Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

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18 sept 2012

Conclusiones


Han implementando en la ciudad un nuevo sistema de estacionamiento.
No, bueno, el sistema de estacionamiento es el mismo, ese que yo todavía no consigo dominar. A saber, uno pasea hasta encontrar un lugar libre, y luego maniobra hasta meter el auto en dicho lugar, tratando de hacer la menor cantidad de maniobras y recibir la menor cantidad daños posibles.
Las cosas básicas no cambian.
Lo que ha cambiado sí, es el sistema de cobro del estacionamiento medido.

Yo sostengo que la mejor manera siguen siendo los parquímetros a monedita, pero a mí nadie me escucha, así que no tiene sentido seguir insistiendo.

Durante unos años el sistema que imperó por la zona era uno de tarjetas. Uno compraba una tarjeta, le cargaba tanta cantidad de plata, el modelo y la patente del auto, y cada vez que estacionaba tenía que caminarse hasta el centro de la cuadra - mas o menos, tampoco era que estaba ubicada la cosa con una regla métrica, no jodan - donde había una torrecita magnética o mágica o algo. Uno pasaba la tarjeta y voilà, quedaba registrado que uno estaba estacionado. A la hora de irse, uno caminaba hasta la torrecita otra vez, pasaba la tarjeta una vez mas y voilà 2, uno estaba desestacionado.
No era la gran cosa, pero la nave iba.
No sé qué pasó con esa empresa y sus torrecitas.
Hará cosa de un año dejó de funcionar y las veredas se volvieron tierra de nadie.
Sí, un quilombo padre.

El mes pasado, el nuevo sistema medido que la nueva empresa venía barajando entró en vigencia.
Este sistema funciona a través de celular o internet - jodete si no tenés ni uno ni otro, no sos parte del nuevo siglo, adaptate o morite... Aaaah... bueno, está bien, tampoco es tan así, hay un sistema para ellos también, pero no sé cual es...
Entonces, decía yo, el sistema nuevo. Cada cuadra tiene asignado un número y una letra y la plata se carga por teléfono, no en una tarjeta. Así, cuando uno estaciona, manda un sms a un número en particular, indicando la cuadra donde está (letra y número silvuplé), y el cronómetro empieza a correr, alegremente tragándose todo tu sufrido dinero.
Es simple.
Por cierto, uno tiene que acordarse de avisar cuando sale - sms otra vez - si no el cronómetro eventualmente se come toda la plata que uno cargó - yep, al hombre de mi casa le pasó... dos veces... y después hablan mal de mi memoria... en fin...

Este sistema es controlado por un caballero de chaleco naranja fluorescente, uno asignado cada tanta cantidad de cuadras - no, ni idea cuantas cuadras para cada caballero, tampoco lo tengo tan estudiado al sistema, pero sé que van de a uno, no de a pares - que va yirando y chequeando con su telefonito que todos los que dicen estar estén, y que los mentirosos reciban su merecido y se los lleve la grua, ¡JA!... Perdón, no sé de donde salió eso.

Iba caminando el otro día para mi casa y en una esquina noté que habían reunidos tres de estos caballeros de chaleco naranja - no uno, ni dos, sino TRES - y al mirar con un poco más de atención - tanto naranja atrapa el interés, es imposible no chequear - descubrí que entre los tres había ubicada una señorita que, celular en mano - pura sonrisas y cara de concentración ella -, trataba de entender este nuevo sistema tan complicado que los tres caballeros - pura sonrisas y cara indulgente ellos - amablemente le estaban explicando.
Ustedes se preguntaran por qué se necesitan trés de estos señores para explicar este sistema. Bueno, yo adivinaría que era porque la señorita llevaba puesto un jean ajusTAdo, unas sandalias de taco alto, un escote que daba vértigo y una melena rubia oxigenada, planchada y larga que reflejaba el sol como si fuera pirita.

Tres señores que se supone tienen que estar repartidos, explicándole a la chica sinuosa un sistema que para explicarlo con un señor casi que sobra.
Ajá.

Si no fuera porque estafar al sistema medido de estacionamiento es una reverenda pelotudez, casi parecía una escena de película, la amiga/interés romántico del heroe distrayendo a las fuerzas de la ley mientras nuestro intrépido protagonista comete el robo... o algo así.
Pero no, uno vive en la Vida Real, por lo que la escena era exactamente lo que parecía ser, una rubia tarada rodeada por tres inoperantes municipales, que no tenían nada mejor que hacer que perder el tiempo en vez de laburar.
No es que una le quiera hacer mala fama a las cosas, en serio, pero vamos, las cosas se prestan solas.




4 sept 2012

Piojos Hotel

Yo cuando era chica tenía piojos.
Sí, sí, lo admito. Me paro enfrente del mundo y lo digo con cansada dignidad. Mi nombre es Damaduende. Hola Damaduente. Yo de chica - de adolescente también, para qué mentir, acá somos todos amigos... Bebilacqua callesé - tenía piojos.
Muchos.
Posta.
Mi madre se esforzaba - pobre mujer - y me pasaba el peine fino, y me revisaba la cabeza, y me echaba productos masivos, recetas magistrales, remedios caseros - "¿qué es ese olor a vinagre?" decían mis amigas en el colegio, "... yo no huelo nada, te habrá parecido"... - y todo lo que le recomendaran.
Eran batallas cruentas.
No voy a decir batallas perdidas porque sería injusto, a veces, de tanto en tanto, yo no tenía piojos. Tenía épocas piojos free. Pero sí voy a decir que fue una guerra larga, que duró años, y costó fortunas, porque por alguna razón, los piojos sentían una afinidad por mi cuero cabelludo que no parecían sentir por nada ni nadie.
Eramos un sólo corazón, los piojos y yo.
Si había un piojo, un sólo piojo, un sólo y triste piojo, seguro que me venía a hacer compañía a mí.

- En un veloz aparte, tengo que decir que esto de los piojos es inversamente proporcional a la atracción que produzco en los mosquitos. Para que un mosquito me pique yo tengo que ser el único ser vivo en un radio de varios metros cuadrados, y aún así, el mosquito tiene que venir ayunando y medio desesperado. Si tiene otra opción, yo soy el último recurso. En cambio siempre estoy primera en la lista del menú piojeril. -

Tengo presente un verano en el campo, tendría trece o catorce años, en plena lucha pediculosa, sentadas con mi hermana en el parque. Ella me pasaba el peine fino, cual monitos en el zoo, y con ese espíritu curioso que tiene uno a esa edad, descubrimos que si ponías los piojos en el camino de las hormigas, las hormigas los agarraban y se los llevaban hormiguero adentro.
¡JA! ¡Tomá eso piojo!
Me pregunté siempre qué es lo que harían las hormigas con los piojos. Tenía un aire de película de terror el asunto, combinado con un poco de frío documentalismo, el pobre piojo luchando por escapar, la hormiga sosteniéndolo fuerte con sus mandíbulas, arrastrándolo a las entrañas de la tierra para hacerle sabe Dios qué... Pobre piojo es un decir, no vaya uste´a creer. Eran ellos o yo y a mí yo me caigo muy bien, así que  olvídenlo.

Sí... los piojos y yo tenemos historia.
Unos recuerdos...

Es por eso que el hecho de que la Ro los haya traído de vuelta a mi vida no me gusta nada.
Ni un poquito.
Ya empecé la Operación Piojo y ataqué con los productos de destrucción masiva, ya pasé el peine fino, ya revisé y peiné y lavé e hice todo lo que tengo que hacer.
La Ro ya casi no tiene nada.
Y por supuesto, a mí la cabeza me pica como si el tiempo no hubiera pasado, ´ta que lo parió.

Pero los años me enseñaron algo, algo que en mi infancia mi madre no pudo implementar, pero que aprendí yo sola a los 17, algo que puso fin a la invasión, una onda Hiroshima y Nagasaki a nivel piojo.
A los 17 años descubrí que si teñís el pelo, no queda ni un piojo vivo en tu cabeza.
Nada resiste 40 minutos de amoníaco.
Creo que desde los 17 años que no veo mi color de pelo original.
Así que ya ven, esta noche paso del castaño oscuro al marrón praliné. Un tono mas claro, como para combinar con la primavera. Porque lo cortés no quita lo valiente y tener un pequeño problema de plagas no quita que una pueda ser una fashionista.

Bebilacqua, se vuelve a rascar y se va a la dirección, no me vaya a contagiar al resto de la clase.

30 ago 2012

Uno o Dos Nombres


Hace unos años - mas de una década, menos de dos, quién va a andar precisando, no sea chusma - mi número de teléfono llegó a manos de un chico, sobrino de una compañera de laburo de mi vieja, que me llamó un jueves a la noche para salir un viernes.

Perfecto.

Me pasó a buscar en auto propio - josha, normalmente los flacos con los que yo salía andaban en 60 - y me llevó a cenar a un restaurante en San Isidro, re lindo, en medio de un jardín, al que nunca jamás volví porque no hubiera tenido ni idea como encontrarlo.
Era una noche agradable, recuerdo que había velitas en el restaurante. La única pega, el chico este - que tenía un acento paquetíiisimo, con sólo escucharlo podías ver la sombra de todos sus parientes jugando al polo en la estancia - de apellido Saravia, y no me pregunten el nombre porque ya es pedir mucho, tenía el tic de nombrar gente que yo no conocía.
No, no estoy loca, no pretendo conocer a todo el mundo, todo bien con hablar de gente que yo no conozco, es normal que no conozcamos la misma gente, no me miren con ese tono de voz, pero una cosa es contar una cosa onda:
"mi hermana y yo fuimos a..."
y otra cosa es:
"Sí, porque estábamos con Nacho Chamorro - ¿lo conocés? - y nos metimos por la puerta de atrás del club, aprovechando que no estaba ninguno de los chicos de la pandilla, esquivamos a Ernesto Ibañez - ¿ubicás a Ernesto Ibañez? ¿Teto? estaba en el equipo de rugby con Juancho Rizzo - que estaba con Lara Fitz - iba al colegio con Titi Mororo, ¿conocés a Titi? - y logramos entrar al torneo sin que se dieran cuenta los organizadores - ese año era Pepe Herbert, tenés que conocer a Pepe Herbert, es amigo de Coco Gattoni - que nos habíamos olvidado las entradas."
¿Quién carajo es toda esa gente?
No, en serio, ¿a alguien le importa?
Pero la cena estaba buena, una chica tiene que comer, y yo estaba en esa edad en la que un viernes afuera es mejor que un viernes adentro, por lo que traté de ignorarlo y la noche terminó.

