Han sido unas semanas de lo mas movidas.
El primer fin de semana largo, nos fuimos hasta Bariloche.
Como al hombre de mi casa le había agarrado un estressaso la semana anterior y se le había paralizado media cara - sí, un susto, pero descartamos enseguida cualquier causa neurológica y quedó archivado como un estressaso, si fue otra cosa nunca lo sabremos - y no podía manejar, mi suegro, que está al pedo, se ofreció a acompañarnos y manejar.
Sí, no, ya sé, otro hubiera suspendido todo el asunto, pero H tenía un seminario de no sé qué cosa y ya estaba pagado y anotado - amén de estar pagada y anotada la cabaña - por lo que aceptamos la graciosa oferta y nos piramos de la ciudad.
El viaje estuvo muy agradable.
La cabaña era simple, pero cómoda, y tenía un jardín con juegos, por lo que mientras el hombre de la casa estaba estudiando y mi suegro durmiendo, nosotros tres nos pasamos las tardes al sol.
Además, aprovechando la presencia de mi suegro, pudimos ir H y yo a la cena despedida del seminario, a la que yo no hubiera podido ir si el abuelo de las criaturas no hubiera estado en la zona para cuidarlos.
Redondo redondo, resultó todo el asunto.
El fin de semana siguiente, los cachorros de mi casa partieron a San Martín al cumpleaños de su primo que vive por allá. Como a mis suegros les habían prestado una cabaña donde trabaja mi cuñada, daba igual si iban dos o si iban cuatro, por lo que sin mirar hacia atrás - estoy criando dos criaturas de lo mas independientes... esto va a volver a morderme en el tujes, estoy segura - allá partieron los dos.
Fue un fin de semana pacíiiiiiiifico, sin "mamamamamammamamamamamamamma" constante.
Tuvimos gente a comer en casa, salimos a pasear, descansamos, recordamos que hubo una vez en la que eramos sólo dos... Fa, que recuerdos aquellos...
Y el domingo a la tarde llegaron mis querubines de vuelta y volví a estar entera.
El fin de semana después de ese - este que pasó - me fuí yo sola a Buenos Aires - el pasaje esta carísimo, la Ro me detestó cuando se enteró que no la iba a llevar - a visitar a mi hermana - que está embarazada de vuelta, sí sí, gracias por las felicitaciones, se las paso -, a mis amigas, y todos los parientes que me entraran en dos días.
Muy pocos días, mucha gente, pero lo logré bastante bien.
Mi madre se ofendió porque en las corridas a ella no la fui a ver, y tiene razón, pero ella no vive en la Capital y yo tenía medio sábado, un domingo y medio lunes, y no iba a pasarme todo el domingo viajando en el 57 sólo para ir a verla, lo lamento, pero no.
Sí, suena mal, pero bueno. Es lo que es.
Ya me perdonó.
La pasé muy pero que muy bien.
Dormí todo el viaje de ida - hubo un error burocrático a mi favor, que no suelen haber muchos de esos, y me tocó viajar en coche super cama, por lo que viajé acostada las catorce horas - y casi todo el viaje de vuelta - no hubo error burocrático, pero los coches ejecutivos no están tan mal.
Traté de ver la película a la vuelta, pero pude apreciar realmente lo poco que veo de lejos cuando no sólo no pude leer las letras de los títulos si no que estuve un rato tratando de descifrar los rostros de los protagonistas.
"Esa es... ¿Esa es Jennifer Lopez? ¡Sí! Yo vi esta película... ¿O no? ¿Quién es él?"
En mi defensa, yo estaba en el tercer asiento y el televisor estaba adelante del primero. Así no se puede, no me jodan. No, no voy a admitir que si hubiera estado en el segundo tampoco hubiera podido leer los créditos, Bebilacqua, así que callesé.
Me enamoré de una saga de libros en estos días también, por lo que estuve pegada a las páginas, otra cosa que tuvo ocupados mis días. Monster Hunter International, de Larry Correia. Cualquiera al que le guste leer libros de acción, humor, fantasía, aventuras y explosiones por todos lados, tiene que leer estos libros. Es el equivalente literario a una película pochoclera. Una vez que se empieza a leer no se puede soltar hasta que se termina. Hacía mucho que no leía un libro que me hacía moverme en el asiento, o exclamar en voz alta, o llevarme una mano a la boca de la impresión frente a lo sucedido.
Esos son los mejores libros.
Y ya que estoy promoviendo cosas y contando donde he estado metida estos días, tengo que recomendar una serie española con la que me enganché. Pulseras Rojas. Es sobre un grupo de chicos que viven en un hospital. Sí, es triste, están todos enfermos, obviamente, si no no vivirían en un hospital, pero la raíz de la historia es que enfermos o no, son chicos, y hacen cosas de chicos.
Es muy entretenida, y me veo venir que voy a llorar como una tarada para cuando termine con los 13 episodios que me conseguí.
Así que así han estado mis días. Sin prisa, sin pausa.
Mis niños además están teniendo una semana de receso, sólo por que sí, porque su colegio decidió, así que estoy aprovechando para dormir un poco más. Levantarme a las ocho en vez de las seis y media es un lujo.
Ya detesto la semana que viene. Toda responsable y seria ella.
Estúpida.
No sé ustedes, pero mi nave, gracias a Dios, Buda, Alá y cualquiera que quiera darse por aludido, va.
Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación
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12 oct 2012
28 ago 2012
Festejos Arbitrarios
¡Bievenidos!
Pasen, pasen, tengo torta, bizcochitos, chizitos, papas fritas, y demás para festejar este, mi post 401. Sí, sí, 401. No, no 400, 401. Así soy yo. ¿Por qué vamos a ser víctimas y prisioneros de la redondización de las cosas, eh? ¿Por qué vamos a conformarnos? ¿Existe la palabra redondización? ¿Nos importa realmente? ¡No, porque no somos esclavos de ella!
Y después de la arenga viene la realidad en la cual admito que no estoy festejando el posto número 400 simplemente porque recién me di cuenta que era el posto 400 una vez que ya había publicado mis aventuras en la medicina moderna.
Soy una víctima de la distracción - pero no de la redondización, ojo al piojo.
Así que pasen, pasen, apropingüensé.
Sí, Bebilacqua, uste´también - no, no se coma las galletitas de queso, que son para la tía Olga, ya empezamos mal.
¿Están todos cómodos? ¿Todos tienen una copa de champagne? Es rosa, sí, no me gusta el amarillo, a mí me gustan las cosas dulces - como yo, sí Bebilacqua, ya está uste´empezando a caerme gordo, siga así que lo voy a mandar a vicedirección.
Bueno, a ver, posto 401... qué les puedo decir que no les haya dicho ya... este... Soy malísima para los discursos improvisados, me emociono toda y no sé qué decir.
¿Ve? ¿Ve? Ya me salta el lagrimón...
Hablemos de otra cosa.
¿Qué tal el fin de semana?
Nosotros fuimos a ver Tinker Bell y el Secreto de las Hadas (en 3D) con Rorro, Zeke y el hombre de mi casa, que hay que darle se banca cada cosa por esos nenes. Me quise matar (en 3D) pero los niños la pasaron bomba, así que el saldo fue positivo.
Anduvimos en bicicleta, en el playón de la plaza chiquita. Rorro piensa que jamás de los jamases va a dejar las rueditas. Zeke piensa que la bicicleta de Rorro es mejor que la de él. Cada uno tiene problemas propios, obviamente.
Mis hijos invitaron gente - se me llenó la casa de pibes, en un momento eran seis en mi casa chiquita y sin clima para ir al patio. Casi mato yo a alguien en 3D.
Hice lemon pie - me quemé los nudillos con el horno, pero no se notó en el resultado final.
Jugamos al Adivina Quién Soy Yo - la vinchita esa que hay que ponerse para sostener la tarjeta tiene un coso de plástico que se clava en la frente dejando una indentación importante, por lo que es un juego Y un instrumento de tortura a la vez; esa gente sí que sabe amortizar costos.
La Ro y Fiona durmieron largas siestas en el sillón del living.
Vimos tres episodios de Doctor Who, y con eso estamos terminando la segunda temporada. La Ro está enganchadísima con la bendita serie, aún cuando la mitad de los episodios le dan miedito. La estamos pasando bomba, a pesar del doblaje al gallego que tenemos que aguantar.
Fiona y Sasha han descubierto que pueden ser amigas a pesar de sus diferencias naturales. A veces se ve correr al perro atrás del gato, a veces se ve correr al gato atrás del perro. Lo suyo es una relación perfectamente igualitaria, en esta casa nadie discrimina por especie.
Vi Total Recall, la versión nueva, con Colin Farrel y Kate Beckinsale y voy a decir mi gran problema con ella. No, no es la falta de Arnoldo, no. Arnoldo no me va ni me viene. Mi problema es que NO SUCEDE EN MARTE. ¿Cual es el punto de toda la historia si no sucede en Marte? ¿Para qué la estoy mirando si no sucede en Marte? Una gran estafa - aún cuando es entretenida. Pasó bastante rápido.
Y ese fue mi fin de semana.
Como posto 401 es un posto bastante simple, podría haberme esmerado mas, pero es lunes y me agarró desprevenida. ¿O uste´piensa que yo siempre ando con estas mechas?
Bebilacqua, se acabó, no sé quien es su amiga, pero sueltan las galletitas de queso y se me retiran los dos del establecimiento.
Pasen, pasen, tengo torta, bizcochitos, chizitos, papas fritas, y demás para festejar este, mi post 401. Sí, sí, 401. No, no 400, 401. Así soy yo. ¿Por qué vamos a ser víctimas y prisioneros de la redondización de las cosas, eh? ¿Por qué vamos a conformarnos? ¿Existe la palabra redondización? ¿Nos importa realmente? ¡No, porque no somos esclavos de ella!
Y después de la arenga viene la realidad en la cual admito que no estoy festejando el posto número 400 simplemente porque recién me di cuenta que era el posto 400 una vez que ya había publicado mis aventuras en la medicina moderna.
Soy una víctima de la distracción - pero no de la redondización, ojo al piojo.
Así que pasen, pasen, apropingüensé.
Sí, Bebilacqua, uste´también - no, no se coma las galletitas de queso, que son para la tía Olga, ya empezamos mal.
¿Están todos cómodos? ¿Todos tienen una copa de champagne? Es rosa, sí, no me gusta el amarillo, a mí me gustan las cosas dulces - como yo, sí Bebilacqua, ya está uste´empezando a caerme gordo, siga así que lo voy a mandar a vicedirección.
Bueno, a ver, posto 401... qué les puedo decir que no les haya dicho ya... este... Soy malísima para los discursos improvisados, me emociono toda y no sé qué decir.
¿Ve? ¿Ve? Ya me salta el lagrimón...
Hablemos de otra cosa.
¿Qué tal el fin de semana?
Nosotros fuimos a ver Tinker Bell y el Secreto de las Hadas (en 3D) con Rorro, Zeke y el hombre de mi casa, que hay que darle se banca cada cosa por esos nenes. Me quise matar (en 3D) pero los niños la pasaron bomba, así que el saldo fue positivo.
Anduvimos en bicicleta, en el playón de la plaza chiquita. Rorro piensa que jamás de los jamases va a dejar las rueditas. Zeke piensa que la bicicleta de Rorro es mejor que la de él. Cada uno tiene problemas propios, obviamente.
Mis hijos invitaron gente - se me llenó la casa de pibes, en un momento eran seis en mi casa chiquita y sin clima para ir al patio. Casi mato yo a alguien en 3D.
Hice lemon pie - me quemé los nudillos con el horno, pero no se notó en el resultado final.
Jugamos al Adivina Quién Soy Yo - la vinchita esa que hay que ponerse para sostener la tarjeta tiene un coso de plástico que se clava en la frente dejando una indentación importante, por lo que es un juego Y un instrumento de tortura a la vez; esa gente sí que sabe amortizar costos.
La Ro y Fiona durmieron largas siestas en el sillón del living.
Vimos tres episodios de Doctor Who, y con eso estamos terminando la segunda temporada. La Ro está enganchadísima con la bendita serie, aún cuando la mitad de los episodios le dan miedito. La estamos pasando bomba, a pesar del doblaje al gallego que tenemos que aguantar.
Fiona y Sasha han descubierto que pueden ser amigas a pesar de sus diferencias naturales. A veces se ve correr al perro atrás del gato, a veces se ve correr al gato atrás del perro. Lo suyo es una relación perfectamente igualitaria, en esta casa nadie discrimina por especie.
Vi Total Recall, la versión nueva, con Colin Farrel y Kate Beckinsale y voy a decir mi gran problema con ella. No, no es la falta de Arnoldo, no. Arnoldo no me va ni me viene. Mi problema es que NO SUCEDE EN MARTE. ¿Cual es el punto de toda la historia si no sucede en Marte? ¿Para qué la estoy mirando si no sucede en Marte? Una gran estafa - aún cuando es entretenida. Pasó bastante rápido.
