No sé si las brujas existen, pero que vuelan de noche, vuelan de noche, decía mi abuela...
Considerando el cuento que escuché, a veces uno haría bien en escuchar a mi abuelita.
La historia, que dicho así parece que no fuera cierta pero lo es, me la contó una de las chicas del laburo, y no, no le pasó a un amigo de un amigo de un amigo, le pasó a la señora que cuida a su hija, por lo que si bien al llegar hasta mí ya es sólo una historia, por lo menos puedo decir que las personas involucradas tienen nombre y apellido, que es más de lo que se puede decir cuando uno habla del amigo de un amigo de un amigo.
Esta señora, que tiene nombre y apellido pero no lo voy a decir, tiene una hija de veintipocos años. Esta hija de veintipocos años tiene un hijo y un novio cama afuera. Esta hija de veintipocos empezó un día con calambres en el estómago. CALAMBRES en el estómago. Así, con todas las letras. Pasó un par de días, pasó varios remedios y eventualmente fue a la guardia, a ver si era apendicitis o alguna de las otras itis que siempre pueden saltar cuando uno menos lo espera.
En la guardia le hicieron estudios, no encontraron nada. La mandaron a su casa con drogas recetadas, que suelen estar un escalafón mas arriba que las que uno toma por su cuenta, y quedó así.
Pasó el día, pasó la noche.
La chica se doblaba de dolor.
A la mañana siguiente la volvieron a llevar a la guardia. Mas estudios, mas cosas, se rascaron las cabezas en conjunto, no encontraron nada.
El novio cama afuera, que había estado con ella el día anterior, pero hoy se había ido a trabajar, llegó corriendo cuando lo llamaron porque la cosa empeoraba. Traía en su celular varios mensajes de texto que había recibido esa mañana, desde un número desconocido donde decían que iban a matar a su novia - lo decían de manera más grosera y con mas signos de exclamación, pero yo voy a dejarlo así.
¿Cómo termina la historia?
El padre de la chica encuentra un sobre lleno de gusanos en el buzón de la casa. Una de las enfermeras de la guardia les dice que por qué no van a ver a un curandero muy conocido que hay en Plottier. Cargan a la chica en el auto y corren hasta allá. Entran al lugar, plena sala de espera, llena de gente, sale el curandero como si los estuviera esperando, les dice que pasen rápido, que la chica está en las últimas. Entran, con el sobre lleno de gusanos en la mano y lo dejan sobre una mesa. El curandero hace algo - no sé qué hace, lo lamento, los detalles de la señora son medio vagos en este punto - y enseguida la chica está mejor.
Según palabras del curandero de Plottier, si hubieran tardado mas, la hija de veintipocos se moría.
Para rematar el asunto con música de fondo, la señora dice que cuando el curandero terminó con todo, el sobre con gusanos estaba vacío, todos habían desaparecido... aún cuando para mí la señora ya estaba mirando lo que quería mirar porque seguro todos los gusanitos se habían caído al piso... no, si alguna gente...
Nunca supieron que tuvo la hija de veintipocos.
Le hicieron algunos estudios mas, pero no saltó nada.
Ninguna enfermedad, ninguna intoxicación, ningún veneno.
Y qué se yo.
No deja de ser curioso todo el asunto, mas allá de que uno crea en esas cosas o no; le crea a las señoras con nombre y apellido que ven gusanitos evaporarse o no; se crea que alguien se tomó una licencia literaria para emprolijar y abrillantar los detalles o no - ella, eh, a mí no me miren, el cuento es así como me lo contaron a mí.
¿Cómo dice? ¿Que por qué le estoy contando todo esto a uste´que es una persona de ciencia y no cree en los gualichos ni en nada que se le parezca?
Bueno, mi niño el menor, hace una semana que está jodido de la barriga. Va y viene la cosa, y se va por el caño en líquido. Vino la doctora, nos dio una dieta y la cosa no mejoró en demasía. La doctora me dijo entonces que le fuera a curar el empacho.
La señora Emilia, de acá a tres cuadras, amablemente se ocupó del tema.
Mi niño y su barriga son felices de vuelta, gracias a una señora y su cinta de medir.
No sé qué decirles.
Las brujas no existen, pero que vuelan de noche, vuelan.
Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación
18 ago 2012
16 ago 2012
Cinco Semanas en Globo
Y estamos de vuelta al aire.
Después de dos semanas de vacaciones de invierno, una semana sin pc - Pelu cumplió su amenaza de llevársela -, y dos semanas de estudios médicos por una probable - por el momento, faltan un par de estudios más - gastritis, y una laringitis, una vez mas prendemos la lucecita verde que dice On Air y subimos a la internet.
Mi hermana, but of course, ya me levantó en peso por mi largo silencio así que acá estoy, dando señales de vida.
No voy a pasar a relato todo lo que pasó en estas semanas - mi vida no es un carrousel de emociones, pero cinco semanas son cinco semanas y si a usted no les pasa nada en cinco semanas voy a sugerirle que preste atención a lo que está haciendo y haga otra cosa... no Bebilacqua, eso no fue una invitación a que me relate lo que hizo este fin de semana, paso, no quiero saberlo, probablemente fue ilegal y después viene la policía a hablar con el director y con qué cara le digo que yo no sé nada sobre las mellizas, la botella de vodka, el burro y el sombre- Ve? Ya me está complicando la vida.
Decía entonces, cinco semanas.
Qué es lo mas importante para contar.
A ver...
Habemus canis.
Yep.
Después de tres perros en dos años y el gato que cerró el desfile, nos hemos arriesgado una vez mas y hemos traído a casa a una muchachita pequeñita, blanca y con manchas vacunas, a la que le faltan cinco pesos para ser fox terrier. Un señor muy amable de la ciudad vecina nos la regaló y una señora muy amable nos la alcanzó hasta acá. Es decir que nos conocimos por foto y dimos un salto de fé.
De eso ya pasan tres semanas y andamos todos mas que contentos. Excepto el hombre de mi casa, que si bien le tiene muchísimo cariño, no supera todavía el hecho de que al ser tan chiquita de edad, eso del control de esfínteres no se le da. Viera usted las puteadas que se escuchan en mi casa cada vez que se encuentra un regalito... Por suerte para todos, los encuentro yo primero, reto al perro, limpio y eso fue todo. Si los encuentra él primero, hay que oírlo...
Pero bueno, paciencia. Al perro y al hombre. Los dos eventualmente van a aprender.
La Rorro la bautizó Fiona, en una veloz decisión - "¿Cómo se llama?" nos preguntó el veterinario, llenando la ficha para su vacuna y desparasitaje... La Ro y yo nos miramos. La foto, la decisión, y la llegada de la perra nos había tomado a todos por sorpresa, en menos de dos horas habíamos pasado de nada a perro, o sea que nombre no teníamos, y el bichito ese en brazos de la Rorro, asustado y minúsculo, no tenía cara de nada. ¿Qué hacemos? Ro encogió un hombro, "¿Fiona te gusta?" Perfecto, Fiona será... aún cuando no tenía cara de Fiona, aquí entre nos. Y ahora, dos kilos mas tarde, graduada de raton de laboratorio a rata de sótano, Fiona corre por la casa, feliz de la vida, persiguiéndo a la gata - que le saca fácil tres kilos - como si tuviera el tamaño de por lo menos un cocker. Caracter le sobra por todos lados, y no se rinde, aún cuando Sasha la cachetee sistemáticamente. Ella sabe que eventualmente la gata se va a rendir. Está segura. No importa que Sasha se suba arriba de la mesita y cada vez que Fiona se estire para jugar la otra la baje de un empujón y un bufido. ELLA TIENE FE.
Zeke la levanta en brazos, me mira lleno de amor, y me dice, con vocecita de cuatro años "Es bonita Fiona."
Y sí, es bonita Fiona.
La otra cosa entretenida que hay para contar, el sábado me hacen una endoscopía.
No sé qué tiene esto de entretenido en realidad, es tan sólo algo para contar, porque nunca antes me hicieron nada similar y la novedad hay que contarla. Me van a poner anestesia. Nunca me anestesiaron para nada. El dentista no cuenta. Me pregunto si será anestesia total o local. Mi vieja dice que es total. Yo leí que era local. Ahora tengo que pasar por el lugar, para que la chica me de las instrucciones y no sé qué cosa y me va a sacar la duda. Supongo que es total para que uno no se mueva... Considerando que yo nunca me muevo - la vez que me sacaron las muelas fui un modelo de paciente... practicamente me quedé dormida, lo poco que me molesta ir al médico en general - tal vez la pueda convencer que sea local. Me da como miedito la total. Es esto de la falta de conocimiento. Tengo una amiga que la han operado un par de veces y ya va como si nada. Supongo que todos tenemos que probar todo alguna vez. Aunque mas no sea para poder ser de esos superados - como mi amiga - que dicen "no pasa nada, vos tranquila..."
Si hay que elegir, siempre es mejor ser de los superados que de los asustados.
Dejen ver si hay algo mas para contar de estos días pasados...
Fuimos a ver Valiente. Muy linda. Los rulos rojos de esa chica, poesía en movimiento. Algunos dibujos animados son obras de arte, no hay vuelta que darle.
Fuimos al zoo. No nevó, gracias por preguntar. La pasamos maravillosamente bien, as usual, y llevamos a mi sobrino, que vino de visita y nunca había ido. Una mañana larga excelentemente aprovechada.
Y eso es todo lo que hay para contar en estos días.