A la semana siguiente volvió a llamarme - cosa que me sorprendió, porque él y yo cero -, pero el tal Saravia no tenía nada que hacer, tenía un amigo en banda y si yo tenía alguna amiga que se prestara, podíamos ir a dar una vuelta.
Como yo tampoco tenía nada que hacer y una siempre tiene alguna amiga que se presta, ignoré el recuerdo de todos esos nombres, acepté la invitación y nos fuimos a dar una vuelta nomás.
La pasamos bien, el amigo resultó simpático, fuimos a tomar algo a un bar y con la conversación entre cuatro, esa necesidad casi patológica de tirar nombres en la conversación se diluyó un poco, por lo que pensé que debía haber sido mi imaginación, unos nombres los tira cualquiera, y no lo pensé mas. Cuando nos dejaron en casa, después de una noche sin nada que recordar, supuse que ese sería el final.

Pero no.
En ninguno de los frentes.

Tiempo después, mucho tiempo después, me atrevería a decir que un año después o quizás más, recibí una tardecita un llamado - "¡Es para vos, no sé quién, un tal Saravia!" - y el acento de jugador de polo me golpeó.
"¿Cómo andás?"
"Bien, bien. ¿Vos?"
Y el resto de su conversación fue mas o menos así,
"Estaba acá con los chicos, con Nacho Chamorro, Carlitos Ovejero, las mellizas Alcorta, y algunos más y pensé en llamarte."
"¿?"
"Sí, porque le contaba acá a Mili - la ubicás a Mili Cañas, no - que eras una chica divina y estaba el otro día con los chicos del club - el Teto, te hablé del Teto Ibañez, Pacho Cañadas y Luli Guinsburg, que iba al colegio con Vivi O´Connor - y Sofi Lopez B me dijo que... "
No me acuerdo mas. Tengo un blanco. Lo recuerdo y es estática y sudor frío. Mi mente se fugó ante tanta huevada y simplemente dejé que terminara de hablar - mas de quince minutos por reloj de él tirando nombres, yo mirando el vacío y mi hermano mirándome preocupado -, me despedí, gracias por pensar en mí al hablar con toda esa gente que no tengo ni puta idea quien mierda es y corté.

Todavía no sé por qué me llamó. No hubo ninguna razón para su llamada excepto, al parecer, contarme sobre todas esas personas. No hubo ninguna invitación, no hubo ninguna invitación para mi amiga que se prestaba, no hubo nada, nada más que esa larga retahíla de nombres con los que estaba pasando la tarde.
Quiero creer que estaba en pedo.

Volvía del laburo anoche y bordeando la plazoleta, me crucé con un par de personas - ella, de joggins, paseando al perro, él de traje casual, la corbata floja, morral al hombro, volviendo de laburar - conversando en la esquina. Era obvio que se acababan de encontrar por casualidad, y al irme acercando a ellos, para cruzar la calle, escucho la voz del flaco, con un tono de cancherito importante que aspira a tener parientes jugadores de polo, que decía,
"Sí, porque estábamos con Nico Strauss, que se quedó en el hotel - ¿te acordás de Nico Strauss? - conversando con Juanita Balboa - tenés que acordarte de Juanita -, mientras los chicos y yo nos íbamos con las tablas a..."

La ficha del tal Saravia me saltó a la cabeza como si hubiera sido ayer. Pude sentir el recuerdo del sudor frío y el ruido blanco. Miré para atrás y reconocí en los ojos vidriosos de la chica del perrito la fuga mental que tanta huevada produce.
Pensé en decir algo, pensé en rescatarla, pensé...
Mejor vos que yo, hermana.
Y escapé lo más rápido que pude.

28 jun 2012

Culpa Suya

Había escrito un post de lo mas divertido sobre como el otro día un flaco trató de levantarme después de casi resbalarse en un charco congelado.
Posta.
Era una historia de lo mas entretenida, con cuadras de conversación incómoda, pasos cada vez mas largos, un auto, etc.
Pero se me borró de la computadora.

¿Por qué se me borró?
¿Qué fue lo que pasó?
Pelu fue lo que pasó.
Una vez mas.

Pelu - el chico de sistemas, para el que recién llega - vino el jueves pasado a decirme que iba a tener que llevarse mi pc de la biblioteca para formatearla, que cuándo se la podía llevar.
Podrán ustedes imaginar mi felicidad ante la idea de que Pelu se lleve mi máquina por unos días. Las dos veces que se sentó enfrente y la empezó a manosear me puse de malas. Tenemos cinco años de historia ella y yo. Hay pelotudeces y programitas y programas y cosas importantes en esta máquina, amén del relato sobre el hombre y el charco del que hablábamos al principio... en serio era una anécdota muy entretenida.

"Tengo un montón de cosas que salvar." le dije preocupada. Por lo menos 20 gigas de información.
"Bueno, fijate como lo salvas y vengo a buscarla el lunes, ¿te alcanza con eso?"
"Bueno, dale. Veo como hago." y se fue y nos dejó solas.

Me pase toda la tarde del jueves y una buena parte del viernes, llevando con mi pequeñito pendrive todos los archivos desde mi máquina hasta una de las máquinas de la sala de computación.
Como quién vacía una pelopincho con una taza.
Eventualmente terminé, a las apuradas, porque suponía yo que Pelu iba a llegar a tiempo - es miércoles y de Pelu ni el rumor... no sé por qué supuse su puntualidad, soy un tanto ingenua, al cabo que al cable de cuatro patitas seguimos esperándolo - y en un último gesto, vacié la papelera de reciclaje, donde había puesto todos los archivitos viejos y perdidos que no necesitaba salvar pero que tampoco me interesaba que Pelu encontrara.

Habrán pasado unos minutos hasta que me di cuenta de que entre tanto apuro y tanto tecleo, se me habían traspapelado algunas cosas y entre ellas estaba el cuento del hombre y el charco.

Damn you, Pelu! Damn you to hellllll!!!

Eso fue el lunes a la mañana.
El lunes a la tarde, Pato en la secretaría me dice, "¿y por qué hiciste vos eso, por qué no le dijiste a él que lo hiciera?"
La bola rodó por la mesa y entró en la buchaca.
Y acá es cuando le agregamos insulto al daño, porque Pato tiene razón. El es el chico de sistemas y yo soy una boluda. El se aprovechó de que yo tengo una cierta idea de estas cosas y en vez de decirme, como le hubiera dicho a cualquier hijo de vecino o profesora del lugar, "decime que es lo que querés guardar y yo lo salvo del formateo", me dijo "ocupate" y yo, que soy medio pava y tiendo a pensar que si no lo hago yo nadie lo va a hacer, fuí y me ocupé.

Y borré cosas que no tenía que borrar.

Y Pelu me tiene hasta las narices.

Por suerte me vine a enterar que se va la semana que viene, así que técnicamente - y esto es tan sólo si la viene a buscar, porque ya son las 11 de la mañana del miércoles y no parece que hoy vaya a suceder tampoco - la mía es la última computadora de su repertorio.
Me preocupa un poco.
Temo que después de la operación, ya no me reconozca.

El cuento del hombre y el charquito helado terminó con una oferta de "te llevo a tu casa" y un "no, gracias", que así nomás, no tiene mucha gracia, pero si hubieran leído la historia completa, se hubieran reído muchísimo.



22 jun 2012

A quién Vas a Llamar...


Abriendo otro capítulo de "Cosas Extrañas que suceden en Esta Biblioteca Donde Yo Trabajo", voy a hablar del libro "Graduate Studies 1974-1975", de tapa dura, 24 centímetros de alto y 1354 páginas de ancho. El libro "Graduate Studies 1974-1975" está en el estante de mas abajo de la estantería justo justo enfrente de mi escritorio y no es un libro que uno consideraría literatura ligera, no. De hecho, no es un libro que uno consideraría literatura en absoluto...
Cuando yo me fui a casa el viernes a la noche, el libro estaba muy cómodo y calentito, perfectamente ubicado entre "Which University 1974" y "Directory of Further Education 1975-76". Libros útiles y actuales como cualquiera puede notar - no, Bebilacqua, no se los puede llevar para usar como pesas... No todavía.
Cuando volví el lunes, el libro estaba a medio camino de caerse de la estantería, como si alguien lo hubiera sacado y lo hubiera vuelto a meter a los apurones.
No, no hubo nadie en la biblioteca - en todo el edificio - en el fin de semana.
No, nadie lo estuvo hojeando antes de que yo me fuera - nadie en su sano juicio hojea un libro como ese.
Sí, hay una explicación lógica.
No, no sé cual es.
Pero quería compartirlo con el público en general porque estuve un buen rato mirando el libro suicida, tratando de entender que lo había motivado a asomarse al vacío.
No es lo que uno llamaría un libro ágil, que podría haberse resbalado solo - sí, bueno, estoy tratando, ayúdenme o callensé - así que no sé qué habrá pasado.
Lo volví a empujar para adentro y los días continuaron.