Y ese fue mi fin de semana.
Como posto 401 es un posto bastante simple, podría haberme esmerado mas, pero es lunes y me agarró desprevenida. ¿O uste´piensa que yo siempre ando con estas mechas?
Bebilacqua, se acabó, no sé quien es su amiga, pero sueltan las galletitas de queso y se me retiran los dos del establecimiento.
16 ago 2012
Cinco Semanas en Globo
Y estamos de vuelta al aire.
Después de dos semanas de vacaciones de invierno, una semana sin pc - Pelu cumplió su amenaza de llevársela -, y dos semanas de estudios médicos por una probable - por el momento, faltan un par de estudios más - gastritis, y una laringitis, una vez mas prendemos la lucecita verde que dice On Air y subimos a la internet.
Mi hermana, but of course, ya me levantó en peso por mi largo silencio así que acá estoy, dando señales de vida.
No voy a pasar a relato todo lo que pasó en estas semanas - mi vida no es un carrousel de emociones, pero cinco semanas son cinco semanas y si a usted no les pasa nada en cinco semanas voy a sugerirle que preste atención a lo que está haciendo y haga otra cosa... no Bebilacqua, eso no fue una invitación a que me relate lo que hizo este fin de semana, paso, no quiero saberlo, probablemente fue ilegal y después viene la policía a hablar con el director y con qué cara le digo que yo no sé nada sobre las mellizas, la botella de vodka, el burro y el sombre- Ve? Ya me está complicando la vida.
Decía entonces, cinco semanas.
Qué es lo mas importante para contar.
A ver...
Habemus canis.
Yep.
Después de tres perros en dos años y el gato que cerró el desfile, nos hemos arriesgado una vez mas y hemos traído a casa a una muchachita pequeñita, blanca y con manchas vacunas, a la que le faltan cinco pesos para ser fox terrier. Un señor muy amable de la ciudad vecina nos la regaló y una señora muy amable nos la alcanzó hasta acá. Es decir que nos conocimos por foto y dimos un salto de fé.
De eso ya pasan tres semanas y andamos todos mas que contentos. Excepto el hombre de mi casa, que si bien le tiene muchísimo cariño, no supera todavía el hecho de que al ser tan chiquita de edad, eso del control de esfínteres no se le da. Viera usted las puteadas que se escuchan en mi casa cada vez que se encuentra un regalito... Por suerte para todos, los encuentro yo primero, reto al perro, limpio y eso fue todo. Si los encuentra él primero, hay que oírlo...
Pero bueno, paciencia. Al perro y al hombre. Los dos eventualmente van a aprender.
La Rorro la bautizó Fiona, en una veloz decisión - "¿Cómo se llama?" nos preguntó el veterinario, llenando la ficha para su vacuna y desparasitaje... La Ro y yo nos miramos. La foto, la decisión, y la llegada de la perra nos había tomado a todos por sorpresa, en menos de dos horas habíamos pasado de nada a perro, o sea que nombre no teníamos, y el bichito ese en brazos de la Rorro, asustado y minúsculo, no tenía cara de nada. ¿Qué hacemos? Ro encogió un hombro, "¿Fiona te gusta?" Perfecto, Fiona será... aún cuando no tenía cara de Fiona, aquí entre nos. Y ahora, dos kilos mas tarde, graduada de raton de laboratorio a rata de sótano, Fiona corre por la casa, feliz de la vida, persiguiéndo a la gata - que le saca fácil tres kilos - como si tuviera el tamaño de por lo menos un cocker. Caracter le sobra por todos lados, y no se rinde, aún cuando Sasha la cachetee sistemáticamente. Ella sabe que eventualmente la gata se va a rendir. Está segura. No importa que Sasha se suba arriba de la mesita y cada vez que Fiona se estire para jugar la otra la baje de un empujón y un bufido. ELLA TIENE FE.
Zeke la levanta en brazos, me mira lleno de amor, y me dice, con vocecita de cuatro años "Es bonita Fiona."
Y sí, es bonita Fiona.
La otra cosa entretenida que hay para contar, el sábado me hacen una endoscopía.
No sé qué tiene esto de entretenido en realidad, es tan sólo algo para contar, porque nunca antes me hicieron nada similar y la novedad hay que contarla. Me van a poner anestesia. Nunca me anestesiaron para nada. El dentista no cuenta. Me pregunto si será anestesia total o local. Mi vieja dice que es total. Yo leí que era local. Ahora tengo que pasar por el lugar, para que la chica me de las instrucciones y no sé qué cosa y me va a sacar la duda. Supongo que es total para que uno no se mueva... Considerando que yo nunca me muevo - la vez que me sacaron las muelas fui un modelo de paciente... practicamente me quedé dormida, lo poco que me molesta ir al médico en general - tal vez la pueda convencer que sea local. Me da como miedito la total. Es esto de la falta de conocimiento. Tengo una amiga que la han operado un par de veces y ya va como si nada. Supongo que todos tenemos que probar todo alguna vez. Aunque mas no sea para poder ser de esos superados - como mi amiga - que dicen "no pasa nada, vos tranquila..."
Si hay que elegir, siempre es mejor ser de los superados que de los asustados.
Dejen ver si hay algo mas para contar de estos días pasados...
Fuimos a ver Valiente. Muy linda. Los rulos rojos de esa chica, poesía en movimiento. Algunos dibujos animados son obras de arte, no hay vuelta que darle.
Fuimos al zoo. No nevó, gracias por preguntar. La pasamos maravillosamente bien, as usual, y llevamos a mi sobrino, que vino de visita y nunca había ido. Una mañana larga excelentemente aprovechada.
Y eso es todo lo que hay para contar en estos días.
Cinco semanas es mucho tiempo, lo sé, lo admito, no me reten mas, no lo voy a volver a hacer - sí, sí, te estoy hablando, no me mires con ese tono de voz. Y sí, el título se lo robé a Julio Verne, lo confieso, no hubo ningún tipo de globo en estas semanas, ni siquiera uno de cumpleaños... pero no me pude resistir.
Después de dos semanas de vacaciones de invierno, una semana sin pc - Pelu cumplió su amenaza de llevársela -, y dos semanas de estudios médicos por una probable - por el momento, faltan un par de estudios más - gastritis, y una laringitis, una vez mas prendemos la lucecita verde que dice On Air y subimos a la internet.
Mi hermana, but of course, ya me levantó en peso por mi largo silencio así que acá estoy, dando señales de vida.
No voy a pasar a relato todo lo que pasó en estas semanas - mi vida no es un carrousel de emociones, pero cinco semanas son cinco semanas y si a usted no les pasa nada en cinco semanas voy a sugerirle que preste atención a lo que está haciendo y haga otra cosa... no Bebilacqua, eso no fue una invitación a que me relate lo que hizo este fin de semana, paso, no quiero saberlo, probablemente fue ilegal y después viene la policía a hablar con el director y con qué cara le digo que yo no sé nada sobre las mellizas, la botella de vodka, el burro y el sombre- Ve? Ya me está complicando la vida.
Decía entonces, cinco semanas.
Qué es lo mas importante para contar.
A ver...
Habemus canis.
Yep.
Después de tres perros en dos años y el gato que cerró el desfile, nos hemos arriesgado una vez mas y hemos traído a casa a una muchachita pequeñita, blanca y con manchas vacunas, a la que le faltan cinco pesos para ser fox terrier. Un señor muy amable de la ciudad vecina nos la regaló y una señora muy amable nos la alcanzó hasta acá. Es decir que nos conocimos por foto y dimos un salto de fé.
De eso ya pasan tres semanas y andamos todos mas que contentos. Excepto el hombre de mi casa, que si bien le tiene muchísimo cariño, no supera todavía el hecho de que al ser tan chiquita de edad, eso del control de esfínteres no se le da. Viera usted las puteadas que se escuchan en mi casa cada vez que se encuentra un regalito... Por suerte para todos, los encuentro yo primero, reto al perro, limpio y eso fue todo. Si los encuentra él primero, hay que oírlo...
Pero bueno, paciencia. Al perro y al hombre. Los dos eventualmente van a aprender.
La Rorro la bautizó Fiona, en una veloz decisión - "¿Cómo se llama?" nos preguntó el veterinario, llenando la ficha para su vacuna y desparasitaje... La Ro y yo nos miramos. La foto, la decisión, y la llegada de la perra nos había tomado a todos por sorpresa, en menos de dos horas habíamos pasado de nada a perro, o sea que nombre no teníamos, y el bichito ese en brazos de la Rorro, asustado y minúsculo, no tenía cara de nada. ¿Qué hacemos? Ro encogió un hombro, "¿Fiona te gusta?" Perfecto, Fiona será... aún cuando no tenía cara de Fiona, aquí entre nos. Y ahora, dos kilos mas tarde, graduada de raton de laboratorio a rata de sótano, Fiona corre por la casa, feliz de la vida, persiguiéndo a la gata - que le saca fácil tres kilos - como si tuviera el tamaño de por lo menos un cocker. Caracter le sobra por todos lados, y no se rinde, aún cuando Sasha la cachetee sistemáticamente. Ella sabe que eventualmente la gata se va a rendir. Está segura. No importa que Sasha se suba arriba de la mesita y cada vez que Fiona se estire para jugar la otra la baje de un empujón y un bufido. ELLA TIENE FE.
Zeke la levanta en brazos, me mira lleno de amor, y me dice, con vocecita de cuatro años "Es bonita Fiona."
Y sí, es bonita Fiona.
La otra cosa entretenida que hay para contar, el sábado me hacen una endoscopía.
No sé qué tiene esto de entretenido en realidad, es tan sólo algo para contar, porque nunca antes me hicieron nada similar y la novedad hay que contarla. Me van a poner anestesia. Nunca me anestesiaron para nada. El dentista no cuenta. Me pregunto si será anestesia total o local. Mi vieja dice que es total. Yo leí que era local. Ahora tengo que pasar por el lugar, para que la chica me de las instrucciones y no sé qué cosa y me va a sacar la duda. Supongo que es total para que uno no se mueva... Considerando que yo nunca me muevo - la vez que me sacaron las muelas fui un modelo de paciente... practicamente me quedé dormida, lo poco que me molesta ir al médico en general - tal vez la pueda convencer que sea local. Me da como miedito la total. Es esto de la falta de conocimiento. Tengo una amiga que la han operado un par de veces y ya va como si nada. Supongo que todos tenemos que probar todo alguna vez. Aunque mas no sea para poder ser de esos superados - como mi amiga - que dicen "no pasa nada, vos tranquila..."
Si hay que elegir, siempre es mejor ser de los superados que de los asustados.
Dejen ver si hay algo mas para contar de estos días pasados...
Fuimos a ver Valiente. Muy linda. Los rulos rojos de esa chica, poesía en movimiento. Algunos dibujos animados son obras de arte, no hay vuelta que darle.
Fuimos al zoo. No nevó, gracias por preguntar. La pasamos maravillosamente bien, as usual, y llevamos a mi sobrino, que vino de visita y nunca había ido. Una mañana larga excelentemente aprovechada.
Y eso es todo lo que hay para contar en estos días.
Cinco semanas es mucho tiempo, lo sé, lo admito, no me reten mas, no lo voy a volver a hacer - sí, sí, te estoy hablando, no me mires con ese tono de voz. Y sí, el título se lo robé a Julio Verne, lo confieso, no hubo ningún tipo de globo en estas semanas, ni siquiera uno de cumpleaños... pero no me pude resistir.
19 jun 2012
El León bajo la Nieve
Nevó el sábado.
Lo estuvieron anunciando durante días.
¿Cómo iba yo a saber?
Nunca le embocan las personas del pronóstico.
Hace años que vienen anunciando nieve, dejándonos a todos con las ganas en la boca.
Este año, que yo organizo una salida al zoológico con mi niña y sus amigas... nieva.
Yo sé que no es nada personal, que el universo no me tiene entre ceja y ceja, que el universo no tiene ningún tipo de interés en mí. Pero a veces pareciera.
¿Qué dije yo? Vamos al zoologíco el sábado a festejar tu cumple. ¿Qué dijo el clima? Vamos a nevar como no nevamos desde hace siete años. ¿Cuándo? El sábado. ¿Qué tal el domingo? No, no, el domingo vamos a hacer sol. Tengo ganas de nevar el sábado.
Y nevó.
Contra toda mi tozudez - "pero estás segura que querés ir al zoológico, mirá que dicen que va a nevar..." "¡Hasta que yo no vea los copitos, el plan se mantiene!" - la mañana del sábado estuvo punteada de copitos blancos.
Viste el copito, ahí está el copito.
Ufa.
El Plan B entró en vigencia, las ruedas de la organización giraron y convertimos una salida al zoológico en una salida al cine a ver Madagascar 3.
Sí. Quiero mover el bote.
Me gusta.
