Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

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28 jun 2012

Culpa Suya

Había escrito un post de lo mas divertido sobre como el otro día un flaco trató de levantarme después de casi resbalarse en un charco congelado.
Posta.
Era una historia de lo mas entretenida, con cuadras de conversación incómoda, pasos cada vez mas largos, un auto, etc.
Pero se me borró de la computadora.

¿Por qué se me borró?
¿Qué fue lo que pasó?
Pelu fue lo que pasó.
Una vez mas.

Pelu - el chico de sistemas, para el que recién llega - vino el jueves pasado a decirme que iba a tener que llevarse mi pc de la biblioteca para formatearla, que cuándo se la podía llevar.
Podrán ustedes imaginar mi felicidad ante la idea de que Pelu se lleve mi máquina por unos días. Las dos veces que se sentó enfrente y la empezó a manosear me puse de malas. Tenemos cinco años de historia ella y yo. Hay pelotudeces y programitas y programas y cosas importantes en esta máquina, amén del relato sobre el hombre y el charco del que hablábamos al principio... en serio era una anécdota muy entretenida.

"Tengo un montón de cosas que salvar." le dije preocupada. Por lo menos 20 gigas de información.
"Bueno, fijate como lo salvas y vengo a buscarla el lunes, ¿te alcanza con eso?"
"Bueno, dale. Veo como hago." y se fue y nos dejó solas.

Me pase toda la tarde del jueves y una buena parte del viernes, llevando con mi pequeñito pendrive todos los archivos desde mi máquina hasta una de las máquinas de la sala de computación.
Como quién vacía una pelopincho con una taza.
Eventualmente terminé, a las apuradas, porque suponía yo que Pelu iba a llegar a tiempo - es miércoles y de Pelu ni el rumor... no sé por qué supuse su puntualidad, soy un tanto ingenua, al cabo que al cable de cuatro patitas seguimos esperándolo - y en un último gesto, vacié la papelera de reciclaje, donde había puesto todos los archivitos viejos y perdidos que no necesitaba salvar pero que tampoco me interesaba que Pelu encontrara.

Habrán pasado unos minutos hasta que me di cuenta de que entre tanto apuro y tanto tecleo, se me habían traspapelado algunas cosas y entre ellas estaba el cuento del hombre y el charco.

Damn you, Pelu! Damn you to hellllll!!!

Eso fue el lunes a la mañana.
El lunes a la tarde, Pato en la secretaría me dice, "¿y por qué hiciste vos eso, por qué no le dijiste a él que lo hiciera?"
La bola rodó por la mesa y entró en la buchaca.
Y acá es cuando le agregamos insulto al daño, porque Pato tiene razón. El es el chico de sistemas y yo soy una boluda. El se aprovechó de que yo tengo una cierta idea de estas cosas y en vez de decirme, como le hubiera dicho a cualquier hijo de vecino o profesora del lugar, "decime que es lo que querés guardar y yo lo salvo del formateo", me dijo "ocupate" y yo, que soy medio pava y tiendo a pensar que si no lo hago yo nadie lo va a hacer, fuí y me ocupé.

Y borré cosas que no tenía que borrar.

Y Pelu me tiene hasta las narices.

Por suerte me vine a enterar que se va la semana que viene, así que técnicamente - y esto es tan sólo si la viene a buscar, porque ya son las 11 de la mañana del miércoles y no parece que hoy vaya a suceder tampoco - la mía es la última computadora de su repertorio.
Me preocupa un poco.
Temo que después de la operación, ya no me reconozca.

El cuento del hombre y el charquito helado terminó con una oferta de "te llevo a tu casa" y un "no, gracias", que así nomás, no tiene mucha gracia, pero si hubieran leído la historia completa, se hubieran reído muchísimo.



22 jun 2012

A quién Vas a Llamar...


Abriendo otro capítulo de "Cosas Extrañas que suceden en Esta Biblioteca Donde Yo Trabajo", voy a hablar del libro "Graduate Studies 1974-1975", de tapa dura, 24 centímetros de alto y 1354 páginas de ancho. El libro "Graduate Studies 1974-1975" está en el estante de mas abajo de la estantería justo justo enfrente de mi escritorio y no es un libro que uno consideraría literatura ligera, no. De hecho, no es un libro que uno consideraría literatura en absoluto...
Cuando yo me fui a casa el viernes a la noche, el libro estaba muy cómodo y calentito, perfectamente ubicado entre "Which University 1974" y "Directory of Further Education 1975-76". Libros útiles y actuales como cualquiera puede notar - no, Bebilacqua, no se los puede llevar para usar como pesas... No todavía.
Cuando volví el lunes, el libro estaba a medio camino de caerse de la estantería, como si alguien lo hubiera sacado y lo hubiera vuelto a meter a los apurones.
No, no hubo nadie en la biblioteca - en todo el edificio - en el fin de semana.
No, nadie lo estuvo hojeando antes de que yo me fuera - nadie en su sano juicio hojea un libro como ese.
Sí, hay una explicación lógica.
No, no sé cual es.
Pero quería compartirlo con el público en general porque estuve un buen rato mirando el libro suicida, tratando de entender que lo había motivado a asomarse al vacío.
No es lo que uno llamaría un libro ágil, que podría haberse resbalado solo - sí, bueno, estoy tratando, ayúdenme o callensé - así que no sé qué habrá pasado.
Lo volví a empujar para adentro y los días continuaron.

Manteniendo la línea, continuando por la misma senda, contando cuentos de terror los jueves a la noche, el martes pasado llegué al laburo a las 15 30, como hago todos los martes y me puse a conversar con Moni, la chica que limpia por las tardes.
Moni está sola en la casona desde las doce que nos vamos todos hasta las tres y media que llego yo.
Moni a eso de las dos estaba limpiando el pasillo grande del ala oeste, cuando escuchó el click de un interruptor, y cuando fue a mirar, se encontró con que la luz del pasillo del ala este - que lindo decir alas, suena como si fuera una mansión victoriana... de acá a escribir novelas góticas un paso - estaba prendida.
Cuando ella había pasado el trapo de piso, un ratito antes, la luz estaba apagada.
Moni dudó si quedarse y seguir limpiando o ir a sentarse a los escalones de afuera hasta que yo llegara.
Eventualmente apagó la luz - que no se volvió a prender, gracias por preguntar Bebilacqua - y se fue a seguir con el ala oeste... de donde no se movió hasta que yo llegué.

No, sí, ya sé, como dije antes, hay una explicación lógica, los interruptores no se clickan solos - aún cuando todavía estoy tratando de explicar quien prendió la luz del baño aquella mañana el año pasado en que yo llegué y me encontré con todo iluminado cuando la noche anterior yo me había ido y había dejado todo apagado - así que ... bueno, eso, así que.

En un pie de página que converge dos historias recurrentes en este blog, una de las chicas del laburo asegura conocer a Pelu de otro lado y dice que es un excelente chico de sistemas y un tipo honesto. Y que Pelu fue a comentarle un par de veces que está preocupado, porque todos le echan la culpa de los programas que se borran de las computadoras de la sala de computación, cuando él no borra nada.
Considerando que yo le he echado la culpa mas de una vez por programas desaparecidos en acción, no sé cómo tomar esto.
Ël dice que no es. Yo sé que no soy. Nadie mas puede borrar cosas en las máquinas porque sólo él y yo tenemos la clave de programador.
Seguro que Pelu está mintiendo, ¿no?

