Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

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23 dic 2011

La Verdad Sobre el Viejo


Las fiestas.
Otra vez.
Suelen suceder por estas fechas. Es una de esas cosas invitables. 365 días después, pumba, acá están otra vez.

No que me vaya yo a quejar, no, a mí me gustan las fiestas. Me gustan las luces, y la expectativa, y las cartas a papanuel, y esperar a que lleguen las doce, y planear la comida, y comprar los regalos, y saludar a la gente, y los días feriados, y armar el arbolito, y luchar con Ro para que no cambie de lugar todas las figuritas del pesebre todos los días, y tratar de explicar qué se supone que es el cumpleaños del niño Jesús, y las cenas en familia, y que no, no hay nieve porque vivimos en otro país, y escuchar una y mil veces todo lo que Zeke quiere que le traigan, y ver el arbolito brillar en la oscuridad, y recordar navidades pasadas, y comer turrón de jijona, y pensar en la gente que ya no está, y que sé yo. Yo sé que hay gente cínica por ahí que habla de consumismo y de hipocresía y bla bla bla, y sí, yo entiendo que a no todo el mundo le gusten las fiestas. Pero a mí me gustan y así como yo me banco a los cínicos, que los cínicos me banquen a mí. Hay lugar para todos. He dicho.

Pero esta Navidad me preocupa un poco.

Bah, me preocupa es un decir, no voy a perder el sueño por esto, mas se perdió en la guerra y todo eso que les gusta decir a los viejos, pero este año vamos a pasarla con mi cuñado.
No, no es eso lo que me preocupa, cómo se le ocurre, no. Lo que me preocupa son los hijos de mi cuñado. Que no, no es pasarla con ellos el problema tampoco, usted realmente quiere hablar mal de la familia de mi marido, que cosa, eh. Seguro que usted es de los cínicos de los que hablaba antes.

No, el tema es el siguiente. Los hijos de mi cuñado no creen en Papa Noel. Y los míos sí.
No veo cómo esa mezcla puede terminar bien.
Para los míos, digo, porque los suyos van a salir igual que como entraron, son los míos los que probablemente vayan a salir de estas fiestas desasnados. Y en lo que a mí respecta, preferiría que siguieran creyendo un poco mas, si a nadie le molesta, gracias.

Así que ahí estamos. No hay mucho que nadie pueda hacer. En algún momento, el mas chico de los primos - el mayor tiene catorce, dudo honestamente que le interese desmistificar al viejito pascuero, él lo único que debe querer es el regalo que pidió a la eminencia gris detrás del mito - que tiene cinco años y medio y un espíritu beligerante de un kilómetro de largo, va a lanzar su bomba de "Papanuel no´siste" y se va a armar el tole tole.
"Sí existe, ¿no es cierto, mamá?" puedo imaginar a la Ro preguntándomelo como si ya hubiera sucedido, mireloqueledigo. ¿Y qué hago yo ahí? Porque una cosa es seguir una idea preconcebida y ambigua, al cabo que decir "Papa Noel te va a traer los juguetes", siempre puede ser un código. ¿Pero mentir de manera descarada a una pregunta directa? A mí me cuesta. Ya veo que esto salta en los años de terapia por venir y mi hija se muda a otra ciudad sólo porque "¡vos me mentiste!"
Los adolescentes pueden llegar a ser muy emocionales.

En fin, supongo que cruzaré el puente cuando llegue. Al cabo que anticiparme a las mentiras que puedo o no llegar a contar, sólo trae dolores de cabeza.
Yo no me acuerdo cuando dejé de creer. Primero creía, después no creía, y la vida continuó sin traumas ni bajas materiales que lamentar. Estoy bastante segura que llegado el caso, eso es lo que va a pasar en mi casa y eso será todo.
Pero tengo que admitir, aún cuando ya hayamos establecido que usted es un cínico y probablemente no me entienda, que me va a dar una cierta penita, si todo esto que me temo llega a suceder.

28 may 2011

Momento Incómodo...



Como todos saben - bueno, quizás no todos, pero una buena parte seguro que sí, y si no lo sabían acá se los cuento - Harold Camping, Ingeniero y fundador de la secta... algo que ahora no me puedo acordar, anunció hace un tiempo, que después de muchos años - considerando que tiene 90 pirulos voy a asumir que muchos en serio - de leer la Biblia, podía anunciar el día del juicio final.

Posta.

La fecha exacta.