Las seis niñitas llegaron a las 14 horas como habían sido invitadas, ninguna se atrasó. Salimos de casa, llegamos a los Village - donde no había nadie, cosa muy curiosa -, retiramos las entradas de la máquina express - porque las compramos por internet, já, que previsora que me siento cuando hago esas cosas -, compramos pochoclos y caramelos - again, no había nadie, así que no molestamos a nadie cuando corrieron en malón contra el mostrador -, y nos sentamos en un costado a esperar a que nos dejaran entrar.
Pese a que eran en total ocho niños, tengo que admitir que se portaron re bien. Mi stress -"¿Están todos? Undostrescuatrocincoseissieteocho... están todos... ¿Están todos? Undostrescuatrocinosesisietecho... están todos..." - era todo mío, ellos apenas si se alejaban un poco. Entre H, mi suegro y yo, como quien arrea gallinas, los tuvimos a todos encaminados.
Vimos la película con sólo una interrupción - "tenemos que ir al baño..." "¡¿Ahora?!" -, nos reímos a carcajadas - mucho mejor que Madagascar 2, totalmente -, y salimos, ahora sí lleno de gente, como debe ser, para volver a casa a la hora del té.
La fiesta en casa fue ruidosa pero sin pérdidas que lamentar. Música - era para filmarlas, dos enanas de siete años, discutiendo sobre qué videítos elegir en youtube -, pintura - las paredes sin pintar quedaron llenas de manitos y carteles de feliz cumpleaños -, jueguitos - "¿me toca a mí ya? ¡No me deja jugar!" -, comida, globos, sorpresita, gracias por venir.
Para cuando se fueron mis amigos, que habían pasado a soplar las velitas y comer torta, eran las nueve y media y yo estaba destruida.
Es impresionante lo mucho que puede cansar una tarde de películas.
Seguro que el zoológico no me hubiera cansado tanto.
Lo estuvieron anunciando durante días.
¿Cómo iba yo a saber?
Nunca le embocan las personas del pronóstico.
Hace años que vienen anunciando nieve, dejándonos a todos con las ganas en la boca.
Este año, que yo organizo una salida al zoológico con mi niña y sus amigas... nieva.
Yo sé que no es nada personal, que el universo no me tiene entre ceja y ceja, que el universo no tiene ningún tipo de interés en mí. Pero a veces pareciera.
¿Qué dije yo? Vamos al zoologíco el sábado a festejar tu cumple. ¿Qué dijo el clima? Vamos a nevar como no nevamos desde hace siete años. ¿Cuándo? El sábado. ¿Qué tal el domingo? No, no, el domingo vamos a hacer sol. Tengo ganas de nevar el sábado.
Y nevó.
Contra toda mi tozudez - "pero estás segura que querés ir al zoológico, mirá que dicen que va a nevar..." "¡Hasta que yo no vea los copitos, el plan se mantiene!" - la mañana del sábado estuvo punteada de copitos blancos.
Viste el copito, ahí está el copito.
Ufa.
El Plan B entró en vigencia, las ruedas de la organización giraron y convertimos una salida al zoológico en una salida al cine a ver Madagascar 3.
Sí. Quiero mover el bote.
Me gusta.
Las seis niñitas llegaron a las 14 horas como habían sido invitadas, ninguna se atrasó. Salimos de casa, llegamos a los Village - donde no había nadie, cosa muy curiosa -, retiramos las entradas de la máquina express - porque las compramos por internet, já, que previsora que me siento cuando hago esas cosas -, compramos pochoclos y caramelos - again, no había nadie, así que no molestamos a nadie cuando corrieron en malón contra el mostrador -, y nos sentamos en un costado a esperar a que nos dejaran entrar.
Pese a que eran en total ocho niños, tengo que admitir que se portaron re bien. Mi stress -"¿Están todos? Undostrescuatrocincoseissieteocho... están todos... ¿Están todos? Undostrescuatrocinosesisietecho... están todos..." - era todo mío, ellos apenas si se alejaban un poco. Entre H, mi suegro y yo, como quien arrea gallinas, los tuvimos a todos encaminados.
Vimos la película con sólo una interrupción - "tenemos que ir al baño..." "¡¿Ahora?!" -, nos reímos a carcajadas - mucho mejor que Madagascar 2, totalmente -, y salimos, ahora sí lleno de gente, como debe ser, para volver a casa a la hora del té.
La fiesta en casa fue ruidosa pero sin pérdidas que lamentar. Música - era para filmarlas, dos enanas de siete años, discutiendo sobre qué videítos elegir en youtube -, pintura - las paredes sin pintar quedaron llenas de manitos y carteles de feliz cumpleaños -, jueguitos - "¿me toca a mí ya? ¡No me deja jugar!" -, comida, globos, sorpresita, gracias por venir.
Para cuando se fueron mis amigos, que habían pasado a soplar las velitas y comer torta, eran las nueve y media y yo estaba destruida.
Es impresionante lo mucho que puede cansar una tarde de películas.
Seguro que el zoológico no me hubiera cansado tanto.
5 jun 2012
De Traiciones y Bichos Rosas
Buenas y santas.
Mi hermana tuvo a bien el otro día el lanzarme una filípica de padre y señor mío frente al hecho de que tengo el blog medio abandonado. Considerando que yo este blog básicamente lo empecé para tener al día a los de allá de lo que pasa acá, podría decirse que tiene razón.
Como además mi hermana es una persona de armas tomar, y cualquiera que haya tenido un hermano de armas tomar sabe que son gente a respetar, voy a organizar mi tiempo y retomar este espacio - no festejen todos juntos, que después tengo que levantar el papel picado y creo haber aclarado ya que el tiempo no me sobra... - más o menos donde lo dejé.
¿Qué les estaba contando la última vez que lo dejé? A ver... el asesino era ... Ah, no, esa era otra historia que dejé por la mitad. Silencio, Bebilacqua, no le voy a decir quien era el asesino, será de Dios, lea un libro entero alguna vez, hombre.
Decía entonces, voy a retomar la escritura y volver al anecdotario que nos compete. Son ustedes bienvenidos para retomar la lectura o darse vuelta y seguir durmiendo, como sea no me voy a ofender.

Mis niños - como buenos ejemplares de este milenio - aman las computadoras. Las computadoras, los jueguitos, cualquier cosa que tenga una pantalla y haga ruiditos y luces, ellos se prenden.
En estos días, la Wii, que había sido abandonada un poco en haras de otros entretenimientos - gracia´dio soltaron mi notebook - pasó una vez más al primer plano, gracias a que el padre les ha conseguido varios jueguitos nuevos.
Entre esos jueguitos se encuentra Kirby´s Adventure.
Kirby´s Adventure - cuya versión americana se llama Kirby´s Return to Dreamland, cosa que yo no sabía y lo bajé también y casi me linchan cuando descubrimos que era EL MISMO JUEGO, no se confundan - trata sobre este simpático bichito rosa - Kirby, por si no habían adivinado - que vive en el planeta Pop, donde se estrella una nave que viene de... no sé, otro lado, y se rompe en varios pedazos. En la nave viaja un extrapopiano, que le pide ayuda a Kirby para juntar las piezas para poder volver a su planeta y derrotar al malvado... alguien, y etc etc. Empieza al juego.
Zeke amó el juego desde el principio. Un juego perfecto para un crío de cuatro años. Difícil como para que tenga que esforzarse para conseguir todo, pero no tan difícil como para que se frustre y no quiera jugar nunca más. Buenísimo para todos los demás, porque es un juego simpático, sin nada violento, con personajes tiernos - dentro de todo - y lo mantiene entretenido - a él y a la hermana cuando la convence - durante las horas en que los dejo perderse dentro de la máquina.
O sea que veníamos bárbaro.
Habrá estado dos semanas pasando nivel tras nivel - ayudado cada tanto por mí o por el padre. Juntando pieza tras pieza, festejando cada etapa superada, contándome excitado lo que había aprendido a hacer su bicho rosa, disfrutando feliz del juego... Hasta que llegó al final - o al pre final más bien, había un nivel bonus después.
Juntó todas las piezas, se las llevó al extrapopiano, estaba listo para su premio... Y resultó que el extrapopiano era MALISIMO. La pantalla se oscureció, el extrapopiano creció dos metros, se le pusieron los ojos rojos y nos contó que en realidad todo había sido un engaño para convencer a Kirby de ayudarlo, pero que él quería dominar el universo mbuajajajjajaa, y bla bla bla...
Vieran ustedes la cara de horror de mi niño el menor.
La tristeza.
"Pe´o... ¿poqué es malo?"
La traición.
Trató de jugar un poco más, de pasar el nivel extra y derrotar al Malísimo Extrapopiano, pero ya no era lo mismo.
Al final apagó todo, borró todo, me dijo que odiaba haber ayudado al malo a ganar - con otras palabras, pero el espíritu era esa - y que nunca mas quería jugar a la Wii - eso ya se le pasó.
Ahora, yo me quedé pensando, ¿la gente de Nintendo no prevee eso? Está bien, quizás mi niño sea un tanto sensible y a otros nenes no les pase. Pero ¿no se les ocurre pensar que a los nenes chiquitos no les gusta pensar que fueron traicionados por alguien en quien confiaban? Digo, no. De pronto, me parece... ¿no sería mejor sacarnos el tema de la traición de encima ANTES de que el crío haya perdido dos semanas ayudando al malo de incógnito y pensando que estaba haciendo algo bueno?
Yo sé que la vida no es fácil, pero prefiero explicarle a mi cachorro de cuatro años que la gente se muere, a tener que explicarle que a veces, más de las que uno quisiera, va a pasar que alguien en quien él confíe va darse vuelta y lastimarlo.
Para explicar esas cosas siempre hay tiempo.
El asesino era el masajista, por si alguien se había quedado con la duda.
Mi hermana tuvo a bien el otro día el lanzarme una filípica de padre y señor mío frente al hecho de que tengo el blog medio abandonado. Considerando que yo este blog básicamente lo empecé para tener al día a los de allá de lo que pasa acá, podría decirse que tiene razón.
Como además mi hermana es una persona de armas tomar, y cualquiera que haya tenido un hermano de armas tomar sabe que son gente a respetar, voy a organizar mi tiempo y retomar este espacio - no festejen todos juntos, que después tengo que levantar el papel picado y creo haber aclarado ya que el tiempo no me sobra... - más o menos donde lo dejé.
¿Qué les estaba contando la última vez que lo dejé? A ver... el asesino era ... Ah, no, esa era otra historia que dejé por la mitad. Silencio, Bebilacqua, no le voy a decir quien era el asesino, será de Dios, lea un libro entero alguna vez, hombre.
Decía entonces, voy a retomar la escritura y volver al anecdotario que nos compete. Son ustedes bienvenidos para retomar la lectura o darse vuelta y seguir durmiendo, como sea no me voy a ofender.

Mis niños - como buenos ejemplares de este milenio - aman las computadoras. Las computadoras, los jueguitos, cualquier cosa que tenga una pantalla y haga ruiditos y luces, ellos se prenden.
En estos días, la Wii, que había sido abandonada un poco en haras de otros entretenimientos - gracia´dio soltaron mi notebook - pasó una vez más al primer plano, gracias a que el padre les ha conseguido varios jueguitos nuevos.
Entre esos jueguitos se encuentra Kirby´s Adventure.
Kirby´s Adventure - cuya versión americana se llama Kirby´s Return to Dreamland, cosa que yo no sabía y lo bajé también y casi me linchan cuando descubrimos que era EL MISMO JUEGO, no se confundan - trata sobre este simpático bichito rosa - Kirby, por si no habían adivinado - que vive en el planeta Pop, donde se estrella una nave que viene de... no sé, otro lado, y se rompe en varios pedazos. En la nave viaja un extrapopiano, que le pide ayuda a Kirby para juntar las piezas para poder volver a su planeta y derrotar al malvado... alguien, y etc etc. Empieza al juego.
Zeke amó el juego desde el principio. Un juego perfecto para un crío de cuatro años. Difícil como para que tenga que esforzarse para conseguir todo, pero no tan difícil como para que se frustre y no quiera jugar nunca más. Buenísimo para todos los demás, porque es un juego simpático, sin nada violento, con personajes tiernos - dentro de todo - y lo mantiene entretenido - a él y a la hermana cuando la convence - durante las horas en que los dejo perderse dentro de la máquina.
O sea que veníamos bárbaro.
Habrá estado dos semanas pasando nivel tras nivel - ayudado cada tanto por mí o por el padre. Juntando pieza tras pieza, festejando cada etapa superada, contándome excitado lo que había aprendido a hacer su bicho rosa, disfrutando feliz del juego... Hasta que llegó al final - o al pre final más bien, había un nivel bonus después.
Juntó todas las piezas, se las llevó al extrapopiano, estaba listo para su premio... Y resultó que el extrapopiano era MALISIMO. La pantalla se oscureció, el extrapopiano creció dos metros, se le pusieron los ojos rojos y nos contó que en realidad todo había sido un engaño para convencer a Kirby de ayudarlo, pero que él quería dominar el universo mbuajajajjajaa, y bla bla bla...