Este lugar a veces me preocupa un poco.
Pero sólo un poco.
Hasta que no vea algo moviéndose frente a mí, vamos a estar bien...
Por cierto, si hay algo leyendo por sobre mi hombro, esto no es un desafío.

17 abr 2012

El Cable de las Cuatro Patitas


Una de las profes vino a pedirme a ver si sabía cómo pasar videos VHS a DVDs.
Mi respuesta fue que no, pero que me diera un par de minutos y le averiguaba cómo... porque yo soy así... y porque en estos días cualquiera sabe que en internet uno puede aprender a hacer prácticamente cualquier cosa.
Es cuestión de saber donde buscar.
Unos minutos después, como había yo predicho - y porque sabía donde buscar - ya tenía anotado todo lo que necesitaba, sólo era cuestión de conseguirlo. Le dije a la profe que le dijera a mi jefa que necesitábamos - y que autorizara que yo fuera a comprar - un cable Adaptador USB con salida RCA y S-video (cómo este que ven ustedes acá, para que no haya confusiones)



¿A que es bonito?
La profe fue y habló con mi jefa - yo trato de no hablar con ella si puedo evitarlo, qué ganamos con cruzarnos si no tenemos nada que decirnos - y mi jefa le dijo que sí, que buenísimo, que le dijera a Pelu que me lo compre.

¿Se acuerdan ustedes de Pelu?
¿El chico de sistemas?
¿El flaquito que cambió las passwords y no se las dio a nadie?
¿El pibe que reseteó todos los sistemas y borró todos los archivos de las teachers sin avisar y tuve que grabarlos yo todo de nuevo?
¿Ese chico?

Ok, ese chico.

Pensando que hace frío y que mejor que alguien mas salga a la calle, le dejé anotado bien clarito el nombre del cable - Adaptador USB blablabla - y esperé a que lo comprara.
Al día siguiente cayó Pelu en mi escritorio y me preguntó para qué lo quería. Contuve mi natural inclinación de contestarle "¿y a vos qué carajo te importa?", porque no da y me mamá se avergonzaría mucho de mí, y le expliqué lo que ya les expliqué al inicio de esta narración.
"Ah, pero ese no pasa sonido," me dijo él, con cara de entendido.
"¿Cómo no pasa sonido?"
"Sí," me explicó él, que se las sabe todas. "Super video pasa sólo imagen, no graba sonido." - S-video es el cablecito negro de los cuatro, para que ustedes se ubiquen. Los otros tres vendrían a ser RCA (el blanco) y los dos otros (el amarillo y el rojo) los de audio. Sí, sí, dije audio. Sonido, para algunos.
Miré el papelito donde se lo había anotado - en mi defensa, no tenía esa fotito tan bonita que puse a la mano y tengo la memoria de un pez dorado con hipo - y me pregunté si no se lo habría anotado mal.
"Vos decís que no pasa audio."
"No, sólo imagen."
"Ok," acepté yo el impasse, jamás la derrota, y le dije que iba a rechequear mis fuentes y le pasaba bien el dato.
El se fue con mueca de sorry-si-te-cagué-el-plan y yo fui a hablar con el sr Google.
El sr Google, siempre tan amable él, me dijo que no, que yo lo tenía bien escrito, que ese era y que muchas gracias por pasar, cuando quiera nos tomamos un cafecito.
Adaptador de USB con salida RCA y S-Video.
Agarré el mismo papelito donde lo había escrito antes - no voy a andar desperdiciando papel en este pelma - y le agregué abajo, como para que nos entendiéramos (Capturador de Imagen Y de Sonido) y lo volví a dejar en secretaría.

No subrayé el SONIDO con una línea grueeesssaaaa porque me pareció que hubiera sido mucho. Tampoco es cuestión de crear roces.

Ahora, digo yo, acá entre nos, ¿cómo es que Pelu sigue trabajando como Chico de Sistemas en este lugar si no tiene ni idea que es un cable Adaptador de USB con salida de RCA y S-Video? Sí, ya sé, Bebilacqua, pero usted no trabaja como chico de sistemas, usted puede no saber lo que es un cable de esos - no me haga hablar de todo lo que usted no sabe. Yo puedo no saber lo que es un cable de esos. Cualquiera puede no saber lo que es un cable de esos. Pero él trabaja de saber lo que es un cable de esos. Si yo lo pude sacar del Google en menos de cinco minutos, sin siquiera tener que pagarle una cena, ¿qué hace Pelu exactamente?

Dudas existenciales que tiene una.

5 abr 2012

La Historia de Nunca Acabar


Harry Potter.
Sigo insistiendo en que el problema son los libros de Harry Potter. Ya lo dije una vez - o dos, porque me gusta ser consistente - y sigo pensándolo.
Pasa con otros libros también, no digo que no, pero por alguna razón, este tipo de cosas tiende a suceder más seguido alrededor de los libros de Harry Potter. Es como que los siguiera magia negra... o mala leche. Y el hecho de que sea una saga de SIETE libros - JK Rowlings, que lo tiró de las patas - me impide darlo por perdido y acá no pasó nada. No puedo tener el uno, el dos, el cuatro y el seis. No sería kosher.
Estoy podrida de comprar copias de Harry Potter.

Volví a hacer hoy mi ronda de llamados, rastreando a la gente que me debe libros - mas de tres, menos de veinte. Dejé algunos mensajes, hablé con un par de parientes, logré hablar con un par de interesados. Ahora, la mayoría suele responder con un un "Uy, disculpame, se me re pasó", "¿Lo tengo yo? Disculpame, se me debe haber traspapelado, lo voy a buscar" y/o similar.
Por regla general la gente tiende a sentirse un tanto incómoda de haber sido atrapada en falta y tiende a cubrirlo. Es una de esas cosas.

La chica a la que llamé para preguntarle por Harry Potter y el Prisionero de Azkaban - la copia nueva, el Prisionero es un chico popular - me contestó:
"Ah, sí, lo tengo hace añares. Está en mi estantería."

Ajá.

O sea que lo tenés a la vista.
Y sabés que no es tuyo.
Y lo tenés ahí desde el 2010 - después de tres mensajes en su voicemail y un recado con el padre.
¡¿Tenés algún tipo de tara mental que te impide caminar hasta acá y traerlo?!
¿Una inflamación en la glándula del mechupaungüevolascosasajenas?
Y siguen sin darme permiso para mandar un chabón de dos metros - o de metro sesenta con un gran martillo, porque si no andan diciendo por ahí que uno discrimina - a hacer la ronda en persona, casa por casa.

Harrrrrrrta me tienen.

20 sept 2011

La Llave Inquieta


A estas alturas, cualquiera que siga esta blog está mas que familiarizado con las extrañezas que suceden en mi rinconcito del mundo laboral.
Hoy lunes, y porque a quien no le gusta empezar los lunes con historias de fantasmas - o al menos con historias de cosas que seguramente alguien puede explicar de manera lógica, pero esa persona no está en este momento en la habitación por lo que sólo quedo yo para contarles el cuento - voy a ponerlos al día con el último suceso en la ya larga y curiosa lista de sucesos.