Y que el día en que todo iba a terminar - o a empezar, porque según sus cálculos, primero viene el Juicio y después nos pasamos un par de meses bien jodidos - era el 21 de Mayo del 2011.
Sábado. Un tipo muy considerado, no puedo menos que mencionar.
Cómo podrán todos notar - la Prueba A es que estén ustedes leyendo esto gracias a que la electricidad no se cortó, entre otras cosas - el Juicio Final no sucedió.
Buenísimo, fantástico, nos palmeamos todos en la espalda, seguimos girando, acá no pasó nada, circulen por favor.

Ahora, lo que yo quiero saber es... ¿qué se le dice a un montón de seguidores después de que el fin del mundo prometido NO SUCEDE?

Por que no es que prometió una cosa pequeñita, algo que con un poco de chapa y pintura, un poco de guitarreo, pasa. No dijo "Para alguien es el fin del mundo", y buscas un fiambre al que cargarlo con el mote, no dijo "Sucede un pequeño evento que es la primera piedra para un cataclismo cósmico" y buscas en las noticias algo como el crater de Guatemala o el volcán de Islandia. No. El prometió un bruto final de todas las cosas. Un fin de todos los tiempos. Un terremoto inmenso, gigantesco, que nos iba a dejar a todos traste pa´rriba, "los vivos envidiarán a los muertos" tipo de terremoto. No es una promesa que puedas tapar con tierra, silbar un poco, preguntar que hora es, caramba, ya pasó la hora del té y yo sin tomar nada.

Ahí estamos todos reunidos, tomados de las manos, rezando alrededor de un banquito de tres patas, esperando que se resquebraje la tierra y nos lleve al Paraiso y... no pasa nada.
Esperamos un rato mas, quién dice sábado 21 dice domingo 22.
Nada.

¿23? ¿24?

Este... ¿falta mucho? Porque tengo que ir a laburar, vio, don Harold como es esto. No puedo seguir faltando, después me lo descuentan, y si el mundo no se acaba, el prestamo hipotecario lo tengo que pagar...

Y Harold, de frente a su congregación, la gota fría corriendole por la espalda, el fin del mundo prometido pospuesto por falta de interacción divina, el flaco Inri sin aparecer por ningún lado, pensando en que parte de la Biblia se equivocó si él hubiera jurado que decía 21 de Mayo.

Tengo entendido que corrió su profecía para Octubre. También el 21.
Él le tiene fe al 21.

Ahora, yo ya no sé si creerle, al cabo que ya me defraudó una vez - dos en realidad, había prometido una segunda venida de Cristo en el 94, y que yo sepa todavía seguimos esperando. Pero que hay que admirar su coraje, hay que admirarlo.

Es harto difícil de disimular que el mundo no se acabó.

16 nov 2010

Déjà Vu


Cuando yo era chica iba a Misa todos los domingos. Sí, tuve una etapa religiosa, como cualquiera que haya ido a un colegio católico, y si bien nunca fui una persona muy creyente del circo - ya de chiquita tenía una veta un tanto descreida - me gustaba ir.

Mi viejo me levantaba a las ocho y pico los domingos - que ganas, que bárbaro, las cosas que se han hecho en nombre de la religión - , yo me vestía apurada e íbamos los dos a Misa de nueve. La verdad, y honestamente, no me acuerdo si mis hermanos iban o no ( ETA, mi hermana me fuerza a aclarar que no me haga la pava que ella siempre iba a la misa y que la que faltaba la mayor parte de las veces era yo. Aclarado este punto, retomamos la transmisión.)
Yo iba a esa misa, en vez de a las de la tarde porque la daba el padre Cordeyro, y ese hombre te sacaba una misa de cuarenta y cinco minutos en media hora. Maravilloso el caballero, su murmullo veloz volando sobre los glorias y el credo, casi que uno creería que lo hacía sin respirar. Los sermones en cambio eran mas lentos, mas pensados, la parte que se notaba que a él, después de mil años haciendo esto, le interesaba dar. Hablaba de historia, mas que de religión, por lo que si a uno - como a mí - la historia le caía en gracia, estaba listo.
Nueve y media estábamos afuera e íbamos con mi viejo a la panadería, comprábamos facturas, el desayuno en familia y me metía en la cama a dormir hasta las doce, cuando me levantaba para ir a almorzar a lo de mi abuela.
Era una buena rutina. Un buen domingo. Uno de esos recuerdos en los que uno se apoya para poder decir "buenos tiempos, buenos tiempos" y mirar hacia atrás con cierta nostalgia.

Ahora, a qué viene esta historia.
Bien.

