destino cruel, le avisé a H que el DVD estaba enfermo y pese a los gritos de Zeke, estafado en su deseo, cambié el canal AV y puse los dibujitos.
Esa noche llegué a casa a las 8 30 y lo encontré a H sobre la mesa del comedor, destripando al aparato, con la Ro sentada junto a él, declamando que nunca había visto cables mas bonitos y que estos tenían estrellas y ¿qué cosa es esa?, e ignorando olímpicamente al padre, que trataba por todos los medios de arreglar el aparato mientras evitaba que ella se electrocutara tratando de tocar los ya mencionados cables bonitos.
Eventualmente H anunció su derrota, - "Ves esto de acá? Esta quemado" - y decidimos ir a ver de comprar uno nuevo en mil cuotas, porque unas vacaciones con Zeke llorando por sus autos y Rorro por sus princesas no iban a ser vacaciones. Enchufé el televisor, que H había soltado cuando agarró el DVD y puse el canal de dibujitos again. O al menos eso intenté, porque en un arranque de solidaridad con su compañero caído en desgracia, nuestro televisor grande se negó a encender. Me mordí el labio, enchufé y desenchufé, probé en otro enchufe, moví el cable, hice todo el baile que uno hace en ese tipo de circunstancias y finalmente acepté la realidad inverosimil. En una casualidad espantosa - porque uno creería que los dos eventos están relacionados, pero no veo como, ya que uno cayó herido cerca del mediodía mientras que el otro parece haber fallecido cerca del anochecer - nuestro televisor del living también tuvo el descaro de quemarse ayer.
Y otra vez los llantos y las quejas de los gemelos fantásticos, pretendiendo que yo hiciera magia con mis grandes poderes maternos y arreglara el mundo. Cosa que me encantaría hacer, ya quisiera yo, pero ja! Así que finalmente, resignada ante lo inevitable, sacrifiqué mi computadora en haras del bien mayor, puse Cars en el reproductor, instalé a mis niños en el sillón y hoy con H vamos a mover la tele de mi cuarto al living y a hacer malabarismos financieros para ver como llenamos el bache.
Ahora, hay que ver, ¿a quién se le ocurre terminar el año de esta manera?
Al primero que diga algo del estilo "mejor, así empezás el año con todo nuevo" le tiro con la chancleta.

29 dic 2009

A Medida


No sucedió así: Los cielos se abrieron y resonaron las trompetas. Los ángeles batieron sus alas perfumadas. Ríos de champagne corrieron libres para festejar la gloria del nacimiento de Cristo. Luces brillaron en todas las puertas y coros se alzaron para celebrar la gloria de Dios. Las naciones depusieron las armas y la tranquilidad se hizo carne. La Estrella de Belén surcó el firmamento y hubo paz en la tierra para los hombres de buena voluntad.

Tampoco sucedió así: La música resonó en el inmenso salón, canciones de Navidad remixadas haciendo temblar los muebles. Guirnaldas de hojas verdes y flores rojas colgaban de los marcos y ángeles de alambre y lino decoraban las puertas. Una mutitud de invitados, distribuidos en varias mesas, disfrutaba de una copiosa comida compuesta de varios platos, disfrutando el momento, sin preocuparse por la hora. Boles de postres y canastas con frutas se alineaban sobre los mostradores, decorados en plateado y blanco. Botellas de champagne descansaban en las heladeras, esperando que dieran las doce para ser abiertas. Docenas de paquetes reflejaban las luces del gigantesco árbol, en rítmico parpadeo, encendiendo y apagando la noche.

O de esta manera: La numerosa familia, vestida con su mejor ropa, cruzó la calle en dirección a la Iglesia, donde ya un buen número de feligreses se había reunido para escuchar la misa de Gallo antes de volver a casa, para disfrutar de la cena Navideña. La pequeña Iglesia, sus puertas abiertas de par en par, estaba llena a rebosar de flores de distintos colores y el perfume impregnaba todo lugar, mezclándose con el calor del verano, cargando la atmosfera, ya pesada de humedad e incienso. La niña mas pequeña se soltó de su padre y corrió hacia el altar, maravillada ante el misterio, seguida por su hermana mayor, que agarrándola firme de la mano la llevó de vuelta al seno familiar. El sacerdote se asomó por la puerta de la sacristía, para ver la cantidad de atendentes y sonrió feliz antes de volver adentro para terminar de arreglarse.