Cinco semanas es mucho tiempo, lo sé, lo admito, no me reten mas, no lo voy a volver a hacer - sí, sí, te estoy hablando, no me mires con ese tono de voz. Y sí, el título se lo robé a Julio Verne, lo confieso, no hubo ningún tipo de globo en estas semanas, ni siquiera uno de cumpleaños... pero no me pude resistir.
Después de dos semanas de vacaciones de invierno, una semana sin pc - Pelu cumplió su amenaza de llevársela -, y dos semanas de estudios médicos por una probable - por el momento, faltan un par de estudios más - gastritis, y una laringitis, una vez mas prendemos la lucecita verde que dice On Air y subimos a la internet.
Mi hermana, but of course, ya me levantó en peso por mi largo silencio así que acá estoy, dando señales de vida.
No voy a pasar a relato todo lo que pasó en estas semanas - mi vida no es un carrousel de emociones, pero cinco semanas son cinco semanas y si a usted no les pasa nada en cinco semanas voy a sugerirle que preste atención a lo que está haciendo y haga otra cosa... no Bebilacqua, eso no fue una invitación a que me relate lo que hizo este fin de semana, paso, no quiero saberlo, probablemente fue ilegal y después viene la policía a hablar con el director y con qué cara le digo que yo no sé nada sobre las mellizas, la botella de vodka, el burro y el sombre- Ve? Ya me está complicando la vida.
Decía entonces, cinco semanas.
Qué es lo mas importante para contar.
A ver...
Habemus canis.
Yep.
Después de tres perros en dos años y el gato que cerró el desfile, nos hemos arriesgado una vez mas y hemos traído a casa a una muchachita pequeñita, blanca y con manchas vacunas, a la que le faltan cinco pesos para ser fox terrier. Un señor muy amable de la ciudad vecina nos la regaló y una señora muy amable nos la alcanzó hasta acá. Es decir que nos conocimos por foto y dimos un salto de fé.
De eso ya pasan tres semanas y andamos todos mas que contentos. Excepto el hombre de mi casa, que si bien le tiene muchísimo cariño, no supera todavía el hecho de que al ser tan chiquita de edad, eso del control de esfínteres no se le da. Viera usted las puteadas que se escuchan en mi casa cada vez que se encuentra un regalito... Por suerte para todos, los encuentro yo primero, reto al perro, limpio y eso fue todo. Si los encuentra él primero, hay que oírlo...
Pero bueno, paciencia. Al perro y al hombre. Los dos eventualmente van a aprender.
La Rorro la bautizó Fiona, en una veloz decisión - "¿Cómo se llama?" nos preguntó el veterinario, llenando la ficha para su vacuna y desparasitaje... La Ro y yo nos miramos. La foto, la decisión, y la llegada de la perra nos había tomado a todos por sorpresa, en menos de dos horas habíamos pasado de nada a perro, o sea que nombre no teníamos, y el bichito ese en brazos de la Rorro, asustado y minúsculo, no tenía cara de nada. ¿Qué hacemos? Ro encogió un hombro, "¿Fiona te gusta?" Perfecto, Fiona será... aún cuando no tenía cara de Fiona, aquí entre nos. Y ahora, dos kilos mas tarde, graduada de raton de laboratorio a rata de sótano, Fiona corre por la casa, feliz de la vida, persiguiéndo a la gata - que le saca fácil tres kilos - como si tuviera el tamaño de por lo menos un cocker. Caracter le sobra por todos lados, y no se rinde, aún cuando Sasha la cachetee sistemáticamente. Ella sabe que eventualmente la gata se va a rendir. Está segura. No importa que Sasha se suba arriba de la mesita y cada vez que Fiona se estire para jugar la otra la baje de un empujón y un bufido. ELLA TIENE FE.
Zeke la levanta en brazos, me mira lleno de amor, y me dice, con vocecita de cuatro años "Es bonita Fiona."
Y sí, es bonita Fiona.
La otra cosa entretenida que hay para contar, el sábado me hacen una endoscopía.
No sé qué tiene esto de entretenido en realidad, es tan sólo algo para contar, porque nunca antes me hicieron nada similar y la novedad hay que contarla. Me van a poner anestesia. Nunca me anestesiaron para nada. El dentista no cuenta. Me pregunto si será anestesia total o local. Mi vieja dice que es total. Yo leí que era local. Ahora tengo que pasar por el lugar, para que la chica me de las instrucciones y no sé qué cosa y me va a sacar la duda. Supongo que es total para que uno no se mueva... Considerando que yo nunca me muevo - la vez que me sacaron las muelas fui un modelo de paciente... practicamente me quedé dormida, lo poco que me molesta ir al médico en general - tal vez la pueda convencer que sea local. Me da como miedito la total. Es esto de la falta de conocimiento. Tengo una amiga que la han operado un par de veces y ya va como si nada. Supongo que todos tenemos que probar todo alguna vez. Aunque mas no sea para poder ser de esos superados - como mi amiga - que dicen "no pasa nada, vos tranquila..."
Si hay que elegir, siempre es mejor ser de los superados que de los asustados.
Dejen ver si hay algo mas para contar de estos días pasados...
Fuimos a ver Valiente. Muy linda. Los rulos rojos de esa chica, poesía en movimiento. Algunos dibujos animados son obras de arte, no hay vuelta que darle.
Fuimos al zoo. No nevó, gracias por preguntar. La pasamos maravillosamente bien, as usual, y llevamos a mi sobrino, que vino de visita y nunca había ido. Una mañana larga excelentemente aprovechada.
Y eso es todo lo que hay para contar en estos días.
Cinco semanas es mucho tiempo, lo sé, lo admito, no me reten mas, no lo voy a volver a hacer - sí, sí, te estoy hablando, no me mires con ese tono de voz. Y sí, el título se lo robé a Julio Verne, lo confieso, no hubo ningún tipo de globo en estas semanas, ni siquiera uno de cumpleaños... pero no me pude resistir.
6 jul 2012
Hablemos de repollos
A mí me gusta cocinar. No me encanta, no trabajaría de chef, y honestamente, el cocinar TODOS LOS BENDITOS DIAS para las tropas, es desgastante, pero mal que mal, me gusta y me doy maña, por lo que siempre estoy buscando recetas nuevas - rápidas, ricas y baratas - como para mantener felices a la muchachada - que no es fácil - y a mí -que soy mas del estilo come-todo. Esto me lleva a comentar que he encontrado estos días una receta bastante rica que quiero compartir con el mundo, porque no sé si el mundo la conoce y amerita conocerla.
Una receta para cocinar repollitos de bruselas.
Sí, vaya, Bebilacqua, vaya. No voy a hablar de sexo, no sé qué le dio esa idea.
Decía, entonces, repollitos...
Sí, todos los demás que quieran retirarse están excusados.
Bajé hace un tiempo una aplicación que se llama Como Cocinar Todo - es una aplicación pesada, sí sí -, y revisando, encontré entre Todo, una receta de repollitos con panceta que me llamó la atención - porque pese a lo que insista el señor del libro sobre como son una combinación típica, es la primera vez en mi vida que escucho sobre el combo -, y ayer me decidí finalmente a probar.
Redoble de tambores...
Quedaron buenísimos.
Yo les tengo fe a los repollitos - siempre les tengo fe a los repollitos, aun cuando no sé por qué, la última vez que los probé, con queso como me habían dicho, fue mas bien un oh... este... no... paso - y esta vez cumplieron.
La receta es fácil, básica y no, no tengo las medidas porque la receta estaba en onzas y libras y todas esas cosas que los extranjeros usan para estar a contramano del mundo y honestamente, ni intenté hacer el cambio.
Hay que cortar panceta en pedacitos - yo usé ahumada, pero voy a suponer que la salada también sirve - y saltarla en una sartén. Mientras, se le saca la parte dura a los repollitos, se cortan en cuatro y se pican. Cuando la panceta está crocante, se agregan los repollitos a la sartén y se le agrega un poco de agua, sal y pimienta. Revolver cada tanto, hasta que los repollitos se pongan tiernos y el agua se evapore (cinco minutos mas o menos). Agregarle una cuchara de aceto (yo le agregué salsa de soja porque no tenía mas aceto y quedó bien) y vòila.
Lo comimos con chuletas de cerdo y puré.
Quedó anotado entre las cosas que salen bien, salen rápido y varían un poco el menú.
De los adultos, al menos, mis críos, as usual, prefirieron saltearse las cosas verdes...
Una receta para cocinar repollitos de bruselas.
Sí, vaya, Bebilacqua, vaya. No voy a hablar de sexo, no sé qué le dio esa idea.
Decía, entonces, repollitos...
Sí, todos los demás que quieran retirarse están excusados.
Bajé hace un tiempo una aplicación que se llama Como Cocinar Todo - es una aplicación pesada, sí sí -, y revisando, encontré entre Todo, una receta de repollitos con panceta que me llamó la atención - porque pese a lo que insista el señor del libro sobre como son una combinación típica, es la primera vez en mi vida que escucho sobre el combo -, y ayer me decidí finalmente a probar.
Redoble de tambores...
Quedaron buenísimos.
Yo les tengo fe a los repollitos - siempre les tengo fe a los repollitos, aun cuando no sé por qué, la última vez que los probé, con queso como me habían dicho, fue mas bien un oh... este... no... paso - y esta vez cumplieron.
La receta es fácil, básica y no, no tengo las medidas porque la receta estaba en onzas y libras y todas esas cosas que los extranjeros usan para estar a contramano del mundo y honestamente, ni intenté hacer el cambio.
