Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

29 feb 2012

Una Vez Mas a la Brecha...


Hoy empezaron las clases nuevamente.
Oh, joy.
Bueno, alguien lo debe disfrutar, yo no, que tengo que empezar a despertarme de vuelta a las 6 45 de la mañana. Esa hora antinatural - si Dios hubiera querido que yo me levantara a esa hora, la hubiera puesto en otro momento. Esa hora... no tengo adjetivos para esa hora - shhhh, toda la gente mañanera, se calla en este instante.

Pero la Ro está feliz de la vida. Pasar de primer grado a segundo grado fue en lo que a ella respecta, moverse al aula de al lado. Tiene los mismos amigos, la misma seño de matemáticas, su vida transcurre placidamente. Sí, ella es una de esas... personas mañaneras, que siempre están tratando de convencernos al resto que la mañana es la parte mas provechosa del día. Bah, humbug.

Zeke, por su parte, hoy empezó salita de cuatro en el jardín del colegio de Ro. Jardíncito nuevo. ¡Bien por él! Fuimos a la hora en que nos tocaba ir a la adaptación - a las diez de la mañana, fueron muy amables, trataron de no tirar a matar desde la primer marcha, eso toca mañana, que demonios hago yo escribiendo que no estoy dormida - e hicimos la ronda ronda que las maestras nos forzaron a hacer en el patio. De ahí, se presentaron las seños - ni idea, apenas si logré cazar un nombre perdido, la de Zeke tuve que preguntar de vuelta - y la seño Vero - esa hice trampa, la conocía de antes - se puso al lado de la bandera y preguntó quién quería ayudar a subir la bandera. Mi niño fue uno de los primeros en correr al centro. Y yo que estaba preocupada que se sintiera tímido.
Ja.
Subieron la bandera y volvió corriendo al lado mío.
Dos minutos después, la seño Vero volvió a convocarlos a todos para una canción. ¿Quién se anima? Y allá fue mi cachorro una vez mas. ¿Quién es este nene y qué hizo con mi chico tímido?
Cantaron - y nos obligaron a cantar, ¿por qué siempre tienen que involucrar a los padres en estas cosas? - una canción en la que primero se es una taza - mano en la cintura - luego una tetera - mano levantada -, después una cuchara - las manos juntas - y así, pasando por toda la vajilla de la cocina - gente polirrubro - hasta terminar en un cucharón... nunca hubiera tomado al cucharón como punto final de nada... pero disgrego, mi niño pasó por todos los artículos con un desparpajo envidiable - yo soy mas remisa a hacer de salero.
Ahora, tengo que admitir que mi corazoncito se hincha como galleta en el agua al verlo bailar. Es un tipo grandote para su edad - ¿en serio tiene cuatro? -, y con cariño y candor digo esto, bastante tosco, pero le gusta bailar, y se toma muy en serio el tema. Hay que verlo con la concentración con que mira a la maestra para poder seguir los pasos, con el cuidado que se ocupa de no perderse nada. Vamos, que me lo comería a besos.

De ahí a la salita que nos tocaba, donde la seño los hizo sentarse en la alfombra y los padres chusmas nos sentamos en las sillitas minis, donde apenas si te entra la raya del traste y los cachetes quedan a medio salir. Los cachorros se presentaron todos, la seño les dio un chupetín y les presentó a la mascota del aula - un títere de un perro que se llama Patatín, me pregunto yo que habrá pasado con la época en que tenían conejos - y después cantaron otra canción - que bueno que no voy mas al jardín, me agotaría cantar por cada cosa que voy a hacer - para despedirse. Momento en el que Zeke - no, en serio, les juro, yo tenía un hijo tímido - le dijo a la maestra que él sabía una canción de un cocodrilo. "Que bueno, Eze, ¿la cantamos mañana?" "No, ahora." así que todos cantaron la canción del cocodrilo sugerida por Zeke y finalmente nos dejaron marchar.
Fue un buen día - mañana, otra vez arriba a las 6,45, ya les contaré.
Y para terminar, les pedí a las seños, muy educada, que no le dijeran Eze que no le gusta, si fueran tan amables de decirle Zeke todos se lo íbamos a agradecer.

La madre ya hinchando las pelotas el primer día.