Sucedió así: La cena casera terminó temprano, merced a las insistencias y los ruegos de la niña mayor de la casa, que desesperada por la inminente llegada de Papá Noel, no había querido comer nada. Un rato antes, tanto ella como su hermano menor habían seguido las pistas de la busqueda del tesoro que organizara su abuelo y habían encontrado la cajita llena de monedas de chocolate, cosa que no había ayudado en nada al caso de la carne con verduras. Despues de la comida se encendieron las estrellitas y los cohetes, lo que llevó a las risas y los sustos, mientras la cheesecake hacía una aparición momentanea. Una vez terminada la pirotecnia -y la cheesecake - los padres de los críos, cansados finalmente de tanto ruego intermitente adelantaron la llegada del Viejito Pascuero. Los minutos hasta las doce se fueron entre exclamaciones de alegría infantil y ruido de papel rasgado. A las medianoche se descorchó un champagne y un anana fizz - para los que no gustan del champagne... - y la familia salió, copa en mano, a la mitad de la calle a ver los fuegos artificiales. A eso de la una y media, después de los últimos gritos histéricos y agotados por que nadie quería rescindir de sus jueguetes nuevos, los cachorros se fueron a dormir, y después de ordenar un poco, yo me fui a dormir también, con esa agradable sensación de contento que tiene uno en el pecho cuando el mundo es como tiene que ser.

27 dic 2009

Reseteando el Reloj...


Ahí termina el 26 de diciembre.
Tengo que decirlo, no me gusta nada el día 26 de diciembre. Me resulta anticlimático.
Yo pertenezco a esa categoría de gente que disfruta de la Navidad. No me paso el año entero esperándola - no realmente -no del todo - , pero me hace cierta ilusión saber que ahí está, brillante y colorida, envuelta en papel de regalo y buenos deseos, lista para hacerme pensar en cosas mejores después de un largo año de trabajo. No puedo evitar el pensar que es una de las mejores épocas del año. Desde el 8 que armamos el arbolito hasta el 25 a la noche, con las calles adornadas, las personas deseándose felices fiestas, todos preparándonos para esa noche en la que por un rato podemos fingir y casi creer que todos somos hijos de Dios. Aun cuando haya cada vez mas gente protestando su comercialización, aun cuando haya tantos a los que les gusta sentirse superiores y decir que la Navidad es sólo para los chicos. Yo la disfruto. Las Navidades que pasé en familia, las que pasé con amigos, las que pasé en malas épocas y las que pasé en buenos tiempos. Desde que era chica y todavía tenía abuelos hasta ahora en las que tengo hijos. Creo que pese al cliche que la envuelve, es un tiempo en el cual uno tiene derecho a pensar que no todo está perdido.
Por eso a mí el día 26 me jode. Por que marca el final de todo eso. Y ahora tengo que esperar todo un año otra vez para poder volvera a sentirme así.
Mi arbolito todavía titila - no voy a sacarlo hasta después de reyes - pero ya no es lo mismo. Lo enchufo y ya no me llena de expectativa. Lo miro y no puedo evitar sentir que está fuera de lugar, como alguien vestido de gala en una reunión a la que todos asistieron de jeans.