En mi biblioteca hay una salida de emergencia que da al jardín de atrás. Pintada del mismo color que la pared, es una linda puerta de seguridad, con un cartelito arriba que avisa que si hay un incendio, ese es el camino a la salvación y un ganchito en la pared a su lado, de donde cuelga la llave que franquea la salvación prometida. La distancia entre mi escritorio y la puerta en cuestión será de nueve metros - a ojo de buen cubero - y yo, por regla general, le doy la espalda.
La semana pasada, María, la chica que limpia, salió por esa puerta a regar.
Al volver, la cerró y me advirtió que iba a volver mas tarde a mover el sapito de lugar, para que no se inundara y nadie nos dijera nada - mi jefa tiene una fea tendencia a decir cosas.

"Dejo la llave en la cerradura para acordarme," me avisó cuando se iba de la biblioteca.

Yo miré ante su aviso - la llave efectivamente en la cerradura - y María se fue.
Continué haciendo lo mío en la computadora, de espaldas a la biblioteca, ya que los jueves a la mañana no hay clases en el instituto, lo que suele significar que no hay nadie para romperme la paz y yo puedo tomarme la vida con mas calma.
Cuarenta minutos mas tarde, María volvió como había prometido. Paré lo que estaba haciendo y la seguí con los ojos hasta la puerta, la miré descolgar la llave del ganchito que hay junto al marco y salir al jardín.
Y ahí fue cuando mi tren de pensamientos descarriló un poco.

¿Por qué la descolgó del ganchito que hay junto al marco si al irse un ratito antes la había dejado en la cerradura?

María volvió a entrar.
"¿No la habías dejado en la cerradura vos a la llave?"
" Sí."
La miré un segundo.
"¿Por qué entonces la descolgaste del ganchito recién cuando llegaste?"
Ella miró la llave, miró el ganchito, me miró a mí y las dos sonreímos nerviosas.

Analizamos el asunto un par de minutos mas, pensamos en si ella había venido antes y la había movido y yo no le había prestado atención, o un elefante rosa pigmeo se había arrastrado por debajo de las mesas y lo había hecho a mis espaldas, pero honestamente, no tenemos ni idea cómo fue que la llave se teletransportó de la cerradura al ganchito.

Sí, yo también estoy esperando a la persona lógica que salió de la habitación para que vuelva y me lo explique, pero se está tomando su tiempo la muy guacha.

11 ago 2011

La Luz al Fondo del Pasillo


Como sé que a todo el mundo le gustan las historias de fantasmas - no, Bebilacqua, no tiene zombies esta historia, fantasmas dije - voy a pasar a relatar los últimos sucesos sucedidos - ¿acontecimientos acontecidos? - en mi lugar de trabajo, que cualquiera que siga este blog con una cierta continuidad, sabe a estas alturas, es un lugar donde cosas raras parecen suceder con mas frecuencia que en otros lugares.

Caso en punta uno, el lunes a la noche yo fui la última en irme del sector nuevo. Es decir, cerré la biblioteca, fui al piso de arriba, chequee las aulas, apagué las luces, bajé, apagué las luces del pasillo y de las aulas en mi camino, las del baño de señoritas y marché para secretaría.
Sí, nada agradable ir dejando un tendal de oscuridad y silencio detrás mío, pero bueno, alguien tiene que hacerlo.
Dos pasos mas adelante iba una de las teachers, que había sido la última en terminar de dar clases y a la que yo había tenido que esperar antes de cerrar todo por esa noche. Es decir que tengo testigos, no estoy acá pretendiendo que crean solamente en mi palabra.
Las dos apuramos el tranco, ya que como dije antes, da una cierta inquietud el darle la espalda a toda esa noche concentrada, y nos apuramos a juntarnos con el resto de la muchachada.
Taza, taza, terminamos de ensillar, salimos todos, la última cerró con llave, puso la alarma con sensor de movimiento y cada uno a su casa.
A la mañana siguiente, llegué, saludé y fui la primera en ir para el lado de la biblioteca. Nadie estuvo en el edificio en toda la noche. Y la luz del baño de señoritas estaba prendida.
Tan tranquila ella, prendida en todo su esplendor, iluminando todo el pasillo gris mañanita.
Volví a la secretaría, hice una encuesta, a ver si quizas alguien había ido antes de que yo llegara o después de que yo apagara todo la noche antes, pero nop. Yo había sido la última en irme y la primera en llegar.
Por lo que no puedo evitar preguntarme...
¿Quién carajo prendió esa luz?
Y no tiene un interruptor flojo, que podría haber saltado solo, no. Es un interruptor a presión. Y estaba presionado en encendido.
No fue algo... feliz de encontrar.
Me tuvo inquieta toda la condenada mañana.
Porque uno puede explicar una silla fuera de lugar - no la ordené antes de irme -, una birome donde no tiene que estar - idem -, las cajas que María dijo que dejó abajo de mi escritorio y amanecieron debajo de la ventana - no, no sé cómo explicar eso, pero seguro que si me un par de meses mas lo explico -, pero ¿la luz prendida sola? No, la verdad que todavía no le encuentro la explicación lógica.
Y no me gusta nada.

Caso en punta dos. Este no me pasó a mí de manera tan marcada como la puñetera luz del baño, pero sí le sucede a alguien a quién tengo en alta estima - ella y sus facultades mentales - así que voy a creerle... además, a estas alturas, ¿quién soy yo para descreer algo en este bendito lugar?
La coordinadora, mas de una vez, ha dejado la carpeta de asistencias cerrada sobre su escritorio, en su oficina cerrada, para volver y encontrarla abierta. La primera vez pensó que había sido ella - sí, a mí también me ha pasado - pero para las dos o tres veces que pasó después, ya no lo cree mas.

Así que ya ven, el fantasma de este lugar está haciendo contacto.
En lo personal, preferiría que dejara de hacerlo.

5 jun 2011

La Culpa la Tiene Harry Potter


Hace un tiempo compartí con el público presente el relato de como un alumno no me devolvió nunca el tercer libro de Harry Potter. Si no lo leyeron - no, el tercer libro de Harry Potter no, Bebilacqua, mi anécdota - la cosa iba mas o menos así.
Hará unos años ya, un alumno se llevó el tercer libro de Harry Potter. Pasó un tiempo, no lo trajo, llamé a la casa, dejé mensaje. Pasó otro tiempo, nada de nada, llamé a la casa, dejé mensaje. Mas tiempo después - ya pasado un año entre esto y aquello - me entero que el fulano no viene mas. Llamo a la casa y en esta oportunidad me atiende la madre. Le explico mi problema y ella me contesta, textualmente, "pero él no va mas a la Cultural..."
Tengo que admitir que me dejó muda por un instante.
La estupidez supína de su aseveración me descolocó totalmente.
Finalmente, habiendo recuperado mis facultades, le contesté, amablemente, que el hecho de que él no fuera mas alumno del lugar no le transfería automáticamente la propiedad de mi libro y corté.
Obviamente el libro nunca volvió.
Así que yo compré otra copia de Harry Potter - el tercero, no se si les dije.