Así da gusto.

25 feb 2012

El Imprevisto


Vengo en plan indignada y porque no pude escribir la semana pasada porque tuve gente en casa - las delicias del fin de semana larguísimo, todo el año es carnaval - voy a sacarme las ganas y despacharme contra la colonia de vacaciones.
Sí, la colonia. No, Bebilacqua, la de vacaciones, no la penal... ¿dónde fue uste´de vacaci- No, deje.
El viernes, decía, fue el último día de la colonia de vacaciones.
Todo bien con la colonia de vacaciones. Mis niños la pasaron bomba en la colonia de vacaciones. Veníamos bárbaro, la relación entre la colonia de vacaciones y yo. Estábamos como chanchos.
¿Por qué entonces tienen que venir a arruinar todas las relaciones diplomáticas pidiéndome que vaya el viernes a la tarde a tomar mate?
¿Por qué?
¿Eh?
¿EH?
YO NO PUEDO TOMARME LA TARDE PARA IR A TOMAR MATE.
Me encantaría, seguro, ya quisiera yo, no tomo mate, muchas gracias, pero me llevo mi saquito de té, no hay problema.
Pero nones. Nadie en mi casa puede. Si alguien en mi casa estuviera al pedo como para irse a pasar la tarde tomando mate en la colonia con los críos, los críos probablemente no hubieran ido a la colonia y se hubieran quedado con susodicha persona, chapoteando en la pelopincho de mi jardín, que me sale infinitamente mas barato que pagarles la estadía allá.

Pero bueno, que se yo. Puede ser. Hay gente al pedo en el mundo. Los míos saben que acá la gente trabaja y saben entender por qué no podemos ir a esas cosas. Iran a la colonia igual, y jugaran con los otros nenes cuyos padres laburen, que estoy segura debe haber...

¡Pero no! ¡Ajajá!

Porque resulta que el transporte, como cuentan con que los padres vayan a la tarde - que manía esa de contar con gente que todavía no dio el sí - y traigan a sus críos de vuelta, no hace viaje redondo. Los lleva, sí, pero no los trae. O sea que si uno manda niños con padres ocupados - que si no pueden ir a tomar mate, se sigue que tampoco pueden tomarse la tarde para ir hasta allá a buscarlo -, bueno, nada, quedará varado en el predio hasta que alguien llame a la policía y estos tengan a bien traerlo.

¡Sunescandalo! ¡Sunabuso! Yo pagué por el transporte hasta el último día, no hasta la mitad. Yo pagué por la colonia hasta el último día, no hasta el jueves - porque con tantas cosas tirando en contra, obviamente las criaturitas de Dios no fueron... amén del lío de encontrar a alguien que los mirara, porque mi suegra ya tenía otros planes.
Haciendo el cálculo, dos pibes, transporte, colonia, esta gente me debe en total casi cien pesos.

Y no creo que nadie esté haciendo cola para devolvérmelos...

15 feb 2012

Figuras Importantes



Mi baño pierde.
Es decir, en algún lugar de mi baño, detrás de las paredes, cual película de terror, hay un caño pinchado que, desde hace un tiempo ya, pierde agua, lo cual está empezando a resultar un incordio de humedad y manchones, en lugares de lo mas variados.

Primero creíamos que el problema estaba debajo del lavatorio.
Vino René - el señor que se encarga de hacer y deshacer todo este tipo de cosas en mi casa - con su ayudante, picaron toda la pared, encontraron la pérdida, la arreglaron y todos fuimos felices.
Unos días después nos dimos cuenta de que la pérdida que había arreglado René, no era La Pérdida que habíamos estado buscando, porque la humedad en lugares variados - como por ejemplo la alacena de la cocina, al otro lado de la pared en cuestión - no sólo no se había ido sino que seguía creciendo, cada vez mas arriba, avanzando con sus honguitos verdes a través del laminado... manteniendo mi simil de la película de terror.

Llamamos entonces y anoche vino René nuevamente a mi casa a revisar, dónde es que podía ser que estuviera el problema entonces - yo apuesto a la parte de atrás del inodoro.
Como yo todavía no llegaba a esa hora, quedamos que el hombre de mi casa se ocupaba del tema.

