Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

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31 dic 2011

Torero


* Situación de riesgo nº1.
Conversaba yo con mi cuñada, los críos zumbaban alrededor como moscas con speed. Acabábamos de llegar a su casa, Navidad - 4 horas y contando, y la excitación no los dejaba aterrizar . La Ro vino y preguntó - por enésima vez - cuanto faltaba para que llegara Papa Noel con los regalos. Y mi sobrino - que la escuchaba por primera vez -, la miró un tanto confundido, y aseveró: Pero los regalos los fui a comprar yo con mi mamá.
La Rorro lo ignoró olímpicamente - la Ro tiene oído selectivo.
Zeke ni se enteró - Zeke todavía está en una edad en la que no se entera de nada.
Yo cambié de tema, quién quiere Coca, y mi cuñada se llevó a su cachorro a buscar los juguetes.

(Mi cuñada me comentó mas tarde, que había aleccionado a Juan para que no dijera nada sobre la inexistencia de Papa Noel, pero el pobre, con sus cinco años incapaces de guardar silencio, no sabía cómo cargar con su alma. Sobre todo porque esa misma tarde, en el desfile de la avenida central, había visto a Papa Noel saludando desde el carro de bomberos ¿y no era que no existía? Pobre crío andaba con una confusión encima.)

* Situación de Riesgo nº2
Avanzada la noche - el chivo en el patio estaba casi listo, ya nadie quería seguir siendo engañado con chorizos, yo ya me había servido las ensaladas, los críos se habían ido todos al piso de arriba a jugar a la habitación de los primos - tuve que subir a buscar algo al cuarto de mi cuñada.
Entré, dejé la puerta abierta - error error error - y rodeé la cama, para buscar del otro lado. Atrás mío, con un silencio de ninja, se coló Zeke y no lo noté hasta que su vocecita de pan flauta me preguntó "¡¿Qué hacen toos esos regalos sobre la cama?!" Giro veloz, arreo de crío hacia la puerta como arriando gallinas
"¡¿Qué regalos?! Esos no son regalos, son cosas de tu tía. Vamos para el cuarto."
"¡Pero yo quiero abrir un paquete!"
"Que no son paquetes, hombre, son cosas del trabajo de tu tía."
Y cerré la puerta.


* Situación de Riesgo nº3
Llegó finalmente la medianoche.
Los críos seguían encerrados jugando en el cuarto, así que mi cuñada y yo subimos a buscar todo. Mientras ella juntaba, uno de los críos amagó a salir - las puertas de los cuartos están enfrentadas en un pasillo muy angosto - así que rápida y veloz, me metí en el cuarto y los llevé hasta la ventana, de donde podían verse los fuegos artificiales que la gente estaba tirando - contraviniendo las normas de San Martín que prohibe tirar fuegos artificiales por miedo a los incendios... eran de bonitos... Y mi maniobra funcionó por un par de minutos. ¡Mirá ese! Hasta que la Ro gritó "¡Desde el patio se van a ver mejor!" y antes de que pudiera detenerlos, el malón salió del cuarto y corrió por las escaleras.
Atrás salí yo a los gritos, "¡Al patio! ¡Vayan para el patio!" sintiéndome no sé por qué, como una de esas niñeras en las películas a las que nadie le da bola.
Porque Dios es grande y los fuegos artificiales llaman, ninguno de los críos miró para el living - dónde todos los adultos hacían malabarismos para esconder los distintos paquetes - y salieron directo por la puerta al patio de atrás, dónde ahí sí, merced a la actividad ilegal de los vecinos de la zona y al primo mayor, que custodiaba la puerta de entrada, logré mantenerlos distraídos tiempo suficiente como para que vinieran a buscarnos al grito de "¡pasó Papa Noel!", momento en el cual los fuegos artificiales perdieron todo su encanto y todos corrieron para adentro otra vez.


* Situación de Riesgo nº4
Zeke abrió un camión de bomberos, chocho.
Su primo Juan, feliz de que le hubiera gustado le dijo muy contento "lo compramos con mi mamá".
A Zeke la implicación le pasó por arriba.
Era un camión de bomberos - y mirá, la escalera se levanta -, honestamente, ¿que importa quién lo compró?


* Situación de Riesgo nº5
Esta situación no fue navideña, pero viene al caso por que mantiene la línea.
A la Ro se le aflojaron las paletas. Una se cayó, la otra no. Quedó atorada. Se torció de manera impresionante y ahí quedó. Finalmente saqué turno con la dentista, que me dijo que volviera en dos semanas que la íbamos a sacar. Ayer fueron dos semanas.
La Ro lloró, pateó y mordió cuando la médica la pinchó.
En serio.
Le puso la anestesia, le prometió que no le iba a doler - promesa que cumplió, pese a todo - y aún así, la Ro se tapó la boca con las manos y se negó a dejar que le sacáramos el diente. Finalmente, después de quince minutos de hacerle la psicológica yo le agarré los brazos y la cara, la doc la sostuvo con un brazo y en quince segundos, pese a los gritos y las sacudidas, sacó el diente de un solo tirón. "¿Te dolió?" el gruñido de respuesta fue una chinchuda negativa.
Esa noche, la Ro puso el diente abajo de la almohada, con una carta para el Ratón Perez, pidiéndole que no se llevara el ratoncito de plástico donde había metido el diente porque había sido un regalo de la doctora y muchas gracias.
Esta mañana, me estaba arreglando para ir a trabajar, la Ro se levantó temprano y ahí me di cuenta, como una tarada, que me había olvidado de poner la plata abajo de la almohada - sí, sí, lo sé, soy una pava, no se aproveche de la situación, Bebilacqua, que uste´no tiene altura moral. La Ro llorando le mostraba a Juani, la chica que limpia, que el ratóncito de plástico todavía tenía el diente y yo pensando frenética como mierda solucionar el problema.
"¡Mamaaaaaaaa!" la tragedia griega.
"¿Sabés lo que pasó, Ro? Vos estás de vacaciones, así que seguro Perez contaba con que vos te ibas a levantar mas tarde y te debe haber dejado para lo último. Volvé a dejarlo abajo de la almohada, que seguro en un rato se lo va a llevar."
"¿Vos decís?"
"Sí. Andá a lavarte los dientes y hacer todo."
No muy convencida, se metió en el baño y yo corrí a hacer el cambiazo. Y justo a tiempo, porque dos segundos después salió corriendo del baño a buscar su diente de la almohada, porque ya que estaba le iba a dar una cepillada también, para que estuviera limpio para el ratón.
Que felicidad la suya - y que alivio el mío - cuando encontró que el diente y la carta se habían ido, el ratón de plástico no y la plata había llegado. Me fui a trabajar mucho mas tranquila, mientras ella le contaba a Juani, feliz, que ¡el ratón había pasado cuando ella estaba en el baño!

Mantener la magia es estressante.

4 nov 2011

Señal de Ocupado


La historia empezó con mi celular sonando y yo atendiendo.

Es algo que suele pasar, no sé a ustedes, pero cuando mi celular suena, yo tiendo a atender. Es una de esas cosas.

Decía entonces. Celular. Atender.
- Hola?
- Si, buenas tardes, mi nombre es Mario, lo llamamos de Movistar. - y a
continuación me preguntó si este era el celular de H.
- No. Está a su nombre, sí, pero lo uso yo.
- Ah, muy bien. - y como si eso fuera algún tipo de permiso, continuó hablando sin darme tiempo a decir nada, aludiendo animadamente a la última oferta que tenían que iba a cambiar mi forma de ver el universo.
- ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
- Preferiría no decirte mi nombre. - porque vamos, ¿que te importa? y trastabilló un segundo; pero se recuperó bien y continuó la carrera, porque hay que darle que era un tipo deportista.

Como yo estaba sentada en la biblio en uno de esos ratos en los que no hay nadie, lo dejé hablar. Tiendo a hacer eso, me dan pena, al cabo que les pagan por hablar, que me cuesta dejarlo.
Lo dejé hablar pero no lo escuché, ese fue mi primer error, pero bueno, no podemos estar en guardia todo el tiempo.