Hay que cortar panceta en pedacitos - yo usé ahumada, pero voy a suponer que la salada también sirve - y saltarla en una sartén. Mientras, se le saca la parte dura a los repollitos, se cortan en cuatro y se pican. Cuando la panceta está crocante, se agregan los repollitos a la sartén y se le agrega un poco de agua, sal y pimienta. Revolver cada tanto, hasta que los repollitos se pongan tiernos y el agua se evapore (cinco minutos mas o menos). Agregarle una cuchara de aceto (yo le agregué salsa de soja porque no tenía mas aceto y quedó bien) y vòila.
Lo comimos con chuletas de cerdo y puré.
Quedó anotado entre las cosas que salen bien, salen rápido y varían un poco el menú.
De los adultos, al menos, mis críos, as usual, prefirieron saltearse las cosas verdes...
3 jul 2012
Sin Terminar
Tengo en mi Pila de Libros Empezados que Tendría que Terminar - o PLETT, porque suena divertido :
The Sorcerer´s House, de Gene Wolfe.
Lo empecé a leer, me gustó la idea - un ex convicto hereda una casa donde empieza a cruzarse con criaturas extrañas y demás - y cómo está escrito - son todas cartas, entre él y el hermano y un amigo -, pero no logro que el protagonista me resulte interesante. Me parece un soberano embole. Empieza a hablar y yo bostezo. Su manera de escribir cartas es aburriiiiida. Las cartas del hermano son mejores, pero la mayoría las escribe el protagonista... ¡Tiene un zorro que es mitad mono! ¡Quién no quiere ver uno! Y lo hace sonar si tuviera una tortuga. Tal vez le de otra oportunidad...
Tal vez...
A Promising Man, de Elizabeth Young.
Una comedia romántica. Una chica que se enreda con un chico, qparece ser - de rumores y oídas, nunca nadie lo confirma y de ahí la mitad de los enredos que se suceden - el novio de una ex compañera de colegio a la que ella detestaba... y todavía detesta. Mi problema con este libro es que ella no tiene nada de encanto. Nop, ni un poquito. No es particularmente simpática, no es particularmente talentosa, o torpe, o divertida, o cínica, o bonita, o nada. No veo que ve él en ella. Yo no me hubiera enamorado de ella.
Este probablemente lo abadone.
Magic Bites, de Ilona Andrews.
Este es de fantasía urbana. A mí la fantasía urbana me gusta mucho. Pero tengo el problema de que mi primer libro importante en el género fue con Storm Front, de Jim Butcher y el primero de la serie de novelas de Harry Dresden, Mago Profesional... Y después de poner la barra a esa altura, es muy difícil que algo la alcance. Tengo un enorme crush en Harry Dresden. Gigante. Después de trece libros, Harry Dresden es lo más. Y esta chica, la protagonista de este libro, no es Harry Dresden. Y no es su culpa, es la mía... Así que voy a dejar que pasen unos días mas entre este y el último de Dresden y lo voy a agarrar de vuelta.
The Unseen, de Alexandra Sokoloff.
¡Es de terror! Y con eso me refiero a fantasmas y espíritus y cosas que se mueven solas.
Me engañaron, me dijeron que era de suspenso. Lo empecé a leer, parecía bueno, la mina tenía una especie de poder extrasensorial y veía cosas que iban a pasar. Pero fue y se mudó a un lugar donde hay una casa que parece ser que está embrujada y un montón de gente macabra y un experimento en los sessenta y... Y ahí lo tuve que dejar. Excuse me. Después yo no duermo, señores.
Kirith Kirin, de Jim Grimsley.
Fantasía medieval, sobre un mundo con magia y una gran guerra y toda la bola. Me gustan esos libros. Empezó muy entretenido. Pero para la mitad mas uno, era más estrategia que historia. ¿Por qué el pibito es especial y sabe todo lo que sabe? No sabemos, pero vamos a mandar al batallón este para allá. ¿El gran romance entre el rey y el pibito va a llegar a algun lado? No sabemos, pero ataquemos por ese flanco y derrotemos a su brigada. ¿Alguien nos va a contar sobre las tres brujas? Quizás, pero por ahora nos conviene retroceder por acá y reagrupar.
Me aburrí. Los dejé jugando a la guerra y cuando vuelva espero que hayan terminado.
It´s in His Kiss, de Julia Quinn.
Comedia romántica victoriana. Me encantan estas. Son como comer caramelos. Lo empecé de lo más contenta, lista para pasar un rato entretenido sin mucho sufrimiento. Pero útlimamente parece ser que leí muchos de esta autora y este me resultó más de lo mismo. Lo voy a guardar para cuando necesite algo divertido y dulce para levantarme el ánimo.
The Holy Thief, de William Ryan.
De suspenso y aventuras en la USSR.
Empezamos con un asesinato muy muy espeluznante. Un asssco, mireloqueledigo. Sangre hasta en el techo. Pero lo superé. La tortura no es lo mío - pobre chica - pero seguimos adelante.
Fue cuando me encontré con lo de la USSR que me eché un poco para atrás - no había leído la parte de atrás, sólo un breve extracto, ese es el problema con los libros digitales... no tienen parte de atrás - y cuando empezamos a hablar de vivir todos juntos, y el Gran Hermano nos vigila, lo tuve que dejar. Es una época que me pone los pelos de punta. No creo que lo vuelva a agarrar. Me desilusiona un poco, fue un asesinato realmente asqueroso y estaba muy orgullosa de mí por haberlo superado. En fín.
City of Fallen Angels, Cassandra Clare.
Este es el cuarto de una saga. Los tres primeros me gustaron mucho. Es sobre un grupo de gente que se dedica a cazar vampiros, y monstruos y esas cosas que quieren hacer la vida complicada. La protagonista no sabe que pertenece a esa "raza" hasta que se ve envuelta en el quilombo. Tiene demonios, ángeles caídos, vampiros que tratan de pasar por humanos para que la madre no sufra, en fín, son divertidos. El problema, y acá viene un spoiler grande como una casa, tápese los ojos el que los piensa leer - el primero se llama City of Bones - es que está contado por ella y ella está muy enamorada de él, que todo bien, pero sucede que ella sabe que él está muy enamorado de ella - todos lo sabemos, moving on - y tiene la molesta tendencia de repetir que él la quiere TODO EL TIEMPO. En serio. Cada dos por tres. Y en un contexto melodramático - tienen trescientos problemas para estar juntos - la cosa se hace densa. Es decir, uno nunca está tan seguro. Y menos a los diescisiete. No que no pueda estarlo, uno tiene una cierta certeza si no cual es el punto de estar con alguien, pero, hablar siempre de nosotros y nuestro gran amor y cuanto me quiere... Suena pedante, lo lamento.
Paths of Glory, de Jeffrey Archer.
Amo a Jeffrey Archer. Todas sus novelas, tanto las de época y familia como las de aventura, me han gustado. Desde Como los Cuervos y Kane and Abel, hasta El Estafador, todas. Menos esta. Es una biografía novelada del hombre que llegó primero a la cima del Everest. No el que está en los libros de historia, que es un australiano, si no un inglés, que llegó antes pero no quedó asentado en ningún lado excepto en los rumores porque murió en el camino de bajada - no es un spoiler, el libro empieza con el final. Leí un montón, casi hasta la mitad. Pero al final, no logré que me interese. Quizás sea saber qué fue lo que pasó, quizás... no sé... Como alguien que pertenece al club de los leen los finales antes que los principios para estar segura de que terminan bien, no creo que ese haya sido el problema, pero... bueno, me aburrí.
Nueve libros en mi carpeta PLETT.
Nueve libros que gracias a la era digital, puedo darme el lujo de tener y no leer si no quiero.
Hay que agradecer los beneficios del mundo moderno.
... En realidad son veintiuno, pero me pareció mucho...
The Sorcerer´s House, de Gene Wolfe.
Lo empecé a leer, me gustó la idea - un ex convicto hereda una casa donde empieza a cruzarse con criaturas extrañas y demás - y cómo está escrito - son todas cartas, entre él y el hermano y un amigo -, pero no logro que el protagonista me resulte interesante. Me parece un soberano embole. Empieza a hablar y yo bostezo. Su manera de escribir cartas es aburriiiiida. Las cartas del hermano son mejores, pero la mayoría las escribe el protagonista... ¡Tiene un zorro que es mitad mono! ¡Quién no quiere ver uno! Y lo hace sonar si tuviera una tortuga. Tal vez le de otra oportunidad...
Tal vez...
A Promising Man, de Elizabeth Young.
Una comedia romántica. Una chica que se enreda con un chico, qparece ser - de rumores y oídas, nunca nadie lo confirma y de ahí la mitad de los enredos que se suceden - el novio de una ex compañera de colegio a la que ella detestaba... y todavía detesta. Mi problema con este libro es que ella no tiene nada de encanto. Nop, ni un poquito. No es particularmente simpática, no es particularmente talentosa, o torpe, o divertida, o cínica, o bonita, o nada. No veo que ve él en ella. Yo no me hubiera enamorado de ella.
Este probablemente lo abadone.
Magic Bites, de Ilona Andrews.
Este es de fantasía urbana. A mí la fantasía urbana me gusta mucho. Pero tengo el problema de que mi primer libro importante en el género fue con Storm Front, de Jim Butcher y el primero de la serie de novelas de Harry Dresden, Mago Profesional... Y después de poner la barra a esa altura, es muy difícil que algo la alcance. Tengo un enorme crush en Harry Dresden. Gigante. Después de trece libros, Harry Dresden es lo más. Y esta chica, la protagonista de este libro, no es Harry Dresden. Y no es su culpa, es la mía... Así que voy a dejar que pasen unos días mas entre este y el último de Dresden y lo voy a agarrar de vuelta.