24 dic 2009

Pero Que Vuelan, Vuelan


Ayer entré a la Cultu y la ventana grande junto a la biblio estaba abierta. Considerando que yo la había cerrado la noche anterior antes de irme - siempre lo hago, ya una vez me retaron un olvido porque parece ser que una ventana abierta invita a que entren gatos/ratones/murcielagos/ninjas y cualquiera de estos (el ninja quizás no) haría sonar la alarma - asumí que María, la chica que limpia, había llegado antes que yo y la había abierto. Descarté la posibilidad de que se hubiera abierto sola porque la cosa tiene una traba bastante segura, y si en el momento la cerrás mal, se te cae en la nariz, asi que no hay forma de equivocarse.
Pero cuando pregunté María no había llegado todavía y ninguna de las chicas de secretaría tenían idea de quien había movido la ventana.
Esta historia, que en sí misma no lleva a nada mas que a un "debo haberla cerrado mal", si uno la suma a las demás cosas que de a poco se van juntando, es... bueno, incómoda.
Cosas como la noche en que cerrando la puerta de la biblio escuché como en una de las aulas se cerraba una de las ventanas - se juntaba la hoja y se corría el pasador, no solamente se golpeaba por culpa del viento - y el aula estaba vacía. Tengo testigos. Pato que estaba haciendo algo del otro lado también lo escuchó, porque una es imaginativa, pero mi imaginación todavía no se desborda sobre inconcientes ajenos.
O el cuento de las guías de teléfono, que cuando volvimos de las vacaciones estaban adentro de la Cultu - detrás de la puerta cerrada con llave - y apiladas una arriba de la otra en el suelo. Considerando que sólo hay dos personas que tienen llave y que las dos niegan de manera vehemente el haberlo hecho, es toda una proeza para las dos guías el haber cruzado la puerta sin activar la alarma - deben ser ninjas - y haberse apilado muy cómodas a esperar el comienzo del año lectivo. La lógica indica que una de las dos personas miente, pero viendo y considerando que no hay motivo para que mientan - cualquiera de las dos tiene razones válidas para haber estado en la Cultu en pleno enero - todo el asunto es curioso.
Y para terminar no hay que olvidar la vez que María abriendo la puerta de entrada una mañana le pareció ver a través del vidrio un reflejo blanco que se iba por el pasillo. La chica pobre prefirió quedarse afuera y esperar a que alguna de nosotras llegara para hacerle el aguante.
... No es que uno crea en fantasmas... Pero la ventana seguimos sin saber quien la abrió...
Por lo pronto, si en la Cultu hay espíritus y su único interés son las ventanas y las guías, supongo que estamos bien. Pero en el momento en que los libros empiecen a moverse sólos me fui a la mierda.