- ¿Le interesaría? - caí en la cuenta de que había dejado de hablar en algún momento mientras yo terminaba de hacer algo en la computadora y este era el instante decisivo en que se suponía que yo tenía que aceptar o negar lo que fuera que fuese que me estaba proponiendo.

No dije que no enseguida. Ese fue mi segundo error.

No recuerdo exactamente el tenor de la conversación que siguió. Lo admito, me mareó, soy muy mala para las conversaciones - prácticamente monólogo en este caso - telefónicas, pero sí recuerdo que treinta segundos después lo escuché decir,
- Muy bien, muchas gracias. - y cortó.
Yo me quedé mirando el celular sin estar muy segura que había pasado y por qué era que acababan de agradecerme... pero bueno, ya me enteraría, eso era mas que obvio.

Al mes siguiente, llegó en la factura que habíamos cambiado el abono y que habíamos aceptado no sé qué cosa y que en definitivamente nos iba a salir todo mas caro por básicamente lo mismo.
Maldita la gracia que le hizo al hombre de mi casa.
Mi defensa - un tanto endeble, lo admito, pero bueno, esas cosas pasan - de que en realidad nunca le dije que sí - porque no lo hice... el problema obviamente fue que nunca le dije que no tampoco - no le resultó muy convincente, pero me quiere, por eso se casó conmigo, y una vez que se le pasó el enojo, se dedicó a ver como podía yo deshacer el asunto.

El asunto, resultó ser, que yo no podía deshacerlo, porque al cabo que el teléfono no estaba a mi nombre - que cosa mas curiosa, ¿no?, que yo pueda hacer cosas a nombre de otro pero no pueda deshacerlas después... ¿no es maravilloso? - así que tenía que ir él y hacer toda la bendita cola para ver cómo podían solucionarlo en Ayuda al Cliente, ya que la señorita del 0800 le había dicho que era un trámite personal.

El hombre de mi casa, al que le da por el quinto forro que lo tomen para la chacota, se puso su mejor traje, puso su mejor cara de abogado, se fue hasta Movistar y pidió de una hablar con el gerente. La chica se resistió. El se subió a todos sus años de estudio y la miró desde arriba. La chica finalmente claudicó y llamó al gerente. El gerente lo atendió. H le explicó, muy comedido, muy serio y muy molesto, que acababan de echar a una empleada de la escribanía porque la habían pescado robando, que tenía una causa pendiente, y que cuando recuperaron el celular resultó ser que habían encontrado que había cambiado el abono y que como podía ser eso si el celular estaba a nombre de la escribanía y bla bla bla policía, bla bla bla jueces, bla bla bla cómplices...
Al gerente no le gustó nada verse de pronto envuelto en medio de un asunto tan poco feliz -"no, no, tiene usted razón, no sé cómo pudo suceder" -, cuando lo único a lo que él había apuntado era a una pequeña estafa corporativa, por lo que en tres clicks del mouse, todo volvió a como estaba un mes antes de que yo tuviera la fatídica conversación con el caballero de la palábra rápida.

El hombre de mi casa se lo agradeció educadamente y se fue silbando bajito.

Ni que decir al mes siguiente nos dimos de baja de Movistar, y yo aprendí que ni bien empiezan a hablar no tengo que dejarme llevar por los buenos modales, tengo que decir que el teléfono no es mío y que no, no acepto nada de nada de nada, muchas gracias por llamar.

20 oct 2011

Fly Me To The Moon...


Señoras y señores, me compré un sillón.

Estoy mas que segura que esa frase fue recibida con un general gesto de ¿y con eso qué?, algnos gestos mas expresivos que otros - Bebilacqua, le pido por favor que contenga sus expresividades o lo voy a mandar a dirección - pero aguántenme un segundo que les voy a contar.
Decía entonces, después de toda esta charla sobre libertad de expresión - Bebilacqua, tiene un uno, Bebilacqua - que me compré un sillón.
El sillón anterior, de cuerina - o cuero ecológico, o simplemente berreta, cualquiera de las dos opciones es válida en mi opinión - a) se me había rajado en un par de lugares, y b) era amarillo, cosa que a mi me encantaba, pero al hombre de mi casa ya lo tenía molesto, vaya uno a saber por qué tanta animosidad contra el pobre sillón amarillo.

En fín, que era hora de cambiarlo.

Este sillón que tenemos ahora es lindo, mas bien bajito, marrón, de tela - no cuerina, el hombre de mi casa, habiéndolo elegido él, prometió hacerse cargo de las manchas... y yo todavía me río cada vez que lo pienso -, muy cómodo y entra perfectamente en el lugar que le toca - porque no es como que sobra espacio en mi casa.
Sí, ya sé, todavía no aclaro el ¿y con eso qué? del principio de este post.
A eso voy.

Este sillón - elegido por el hombre de mi casa, como dije antes, en un arranque de euforia "¿que lindo sillón, y si lo llevamos?" - lo compramos en WalMart. Sí sí, estábamos comprando detergente y leche y pan y un par de cositas mas y salimos con un sillón abajo del brazo... metafóricamente hablando, no se vayan ustedes a creer, para hacerlo de manera literal uno tendría que ser el Increible Hulk, y no el de Lou Ferrigno, si no el último, el grandot-... pero me voy por las ramas.
Sillón, hipermercado, mi casa.
Y acá es donde viene el meollo de este post.
Porque el sillón es lindo, no sé si les dije. Cómodo. Y de color marrón. Y viene con la promesa de que no voy a tener que limpiarle las manchas, lo que no es para despreciar...
Pero lo que tiene de bueno, señoras y señores, lo que tiene realmente de bueno, es que este sillón llegó a mi casa en una caja.

Una caja enorme.

Vieran ustedes el tamaño de la caja.

Y vieran ustedes la fantástica nave espacial que tienen mis críos instalada en medio del cuarto, con una puerta, dos ventanas, un periscopio y tres antenas.
Honestamente, no sé cuanto nos va a durar el sillón de WalMart. No sé si una vez que se vaya, alguien lo recordará... Pero la nave espacial varada en el cuarto, creanme ustedes a mí, es algo memorable...

3 jun 2011

Lunes Observados



Ahí estaba yo en mi casa, muy tranquila, lunes a la noche, lista para irme a dormir, cuando un retortijón me hizo notar que las cosas estaban por cambiar para peor.
Dos horas mas tarde, las comidas de todo el fin de semana habiendo hecho una segunda aparición en el show - ni ellas ni yo contentas de vernos - me encontré en mi cama tiritando de frío al punto de sacudir el colchón.
En otras circunstancias, siendo como es otoño casi invierno, esto podría a pasar como algo normal, pero en este caso, viendo que mi casa es mas bien calentita, nop. Como el calambraje seguía jodiendo, los tiritones no pasaban y la fiebre empezaba a subir, le dije al hombre de mi casa que llamara a los muchachos de la guardia ambulatoria.
Prestos y prontos, llegaron a los veinte minutos, en su ambulancia naranja. Me tomaron la presión, hicieron todo el show, me dijeron que no tenían ni idea - pero con palabras mas largas - y me preguntaron si no prefería ir a la guardia del policlínico. Como preferir lo que se dice preferir, no, pero viendo que así no iba a poder dormir, acepté graciosamente la oferta - o todo lo gracioso que se puede ser doblado en dos - me vestí y me fui a pasear en la ambulancia naranja - no hay nada de emocionante en eso, ni siquiera prendieron la sirena. H se ocupó de dejar a mi suegro con los chicos y me alcanzó cuando ya los muchachos me habían depositado en el consultorio del médico de guardia.