The Unseen, de Alexandra Sokoloff.
¡Es de terror! Y con eso me refiero a fantasmas y espíritus y cosas que se mueven solas.
Me engañaron, me dijeron que era de suspenso. Lo empecé a leer, parecía bueno, la mina tenía una especie de poder extrasensorial y veía cosas que iban a pasar. Pero fue y se mudó a un lugar donde hay una casa que parece ser que está embrujada y un montón de gente macabra y un experimento en los sessenta y... Y ahí lo tuve que dejar. Excuse me. Después yo no duermo, señores.
Kirith Kirin, de Jim Grimsley.
Fantasía medieval, sobre un mundo con magia y una gran guerra y toda la bola. Me gustan esos libros. Empezó muy entretenido. Pero para la mitad mas uno, era más estrategia que historia. ¿Por qué el pibito es especial y sabe todo lo que sabe? No sabemos, pero vamos a mandar al batallón este para allá. ¿El gran romance entre el rey y el pibito va a llegar a algun lado? No sabemos, pero ataquemos por ese flanco y derrotemos a su brigada. ¿Alguien nos va a contar sobre las tres brujas? Quizás, pero por ahora nos conviene retroceder por acá y reagrupar.
Me aburrí. Los dejé jugando a la guerra y cuando vuelva espero que hayan terminado.
It´s in His Kiss, de Julia Quinn.
Comedia romántica victoriana. Me encantan estas. Son como comer caramelos. Lo empecé de lo más contenta, lista para pasar un rato entretenido sin mucho sufrimiento. Pero útlimamente parece ser que leí muchos de esta autora y este me resultó más de lo mismo. Lo voy a guardar para cuando necesite algo divertido y dulce para levantarme el ánimo.
The Holy Thief, de William Ryan.
De suspenso y aventuras en la USSR.
Empezamos con un asesinato muy muy espeluznante. Un asssco, mireloqueledigo. Sangre hasta en el techo. Pero lo superé. La tortura no es lo mío - pobre chica - pero seguimos adelante.
Fue cuando me encontré con lo de la USSR que me eché un poco para atrás - no había leído la parte de atrás, sólo un breve extracto, ese es el problema con los libros digitales... no tienen parte de atrás - y cuando empezamos a hablar de vivir todos juntos, y el Gran Hermano nos vigila, lo tuve que dejar. Es una época que me pone los pelos de punta. No creo que lo vuelva a agarrar. Me desilusiona un poco, fue un asesinato realmente asqueroso y estaba muy orgullosa de mí por haberlo superado. En fín.
City of Fallen Angels, Cassandra Clare.
Este es el cuarto de una saga. Los tres primeros me gustaron mucho. Es sobre un grupo de gente que se dedica a cazar vampiros, y monstruos y esas cosas que quieren hacer la vida complicada. La protagonista no sabe que pertenece a esa "raza" hasta que se ve envuelta en el quilombo. Tiene demonios, ángeles caídos, vampiros que tratan de pasar por humanos para que la madre no sufra, en fín, son divertidos. El problema, y acá viene un spoiler grande como una casa, tápese los ojos el que los piensa leer - el primero se llama City of Bones - es que está contado por ella y ella está muy enamorada de él, que todo bien, pero sucede que ella sabe que él está muy enamorado de ella - todos lo sabemos, moving on - y tiene la molesta tendencia de repetir que él la quiere TODO EL TIEMPO. En serio. Cada dos por tres. Y en un contexto melodramático - tienen trescientos problemas para estar juntos - la cosa se hace densa. Es decir, uno nunca está tan seguro. Y menos a los diescisiete. No que no pueda estarlo, uno tiene una cierta certeza si no cual es el punto de estar con alguien, pero, hablar siempre de nosotros y nuestro gran amor y cuanto me quiere... Suena pedante, lo lamento.
Paths of Glory, de Jeffrey Archer.
Amo a Jeffrey Archer. Todas sus novelas, tanto las de época y familia como las de aventura, me han gustado. Desde Como los Cuervos y Kane and Abel, hasta El Estafador, todas. Menos esta. Es una biografía novelada del hombre que llegó primero a la cima del Everest. No el que está en los libros de historia, que es un australiano, si no un inglés, que llegó antes pero no quedó asentado en ningún lado excepto en los rumores porque murió en el camino de bajada - no es un spoiler, el libro empieza con el final. Leí un montón, casi hasta la mitad. Pero al final, no logré que me interese. Quizás sea saber qué fue lo que pasó, quizás... no sé... Como alguien que pertenece al club de los leen los finales antes que los principios para estar segura de que terminan bien, no creo que ese haya sido el problema, pero... bueno, me aburrí.
Nueve libros en mi carpeta PLETT.
Nueve libros que gracias a la era digital, puedo darme el lujo de tener y no leer si no quiero.
Hay que agradecer los beneficios del mundo moderno.
... En realidad son veintiuno, pero me pareció mucho...
28 jun 2012
Culpa Suya
Había escrito un post de lo mas divertido sobre como el otro día un flaco trató de levantarme después de casi resbalarse en un charco congelado.
Posta.
Era una historia de lo mas entretenida, con cuadras de conversación incómoda, pasos cada vez mas largos, un auto, etc.
Pero se me borró de la computadora.
¿Por qué se me borró?
¿Qué fue lo que pasó?
Pelu fue lo que pasó.
Una vez mas.
Pelu - el chico de sistemas, para el que recién llega - vino el jueves pasado a decirme que iba a tener que llevarse mi pc de la biblioteca para formatearla, que cuándo se la podía llevar.
Podrán ustedes imaginar mi felicidad ante la idea de que Pelu se lleve mi máquina por unos días. Las dos veces que se sentó enfrente y la empezó a manosear me puse de malas. Tenemos cinco años de historia ella y yo. Hay pelotudeces y programitas y programas y cosas importantes en esta máquina, amén del relato sobre el hombre y el charco del que hablábamos al principio... en serio era una anécdota muy entretenida.
"Tengo un montón de cosas que salvar." le dije preocupada. Por lo menos 20 gigas de información.
"Bueno, fijate como lo salvas y vengo a buscarla el lunes, ¿te alcanza con eso?"
"Bueno, dale. Veo como hago." y se fue y nos dejó solas.
Me pase toda la tarde del jueves y una buena parte del viernes, llevando con mi pequeñito pendrive todos los archivos desde mi máquina hasta una de las máquinas de la sala de computación.
Como quién vacía una pelopincho con una taza.
Eventualmente terminé, a las apuradas, porque suponía yo que Pelu iba a llegar a tiempo - es miércoles y de Pelu ni el rumor... no sé por qué supuse su puntualidad, soy un tanto ingenua, al cabo que al cable de cuatro patitas seguimos esperándolo - y en un último gesto, vacié la papelera de reciclaje, donde había puesto todos los archivitos viejos y perdidos que no necesitaba salvar pero que tampoco me interesaba que Pelu encontrara.
Habrán pasado unos minutos hasta que me di cuenta de que entre tanto apuro y tanto tecleo, se me habían traspapelado algunas cosas y entre ellas estaba el cuento del hombre y el charco.
Damn you, Pelu! Damn you to hellllll!!!
Eso fue el lunes a la mañana.
El lunes a la tarde, Pato en la secretaría me dice, "¿y por qué hiciste vos eso, por qué no le dijiste a él que lo hiciera?"
La bola rodó por la mesa y entró en la buchaca.
Y acá es cuando le agregamos insulto al daño, porque Pato tiene razón. El es el chico de sistemas y yo soy una boluda. El se aprovechó de que yo tengo una cierta idea de estas cosas y en vez de decirme, como le hubiera dicho a cualquier hijo de vecino o profesora del lugar, "decime que es lo que querés guardar y yo lo salvo del formateo", me dijo "ocupate" y yo, que soy medio pava y tiendo a pensar que si no lo hago yo nadie lo va a hacer, fuí y me ocupé.
Y borré cosas que no tenía que borrar.
Y Pelu me tiene hasta las narices.
Por suerte me vine a enterar que se va la semana que viene, así que técnicamente - y esto es tan sólo si la viene a buscar, porque ya son las 11 de la mañana del miércoles y no parece que hoy vaya a suceder tampoco - la mía es la última computadora de su repertorio.
Me preocupa un poco.
Temo que después de la operación, ya no me reconozca.
El cuento del hombre y el charquito helado terminó con una oferta de "te llevo a tu casa" y un "no, gracias", que así nomás, no tiene mucha gracia, pero si hubieran leído la historia completa, se hubieran reído muchísimo.
Posta.
Era una historia de lo mas entretenida, con cuadras de conversación incómoda, pasos cada vez mas largos, un auto, etc.
Pero se me borró de la computadora.
¿Por qué se me borró?
¿Qué fue lo que pasó?
Pelu fue lo que pasó.
Una vez mas.
Pelu - el chico de sistemas, para el que recién llega - vino el jueves pasado a decirme que iba a tener que llevarse mi pc de la biblioteca para formatearla, que cuándo se la podía llevar.
Podrán ustedes imaginar mi felicidad ante la idea de que Pelu se lleve mi máquina por unos días. Las dos veces que se sentó enfrente y la empezó a manosear me puse de malas. Tenemos cinco años de historia ella y yo. Hay pelotudeces y programitas y programas y cosas importantes en esta máquina, amén del relato sobre el hombre y el charco del que hablábamos al principio... en serio era una anécdota muy entretenida.