Manteniendo la línea, continuando por la misma senda, contando cuentos de terror los jueves a la noche, el martes pasado llegué al laburo a las 15 30, como hago todos los martes y me puse a conversar con Moni, la chica que limpia por las tardes.
Moni está sola en la casona desde las doce que nos vamos todos hasta las tres y media que llego yo.
Moni a eso de las dos estaba limpiando el pasillo grande del ala oeste, cuando escuchó el click de un interruptor, y cuando fue a mirar, se encontró con que la luz del pasillo del ala este - que lindo decir alas, suena como si fuera una mansión victoriana... de acá a escribir novelas góticas un paso - estaba prendida.
Cuando ella había pasado el trapo de piso, un ratito antes, la luz estaba apagada.
Moni dudó si quedarse y seguir limpiando o ir a sentarse a los escalones de afuera hasta que yo llegara.
Eventualmente apagó la luz - que no se volvió a prender, gracias por preguntar Bebilacqua - y se fue a seguir con el ala oeste... de donde no se movió hasta que yo llegué.

No, sí, ya sé, como dije antes, hay una explicación lógica, los interruptores no se clickan solos - aún cuando todavía estoy tratando de explicar quien prendió la luz del baño aquella mañana el año pasado en que yo llegué y me encontré con todo iluminado cuando la noche anterior yo me había ido y había dejado todo apagado - así que ... bueno, eso, así que.

En un pie de página que converge dos historias recurrentes en este blog, una de las chicas del laburo asegura conocer a Pelu de otro lado y dice que es un excelente chico de sistemas y un tipo honesto. Y que Pelu fue a comentarle un par de veces que está preocupado, porque todos le echan la culpa de los programas que se borran de las computadoras de la sala de computación, cuando él no borra nada.
Considerando que yo le he echado la culpa mas de una vez por programas desaparecidos en acción, no sé cómo tomar esto.
Ël dice que no es. Yo sé que no soy. Nadie mas puede borrar cosas en las máquinas porque sólo él y yo tenemos la clave de programador.
Seguro que Pelu está mintiendo, ¿no?

Este lugar a veces me preocupa un poco.
Pero sólo un poco.
Hasta que no vea algo moviéndose frente a mí, vamos a estar bien...
Por cierto, si hay algo leyendo por sobre mi hombro, esto no es un desafío.

24 mar 2012

El Otro Cromosoma


Tengo una amiga que está en la dulce espera.
Esto quiere decir, de manera mas elegante, que ya está grande como una ballena,
que todavía le falta una semana y ya se re pudrió de toda la gente new age que dice que el embarazo es una cosa mística. Sí, sí, sí. No ve la hora de que el crío nazca y poder volver a verse los dedos de los pies.
Ya lleva, según sus cálculos, mas de 13 meses, por lo que el crío ya tendría que haber nacido y ella ya está por tirarle con algo a alguien.
Esto la ha puesto en dos situaciones que tengo que compartir.

A) Estaba en su trabajo mi amiga, en la última semana pre licencia, cuando empezó a bajarle la presión y a latirle la baja espalda. Considerando que hacía meses que lleva una sandía atada al estómago, esto no sorprende a nadie. Mi amiga se dio cuenta de que el día ya no daba para más y llamó a su supervisora para avisar que se iba.
La atendió un hombre que obviamente no era su supervisora, - su supervisora para empezar tiene la voz mas aguda -, que escuchó su explicación y le dijo que esperara que iba a ir a buscar a alguien. La dejó con la músiquita ambiental y fue a buscar a ese misterioso alguien que le iba a dar el visto bueno al asunto.
El dolor de baja espalda se convirtió en un calambre, la presión de mi amiga siguió bajando.
El hombre - varios minutos mas tarde - volvió al teléfono y le dijo que esperara un minuto mas, que tenía que encontrar a ese elusivo alguien, para confirmar su situación.
Mi amiga ya estaba transpirando y respirando fuerte.
El hombre volvió a aparecer y le explicó,
- Mirá, vas a tener que esperar diez minutos, porque en este momento no está la persona con quien tengo que chequear.
- Está bien... Decime, ¡¿VOS PODÉS ESPERAR DIEZ MINUTOS CON EL HUEVO IZQUIERDO AGARRADO EN LA PUERTA DEL AUTO?!
...
...
- Bueno, ¿sabés qué? Vos andá mejor, yo lo confirmo después.

Se ve que hay cosas que los hombres no entienden si no se las ejemplifican bien.

B) Esta misma amiga fue a hacerse la última ecografía estos días.
Pasó a contarme cómo el ecógrafo le había mostrado a su hijo en la pantallita,
- ¿Ves? - señaló el ecógrafo una parte del bebé semilla que para cualquiera sería igual a otra parte, pero ellos deben saber, - Este es el cachete izquierdo.
Y anotó con el teclado, CH 1, y del otro lado puso CH 2
- ¿Ves acá? - movió el mouse y puso la flechita sobre otra parte -Estos son los testículos.
Y anotó, T1, movió un poco el mouse y escribió T2.
- ¿Y ves esto de acá? - puso la flechita sobre la rayita del centro - Esto es Adriano.
Y anotó P Adriano.

Este...

Después de una cosa así, no me vengan a tratar de hacerme creer que los hombres no piensan que toda su personalidad gira alrededor de su pito. Lo dijo el ecógrafo.
Ellos deben saber.

7 mar 2012

Una Cuestión de Pragmatismo


Jonathan Creek.
Hablé de él - o de la serie, mejor dicho - hace un par de semanas, comentando lo mucho que me gustan las series de suspenso británicas, los whodunnit, con sus vueltas de tuerca y sus misterios de habitaciones cerradas y ese tipo de historias, del tipo de El Misterio del Cuarto Amarillo de Gaston Leroux y todos sus derivados.

En el episodio que estaba mirando el otro día - sí, voy a spoilerear, así que los que estén planeando ver The Grinning Man cierren los ojos ahora... ¿Listo? ¿Los que quedan no planean verla o no les interesa saber si es el mayordomo el asesino? Seguimos entonces.
Decía, The Grinning Man.
The Grinning Man empieza con una montaje de un noticiero de los años treinta, de esos que pasaban en los cines antes de las películas, en el que muestran una fiesta de fin de semana en un casa gótica muy gótica, en la cual vive un espiritista famoso. La historia de la casa gótica muy gótica cuenta que en el altillo - toma ominosa del altillo desde afuera, con sus ventanitas de vidrios romboides - en el siglo XVI, la familia que vivía ahí, tenía encerrado a un pariente loco, onda Jane Eyre, y que desde que éste murió, la gente que duerme en la habitación con bañito en suite del altillo, desaparece. El noticiero cuenta que el Profesor Mencken - hombre de ciencia y razón "no existen cosas como los fantasmas bla bla bla" - ha aceptado el desafío - porque siempre alguien tiene que tomar estas cosas como un desafio - y muestran como toda la gente de la fiesta sube al altillo, encierran al profesor en el cuartito con cuatro candados de llaves separadas y entre risas, ja ja ja que locos que somos, se van.
Obviamente, a la mañana siguiente, abren la puerta, y del profesor sólo queda la ropa a los pies de la cama.
No somos tan locos ahora, ¿ehhhh?
En fin.

Cortamos al día de hoy, presentamos a los personajes - no voy a hacer un recap de todo el episodio, otro día me dedico a eso, ahora sólo quiero llegar a un punto - y dos chicas, camino a una fiesta, quedan varadas en mitad de la noche y la lluvia en un camino vecinal de esos que usan en todas las películas de misterio y sorprende que no estén llenos de gente la cantidad de gente que queda varada en ellos. Las rescata un desconocido de barbita y con su camioneta las lleva hasta, oh sorpresa, la casa gótica muy gótica del noticiero que vimos antes.
¿Coincidencia?
No lo creo.
En la casa está viviendo el descendiente del espiritista, que es un mago de renombre - manteniendo la línea familiar -, que las recibe amablemente y les ofrece quedarse hasta que pase la tormenta.
Una vez instaladas, se sientan a tomar algo en el living - las dos chicas, el mago, el desconocido de barbita alias ayudante del mago, la madre del mago y acá, mi hermosa asistente - y salta la historia de la familia y su pariente loco y cómo desde que desapareció el profesor Mencken, desaparecieron otras ocho personas.
Ahora, si fuera yo, me alejaría inmediatamente de las inmediaciones siquiera del maldito cuarto - ya estaría en el pueblo del al lado - pero, que va, yo no soy ellas y una de las dos chicas, con un par de copas de mas, decide pasar la noche en el altillo y convence al ayudante de que la encierre con los cuatro candados.
Llega la mañana siguiente, y para la sorpresa de nadie, la chica no ´ta mas, sólo queda su ropa arriba de la cama.
La chica que queda, Joey, porque decirle la chica ya me cansó, decide averiguar que pasó y enlista la ayuda de Jonathan Creek.

Hay otro caso dando vueltas, por cierto, uno que involucra al mago, a su asistente, un secuestro fingido, un asesinato, un matrimonio secreto, un amor no correspondido y un psicópata común y corriente, pero a mí me impresionó lo del cuarto en donde desaparece la gente, así que se los voy a ahorrar.