Los tiritones continuaban, los calambres persistían, pero lo que tenía al médico perplejo - todo el resto podía achacarse a una gastroenteritis - era la fiebre, que encantadora ella, seguía trepando. Por si las moscas me hizo una orden de Diclofenax - las inyecciones intramusculares son mas bien jodidas, mas aún a las dos de la mañana - y me mandó a hacerme unas placas al fondo del edificio. H me acompañó y bien que hizo porque estaba yo llegando a la sala de radiografía cuando la fiebre llegó hasta arriba y mi presión se fue al piso, practicamente volteándome a mí en el proceso.
El hombre de mi casa me atajó, me ayudó a ponerme la bata horrible que te hacen ponerte para las radiografías, y entre él que me sostenía levantada y los comentarios alentadores del radiógrafo - "vamos, señora, son sólo dos placas, párese ahí, usted puede", al que yo no tenía fuerzas para cachetear pero ganas no me faltaban - mientras yo me sentía derretir entre el calor espantoso de la fiebre y la necesidad de tirarme al suelo, logré sacarme las fotos internas y, finalmente, ambos sádicos me dejaron desparramarme en la camilla.
De ahí, de vuelta al médico de guardia, que sin tener ni idea a qué se debía la fiebre - que bendita ella había vuelto a bajar, dejando a mi presión subir - decidió dejarme en observación.

Me llevaron entonces hasta una habitación donde no estás ni adentro ni afuera, sos "de paso", donde despertamos a la chica que dormía en la cama de al lado. Me disculpé - porque yo soy muy educada en cualquier circunstancia y la fiebre no quita lo cortés -, me acosté, me pusieron el suero - parece ser que es una condición sin equa non, si querés quedarte, tenés que dejar que te pinchemos -, me sacaron sangre y me dejaron - tratar - de dormir. Algo difícil de hacer, porque tengo que decir que esta gente cuando te dicen que estás en observación, te observan.

Finalmente, entre dormitando y conversando con la chica de la cama de al lado - bronqueolitis, se lo agarró esperando el colectivo a las cuatro de la mañana volviendo de su trabajo limpiando baños, para poder mantener a cuatro críos, que tres son del primer marido que la fajaba y contra el que tuvo que poner una denuncia porque trató de tirarla por la ventana, no, sí a mi siempre me toca la gente con las mejores historias en la cama de al lado - llegó la mañana, horario en el que estaba programada mi ecografía.
El enfermero me dijo entonces que para la eco tenía yo que esperar a que H trajera el papelito que le había dado el médico. H me dijo por SMS que él no tenía ningún papelito. El enfermero me dijo que él lo tenía que tener. H me dijo que a él no le habían dado ningún papelito, que el médico había dicho de palabra y nada mas que a mí me tenían que hacer una eco.

A las diez de la mañana, sin hablar ni con H ni con el enfermero y sin ver ningún papelito, llegó una silla de ruedas a buscarme para ir a hacerme la eco - no si la burocracia... - y me llevaron al segundo piso. La gente te mira pasar con una cara de circunstancias cuando te llevan en silla de ruedas sosteniendo una botella de suero en la mano. Por suerte estaba de jeans, remera y botas, de otra manera me hubiera sentido realmente muy incómoda.

La ecógrafa se ocupó de revisarme órgano por órgano, y como era nueva - bien por mí, andaba de suerte en suerte - se la pasó pidiendo consejo la chica junto a ella, que le daba las indicaciones pertinentes - "si, ahora agrandá eso, ¿ves? tiene xxxxx justo ahí" - por lo que cada dos minutos yo no podía evitar el mirarlas asustada, y ellas se disculpaban y no, todo es normal. Taradas, como para sustos está uno.
La eco dio fabulosamente - tengo los órganos de una persona diez años mas joven - y esperé veinte minutos a que el camillero me viniera a buscar de vuelta, porque no sé que problema había pasado en el quinto piso. Ya estaba yo lista para pararme con mi bolsita de suero e irme empujando la silla de ruedas yo sola cuando finalmente se dignó a aparecer y me llevó de vuelta para abajo.
En mi habitación de paso - ni puerta tenía - me encontré con que venían a darle el alta a mi compañera de cuarto, pero de mí nadie tenía noticias.

H estaba afuera esperando, pero no lo dejaban pasar. Yo ya me sentía bien - no fiebre, no dolores, no tiritones, no nada - y sentada en mi cama, tenía un embole de aquello - no televisor. El enfermero vino a chequear mi suero - que a estas alturas también me tenía re podrida - y me dijo que tenía que esperar a la médica de turno, la doctora Lorena - no es un nombre serio para una doctora -, y que en el interín tenía que llenar un frasquito para el analisis de orina... que en mi opinión podrían haberse acordado antes pero bueh, a estas alturas...
Me ocupé de eso, entregué el frasco, dejaron pasar a H - sigo sin entender porque lo habían demorado, en la habitación de al lado parecía haber una fiesta la cantidad de visitas que rodeaban a esa señora - y apareció finalmente la doctora Lorena - que tendría que empezar a pedir que la llamen por el apellido -, que me dijo que todos los analisis, todas las placas, todas las ecos, habían dado normales y que no tenían ni idea - pero con palabras mas largas. Me recetó un par de remedios para el dolor de panza - que no tomé porque el dolor nunca volvió - me dijo que hiciera dieta - que hice, pero tampoco lo tomé muy en serio porque la nausea y los retortijones nunca volvieron - y me dijo que si volvía sentirme mal volviera a visitarlos - cosa que no hice porque la fiebre nunca volvió. Me dijo que viniera a la tarde a buscar los resultados del último analisis y que se los llevara a mi médico. El enfermero me sacó el suero - no le hizo nada de gracia mi comentario de "¡libérame!", alguna gente no parece tener sentido del humor - y me dejaron partir, con un papelito que me daba derecho a 48 horas de reposo. Parece ser que si no saben la causa de tu malestar sólo tenes derecho a 48 horas, no pidas mas.

H fue al día siguiente a buscar los analisis que quedaban y no se los quisieron dar, le dijeron que quedaban en la expediente del paciente - para qué nos habrá dicho la doctora Lorena que los fuéramos a buscar entonces... debe ser el nombre el problema. El hombre de mi casa está un tanto indignado, frente a esto, le sale el hombre de leyes de adentro y protesta que cualquier estudio que te hagan es propio y privado y uno tiene todo el derecho del mundo de llevárselo a donde uno quiera. Pero la verdad, me ne frega, no pienso volver al policlínico, así que se lo pueden quedar con mis bendiciones.
Y he ahí el por qué de mi deserción del blog en los últimos días.
Sólo tenía 48 horas de reposo, así que me las tomé en serio y reposé.

PD: Para los parientes que leen esto, no teman, ya saqué turno con los diferentes médicos para hacerme mas analisis así cuando me digan que no tienen ni idea - con palabras mas largas - por lo menos me lo dice alguien mas calificado que la doctora Lorena - ese nombre... ese nombre...

25 may 2011

Gente Con Talento


Domingo al mediodía.

Dramatis Personae:
Rorro: Cinco años - a dos semanas de cumplir los seis.
Zeke: Tres años y medio.
Mamá - o sea yo: Y a uste´que el importa cuantos años tengo, ´brase visto, gente chusma.

Está Zeke jugando con sus autitos, Rorro se le acerca, le pasa la mano por la nariz.
R: ¡Te robé la nariz!

Zeke me mira, lleno de horror e indignación,
Z: ¡Mamá!
M: Zeke, no te puede robar la nariz, está pegada. Rorro, basta.

Rorro le vuelve a pasar la mano por la nariz y se la lleva a la boca
R: ¡Te robé la nariz y me la comí!

Zeke la mira, los ojos como platos,
Z: ¡¡Mamáaa!!
M: Zeke, tocate la cara. ¿Está tu nariz ahí? ¿Sí? No puede robarte la nariz, está pegada. Ro, dejate de joder.

Zeke la mira a su hermana con enojo,
Z: No podés sacar la na´iz, ´ta pe´ada.

Rorro le pasa la mano por la cara otra vez y sale corriendo para la cocina,
R: ¡Te robé la nariz! ¡Y la voy a tirar a la pileta!

Zeke sale corriendo atrás a los gritos.
Con un suspiro, atrás voy yo.

Zeke está asomado a la pileta.
Me mira furioso y a medio llorar, le tiemblan los puños
Z: ¡¡¡Mamá!!!