Yo llegué de trabajar un ratito después, busqué a los chicos en lo de su abuela, y cuando fuimos para casa, nos cruzamos con la moto de René, estacionada en el patio de adelante.
"Es la moto de René." le explicó la Ro a Zeke con ese tonito de Lo-Sé-Todo que usan las hermanas mayores y las tías solteronas... aún cuando la información la hayan obtenido treinta segundos antes, en un veloz aparte.
"Wow..." dijo el otro, que a la hora de las máquinas con ruedas es un arquetipo de varoncito.
"¿Viste que linda?",
"Szi..." la admiraron los dos un par de minutos, hasta que mi paciencia se agotó en materia de motos y los corrí para adentro.
"¿Está René arriba?" quiso saber Zeke, corriendo para la escalera.
"Sí."
"Uh." y se apuró a subir, haciéndome acordar de la época en la que Rorro pensaba que Martín, el jardinero, era la persona mas fascinante de toda la tierra porque sabía manejar la cortadora de cesped.

Yo subí a mi casa a paso mas sedado - todo el día laburando hace eso por el entusiasmo -, saludé a los hombres estudiando la pared del baño con cara de pensamiento profundo, dejé mis cosas en el living, me serví un vaso de jugo, y finalmente me encontré con Zeke parado en el living, esperándome.
"¿Qué pasó?"
"Dónde está?"
"¿Quién?"
"René."
"En el baño con tu papá, ¿no acabás de ir?"
Me miró confundido.
Le devolví la mirada.
Un segundo, dos segundos, tres segundos...
La realidad amaneció en nuestros cerebros a la misma vez.
"¿Vos creías que era la Rana René?"
Cuatro segundos, cinco segundos, seis segundos,
"... si..."
Siete segundos, ocho segundos, nueve segundos,
"Vamos que te sirvo un vaso de jugo, enano..."

Estoy orgullosa de mí misma.
No me reí.
Quise.
Pero no lo hice.

11 feb 2012

Esa Bendita Manía de Leer...





No, claro, si empiezo a leer un libro con esta tapa:


no puedo después quejarme cuando el libro empieza a ponerse cada vez mas creepy - y aparecen chicas muertas con el cuello roto paseando por las fiestas de Halloween del pueblito...

Es como leer un libro con este tapa:

y sorprenderse porque tiene sexo adentro... y porque es berreta...

En un mismo orden de cosas - no libros de sexo berreta... o libros berretas de sexo - terminé de leer el cuarto de una saga de libros de ciencia ficción que me tenía enganchadísima. Lo terminé en el borde de mi asiento - bueno, en lo profundo de la hamaca paraguaya, pero es lo mismo, es la sensación la que cuenta - y los dejé a todos al borde inminente de la guerra intergaláctica con unos monstruos asquerosos, con todas las probabilidades en contra y a ella lista para hacer un último gran gesto que podría llegar a matarla pero mejoraría todo el panorama. Ja, ¿a que suena bien? O por lo menos épico.
Enseguida me conseguí el quinto, y leí la contratapa...
Parece ser que ella sobrevive a su gran gesto, pero todo sale mal y ahora ella está en juicio por deserción, asesinato en masa de 600 soldados y la destrucción total de todo el sistema de navegación...
Ahora, no quiero leer eso. Posta. Quizás lo lea, mas adelante, pero por el momento estoy mejor pensando que se autoinmoló para salvar al sistema interplanetario y que todo salió bien. ¿Cómo me van a decir todo eso en la contratapa? ¿Esa gente está loca? Así nomás, sin anestesia. Ya lloré con los otros libros, si me lo venden así no sé si quiero seguir llorando... El tipo que escribió eso no tiene ni idea de como hacer su trabajo. Los locutores de las radio novelas que decían "¿sobrevivirá Sirantha a su último salto en el Abismo? Lo sabremos la próxima semana en el próximo episodio de ... " tenía mas idea de como se hacía.
Por cierto, y ya que estamos en esto, esta es la tapa del último libro de la saga de Sirantha Jax:



Así que mi plan es terminar de leer The Replacement por entre las rendijas de los dedos - porque a mi las historias con chicas muertas caminando no me gustan, pero bueno, ya estoy acá - después leer algo agradablemente costumbrista, con un final feliz, - como esto, ponganlé,


y recién ahí, agarrar un paquete de carilinas, armarme de coraje, y averiguar que le pasó a Sirantha Jax y a toda su gente.