Vieran ustedes la cara de horror de mi niño el menor.
La tristeza.
"Pe´o... ¿poqué es malo?"
La traición.
Trató de jugar un poco más, de pasar el nivel extra y derrotar al Malísimo Extrapopiano, pero ya no era lo mismo.
Al final apagó todo, borró todo, me dijo que odiaba haber ayudado al malo a ganar - con otras palabras, pero el espíritu era esa - y que nunca mas quería jugar a la Wii - eso ya se le pasó.
Ahora, yo me quedé pensando, ¿la gente de Nintendo no prevee eso? Está bien, quizás mi niño sea un tanto sensible y a otros nenes no les pase. Pero ¿no se les ocurre pensar que a los nenes chiquitos no les gusta pensar que fueron traicionados por alguien en quien confiaban? Digo, no. De pronto, me parece... ¿no sería mejor sacarnos el tema de la traición de encima ANTES de que el crío haya perdido dos semanas ayudando al malo de incógnito y pensando que estaba haciendo algo bueno?
Yo sé que la vida no es fácil, pero prefiero explicarle a mi cachorro de cuatro años que la gente se muere, a tener que explicarle que a veces, más de las que uno quisiera, va a pasar que alguien en quien él confíe va darse vuelta y lastimarlo.
Para explicar esas cosas siempre hay tiempo.
El asesino era el masajista, por si alguien se había quedado con la duda.
10 abr 2012
Chocolate

Nos fuimos por el fin de semana largo.
Porque hay que aprovechar, ¿vio? Los fines de semana no se dan muy a men- ¿cómo dice? No, sí, tiene razón, últimamente parece que crecieran en los árboles los fines de semana largos, así que vamos a dejar eso ahí.
En fín, decía, nos fuimos de viaje.
Aprovechamos e hicimos peregrinación a visitar a mi viejo al campo en la provincia de Buenos Aires.
Una vez mas, manejé yo a través del desierto. Esta vez no hiperventilé al pasar los dos camiones que tuve que pasar. Grossa yo, gracias, gracias. Esta vez H casi hiperventila cuando tomé una curva muy rápido y casi tenemos un problema familiar... En mi opinión yo iba bien - si no nos fuimos a la cuneta, es un tilde en mi libro -, pero vaya uno a discutirle a él.
El plan, una vez llegamos allá, viendo que iba a ir toda mi flia y el lugar bajo techo iba a escasear, era pasar las noches en un hotel en el pueblo y pasar los días en el campo. Una vez visto el hotel - se le habían acabado las cocheras, la ventana de atrás daba a un baldío lleno de cajones de cerveza, una señora muy muy mayor me pidió permiso para tomar mate en la recepción y otra le preguntó a H si podía ajustarle la puerta que estaba rota, la heladerita hacía un ruido terrible, la ducha estaba torcida, la pileta estaba llena de gente y el colchón era durísimo - y una vez que nos enteramos que mis hermanos se habían bajado del plan, por lo que sobraba un poco de espacio en la casa, la primera noche le dijimos a la gente del front desk que muchas gracias, pero que nos había salido un asunto familiar y que mañana íbamos a hacer el check out, no se vayan a ofender, su hotel es diviiiiiiino, pero nos vamos.
Jugamos un par de juegos de mesa, y perdí en una partida de Carioca - no juego a la Carioca desde hace doce años, así que no veo el mérito de que me hayan ganado, pero bueno, no voy a andar desmereciéndo...
Fuimos al sábado a la mañana a la zapatería Carlitos - donde siempre compro zapatillas para los críos cuando estoy de paso porque nunca hay que subestimar los precios cuando uno está lejos de una ciudad capital - y le compré zapas a la Ro.
Una con brillitos.
No, no me están entendiendo, no con un par de brillitos sobre los costados, no. Unas que eran todos brillitos. Toda la zapatilla brilla. Es una bola de espejos hecha zapatillas. Pero su tía Fe se las avaló - "sí, Ro, me encantan, son re lindas, las podés usar en todas partes" - así que no hubo como escapar. Por suerte, y como decía al principio, no eran caras, así que usaremos anteojos de sol para mirarlas y listo.
H hizo asado a la parrilla, la mujer de papá hizo pizzas a la parrilla, y Santi, el marido de mi hermana Fe, hizo pollo a la parrilla, así que hay que decir que la parrilla la aprovechamos bien.
Mis niños, junto a su mini tía Z, aprovecharon el espacio de la pampa chata para jugar, correr, saltar, trepar y ensuciarse bien, y el último día, a la tardecita, cuando nadie miraba - porque estábamos todos adentro jugando a la Carioca a la que me ganaron porque hace doce años que no jugaba a la Carioca... digo... - se metieron los tres con ropa y todo adentro del tanque australiano a medio llenar.
"Lo que pasa es que queríamos meter los pies, así que nos sacamos los zapatos y nos arremangámos los pantalones, pero había tierrita en el fondo, así que Zeke se resbaló y cuando Ro lo quiso ayudar, Rorro se resbaló y yo la quise levantar a ella y me patiné... y ya estábamos todos mojados así que nos pusimos a jugar... ", me explicó mi hermana Z, mientras temblaban los tres y los envolvíamos con toallas.
Qué bárbaro.
Les tendría que haber sacado una foto, ratas pasadas por agua, hechos una sopa, que sólo avisaron lo que pasó porque no podían salir del tanque y hubo que ir a pescarlos, que si no hubieran tratado de secarse afuera y hoy tendríamos tres pulmonías y no sólo una laringítis - sí, la Ro, porque yo tengo ese tipo de suerte.
Hicimos una búsqueda del tesoro con los huevos de Pascua - todo gracias a mi hermana Fe, que es mejor que yo a la hora de pensar en eso, yo los hubiera escondido a mi espalda, hubiera preguntado en qué manos están y ya, no me jodan - y los críos la pasaron bomba, corriendo de acá para allá en busca de las pistas. Hubo un par de quejas cuando las pistas estaban muy lejos - mi niña bufó cuando la pista número seis los mandó hasta la tranquera del potrero de al lado - pero fuera de ese detalle, dio gusto verlos correr de acá para allá.
Mi sobrina, Rosita, dio sus primeros pasos, para beneficio de la muchachada que sólo la ve un par de veces al año - "¡Ro-si-ta! ¡Ro-si-ta! ¡Ro-si-ta!" y se carcajeó de todo. Excepto cuando me la dejaron a mí un minuto para que la mirara y se fue de cabeza tratando de agarrar una botellita de plástico. Así no me la van a prestar mas a esa nena, no importa que yo tenga pruebas de que tengo dos que sobrevivieron a esa edad.
Yo aproveché para hacer tiempo con mi familia, que no la veo muy seguido - esto de vivir lejos, que lo tiro´e las patas.
Y nos volvimos - una vez mas crucé el desierto y esta vuelta me cuidé de no hacer maniobras bruscas para que el hombre de mi casa no tuviera problemas cardíacos antes de los cuarenta. Frené como una lady y no mecí el auto mas de una vez.
Llegamos a casa el domingo a la hora del té, como para sacarme los zapatos y disfrutar del final de la tarde.
En total, una excelente Pascua de Resurrección.
29 feb 2012
Una Vez Mas a la Brecha...
Hoy empezaron las clases nuevamente.
Oh, joy.
Bueno, alguien lo debe disfrutar, yo no, que tengo que empezar a despertarme de vuelta a las 6 45 de la mañana. Esa hora antinatural - si Dios hubiera querido que yo me levantara a esa hora, la hubiera puesto en otro momento. Esa hora... no tengo adjetivos para esa hora - shhhh, toda la gente mañanera, se calla en este instante.
Pero la Ro está feliz de la vida. Pasar de primer grado a segundo grado fue en lo que a ella respecta, moverse al aula de al lado. Tiene los mismos amigos, la misma seño de matemáticas, su vida transcurre placidamente. Sí, ella es una de esas... personas mañaneras, que siempre están tratando de convencernos al resto que la mañana es la parte mas provechosa del día. Bah, humbug.
Zeke, por su parte, hoy empezó salita de cuatro en el jardín del colegio de Ro. Jardíncito nuevo. ¡Bien por él! Fuimos a la hora en que nos tocaba ir a la adaptación - a las diez de la mañana, fueron muy amables, trataron de no tirar a matar desde la primer marcha, eso toca mañana, que demonios hago yo escribiendo que no estoy dormida - e hicimos la ronda ronda que las maestras nos forzaron a hacer en el patio. De ahí, se presentaron las seños - ni idea, apenas si logré cazar un nombre perdido, la de Zeke tuve que preguntar de vuelta - y la seño Vero - esa hice trampa, la conocía de antes - se puso al lado de la bandera y preguntó quién quería ayudar a subir la bandera. Mi niño fue uno de los primeros en correr al centro. Y yo que estaba preocupada que se sintiera tímido.
Ja.
Subieron la bandera y volvió corriendo al lado mío.
Dos minutos después, la seño Vero volvió a convocarlos a todos para una canción. ¿Quién se anima? Y allá fue mi cachorro una vez mas. ¿Quién es este nene y qué hizo con mi chico tímido?
Cantaron - y nos obligaron a cantar, ¿por qué siempre tienen que involucrar a los padres en estas cosas? - una canción en la que primero se es una taza - mano en la cintura - luego una tetera - mano levantada -, después una cuchara - las manos juntas - y así, pasando por toda la vajilla de la cocina - gente polirrubro - hasta terminar en un cucharón... nunca hubiera tomado al cucharón como punto final de nada... pero disgrego, mi niño pasó por todos los artículos con un desparpajo envidiable - yo soy mas remisa a hacer de salero.
Ahora, tengo que admitir que mi corazoncito se hincha como galleta en el agua al verlo bailar. Es un tipo grandote para su edad - ¿en serio tiene cuatro? -, y con cariño y candor digo esto, bastante tosco, pero le gusta bailar, y se toma muy en serio el tema. Hay que verlo con la concentración con que mira a la maestra para poder seguir los pasos, con el cuidado que se ocupa de no perderse nada. Vamos, que me lo comería a besos.
De ahí a la salita que nos tocaba, donde la seño los hizo sentarse en la alfombra y los padres chusmas nos sentamos en las sillitas minis, donde apenas si te entra la raya del traste y los cachetes quedan a medio salir. Los cachorros se presentaron todos, la seño les dio un chupetín y les presentó a la mascota del aula - un títere de un perro que se llama Patatín, me pregunto yo que habrá pasado con la época en que tenían conejos - y después cantaron otra canción - que bueno que no voy mas al jardín, me agotaría cantar por cada cosa que voy a hacer - para despedirse. Momento en el que Zeke - no, en serio, les juro, yo tenía un hijo tímido - le dijo a la maestra que él sabía una canción de un cocodrilo. "Que bueno, Eze, ¿la cantamos mañana?" "No, ahora." así que todos cantaron la canción del cocodrilo sugerida por Zeke y finalmente nos dejaron marchar.
Fue un buen día - mañana, otra vez arriba a las 6,45, ya les contaré.
Y para terminar, les pedí a las seños, muy educada, que no le dijeran Eze que no le gusta, si fueran tan amables de decirle Zeke todos se lo íbamos a agradecer.
La madre ya hinchando las pelotas el primer día.
Así da gusto.
15 feb 2012
Figuras Importantes

Mi baño pierde.
Es decir, en algún lugar de mi baño, detrás de las paredes, cual película de terror, hay un caño pinchado que, desde hace un tiempo ya, pierde agua, lo cual está empezando a resultar un incordio de humedad y manchones, en lugares de lo mas variados.
Primero creíamos que el problema estaba debajo del lavatorio.
Vino René - el señor que se encarga de hacer y deshacer todo este tipo de cosas en mi casa - con su ayudante, picaron toda la pared, encontraron la pérdida, la arreglaron y todos fuimos felices.
Unos días después nos dimos cuenta de que la pérdida que había arreglado René, no era La Pérdida que habíamos estado buscando, porque la humedad en lugares variados - como por ejemplo la alacena de la cocina, al otro lado de la pared en cuestión - no sólo no se había ido sino que seguía creciendo, cada vez mas arriba, avanzando con sus honguitos verdes a través del laminado... manteniendo mi simil de la película de terror.
Llamamos entonces y anoche vino René nuevamente a mi casa a revisar, dónde es que podía ser que estuviera el problema entonces - yo apuesto a la parte de atrás del inodoro.
Como yo todavía no llegaba a esa hora, quedamos que el hombre de mi casa se ocupaba del tema.
Yo llegué de trabajar un ratito después, busqué a los chicos en lo de su abuela, y cuando fuimos para casa, nos cruzamos con la moto de René, estacionada en el patio de adelante.
"Es la moto de René." le explicó la Ro a Zeke con ese tonito de Lo-Sé-Todo que usan las hermanas mayores y las tías solteronas... aún cuando la información la hayan obtenido treinta segundos antes, en un veloz aparte.
"Wow..." dijo el otro, que a la hora de las máquinas con ruedas es un arquetipo de varoncito.