Me acerco y le toco la nariz.
M: Sigue acá, enano. No te la puede robar.
Zeke mira a su hermana con los ojitos entrecerrados, la mandibula tozuda, el dedo en la punta de la nariz,
Z: No podés. ´Ta acá.

Ella se ríe llena de burla, le pasa la mano por el costado y le grita antes de salir corriendo,
R: ¡Entonces te robo la oreja!
Z: ¡¡¡¡MAMÁ!!!!

3 may 2011

Pajaritos en la Cabeza



Primero entró uno.
Se quedó un par de minutos en la puerta de la biblioteca, mirando para adentro, medio perdido y sin estar muy seguro.
Tendría siete años a lo mas, flaquito y con el pelo cortado a lo taza.
Entró despacio, sin verme. Caminó unos pasos, se acercó a la estantería mas cerca de la puerta, hojeó un diccionario, lo volvió a meter - hojas para afuera, tengo que lamentar - y escapó corriendo.

Seguí con lo mío.

Pasaron unos minutos y volvió, trayendo a un amigo a rastras.
Lo llevó hasta el diccionario - "¡mirá, un dixionari!" - recorrieron un poco el lugar, mas envalentonados al ser dos, y una vez mas escaparon corriendo.

Al ratito volvió, esta vez ya eran tres.
Empezarón por el diccionario, -"¡y está todo en inglés!"- recorrieron un poco, sacaron un par de libros de texto y volvieron a salir corriendo.

Al rato, vinieron los mismos tres, mas uno.
La misma vuelta, esta vez descubrieron las novelas al fondo.

Otra vez la corrida y volvieron cinco.
Me hicieron pensar en pájaros, corriendo la noticia, trayendo otros pájaros para que vieran las cosas brillantes, los espejitos de colores que habían encontrado.
Los cinco se pusieron a revisar los estantes - esto ya no era tan simpatico porque obviamente no había ningún orden ni concierto en su metodología, pero bueno, tampoco era algo tan terrible - y noté que los dos originales salían corriendo para volver con un sexto, que se sumó a la exploración de la biblioteca - "¡¡mirá, Harry Potter!!" - para finalmente ser espantados por la campana, dejando detrás un par de libros mal ubicados y algunas sillas corridas.

Fue una imagen tierna... pese al desorden.

Quizás alguna vuelva en algún momento y se anime a quedarse.

2 abr 2011

Magia de Verdad


Zeke está estos días haciendo trucos de magia.
Se retrepa en el sillón, me muestra una moneda brillante de plástico y me pregunta, muy serio y a la vez muerto de risa - no, no es un oximoron, los chicos hacen ese tipo de cosas todo el tiempo, así que no discuta y siga leyendo,
"¿Que´es que haga deparecer la moneda de oro?"
"¿A ver?"
"¡Pupuff, pupuff!" gira, la deja atrás suyo, vuelve y me muestra las manos vacías con aire triunfal.
"¡No ´ta mas!"
"¡Muy bien!"
"¿Hago magia aparecer moneda de oro?"
"Por favor."
"¡Pupuff, pupuff!" y gira, agarra la moneda, se le cae, la vuelve a agarrar, y finalmente me la muestra con un floreo.
"¡`ca `ta!"
"Brillante."
"¿Vite"
"M`encantó."
"¿Ota vez?"
"Dale."

El truco de Rorro tiene un poco mas de producción, aun cuando en sus comienzos era igual al de su hermano. Estos días se sienta con una caja - "nadie mire lo que hay en el caja, ¿eh?" - y anuncia que va a hacer magia.
"¿Qué querés que haga aparecer?" te pregunta, y estudia el interior de la caja con un cierto disimulo, para pasar luego el listado de lo que puede llegar a conjurar del aire.
Uno elige una de las opciones.
Ella asiente, pone cara de mística y
"Abracadabra..." y con un par de pases mágicos, diseñados para ser sutiles - hechos por una nena de cinco años -, levanta lo que sea que elegiste y "¡Tatan!"
"¡Wow! ¿Lo hiciste aparecer vos sola?"
Sonríe orgullosa,
"Sí."
Luego, obviamente, lo hace desaparecer y pasamos al siguiente item de la caja...

Honestamente, dudo que ninguno de los dos vaya a ganar ningún premio en la Escuela de Magia Nacional... pero honestamente, tampoco me importa.

1 mar 2011

La Misma Piedra


Este es un listado de todas esas frases que repito a mis críos de manera bastante frecuente - unas mas, otras menos - y que aún así nunca parecen surtir el efecto deseado - o según sea el caso, ningún tipo de efecto:

" Dejá de torturar a ese gato "
" No le pegues a tu hermano "
" Quedate quieto de una bendita vez "
" No dejes la toalla mojada sobre la cama "
" Comé "
" No empujes a tu hermana "
" Callate "
"¿Quién hizo esto? "
" No toques eso "
" No, los monstruos no pueden entrar por la ventana cerrada "
" No se peleen "
" No saltes ahí arriba "
" No, no voy a leer ese cuento por enésima vez "
" Apagá eso "
" Soltá al gato "
" Cerrá la puerta de la alacena "
" Bueno, pero es la última vez "
" Tirá eso al tacho "
" Andá a lavarte los dientes "
" No juegues con las tijeras "
" Soltale la cola a ese animal "
" Vestite "
" Duermansé de una vez "
" No, los bichos bolita no pueden vivir adentro "
" No llamen mas, ya voy! "
" DIJE QUE NO "

Y aún así... no aprendo.

3 feb 2011

El Año de Las Batallas


Habiendo vuelto de mis vacaciones - y ay, como me duele decir eso - paso a relatar lo que yo he quedado en llamar la Guerra del Perro, cuyas últimas instancias sucedieron en los últimos días de las anteriormente mentadas - y lamentadas - vacaciones.

La Guerra del Perro comenzó hará cosa de un año y medio... bueno, no, en realidad comenzó varios años e implicó una sala de parto, un par de enfermeras, un médico, un marido nervioso y por supuesto una loca gritando.
Sí, sí, una escena dantesca.
El punto es que cuando me dieron finalmente a Rorro, uno de los tantos pensamientos perdidos que pasó por mi cabeza fue la firme convicción de que yo quería que mis hijos crecieran con un perro.

Adelantamos la cinta un poco y nos encontramos finalmente a mediados del 2009 y en el comienzo de la Primer Batalla. Yo tiré la idea de conseguir un perro, el hombre de mi casa dijo que no. Yo insistí, él no quiso ceder. Yo saqué las armas mas pesadas, él ajustó su posición. Yo lancé las armas de destrucción masiva - puse a Rorro en el caso - y él finalmente se rindió y presentó sus condiciones.
En estas indicaba que él elegía el perro -"no quiero un perro puto" "mamá, ¿qué es un perro puto?" - y pagaba las cuentas, pero no pensaba limpiar nada que dejara el perro detrás.
Acepté las condiciones, Hubbie eligió un weinmaraner y así fue como Magenta llegó a nuestras vidas en enero del 2010.

Magenta, para el que no sigue este blog desde sus comienzos, era una perra preciosa. Gris paloma, de líneas elegantes, ojos celestes, alegre, juguetona e hiperactiva. El problema, porque desde el vamos todos sabíamos que iba a haber un problema, era que era demasiado grande para mi casa, que está del lado mediano chico del espectro. Demasiado grande para mis niños, que están del lado chico mediano del espectro. Demasiado grande en general, vamos.
Eso sumado al hecho de que nunca se quedaba quieta, cada vez que jugaba con los críos me los abollaba, se comía los muebles y destrozaba el jardín, hizo que, después de mucho cavilar, tomáramos la decisión de conseguirle un mejor hogar.
Eventualmente y sin mucho ruido, se fue a vivir a Allen, con un caballero que tiene una chacra y una fábrica de comida para perros. Cada tanto mandan saludos. Tienen un romance que va viento en popa y me alegro mucho por ella, porque era un excelente animal.
El hombre de mi casa, que había protestado a través de todos los destrozos, haciendose cargo marginalmente del hecho de que él había elegido el bendito animal, respiró aliviado ante el traslado y creyó que con eso el asunto había terminado.