8 feb 2012

Que Bonita Vecindad


Tengo una amiga que se mudó a un departamento nuevo.
Con nuevo me refiero a nuevo para ella Y a nuevo para la ciudad, un nuevo al cuadrado, uno de esos que te alquilan "a estrenar". Todavía no lo conozco - ¿indirecta? ¿qué indirecta? ¿yo? - pero voy a tomar su palabra de que es lindo, y ella está muy contenta. Con la mudanza. Con el departamento en sí todavía estamos en veremos.

Su departamento nuevo - a estrenar, no sé si les dije - tiene la particularidad que tienen todos los edificios construidos en los últimos tiempos y es que parece haber sido levantado con un mazo de cartas francesas. Muy moderno, muy bonito, muy luminoso, muy minimalista, pero a la hora de bloquear los sonidos adyacentes, uno está viviendo en una canasta.
Así es como mi amiga y su novio - porque ésto no se los dije, el departamento nuevo viene con un novio cama adentro incluido, cosa que la tiene mucho más contenta que el departamento nuevo, a estrenar, en sí - se encontraron con que los vecinos de arriba hacen mucho ruido a la hora de garchar... Sí, Bebilacqua, dije garchar, es mi blog, no me joda que todavía es época de vacaciones y no sé que anda haciendo usted por acá, yo lo hacía en la playa.

Decía entonces, una pareja de esas a las que les gusta hacer ruido.

Mi amiga es una chica tolerante y en un principio se la bancó bien. Al cabo que la vida es un quid pro quo y si uno los escucha a ellos se sigue que ellos nos escuchan a nosotros y tampoco andan viniéndose a quejar, que tanto ni tanto, hagamos el salto del tigre, la vida continua.
Y la vida siguió continuando así, hasta un miércoles en el que mi amiga estaba tratando de dormir, 1 am, y se veía imposibilitado de hacerlo porque sus vecinos de arriba habían salido al balcón a aprovechar que la noche estaba fresca y estaban... no, Bebilacqua, no estaban garchando en el balcón, como se le ocurre, déjeme terminar, estaban charlando. Después se fueron a garchar. Para adentro. Como corresponde. Son sonoros, no exhibicionistas, ya nos faltaría eso...
En fin, que entre cena y cine, mi amiga, su novio y los vecinos de arriba se habrán ido a dormir a eso de las 3.
A eso de las seis y monedas, a mi amiga la despierta nuevamente el ruido de voces en el balcón. Pensamientos muy poco vecinales tuvo mi amiga... como cualquiera vecino. Y al igual que un par de horas antes, las voces pasaron de la risa y el murmullo murmullo a un esto y aquello, y para las siete ya estaban otra vez dale que va.
Mi amiga se hartó. Esperó a que los sonidos de gente chocando panzas terminaran - porque ella SI es una persona considerada - , y en cuanto escuchó que las voces salían otra vez en el balcón, se asomó, y al mejor estilo doña Florinda, gritó hacia las alturas,
"¡Basta, flaca! ¡Hablan en el balcón y garchan en la trasnoche, no lo hagan también ahora! ¡Yo laburo, gente, tengo que dormir en algún momento!"
Dos segundos después el hombre asomó la cabeza y muy sorprendido contestó,
"¡Pero yo acabo de llegar!"

... oh...
... este...
... bueno...

Hace rato ya que no escuchan nada, no.
Parece ser que los vecinos de arriba de mi amiga se separaron.

Moraleja, niños y niñas: si van a andar corneteando a su media naranja, que tiene el título del departamento a su nombre, cuando está de viaje por trabajo... no molesten a los vecinos.

3 feb 2012

Jugo


No me puedo quejar, voy a ser honesta, a este mes le saqué el jugo.