"Tengo un montón de cosas que salvar." le dije preocupada. Por lo menos 20 gigas de información.
"Bueno, fijate como lo salvas y vengo a buscarla el lunes, ¿te alcanza con eso?"
"Bueno, dale. Veo como hago." y se fue y nos dejó solas.
Me pase toda la tarde del jueves y una buena parte del viernes, llevando con mi pequeñito pendrive todos los archivos desde mi máquina hasta una de las máquinas de la sala de computación.
Como quién vacía una pelopincho con una taza.
Eventualmente terminé, a las apuradas, porque suponía yo que Pelu iba a llegar a tiempo - es miércoles y de Pelu ni el rumor... no sé por qué supuse su puntualidad, soy un tanto ingenua, al cabo que al cable de cuatro patitas seguimos esperándolo - y en un último gesto, vacié la papelera de reciclaje, donde había puesto todos los archivitos viejos y perdidos que no necesitaba salvar pero que tampoco me interesaba que Pelu encontrara.
Habrán pasado unos minutos hasta que me di cuenta de que entre tanto apuro y tanto tecleo, se me habían traspapelado algunas cosas y entre ellas estaba el cuento del hombre y el charco.
Damn you, Pelu! Damn you to hellllll!!!
Eso fue el lunes a la mañana.
El lunes a la tarde, Pato en la secretaría me dice, "¿y por qué hiciste vos eso, por qué no le dijiste a él que lo hiciera?"
La bola rodó por la mesa y entró en la buchaca.
Y acá es cuando le agregamos insulto al daño, porque Pato tiene razón. El es el chico de sistemas y yo soy una boluda. El se aprovechó de que yo tengo una cierta idea de estas cosas y en vez de decirme, como le hubiera dicho a cualquier hijo de vecino o profesora del lugar, "decime que es lo que querés guardar y yo lo salvo del formateo", me dijo "ocupate" y yo, que soy medio pava y tiendo a pensar que si no lo hago yo nadie lo va a hacer, fuí y me ocupé.
Y borré cosas que no tenía que borrar.
Y Pelu me tiene hasta las narices.
Por suerte me vine a enterar que se va la semana que viene, así que técnicamente - y esto es tan sólo si la viene a buscar, porque ya son las 11 de la mañana del miércoles y no parece que hoy vaya a suceder tampoco - la mía es la última computadora de su repertorio.
Me preocupa un poco.
Temo que después de la operación, ya no me reconozca.
El cuento del hombre y el charquito helado terminó con una oferta de "te llevo a tu casa" y un "no, gracias", que así nomás, no tiene mucha gracia, pero si hubieran leído la historia completa, se hubieran reído muchísimo.
22 jun 2012
A quién Vas a Llamar...

Abriendo otro capítulo de "Cosas Extrañas que suceden en Esta Biblioteca Donde Yo Trabajo", voy a hablar del libro "Graduate Studies 1974-1975", de tapa dura, 24 centímetros de alto y 1354 páginas de ancho. El libro "Graduate Studies 1974-1975" está en el estante de mas abajo de la estantería justo justo enfrente de mi escritorio y no es un libro que uno consideraría literatura ligera, no. De hecho, no es un libro que uno consideraría literatura en absoluto...
Cuando yo me fui a casa el viernes a la noche, el libro estaba muy cómodo y calentito, perfectamente ubicado entre "Which University 1974" y "Directory of Further Education 1975-76". Libros útiles y actuales como cualquiera puede notar - no, Bebilacqua, no se los puede llevar para usar como pesas... No todavía.
Cuando volví el lunes, el libro estaba a medio camino de caerse de la estantería, como si alguien lo hubiera sacado y lo hubiera vuelto a meter a los apurones.
No, no hubo nadie en la biblioteca - en todo el edificio - en el fin de semana.
No, nadie lo estuvo hojeando antes de que yo me fuera - nadie en su sano juicio hojea un libro como ese.
Sí, hay una explicación lógica.
No, no sé cual es.
Pero quería compartirlo con el público en general porque estuve un buen rato mirando el libro suicida, tratando de entender que lo había motivado a asomarse al vacío.
No es lo que uno llamaría un libro ágil, que podría haberse resbalado solo - sí, bueno, estoy tratando, ayúdenme o callensé - así que no sé qué habrá pasado.
Lo volví a empujar para adentro y los días continuaron.
Manteniendo la línea, continuando por la misma senda, contando cuentos de terror los jueves a la noche, el martes pasado llegué al laburo a las 15 30, como hago todos los martes y me puse a conversar con Moni, la chica que limpia por las tardes.
Moni está sola en la casona desde las doce que nos vamos todos hasta las tres y media que llego yo.
Moni a eso de las dos estaba limpiando el pasillo grande del ala oeste, cuando escuchó el click de un interruptor, y cuando fue a mirar, se encontró con que la luz del pasillo del ala este - que lindo decir alas, suena como si fuera una mansión victoriana... de acá a escribir novelas góticas un paso - estaba prendida.
Cuando ella había pasado el trapo de piso, un ratito antes, la luz estaba apagada.
Moni dudó si quedarse y seguir limpiando o ir a sentarse a los escalones de afuera hasta que yo llegara.
Eventualmente apagó la luz - que no se volvió a prender, gracias por preguntar Bebilacqua - y se fue a seguir con el ala oeste... de donde no se movió hasta que yo llegué.
No, sí, ya sé, como dije antes, hay una explicación lógica, los interruptores no se clickan solos - aún cuando todavía estoy tratando de explicar quien prendió la luz del baño aquella mañana el año pasado en que yo llegué y me encontré con todo iluminado cuando la noche anterior yo me había ido y había dejado todo apagado - así que ... bueno, eso, así que.
En un pie de página que converge dos historias recurrentes en este blog, una de las chicas del laburo asegura conocer a Pelu de otro lado y dice que es un excelente chico de sistemas y un tipo honesto. Y que Pelu fue a comentarle un par de veces que está preocupado, porque todos le echan la culpa de los programas que se borran de las computadoras de la sala de computación, cuando él no borra nada.
Considerando que yo le he echado la culpa mas de una vez por programas desaparecidos en acción, no sé cómo tomar esto.
Ël dice que no es. Yo sé que no soy. Nadie mas puede borrar cosas en las máquinas porque sólo él y yo tenemos la clave de programador.
Seguro que Pelu está mintiendo, ¿no?
Este lugar a veces me preocupa un poco.
Pero sólo un poco.
Hasta que no vea algo moviéndose frente a mí, vamos a estar bien...
Por cierto, si hay algo leyendo por sobre mi hombro, esto no es un desafío.
19 jun 2012
El León bajo la Nieve
Nevó el sábado.
Lo estuvieron anunciando durante días.
¿Cómo iba yo a saber?
Nunca le embocan las personas del pronóstico.
Hace años que vienen anunciando nieve, dejándonos a todos con las ganas en la boca.
Este año, que yo organizo una salida al zoológico con mi niña y sus amigas... nieva.
Yo sé que no es nada personal, que el universo no me tiene entre ceja y ceja, que el universo no tiene ningún tipo de interés en mí. Pero a veces pareciera.
¿Qué dije yo? Vamos al zoologíco el sábado a festejar tu cumple. ¿Qué dijo el clima? Vamos a nevar como no nevamos desde hace siete años. ¿Cuándo? El sábado. ¿Qué tal el domingo? No, no, el domingo vamos a hacer sol. Tengo ganas de nevar el sábado.
Y nevó.
Contra toda mi tozudez - "pero estás segura que querés ir al zoológico, mirá que dicen que va a nevar..." "¡Hasta que yo no vea los copitos, el plan se mantiene!" - la mañana del sábado estuvo punteada de copitos blancos.
Viste el copito, ahí está el copito.
Ufa.
El Plan B entró en vigencia, las ruedas de la organización giraron y convertimos una salida al zoológico en una salida al cine a ver Madagascar 3.
Sí. Quiero mover el bote.
Me gusta.
Las seis niñitas llegaron a las 14 horas como habían sido invitadas, ninguna se atrasó. Salimos de casa, llegamos a los Village - donde no había nadie, cosa muy curiosa -, retiramos las entradas de la máquina express - porque las compramos por internet, já, que previsora que me siento cuando hago esas cosas -, compramos pochoclos y caramelos - again, no había nadie, así que no molestamos a nadie cuando corrieron en malón contra el mostrador -, y nos sentamos en un costado a esperar a que nos dejaran entrar.
Pese a que eran en total ocho niños, tengo que admitir que se portaron re bien. Mi stress -"¿Están todos? Undostrescuatrocincoseissieteocho... están todos... ¿Están todos? Undostrescuatrocinosesisietecho... están todos..." - era todo mío, ellos apenas si se alejaban un poco. Entre H, mi suegro y yo, como quien arrea gallinas, los tuvimos a todos encaminados.
Vimos la película con sólo una interrupción - "tenemos que ir al baño..." "¡¿Ahora?!" -, nos reímos a carcajadas - mucho mejor que Madagascar 2, totalmente -, y salimos, ahora sí lleno de gente, como debe ser, para volver a casa a la hora del té.
La fiesta en casa fue ruidosa pero sin pérdidas que lamentar. Música - era para filmarlas, dos enanas de siete años, discutiendo sobre qué videítos elegir en youtube -, pintura - las paredes sin pintar quedaron llenas de manitos y carteles de feliz cumpleaños -, jueguitos - "¿me toca a mí ya? ¡No me deja jugar!" -, comida, globos, sorpresita, gracias por venir.