Entonces, la historia continua. Joey y Jonathan revisan el cuarto del altillo, la cama, el dosel, el techo de vigas, el baño, etc., no encuentran nada. Revisan el cuarto de abajo, donde durmió Joey, nada. Piensan y piensan, pierden como una hora en el otro caso y, finalmente, deciden pasar la noche dentro del altillo, a ver si desaparecen. Gente arriesgada y un tanto tonta en mi opinión, pero bueno, así son.
Llega la mañana, los dos siguen aparecidos, tirados en la cama mirando el techo y nada sucedió.
Joey se levanta a las puteadas con dolor de espalda y Jonathan la deja sola para ir a buscar Ibuprofeno.
¡¿Cómo la va a dejar sola en una habitación donde desaparece gente?!
Hombres.
Jonathan sale al jardín a buscar al ayudante para pedirle una pastilla, y se pone a estudiar el asunto desde afuera, porque en realidad todavía no está del todo seguro que la habitación que se ve desde afuera, con sus ventanitas romboides, sea la misma que la de adentro, ya que las escaleras son muy retorcidas y las ventanas están enrejadas de adentro, por lo que es imposible mirar para afuera y asegurarse. Y mientras está estudiando las ventanas y ponderando todo el tema, Joey decide darse un baño para aflojarse la espalda. Es ahí cuando a Jonathan se le prende la bombita y se da cuenta que el problema no es la cama, si no la bañadera y sale corriendo para adentro, con el ayudante corriendo atrás.
Llegan de pedo. A esto de que todo saliera mal, mirenloquelesdigo. La bañadera ya se había hundido por la presión y había tirado a la pobre chica adentro de un enorme tanque lleno de agua verdosa, escondido abajo de la habitación. La rescatan justo. Entre él y el ayudante logran parar el mecanismo, bajar la bañadera otra vez y sacarla antes de que se ahogue. No sin que antes viéramos todos los cadaveres podridos o a medio pudrir, hundidos en el agua.
Una porquería, bah.

Resulta ser que el espiritista que vivía en la casa gótica muy gótica en los años treinta era simpatizante de los nazis y tenía un problema con el profesor Mencken y sus ancestros. Como no quería asesinarlo así sin mas - ¿ustedes por quién me toman? - selló la verdadera habitación del ático, remodeló otra habitación, ajustó las escaleras para que pareciera llevar hasta ahí, ideó todo ese sistema de poleas en la bañadera y ahí quedó, la retorcida trampa, como una mecánica araña, esperando para cazar bobos a través del tiempo.
Voy a tener que admitirlo.
La bañadera y su tanque australiano lleno de cadaveres, me impresionaron mucho. Posta. Me resultó terriblemente perverso. Me hizo pensar en los medievales y sus máquinas de tortura. El otro psicópata del episodio, que mataba con un cuchillo me parecía mucho mas honesto. Horrible seguro, pero directo. La maquinaria esa, matando gente ella sola, mucho después de que su creador muriera, y sin que nadie supiera de su existencia, me puso de un humor de lo mas curioso.

Ahora, el punto al que yo quería llegar en realidad, no, es ¿cómo alguien puede vivir en una casa en la cual ocho personas, OCHO PERSONAS, desaparecen en la habitación del supuesto altillo y no contratar un grupo de muchachos con mazas para que la desmantele? Yo ni bien me mudé - jamás me hubiera mudado ahí, pero pongamoslé, por el bien de la conversación, que lo hago - contraté cinco monos y me la desarman a garrotazos, no me jodan. En dos patadas nos hubiéramos dado cuenta de que la habitación que estábamos desarmando a golpes no era la misma que se veía de afuera y hubiéramos resuelto el misterio sin tanto fatalismo.

A la gente de las películas de misterio les falta pragmatismo, esa es la verdad.

1 mar 2012

Pies de Barro


En mi casa se ve el canal Disney XD - otros también, pero ese suele ser el canal por default.
Entre otros muchos programas - si ustedes no ven Phineas y Ferb, deberían - en este canal dan Los Vengadores (Los Heroes Más Poderoso del Universo). Sí, así, con la acotación entre paréntesis y todo.
Los Vengadores, para cualquiera que no esté en tema, es sobre un grupo de superhéroes - no, Bebilacqua, Superman es de los SuperAmigos - que se dedican a - sí, Batman también es un SuperAmigo - salvar al mundo de las fuerzas del - no, El Hombre Araña no está afiliado a ningún sindicato, no - mal y a luchar por la - sí, Bebilacqua, los Vengadores es un nombre mucho mejor que los SuperAmigos, totalmente de acuerdo - justicia.
Decía entonces, los Vengadores, superhéroes, luchando contra todo tipo de villanos. Divertido. A quién puede no gustarle.

Ahora, en el mismo canal, dan también una serie - o una película, en realidad no estoy segura, ya que vimos un episodio doble, pero la serie pareciera que todavía no la estrenan - que se llama Los Vengadores del Futuro: Los Hijos de los Vengadores.
Es fácil colegir de que trata con ese título. Es un título bastante autoexplicativo. No podemos decir que esconde mucho. Nadie va a pensar que se trata de un romance otoñal de dos ancianitos en la Venecia del siglo XIV.
El tema es que la película - o serie - empieza narrando como los Vengadores se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos, y como después apareció de la nada este coso robótico hiper ultra re que te contra villano y los mató. A todos. Bueno, no a todos, pero casi. Habrán quedado dos para juntar el polvo y apagar la luz.

¿EH?

Me están cargando.

¿No acabamos de ver que eran (Los Héroes Mas Poderosos del Universo)?
¿A quién se le ocurre dar las dos cosas en el mismo canal? ¡Una cosa practicamente cancela la otra!
Yo no voy a ver una serie sobre (Los Heroes Mas Poderosos del Universo) cuando me acabo de enterar que no, bueno, los Mas Mas Poderosos en realidad, no, sólo un poco. Grossos, seguro, posta, pero así como los maaaaas, bueno... no.
Tristísimo.
Y ni hablar que en estos días estrenan la película.
A mí porque me gusta Robert Downey Jr y Chris Evans y todos esos, que si no no la vería nada. Les perdí el respeto por completo.
Habrase visto.
Tiene razón, Bebilacqua, esto a los SuperAmigos no les pasa.

25 feb 2012

El Imprevisto


Vengo en plan indignada y porque no pude escribir la semana pasada porque tuve gente en casa - las delicias del fin de semana larguísimo, todo el año es carnaval - voy a sacarme las ganas y despacharme contra la colonia de vacaciones.
Sí, la colonia. No, Bebilacqua, la de vacaciones, no la penal... ¿dónde fue uste´de vacaci- No, deje.
El viernes, decía, fue el último día de la colonia de vacaciones.
Todo bien con la colonia de vacaciones. Mis niños la pasaron bomba en la colonia de vacaciones. Veníamos bárbaro, la relación entre la colonia de vacaciones y yo. Estábamos como chanchos.
¿Por qué entonces tienen que venir a arruinar todas las relaciones diplomáticas pidiéndome que vaya el viernes a la tarde a tomar mate?
¿Por qué?
¿Eh?
¿EH?
YO NO PUEDO TOMARME LA TARDE PARA IR A TOMAR MATE.
Me encantaría, seguro, ya quisiera yo, no tomo mate, muchas gracias, pero me llevo mi saquito de té, no hay problema.
Pero nones. Nadie en mi casa puede. Si alguien en mi casa estuviera al pedo como para irse a pasar la tarde tomando mate en la colonia con los críos, los críos probablemente no hubieran ido a la colonia y se hubieran quedado con susodicha persona, chapoteando en la pelopincho de mi jardín, que me sale infinitamente mas barato que pagarles la estadía allá.

Pero bueno, que se yo. Puede ser. Hay gente al pedo en el mundo. Los míos saben que acá la gente trabaja y saben entender por qué no podemos ir a esas cosas. Iran a la colonia igual, y jugaran con los otros nenes cuyos padres laburen, que estoy segura debe haber...

¡Pero no! ¡Ajajá!

Porque resulta que el transporte, como cuentan con que los padres vayan a la tarde - que manía esa de contar con gente que todavía no dio el sí - y traigan a sus críos de vuelta, no hace viaje redondo. Los lleva, sí, pero no los trae. O sea que si uno manda niños con padres ocupados - que si no pueden ir a tomar mate, se sigue que tampoco pueden tomarse la tarde para ir hasta allá a buscarlo -, bueno, nada, quedará varado en el predio hasta que alguien llame a la policía y estos tengan a bien traerlo.

¡Sunescandalo! ¡Sunabuso! Yo pagué por el transporte hasta el último día, no hasta la mitad. Yo pagué por la colonia hasta el último día, no hasta el jueves - porque con tantas cosas tirando en contra, obviamente las criaturitas de Dios no fueron... amén del lío de encontrar a alguien que los mirara, porque mi suegra ya tenía otros planes.
Haciendo el cálculo, dos pibes, transporte, colonia, esta gente me debe en total casi cien pesos.

Y no creo que nadie esté haciendo cola para devolvérmelos...

8 feb 2012

Que Bonita Vecindad


Tengo una amiga que se mudó a un departamento nuevo.
Con nuevo me refiero a nuevo para ella Y a nuevo para la ciudad, un nuevo al cuadrado, uno de esos que te alquilan "a estrenar". Todavía no lo conozco - ¿indirecta? ¿qué indirecta? ¿yo? - pero voy a tomar su palabra de que es lindo, y ella está muy contenta. Con la mudanza. Con el departamento en sí todavía estamos en veremos.

Su departamento nuevo - a estrenar, no sé si les dije - tiene la particularidad que tienen todos los edificios construidos en los últimos tiempos y es que parece haber sido levantado con un mazo de cartas francesas. Muy moderno, muy bonito, muy luminoso, muy minimalista, pero a la hora de bloquear los sonidos adyacentes, uno está viviendo en una canasta.
Así es como mi amiga y su novio - porque ésto no se los dije, el departamento nuevo viene con un novio cama adentro incluido, cosa que la tiene mucho más contenta que el departamento nuevo, a estrenar, en sí - se encontraron con que los vecinos de arriba hacen mucho ruido a la hora de garchar... Sí, Bebilacqua, dije garchar, es mi blog, no me joda que todavía es época de vacaciones y no sé que anda haciendo usted por acá, yo lo hacía en la playa.

Decía entonces, una pareja de esas a las que les gusta hacer ruido.