"¿Viste que linda?",
"Szi..." la admiraron los dos un par de minutos, hasta que mi paciencia se agotó en materia de motos y los corrí para adentro.
"¿Está René arriba?" quiso saber Zeke, corriendo para la escalera.
"Sí."
"Uh." y se apuró a subir, haciéndome acordar de la época en la que Rorro pensaba que Martín, el jardinero, era la persona mas fascinante de toda la tierra porque sabía manejar la cortadora de cesped.
Yo subí a mi casa a paso mas sedado - todo el día laburando hace eso por el entusiasmo -, saludé a los hombres estudiando la pared del baño con cara de pensamiento profundo, dejé mis cosas en el living, me serví un vaso de jugo, y finalmente me encontré con Zeke parado en el living, esperándome.
"¿Qué pasó?"
"Dónde está?"
"¿Quién?"
"René."
"En el baño con tu papá, ¿no acabás de ir?"
Me miró confundido.
Le devolví la mirada.
Un segundo, dos segundos, tres segundos...
La realidad amaneció en nuestros cerebros a la misma vez.
"¿Vos creías que era la Rana René?"
Cuatro segundos, cinco segundos, seis segundos,
"... si..."
Siete segundos, ocho segundos, nueve segundos,
"Vamos que te sirvo un vaso de jugo, enano..."
Estoy orgullosa de mí misma.
No me reí.
Quise.
Pero no lo hice.
3 feb 2012
Jugo

No me puedo quejar, voy a ser honesta, a este mes le saqué el jugo.
La primer semana pintamos el living. Nosotros. Con nuestras cuatro manitos. Del mismo color que estaba - de pedo logramos mezclar el mismo amarillo anaranjado - lo que valió que después de que estuvieramos laburando como negros todo el día, llegara mi hijo el menor, cruzara la puerta, mirara a su alrededor y preguntara con carita de confusión "¿Dónde pintaron?"
Criaturita de Dios.
Después de mi cara de no-te-estrangulo-porque-te-quiero-que-sí-no, cada dos por tres, salta de la nada, en medio de lo que sea, y me dice "quedó muy linda la pintura, mamá" y me sonríe con gracia, a ver si así lo arregla.
Después nos fuimos a visitar a mi viejo al campo.
Manejé en la ruta. Ja.
YO.
YO MANEJE EN LA RUTA.
Y pasé tres camiones. Claro que pasé el primer camión y casi hiperventilo. El hombre de mi casa me miraba de lo mas preocupado - ¡pulmotor, alguien que me alcance un pulmotor! - y lo único que me impidió parar en la banquina a tomar aire fue pensar que si frenaba el puto camión iba a pasarme a mí otra vez y ni en pedo iba a darle esa satisfacción.
De lo de mi viejo fuimos para Mercedes, que nos queda cerca de la ciudad, como para poder visitar amigos, parientes y shoppings.
Hicimos pileta, paseos, parientes, asados, mas pileta, mas paseos, mas parientes, mas asados. Hubo días de mucho calor, días de lluvia, días de fresco. En la casa al otro lado del lote, con la que compartíamos el parque había una flia con tres niños, por lo que los míos - que eran menos, y todos sabemos que el ejército mas grande suele ser el que gana -, fueron absorvidos. Esto me liberó las tardes de entretenerlos - bendita sea mi niña sol y su habilidad para hacer sociales y arrastrar a su hermano - , por lo que las siestas me las pasé leyendo perezosa en la hamaca paraguaya mientras todos los críos jugaban en el arenero y los juegos.
Un desparramo memorable todo el asunto, estoy pensando seriamente en mudarme al Mes de Enero en Mercedes y no salir nunca.
Pero todo lo bueno termina, así que volvimos al campo de mi viejo - que es parada voluntaria y a la vez obligatoria, porque está a mitad de camino entre mi casa y Mercedes, lo que corta un viaje imposible de mas de doce horas en dos viajes manejables de seis y pico - descansamos un rato, respiremos hondo, y volvimos a salir para acá.
Crucé el desierto al mando del auto y tengo que decir que manejé maravillosamente a través del atardecer y la tormenta veraniega que nos tocó, cantando a todo trapo mientras los otros tres viajeros, asomados a la ventana, a los gritos señalaban los relámpagos.
Desde Chacharramendi hasta el cartel de Zona de Riego, donde entregué el auto porque ya era de noche y tampoco es que una sea una loca del volante y de noche no se si ustedes sabe, pero está oscuro.
Los niños empezaron la colonia pisando los últimos días, por lo que me quedaron dos tardes libres para descansar de todo lo hecho hasta entonces, por lo que el hombre de mi casa - que también estaba de vacaciones hasta febrero - y yo, aprovechamos para ponernos al día con todas las series que nos faltaban - maratón de Fringe, Grimm, Castle, Leverage, Person of Interest y The Mentalist.
Y el martes fui a la masajista, como para cerrar todo el asunto.
Estoy cansada, bronceada, descansada, y mi casa está pintada.
No sé ustedes, pero mi enero fue placenteramente largo.
31 dic 2011
Torero

* Situación de riesgo nº1.
Conversaba yo con mi cuñada, los críos zumbaban alrededor como moscas con speed. Acabábamos de llegar a su casa, Navidad - 4 horas y contando, y la excitación no los dejaba aterrizar . La Ro vino y preguntó - por enésima vez - cuanto faltaba para que llegara Papa Noel con los regalos. Y mi sobrino - que la escuchaba por primera vez -, la miró un tanto confundido, y aseveró: Pero los regalos los fui a comprar yo con mi mamá.
La Rorro lo ignoró olímpicamente - la Ro tiene oído selectivo.
Zeke ni se enteró - Zeke todavía está en una edad en la que no se entera de nada.
Yo cambié de tema, quién quiere Coca, y mi cuñada se llevó a su cachorro a buscar los juguetes.
(Mi cuñada me comentó mas tarde, que había aleccionado a Juan para que no dijera nada sobre la inexistencia de Papa Noel, pero el pobre, con sus cinco años incapaces de guardar silencio, no sabía cómo cargar con su alma. Sobre todo porque esa misma tarde, en el desfile de la avenida central, había visto a Papa Noel saludando desde el carro de bomberos ¿y no era que no existía? Pobre crío andaba con una confusión encima.)
* Situación de Riesgo nº2
Avanzada la noche - el chivo en el patio estaba casi listo, ya nadie quería seguir siendo engañado con chorizos, yo ya me había servido las ensaladas, los críos se habían ido todos al piso de arriba a jugar a la habitación de los primos - tuve que subir a buscar algo al cuarto de mi cuñada.
Entré, dejé la puerta abierta - error error error - y rodeé la cama, para buscar del otro lado. Atrás mío, con un silencio de ninja, se coló Zeke y no lo noté hasta que su vocecita de pan flauta me preguntó "¡¿Qué hacen toos esos regalos sobre la cama?!" Giro veloz, arreo de crío hacia la puerta como arriando gallinas
"¡¿Qué regalos?! Esos no son regalos, son cosas de tu tía. Vamos para el cuarto."
"¡Pero yo quiero abrir un paquete!"
"Que no son paquetes, hombre, son cosas del trabajo de tu tía."
Y cerré la puerta.
* Situación de Riesgo nº3
Llegó finalmente la medianoche.
Los críos seguían encerrados jugando en el cuarto, así que mi cuñada y yo subimos a buscar todo. Mientras ella juntaba, uno de los críos amagó a salir - las puertas de los cuartos están enfrentadas en un pasillo muy angosto - así que rápida y veloz, me metí en el cuarto y los llevé hasta la ventana, de donde podían verse los fuegos artificiales que la gente estaba tirando - contraviniendo las normas de San Martín que prohibe tirar fuegos artificiales por miedo a los incendios... eran de bonitos... Y mi maniobra funcionó por un par de minutos. ¡Mirá ese! Hasta que la Ro gritó "¡Desde el patio se van a ver mejor!" y antes de que pudiera detenerlos, el malón salió del cuarto y corrió por las escaleras.
Atrás salí yo a los gritos, "¡Al patio! ¡Vayan para el patio!" sintiéndome no sé por qué, como una de esas niñeras en las películas a las que nadie le da bola.
Porque Dios es grande y los fuegos artificiales llaman, ninguno de los críos miró para el living - dónde todos los adultos hacían malabarismos para esconder los distintos paquetes - y salieron directo por la puerta al patio de atrás, dónde ahí sí, merced a la actividad ilegal de los vecinos de la zona y al primo mayor, que custodiaba la puerta de entrada, logré mantenerlos distraídos tiempo suficiente como para que vinieran a buscarnos al grito de "¡pasó Papa Noel!", momento en el cual los fuegos artificiales perdieron todo su encanto y todos corrieron para adentro otra vez.
* Situación de Riesgo nº4
Zeke abrió un camión de bomberos, chocho.
Su primo Juan, feliz de que le hubiera gustado le dijo muy contento "lo compramos con mi mamá".
A Zeke la implicación le pasó por arriba.
Era un camión de bomberos - y mirá, la escalera se levanta -, honestamente, ¿que importa quién lo compró?
* Situación de Riesgo nº5
Esta situación no fue navideña, pero viene al caso por que mantiene la línea.
A la Ro se le aflojaron las paletas. Una se cayó, la otra no. Quedó atorada. Se torció de manera impresionante y ahí quedó. Finalmente saqué turno con la dentista, que me dijo que volviera en dos semanas que la íbamos a sacar. Ayer fueron dos semanas.
La Ro lloró, pateó y mordió cuando la médica la pinchó.
En serio.
Le puso la anestesia, le prometió que no le iba a doler - promesa que cumplió, pese a todo - y aún así, la Ro se tapó la boca con las manos y se negó a dejar que le sacáramos el diente. Finalmente, después de quince minutos de hacerle la psicológica yo le agarré los brazos y la cara, la doc la sostuvo con un brazo y en quince segundos, pese a los gritos y las sacudidas, sacó el diente de un solo tirón. "¿Te dolió?" el gruñido de respuesta fue una chinchuda negativa.
Esa noche, la Ro puso el diente abajo de la almohada, con una carta para el Ratón Perez, pidiéndole que no se llevara el ratoncito de plástico donde había metido el diente porque había sido un regalo de la doctora y muchas gracias.
Esta mañana, me estaba arreglando para ir a trabajar, la Ro se levantó temprano y ahí me di cuenta, como una tarada, que me había olvidado de poner la plata abajo de la almohada - sí, sí, lo sé, soy una pava, no se aproveche de la situación, Bebilacqua, que uste´no tiene altura moral. La Ro llorando le mostraba a Juani, la chica que limpia, que el ratóncito de plástico todavía tenía el diente y yo pensando frenética como mierda solucionar el problema.
"¡Mamaaaaaaaa!" la tragedia griega.
"¿Sabés lo que pasó, Ro? Vos estás de vacaciones, así que seguro Perez contaba con que vos te ibas a levantar mas tarde y te debe haber dejado para lo último. Volvé a dejarlo abajo de la almohada, que seguro en un rato se lo va a llevar."
"¿Vos decís?"
"Sí. Andá a lavarte los dientes y hacer todo."
No muy convencida, se metió en el baño y yo corrí a hacer el cambiazo. Y justo a tiempo, porque dos segundos después salió corriendo del baño a buscar su diente de la almohada, porque ya que estaba le iba a dar una cepillada también, para que estuviera limpio para el ratón.
Que felicidad la suya - y que alivio el mío - cuando encontró que el diente y la carta se habían ido, el ratón de plástico no y la plata había llegado. Me fui a trabajar mucho mas tranquila, mientras ella le contaba a Juani, feliz, que ¡el ratón había pasado cuando ella estaba en el baño!
Mantener la magia es estressante.
23 dic 2011
La Verdad Sobre el Viejo

Las fiestas.
Otra vez.
Suelen suceder por estas fechas. Es una de esas cosas invitables. 365 días después, pumba, acá están otra vez.
No que me vaya yo a quejar, no, a mí me gustan las fiestas. Me gustan las luces, y la expectativa, y las cartas a papanuel, y esperar a que lleguen las doce, y planear la comida, y comprar los regalos, y saludar a la gente, y los días feriados, y armar el arbolito, y luchar con Ro para que no cambie de lugar todas las figuritas del pesebre todos los días, y tratar de explicar qué se supone que es el cumpleaños del niño Jesús, y las cenas en familia, y que no, no hay nieve porque vivimos en otro país, y escuchar una y mil veces todo lo que Zeke quiere que le traigan, y ver el arbolito brillar en la oscuridad, y recordar navidades pasadas, y comer turrón de jijona, y pensar en la gente que ya no está, y que sé yo. Yo sé que hay gente cínica por ahí que habla de consumismo y de hipocresía y bla bla bla, y sí, yo entiendo que a no todo el mundo le gusten las fiestas. Pero a mí me gustan y así como yo me banco a los cínicos, que los cínicos me banquen a mí. Hay lugar para todos. He dicho.