Esto nos lleva entonces a la Segunda Batalla.
Yo volví al ruedo con la idea primigenia de un perro para los niños. Hubbie, ya escarmentado de la primera vuelta, mantuvo una resistencia mas bien simbólica y finalmente claudicó. Todos ignoramos sus protestas frente a la propuesta de comprar un perro chico - parte de la idea primigenia - y conseguimos a Blue, un caniche toy color arena despeinado que parecía haber salido de un dibujo de Sarah Kay.
Ese fue amor a primera vista entre niños y perro y ya nadie los pudo separar. El tamaño era perfecto y críos y cachorro corrían de acá para allá como si fueran... bueno, niños y cachorro.
Marido aceptó al animal - incluso le tomó algo de cariño, dificil no hacerlo, bicho simpático con ojitos de botones a través del flequillo desordenado - pero me hizo firmar una clausula que este era el último perro que teníamos. No viendo por qué no, acepté el trato y me desentendí del tema.

Estábamos de viaje a mediados de enero, cuando mi suegra me llama para decirme que Blue había tenido algo - un ataque al bobo, o sabe Dios - y estaba muerto.
Sí, una penita terrible.
Guardé la noticia, se las di a los niños al llegar a casa y después de llorar un poco Rorro preguntó cuando podíamos comprar otro animal... Porque mi niña no es nada si no es práctica, y a rey muerto rey puesto.
Hubbie sacó a relucir su clausula de No Mas Perros, pero yo contraataqué con que su cláusula sólo era válida si el perro hubiera estado con nosotros al menos tres o cuatro años. El animal no había vivido ni cinco meses en casa.
El hombre de mi casa se mantuvo en sus trece y así comenzo a cocinarse la Tercer Batalla, batalla que en sí duró poco y nada, ya que mi suegra, sintiéndose terriblemente culpable por que la muerte de Blue hubiese sucedido durante su guardia, averiguó y compró otro caniche en menos de lo que tarda uno en deshacer las valijas.

Eso nos lleva a Tomy, otro caniche toy color arena, y hasta ahí llegaban sus semejanzas con Blue. Este sí era lo que uno - si uno fuera políticamente incorrecto - quedaría en llamar, un perro puto.
La dueña lo tenía todo esponjado y esquilado, parecía salido de una caricatura de caniches y Rorro me preguntó si yo estaba segura que era un nene y no una nena.
Hubbie, que detestó al animal ni bien llegó - cosa mutua, el perrito se la pasaba gruñéndole - y además estaba molesto por haber sido superado en la votación una vez mas, mantuvo un silencio helado sobre el asunto, lo que denominaremos la Guerra Fría, y nos dejó hacer.
Tomy en seguida nos hizo notar que mi suegra había cometido un error. Haciéndole honor a su aspecto de perro de cartera, se pasaba los días mirando a los chicos jugar sin intervenir ni moverse. El perro mas aburrido del planeta. Y yo tomé la veloz decisión de que pasarnos una vida comparándolo con el otro y bancando el malhumor de H, no valía la pena, por lo que así como llegó lo pusimos en venta, y un par de días después, sin lamentos de ningún tipo, Tomy se fue de casa para no volver.

En el interín, en los últimos días de la paz armada y mientras yo no miraba, el hombre de mi casa aprovechó el caos y cambió a la Rorro de bando, prometiéndole en vez de un perro, un gato.
La Rorro, que bendita su alma lo único que quiere es una mascota, agarró viaje, y antes de que yo me embarcara una vez mas en la lucha, me subieron al auto, me llevaron a la veterinaria y volvimos con un animalito flaco, esmirriado y naranja que el primer día rasguño a todo el mundo y el segundo se ubicó a los pies de la cama de Zeke y decidió que ese era su lugar en el mundo. La bautizamos Sasha - que es un nombre ambiguo, ya que al ser todavía tan chico el veterinario, que se ha reído toneladas a través de todo el asunto, no puede asegurarnos 100% que sea gato o gata - y esta vez parece que el animal nos va a durar.

En mi casa, después de un año largo, hubo finalmente un total cese de hostilidades, todas las armas fueron depuestas, y no sé ustedes, pero yo no puedo evitar notar lo irónico que es que la Guerra del Perro haya sido finalmente ganada por un gato.

14 dic 2010

Malinterpretaciones


Estaba yo conversando con Zeke en el pasillo y él me contaba que había dejado su autito rojo en el "viving".
Mi legítimo, que venía del cuarto sonrió ante la palabreja y le preguntó,
"¿Dónde?"
Zeke le devolvió la sonrisa, divertido también, y arqueó las cejas sin contestar. Hubbie con el pulgar señaló en dirección al living,
"¿Que es eso?"
La sonrisa de Zeke se tornó brillante, yo sé la respuesta a eso, papáaaaaa
"El dedo."
El hombre de mi casa sofocó una risa y señaló enfático, apuntando una vez mas en dirección al living,
"No, eso de ahí."
La sonrisa de Zeke pasó a ser expectante, no sé a qué estás jugando pero dale, juguemos,
"¡La pared!"
H avanzó dos pasos hasta salir del pasillo y señaló el living propiamente dicho,
"No, Keke. Eso, dónde esta eso."
Zeke contestó veloz y seguro,
"¡En la casa!"
Ahí fue cuando intervine, y con un beso y un abrazo le pregunté donde estaba su autito rojo y él, mirándome con cara de "ah, eso", contestó triunfal,
"¡`ta nel piso!"
El problema, obviamente, es nuestro, que no sabemos hacer las preguntas correctas.

30 oct 2010

Información Básica


"Bueno, vos sentate ahí."
breve acomodo del traste sobre el borde de la cama, lucha contra un peluche mal ubicado
"Sabes, ma, que hoy estuve adelante porque hoy hablamos del espacio y yo sé mucho sobre el espacio..."
mueca hacia un costado, mirada pensativa, refocalización en su público de uno
"¿Querès que te cuente? Plutón no es mas un planeta, porque es demasiado chiquitito... Y es todo blanco y mas o menos, porque está muy muy lejos."
pausa, recuento interno de información, movimiento explicativo con las manos.
"Y el sol es una estrella. Una estrella muy grande. Y esta hecha de fuego."
mueca hacia el otro lado, mordisqueo de labio inferior, parpadeo en busca de algo mas que contar "Y los anillos de ese planeta... ese... Saturno están hechos de roca."
encogimiento de hombros, mueca consumada, manos abiertas en gesto de rendición, sonrisa sonrojada.
"Y eso es todo lo que sé del espacio."
sonrisa mas segura
"Viste que se mucho?"
Algún día va a saltarme algo adentro de lo mucho que quiero a esa nena, yo.

8 oct 2010

Cosas que Importan




Iba a poner un posto terriblemente cursi y bonito respecto a la maternidad y a como cambió mi vida.

Después pensé que a mí escribir cursi por definición me da urticaria - y se me acabó el Caladryl - así que pensé mejor en subir un posto rabiosamente sarcástico respecto a la maternidad y a como cambió mi vida.
Pero acabo de comer helado y son las 12 30 de la noche y tanto una cosa como la otra desaceleran las conexiones neuronales, y cualquiera sabe que para ser rabiósamente sarcástico las conexiones neuronales tienen que estar on fire, de otra manera uno apenas si consigo un sarcasmo que ladra pero no muerde.

Decidí entonces contar una anécdota respecto a la maternidad y a como cambió mi vida, al cabo que a mí las anécdotas se me dan - razonablemente - bien y alguien me dijo una vez que tenía un vago talento - es decir un talento que ni siquiera se molesta en levantarse para buscar mas gaseosa y la pide a gritos desde el sillón - para contar los momentos cotidianos.
Pero después pensé que por mucho talento que uno tenga, no todo el mundo aprecia la anécdota de una tarde de parto y de un grupo de estudiantes de enfermería jugando a Quién le Emboca a la Vena con mi brazo y la aguja del suero - por no hablar de la enfermera que se negó a darme calmantes - así que también decidí que mejor no.