La primer semana pintamos el living. Nosotros. Con nuestras cuatro manitos. Del mismo color que estaba - de pedo logramos mezclar el mismo amarillo anaranjado - lo que valió que después de que estuvieramos laburando como negros todo el día, llegara mi hijo el menor, cruzara la puerta, mirara a su alrededor y preguntara con carita de confusión "¿Dónde pintaron?"
Criaturita de Dios.
Después de mi cara de no-te-estrangulo-porque-te-quiero-que-sí-no, cada dos por tres, salta de la nada, en medio de lo que sea, y me dice "quedó muy linda la pintura, mamá" y me sonríe con gracia, a ver si así lo arregla.

Después nos fuimos a visitar a mi viejo al campo.
Manejé en la ruta. Ja.
YO.
YO MANEJE EN LA RUTA.
Y pasé tres camiones. Claro que pasé el primer camión y casi hiperventilo. El hombre de mi casa me miraba de lo mas preocupado - ¡pulmotor, alguien que me alcance un pulmotor! - y lo único que me impidió parar en la banquina a tomar aire fue pensar que si frenaba el puto camión iba a pasarme a mí otra vez y ni en pedo iba a darle esa satisfacción.

De lo de mi viejo fuimos para Mercedes, que nos queda cerca de la ciudad, como para poder visitar amigos, parientes y shoppings.
Hicimos pileta, paseos, parientes, asados, mas pileta, mas paseos, mas parientes, mas asados. Hubo días de mucho calor, días de lluvia, días de fresco. En la casa al otro lado del lote, con la que compartíamos el parque había una flia con tres niños, por lo que los míos - que eran menos, y todos sabemos que el ejército mas grande suele ser el que gana -, fueron absorvidos. Esto me liberó las tardes de entretenerlos - bendita sea mi niña sol y su habilidad para hacer sociales y arrastrar a su hermano - , por lo que las siestas me las pasé leyendo perezosa en la hamaca paraguaya mientras todos los críos jugaban en el arenero y los juegos.
Un desparramo memorable todo el asunto, estoy pensando seriamente en mudarme al Mes de Enero en Mercedes y no salir nunca.

Pero todo lo bueno termina, así que volvimos al campo de mi viejo - que es parada voluntaria y a la vez obligatoria, porque está a mitad de camino entre mi casa y Mercedes, lo que corta un viaje imposible de mas de doce horas en dos viajes manejables de seis y pico - descansamos un rato, respiremos hondo, y volvimos a salir para acá.

Crucé el desierto al mando del auto y tengo que decir que manejé maravillosamente a través del atardecer y la tormenta veraniega que nos tocó, cantando a todo trapo mientras los otros tres viajeros, asomados a la ventana, a los gritos señalaban los relámpagos.
Desde Chacharramendi hasta el cartel de Zona de Riego, donde entregué el auto porque ya era de noche y tampoco es que una sea una loca del volante y de noche no se si ustedes sabe, pero está oscuro.

Los niños empezaron la colonia pisando los últimos días, por lo que me quedaron dos tardes libres para descansar de todo lo hecho hasta entonces, por lo que el hombre de mi casa - que también estaba de vacaciones hasta febrero - y yo, aprovechamos para ponernos al día con todas las series que nos faltaban - maratón de Fringe, Grimm, Castle, Leverage, Person of Interest y The Mentalist.

Y el martes fui a la masajista, como para cerrar todo el asunto.

Estoy cansada, bronceada, descansada, y mi casa está pintada.
No sé ustedes, pero mi enero fue placenteramente largo.

11 ene 2012

Absolutamente Dispersa



Yo lo intento, pero no puedo.
Metida en casa, con los críos saltando sobre mi cabeza y el hombre de mi casa con el mes libre, se me hace completamente imposible sentarme cinco minutos a hilar una idea - una sola, señores, no pido mucho - de corrido como para después poder subirla al blog.
Eso, amen de la cantidad de libros y series y películas y blogs ajenos que súbitamente tengo tiempo para curiosear ahora que ... bueno eso, TENGO TIEMPO.

Esto de las vacaciones va a malcriarme enseguida, ya me lo veo venir...


Nos vemos a la vuelta.
Que tengan ustedes un magnífico enero.