Pero esta Navidad me preocupa un poco.
Bah, me preocupa es un decir, no voy a perder el sueño por esto, mas se perdió en la guerra y todo eso que les gusta decir a los viejos, pero este año vamos a pasarla con mi cuñado.
No, no es eso lo que me preocupa, cómo se le ocurre, no. Lo que me preocupa son los hijos de mi cuñado. Que no, no es pasarla con ellos el problema tampoco, usted realmente quiere hablar mal de la familia de mi marido, que cosa, eh. Seguro que usted es de los cínicos de los que hablaba antes.
No, el tema es el siguiente. Los hijos de mi cuñado no creen en Papa Noel. Y los míos sí.
No veo cómo esa mezcla puede terminar bien.
Para los míos, digo, porque los suyos van a salir igual que como entraron, son los míos los que probablemente vayan a salir de estas fiestas desasnados. Y en lo que a mí respecta, preferiría que siguieran creyendo un poco mas, si a nadie le molesta, gracias.
Así que ahí estamos. No hay mucho que nadie pueda hacer. En algún momento, el mas chico de los primos - el mayor tiene catorce, dudo honestamente que le interese desmistificar al viejito pascuero, él lo único que debe querer es el regalo que pidió a la eminencia gris detrás del mito - que tiene cinco años y medio y un espíritu beligerante de un kilómetro de largo, va a lanzar su bomba de "Papanuel no´siste" y se va a armar el tole tole.
"Sí existe, ¿no es cierto, mamá?" puedo imaginar a la Ro preguntándomelo como si ya hubiera sucedido, mireloqueledigo. ¿Y qué hago yo ahí? Porque una cosa es seguir una idea preconcebida y ambigua, al cabo que decir "Papa Noel te va a traer los juguetes", siempre puede ser un código. ¿Pero mentir de manera descarada a una pregunta directa? A mí me cuesta. Ya veo que esto salta en los años de terapia por venir y mi hija se muda a otra ciudad sólo porque "¡vos me mentiste!"
Los adolescentes pueden llegar a ser muy emocionales.
En fin, supongo que cruzaré el puente cuando llegue. Al cabo que anticiparme a las mentiras que puedo o no llegar a contar, sólo trae dolores de cabeza.
Yo no me acuerdo cuando dejé de creer. Primero creía, después no creía, y la vida continuó sin traumas ni bajas materiales que lamentar. Estoy bastante segura que llegado el caso, eso es lo que va a pasar en mi casa y eso será todo.
Pero tengo que admitir, aún cuando ya hayamos establecido que usted es un cínico y probablemente no me entienda, que me va a dar una cierta penita, si todo esto que me temo llega a suceder.
13 dic 2011
Segundas Partes...

Yo tenía algo para publicar el miércoles.
Posta lo tenía.
Pero algo muy gracioso sucedió camino a la computadora.
Me fui de viaje.
Sí, sí.
Al hombre de mi casa le prestaron una cabaña en Villa Pehuenia, y nosotros decidimos, como cualquier hijo de vecino, irnos el jueves a la mañana para aprovechar el fin de semana largo. Pero resultó ser que un grupo de insurrectos - otro más - decidió - otra vez - que su derecho a protestar es mayor que mi derecho a transitar - quién lo duda - y organizó un corte de ruta - como siempre - para las siete de la mañana del jueves, en medio del camino que teníamos - por supuesto - que transitar.
De ahí que el hombre de mi casa me dijera, a las diez y media de la noche, los bolsos a medio hacer, agotada de un día eterno de cuidar exámenes, que mejor nos fuéramos esa noche.
Bolsos armados velozmente, comidas y conservas empacadas, niños arreglados, computadoras de viaje embaladas - la cabaña no tenía televisión, por lo que sin las computadoras de viaje íbamos a tener un problema - partimos de mi casa a eso de las doce, escapando en la noche como un grupo de refugiados. Nuestro plan, llegar hasta Zapala y encontrar un hotel, para hacer el último tramo - el difícil - a primera hora.
Llegamos a Zapala a las dos de la mañana. Los críos hacía rato que dormían, y los padres de los niños hacía rato que querían dormir. Ahí nos encontramos con el problema de encontrar un hotel.
Gracias a Dios por los teléfonos con internet y los GPSs - aún cuando no son tan fáciles de interpretar como uno quisiera -, hay momentos - y lugares - por los que uno realmente no quiere pasear.
En el primer hotel que preguntamos nos quisieron cobrar 600 dolares la noche... Y estaba vacío... Lo que me hace pensar a mí que hay alguien lavando guita en la ciudad de Zapala... Pero no digamos nombres, a ver si ese alguien lee este blog. En el segundo, nos cobraron en pesos una cantidad significativamente menor, y bajando del auto lo básico - sí, los chicos cuentan como básico - nos desmayamos en la habitación del hotel, y al día siguiente, luego de desayunar el buffet incluido en el precio significativamente menor, partimos.
Tendríamos que habernos dado cuenta de que el tenor del viaje estaba siendo marcado por su comienzo.
La estadía en Villa Pehuenia, a diferencia de la vez anterior, no fue algo para recordar.
La cabaña era linda, chiquita, de dos pisos, un tanto fría y con un terrible olor a humedad en el piso de abajo, donde estában los cuartos, por lo que finalmente trasladamos los colchones al living, donde acampamos relativamente cómodos.
El lugar para almorzar donde habíamos ido la vez anterior estaba atendiendo a un grupo de turistas gerontes, por lo que si bien la comida seguía siendo fabulosa, la atención fue bastante más lenta, por lo que para el momento en que mis niños se empezaban a trepar por las paredes, todavía no habíamos terminado de comer... Por el lado positivo, los viejos hacían tanta bulla, que nadie escuchó el quilombo que hicieron los míos.
Nunca logramos prender el termotanque. Era eléctrico, y uno creería que algo que tiene UN SOLO BOTÓN debería ser simple. Bueno, no. Hicimos caso de las indicaciones del dueño. Nada. No hicimos caso de las indicaciones del dueño. Nada. He llegado a la conclusión de que el maldito botón estaba roto.
La casa de té donde fuimos a... bueno, tomar el té, era muy triste. Lo único que pude rescatar fue el tostado de jamón y queso. Y es triste cuando lo mejor de una casa de tortas son sus sandwiches.
Cuando volvimos a la cabaña, los críos cansados y hartos del agua y del sol y las orillas del lago y pasear por el bosque - sí, la gente se cansa del agua y de sol y las orillas del lago, somos gente de ciudad - nos encontramos que el tema del termotanque era anecdótico, porque no había electricidad. Corte general en toda la zona. Los críos se sentaron a jugar con la netbook y a ver dibujitos y yo confié en que las baterías alcanzaran hasta que volviera la luz.
El hombre de mi casa y yo, no habiendo nada más que hacer, dormitamos en un par de colchones.
La luz volvió para la hora de cenar.
Después de la cena mis niños armaron un fuerte con los colchones, se pasaron de rosca, al padre casi le agarra un ataque cuando casi rompen un par de adornos, y a la Ro se le cayó una silla en la frente - sí, suena extraño, pero cooperen - que le dejó un chichonazo.
Una peli de Tom y Jerry después, se fueron a dormir.
El día siguiente fue básicamente igual, sans el corte de luz, plus H quemado hasta las pestañas por no ponerse protector y el chichón se lo hizo Zeke, cuando jugando con la Ro, se tiró de espaldas en la playa y se pegó con una piedra. El lago helado nos vino de lo más bien para lavar el corte.
Para la hora del té, - esta vez en la cabaña, porque uno aprende de los errores -, ya todos estábamos cansados, golpeados, ardidos, nos queríamos bañar, y así no íbamos a seguir por dos días más, sepan ustedes disculpar.
Salimos de Pehuenia a eso de las seis y media. Para las diez y media estábamos en casa, felices, contentos y limpios.
Estoy segura de que muchos leen esto y piensan que estoy loca, que no supe aprovechar la situación, que bla bla bla. Seguro. Piensen lo que quieran. Yo la próxima vez voy a un lugar supervisado, con gente que me haga la cama, que cuide que no haya humedad, que tenga televisión y luz a la que volver cuando la naturaleza sea mucha y que mantenga el agua del termotanque caliente... Al cabo que la diferencia la pagué en el hotel del camino.
Quizás sola con H me lo hubiera bancado, he viajado en condiciones peores, ¿pero con dos críos aburridos hasta el hartazgo? Nop, hay cosas para las que ya no tengo paciencia, gracias.
El post que iba a hacer el miércoles, cuando fui rudamente interrumpida por todo esto - está bien, está bien, saqué un bronceado del asunto, no me quejo más - , voy a ver de publicarlo en algún momento de la semana.
20 oct 2011
Fly Me To The Moon...

Señoras y señores, me compré un sillón.
Estoy mas que segura que esa frase fue recibida con un general gesto de ¿y con eso qué?, algnos gestos mas expresivos que otros - Bebilacqua, le pido por favor que contenga sus expresividades o lo voy a mandar a dirección - pero aguántenme un segundo que les voy a contar.
Decía entonces, después de toda esta charla sobre libertad de expresión - Bebilacqua, tiene un uno, Bebilacqua - que me compré un sillón.
El sillón anterior, de cuerina - o cuero ecológico, o simplemente berreta, cualquiera de las dos opciones es válida en mi opinión - a) se me había rajado en un par de lugares, y b) era amarillo, cosa que a mi me encantaba, pero al hombre de mi casa ya lo tenía molesto, vaya uno a saber por qué tanta animosidad contra el pobre sillón amarillo.
En fín, que era hora de cambiarlo.
Este sillón que tenemos ahora es lindo, mas bien bajito, marrón, de tela - no cuerina, el hombre de mi casa, habiéndolo elegido él, prometió hacerse cargo de las manchas... y yo todavía me río cada vez que lo pienso -, muy cómodo y entra perfectamente en el lugar que le toca - porque no es como que sobra espacio en mi casa.
Sí, ya sé, todavía no aclaro el ¿y con eso qué? del principio de este post.
A eso voy.
Este sillón - elegido por el hombre de mi casa, como dije antes, en un arranque de euforia "¿que lindo sillón, y si lo llevamos?" - lo compramos en WalMart. Sí sí, estábamos comprando detergente y leche y pan y un par de cositas mas y salimos con un sillón abajo del brazo... metafóricamente hablando, no se vayan ustedes a creer, para hacerlo de manera literal uno tendría que ser el Increible Hulk, y no el de Lou Ferrigno, si no el último, el grandot-... pero me voy por las ramas.
Sillón, hipermercado, mi casa.
Y acá es donde viene el meollo de este post.
Porque el sillón es lindo, no sé si les dije. Cómodo. Y de color marrón. Y viene con la promesa de que no voy a tener que limpiarle las manchas, lo que no es para despreciar...
Pero lo que tiene de bueno, señoras y señores, lo que tiene realmente de bueno, es que este sillón llegó a mi casa en una caja.
Una caja enorme.
Vieran ustedes el tamaño de la caja.
Y vieran ustedes la fantástica nave espacial que tienen mis críos instalada en medio del cuarto, con una puerta, dos ventanas, un periscopio y tres antenas.
Honestamente, no sé cuanto nos va a durar el sillón de WalMart. No sé si una vez que se vaya, alguien lo recordará... Pero la nave espacial varada en el cuarto, creanme ustedes a mí, es algo memorable...
12 oct 2011
Girando Hamburguesas
El sábado mi niño cumplió cuatro años.
Cuatro.
Ja. Si parece que fue ayer que estaba yo amenazando a la enfermera para que me diera drogas de las buenas. Qué épocas aquellas...
En fín.
Eso.
Cumplió años.
El plan que habíamos propuesto era ir a Sacoa. El tema es que Sacoa abre al mediodía. Y nosotros - ellos, yo no, yo traté desesperadamente de no - estábamos despiertos desde las ocho y media. ¿Qué hacer hasta entonces?
Después de un par de falsas salidas, logramos organizar la troupe y nos fuimos al shopping que está junto al Jumbo, para aprovechar que yo tenía que comprar un par de regalos. Dimos las vuelta al perro, compramos las cosas pertinentes - además de una bolsa de caramelos de colores en la dulcería del pasillo - , y serían las once y media pasadas, atravesando el patio de comidas, cuando H vio los arcos dorados y propuso comer en Mickey D.
"¡Sí!" gritaron los míos con la inflexión que algunas mujeres hubieran usado si les hubiesen ofrecido las llaves de Tiffany´s.
"Bueno," atemperé yo. "Vamos a Sacoa y después pasamos por el AutoMac."
Con esas palabras partimos entonces del Jumbo y nos mandamos a la Anónima, en cuya parte comercial se encuentra el susodicho local de juegos.
Pero, alas, todavía era demasiado temprano y el cartel de la reja avisaba que hasta la una y media no jodiéramos, que el boliche no se abría.
Recién eran las doce y monedas.