Después de compartir esta anécdota, agregué otra, en la cual hablaba de un caso similar, esta vez acontecida por la séptima novela de Harry Potter. Si no la leyó - Bebilacqua, shhh - la cuestión era que una chica había venido con una amiga, se habían llevado el último tomo de las simpáticas andanzas de este simpatico mago y sus amigos ja ja ja y un par de meses después, al reclamárselo yo, ella me aseguró muy seria que no lo tenía.
Pero... Pero... Si ella... Y su amiga... Y tengo la ficha acá mismo...
Pero nada, se mantuvo en sus trece. Hablé con la madre, nadie hizo nada y un año después compré otro volumen de Harry Potter - el ter- no, el séptimo, perdón.

Adelantámos la película - sí, el botoncito ese con los triangulitos de costado - y hoy resulta que tengo prestados el primero y el cuarto de la bendita saga . Desde mediados del 2010. ¡Y NO LOGRO QUE ME LOS DEVUELVAN!
Y tengo vigilados dos mas, que se acaban de ir así que estamos bien, pero con su historial no me extrañaría nada que decidieran desertar también.

Yo sigo insistiendo con el proyecto de mandar un chabón enorme a la casa de esta gente a buscar mis libros - "permiso, como le va, sí, trabajo para la biblioteca" y entra el flaco de dos metros y cara de pocos amigos, vestido de negro y con anteojos de sol - pero por alguna razón la comisión sigue sin aprobármelo.

No, si me tienen re podrida me tienen.

20 may 2011

Al que Sabe Esperar.


Encargué novelas nuevas para la biblioteca y llegaron hoy.

AAAAHHHHHH, que cosa mas agradable.

Sobretodo porque falté a la mañana - lo único bueno de mi maldito resfrío, dormí toda la mañana - y cuando llegué para el turno de la tarde, ahí estaba, esperándome, la caja con el loguito de Kel.
Maravishoso, mirenloquelesdigo.

La mayoría ya los leí, por eso los encargué, porque puedo dar fé que son buenos, y otro par los encargué porque quería leerlos. ¡Y son todos de papel! No, no es una perogrullada. Considerando que lo último que he leído - todo lo que he leído en los últimos dos años prácticamente, salvando dos o tres excepciones - ha sido ebook, el hecho de tener nuevos libros DE PAPEL, me tiene de lo mas emocionada.
Sí, yo y la ecología - y el ahorro de dinero - somos así *inserte gesto de dedo índice y mayor entrelazándose con fuerza*, pero no hay nada que pueda superar el olor a tinta y a papel sin estrenar.

Los libros que han llegado son, por si a alguien le interesa, a saber:

Los primeros seis de la colección de Outlander, de Diana Gabaldon - muy buenos, históricos... y en realidad llegaron los primeros tres y los últimos dos, la gente de Kel nunca se molestó en aclararme que el cuarto no lo tenían en stock, por lo que estoy un tantito fastidiada con ellos.

Los tres de la colección de The Mortal Instruments, de Cassandra Clare - muy muy entretenidos, en la linea Buffy la Cazavampiros.

Dos de la serie de thriller forenses de Kathy Reachs - que no, no los leí, porque a mi las cosas de asesinatos me gustan hasta ahí, pero todos los que leyeron los demás, protagonizados por Temperance Brennan dicen que son una masa.

Un libro de cuentos de terror para adolescentes Prom Nights from Hell - que está muy bueno, pese a mi natural reluctancia a leer cosas de terror.

Dos libros de Marian Keyes, Anybody Out There y The Brightest Star - que no leí y a los que le tengo muchas ganas.

Y nada mas. Bueno, sí, libros de texto, pero no vienen al caso.
Estoy muy contenta con mi compra - exceptuando el detalle de la falta de Drums of Autumn, el libro que falta, pero ya lo conseguiré. Este fin de semana pienso llevarme a casa The Brightest Star y leerlo metida en la bañadera... algo que definitivamente no se puede hacer con un IReader.

3 may 2011

Pajaritos en la Cabeza



Primero entró uno.
Se quedó un par de minutos en la puerta de la biblioteca, mirando para adentro, medio perdido y sin estar muy seguro.
Tendría siete años a lo mas, flaquito y con el pelo cortado a lo taza.
Entró despacio, sin verme. Caminó unos pasos, se acercó a la estantería mas cerca de la puerta, hojeó un diccionario, lo volvió a meter - hojas para afuera, tengo que lamentar - y escapó corriendo.

Seguí con lo mío.

Pasaron unos minutos y volvió, trayendo a un amigo a rastras.
Lo llevó hasta el diccionario - "¡mirá, un dixionari!" - recorrieron un poco el lugar, mas envalentonados al ser dos, y una vez mas escaparon corriendo.

Al ratito volvió, esta vez ya eran tres.
Empezarón por el diccionario, -"¡y está todo en inglés!"- recorrieron un poco, sacaron un par de libros de texto y volvieron a salir corriendo.

Al rato, vinieron los mismos tres, mas uno.
La misma vuelta, esta vez descubrieron las novelas al fondo.

Otra vez la corrida y volvieron cinco.
Me hicieron pensar en pájaros, corriendo la noticia, trayendo otros pájaros para que vieran las cosas brillantes, los espejitos de colores que habían encontrado.
Los cinco se pusieron a revisar los estantes - esto ya no era tan simpatico porque obviamente no había ningún orden ni concierto en su metodología, pero bueno, tampoco era algo tan terrible - y noté que los dos originales salían corriendo para volver con un sexto, que se sumó a la exploración de la biblioteca - "¡¡mirá, Harry Potter!!" - para finalmente ser espantados por la campana, dejando detrás un par de libros mal ubicados y algunas sillas corridas.

Fue una imagen tierna... pese al desorden.

Quizás alguna vuelva en algún momento y se anime a quedarse.

13 abr 2011

Ella y Yo


Una lucha titánica.

Y me pregunto para qué contratarán a alguien para estas cosas - sí, Pelu, te estoy hablando a vos - si a la hora de los bifes - ¿piratas? ¿quién dijo piratas? no sé de qué están hablando - van y me llaman a mí.
Acá es donde viene la furia contra la pc - y por extensión mi jefa, que me pide este tipo de cosas, "si es que se puede", y me tiene acovachada frente a monitor en la sala de computación buscándole el pelo al huevo... y creanme, la gente que nos dio el huevo lo afeitó de lo mas bien, no quieren arriesgarse a que uno lo encuentre en veinte minutos y medio.

Entonces, paren que me aclaro la garganta, hago tono con la sordina, me pongo en pose que el cuello me está matando y no da salir en la foto como Quasimodo y:

¡La PMQLRMP a la uni, los complementos, los exámenes, los gif, los jpg, el flashget, el flashgot, los .swf, el firefox, los 15x15, shockwave, las herramientas, la info, el Java, lo que se puede, lo que no se puede y la lluvia que no cae!

Y ahora me voy a mi casa, hasta acá llegué hoy martes.