Mi amiga es una chica tolerante y en un principio se la bancó bien. Al cabo que la vida es un quid pro quo y si uno los escucha a ellos se sigue que ellos nos escuchan a nosotros y tampoco andan viniéndose a quejar, que tanto ni tanto, hagamos el salto del tigre, la vida continua.
Y la vida siguió continuando así, hasta un miércoles en el que mi amiga estaba tratando de dormir, 1 am, y se veía imposibilitado de hacerlo porque sus vecinos de arriba habían salido al balcón a aprovechar que la noche estaba fresca y estaban... no, Bebilacqua, no estaban garchando en el balcón, como se le ocurre, déjeme terminar, estaban charlando. Después se fueron a garchar. Para adentro. Como corresponde. Son sonoros, no exhibicionistas, ya nos faltaría eso...
En fin, que entre cena y cine, mi amiga, su novio y los vecinos de arriba se habrán ido a dormir a eso de las 3.
A eso de las seis y monedas, a mi amiga la despierta nuevamente el ruido de voces en el balcón. Pensamientos muy poco vecinales tuvo mi amiga... como cualquiera vecino. Y al igual que un par de horas antes, las voces pasaron de la risa y el murmullo murmullo a un esto y aquello, y para las siete ya estaban otra vez dale que va.
Mi amiga se hartó. Esperó a que los sonidos de gente chocando panzas terminaran - porque ella SI es una persona considerada - , y en cuanto escuchó que las voces salían otra vez en el balcón, se asomó, y al mejor estilo doña Florinda, gritó hacia las alturas,
"¡Basta, flaca! ¡Hablan en el balcón y garchan en la trasnoche, no lo hagan también ahora! ¡Yo laburo, gente, tengo que dormir en algún momento!"
Dos segundos después el hombre asomó la cabeza y muy sorprendido contestó,
"¡Pero yo acabo de llegar!"

... oh...
... este...
... bueno...

Hace rato ya que no escuchan nada, no.
Parece ser que los vecinos de arriba de mi amiga se separaron.

Moraleja, niños y niñas: si van a andar corneteando a su media naranja, que tiene el título del departamento a su nombre, cuando está de viaje por trabajo... no molesten a los vecinos.

13 dic 2011

Segundas Partes...


Yo tenía algo para publicar el miércoles.
Posta lo tenía.
Pero algo muy gracioso sucedió camino a la computadora.

Me fui de viaje.

Sí, sí.
Al hombre de mi casa le prestaron una cabaña en Villa Pehuenia, y nosotros decidimos, como cualquier hijo de vecino, irnos el jueves a la mañana para aprovechar el fin de semana largo. Pero resultó ser que un grupo de insurrectos - otro más - decidió - otra vez - que su derecho a protestar es mayor que mi derecho a transitar - quién lo duda - y organizó un corte de ruta - como siempre - para las siete de la mañana del jueves, en medio del camino que teníamos - por supuesto - que transitar.
De ahí que el hombre de mi casa me dijera, a las diez y media de la noche, los bolsos a medio hacer, agotada de un día eterno de cuidar exámenes, que mejor nos fuéramos esa noche.

Bolsos armados velozmente, comidas y conservas empacadas, niños arreglados, computadoras de viaje embaladas - la cabaña no tenía televisión, por lo que sin las computadoras de viaje íbamos a tener un problema - partimos de mi casa a eso de las doce, escapando en la noche como un grupo de refugiados. Nuestro plan, llegar hasta Zapala y encontrar un hotel, para hacer el último tramo - el difícil - a primera hora.

Llegamos a Zapala a las dos de la mañana. Los críos hacía rato que dormían, y los padres de los niños hacía rato que querían dormir. Ahí nos encontramos con el problema de encontrar un hotel.
Gracias a Dios por los teléfonos con internet y los GPSs - aún cuando no son tan fáciles de interpretar como uno quisiera -, hay momentos - y lugares - por los que uno realmente no quiere pasear.
En el primer hotel que preguntamos nos quisieron cobrar 600 dolares la noche... Y estaba vacío... Lo que me hace pensar a mí que hay alguien lavando guita en la ciudad de Zapala... Pero no digamos nombres, a ver si ese alguien lee este blog. En el segundo, nos cobraron en pesos una cantidad significativamente menor, y bajando del auto lo básico - sí, los chicos cuentan como básico - nos desmayamos en la habitación del hotel, y al día siguiente, luego de desayunar el buffet incluido en el precio significativamente menor, partimos.

Tendríamos que habernos dado cuenta de que el tenor del viaje estaba siendo marcado por su comienzo.

La estadía en Villa Pehuenia, a diferencia de la vez anterior, no fue algo para recordar.
La cabaña era linda, chiquita, de dos pisos, un tanto fría y con un terrible olor a humedad en el piso de abajo, donde estában los cuartos, por lo que finalmente trasladamos los colchones al living, donde acampamos relativamente cómodos.
El lugar para almorzar donde habíamos ido la vez anterior estaba atendiendo a un grupo de turistas gerontes, por lo que si bien la comida seguía siendo fabulosa, la atención fue bastante más lenta, por lo que para el momento en que mis niños se empezaban a trepar por las paredes, todavía no habíamos terminado de comer... Por el lado positivo, los viejos hacían tanta bulla, que nadie escuchó el quilombo que hicieron los míos.
Nunca logramos prender el termotanque. Era eléctrico, y uno creería que algo que tiene UN SOLO BOTÓN debería ser simple. Bueno, no. Hicimos caso de las indicaciones del dueño. Nada. No hicimos caso de las indicaciones del dueño. Nada. He llegado a la conclusión de que el maldito botón estaba roto.
La casa de té donde fuimos a... bueno, tomar el té, era muy triste. Lo único que pude rescatar fue el tostado de jamón y queso. Y es triste cuando lo mejor de una casa de tortas son sus sandwiches.
Cuando volvimos a la cabaña, los críos cansados y hartos del agua y del sol y las orillas del lago y pasear por el bosque - sí, la gente se cansa del agua y de sol y las orillas del lago, somos gente de ciudad - nos encontramos que el tema del termotanque era anecdótico, porque no había electricidad. Corte general en toda la zona. Los críos se sentaron a jugar con la netbook y a ver dibujitos y yo confié en que las baterías alcanzaran hasta que volviera la luz.
El hombre de mi casa y yo, no habiendo nada más que hacer, dormitamos en un par de colchones.
La luz volvió para la hora de cenar.
Después de la cena mis niños armaron un fuerte con los colchones, se pasaron de rosca, al padre casi le agarra un ataque cuando casi rompen un par de adornos, y a la Ro se le cayó una silla en la frente - sí, suena extraño, pero cooperen - que le dejó un chichonazo.
Una peli de Tom y Jerry después, se fueron a dormir.
El día siguiente fue básicamente igual, sans el corte de luz, plus H quemado hasta las pestañas por no ponerse protector y el chichón se lo hizo Zeke, cuando jugando con la Ro, se tiró de espaldas en la playa y se pegó con una piedra. El lago helado nos vino de lo más bien para lavar el corte.
Para la hora del té, - esta vez en la cabaña, porque uno aprende de los errores -, ya todos estábamos cansados, golpeados, ardidos, nos queríamos bañar, y así no íbamos a seguir por dos días más, sepan ustedes disculpar.

Salimos de Pehuenia a eso de las seis y media. Para las diez y media estábamos en casa, felices, contentos y limpios.

Estoy segura de que muchos leen esto y piensan que estoy loca, que no supe aprovechar la situación, que bla bla bla. Seguro. Piensen lo que quieran. Yo la próxima vez voy a un lugar supervisado, con gente que me haga la cama, que cuide que no haya humedad, que tenga televisión y luz a la que volver cuando la naturaleza sea mucha y que mantenga el agua del termotanque caliente... Al cabo que la diferencia la pagué en el hotel del camino.
Quizás sola con H me lo hubiera bancado, he viajado en condiciones peores, ¿pero con dos críos aburridos hasta el hartazgo? Nop, hay cosas para las que ya no tengo paciencia, gracias.

El post que iba a hacer el miércoles, cuando fui rudamente interrumpida por todo esto - está bien, está bien, saqué un bronceado del asunto, no me quejo más - , voy a ver de publicarlo en algún momento de la semana.

3 dic 2011

Nunca es el Mayordomo


Me encantan las historias de misterio.
Las historias de misterio del tipo inglés - Arthur Conan Doyle, Agatha Christie - y sus seguidores, no las de psicópatas y asesinos con hachas y mucha sangre...
Las que yo digo son las de asesinatos sutiles. Las del muerto en el cuarto vacío, del que nadie pudo entrar y nadie pudo salir.

Nunca las adivino.

Honestamente.

No me esfuerzo mucho tampoco, en realidad.
Voy saltando, de pista en pista, feliz e ignorante, esperando ese gran momento en el que Hércules Poirot - o Miss Marple, o Sherlock Holmes, o Remington Steele, o el Padre Brown, o quien sea - junta a todos los sospechosos y les dice "se preguntarán por qué los he reunido aquí esta noche..." y procede a relatar paso por paso cómo fue que el asesino asesinó a quien sea que haya asesinado.

Me encanta.

Más las películas que los libros, tengo que admitir con cierta vergüenza - mal ahí, la bibliotecaria.
Disfruto muchísimo ese momento en el cual van mostrando cómo fue exactamente que lo hizo, mientras el detective va relatando como juntó todas las pistas. Me encanta aún más cuando lo relata varias veces, de distintas maneras, y uno ve las escenas pasar, y después las descarta, cuando ya te tenía convencido de que así había sucedido.
Lo disfruto muchísimo.

Los otros días enganché una serie británica que entre el 97 y el 2010 sacó cuatro temporadas y tres especiales de Navidad - los británicos son medio erráticos a la hora de armar su programación...
Mi amor por el género "Quién lo Hizo" anda feliz y contento por la vida.