Aprovechamos entonces que ya estábamos ahí y entramos al super a hacer unas compras - huevadas varias, no, soltá eso, no lo voy a comprar, no, eso tampoco - y estiramos el rato hasta la una.
La gente de Sacoa, superada por la cantidad de niñitos que querían entrar ya había abierto su reja cuando salimos, por lo que dejamos todo en el auto y fuimos a jugar a los fichines.
Doscientos catorce tickets mas tarde - cambiados en la casilla por un tarro de Miki Moko, un burbujero y algunos caramelos - decidimos que ya era hora de terminar con las vueltas, pasar por McD e irnos a casa... por favor.
Pasamos frente al MacDonalds de la ruta y la cola que había frente a él, ostensiblemente para entrar al AutoMac, era kilométrica, por lo que H decidió ir al McD que hay en el patio de comidas de Walmart - el tercer hipermercado en lo que iba de la mañana. Estacionó, me bajé y corrí adentro.
La cola dentro del patio de comidas era kilométrica también, amen que no quedaban ya juguetes para la Cajita Feliz y ¿cual es el punto de comprar una Cajita Feliz si no tiene juguetes?
Salí del McDonalds, avisé de esta circunstancia y decidimos capear la cola kilométrica del AutoMac.
Llegamos hasta allá para que nos dijera el guardia de seguridad que habían cerrado y que no iban a abrir hasta dentro de cuarenta minutos.
Mi paciencia, que había mermado de manera considerable - consideren ustedes que estábamos paseando desde las nueve y ya pasaban de las dos de la tarde - llegó al fondo y dijo que a la merda, nos vamos a casa.
Los dos habitantes del asiento trasero empezaron a chillar como si el mundo se acabara.
El hombre de mi casa, que se ve que todavía tenía resabios de paciencia en el fondo del barril, resistió mi embate y decidió darle una última oportunidad,
"Vamos al McDonalds del Jumbo, a ver cómo está," y una vez mas recorrimos el camino hasta la otra punta de la ciudad.
Estacionó, me bajé, entré, crucé el shopping otra vez, fui hasta el patio de comidas, al local de McDonalds, hice la cola - no tan kilométrica pero igual... -, llegué hasta la caja donde la muchachada hacía malabarismos - "nos estamos quedando sin cosas, vino un montón de gente" "Debe ser porque está cerrado el de la ruta" "¡¿Está cerrado?!", se ve que hay un problema de comunicación - conseguí las cajitas felices con sus juguetes, las hamburguesas del escribano, algo para mí - el pollo estaba entre lo que se había acabado - y finalmente, a las tres y veinte, logramos terminar con la mañana.
Después de eso, el resto del día - cocinar torta, jugar con los chicos en el patio, tomar el té con amigos, soplar las velitas, jugar con los regalos, ordenar el quilombo, bañar a la muchachada, etc - transcurrido dentro de casa, se pasó volando, y para la noche, cuando finalmente llegó la paz, el hombre de mi casa me invitó a ver el último dvd de Les Luthier y yo me desmayé frente al televisor.
Basta.
No me jodan hasta el próximo cumpleaños...
16 sept 2011
La Esquiva Moraleja
El otro día decidí hacer tortilla de papas. Que cosa que me gusta la tortilla de papas...
Mi abuela hacía las mejores tortillas del mundo. Incluso tenía un plato especial para dar vuelta tortillas que le regalamos con mi hermana - todo el camino desde Sevilla, envuelto en ropa adentro de la mochila -, esmaltado con flores y con una encantadora inscripción que anunciaba en una caligrafía muy bonita Pa´Voltear Tortillas...
Entonces, con mis planes de hacer tortilla bajo el brazo, llegué a casa, corté las cebollas, corté las papas, batí los huevos en el bol de metal, freí las cebollas, freí las papas, puse las cebollas en el huevo, puse las papas en el huevo y me preparé psicológicamente para el reto de hacer una tortilla de papas cocida por fuera y jugosa por dentro, lo mas parecida posible a las que hacía mi abuela.
"¿Qué vamos a comer?" la voz de mi niño, el menor.
"Tortilla de papa."
"A mí no gu´ta tortilla."
"Pero si son papas fritas con huevo."
"No gu´ta", pues tu te lo pierdes, cariño, y eso fue todo en ese frente, esto no es un restaurante, no te gusta, no comés.
A la Ro en cambio, hubo que atajarla para que no se robara todas las papas fritas de adentro del huevo crudo, en un claro caso de que lo que se hereda no se hurta, ya que mi abuela y yo hacíamos el mismo baile cuando la visitaba para almorzar.
Qué cosa los recuerdos...
Cuando llegó finalmente el momento, agarré la sartén grande, la calenté con una mínima - no, menos... no no, menos todavía... no... te pasaste - cantidad de aceite y con un floreo le eché el menjunje de papas, huevo y cebolla.
Todo el asunto siseó y crepitó de manera muy satisfactoria.
Lo dejé un par de momentos y cuando agarré la sartén por el mango, la levanté para sacudirla un poco, en una de esas cosas inesperadas que tiene la vida, el mango se partió con un chasquido que resonó como un petardo, haciéndo que la sartén cayera violenta contra la hornalla y que por un segundo - un eterno segundo - todo el asunto amenazara con caerse al piso y arruinar todo mi trabajo.
La atajé veloz - soy rapidísima cuando me amenazan con la ruina. Tiré a la merda el pedazo roto y me agarré del muñon que quedaba. Las papas se habían impresionado un poco - ¿qué fue eso? que horror, ¿lo sentiste? - y habían tratado de escapar por el borde de la sartén, por lo que la tortilla se había roto de manera irremediable, mientras que los pedazos que no se habían movido, con el tiempo perdido en cualquier momento iban a pasar de castaño a oscuro.
Manoteé rápido la fuente redonda - que no dice Pa´Voltear Tortillas, pero era de mi otra abuela y tiene un sellito que atestigua que vino de Inglaterra, así que tomá - la puse arriba y como pude - el muñón de mango no se quería prestar - giré el enchastre de papa, cebolla y huevo, los dejé tostarse medio minuto y lo repartí entre los que sí queríamos tortilla.
Estaba buenísima igual, no me voy a andar quejando...
Pero mientras comía descubrí además que la sartén traidora no sólo me había desarmado la tortilla sino que también me había hecho un tajo larguísimo en el dedo gordo, que en el fragor de la batalla yo no había notado y ahora sangraba por todos lados.
Ahora, mirando la curita de Batman que envuelve mi dedo - las de princesas son para los días impares -, no puedo evitar sospechar que en algún lugar de todo esto hay una moraleja. Estoy segura. Algo sobre la gente que piensa que tiene la sartén por el mango...
Pero no termino de poder armarla.
29 ago 2011
En Continuado
Domingo, después de una larga semana de silencio en la que una encantadora laringo traquitis me tuvo afónica y metida en la cama.
Sí, ya sé que estar afónico no quiere decir que uno no puede escribir, ¿pero han tratado ustedes de escribir metidos en la cama? Yo no puedo. Lo intento, pero el ángulo es malísimo y las letras se me desparraman por todos lados. No da, la verdad que no da.
Pero ya he vuelto. O por lo menos ya estoy mejor y mañana voy a volver a trabajar, que después de tres días de reposo mi jefa y sus extrañas ideas sobre la camiseta de la empresa - "por que yo sé que a veces cuando el médico dice 48 horas de reposo, una con 24 está bien, y no es que quiera decir que tengan que venir a trabajar enfermos, es que a veces uno tiene que hacer un esfuerzo por la empresa..." cómo si la empresa hiciera algún esfuerzo por mí. Dios, que mina tarúpida - debe estar queriendo meterme en un barquito de papel y fletarme a otro lado que no es este.
Cómo sea, cinco días enferma, cuatro encerrada en casa, ya estoy aburrida y con dolores varios sólo de estar acá metida.
Lamentablemente los críos y el hombre de mi casa, con tantas fiebres rebotando - en realidad empezó Ro la otra semana con anginas, no vaya uste´a creer que moi trajo la peste al hogar - tampoco estan en la mejor de las condiciones, por lo que pese a estar aquí dentro, el descanso no es lo que solía ser y las noches son mas bien intermitentes.
El tema de las noches intermitentes es que uno sueña mucho.
Bah, yo sueño mucho en las noches intermitentes, ya que cada vez que me despiertan me calzan en medio de algún sueño en pleno REM por lo que voy recordando todas esas cosas que en una noche normal uno no recordaría... tal vez al resto de la gente no le pase, no voy a andar sacando una generalización de una particularidad.
Así es como, haciéndole el aguante a Zeke el viernes a la trasnoche, me encontré con este encanto de relato en mi memoria RAM.
En plena ciudad de Buenos Aires, acababa yo de llegar de visita, y había ido a visitar el departamento de mi marido - que siendo como son los sueños, no era el mismo marido que tengo ahora, si no otro, pero que en realidad tampoco viene al caso porque no aparece en todo el cuento, tan sólo en el vago conocimiento de que ese era su departamento y yo estaba yendo a visitarlo.
Sentada aburrida, entonces, y sin mucho que hacer - porque en los sueños se ve que yo no cargo libros ni reviso estanterías ajenas - , voy y abro la ventana, donde me asomo a mirar el mundo pasar. Y así estoy, medio cuerpo afuera, mirando al mencionado mundo pasar, cuando veo que en la cornisa del edificio, hay un nene parado. Un nene muy rubio, muy bonito, con un violín en la mano, caminando en mi dirección, con un encanto de postal que haría las delicias de las abuelas y los publicistas.
Como yo veo muchas películas de ciencia ficción y fantasía, en seguida puedo darme cuenta de que hay algo malo en esa imagen - cualquiera sabe que los querubines con encanto de publicidad fuera de lugar nunca están planeando nada bueno -, y velozmente, me meto adentro y cierro la ventana. No había empezado a bajar la persiana cuando el crío empieza a golpear el vidrio y empujar la persiana, gritando para que lo deje entrar, la voz desencajada y cada vez mas ronca, haciendo temblar todo. Yo sigo bajando la persiana, desesperada, y la cosa afuera de la ventana sigue tratando de entrar, gritando que lo deje entrar, ¡porque quiere comerme!
Cómo si eso fuera a convencerme.
Me desperté con las piernas temblando.
En serio.
No se ustedes - Bebilacqua, absténgase de todo comentario, se lo advierto desde ahora - pero a mí que un monstruo con aspecto de angelito, trate de comerme, me pone los pelos de punta.
La imagen de la ventana temblando y los gritos desaforados todavía me dejan ligeramente intranquila.
Y anoche - por que la ronda de noches intermitentes continuó por varios días... o noches, según quiera uno medirlo - acostada con Zeke a las cinco de la mattina - un pico de fiebre que no pasó a mayores - me quedé dormida y soñé que estaba dormitando en el cuarto de Zeke y alguien se reía en el cuarto de Rorro y yo quería levantarme para ir a mirar y no podía despertarme.
"Tengo que despertarme." y entreabría los ojos, y miraba el cuarto a mi alrededor - que una vez mas era el cuarto pero no lo era, y los sueños siempre tan sí pero no - sin poder levantarme, mientras la risita en el cuarto de al lado continuaba, cada vez mas desagradable y yo sin poder hacer nada.
¡Jue horrible!
¡Jue Horrible!
Eventualmente, al cuarto o quinto, "tengo que despertarme!" me desperté, para encontrarme en al cuarto de Zeke - que esta vez sí - y sin risitas desagradables en ninguna parte, pero un peso acá en el esternón que se los regalo...
Y con esa van dos noches seguidas de pesadillas.
No puedo esperar a ver que me tiene esta noche preparada, antes de volver a laburar.
29 jun 2011
A Veces Sí...

Zeke, con sus tres años, insiste en estos días en afirmar que él es grande.
Haciéndose cargo de su afirmación, cada vez que hace algo que uno le dice que es de chiquito, se esfuerza por no hacerlo mas.
Por ejemplo, a él todavía le gusta que yo le de de comer a veces, pero como "soy g´ande", ya casi no lo pide.
La Ro, por supuesto, lo corre con el "sí, pero yo soy mas grande", y él busca confirmación en mí con un "¡yo tamien soy g´ande!"
Anoche, decidí que era un buen momento para probar la convicción detrás de la afirmación y ver de sacarle el chupete. Acostados en su cama, cara a cara, me pidió el pepe y yo, con mi mejor tono pedagógico - ese tono horrible en el que uno no puede evitar caer cuando está tratando de enseñarle algo a un chico... maestra ciruela... - le dije,
"Pero los nenes grandes no usan pepe..."
Me miró muy serio, atrapado de golpe por sus propias palabras.
Yo presioné la ventaja,
"Tomás Camarotta no usa chupete..." cosa que en realidad es una invención grande como una casa, porque honestamente no tengo ni idea lo que hace Tomas Camarotta, compañerito de jardín infatigable, cuando llega a su casa.
"¿y Donatto?" preguntó él con vocecita preocupada.