Para cuando se fueron mis amigos, que habían pasado a soplar las velitas y comer torta, eran las nueve y media y yo estaba destruida.
Es impresionante lo mucho que puede cansar una tarde de películas.
Seguro que el zoológico no me hubiera cansado tanto.
Lo estuvieron anunciando durante días.
¿Cómo iba yo a saber?
Nunca le embocan las personas del pronóstico.
Hace años que vienen anunciando nieve, dejándonos a todos con las ganas en la boca.
Este año, que yo organizo una salida al zoológico con mi niña y sus amigas... nieva.
Yo sé que no es nada personal, que el universo no me tiene entre ceja y ceja, que el universo no tiene ningún tipo de interés en mí. Pero a veces pareciera.
¿Qué dije yo? Vamos al zoologíco el sábado a festejar tu cumple. ¿Qué dijo el clima? Vamos a nevar como no nevamos desde hace siete años. ¿Cuándo? El sábado. ¿Qué tal el domingo? No, no, el domingo vamos a hacer sol. Tengo ganas de nevar el sábado.
Y nevó.
Contra toda mi tozudez - "pero estás segura que querés ir al zoológico, mirá que dicen que va a nevar..." "¡Hasta que yo no vea los copitos, el plan se mantiene!" - la mañana del sábado estuvo punteada de copitos blancos.
Viste el copito, ahí está el copito.
Ufa.
El Plan B entró en vigencia, las ruedas de la organización giraron y convertimos una salida al zoológico en una salida al cine a ver Madagascar 3.
Sí. Quiero mover el bote.
Me gusta.
Las seis niñitas llegaron a las 14 horas como habían sido invitadas, ninguna se atrasó. Salimos de casa, llegamos a los Village - donde no había nadie, cosa muy curiosa -, retiramos las entradas de la máquina express - porque las compramos por internet, já, que previsora que me siento cuando hago esas cosas -, compramos pochoclos y caramelos - again, no había nadie, así que no molestamos a nadie cuando corrieron en malón contra el mostrador -, y nos sentamos en un costado a esperar a que nos dejaran entrar.
Pese a que eran en total ocho niños, tengo que admitir que se portaron re bien. Mi stress -"¿Están todos? Undostrescuatrocincoseissieteocho... están todos... ¿Están todos? Undostrescuatrocinosesisietecho... están todos..." - era todo mío, ellos apenas si se alejaban un poco. Entre H, mi suegro y yo, como quien arrea gallinas, los tuvimos a todos encaminados.
Vimos la película con sólo una interrupción - "tenemos que ir al baño..." "¡¿Ahora?!" -, nos reímos a carcajadas - mucho mejor que Madagascar 2, totalmente -, y salimos, ahora sí lleno de gente, como debe ser, para volver a casa a la hora del té.
La fiesta en casa fue ruidosa pero sin pérdidas que lamentar. Música - era para filmarlas, dos enanas de siete años, discutiendo sobre qué videítos elegir en youtube -, pintura - las paredes sin pintar quedaron llenas de manitos y carteles de feliz cumpleaños -, jueguitos - "¿me toca a mí ya? ¡No me deja jugar!" -, comida, globos, sorpresita, gracias por venir.
Para cuando se fueron mis amigos, que habían pasado a soplar las velitas y comer torta, eran las nueve y media y yo estaba destruida.
Es impresionante lo mucho que puede cansar una tarde de películas.
Seguro que el zoológico no me hubiera cansado tanto.
13 jun 2012
Lucha Anual
Está llegando la fecha.
El mundo giró y volvió a girar y ya estamos llegando al cumpleaños de Rorro una vez más. Siete. Ya son siete.
Y parece que fue ayer que estaba sufriendo con los souvenirs de su cumpleaños de cinco. Y con los de seis. Y una vez mas acá estoy, sufriendo con los de siete.
La vida no es nada si no es una constante repetición.
Este año no vamos a hacer pelotero. Ya está. Gracias a Dios parece ser que terminamos con esa etapa - un huevo y la mitad del otro sale alquilar un pelotero en estos días, nomejodan - y la Ro prefirió hacer un listado de VIPs - no, Bebilacqua, uste´no está invitado - y nos vamos todos al zoológico/lógico/lógico, a ver animales, cuales/cuales/cuales, a ver animales, cualesqueséyo...
Perdón, me dejé llevar.
El zoológico no me preocupa en demasía. No van a ser mucho chicos, y vamos a ser tres adultos, yo creo - estoy bastante segura, diría que en un 98- 95 - 91 por ciento - que podemos manejarlo. Incluso la gente pesímista del pronóstico, que andan diciendo que el sábado va a ser el día mas frío del año, no me asustan. ¿Saben qué? Saco la lengua, soplo y hago sonidos obscenos en su dirección, gente pesimista del pronóstico. Eso hago. A ver Bebilacqua, ayudemé que a usted le sale mejor que a a mí. Eso, sonidos obscenos para todos.
Como si un poco de frío fuera a detener a ocho pibes de correr en un parque rodeados de animales.
Esta gente no sabe nada.
Lo que me preocupa, una vez mas entonces, es el tema de los souvenirs.
Porque después del zoo todos los pibitos van a venir a casa, y en casa va a haber que darles el té - que no me preocupa tampoco, las papas fritas de bolsa llegan lejos - y soplar la torta - que la voy a hacer bien temprano a la mañana... bien temprano... bien bien temprano... y ya me estoy empezando a deprimir de lo temprano que voy a hacer esa torta -, y cuando se vayan va a haber que darles un recuerdo de Constantinopla. ¿Cómo dice Bebilacqua? ¿Cómo es el chis-
Uh, no, de Constantinopla entonces no. No los van a volver a dejar volver a casa después de una cosa así.
La Ro ha decidido que la temática de su cumpleaños - temática, lo que se dice temática... no... pero bueno, el adorno de la torta y sus contrapartidas, pongamoslé - vendría a girar en torno al dibujito Kid vs Kat. Que lo dan en Disney XD.
Ese sobre un gato extraterrestre que vive con una familia y el chico de la casa que vive cohartando sus planes de conquistar el mundo. Sí, ese. Y no saben ustedes lo difícil que es encontrar cotillón referido a este dibujito en particular .Aparentemente sólo mi hija quiere un gato extraterrestre y un nene heroico en su torta de cumpleaños.
La sugerencia de Hello Kitty, después de una fingida consideración, recibió una amable pero firme negativa.
A final nos hemos puesto de acuerdo y el souvenir va a consistir en un sendo DVD, con dibujitos de Kid vs Kat, con una carátula con el niño y el gato y un cartel que dice, feliz cumpleaños Rorro.
¿A que es bonito todo el asunto?
¿A que no saben la computadora de quién no está funcionando bien estos días?
Sí, era fácil adivinar esa pregunta.
Así que aquí estoy, con diez carátulas que imprimir, diez DVDs que grabar, diez capítulos de Kid vs Kat que bajar, un adorno de torta que manufacturar a mano de un pedazo de telgopor y una imagen impresa sacada de la internet, y una computadora retobada que noquierenoquierenoquiere hacer lo que le pido en tiempo y en forma.
Tal vez no parezca mucho, pero el tiempo se acaba y ya estamos a martes.
Tic tic tic, dice la cancion de Metallica.
Frantic tic tic.
De esa lista ya conseguí los dibujitos - Rorro tiene que ver si son lo que ella quiere que sus amigos vean... y esperemos que sí, porque otra vez pedirle a mi pc que cabecee va a ser difícil - y la imagen para el adorno - sólo falta entelgoporgarla.
Me quedan sólo tres días para imprimir, grabar y ensamblar todo el resto, y no tengo tiempo para trasladarme a ningún lado porque estoy - como tanta otra gente los días de semana - trabajando.
Este es el momento en que necesito que entre Tom Cruise, y mientras Limp Bizkit hace la música de Misión Imposible, dejo todo en manos de Ethan Hunt y me voy al carajo.
Por cierto, mi suegra compró un cartel para poner en la entrada de casa que dice FELIZ CUMPLEAÑOS, y tiene un Hello Kitty precioso.
No sé qué va a opinar la Ro de eso.
El mundo giró y volvió a girar y ya estamos llegando al cumpleaños de Rorro una vez más. Siete. Ya son siete.
Y parece que fue ayer que estaba sufriendo con los souvenirs de su cumpleaños de cinco. Y con los de seis. Y una vez mas acá estoy, sufriendo con los de siete.
La vida no es nada si no es una constante repetición.
Este año no vamos a hacer pelotero. Ya está. Gracias a Dios parece ser que terminamos con esa etapa - un huevo y la mitad del otro sale alquilar un pelotero en estos días, nomejodan - y la Ro prefirió hacer un listado de VIPs - no, Bebilacqua, uste´no está invitado - y nos vamos todos al zoológico/lógico/lógico, a ver animales, cuales/cuales/cuales, a ver animales, cualesqueséyo...
Perdón, me dejé llevar.
El zoológico no me preocupa en demasía. No van a ser mucho chicos, y vamos a ser tres adultos, yo creo - estoy bastante segura, diría que en un 98- 95 - 91 por ciento - que podemos manejarlo. Incluso la gente pesímista del pronóstico, que andan diciendo que el sábado va a ser el día mas frío del año, no me asustan. ¿Saben qué? Saco la lengua, soplo y hago sonidos obscenos en su dirección, gente pesimista del pronóstico. Eso hago. A ver Bebilacqua, ayudemé que a usted le sale mejor que a a mí. Eso, sonidos obscenos para todos.