Jonathan Creek, se llama, y trabaja Alan Davies - que además es un comediante que siempre siempre me ha gustado - como el Jonathan Creek del título, que se dedica a crear trucos de magia para grandes espectáculos, y en su tiempo libre, obligado por una periodista, se dedica a resolver misterios imposibles.
¿Cómo puede no gustarle a uno este tipo de cosas?

En el primero asesinan a un hombre, y todos aseguran que fue la mujer, pero esta nunca salió de su oficina en el piso catorce.
En el segundo, matan a un comediante en un bunker, y cuando llegan hasta él, el lugar está sellado por dentro y obviamente no hay nadie, sólo el cadaver.
En el tercero, la periodista compra un armario. En la planta baja lo chequea, está vacío, lo suben cuatro pisos por la escalera, y al llegar a la casa, hay un cadaver adentro.
En el cuarto, una chica cruza una puerta, y el hombre que está del otro lado, jamás la ve llegar.
Y así.
No pueden decirme que no es terriblemente entretenido.

Me quedan tres temporadas - son 24 episodios en total - y tengo planeado sorprenderme al final de todos y cada uno.



- Por cierto, en un apartado postal, si alguien quiere ver algún episodio, me avisa y le mando un link para bajarlo en megaupload... pero no tengo subtítulos en castellano. Sé donde se consiguen en inglés, pero no en español. Por el momento al menos.

30 nov 2011

Martes de Descanso


Aprovechamos el fin de semana largo y nos fuimos a Villa Pehuenia, a orillas del lago Moquehue y el Aluminé - uno de cada lado.
No vamos a hacer todo el racconto porque tampoco es cuestión de embolar a las masas con el minuto a minuto, así que voy a dividir el relato en partes.

Las highlights del viaje fueron, a saber:

El viaje de ida. No sé quienes de ustedes han hecho caminos de cornisa y de ripio en su vida, pero tienen su encanto. Una mezcla de "Uy, nos vamos a caer nos vamos a caer nos vamos a caer", ya que ni siquiera tienen guardarrail, y "uy, que lindo, mirá el paisaje, el arroyito allá abaaaaaajo, los árbolitos, las cabritas, las ovejitas," y así...

La cabaña. Re linda. Chiquita, pero bien puesta. Llena de ventanales, y con un balcón terraza sobre el lago. Es decir, la cabaña, ni idea, pero con un balcón terraza sobre el lago. Me costó un pedazo volver a casa y no robarme la vista y traérmela en la mochila.

El restaurante La Posta del Pescador - sí, sí, les estoy haciendo propaganda porque fueron muy amables. Fuimos a almorzar el sábado Y el domingo - no había mucho abierto tampoco, Villa Pehuenia es chiquito, das dos pasos y ya te saliste. La tabla de fiambres, los ravioles de ciervo, la milanesa de trucha, las empanadas de ciervo Y las empanadas de trucha, y los postres estaban buenísimos. Me quedé con ganas de mas empanadas de trucha... Digan que no era el lugar mas barato, - no daba para "dame una docena" pero bueno, para darse un gusto cuando uno se va de viaje. Y además les trajeron juegos y lápices a los críos, lo que los tuvo entretenido por un gran total de cinco minutos... que es una eternidad cuando uno tiene seis años.

Momentos para recordar:

Llegamos el sábado al mediodía. Dejamos todo en la cabaña - Puerto Malén, por si alguien quiere ir - y nos fuimos a almorzar - el restaurante ya lo nombré. Terminamos de almorzar y bajamos a la playa que estaba cerca, con la intención de volar el barrilete. Estaba bastante ventoso, por lo que no había planes de meterse al agua.
Como siempre sucede con los mejores plantes, mientras el barrilete se rompía por culpa del viento, mis niños se metieron al agua. Empezamos con un "¿me arremangás los pantalones así puedo meter los pies?", seguimos con un "¿me puedo sacar los pantalones que están todos mojados?", continuamos con un "Se me mojó la remera", y terminamos con dos críos en ropa interior, empapados, haciéndo ángeles de arena, sucios hasta la nariz.

Sábado por la tarde. Después de bañar a los críos con agua caliente y mucha espuma - es una tradición, cuando vamos de viaje siempre hay un baño con mucha espuma en algún momento del viaje - a eso de las cuatro y media, H decidió bajar con la Ro a la playa a hacer un castillo de arena. Zeke quería en cambio ir a los juegos cerca de la recepción. H se llevó la llave, yo salí sin el celular. Cuando Zeke se cansó de los juegos, decidimos ir a buscar al padre y a la hermana.
La idea.
Villa Pehuenia, como cualquier aldea de montaña, no es una ciudad chata. Zeke se cansó de caminar a los dos minutos y medio y hubo que hacerle caballito. Mis piernas empezaron a protestar enseguida. El chico pesa mas de veinte kilos y yo no estoy en forma, no no.
Bajamos - subimos la colina de al lado y volvimos a bajar - hasta la playa.
El hombre de mi casa no estaba. Subimos - bajamos la colina, volvimos a subir y volvimos a bajar - hasta la playa de al lado. Nadie conocido. Hicimos todo el camino a la inversa hasta la recepción. Me di cuenta de que no tenía mi celular para preguntarle donde estaban Y que no tenía la llave de la cabaña para entrar a buscarlo.
Le dijimos al señor de la recepción si nos podía abrir.
El nos dijo que nos mandaba a la chica.
Subí a la cabaña - sí, subí, estaba en la punta del puto cerro - con Zeke a la espalda. A estas alturas tenía un calambre en el muslo. Salimos al balcón terraza. Y allá abajo, a pico justo desde el balcón, los vimos H y a Ro en la playa, tan tranquilos haciendo su castillo de arena. Casi les tiro con algo.
Saludamos a los gritos. Nos saludaron de vuelta y nos dijeron por donde habían bajado.
Volvimos a bajar - Zeke a cuestas como un bebé chimpance. Le dije al señor que ya estábamos, que gracias. El nos dijo de un atajo - bendito bendito señor - para llegar a la playa, y finalmente - mi muslo derecho era un espasmo esperando por ocurrir - llegamos a la playa.
Obviamente, el no se va a bañar nadie terminó nuevamente con dos críos adentro del agua en ropa interior. Sí, yo tenía los trajes de baño en la mochila, pero ninguno quiso esperar a cambiarse.
Yo estaba muerta de frío, por lo que no, ni siquiera metí un dedo.
Lo que sí, me quemé los hombros y los brazos, por lo que, entre la piel ardida y las piernas temblorosas, dormir fue... un asunto...

El domingo sí hizo frío - posta, no ese frío de "no, no nos vamos a meter mamá, no te preocupes", que terminó con todos en el agua, si no frío de verdad, - así que paseamos, dormimos la siesta y paseamos un poco mas. Trepamos por las rocas - me hice un tajo en la canilla a través del pantalón, para combinar con los hombros ardidos y las piernas doloridas - y nos encontramos con un par de conocidos. Volvimos a la cabaña. Ro se trepó a la baranda y yo que estaba adentro salí corriendo a retarla. No vi la alfombra de bienvenidos junto a la puerta, resbalé por el aire tipo dibujito y caí como bolsa de papas sobre mi celular, en el bolsillo de atrás de jean. Al celular no le pasó nada, mi traste tiene un moretón espectalular, y no había nadie mirando. Un desperdicio de caída, una pena. Si al menos alguien hubiese sacado una carcajada del tema...

El lunes nos volvimos temprano. Una vez entregada la cabaña no nos gusta vagar sin puerto y tampoco nos gusta volver con el malón de la tardecita, por lo que a las diez estábamos en la ruta. Por si alguien no le tiene respeto a los caminitos de cornisa y ripio, nos cruzamos con una camioneta recién volcada a un costado del camino. La policía ya había llegado y el conductor estaba sentado a un costado. Estaban esperando a la ambulancia y todos debían estar agradeciendo no haber volcado un poco mas allá, donde empezaba el camino de cornisa propiamente dicho porque la ambulancia no hubiera servido para nada.

Llegamos a casa a eso de las dos de la tarde, sin mas daños que lamentar.

Un excelente - y tengo todas las marcas para mostrarlo - fin de semana largo.


23 nov 2011

Etiqueta de Supermercado


Ayer estaba en la cola del super y vi a una persona conocida dos colas más allá.

Uy, como odio cuando esto pasa.

Lo de encontrarme con gente conocida en las colas del supermercado, no lo de estar en la cola del supermercado... Bueno, esto último también, algunas colas duran la vida, parecen el embotellamiento de Cortazar, pero es un mal necesario, por ende hay que hacerlo.
Mi odio principal en este caso son los conocidos en el supermercado. Los conocidos que no son amigos, vamos. Un amigo no me hace problema, venime a hacer compañía que esto es un embole, pero ¿un conocido?
Puff.
Detesto saludar conocidos.
¿A ver si uno los saluda, de cola a cola, y lo toman como algún tipo de señal y traen su changuito y sus cosas y se ponen en la cola con uno y, horror, quieren conversar?
Y no es porque me caigan mal, no. Son conocidos, por regla general no me caen nada. Es porque no tenemos temas de conversación. Somos, como dije antes, esencialmente conocidos, no amigos. Así es como viene a pasar que, si uno no tiene cuidado, una vez agotado el tema de los parientes, amigos, compañeros de trabajo en común, el clima y las fiestas, uno se encuentra en mitad de la cola del super, detrás de tres changuitos cargados hasta las manijas, parado junto a una persona a la que ya no tenés nada más que decirle.

Así que decido no saludarla nada.