31 dic 2011

Torero


* Situación de riesgo nº1.
Conversaba yo con mi cuñada, los críos zumbaban alrededor como moscas con speed. Acabábamos de llegar a su casa, Navidad - 4 horas y contando, y la excitación no los dejaba aterrizar . La Ro vino y preguntó - por enésima vez - cuanto faltaba para que llegara Papa Noel con los regalos. Y mi sobrino - que la escuchaba por primera vez -, la miró un tanto confundido, y aseveró: Pero los regalos los fui a comprar yo con mi mamá.
La Rorro lo ignoró olímpicamente - la Ro tiene oído selectivo.
Zeke ni se enteró - Zeke todavía está en una edad en la que no se entera de nada.
Yo cambié de tema, quién quiere Coca, y mi cuñada se llevó a su cachorro a buscar los juguetes.

(Mi cuñada me comentó mas tarde, que había aleccionado a Juan para que no dijera nada sobre la inexistencia de Papa Noel, pero el pobre, con sus cinco años incapaces de guardar silencio, no sabía cómo cargar con su alma. Sobre todo porque esa misma tarde, en el desfile de la avenida central, había visto a Papa Noel saludando desde el carro de bomberos ¿y no era que no existía? Pobre crío andaba con una confusión encima.)

* Situación de Riesgo nº2
Avanzada la noche - el chivo en el patio estaba casi listo, ya nadie quería seguir siendo engañado con chorizos, yo ya me había servido las ensaladas, los críos se habían ido todos al piso de arriba a jugar a la habitación de los primos - tuve que subir a buscar algo al cuarto de mi cuñada.
Entré, dejé la puerta abierta - error error error - y rodeé la cama, para buscar del otro lado. Atrás mío, con un silencio de ninja, se coló Zeke y no lo noté hasta que su vocecita de pan flauta me preguntó "¡¿Qué hacen toos esos regalos sobre la cama?!" Giro veloz, arreo de crío hacia la puerta como arriando gallinas
"¡¿Qué regalos?! Esos no son regalos, son cosas de tu tía. Vamos para el cuarto."
"¡Pero yo quiero abrir un paquete!"
"Que no son paquetes, hombre, son cosas del trabajo de tu tía."
Y cerré la puerta.


* Situación de Riesgo nº3
Llegó finalmente la medianoche.
Los críos seguían encerrados jugando en el cuarto, así que mi cuñada y yo subimos a buscar todo. Mientras ella juntaba, uno de los críos amagó a salir - las puertas de los cuartos están enfrentadas en un pasillo muy angosto - así que rápida y veloz, me metí en el cuarto y los llevé hasta la ventana, de donde podían verse los fuegos artificiales que la gente estaba tirando - contraviniendo las normas de San Martín que prohibe tirar fuegos artificiales por miedo a los incendios... eran de bonitos... Y mi maniobra funcionó por un par de minutos. ¡Mirá ese! Hasta que la Ro gritó "¡Desde el patio se van a ver mejor!" y antes de que pudiera detenerlos, el malón salió del cuarto y corrió por las escaleras.
Atrás salí yo a los gritos, "¡Al patio! ¡Vayan para el patio!" sintiéndome no sé por qué, como una de esas niñeras en las películas a las que nadie le da bola.
Porque Dios es grande y los fuegos artificiales llaman, ninguno de los críos miró para el living - dónde todos los adultos hacían malabarismos para esconder los distintos paquetes - y salieron directo por la puerta al patio de atrás, dónde ahí sí, merced a la actividad ilegal de los vecinos de la zona y al primo mayor, que custodiaba la puerta de entrada, logré mantenerlos distraídos tiempo suficiente como para que vinieran a buscarnos al grito de "¡pasó Papa Noel!", momento en el cual los fuegos artificiales perdieron todo su encanto y todos corrieron para adentro otra vez.


* Situación de Riesgo nº4
Zeke abrió un camión de bomberos, chocho.
Su primo Juan, feliz de que le hubiera gustado le dijo muy contento "lo compramos con mi mamá".
A Zeke la implicación le pasó por arriba.
Era un camión de bomberos - y mirá, la escalera se levanta -, honestamente, ¿que importa quién lo compró?