9 abr 2011

Santo y Seña


Contrataron un pibe para que venga una vez por semana - o cada semana y media, no creo que tenga un día fijo - y mantenga las computadoras al día y andando.
Esto habrá sido cosa de un mes atrás. Antes de eso, durante los últimos cinco años, el mantenimiento de las computadoras había recaído en mí - no porque yo sepa mucho que hacer si no porque el resto no sabe absolutamente nada del tema. La llegada de este chico no quita que cada vez que algo sale mal no me sigan llamado - y el 70 por ciento de las veces lo soluciono -, pero siempre es bueno saber que si caemos dentro del 30 por ciento restante, en unos días va a llegar el chaboncito y que se ocupe él, para eso le pagan.

Hasta ahí todo bien.

Pero a mí el chaboncito no me resulta.

Y déjenme contarles por qué:

A principios de marzo fui a la sala de computación porque tenía que grabar unos cd y editar unas cosas. La máquina de la biblio no tiene los programas - o siquiera la voluntad, no le pidan que cabecee - para hacer este tipo de cosas - u otras tampoco -, por lo que guardo todo lo necesario en esta máquina en particular de la sala.
Me siento, la prendo, aparece la pantalla que pide la contraseña y cuando la pongo me contesta que está mal. Considerando que yo fui quien puso la contraseña a todas las pcs de la sala, esto me pareció un tanto curioso, así que probé de vuelta, y nop. Alguien le había cambiado la contraseña.
Esto no me sorprendió, no es la primera vez que pasa. En una institución llena de pibes que se las tiran de hackers, siempre va a haber alguno que joda con el sistema creyéndose Neo y va a romper las pelotas toqueteando al administrador.
Probé de cambiar la contraseña desde otro lado, probé con contraseñas básicas, probé todo lo que podía probar sin borrar todo el sistema operativo y cargar el windows de vuelta - lo que me hubiese fastidiado ya que como dije antes, tengo un montón de cosas guardadas en esa máquina - y nada.
Bueno, me dije, cuando finalmente aparezca el chabón de las computadoras le digo que lo solucione, que para eso está. Y me fui.

Eso fue un jueves. El chico este apareció el martes.

Me lo crucé de casualidad, cuando iba a buscar algo a secretaría, nos presentamos -“¿Vos sos el chico de la computadoras? “ “Sí, Paulo. ¿La chica de la biblioteca?” “Sí, Guadalupe”… que bueno que todos sepamos nuestro lugar - y le dije lo que había pasado, lo que había hecho para solucionarlo y que si podía él de ver de rescatar todo porque no quería perder mis cosas.
“Ah, no te preocupes, yo la cambié.”
“¿Vos cambiaste la password?”
“Sí.”
“¿… Y no se la dejaste a nadie?”
¿Soy yo o este chico es un nabo?
El me miró, un tanto incómodo,
“¿Usas mucho esa máquina?”
¿Es importante si la uso o no?
¿No es mas importante el hecho de que él agarró la computadora de alguien mas, la bloqueó sin avisar, y se fue al joraca?
“Sí, bastante. ¿Me dirías la password nueva, por favor?”
Le di el beneficio de la duda. En serio. A lo mejor había un atenuante, a lo mejor había puesto una password obvia, como 123456, o el nombre de la cultural, o su nombre, o qué se yo, y yo no había sabido adivinarlo.
Pero él miró para otro lado, para arriba, para un costado, y finalmente,
“Pelu274”

¿Pelu274?

Nop, era un nabo sin atenuantes.

No le dije nada. En serio. Y miren que tenía cosas para decirle.
Hice lo que tenía que hacer y me fui.
La siguiente vez que fui a la sala todas las contraseñas habían vuelto a la normalidad.
En algún momento, antes de que nos diéramos cuenta de la verdad, me había comentado que iba a venir a ver la compu de la biblioteca. Nunca volvió a tocar el tema.
Pelu274…
Creo que los dos sabemos que eso no va a pasar.

22 dic 2010

Explicaciones Lógicas


En una nueva entrega de los misterios de la biblioteca - Bebilacqua, si me va a tomar el pelo se retira de inmediato de la institución - voy a pasar a contarles los últimos dos casos extraños que han sucedido en este benemérito lugar.

Ayer lunes, llegué por la mañana a mi lugar de trabajo, y Vale me puso al tanto de como, estando ella un rato antes conversando con una de las teachers en uno de los pasillos, pudo escuchar pasos acercándose a ellas desde el ala vacía del edificio.
Primero se hizo la pava. Al cabo que si no hay nadie, es poco probable que suenen pasos, ¿no es verdad, damas y caballeros? Pero los pasos continuaron y dice que se le debe haber notado en la cara la impresión que el ruido le estaba causando, porque la teacher con la que estaba hablando le dijo un tanto preocupada, "Yo también los escucho", y acto seguido abandonaron - veloces veloces - el pasillo por áreas mas habitadas del lugar.
Cuando le contaron esto a otra de las teacher, que llegó un poco después, esta, como para agregar verdura al caldero, alegó "bueno, en el estacionamiento atrás hay olor a muerto, así que..."
Después me aclaró a mí que se refería a algo podrido, no tenía por que ser algo muerto per se, pero igual empezar así la semana no fue la mejor de las ideas.

Por cierto, escribir esto en la biblioteca vacía no me está ayudando en nada.

Continuo con el siguiente caso.

La semana pasada, me llamaron desde la secretaría. Dejé mis cosas como estaban, me puse de pie, salí por la puerta y cerré con llave antes de irme... Como cualquiera.
Al volver, encontré sobre mi silla la pinza que uso para desatascar la trituradora. Sobre el asiento de mi silla. Es decir, no estaba ahí cuando me fui. Estoy bastante segura de que me hubiera dado cuenta si esa pinza hubiese estado debajo de mi traste antes de irme - Bebilacqua, otro comentario respecto al tamaño de mi derriere y vamos a tener un problema.
Fue... curioso.

Galileo decía "Todas las verdades son evidentes una vez que han sido descubiertas. Lo difícil es descubrirlas." y estoy completamente de acuerdo con el caballero. Obviamente mis dos casos tienen una explicación lógica y perfectamente razonable. El problema viene a ser que yo no sé cual es esa explicación.

Y para terminar, como un bonus, porque a estas alturas la paranoia me tiene mirando a mi alrededor cada treinta segundos, hará un par de semanas, mientras estaba en la computadora, hubiera jurado - y no, la botella de whisky estaba cerrada - que vi el reflejo de alguien parado atrás mío.
Considerando que una vez una alumna trató de asustarme cuando estaba trabajando y la pesqué porque vi su reflejo en el monitor - a esto estuvo del cachetazo la mocosa - tengo experiencia en ver gente en mi pantalla. Y si bien salté con la misma premura que en aquella memorable ocasión, esta vez no había nadie.

Tengo que decir que me gusta este lugar, pero a veces se pone un tanto peculiar...

3 dic 2010

¿Falta Mucho...?


En época de examenes, los alumnos no siempre rinden en tiempo y en forma - cada uno tendrá su mejor o peor excusa - y vienen a lo largo de los días subsiguientes, buscan su examen en Secretaría para rendirlo en alguna oficina vacía o la biblioteca.