Habiéndome quedado entonces sin mas opciones - probablemente las haya, pero mi talento se quedó dormido enfrente de una peli y no puedo despertarlo - sólo me queda la salida fácil, pero aún así sentida - y un tanto lacrimógena, pero bueno, es la hora -, de decir: tres años ya, q´lo parió.


¡Feliz Cumpleaños, Zeke!

27 sept 2010

Culpa de la Nieve.


Escucho que suena mi celular en el living a las tres de la tarde.
Estaba yo acostada en mi cama viendo una peli - Letters to Juliet, linda - y la paré para ir a buscarlo. Al abrirlo me encuentro con dos llamadas perdidas de mi hubbie, que se había ido el día anterior con unos amigos a esquiar a Caviahue por el fin de semana.
Marco el número y me atiende el contestador - nunca voy a entender eso. ¿Es que la gente te llama y como no atendés tira el teléfono y sale corriendo?
Le dejo un mensaje y sigo con mi película.

A los 3 minutos me llama y me saluda con un "si yo me estoy muriendo con la velocidad que atendés el teléfono ya estoy muerto."
Considerando que siempre dice ese tipo de cosas - él piensa que tener un celular implica tenerlo encima todo el tiempo - no le presto mucha atención y le pregunto cómo la está pasando.

- No muy bien - contesta él - Me caí en medio de la montaña. Estoy sentado en la nieve, creo que me corté los ligamentos de la rodilla y no tengo pulsos para llamar a ninguno de los chicos como para que sepan donde estoy.

Mierda.

- ¿Me estás llamando desde el medio de la montaña?
- Sì.
- Que buena señal que tenés.
- ¿Podés llamarlo a Nico, que nadie sabe donde estoy?

Esto es mas díficil de hacer de lo que parece, porque una vez que corté la comunicación caí en la cuenta de que yo no tengo el número de Nico.
Me dispuse entonces a llamar a la mujer de Nico. Que no me contestó.
Llamé entonces a Daniela - de previa aparición en este blog - para que llamara a Daniel, que también estaba en la misma montaña.

La conversación de Daniela con su marido fue así,
- ¿Vos estás con Henry, Daniel?
- Sí.
- No, digo si vos estás con Henry ahora.
- Si, mujer. Estamos en Caviahue.
- A ver, Daniel. Yo te estoy preguntando, VOS LO VES A HENRY EN ESTE PRECISO INSTANTE.
- Ah, no. Está en el hotel.
- No, no está en el hotel. Está en mitad de la montaña porque se pegó un palo, así que llamalo a ver si lo pueden encontrar.
Y allá fue Daniel en busca de Henry.

La confusión de Daniel es comprensible, técnicamente mi legítimo no iba a ir a esquiar porque había comido algo que le había caído mal y se había quedado durmiendo. Al despertar, sintiéndose mejor, se había ido al cerro y al no encontrar a nadie se había mandado a esquiar solo, culminando en la situación relatada anteriormente.

Eventualmente lo encontraron, lo bajaron de la montaña en una camilla - "y vieras las gente rodeándome, como si nunca hubieran visto un accidentado" - lo llevaron a la guardia donde lo semi diagnosticaron y de ahí en volandas al hotel, donde se pasaron la noche jugando al truco los cuatro esquiadores.
Yo, por cierto, una vez que todo estuvo bien - yo soy del tipo de persona que cae cuando las cosas ya se calmaron - tardé una vida en poder dormirme.
Me faltaban jugadores de truco.

Hoy tiene que ir a la guardia de traumatología y vemos que hay en nuestras cartas.

9 sept 2010

Pongamoslé...


Pongamoslé que Persona A es dueña de una tarjeta USB para Wi-Fi y la usa para conectar la máquina a pedal de su laburo... la "videoteca", por decirle de alguna manera, a la Internet todos los días, porque nadie a tenido a bien instalarle un modem como la gente y se las tuvo que rebuscar sola.
Pongamoslé que Persona A - a partir de ahora simplemente A - le presta la tarjeta USB para Wi-Fi - a partir de ahora simplemente el pituto - a Persona B - a partir de ahora simplemente B - que justo lo necesita porque su computadora no sé qué cosa y tiene que chequear algo.

Pongamoslé que A se levanta esta mañana, sobrevive a todo el despelote que conlleva vestir, alimentar y aprestar para salir al mundo exterior a tres personas, se va a trabajar medio dormida y al llegar descubre, con desmayo, que el pituto se quedó en casa. Manda un SMS a B, indicándole que la próxima vez por favor se acuerde de volver a guardarlo en donde lo encontró.
B contesta en segundos que la culpa es de A, por no habérselo pedido a tiempo.

La mañana transcurre sin mayores problemas, pese a su adicción a la Internet A sobrevive y al llegar a casa, le reitera amablemente a B que preste mas atención.
Durante el almuerzo hay un acalorado - si bien breve - intercambio de opiniones en el cual A sostiene que si uno presta algo es responsabilidad de la persona a la que ese algo le fue prestado el recordar devolverlo, mientras que B sostiene que la persona que hace el préstamo es la que debe recordar pedirlo nuevamente, al cabo que es la que sale perdiendo en todo el asunto y debería velar por sus propios intereses.

Ahora, yo pregunto - y cuidado con la respuesta - ¿es culpa de A?
¿O de Henry?

13 ago 2010

Un Ramo de Rosas


Acabo de leer en un blog amigo que su dueña anda de aniversario de casada. La felicité cordialmente - siempre es lindo ver que la gente se quiere - y me quedé pensando en mi propio aniversario, que fue el mes pasado, y del que - ejem, ejem - no me acordé.
Henry tampoco se acordó, pero de un hombre está mas esperado, las mujeres ya vienen predispuestas a pensar que él no se va a acordar y se supone que lo anotan en todas partes para que él lo recuerde y haga un enorme gesto al respecto so pena de caer en desgracia. O al menos así va el chiste y la tradición, no es tampoco cuestión de andar haciendo una realidad de un clichè - aun cuando siendo honestos, los clichès son clichès por esa tendencia que tienen a repetirse.

Entonces, yo decía, yo no me acordé, y de no haber sido por una amiga mía que me mandó un sms felicitándome, el día hubiera pasado sin pena ni gloria.
Tengo que decir que su mensajito me descolocó un poco.
Es decir. Ahí estaba yo, tan tranquila, y de golpe, sobre mí, todo este tema.
Era mi aniversario y yo no había organizado nada.
Súbitamente, la crisis existencial y yo nos miramos las caras.

¡¿Me estaría convirtiendo en un hombre?!

¿Mi lado masculino estaría avanzando sobre mi lado femenino y empezaría a olvidar los aniversarios, las toallas mojadas en el piso del baño, las botellas de shampoo sin cerrar?
¿Empezaría a comprar las verduras incorrectas en el supermercado, a pensar que las comedias románticas son un sinsentido, a pensar que colores como el salmón y el turquesa sólo les suceden a otras personas?
¿Me volvería monosilábica cada vez que me hablasen de sentimientos ajenos, ignoraría sistemáticamente que el rollo de papel del baño no se cambia solo, empezaría a buscar porno en internet?
¿Empezaría a ver futbol, a pensar que Sean Connery es el mejor James Bond, a hacer zapping cada vez mas rápido hasta que no pudiese captar nada de lo que está sucediendo en la televisión llevada simplemente por la inercia?

El horror. ¡El horror!

Mirando el sms de mi amiga Lore dudé sobre cual debía ser mi curso a seguir.
¿Debía llamar al escribano y reprocharle que no se hubiera acordado, reclamar a gritos un regalo monstruoso, una prueba de amor, un anillo de brillantes, lo que fuera como para recuperar mi condición de mujer ante el embate del machismo en mi psiquis?
Pero luego caí en la cuenta de que era miércoles por la mañana, y que estaba en plenas vacaciones de invierno, y que mis niños habían salido con su abuela, y que yo todavía estaba metida en la cama. ¿Realmente quería ponerme a discutir?