"Donatto tampoco," confiando en que Donatto tampoco usara chupete y no estuviera haciéndome quedar como una mentirosa.
"¿Melina?"
"No."
"¿La seño?"
"Tampoco." esa al menos era una apuesta segura... creería...
Le tembló un poco el labio y finalmente me dio la espalda con movimientos enojados.
Esperé un poco.
"¿Querés el pepe?" sí, ya sé, soy mala, tendría que haber cambiado de tema y ya, pero no pude evitarlo, al cabo que estaba yo tratando de que él dejara el pepe, no de robárselo y salir corriendo en la noche entre carcajadas.
El se quedó callado.
No dije nada yo tampoco.
Esperamos otro rato.
"¿Y? ¿Qué hacemos?" porque tampoco era cuestión de que yo tomara su decisión a pie juntillas y tirara el coso para que treinta segundos después se desatara el huracán Zeke en mi casa.
Silencio en la torre.
"¿Vamos a dormir?"
Y finalmente la vocecita, esta vez llena de lágrimas suprimidas,
"No te´o nada en la boca..."
Me partió el alma. Tan grande queriendo ser, tan chiquito todavía.
"¿Querés ser chiquito un rato mas y mañana probamos ser grandes otra vez?"
"Si..."
Le pasé el chupete y nos fuimos a dormir.
22 jun 2011
Médico Infantil

Fui el sábado a ver Piratas del Caribe. La última. Lamentablemente la vi en castellano, porque en esta ciudad, cualquier película de aventuras, dirigida a la platea mas joven del espectro, no llega en idioma original. Una molestia mayúscula en mi opinión, que he tenido que ver a Harry Potter en castellano, a Nicholas Cage en castellano, a Indiana Jones en castellano y así.
En fín.
La película me gustó. No tanto como la primera - ninguna es como la primera - pero se deja ver. Tiene un par de cosas divertida - Jack Sparrow, incluso con el doblaje, es un lujo - y un par de cosas que no tienen razón de ser - ¿el predicador y la sirena? ¿en serio? - pero uno pasa un rato entretenido. Las películas de piratas, del Capitán Blood para acá, en mi opinión, siempre pagan.
Volvimos del cine, empachados de mani con chocolate, a la hora del té, para encontrar que mi niño menor tenía temperatura alta y tos de perro.
Empezamos con el baile del Ibupirac, el baño, la nebulización y los paños fríos.
La fiebre bajó, subió, bajó.
37,4 - 38,3 - 39,5 - 37,3 y vuelta a empezar...
Para el domingo seguía igual.
Agregamos al baile a la Novalgina, que a mi mucho no me gusta como baila, pero con lo otro parecía que no terminábamos de llegar a ninguna parte.
Llegada la medianoche, la bolsa otra vez en alza, decidí llamar a la guardia ambulatoria, que por regla general tiene buenos médicos y me han ayudado mucho.
Cuarenta minutos después, cuando habíamos logrado bajar la fiebre y mirábamos Shrek 4 - algún día la voy a terminar de ver - llegó la ambulancia y fui a abrir. De la ambulancia se bajó el enfermero de siempre - por lo menos tres veces ha venido a mi casa en los últimos años - y un médico nuevo. Muy nuevo. Tan nuevo que creo que la tinta en su diploma estaba todavía mojada. Merda me hizo sentir vieja. Y cínica, porque lo primero que pensé fue "puta, me mandaron un nene."
Subimos, el niño revisó a mi niño - que como siempre se dejó revisar lo mas bien, lo suyo una paciencia casi zen - no me dijo nada nuevo, y después de hacer todos los sonidos correctos en los momentos indicados, probó que mi cinismo en su caso era correcto cuando me dijo que él no era pediatra, que mejor lo llevara a la guardia de pediatría.
No le dije que lo habíamos llamado a él para NO TENER que ir a la guardia de pediatría a la medianoche. No le dije que lo mas probable que tuviera mi niño era una angina, una laringitis y/o similar, ya que la tos no era de pecho, asi que por favor dame un antibiótico y ya. No le dije nada de todo esto, porque una es una chica bien educada, y él es el médico y si bien él estaba sobrerreaccionando - y lavándose las manos cual Poncio - quién era yo para decírselo. Al cabo que si a mi niño le pasaba algo porque yo creía tener mas experiencia que el médico, el mundo iba a tener un problema.
Despedí al médico - muchas gracias por venir - ubicamos a la Ro con su abuela y cargamos al niño - que nos continuó soportando con su paciencia Zen, y no, no febril, ya la fiebre había bajado, él es del tipo buenazo - en dirección a la guardia.
En la guardia esperamos media hora que nos atendieran - ¿qué tendrá esa nena? Uy que cara, para mí que se desmaya... Ese nene con esa tos tendría que estar mas abrigado... ¿Ese es el padre? Pues no se parecen en nada... - y nos recibió otra doctora nuevita, pero esta ya con aspecto de saber a qué jugaba.
En treinta segundos nos dijo que era laringitis, que siguiera haciendo lo que estaba haciendo, me dio una órden para mas remedios y me dijo en la semana que hablara con su doctora para que le diera una ojeada por las dudas.
Llegamos a casa y todos a dormir, que lindo el paseo nocturno que dimos, que vigorizante, buenas noches.
La fiebre continuó un poco mas, la doctora vino a verlo, etc etc, el cuento no es ese. Lo que yo quiero saber es por qué ponen a cargo de una ambulancia/dejan salir a la calle a tratar gente enferma/le dan un título y una posición asertiva a chicos que no parecen saber mas de medicina de lo que yo tengo de sentido común.
Sí, ya sé, él tiene años de estudio y de esto y de aquello y de mas allá. Ya sé que es mejor errar para el lado de la precaución. No, no estoy desprestigiando a la rama médica.
...
Pero cual es el punto de tenerlo en la ambulancia paseando si su diagnóstico frente a una laringitis va a ser ¿por qué no vas a ver a otro médico? ¿Qué hace frente a algo verdaderamente grave?
¿Corre?
17 jun 2011
La Ventana en mi Cocina

Llevé a Zeke a dormir anoche.
Como siempre me acosté con él hasta que se durmiera.
Mientras dormitaba, la casa a oscuras, todos los demás habitantes durmiendo, mi imaginación, de la que ya he hablado en este blog, se puso a pelotudear y me trajo a la memoria un capítulo de la Dimensión Desconocida - o podría haber sido de Outer Limits, o cualquiera de esas series unitarias que jodían con lo extraño, no voy a ponerme en exquisita, fue hace años.
En este episodio contactaban al protagonista - que no me acuerdo quien era ni qué hacía ni por qué era que lo contactaban a él en particular - para que fuera a chequear un fenómeno, en donde el ejército había encontrado una ventana a otra dimensión - de eso sí me acuerdo bien.
Sip. Así nomas. Eso es lo que me gustaba de estas series. Nadie te explicaba nada. Las cosas eran, las tomabas o las dejabas.
Decía entonces, una ventana a otra realidad, siguiente escena, llevan en un jeepito al flaco a donde esto sucede. El lugar es en medio de un campo, donde está instalado un campamento, rodeando lo que parece ser un pantalla de cine colgada en el aire, pero que en realidad es la anteriormente mentada ventana al otro lado. Del otro lado puede verse un paisaje idílico, sacado directamente de la Familia Ingalls. Todo verde y floreado, una casa a lo lejos, un árbol cerca de la "ventana", y una mujer bonita con un vestido blanco hamacando a un nene, mientras un perro juega con ellos. En cualquier momento uno juraría que va a aparecer Michael Landon.
El generalisimo - o capitanísimo o lo que sea - le explica a nuestro superfluo protagonista que la gente de ese lado no puede ver a la gente que los observa de este lado, y que han descubierto que si bien hay una membrana entre los dos mundos, con una especie de cañón que armaron - siempre con las armas esta gente - han estado tirando cubitos de hielo contra la cosa y han podido descubrir que de tanto en tanto, lo que sea que separa los dos mundos fluctua, y un cubito logra pasar para el otro lado.
Mientras explica todo esto, un soldadito, que hace rato que está fascinado mirando a la chica del vestido vaporoso, toma una decisión, y antes de que nadie pueda gritar nada, Kowalsky - o como sea que se llame - , corre contra la "ventana" y salta al otro lado, aprovechando el viaje del cubo.
Todos, de los dos lados, nos quedamos duros. La chica baja al chico de la hamaca y los dos lo miran. El perro empieza a ladrar pero ella lo calla.
El ejercito contienen el aliento. ¡Han hecho contacto con otra dimensión!
Oh.
La chica le sonríe al soldadito y se le acerca. Este está fascinado.
Y mientras todos miramos espantados, la flaca pela una dentadura digna de Aliens y antes de que el soldadito pueda rajar, ella y el nene se le tiran arriba y se lo comen.
Sí. Un encanto de imagen para recordar a la una de la mañana.
El ejército se horroriza. El nene termina de manducarse al soldado, se acerca despacio a la pila de cubitos de hielo que se derriten al sol y mira para este lado, tratando de ver algo. Estira la mano, y la ventana al otro mundo parpadea y se cierra.
Los soldados - y el protagonista, que sigo sin saber quien era, y se ve que no era un chabón muy importante porque en mi recuerdo no hacía nada - juntan todo, acá no pasó nada, alguien que llame a la mamá de Kowalsky y le diga que su hijo no va a volver a cenar, y se van a la mierda.
Cuando el ejercito termina de armar todo y raja, te muestran el universo del otro lado, y se puede ver que ahora hay de ese lado una ventana colgada de nuestro mundo, donde se puede ver al ejército marcharse, y junto a la ventana está el nene, con un enorme hueso en la mano, golpeando rítmicamente contra la ventana, esperando para poder cruzar.
Sí, re creepy. Las cosas que yo pienso en la trasnoche...
Y mientras estaba ahí acostada, la casa a oscuras, pensando en ese nene, con todos esos dientes, del otro lado de la realidad, mirando invisible para este lado, tratando de cruzar, los pelos de punta, sintiéndome observada desde todos los puntos oscuros del cuarto de Zeke, escucho un ruido en la cocina.
Todos mis pelos, ya de punta, trataron directamente de escapar.
Me enderezo en la cama y miro por la puerta en dirección a la cocina.
Zeke, medio dormido, me pregunta que pasa.
Shhhh, esperá un minuto.
El ruido en la cocina se intensifica, mas que ruido ya es movimiento.
El gato no es porque está acurrucado a mis pies, y...
- H, ¿sos vos?
Silencio absoluto.
En cualquier momento salta la cosa esa y me come.
Ya estoy por ponerme de pie e ir a enfrentarme con los malos del mundo armada con un patito de madera para arrastrar - bien revoleados pueden ser un arma formidable -, cuando mi marido asoma la cabeza por la puerta,
- ¿Me hablaste?
No le revolée el pato de puro susto porque tengo buenos reflejos, que si no...
¿A quién se le ocurre pasear por la casa a oscuras sin hacer algún sonido de advertencia?
No, si a veces parece que algunos vivieran solos, miraloquetedigo...
25 may 2011
Gente Con Talento

Domingo al mediodía.
Dramatis Personae:
Rorro: Cinco años - a dos semanas de cumplir los seis.
Zeke: Tres años y medio.
Mamá - o sea yo: Y a uste´que el importa cuantos años tengo, ´brase visto, gente chusma.
Está Zeke jugando con sus autitos, Rorro se le acerca, le pasa la mano por la nariz.
R: ¡Te robé la nariz!
Zeke me mira, lleno de horror e indignación,
Z: ¡Mamá!
M: Zeke, no te puede robar la nariz, está pegada. Rorro, basta.
Rorro le vuelve a pasar la mano por la nariz y se la lleva a la boca
R: ¡Te robé la nariz y me la comí!
Zeke la mira, los ojos como platos,
Z: ¡¡Mamáaa!!
M: Zeke, tocate la cara. ¿Está tu nariz ahí? ¿Sí? No puede robarte la nariz, está pegada. Ro, dejate de joder.
Zeke la mira a su hermana con enojo,
Z: No podés sacar la na´iz, ´ta pe´ada.
Rorro le pasa la mano por la cara otra vez y sale corriendo para la cocina,
R: ¡Te robé la nariz! ¡Y la voy a tirar a la pileta!
Zeke sale corriendo atrás a los gritos.
Con un suspiro, atrás voy yo.
Zeke está asomado a la pileta.
Me mira furioso y a medio llorar, le tiemblan los puños
Z: ¡¡¡Mamá!!!
Me acerco y le toco la nariz.
M: Sigue acá, enano. No te la puede robar.
Zeke mira a su hermana con los ojitos entrecerrados, la mandibula tozuda, el dedo en la punta de la nariz,
Z: No podés. ´Ta acá.
Ella se ríe llena de burla, le pasa la mano por el costado y le grita antes de salir corriendo,
R: ¡Entonces te robo la oreja!
Z: ¡¡¡¡MAMÁ!!!!
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