A la Misa de nueve de las Esclavas iba mucha gente. No digo que se llenaba de bote a bote como las de las tardes - que además eran el equivalente a la vuelta al perro e iban todos los adolescentes con sus mejores galas - pero tenía una buena concurrencia.
Y todos los domingos, a eso de las nueve y cuarto, cuando ya todos estábamos concentrados en pasar la siguiente media hora sin dormirnos, entraba a la Iglesia, por la puerta del medio y caminando por la nave central, un hombre que rondaría la cincuentena, medio pelado, con una sonrisa medio ausente y cara de niño, que con un diario en la mano, caminaba hasta el primer banco de la segunda sección - la iglesia tenía bancos hasta la mitad, un espacio amplio para pasar caminando y luego una sección de bancos hasta el final - donde si había espacio se sentaba sin mas y donde si no había espacio miraba con fijeza a las personas hasta que le hicieran lugar - si las personas en el banco no tenían a bien moverse, él se daba vuelta y se dejaba caer en el asiento igual, haciéndose espacio a la fuerza, obligándo a quien estuviera sentado en la punta a ceder o ceder. Luego sonreía amablemente a sus contertulios, abría el diario y se ponía a leer.
La misa no estaba completa sin el señor del diario y su rutina.
Todos en el barrio lo conocíamos.

Ayer, estaba yo en la biblioteca y entra Mirtha, una de las teachers - de esas que son instituciones en sí mismas - y luego de pedirme lo que venía a pedirme, me comenta,
- Hay un señor con un perrito sentado en el pasillo.
- ¿Dónde?
- Justo acá afuera.
- ¿... estará esperando a alguien?
- Sí, pero no puede esperar ahí... Y me dio no se qué, porque me saludó con una sonrisa enorme y un buenas tardes muy educado...
Cuando Mirtha se fue, me asomé a mirarlo y efectivamente, había un hombre ahí afuera, cincuentón, con cara un tanto ausente, sosteniéndo un perrito en la mano y mirando a su alrededor con curiosidad un tanto infantil.
No le dije nada y volví a mi escritorio.
Como Mirtha dijera, no podía estar ahí sentado, y si a las chicas de la entrada se les había pasado iba a tener que decírselo yo.
Junté un poco de coraje - soy muy mala a la hora de interpelar a la gente - y cuando ya estaba lista, una mujer entró a la biblioteca, pinchándome la intención, y me preguntó muy educada donde estaba el baño de hombres.
Le di direcciones y cuando salió la escuché, alegre, paciente y un tanto cansada,
- Vamos, papí, que el baño está del otro lado, ¿sí? - y al señor ponerse de pie y seguirla...
Calculé que ella debía haber estado pagando en la secretaría o algo y él - cualquiera que fuera su relación con ella - se le había escapado hasta decidir sentarse ahí a esperar al mundo.

Si hubiéramos cambiado el perro por un diario, la imagen hubiera sido prácticamente la misma.

Y todavía remamos :)

13 jul 2010

Desde que el Mundo es Mundo




Como es que con tanta sangre abajo del puente - tanta historia, tanto miedo, tantas luchas, tantos martires - simplemente por pedir derechos básicos - el voto para la mujer, el reconocimiento para las personas de color, la libertad de cultos, y tantos mas - todavía haya gente que siga marchando para negarle a otra persona sus derechos.

Sus derechos.

¿No es absurdo? ¿No es ridículo?
¿No dan ganas de llorar?

¿Y basándose exactamente en qué?
¿Qué discurso nuevo tienen para justificarse esta vuelta? ¿Qué discurso que no hayan usado antes todos los demás?
"No, nosotros somos distintos, nosotros queremos proteger a nuestra sociedad, a nuestras familias..."
Sí, algo parecido dijeron los muchachos del Klu Klux Klan.
"No, lo que pasa es que nuestra religión..."
La Inquisición Española estaría de acuerdo.
"Es una cuestión legal..."
Nunca nadie antes modificó los estatutos de un contrato.
"La institución del matrimonio..."
Sí, porque toda esa gente que se casa y se divorcia a los 3 meses se la toma en serio.
"La base de la familia..."
Por favor, vayan y quítenle los hijos a toda esa gente que los está criando sola - a todos esos padres solteros, esos hermanos huérfanos, esos abuelos que han tenido que hacerse cargo - no están calificados para llamarse familia, lo lamento.


Lamentablemente no hay nada nuevo bajo el sol.
Las frases son viejas.
Y el mundo gira y nadie aprende nada.