Le mandé un mensaje de texto a hubbie diciéndole que éramos dos quesos, feliz aniversario, me di vuelta y seguí haciendo fiaca. Al cabo que yo ya busco porno en internet y Sean Connery es el mejor James Bond.

16 jun 2010

Siempre Hay Uno Que Pincha el Globo...



En esta ciudad... En este nuevo círculo social en el que he caído desde que me mudé, se estila en los cumpleaños darles a los nenes del equipo visitante un souvenir. De donde yo vengo - cuando yo era chica - sólo me daban una bolsita llena de caramelos y boludeces, pero resulta que, si bien los caramelos también corren, queda mejor esforzarse un poco mas.
Ahora, con esforzarse un poco mas no digo gastar un poco mas - sí ese fuera el caso, olvídenlo -, porque el primer cumple de Ro, por ser fiacas, fuimos a un cotillón y compramos los anteriormente mencionados caramelos y boludeces y gastamos una pequeña fortuna - el rescate de un principe menor -, lo que me llevó al año siguiente a ver que onda el cuento de los souveniers y cuanto podía la cosa recortarme los gastos.

Al final, para el cumpleaños número 4 de Rorro, lo que hicimos fue: bufandas. Yep. Suena extraño, pero los nenes andaban encantado, eligiendo el motivo que mas les gustaba, y lo único que tuve que hacer fue comprar un par de metros de polar y cortarlos en tiras. Ni siquiera tuve que hacerles un dobladillo, ya que el polar no se descose. Y me salió casi 50 pesos mas barato que los caramelos del año anterior.

Este año entonces nos pusimos a pensar...
En un momento dado pensamos en títeres de dedo, que la seño de la Ro se ofreció a enseñarnos como hacer... pero ahí es donde el "esforzarse un poco mas" se estiraba mucho, porque no tengo tiempo para hacer 30 títeres de dedo.
Después pensamos en guantes, que al por mayor, los guantes mágicos no son tan caros... pero con las bufandas del año pasado me pareció que seguir entregando ropa era como mucho...
Y así estuvimos un par de días, hija, madre y abuela, las tres generaciones pensando, hasta que finalmente se me ocurrió la brillante - sí, sí, mi ego muy bien, gracias - idea de hacer CDs de música infantil. A mi suegra la idea le pareció simpática, los CDs no son caros, las cajitas tampoco, les hacemos una carátula bonita, grabamos música en una tarde, le agregamos un chupetín para hacerlo mas festivo y voilà, un souvenir.

La Ro dudó un poco - ella tenía puesto su corazoncito en el títere de dedo - pero logramos convencerla con que ella podía elegir la música - Hola, Don Pepito no entró en el Top Ten, pero sí La Gallina Turuleca, aguanten Gaby, Fofó y Miliky - y me ayudó a elegir las fotos.
Ya tenemos el asunto casi cocinado, están comprados los CDs, esta noche los grabo, tengo las cajitas, mañana imprimo las fotos, los chupetines se adosan el sábado a la tarde.

¿Qué mas se puede pedir?

Yo les digo que mas.

Un marido que después de no aportar siquiera una idea, no diga "no me gusta" cuando ya estamos en las gateras...
Casi le tiro una cajita de CDs por la cabeza...

24 mar 2010

Palabras Inconclusas


Yo siempre he sido una ferviente admiradora de la educación - no necesariamente del sistema educativo, no confundamos chicha con limonada. Admito que si me hubieran agarrado en ciertos días de mi adolescencia, esa afirmación no hubiera sido tan afirmativa, pero all in all, tengo que decir que estoy convencida que la educación es algo mas que necesario para el correcto desarrollo de un ser humano.
Dicho esto, estoy impresionada de lo mucho que le ha servido a mi hijo menor, que en sólo dos semanas pasó de ser un niño que se comunicaba a grito comanche a ser un niño que intenta pronunciar palabras.

Es llamativo.

Puse un posto al respecto, cuando Zeke empezó el jardín, que mi mayor aspiración para este ciclo lectivo - ay, que bonito que hablo yo a veces - era que aprendiera a hablar, porque a estas alturas ya nos estábamos empezando, si no a desesperar, a cansar un poco del AAAHHH, UUUUGGGHHH, y demás exclamaciones vagamente onomatopéyicas.

Desde que empezó el jardín somos ahora recipientes de una serie de palabras nuevas, que si bien no están del todo moduladas - las consonantes aun parecen ser una suerte de barrera lingüística - son perfectamente comprensibles.
Así tenemos un "AAUUUUHHH" acompañado por una manito que se sacude, cuando alguien se despide.
Tenemos un "ROHO" y un "UL" y un "EDE" a la hora de hablar de colores - el amarillo por el momento es algo que sucede en otros hogares.
Un "GOGO" al hablar de su hermana y un "KEKE" al hablar de si mismo.
Hay una larga serie de sonidos similares al número correspondiente cuando contamos todos hasta diez - el "OCO" con tono ascendente es mi preferido -, hay un "MINI", acentuado en la segunda I, cuando te agarrá de la mano para llevarte y un imperioso "ACA" cuando necesita que uno deje algo en un lugar pertinente.
Asi que hay que convenir en que esto del jardín fue, definitivamente, una sabia decisión, no cabe duda

Y a mí no me alcanzan las manos para apapacharlo y hacerle cosquillas cada vez que dice algo nuevo y me vuela la cabeza.

4 mar 2010

Hay que Ganar un Poco... Perder un Poco...




Cuando yo tenía 17 años - hará de esto un tiempo ya - pasamos un verano en Miramar... pasamos muchos veranos en Miramar, antes de que todo se complicara, pero este en particular resultó ser un buen verano. Uno de esos veranos con amigos, con fogatas, con largas charlas de café, con días de playa, noches en cualquier parte, amaneceres en las escolleras. Esos veranos que uno guarda en el cajón, en la parte de mas arriba, y que cada tanto desempolva y admira y recuerda y abraza y sonríe antes de volver a guardarlo, dejándolo a mano porque es una de esas cosas que vale la pena no perder.

Ese verano, curiosamente, pese a todo su encanto, fue el verano en que me atropelló un auto cuando andaba con mi bicicleta, sola, pelotudeando lejos de casa.
No me atropelló atropelló, no hubo sangre ni rechinar de neumáticos, ni ambulancias ni corridas al hospital, ni nada de esas cosas tan horribles que pueden pasar, tan sólo me topeteó la rueda - yo crucé sin mirar, mea culpa - y caí redonda, de traste al suelo.
Un segundo estaba arriba, el siguiente estaba en el suelo y nunca sabré que pasó entre ambos.

La señora que manejaba se bajó, muy preocupada, queriendo saber si estaba bien, si quería que me llevara al hospital, a mi casa, al aeropuerto, a la China o a donde yo quisiera, cosa que negué de manera vehemente. No estaba muy golpeada - no, en serio, gracias, estoy bien -, estaba muy sacudida, y lo único que quería era irme lejos de la señora, de su auto, de la calle y de cualquier persona que me hubiese visto alguna vez para poder ponerme a llorar. Agarré la bicicleta, que ni siquiera se había abollado, la traidora, y me alejé rápido, empujándola, sin juntar coraje para subirme otra vez.

La mujer me miró un segundo mas, ya sin insistir, y finalmente, dándose cuenta de que yo la estaba dejando escapar sin mas, se subió a su auto y se fue a la mierda.
Yo caminé las dos cuadras que me separaban de la casa del chico que me tenía loca en esa época - personaje habitual en mi cabeza durante los siguientes años y la razón por la cual había estado pelotudeando por la zona -, y pensé en contarle lo que había pasado, en pedirle que me llevara a casa, en jugar la carta de la víctima. Pero no supe cómo, nunca sé exactamente cómo, no me sale el contar ese tipo de cosas sin sentirme una tarada pescando compasión, y al final caminé las veinte cuadras que me separaban de la casa que alquilábamos, empujando mi bicicleta, donde tampoco conté nada a nadie y continué mi fantástico verano como si nada.