Como este sistema es un tanto desorganizado - y aún así funciona a través de los años, quien lo diría - hará cosa de un mes, con los últimos parciales, Mirtha se cansó y avisó a todos los rezagados que pudo que tal día a tal hora se tomaban los examenes perdidos.
Me preguntó a mí si podía vigilarlos durante el tiempo que les tomase.
A las seis menos diez empezó a caer gente al baile y los ubiqué en el aula que les había sido asignada. Debían ser quince, dieciseis, de distintos cursos y edades varias, que iban desde los 13 a los 17, amen de un par de adultos.

Como los exámenes se imprimen cuando tienen que ser tomados, Vale - a cargo de la fotocopiadora entre otras cosas - pasó a preguntar qué año cursaba cada uno, para ocuparse de que cada uno tuviera la copia del examen correcta.
Cada uno de los pibitos cantó su rango y número de serie, Vale tomó nota, fue sacó las fotocopias y me las alcanzó.

Yo volví a repasar el rango y el número de serie.
- ¿De que año sos?
- (inserte año)
- Esta es tuya.
Y así repetido quince, dieciseis veces.
Cada hoja, junto al renglón donde poner el nombre del interesado, llevaba escrito el curso junto con la fecha, cuestión de que no pudieran mezclarse con los de otros cursos u otros meses.

¡¿Alguien me puede explicar como fue que al día siguiente nos enteramos que dos pibes habían rendido un examen de otro curso?
!

Dos veces les preguntamos a las criaturitas del señor - boludos grandes ya, criaturitas - en qué año estaban. Ni hablar ya del hecho de que estaba impreso en la hoja. ¿Cómo puede ser entonces que un chico de 5th Juniors haya hecho el examen de uno de 6th Juniors?
¿Tienen alguna idea siquiera del curso en el cual pasaron la mayor parte del año?
A ver, te doy una pista, no es la salita rosa...

Obviamente Vale y yo recibimos un par de comentarios no muy bien intencionados, y ¿qué mas puedo hacer yo aparte de preguntarle y confiar en que él sepa donde está parado? ¿Decirle mentiroso y revisar sus cosas?
Es... es...
Es absurdo.


Hará dos semanas, ya en época finales, un adulto vino a rendir su examen ausente a la biblioteca.
Se sentó en una de las mesas, la Secretaria le alcanzó su examen y quedó rindiendo.
Yo continué con mi trabajo, chequeando cada tanto que no se copiara, no hablara por celular, no hiciera boludeces y todas esas cosas que hay que pretender vigilar cuando alguien rinde un examen.
Pasada hora y monedas lo vi terminar su examen, guardar sus cosas y partir con su examen en la mano.

El sistema, cuando se rinden exámenes en la biblioteca, normalmente consiste en dejárme el exámen terminado a mí y yo se lo alcanzo a la teacher que le toca. Pero mas de una vez ha habido casos en los cuales las teachers les han dicho a sus alumnos que se los alcancen al aula. Como yo tenía gente en el mostrador y estaba ocupada, lo dejé marchar sin decirle nada y allá partió el caballero.
Al día siguiente se apersonó la Secretaria en la biblioteca con cara de perro porque yo no le había pedido el examen y el imbécil se había ido a pasear por la Cultu - charló con sus amigos, conversó con otra gente, pasó dos horas - con el examen en la mochila y ahora se lo tenían que anular.
¡Su exámen final!


Pero... pero... pero...
¿Yo le tendría que haber pedido el examen?
Estamos hablando de un hombre grande. En el lado oscuro de los treinta. ¿No tendría que saber él este tipo de cosas? Cualquier persona con un mínimo de cerebro sabe que los exámenes no se llevan a pasear.
Es... es...

Dios, me tienen harta...

26 nov 2010

Planes Impostergables


Este año, la cena de fin de año de mi laburo, la directora decidió hacerla un sábado.
A mí la mina no me cae del todo en gracia, pero eso no quita que sea una buena idea. El año pasado, que comimos en el restaurante del Irish Pub y después algunos se pasaron del restaurante al pub propiamente dicho, la hicieron un día de semana y al día siguiente no había quien pudiera despegar un ojo.

Las opciones, después de mucho deliberar, quedaron entre el 4 de Diciembre o el 18 de Diciembre, por ser dos días sábados libres de exámenes.
Se armó un cuadrito muy monono en el pizarrón de la sala de profesores y se puso todo el asunto a votación, por eso de la democracia y demás.

Como este sábado 18 de Diciembre cae en mi cumpleaños - sí, hace años que sucede, es una de esas cosas - y yo ya tengo planes planeados, puse mi voto en la columna del 4.
Con un poco de suerte el sistema democrático funcionaría a mi favor.

A estas alturas yo ya tendría que haber aprendido la lección.

Aparentemente, la mayoría de la gente el 4 de diciembre tiene muchísimas cosas que hacer así que votaron el 18 como la mejor fecha para reunirse a comer en la Toscana.
Una pena.
Se come muy bien en la Toscana...
Me pregunto si quedará muy mal que les pida un vale...

Perdón por el atraso al contestar los comentarios, se me acaba Noviembre y estoy 3 mil palabras atrasadas. Ya tendría que estar en las 47 mil y todavía no llego :S

11 nov 2010

Moral y Buenas Costumbres


Vale y Pato compran mermelada para tomar el té.
Guardan el frasco en la heladera.
Vos les pedís, ellas te convidan.
Hasta ahí todo perfectamente razonable.
Gente civilizada en un mundo civilizado.
Ahora, ¿qué sucede cuando alguien empieza a comerse el dulce sin pedir permiso?
La vida se vuelve incómoda.
Un poco, está bien, vaya y pase. Otro poco, bueno, uno tiene paciencia. Pero, ¿cuando el dulce empieza a mermar y nadie lo repone?
¿Cuando la mermelada se acaba, se compra una nueva y el ciclo empieza otra vez?
¿Qué hacemos cuando todos sabemos quien es, pero nadie le dice nada?

Vale le puso un cartelito al frasco. Un cartelito simpático, con buena voluntad, onda "tengo dueño, sacá un poco, no te lo comas todo, se un buen compañero".
La ladrona de mermelada no se dio por enterada.
Pasan los días.
Eventualmente, viendo que las personas a cargo de mantener el orden en el barco no hacen nada, Vale se sube al escalón y enfrenta, con toda su civilización puesta encima a la teacher en cuestión, que se deshace en excusas, diciendo que pensaba que era de todas, que no sabía, porque... ¿qué otra cosa iba a decir?

Vale y Pato compran mermelada para tomar el té.
Guardan el frasco en la heladera.
Vos les pedís, ellas te convidan.
Hasta ahí todo perfectamente razonable.
Gente civilizada en un mundo civilizado.
Ahora, ¿qué hacemos cuando la persona a la que basicamente le dijiste "dejá de comerte todo el dulce sin pedir permiso, carajo" te ignora y sigue comiéndoselo?
¿Mandamos la civilización a la mierda y la esperamos en la plaza?