* Situación de Riesgo nº5
Esta situación no fue navideña, pero viene al caso por que mantiene la línea.
A la Ro se le aflojaron las paletas. Una se cayó, la otra no. Quedó atorada. Se torció de manera impresionante y ahí quedó. Finalmente saqué turno con la dentista, que me dijo que volviera en dos semanas que la íbamos a sacar. Ayer fueron dos semanas.
La Ro lloró, pateó y mordió cuando la médica la pinchó.
En serio.
Le puso la anestesia, le prometió que no le iba a doler - promesa que cumplió, pese a todo - y aún así, la Ro se tapó la boca con las manos y se negó a dejar que le sacáramos el diente. Finalmente, después de quince minutos de hacerle la psicológica yo le agarré los brazos y la cara, la doc la sostuvo con un brazo y en quince segundos, pese a los gritos y las sacudidas, sacó el diente de un solo tirón. "¿Te dolió?" el gruñido de respuesta fue una chinchuda negativa.
Esa noche, la Ro puso el diente abajo de la almohada, con una carta para el Ratón Perez, pidiéndole que no se llevara el ratoncito de plástico donde había metido el diente porque había sido un regalo de la doctora y muchas gracias.
Esta mañana, me estaba arreglando para ir a trabajar, la Ro se levantó temprano y ahí me di cuenta, como una tarada, que me había olvidado de poner la plata abajo de la almohada - sí, sí, lo sé, soy una pava, no se aproveche de la situación, Bebilacqua, que uste´no tiene altura moral. La Ro llorando le mostraba a Juani, la chica que limpia, que el ratóncito de plástico todavía tenía el diente y yo pensando frenética como mierda solucionar el problema.
"¡Mamaaaaaaaa!" la tragedia griega.
"¿Sabés lo que pasó, Ro? Vos estás de vacaciones, así que seguro Perez contaba con que vos te ibas a levantar mas tarde y te debe haber dejado para lo último. Volvé a dejarlo abajo de la almohada, que seguro en un rato se lo va a llevar."
"¿Vos decís?"
"Sí. Andá a lavarte los dientes y hacer todo."
No muy convencida, se metió en el baño y yo corrí a hacer el cambiazo. Y justo a tiempo, porque dos segundos después salió corriendo del baño a buscar su diente de la almohada, porque ya que estaba le iba a dar una cepillada también, para que estuviera limpio para el ratón.
Que felicidad la suya - y que alivio el mío - cuando encontró que el diente y la carta se habían ido, el ratón de plástico no y la plata había llegado. Me fui a trabajar mucho mas tranquila, mientras ella le contaba a Juani, feliz, que ¡el ratón había pasado cuando ella estaba en el baño!

Mantener la magia es estressante.

23 dic 2011

La Verdad Sobre el Viejo


Las fiestas.
Otra vez.
Suelen suceder por estas fechas. Es una de esas cosas invitables. 365 días después, pumba, acá están otra vez.

No que me vaya yo a quejar, no, a mí me gustan las fiestas. Me gustan las luces, y la expectativa, y las cartas a papanuel, y esperar a que lleguen las doce, y planear la comida, y comprar los regalos, y saludar a la gente, y los días feriados, y armar el arbolito, y luchar con Ro para que no cambie de lugar todas las figuritas del pesebre todos los días, y tratar de explicar qué se supone que es el cumpleaños del niño Jesús, y las cenas en familia, y que no, no hay nieve porque vivimos en otro país, y escuchar una y mil veces todo lo que Zeke quiere que le traigan, y ver el arbolito brillar en la oscuridad, y recordar navidades pasadas, y comer turrón de jijona, y pensar en la gente que ya no está, y que sé yo. Yo sé que hay gente cínica por ahí que habla de consumismo y de hipocresía y bla bla bla, y sí, yo entiendo que a no todo el mundo le gusten las fiestas. Pero a mí me gustan y así como yo me banco a los cínicos, que los cínicos me banquen a mí. Hay lugar para todos. He dicho.

Pero esta Navidad me preocupa un poco.

Bah, me preocupa es un decir, no voy a perder el sueño por esto, mas se perdió en la guerra y todo eso que les gusta decir a los viejos, pero este año vamos a pasarla con mi cuñado.
No, no es eso lo que me preocupa, cómo se le ocurre, no. Lo que me preocupa son los hijos de mi cuñado. Que no, no es pasarla con ellos el problema tampoco, usted realmente quiere hablar mal de la familia de mi marido, que cosa, eh. Seguro que usted es de los cínicos de los que hablaba antes.