Bajo la cabeza abrúptamente, pero que no se note que fue abrúpto, no sea cosa que me vea haciéndole un desaire, y me pongo a leer con suma atención los componentes químicos del envase de caldo de pollo Knorr. Las cosas de las que uno se entera cuando está esquivando gente en el super...
Pero los caldos Knorr no resisten mucho escrutinio tampoco, y a riesgo de parecer un tanto oligofrénico, llega un momento en que uno tiene que soltar la cajita y arriesgar una mirada en dirección opuesta, a ver si con suerte la cola de la persona conocida ya avanzó lo suficiente como para esconderla...
Pero no.
Paso entonces a las sopas, que no tienen mucha carga literaria tampoco, y mi mejor cara de mirá vos, que de cosas se pueden inventar con una sopa crema de choclo, sólo puede llevarme hasta ahí...
Pongo entonces cara de circunstancias, cara de aburrimiento, giro despacio en dirección opuesta a mi conocida, y me pongo a estudiar la fauna humana que me rodea en la parte inofensiva del supermercado. Nada que comentar en este frente, cualquiera que va al supermercado sabe que la gente en el super es la misma gente que hay en todos lados - excepto por la gente que va a Walmart en la madrugada... pero esa es otra especie de la que hablaremos en otro momento.

El carrito de adelante mío se mueve y todos avanzamos. Un carrito mas y voy a poder esconderme entre las mini góndolas de golosinas que franquean la caja. El refugio está cerca, después ya es sólo cuestión de ver para que lado sale y salir para el otro, ninguna ciencia se va en eso.
Miro a mi alrededor con cuidado, con un interés distraído, como quién quiere ver para la parte de los vinos, a ver si con mi vista de águila decido qué voy a llevar, ya confiada en que este mal momento va a pasar pronto... Y ´ta que lo parió, nuestras miradas se cruzan a través de las filas.

Nos miramos un segundo, dos, admitiendo la conexión que nos une... Yo hago un gesto mínimo con la cabeza, un gesto que no compromete a nada... Ella imita mi gesto, un esbozo de sonrisa educada, y sin prisa, gira la cabeza y mira para otro lado...

Bueh, que mina grosera, mirá que ignorarme de esa manera...

19 nov 2011

Una Rosa con Otro Nombre...


He decidido entrar al anonimato.
No se lo digan a nadie.
Después de mucho deliberar con parientes, bloggeros y amigos imaginarios, todos juntos arribamos a la decisión de que mi nombre en la cara del disco no garpa y que si de pronto quiero ponerme a hablar mal de la tía Porota y mi prima la Coqui se entera y le pasa el dato, no tengo forma de esconderme... Porque la tía Porota es terrible... Y no me haga hablar de la Coqui... Esa sí que es una loca de aquellas. Imagínese que el otro día la vieron... Bueno, ¿vé lo que le digo? Con eso que todavía está mi nombre - o al menos la sugerencia de que hasta ayer yo me llamaba de otra manera - no le puedo contar las cosas que vieron haciendo a la Coqui el otro día con el hijo del carnicero de acá a media cuadra porque viene la Coqui y me despelleja...
Así que ya ve. Porque a mí me gusta hablar mal de la Coqui, pero me gusta tener el pellejo en su lugar, es que he decidido cambiar nombres para protejer inocentes... El mío, bah, la Coqui de inocente tiene poco y nada.

Así que eso, nada. Si ven mi avatar, pero ven otro nombre - a partir de ahora va a ser Damaduende... y no quiero comentarios, Bebilacqua, que le digo a la Coqui que fue uste´el que la buchoneó y quiero verlo hablar su camino fuera de esa - sigo siendo yo. Pero protegida por el anonimato... Mas o menos...

En unos días cambio las fotos de arriba, por supuesto, porque es muy difícil mantener un anonimato decente si la cara de uno sigue apareciendo en todos los carteles de Se Busca. Vamos a ver que tal me va con eso, soy malísima haciéndo banners... Pero bueno, hay cosas que uno tiene que hacer si quiere mantener a la familia unida... Y al pellejo también, que es tanto o mas importante...

17 nov 2011

Un Tema Cavernoso



El baño de mi casa está atascado.
El baño de los chicos, el mío no, gracias a Dios y al arquitecto que diseñó el lugar, tenemos dos.
Hace un tiempo ya... que está tapado el baño, digo, no que tenemos dos baños... los dos baños los tenemos desde el principio...

En fin.

El baño.
De los chicos.
Hace un tiempo está atascado, decía, y esto se traduce en que se tapa, lo destapamos, se vuelve a tapar y así, en un desagradable y escatológico círculo vicioso... Bebilacqua, cualquier chiste que esté usted pensando hacer, sírvase hacerlo afuera del aula.
Decía, entonces, que salta a la vista - o no, depende del ángulo desde donde se lo mire - que algo de caracter no transitorio está tapando el inodoro en algún vericueto al que no puedo llegar yo con mi alambrecito ni la sopapa negra de mango larguísimo - y aún así uno nunca es lo suficientemente larga - con todo su poder de succión. No se ustedes, pero yo voy a poner mis fichas sobre la casilla "Juguete/La Segunda Curva del Caño/Zeke", y ver si paga.
Y es obvio a estas alturas que para saber si paga o no paga, hay que llamar a un plomero.

Sí, sí.

Tengo que llamar a un señor ajeno a mi hogar, para que venga cual cliché con sus pantalones caídos sin cinturón y desarme todo el chisme, porque tener a dos críos, en la edad de los chistes de pedos - edad de la que algunos nunca salen, y sí, lo estoy mirando a usted, Bebilacqua -, corriendo de un baño al otro al grito de "¡voy a hacer caca a tu baño!", no es el mejor de los ambientes cuando uno está cansado.
Aun cuando no se puede decir que en mi casa mis hijos me guardan secretos. De la etapa de la modestia en mi casa ni la sombra todavía.

Lamentablemente para mi paz mental - y para el baño de los chicos - , no puedo yo llamar al plomero de los hipotéticos y clichescos pantalones caídos, porque para recibir a un plomero - "estén preparados, porque no saben ni el día ni la hora" - yo tengo que estar en mi casa. Y para poder estar yo en mi casa, yo tendría que tener otro trabajo que no tengo con unas horas que no son. O no tener un trabajo. Como básicamente me gusta el trabajo que tengo - las horas no, pero uno no puede tener todo en esta vida - voy a tener que apechugar con el tema de la falta de plomero, seguir sopapeando a través del tiempo, y esperar a las vacaciones para poder llamarlo por teléfono, prender una vela y hacerle la vigilia al buen hombre, a ver cuando él y sus pantalones se dignan a aparecer.

En una de esas vueltas de la vida, ayer se tapó el baño de mi trabajo. Lo destaparon a sopapa y esta mañana volvió a atascarse.
En este caso no sé quien habrá puesto el juguete, pero por suerte, no soy yo la que tiene que esperar al plomero...
Irónico sería.

8 nov 2011

Muy Poco Bárbaro...


Anoche vi la nueva película de Conan, el Bárbaro.

Ok.

A mí me gustan los héroes musculosos, las chicas bonitas, los villanos malísimos, las brujas locas, las batallas épicas entre el bien y el mal.
Me gustan las escenas de acción bien coreografiadas, y me tapo los ojos cuando descuartizan a alguien.
No tengo ningún tipo de lealtad hacia Arnold Schwarze... Schwarznn... Sczhwartze... El ex gobernador de California, por lo que Jason Momoa haciendo de Conan me resulta de lo mas agradable - es mejor actor, tiene muchísima mas movilidad y tiene hoyuelos cuando sonríe, estoy hecha.
No me preocupa que le hayan sido fieles a la película de los ochenta porque a diferencia de muchos, sé que la historia está basada en una serie de libros, así que de la misma manera que Batman, Superman, Spider Man y James Bond pueden tener varias versiones, pienso que Conan es libre de tener tantas versiones como los productores quieran pagar.
De chiquita que me gusta la fantasía medieval y creo que las historias de hechiceros y guerreros son lo mas.
Tenía pochoclo, tenía marido, tenía niños dormidos.

Estaba lista para pasarla bomba...

Habiendo dicho todo eso...
Conan me pareció un bodrio.
Aburridisima.
Una pena, porque le tenía ganas desde que empezó el rumor de que la iban a filmar y todos los foros de cines se llenaron de gente discutiendo sobre la memoria de Arnoldo.
Pero, honesta y lamentáblemente, se me hizo eterna. Y eso que no dura ni dos horas.
Los personajes están mal dibujados, son totalmente bidimensionales - como les gusta decir a los que saben - y llega un punto en que a uno no puede interesarle menos si logran llevar a cabo su cometido o no. Para el final uno no ve la hora en que el malo consiga traer el fin del mundo, a ver si así la película termina de una puñetera vez.

No es culpa de los efectos - los hombres de arena me encantaron - , no es culpa realmente de los actores - Stephen Lang, que hace del malísimo, es muy bueno... y Jason Momoa, creo que ya lo dije, tiene hoyuelos - y las escenas de acción están bien filmadas. Pero el guión... el guión es terrible. ¿Cómo pueden cagar algo tan simple como la historia de un flaco buscando venganza por el padre muerto y cohartando el Apocalipsis en el proceso? Es la historia mas básica del manual.
No lo sé, pero lo hacen.

La escena mas entretenida es al principio, cuando la versión adolescente de Conan está en medio una competencia/prueba/iniciación/broma estudiantil en la que tiene que llegar hasta la cima de una colina con un huevo de codorniz metido en la boca sin que se le rompa. Con el corren todos los proto-guerreros de la tribu, de empujón en empujón - ah, los adolescentes. A mitad de camino son emboscados por un grupo de gente salida de una fiesta rave temática de indios norteamericanos que les saltan encima. Todos los proto-guerreros corren de vuelta a casa, a la mierda con los huevos, y Conan queda rodeado de gente que le quiere hacer daño. Obviamente que el mini Conan pasa a cuchillo a todos los indios y vuelve a casa con las cabezas de los flacos colgando de las manos. Y el huevo de codorniz entero.
Una escena fabulosa - cabezas decapitadas el margen.