Si para mañana llego a 25mil estoy por esta semana :)

3 nov 2010

Todavía sin Contar


Empecé mi NaNovela ayer, en tiempo y forma.
Después de dos páginas de remarla me di cuenta de que no había empezado la historia bien.
Si la cosa no fluye obviamente uno no está contando una historia verídica que simplemente no sucedió, uno está inventando algo.
Y, obviamente, cuando finalmente borré todo y ordené mis ideas, mi jefa - que por cierto, volvió de su licencia mas difícil que nunca, como si le hubiera pasado sus neuronas de persona normal al crío, que es un pelirrojo precioso - me trajo una pila de cosas para hacer - por cierto, no es eso lo que la hace difícil, laburar hay que laburar, lo que la hace difícil son otra serie de cosas que en cuanto se acumulen paso a relatar item por item - y tuve que abandonar mi escritura por cosas urgentes del día día.

Como siempre, el Mundo Real interponiéndose en el camino de las cosas divertidas.

Todavía no entendí como es que funciona el tema del contador de palabras - odio sentirme menospreciada por un widget, pero eso es lo que está haciendo ese cosito, mirarme mal - pero en cuanto lo entienda lo subo.

6 ago 2010

Yo Te Avisé...


Frente a la Cultu está demarcada una zona, de mas o menos 4 autos de largo, en la cual un par de señales de tránsito advierten muy educadamente que está prohibido estacionar y un cartelito muy monono aclara que es sólo para el "Apeaje de Pasajeros" - por cierto, que bonita palabra, apeaje... creo que en mi vida la usé.
Estos carteles están ahí desde que la Cultu abrió sus puerta a mediados del siglo pasado y creo que desde alrededor de esa época aproximadamente - quitemos o agreguemos una década o dos - que han sido sistemáticamente ignorados.

Esto por supuesto ha provocado mas de una galleta en las horas pico, entre padres que llegan a dejar niños, autos estacionados donde no deben, tránsito tratando de pasar, manifestaciones latentes, etc, lo que ha traido como cola quejas y reclamos, que básicamente no pasaron a mayores porque la directora anterior no se preocupaba mucho por esos menesteres.
No al menos durante el tiempo que yo compartí con ella antes de que se jubilara.

La nueva directora - que técnicamente ya no es nueva, viendo que ya lleva casi dos años en el cargo... caramba como pasa el tiempo, si yo la conocí cuando todavía... - creo que ya lo he dicho antes, es una mujer bastante mas joven y muchísimo mas de armas tomar.

Y así fue como, en un arranque de "estoesunescándalo, estoesunabuso", mandó a repintar los carteles y las señalizaciones del piso, puso el número de la grua al alcance de la mano y dijo a cualquiera que quiso escuchar que al primer auto estacionado fuera de lugar llamaba a la grua y sanseacabó. Así van a aprender, que tanto ni tanto...

Esto fue hace un año y monedas...

Cuando uno es dueño de un auto - o amigo del dueño de un auto, o conocido del dueño de un auto, o cualquiera de sus variantes - impugnado por la grua, toda la cuestión es una verdadera hijaputez. He tenido que ir a rescatar autos a la perrera - o como sea que se llame - y no es ninguna joda.
No es bueno, ni bonito, ni barato.
Pero tengo que admitir, así sin vergüenza, que ser el guacho que mira por la ventana cuando llega la grua para llevarse un auto mal estacionado - el cartel es ASÍ de grande -, no tiene precio...

4 ago 2010

Prejuicio


Hace un tiempo ya se hizo socio de la biblioteca un hombre joven, rubio, bastante pintón, con un acento al hablar que lo deschavaba como europeo del este a mas de 20 pasos.
Se llamaba de nombre Alexander y el apellido se los debo.
Era estudiante del curso de adultos de los martes y jueves, pasaba cada tanto, y una tarde se llevó una novela y no volvió mas.
Dejé pasar un tiempo y finalmente llamé al número de celular que tenía, para descubrir que estaba desconectado. Me resigné a la pérdida del libro - los bibliotecarios tenemos que aceptar que a veces hay que dejarlos ir - y la vida continuó.

El mundo giró, y volvió a girar, como decía Galadriel, y esta mañana entró a la biblioteca un hombre joven, rubio, bastante pintón, con un acento al hablar que lo deschavaba como europeo del este a mas de 20 pasos y yo pensé "¡Alexander de regreso!"

"Hola, como andás," feliz de la vida, lista para recuperar mi libro.
"Hola, " contestó él, medio envarado, su español correcto y a la vez fuera de foco, "¿Quería saber como hacer para hacerme socio?"
Parpadee, un tanto descolocada,
"¿Vos no eras socio ya?"
El me devolvió la mirada, un tanto descolocado también,
"No."
Pensé por un momento que se estaba haciendo el pelma para no tener que admitir que mi libro había cruzado la frontera y pedido asilo político a otro gobierno,
"Decime tu apellido," insistí, como si hubiese podido hacerse socio accidentalmente, sin su propio conocimiento.
"Alfaro," contestó, para darme el gusto, pensando probablemente y con toda razón, que, si yo soy ejemplo, el argentino promedio debe tener un problema mental importante.
Yo, sin querer dar el brazo a torcer, aún cuando Alfaro no me sonaba de nada, busqué entre las fichas, llegando finalmente a la conclusión de que el chico debía tener razón, no era Alexander disfrazado y su membresía accidental sólo estaba en mi cabeza.

"No, " dijo con mi mejor cara de oops. "Te debo haber confundido con alguien mas," y acto seguido, tratando de volver la cuestión a sus cauces normales, procedí a darle las instrucciones pertinentes para cualquiera que quiera pasar a formar parte de nuestra augusta institución.
Llenó la ficha - su nombre es Olviz -, me sonrió tentativo cuando me pasó la plata, confiando en que los nativos, pese a sus obvios problemas, fueran inofensivos, y se fue a chusmear entre las estanterías.

Yo revisé la ficha antes de guardarla y ahí fue cuando... bueno, me cayó la ficha.
En Lugar de Nacimiento había puesto San Petersburgo, Rusia.
Alexander Ausente también era ruso.
Es obvio.
No sé ustedes, pero para mí los rusos son todos iguales.

7 jul 2010

Ojo, Pajarito, Perfil


Durante el reinado de María Esther I - la señora con depresión clínica que limpiaba la Cultu cuando yo entré a trabajar en el 2004 - las puertas de los cubículos del baño de mujeres estaban impolutas. Cada vez que sonaba el timbre MaEsther se materializaba - era sorprendente, parecía estar escondida debajo de las baldosas - junto a la puerta del baño y vigilaba a las chicas que entraban y salían del lugar como si entre sus antepasados hubiese gárgolas.
Frente a ese tipo de presión nadie quería pasar mas tiempo dentro del baño del que fuera absolutamente necesario. Lavarse las manos y salir. Nadie jamás hubiese osado siquiera sacar una birome, un marcador o siquiera un crayón, en los tiempos de MaEsther.
Pero, que se le va a hacer, es sabido que las cosas terminan. Su depresión la alcanzó finalmente - la venía corriendo con ganas - y MaEsther se jubiló un par de años después por invalidez.

La chica que quedó a cargo, Moni, hay que admitir que si bien cumple con su trabajo, no tiene la presencia imponente de Vieja de Mierda que MaEsther sabía proyectar tan bien, y los graffitis, de a poco - primero un corazón, después una puteada, un "fulanito te kiero", un "tota es una trola", etc - encontraron su camino hacia la puerta de los baños.