22 dic 2009

Se Vive Se Aprende


Fuimos al supermercado el sábado por la tarde. Hicimos la compra y nos pusimos en la cola. Por esas casualidades - todavía no habían pagado el aguinaldo - no había tanta gente así que no era muy larga. En una de los costados, en los stands de compras de último momento - lo que me lleva a un paréntesis momentáneo. En Jumbo en los stands de compras de último momento han puesto Bonsais. Bonsais. ¿Quién compra un Bonsai como algo de último momento? ¿"voy a llevarme una lata de coca, un paquete de chicles, dos pilas y un Bonsai"?... ¿Quién ordena estas cosas?
En fin.
En los stands de compras de último momento, decía yo entonces, había colgadas bolsitas de red llenas de canicas y Rorro empezó su letanía.
"Quiero canicas." "Quiero canicas" "Comprame unas canicas" "Por favooooooooor" "Porfiiii" con ese tono penetrante destinado a desmoronar las defensas paternas.
Siendo sábado a la tarde, queriendo irnos de una bendita vez, ni el padre ni yo estábamos de humor realmente como para darle pie así que dijimos que no y abandonamos el lugar, previa entrega de todo nuestro dinero a la señorita detrás de la caja, que no pareciera, no no, ella en su uniforme de polyester, pero es capaz de robo casi a mano armada con la mejor de las sonrisas.
El día continuó su marcha y yo, ilusa, pensé que el cuento había terminado, pero no, sólo era la punta del iceberg. En lo que duró el fin de semana Rosario debe haber pedido bolitas y/o canicas alrededor de 377 veces - give or take - y yo finalmente claudiqué el lunes al mediodía. Todo ser humano tiene un límite y el mío parece ser llega hasta el pedido numero 378. Creí que podría resistir, pero no. Estoy segura de que me sangraba una oreja.
Salí de laburar el lunes a la tarde y me embarqué en la busqueda de bolitas, sabiendo por Susana que la Ro se había pasado la tarde diciéndole a todo el mundo que su mamá le iba a traer una bolsa de canicas y que ella iba a esconderlas para que su hermano no se las metiera en la boca y toda una serie extra de indicaciones y afectaciones respecto a las bolitas que yo iba a traerle.
Ahora, quiero que todos ustedes sepan, no hay bolitas en todas partes como yo ingenuamente creí. Nop. Walmart si tiene. Flipper, el kiosco grande al lado del hospital, Puerta Norte, Pamplinas, el local de al lado de Pamplinas, Giro Didáctico, la librería papelería cerca de la plaza, Azza y el local de decoración en la avenida - que sí tiene gemas - no tienen.
Finalmente, cansada de dar vueltas por Neuquén, me rendí, fui hasta el mercadito a dos cuadras de mi casa a comprar algo para la cena, y por supuesto, porque la vida está configurada de esa manera, en el mostrador del kiosquito de junto, había colgadas nada mas ni nada menos que cinco bolsitas de red llenas de canicas.
Ni que decir que en mi felicidad - ya me había visto llegando a casa con las manos vacías y teniendo que soportar horas de llanto desilusionado - compré dos bolsitas, las metí con la prepizza y demases de la bolsa y partí hacía casa.
Rorro no dijo hola que me sacó las canicas y corrió a esconderse a su cuarto - madre, padre y abuela taladraron en su cabeza que sólo puede jugar a las bolitas lejos de Zeke - con una lata de leche Nido donde volcarlas y una sonrisa de oreja a oreja. Fue un momento dulce...
Por supuesto, el interés por las benditas bolitas le duró veinte minutos, mientras que la lastimadura que me hizo la sandalia en el empeine durante mi deambular me va a durar varios días. Pero ya aprendí que el tema es o claudicar a la primera o resistir al menos hasta el pedido 602.

19 dic 2009

Una Vueltita Mas...


La chica está de cumpleaños... otra vez.
Un aplauso fuerte para el pequeño planeta que logró, contra todo pronóstico, dar una vez mas toda la vuelta al sol y para la chica que lo acompañó en su viaje. Vamos. Todos. Pónganse de pie. Un aplauso muy fuerte. Se lo merecen.
Y ahora que estamos todos de pie y las copas han sido repartidas - alcáncenle una al chico del fondo que no tiene, rápido - , brindemos para que el año que viene también, tanto el mundo como yo, podamos estar acá con ustedes brindando por otra vuelta mas.

18 dic 2009

El Agua Cuando La Miras...


Bueno, pasaban de las nueve de la noche y ahí estaba ella, llena de malicia, desparramada sobre el borde del mundo, haciéndose la distraída. Negra y alborotadora, la tormenta dividía al cielo en dos. De este lado, azúl aguamarina, tornasolado, azul francia, ese azul donde el sol ya se fue pero todavía queda el eco. De ese lado, baja y amenazante, ella, ocultando el atardecer, extendiéndose gris plomo, gris carbón, gris laja.
Rosarito y yo, arrodilladas en el sillón amarillo, apoyadas con las manos y la frente contra la ventana, la teníamos observada, adivinando sus intenciones.
Ella, indolente, como quien no quiere la cosa, se estiraba sobre el horizonte, desde el edificio alto allá lejos hasta la pared de la casa que nos corta el paisaje al otro lado de la calle. Cada tanto uno que otro relampago interrumpía su desperezar, iluminando su interior burbujeante, desmintiendo su inmovilidad, haciéndonos saber que andaba buscando roña.
"Viste ese?"
"Sí, fue re largo!"
"Y ese otro!!"
"Fabuloso."
"Mirá!!"
"Ahí!"
Y así nos pasamos un buen rato, deseándola llegar, viéndola moverse por el borde de la ciudad, cargada de electricidad, agua y alivio...
Pero se ve que se dio cuenta de que la estábamos vigilando, porque rodeó los edificios, nos hizo un gesto grosero y se fue a hacer maldades a otra parte.
No, si ya no quedan tormentas educadas.