Pena que después de eso, todo va cuesta abajo.

Así que nada.
Si alguno de ustedes estaba planeando verla, ya sabe, lo hace en contra de mi mejor consejo.
Vayan a ver a los Muppets.

28 oct 2011

Me Quieren Volver Loca


Me puse a hojear el cuaderno de clases de la Rorro.
Mi niña ha mejorado muchísimo.
Empezó con una letra que no era una letra si no un jeroglífico estampado en los muros del cuadernos y ahora podría decirse que tiene una letra con caracter propio.
Una maravisha el cuaderno de lengua, mirevea. Un orgusho pa´la madre de la criatura.

Pasé al cuaderno de matemáticas.
Familias de números, cuadrados completos, todo como tiene que estar.
Y llegué entonces al último ejercicio del cuaderno de matemáticas.

"Vamos a trabajar con Objetos Concretos."

Me parece bien que trabajen con objetos.
Es decir, es mucho mas fácil contar cosas materiales que contar abstractos, cualquiera puede darse cuenta.
Considerando que muchos adultos todavía cuentan con los dedos - no, lo estoy mirando a uste´, no sé por qué miró para otro lado, cola de paja - es perfectamente razonable que un nene de seis años necesite un ejemplo sólido para comprender la complejidad inherente en 2 + 2.

La primera suma decía:
15 corazones (imaginen ustedes que en vez de la palabra hay un dibujito de un corazón, no me hagan trabajar al cuete) + 8 flores (idem, pero dibujito de flor) + 6 caramelos (estoy segura que saben qué hacer) = ?

No no no no...
Eso no está bien.
Sí, soy una pesada, pero todo eso sumado es... es... igual a 15 corazones, 8 flores y 6 caramelos.
¡Vamos, son cosas distintas! ¡No podes sumar esas cosas! ¿Qué tipo de persona hace eso?
Es completamente tirado de los pelos. Si vamos a sumar Objetos Concretos ¿por que no sumamos objetos concretos que sean todos iguales?
¿Todas manzanas? ¿O todas naranjas? ¿O todos zombies - por qué abusar de la fruta?

Pero bueno.
Está bien. Es primer grado y yo estoy loca.
No metamos la realidad en esto. Digamos por el bien de la discusión que sumamos todo eso y tenemos como resultado un variopinto montón de 29 cosas distintas, compuesta en parte por corazones, flores y caramelos.
Está bien. Puede pasar. No soy un ser humano irracional.
Puedo dejar lugar para la flexibilidad.

Terminé con las sumas.

Pasé a las restas:
40 autitos (sí, sí, un dibujo de un autito) - 12 pelotas = ?

...

No, no, ¿ven?, ahí ya no puedo.
En serio.
Me hace mal.
Ni con la mejor buena voluntad podés sacar doce pelotas de cuarenta autitos.
No puedo. No se puede.
Necesitarías un contenedor para poder derretir los autitos, y un molde, y un calentador y... y...

AHAHHAHAHAHAHAHHAHAAAAAAAA.

La maestra de primer grado de Rorro es diabólica...

14 oct 2011

Antes de Irte


Para mi estimada eMe y su Normita...

Los nombres han sido cambiados para proteger a inocentes...
Ustedes sabran que hacer con los nombres que se han mantenido iguales.

Esta señora de la que les voy a hablar - bueno, no, de la señora en realidad no voy a hablar, pero aún así, vamos a nombrarla, al cabo que sin ella, esto no hubiera pasado -, murió en Enero. Una señora ya mayor ella, y el Citibank le mandó en Abril el resumen de cuenta, agregando Febrero y Marzo, donde iban los gastos anuales por el servicio de la tarjeta de crédito, además de un recargo por factura vencida, además de los intereses mensuales. Es decir, que el balance, que había empezado en cero, ahora venía cargando un montón de números en contra.

Ni que decir que Pariente de Señora levantó el tubo y llamó al banco.

Pariente de Señora: Llamo para avisar que ella murió en Enero.
Servicio de Atención al Cliente del Citi: Mire, a mí me figura que la cuenta no fue cerrada, por lo que el recargo y los intereses todavía siguen corriendo.
Pariente de Señora: ¿No tendrían que haberlo pasado a Deudores por falta de pago?
Servicio de Atención al Cliente del Citi: Ya fue remitido.
PdS: Bueno, ¿y qué va a pasar cuando descubran que murió?
SAC: Probablemente la reporten a la División de Fraudes.
PdS: ¿Usted cree que Dios se va a enojar?
SAC: ... ¿Cómo dice?
Pariente: ¿No entendió usted que la señora murió?
SAC: ... Señor, va a tener que hablar con mi supervisor.

(Traspaso de nabo a nabo mas importante)

PdS: Estoy llamando para avisar que ella murió en enero.
Supervisor de SAC: Acá nos figura que la cuenta nunca fue cerrada, por lo que el recargo y los intereses todavía corren.
PdS: Ajá... ¿El plan de ustedes es cobrar de la sucesión?
Supervisor de SAC: ... ¿Es usted el abogado de la señora?
PdS: No, soy su sobrino nieto.

(Paso de datos del abogado, por las dudas)

SSAC: ¿Podría pasarnos por fax el certificado de defunción?
PdS: Como no.

(Pasa el fax, llega el fax)

SSAC: Mire, nuestro sistema no está seteado para fallecimientos... No sé qué mas puedo hacer por usted.
PdS (ya a estas alturas completamente superado por la inoperancia de esta gente) : Bueno, si algo se le ocurre, buenísimo. Si no, no sé, siga mandándole las facturas. No creo que realmente le importe.
SSAC: Bueno, el recargo y los intereses todavía siguen corriendo...
PdS: ¿Quiere que le pase su nueva dirección?
SSAC: Si fuera tan amable.
PdS: Parcela 36, Memorial. Panamericana Km. 47, Pilar.
SSAC: ¿Eso no es un cementerio?
PdS: No me joda, ¿en serio?

Y así continua la inoperancia en el mundo...

16 sept 2011

La Esquiva Moraleja


El otro día decidí hacer tortilla de papas. Que cosa que me gusta la tortilla de papas...
Mi abuela hacía las mejores tortillas del mundo. Incluso tenía un plato especial para dar vuelta tortillas que le regalamos con mi hermana - todo el camino desde Sevilla, envuelto en ropa adentro de la mochila -, esmaltado con flores y con una encantadora inscripción que anunciaba en una caligrafía muy bonita Pa´Voltear Tortillas...

Entonces, con mis planes de hacer tortilla bajo el brazo, llegué a casa, corté las cebollas, corté las papas, batí los huevos en el bol de metal, freí las cebollas, freí las papas, puse las cebollas en el huevo, puse las papas en el huevo y me preparé psicológicamente para el reto de hacer una tortilla de papas cocida por fuera y jugosa por dentro, lo mas parecida posible a las que hacía mi abuela.

"¿Qué vamos a comer?" la voz de mi niño, el menor.
"Tortilla de papa."
"A mí no gu´ta tortilla."
"Pero si son papas fritas con huevo."
"No gu´ta", pues tu te lo pierdes, cariño, y eso fue todo en ese frente, esto no es un restaurante, no te gusta, no comés.
A la Ro en cambio, hubo que atajarla para que no se robara todas las papas fritas de adentro del huevo crudo, en un claro caso de que lo que se hereda no se hurta, ya que mi abuela y yo hacíamos el mismo baile cuando la visitaba para almorzar.

Qué cosa los recuerdos...

Cuando llegó finalmente el momento, agarré la sartén grande, la calenté con una mínima - no, menos... no no, menos todavía... no... te pasaste - cantidad de aceite y con un floreo le eché el menjunje de papas, huevo y cebolla.
Todo el asunto siseó y crepitó de manera muy satisfactoria.
Lo dejé un par de momentos y cuando agarré la sartén por el mango, la levanté para sacudirla un poco, en una de esas cosas inesperadas que tiene la vida, el mango se partió con un chasquido que resonó como un petardo, haciéndo que la sartén cayera violenta contra la hornalla y que por un segundo - un eterno segundo - todo el asunto amenazara con caerse al piso y arruinar todo mi trabajo.
La atajé veloz - soy rapidísima cuando me amenazan con la ruina. Tiré a la merda el pedazo roto y me agarré del muñon que quedaba. Las papas se habían impresionado un poco - ¿qué fue eso? que horror, ¿lo sentiste? - y habían tratado de escapar por el borde de la sartén, por lo que la tortilla se había roto de manera irremediable, mientras que los pedazos que no se habían movido, con el tiempo perdido en cualquier momento iban a pasar de castaño a oscuro.
Manoteé rápido la fuente redonda - que no dice Pa´Voltear Tortillas, pero era de mi otra abuela y tiene un sellito que atestigua que vino de Inglaterra, así que tomá - la puse arriba y como pude - el muñón de mango no se quería prestar - giré el enchastre de papa, cebolla y huevo, los dejé tostarse medio minuto y lo repartí entre los que sí queríamos tortilla.

Estaba buenísima igual, no me voy a andar quejando...

Pero mientras comía descubrí además que la sartén traidora no sólo me había desarmado la tortilla sino que también me había hecho un tajo larguísimo en el dedo gordo, que en el fragor de la batalla yo no había notado y ahora sangraba por todos lados.

Ahora, mirando la curita de Batman que envuelve mi dedo - las de princesas son para los días impares -, no puedo evitar sospechar que en algún lugar de todo esto hay una moraleja. Estoy segura. Algo sobre la gente que piensa que tiene la sartén por el mango...

Pero no termino de poder armarla.