La directora anterior simplemente mandó a que pintaran sobre ellos y por un tiempo, el blanco pristino, se mantuvo.

Pero de un tiempo a esta parte, como llagas faltándole el respeto a un enfermo, han vuelto a aparecer, uno tras otro, cada vez mas grandes y mas guarros.
Ayer a la tardecita cruzaba yo el patio y pude ver, a través de las ventanas abiertas del baño, a Vale, de espaldas a mí que, cuaderno en mano, tomaba nota de los graffitis de la puerta. Me acerqué a la reja, picada mi curiosidad, sin poder evitar un
"¿Qué hacés?"
Ella giró para mirarme y me señaló la puerta,
"¿Viste lo que es esto?"
Intercambiamos un par de comentarios sobre la (nula) educación básica de los alumnos del mundo y como cuesta hacerles entender que hay cosas que No Están Bien y luego volví a la pregunta original.
"¿Qué hacés?"
"Voy a averiguar quien los escribió" volvió a estudiar la puerta que tenía frente a ella, con ojos de arqueólogo buscando el secreto de la civilización entre los jeroglíficos. "Alguien tiene que haber dejado alguna pista."
Yo miré la superficie llena de garabatitos,
"¿Vos decís que alguien firmó?" se me hizo difícil creer que alguien pudiera ser tan idiota... pero por supuesto el mundo siempre te sorprende, así que ¿por qué no?
Vale me señaló algo en particular sobre la puerta,
"¿Ves esto?" su birome alias puntero marcaba una O con pestañas y pupilas "Estoy segura de que la borrega que hizo esto también lo usa para sus trabajos. Es cuestión de encontrar el patrón."
Miré la puerta llena de galimatías y después la miré a ella, sin estar muy segura de si lo suyo era un delirio o algo admirable. Me sonrió, muy entretenida con su nuevo proyecto,
"Vos esperá" puso su mejor cara de investigador privado, enarcando una ceja cual un Hercules Poirot patagónico "Alguien va a caer."
"... A vos tu trabajo ya no te llena, ¿no?"
"No realmente, no."
Yo le devolví la sonrisa, siempre llena de fé en sus ideas, y me fui a esperar a la biblioteca.

Llegué esta mañana y encontré a Vale mostrándole algo en la computadora al resto de las chicas de secretaría. Yo saludé y me acerqué a ver en qué andaban.
"¿Te acordás lo del bañó?"
"Sí."
"Ya encontré a la primera."
Parpadeé sorprendida,
"¿Yá?"
"Yep. Abajo, en un costado de las puertas, había una dirección de facebook" lo cual corrobora mi teoría de que el mundo te sorprende y siempre hay alguien que sí puede ser tan idiota. "Así que," continuó Vale "la busqué, la encontré, le sugerí ser mi amiga en facebook, ella me aceptó y me encontré con Jopi, que pone acá en su perfil Siempre Con un Marcador en la mano, Lista para Escrachar."

Por si alguien necesitaba pruebas, la tal Jopi se había enterrado sola.

"Ahora, " terminó Vale "la tal Jopi no sólo es una tarada que escribe los baños, si no que es una boluda que acepta a cualquiera en su facebook. ¿Y si yo era un asesino serial? " asentí, completamente de acuerdo con ella. Ah, los peligros de la internet. Dejamos pasar unos segundos de apropiado respeto y después su cara se iluminó llena de diversión "¿Y sabés qué? Jopi tiene clases hoy."

Me fuí a la biblioteca, muy divertida, pensando en todo lo que Jopi iba a tener que limpiar, y en como eso le iba a enseñar a: A) no firmar nada que pudiera incriminarla y B) no hablar nunca con desconocidos, por muy inofensivos que parezcan.
No, si lo nuestro es educar o educar.

PD: Vale ahora va en busca de Ivanita.

3 jul 2010

Antes de la Caída


Esta mañana tuve que ir hasta la librería a buscar unos libros de texto que había encargado.
Cerré la biblioteca, dejé la llave en secretaría, solicité la plata pertinente y partí en la mañana helada.
La librería está a cuatro cuadras de la Cultural, así que caminando rápido - siempre camino rápido, a mi me gusta llegar a donde voy - en un par de minutos estuve ahí.
El copropietario del lugar, JuanMa, o algo así, - recién hoy Vale me dijo que tenía un nombre... aun cuando no estaba del todo segura cual era - , un tipo joven, estaba mirando el partido Brasil-Holanda en la computadora cuando llegué. Acababa de hacer el gol Brasil, lo que nos llevó a descubrir que los dos hinchábamos por Holanda y a un par de comentarios sobre el tema.
Mientras hablábamos y JuanSe, o algo así, buscaba los libros, entró otro flaco, que se sumó a nuestra conversación aduciendo que llevaba una remera naranja debajo del traje, y entre los tres nos entretuvimos unos minutos hablando sobre nuestras preferencias en este Mundial.
Pagué los libros, agarré el ticket, me despedí, prometiendo pensar en ellos si ganaba Holanda, paré en la pañalera camino al laburo, aprovechando el envión y volví a la casilla de inicio.
Un paseo sin penas ni glorias.
Marga me recibió con un "qué rápido que fuiste" sorprendido.
Yo, considerando todo lo que había hecho y aún así lo había hecho en tiempo y en forma, no pude evitar un
"Soy una chica eficiente" un tanto sobrador, y rebusqué en mis bolsillos para darle el vuelto y la factura... sólo para descubrír que la factura ya no estaba mas.

Ah... Que terrible, vergonzoso, infame es ese momento en que acabás de hacer sonar tu trompeta sólo para descubrir que habías sido demasiado apresurado en tus conclusiones finales.

"Se me debe haber caido..."
¡Y la reputisimamadrequeloremilparió!
Porque una no puede gastar 300 pesos en libros sin justificarlos.
Está muy mal visto...

Tuve que recorrer todo el camino de vuelta hasta la librería, donde me esperaba JuanFer, o algo así, con una sonrisa divertida y la boleta en la mano, que se me había caído frente a los escalones de la librería y él acababa de llamar a la Cultu para avisar, justo cuando yo estaba desandando mi camino y examinando papelitos por la calle.

Volví una vez mas a la Cultu, le entregué la boleta a Marga y no volví a hablar del tema.
Cuando un rato después salí al mediodía, paré en la casa de pastas... Y buscando cambio en mis bolsillos descubrí que ahora lo que me faltaba era el vuelto de la pañalera, y que probablemente lo había dejado en la secretaría cuando vaciara mis bolsillos en busca de la boleta.
Me resistí a golpear mi frente contra el mostrador, le pagué al hombre con mi último billete grande y mientras me iba le dije a los Poderes que Son que listo, que había entendido el mensaje, que se dejaran de joder.
Así que de ahora en mas y por un tiempo, el autobombo ya no lo uso.
Tengo la impresión de que no les gusta.

En otro orden de cosas, les dejo un videito de Coupling, porque he decidido hacer una costumbre de esto y los viernes subir videos. Per che me piacce.
En un breve background, Patrick se acostó con Sally y no pudo ponerse a la "altura" de las circunstancias...
Igual es fácil de inferir, yo porque quería decirlo :)