5 abr 2010

Nada Personal


El sábado fui al bautismo de uno de los mejores amigos de Henry, L, que después de 34 años de sano ateismo, decidió dejar la vida freelance y firmar contrato con una de las grandes compañías.
Siendo que Henry era el padrino, allá partí yo también, dejando a los niños con la abuela, porque ya me habían advertido que iba a haber misa, no sólo bautismo, y yo con los críos 40 minutos de misa no me banco...

Todos aquellos que tienen mas fresco que yo los rituales eclesiásticos y ven para donde va esto, sepan que en este momento... no los estimo en absoluto.

Me arreglé entonces, me abrigué - porque en esta ciudad está haciendo un fresquete de aquellos - y allá partimos, a una capilla de barrio en un barrio de esos que uno ni sabe que existe - ni la capilla ni el barrio.
La misa se suponía empezaba a las 22 horas, así que llegamos a las 21 30. Eramos el amigo de hubbie a bautizar, su novia - se casan en quince días, pero no es esta la razón por la que se bautiza... no enteramente -, su madre y el otro padrino.
We few, we happy few.

La capilla, bonita, tipo galpón lleno de sillas, pero mejor decorado - los arreglos de flores estaban realmente muy bonitos - empezó a llenarse de a poco. Se acercó el sacristán a saludarnos, a chequear que L y sus padrinos supieran de qué iba la cosa y a darnos unas velitas, porque íbamos a tener que salir, ya que la misa empezaba afuera, y después teníamos que entrar en procesión con la velita prendida.
Ese fue mi primer indicio que no estábamos ante una misa común y corriente de cuarenta y tantos minutos - el Padre Cordeyro en la Iglesia de las Esclavas te sacaba la misa en 35 minutos, y en eso te incluía el sermón y la eucaristía - si no que estábamos antes una misa Especial.

Misa de Vigilia.

¿Saben ustedes que la Misa de Vigilia incluye todas las lecturas del Génesis? ¿Sí? Bueno, yo no. ¿Dónde quedaron todos esos años de catequesis?... Está bien, no todas todas, pero desde donde yo estaba sentada en la segunda fila me parecieron una buena cantidad.
A esto tenemos que agregar que lo cantaron todo. Las respuestas a los salmos, las bienaventuranzas, cada historia - en serio, hubo toda una narración sobre un ejercito a ritmo folklórico de algún tipo, - además de los obligados himnos intermitentes.
La lista de Santos a los que les cantamos que rogaran por nosotros era interminable. Santos exóticos, santos tras santo tras santo...
Espero sinceramente que alguno haya estado escuchando.

Y a la misa extraordinaria que ya era por mérito propio, no hay que olvidar que era una misa extra extraordinaria, merced al bautismo de mi amigo - que a estas alturas yo, que ya pertenecía al club, estaba pensando seriamente en entregar mi membresía, que él siguiera ahí me parecía admirable - lo cual le agregó a la historia otra media hora mas.

¿Qué te puedo cobrar? ¿Dos horas treinta y cinco minutos? ¿Dos horas cuarenta? Titanic fue mas corta que esa misa. Di Caprio ya hubiera muerto para cuando el cura se decidió a dejarnos ir en paz. Para ese bendito momento - las doce y media muy pasadas de la noche - yo ya estaba famélica, y empezando a pensar que Jesus y el cuento de Pedro y la piedra bien podían haberlo dado como una conversación entre dos amigos en pedo y acá no pasó nada. Porque si uno va a la misa de Vigilia por gusto, muy bien, cada cual tiene derecho a rezar como se le antoje y uno se merece las dos horas cuarenta por las que pagó, pero si uno va engañado, pensando que en cuarenta minutos y un par de fotos está afuera, otro es el cantar - y no me hagan empezar de vuelta con la señora que cantaba y no, señora, no llega a la nota, ¡por favor, desista!

La despedida nos tomó otro rato - varias personas de la congregación se acercaron a saludar al nuevo miembro -, y ya en las afueras hubo un par de vagos intentos de "vamos a tomar algo" que yo corté de brusca raiz. El horno no estaba para bollos, el horno sólo se quería ir a casa.
"Pasamos por McDonalds?" pregunté ya en tránsito, porque no había nada en casa excepto niños dormidos. Y mientras mordía mi hamburguesa de pollo en el living en silencio de mi casa, una y veinte de la mañana, superado un poco ese embotamiento que en mi produce la sobredosis de religión organizada, no pude menos que comentar,
"Ahora, tengo que admitir, después de eso, me siento que me gané el derecho a mi Huevo de Pascua."
Henry, entre Cuarto de Libra y Cuarto de Libra, estuvo de acuerdo conmigo.
Igual, yo insisto, los arreglos florales estaban la mar de bonitos.