No, el tema es el siguiente. Los hijos de mi cuñado no creen en Papa Noel. Y los míos sí.
No veo cómo esa mezcla puede terminar bien.
Para los míos, digo, porque los suyos van a salir igual que como entraron, son los míos los que probablemente vayan a salir de estas fiestas desasnados. Y en lo que a mí respecta, preferiría que siguieran creyendo un poco mas, si a nadie le molesta, gracias.

Así que ahí estamos. No hay mucho que nadie pueda hacer. En algún momento, el mas chico de los primos - el mayor tiene catorce, dudo honestamente que le interese desmistificar al viejito pascuero, él lo único que debe querer es el regalo que pidió a la eminencia gris detrás del mito - que tiene cinco años y medio y un espíritu beligerante de un kilómetro de largo, va a lanzar su bomba de "Papanuel no´siste" y se va a armar el tole tole.
"Sí existe, ¿no es cierto, mamá?" puedo imaginar a la Ro preguntándomelo como si ya hubiera sucedido, mireloqueledigo. ¿Y qué hago yo ahí? Porque una cosa es seguir una idea preconcebida y ambigua, al cabo que decir "Papa Noel te va a traer los juguetes", siempre puede ser un código. ¿Pero mentir de manera descarada a una pregunta directa? A mí me cuesta. Ya veo que esto salta en los años de terapia por venir y mi hija se muda a otra ciudad sólo porque "¡vos me mentiste!"
Los adolescentes pueden llegar a ser muy emocionales.

En fin, supongo que cruzaré el puente cuando llegue. Al cabo que anticiparme a las mentiras que puedo o no llegar a contar, sólo trae dolores de cabeza.
Yo no me acuerdo cuando dejé de creer. Primero creía, después no creía, y la vida continuó sin traumas ni bajas materiales que lamentar. Estoy bastante segura que llegado el caso, eso es lo que va a pasar en mi casa y eso será todo.
Pero tengo que admitir, aún cuando ya hayamos establecido que usted es un cínico y probablemente no me entienda, que me va a dar una cierta penita, si todo esto que me temo llega a suceder.

20 dic 2011

Una Vueltita Mas


Y una vez más, el planeta y yo completamos otra vuelta alrededor del sol.

Señoras y señores, el domingo fue mi cumpleaños - no, Bebilacqua, no le voy a decir cuantos años cumplo, y no, no quiero escuchar el chiste de la vieja y la cadera de plástico, ¿dónde se piensa usted que está, eh?

Hubo cena el sábado con el hombre de mi casa, y aproveché la falta de prole alrededor para tomar algo de vino - sí, me puse alegre, y a mucha honra, no todos los días se cumplen años y mas aún, no todos los días salgo a comer sin mi séquito.
Hubo desayuno en la cama - me despertaron, como siempre, los gritos y reclamos de la muchachada, pero H se hizo cargo y aunó esfuerzos con los hunos y los otros y entre todos me hicieron el desayuno... Para qué vamos a hablar de la cocina que hubo que manguerear después, todos sabemos que a caballo regalado... ¡Miren! ¡Qué lindo! ¡Hay flores frescas en la bandeja!
Hubo almuerzo con mis suegros - mi suegro hizo una carne al horno que estaba de buena... No sé qué le puso, pero estaba para hacerle un monumento al hombre, a la carne, a las papas, a las batatas, a las manzanas y a la ensalada. Casi que no le pude hacer justicia, con el desayuno que me habían traído unas horas antes... Sí, sí, casi, tampoco íbamos a andar desperdiciando.
Hubo tarde con pelopincho y dibujitos, esperando a mis amigas para tomar el té con facturas.
Hubo té y facturas con amigas.
Hubo torta y velitas.
Hubo muchísimo cariño, regalos, muchos niños, algo de viento, muchas risas, agua, montón de juguetes, sonrisas, bastante calor, mucho sol, máscaras con brillantina, cantidad de abrazos y besos, mucha comida, historias divertidas, montón de fotos, varios llamados, muchísimos mensajes, y al final del día hubo sopa.

Fue un día excelente.

Con suerte, en un año tengo otro igual.