Como si un poco de frío fuera a detener a ocho pibes de correr en un parque rodeados de animales.
Esta gente no sabe nada.
Lo que me preocupa, una vez mas entonces, es el tema de los souvenirs.
Porque después del zoo todos los pibitos van a venir a casa, y en casa va a haber que darles el té - que no me preocupa tampoco, las papas fritas de bolsa llegan lejos - y soplar la torta - que la voy a hacer bien temprano a la mañana... bien temprano... bien bien temprano... y ya me estoy empezando a deprimir de lo temprano que voy a hacer esa torta -, y cuando se vayan va a haber que darles un recuerdo de Constantinopla. ¿Cómo dice Bebilacqua? ¿Cómo es el chis-
Uh, no, de Constantinopla entonces no. No los van a volver a dejar volver a casa después de una cosa así.
La Ro ha decidido que la temática de su cumpleaños - temática, lo que se dice temática... no... pero bueno, el adorno de la torta y sus contrapartidas, pongamoslé - vendría a girar en torno al dibujito Kid vs Kat. Que lo dan en Disney XD.
Ese sobre un gato extraterrestre que vive con una familia y el chico de la casa que vive cohartando sus planes de conquistar el mundo. Sí, ese. Y no saben ustedes lo difícil que es encontrar cotillón referido a este dibujito en particular .Aparentemente sólo mi hija quiere un gato extraterrestre y un nene heroico en su torta de cumpleaños.
La sugerencia de Hello Kitty, después de una fingida consideración, recibió una amable pero firme negativa.
A final nos hemos puesto de acuerdo y el souvenir va a consistir en un sendo DVD, con dibujitos de Kid vs Kat, con una carátula con el niño y el gato y un cartel que dice, feliz cumpleaños Rorro.
¿A que es bonito todo el asunto?
¿A que no saben la computadora de quién no está funcionando bien estos días?
Sí, era fácil adivinar esa pregunta.
Así que aquí estoy, con diez carátulas que imprimir, diez DVDs que grabar, diez capítulos de Kid vs Kat que bajar, un adorno de torta que manufacturar a mano de un pedazo de telgopor y una imagen impresa sacada de la internet, y una computadora retobada que noquierenoquierenoquiere hacer lo que le pido en tiempo y en forma.
Tal vez no parezca mucho, pero el tiempo se acaba y ya estamos a martes.
Tic tic tic, dice la cancion de Metallica.
Frantic tic tic.
De esa lista ya conseguí los dibujitos - Rorro tiene que ver si son lo que ella quiere que sus amigos vean... y esperemos que sí, porque otra vez pedirle a mi pc que cabecee va a ser difícil - y la imagen para el adorno - sólo falta entelgoporgarla.
Me quedan sólo tres días para imprimir, grabar y ensamblar todo el resto, y no tengo tiempo para trasladarme a ningún lado porque estoy - como tanta otra gente los días de semana - trabajando.
Este es el momento en que necesito que entre Tom Cruise, y mientras Limp Bizkit hace la música de Misión Imposible, dejo todo en manos de Ethan Hunt y me voy al carajo.
Por cierto, mi suegra compró un cartel para poner en la entrada de casa que dice FELIZ CUMPLEAÑOS, y tiene un Hello Kitty precioso.
No sé qué va a opinar la Ro de eso.
8 jun 2012
El Reciclaje de la Paciencia
Fui al mercadito cerca de mi casa el otro día.
Si bien es carísimo y la fruta y la verdura han visto mejores días - y etiquetan las ensaladas y demás envasados con fecha del día siguiente... ¿tendrán una máquina del tiempo atrás y las prepararan al día siguiente? -, tiene algo que no puede superar nadie y es que está a una cuadra de mi casa.
Dura realidad la del vago, pero no vamos a andar entrando en pecados capitales a esta hora, que hay demasiado sol.
Decía entonces, antes de que tratara de arrastrarme a una discusión religiosa, volvía del trabajo y fui al mercadito. Caminé por el pasillo largo, entre las góndolas, doblé a la izquierda, volví por el pasillo largo y en mi caminar junté cosas varias, tales como algunos yoghures, una manteca, un jugo, una tapa de tarta y así - lo que uno compra cuando va a un mercadito, vamos, tampoco esperen encontrar en mis compras algo sorprendente y revelatorio porque no. No, no voy a discutir religión, no insista.
Haciendo equilibrio con todo , llegué hasta la caja, saludé, dejé todo sobre el mostrador, la chica sumó todo, me pasó el total, le pagué y me dijo, "No estamos entregando bolsas."
Ajá.
Que bien, que ecológico, que tarada no me avisó antes.
Me señaló un cartelito atrás suyo que advierte de este hecho - y en mi defensa voy a decir que ese cartelito está ahí hace mas de un mes y ellos seguían entregando bolsas hasta la semana pasada por lo menos.
"Si querés podés llevarte una de tela." y me muestra la línea Beige de la colección Otoño Invierno, con el Logo "Victor" al costado, y como no me gusta pagar por la falta de información ajena, negué la oferta de comprar la bolsa de tela, le agradecí entre dientes, y haciendo malabarismo, metí algunas de las cosas chicas adentro de mi cartera y las demás las llevé como pude hasta casa que, por suerte, como comenté al principio de este posto, queda a sólo una cuadra.
Anoche fui al mercadito una vez mas.
Volvía del laburo y las circunstancias me llevaron en su dirección una vez mas.
No hagan comentarios, no puedo evitarlo. Tienen tarjeta, tienen una selección amplia - si bien un tanto venida a menos -, están cerca de mi casa y alegan tener una máquina del tiempo. Es terrible, debería resistir, pero es lo que es.
Decía, fui al mercadito, recorrí el pasillo, y cuando iba a empezar a agarrar cosas, recordé mi predicamento de la vez anterior, y me contuve.
Pasé de la largo frente a los yoghures y demás cosas pequeñas, resistiendo a duras penas, pensando que esta vez mi cartera era chica como para meter nada. Agarré pan y fiambre - está noche salen sánguches - y prometiéndome ir al supermercado a buscar el resto de las cosas al día siguiente, enfilé para la caja.
La chica me saludó, me cobró todo, y mireustedquécosa, metió mis dos humildes cosas EN UNA BOLSA.
Yo no creo que lo hagan para joderme a mí en particular, creo que es una cosa mas global, mas generalizada... pero que me jode, ME JODE.
Si bien es carísimo y la fruta y la verdura han visto mejores días - y etiquetan las ensaladas y demás envasados con fecha del día siguiente... ¿tendrán una máquina del tiempo atrás y las prepararan al día siguiente? -, tiene algo que no puede superar nadie y es que está a una cuadra de mi casa.
Dura realidad la del vago, pero no vamos a andar entrando en pecados capitales a esta hora, que hay demasiado sol.
Decía entonces, antes de que tratara de arrastrarme a una discusión religiosa, volvía del trabajo y fui al mercadito. Caminé por el pasillo largo, entre las góndolas, doblé a la izquierda, volví por el pasillo largo y en mi caminar junté cosas varias, tales como algunos yoghures, una manteca, un jugo, una tapa de tarta y así - lo que uno compra cuando va a un mercadito, vamos, tampoco esperen encontrar en mis compras algo sorprendente y revelatorio porque no. No, no voy a discutir religión, no insista.
Haciendo equilibrio con todo , llegué hasta la caja, saludé, dejé todo sobre el mostrador, la chica sumó todo, me pasó el total, le pagué y me dijo, "No estamos entregando bolsas."
Ajá.
Que bien, que ecológico, que tarada no me avisó antes.
Me señaló un cartelito atrás suyo que advierte de este hecho - y en mi defensa voy a decir que ese cartelito está ahí hace mas de un mes y ellos seguían entregando bolsas hasta la semana pasada por lo menos.
"Si querés podés llevarte una de tela." y me muestra la línea Beige de la colección Otoño Invierno, con el Logo "Victor" al costado, y como no me gusta pagar por la falta de información ajena, negué la oferta de comprar la bolsa de tela, le agradecí entre dientes, y haciendo malabarismo, metí algunas de las cosas chicas adentro de mi cartera y las demás las llevé como pude hasta casa que, por suerte, como comenté al principio de este posto, queda a sólo una cuadra.
Anoche fui al mercadito una vez mas.
Volvía del laburo y las circunstancias me llevaron en su dirección una vez mas.
No hagan comentarios, no puedo evitarlo. Tienen tarjeta, tienen una selección amplia - si bien un tanto venida a menos -, están cerca de mi casa y alegan tener una máquina del tiempo. Es terrible, debería resistir, pero es lo que es.
Decía, fui al mercadito, recorrí el pasillo, y cuando iba a empezar a agarrar cosas, recordé mi predicamento de la vez anterior, y me contuve.
Pasé de la largo frente a los yoghures y demás cosas pequeñas, resistiendo a duras penas, pensando que esta vez mi cartera era chica como para meter nada. Agarré pan y fiambre - está noche salen sánguches - y prometiéndome ir al supermercado a buscar el resto de las cosas al día siguiente, enfilé para la caja.
La chica me saludó, me cobró todo, y mireustedquécosa, metió mis dos humildes cosas EN UNA BOLSA.
Yo no creo que lo hagan para joderme a mí en particular, creo que es una cosa mas global, mas generalizada... pero que me jode, ME JODE.
5 jun 2012
De Traiciones y Bichos Rosas
Buenas y santas.