Esto último, desde el no decirle nada a Nacho hasta mi completa negación de lo sucedido, el tiempo me probó que había sido una reverenda estupidez. No sólo porque quizás hubiera logrado algo con Nacho - la carta de la víctima siempre funciona - si no porque al tiempo descubrí que después de ese terrible golpe, el dormir boca arriba - o estar apoyada en cualquier superfie recta - me ha quedado vedado, ya que enseguida empieza a dolerme la espalda de manera sorda. Tres minutos y mi omóplato empieza a arder, cinco y se irradia a toda la espalda, mas de quince y paso las siguientes horas puteando.

Los médicos no tienen ni idea qué es, porque en los lugares donde me duele no hay nada excepto músculo, y los músculos parecen estar bien, asi que asumen que es una contractura padre y me dan sesiones de kinesiología que se sienten maravillosamente pero no solucionan nada. Así que mi dolor de espaldas y yo nos hemos acostumbrado el uno al otro, porque ninguno parece tener intenciones de irse a ninguna parte, asi que, como malos vecinos, sólo nos queda soportarnos.

Toda esta larga reminiscencia venía a algo, no voy a andar descargando semejante historia sobre la gente desprevenida que se acerca sin saber de qué va la cosa, así porque sí. No. Esto venía a que hoy llevé a Zeke a dormir la siesta, como últimamente hago, y me acosté con él - porque si no lo hago se va de paseo. Nos pasamos diez minutos en que yo lo miraba, los ojos entrecerrados y él miraba el techo, pateaba la pared, se daba vuelta, se acurrucaba, levantaba el traste, bajaba el traste, me miraba, etc, hasta que finalmente, aburrido, se trepó encima mío, donde procedió a acomodarse sobre mi estómago - la cabeza contra mi esternón, las piernas cada vez mas largas una a cada lado de mi cintura - y se quedó dormido.
Y cómo será el amor que una tiene por los críos que una trae al mundo, que pese al dolor de espaldas anteriormente mencionado, que enseguida levantó la cabeza, me quedé abrazándolo, tibio y con perfume de toallita húmeda Pampers, por un largo rato...

Demás está decir, a estas alturas, que todo este posto, obviamente, es sólo para quejarme porque todavía me duele la espalda y el Actrón no hizo efecto.

18 feb 2010

Instantáneas Trasnochadas



3am

- Guada...
- ...
- ¡Guada!
- ¿zzgsrhh?
- ¿Escuchás ese zumbido?
- ¿Eh?
- Como un motor.
- ... no`cucho na`...
- ¿Podés dormir con ese ruido?
- ... ¿mmhe?
- ¿En serio no lo escuchás?
- ... ¿qué cosa?...
- Ese zumbido. No me digas que vos podés dormir con todo ese ruido.
- ... ¿qué ruido?
- Una vibración. Se mueve toda la cama. No me deja dormir.
- ... de qué estás...
- ¿No lo sentís?
Al borde del llanto o el asesinato,
- no...
- Pero está ahí. No sé cómo podés dormir.
- ...
- Bueno, dormite.
- ... gracias...

. - .

Suena el despertador del celular de marido a las 7 45. La luz entra por la ventana. Èl apreta el snoozer. 7 minutos después suena de nuevo y ella se levanta para usar el baño antes de que él se bañe. Se vuelve a meter en la cama, a esperar su despertador que suena a las 8.
Pasan los minutos, el despertador no suena. Estira la mano. Marca las 7 04. Manotea y su reloj pulsera también marca las 7 04. Parpadea, el ruido de la ducha llena la casa.
Se levanta hasta el living y a través de ojos pegados mira el reloj, contando en su cabeza que si tiene una V y dos I entonces no son las 8, ¿no?
Camina hasta el baño arrastrando los pies, abre la puerta y murmura,
- Son las 7, no las 8, se desconfiguró el maldito reloj de tu celular de nuevo. - y mientras lo escucho putear abajo del agua me meto en la cama para tratar de dormir la hora que queda.

. - .

otras 3am

- Guada...
- ...
- ¡Guada!
- ¿mmmh?
- Hay un mosquito.
- ... ¿eh?...
- Un mosquito. ¿No te molesta?
- ... ¿quién?...
- El mosquito.
- ¿Dónde?
- Acá en el cuarto. ¿Podés dormir con el mosquito?
- ... ¿mosquito?
- Me zumba en la oreja.
- ... ¿eh?
- Así nadie puede dormir.
- ... no...
Prendida de luz, danza alrededor del cuarto con revista en mano, mujer con cabeza bajo las mantas, puteadas varias, asesinato de mosquito, hombre satisfecho,
- Listo. Ahora ya podés dormir tranquila.
- ... gracias ...

16 feb 2010

Este No es un Post Sobre Zombies...


No iba a escribir sobre San Valentín. Es terriblemente trillado escribir sobre San Valentín en San Valentín. Sobre San Valentín hay que escribir el día de la Bandera, o el día del Trabajo, o el día del Animal, pero no EN San Valentín.
Yo iba a escribir sobre zombies.
Al cabo que uno puede escribir sobre zombies cuando le de la gana. Es parte del encanto de los zombies. No tienen un día posta - "para este Día del Zombie regale a sus seres querido este pequeño cerebro enchapado en oro,que hará las delicias de su familia" - así que nada, como te salga. Iba a escribir sobre los zombies porque el sábado a la noche tuve una encantadora - nótese el retintín en el tonito - pesadilla en la que era perseguida por estos bichos y me levanté con una taquicardia galopante que me tomó un buen rato poner bajo control. Malditas películas de terror.
Pero resultó que este 14 de Febrero estuvo marcado por dos acontecimientos bastante sanvalentinentes - sanvalentineros? sanvalentinenses? sanvalentinarinos? - así que no puedo evitar pisar el palito y caer con todos los demás.
Acontecimiento A - a una de mis amigas el novio, con el que convive hace unos años, le dijo que quería tomarse un tiempo y como la casa es de él, ella tuvo partir en busca de otro techo. Esto no es tanto sanvalentinero - o cualquiera de sus acepciones - como anti San Valentín, pero hay que reconocer que entra dentro de la bolsa llena y rellena de amores y desamores de las que esta fecha está plagada. Una caca, vean. Porque no conozco los detalles todos de la cuestión, pero hay que ver qué momento que eligió el joven para desentenderse de todo el asunto.
Acontecimiento B - a otra de mis amigas - porque yo tengo mas de dos, aunque mucha gente me lo descrea - un ex novio, que desapareció hará cosa de un año porque él solo y sin ayuda decidió que no estaba listo para asentarse, para formar una familia, que él estaba divorciado y ya tenía un hijo y no quería empezar de nuevo, y que mejor armo las valijas y me mando a mudar, le reapareció como por arte de magia. Esto en sí, qué se yo, el mundo es un pañuelo y en el lavarropas todo se junta, pero este, sin mas, reapareció con una propuesta de matrimonio. En San Valentín. De la nada mas absoluta a una propuesta de matrimonio. En San Valentín.
Que hizo terapia, que ella es el amor de su vida, y que ahora sí está dispuesto a involucrarse.
Se ve que en el último año ninguna mina le dio pelota y decidió volver a probar suerte.
¿Soy yo o hay algo muy malo en esta imagen?
Por suerte para todos los involucrados, mi amiga lo mandó a freir churros y estamos viendo como bloquearlo de su celular - tiene que haber alguna manera, ¿alguien sabe? - como para que se deje de joder.
No hay acontecimiento C, mi San Valentín propio propio fue muy tranquilo, H y yo salimos a desayunar - a nosotros nos gusta desayunar afuera, hay algo terriblemente agradable en los submarinos calentitos y los tostados de jamón y queso, pero no es algo por lo que andar escribiendo a casa - sin los chicos y eso me hizo el día.
En resumen, yo iba a escribir sobre zombies pero el hecho de que algunos hombres parecen volverse estúpidos - y no zombies - alrededor de estas fechas, me hizo cambiar de tema.
La próxima vez.