Mi hermana tuvo a bien el otro día el lanzarme una filípica de padre y señor mío frente al hecho de que tengo el blog medio abandonado. Considerando que yo este blog básicamente lo empecé para tener al día a los de allá de lo que pasa acá, podría decirse que tiene razón.
Como además mi hermana es una persona de armas tomar, y cualquiera que haya tenido un hermano de armas tomar sabe que son gente a respetar, voy a organizar mi tiempo y retomar este espacio - no festejen todos juntos, que después tengo que levantar el papel picado y creo haber aclarado ya que el tiempo no me sobra... - más o menos donde lo dejé.
¿Qué les estaba contando la última vez que lo dejé? A ver... el asesino era ... Ah, no, esa era otra historia que dejé por la mitad. Silencio, Bebilacqua, no le voy a decir quien era el asesino, será de Dios, lea un libro entero alguna vez, hombre.
Decía entonces, voy a retomar la escritura y volver al anecdotario que nos compete. Son ustedes bienvenidos para retomar la lectura o darse vuelta y seguir durmiendo, como sea no me voy a ofender.

Mis niños - como buenos ejemplares de este milenio - aman las computadoras. Las computadoras, los jueguitos, cualquier cosa que tenga una pantalla y haga ruiditos y luces, ellos se prenden.
En estos días, la Wii, que había sido abandonada un poco en haras de otros entretenimientos - gracia´dio soltaron mi notebook - pasó una vez más al primer plano, gracias a que el padre les ha conseguido varios jueguitos nuevos.
Entre esos jueguitos se encuentra Kirby´s Adventure.
Kirby´s Adventure - cuya versión americana se llama Kirby´s Return to Dreamland, cosa que yo no sabía y lo bajé también y casi me linchan cuando descubrimos que era EL MISMO JUEGO, no se confundan - trata sobre este simpático bichito rosa - Kirby, por si no habían adivinado - que vive en el planeta Pop, donde se estrella una nave que viene de... no sé, otro lado, y se rompe en varios pedazos. En la nave viaja un extrapopiano, que le pide ayuda a Kirby para juntar las piezas para poder volver a su planeta y derrotar al malvado... alguien, y etc etc. Empieza al juego.
Zeke amó el juego desde el principio. Un juego perfecto para un crío de cuatro años. Difícil como para que tenga que esforzarse para conseguir todo, pero no tan difícil como para que se frustre y no quiera jugar nunca más. Buenísimo para todos los demás, porque es un juego simpático, sin nada violento, con personajes tiernos - dentro de todo - y lo mantiene entretenido - a él y a la hermana cuando la convence - durante las horas en que los dejo perderse dentro de la máquina.
O sea que veníamos bárbaro.
Habrá estado dos semanas pasando nivel tras nivel - ayudado cada tanto por mí o por el padre. Juntando pieza tras pieza, festejando cada etapa superada, contándome excitado lo que había aprendido a hacer su bicho rosa, disfrutando feliz del juego... Hasta que llegó al final - o al pre final más bien, había un nivel bonus después.
Juntó todas las piezas, se las llevó al extrapopiano, estaba listo para su premio... Y resultó que el extrapopiano era MALISIMO. La pantalla se oscureció, el extrapopiano creció dos metros, se le pusieron los ojos rojos y nos contó que en realidad todo había sido un engaño para convencer a Kirby de ayudarlo, pero que él quería dominar el universo mbuajajajjajaa, y bla bla bla...
Vieran ustedes la cara de horror de mi niño el menor.
La tristeza.
"Pe´o... ¿poqué es malo?"
La traición.
Trató de jugar un poco más, de pasar el nivel extra y derrotar al Malísimo Extrapopiano, pero ya no era lo mismo.
Al final apagó todo, borró todo, me dijo que odiaba haber ayudado al malo a ganar - con otras palabras, pero el espíritu era esa - y que nunca mas quería jugar a la Wii - eso ya se le pasó.
Ahora, yo me quedé pensando, ¿la gente de Nintendo no prevee eso? Está bien, quizás mi niño sea un tanto sensible y a otros nenes no les pase. Pero ¿no se les ocurre pensar que a los nenes chiquitos no les gusta pensar que fueron traicionados por alguien en quien confiaban? Digo, no. De pronto, me parece... ¿no sería mejor sacarnos el tema de la traición de encima ANTES de que el crío haya perdido dos semanas ayudando al malo de incógnito y pensando que estaba haciendo algo bueno?
Yo sé que la vida no es fácil, pero prefiero explicarle a mi cachorro de cuatro años que la gente se muere, a tener que explicarle que a veces, más de las que uno quisiera, va a pasar que alguien en quien él confíe va darse vuelta y lastimarlo.
Para explicar esas cosas siempre hay tiempo.
El asesino era el masajista, por si alguien se había quedado con la duda.
Mi hermana tuvo a bien el otro día el lanzarme una filípica de padre y señor mío frente al hecho de que tengo el blog medio abandonado. Considerando que yo este blog básicamente lo empecé para tener al día a los de allá de lo que pasa acá, podría decirse que tiene razón.
Como además mi hermana es una persona de armas tomar, y cualquiera que haya tenido un hermano de armas tomar sabe que son gente a respetar, voy a organizar mi tiempo y retomar este espacio - no festejen todos juntos, que después tengo que levantar el papel picado y creo haber aclarado ya que el tiempo no me sobra... - más o menos donde lo dejé.
¿Qué les estaba contando la última vez que lo dejé? A ver... el asesino era ... Ah, no, esa era otra historia que dejé por la mitad. Silencio, Bebilacqua, no le voy a decir quien era el asesino, será de Dios, lea un libro entero alguna vez, hombre.
Decía entonces, voy a retomar la escritura y volver al anecdotario que nos compete. Son ustedes bienvenidos para retomar la lectura o darse vuelta y seguir durmiendo, como sea no me voy a ofender.

Mis niños - como buenos ejemplares de este milenio - aman las computadoras. Las computadoras, los jueguitos, cualquier cosa que tenga una pantalla y haga ruiditos y luces, ellos se prenden.
En estos días, la Wii, que había sido abandonada un poco en haras de otros entretenimientos - gracia´dio soltaron mi notebook - pasó una vez más al primer plano, gracias a que el padre les ha conseguido varios jueguitos nuevos.
Entre esos jueguitos se encuentra Kirby´s Adventure.
Kirby´s Adventure - cuya versión americana se llama Kirby´s Return to Dreamland, cosa que yo no sabía y lo bajé también y casi me linchan cuando descubrimos que era EL MISMO JUEGO, no se confundan - trata sobre este simpático bichito rosa - Kirby, por si no habían adivinado - que vive en el planeta Pop, donde se estrella una nave que viene de... no sé, otro lado, y se rompe en varios pedazos. En la nave viaja un extrapopiano, que le pide ayuda a Kirby para juntar las piezas para poder volver a su planeta y derrotar al malvado... alguien, y etc etc. Empieza al juego.
Zeke amó el juego desde el principio. Un juego perfecto para un crío de cuatro años. Difícil como para que tenga que esforzarse para conseguir todo, pero no tan difícil como para que se frustre y no quiera jugar nunca más. Buenísimo para todos los demás, porque es un juego simpático, sin nada violento, con personajes tiernos - dentro de todo - y lo mantiene entretenido - a él y a la hermana cuando la convence - durante las horas en que los dejo perderse dentro de la máquina.
O sea que veníamos bárbaro.
Habrá estado dos semanas pasando nivel tras nivel - ayudado cada tanto por mí o por el padre. Juntando pieza tras pieza, festejando cada etapa superada, contándome excitado lo que había aprendido a hacer su bicho rosa, disfrutando feliz del juego... Hasta que llegó al final - o al pre final más bien, había un nivel bonus después.
Juntó todas las piezas, se las llevó al extrapopiano, estaba listo para su premio... Y resultó que el extrapopiano era MALISIMO. La pantalla se oscureció, el extrapopiano creció dos metros, se le pusieron los ojos rojos y nos contó que en realidad todo había sido un engaño para convencer a Kirby de ayudarlo, pero que él quería dominar el universo mbuajajajjajaa, y bla bla bla...
Vieran ustedes la cara de horror de mi niño el menor.
La tristeza.
"Pe´o... ¿poqué es malo?"
La traición.
Trató de jugar un poco más, de pasar el nivel extra y derrotar al Malísimo Extrapopiano, pero ya no era lo mismo.
Al final apagó todo, borró todo, me dijo que odiaba haber ayudado al malo a ganar - con otras palabras, pero el espíritu era esa - y que nunca mas quería jugar a la Wii - eso ya se le pasó.
Ahora, yo me quedé pensando, ¿la gente de Nintendo no prevee eso? Está bien, quizás mi niño sea un tanto sensible y a otros nenes no les pase. Pero ¿no se les ocurre pensar que a los nenes chiquitos no les gusta pensar que fueron traicionados por alguien en quien confiaban? Digo, no. De pronto, me parece... ¿no sería mejor sacarnos el tema de la traición de encima ANTES de que el crío haya perdido dos semanas ayudando al malo de incógnito y pensando que estaba haciendo algo bueno?
Yo sé que la vida no es fácil, pero prefiero explicarle a mi cachorro de cuatro años que la gente se muere, a tener que explicarle que a veces, más de las que uno quisiera, va a pasar que alguien en quien él confíe va darse vuelta y lastimarlo.
Para explicar esas cosas siempre hay tiempo.
El asesino era el masajista, por si alguien se había quedado con la duda.
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