Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

20 feb 2010

Viernes de Pochoclo


Por ser viernes a la noche y estar jugando con Zeke a los autitos y mirando a Ro jugar con su jueguito de pc - "mirá mamá, y ahora hace esto!" - voy a hacer un post breve. Mas que un post un link, porque estas películas realmente suenan a algo que yo puedo llegar a disfrutar.

Robin Hood - Ridley Scott
Alice in Wonderland - Tim Burton
The Sorcerer´s Apprentice

Todas pochocleras, todas de viernes a la noche, todas de esas que me gustan a mí...
También tengo un par de serias y sesudas en mi lista, pero no estoy de humor esta noche, esta noche sólo quiero pensar en películas que hacen que uno haga "UH!!" y nada mas.

18 feb 2010

Instantáneas Trasnochadas



3am

- Guada...
- ...
- ¡Guada!
- ¿zzgsrhh?
- ¿Escuchás ese zumbido?
- ¿Eh?
- Como un motor.
- ... no`cucho na`...
- ¿Podés dormir con ese ruido?
- ... ¿mmhe?
- ¿En serio no lo escuchás?
- ... ¿qué cosa?...
- Ese zumbido. No me digas que vos podés dormir con todo ese ruido.
- ... ¿qué ruido?
- Una vibración. Se mueve toda la cama. No me deja dormir.
- ... de qué estás...
- ¿No lo sentís?
Al borde del llanto o el asesinato,
- no...
- Pero está ahí. No sé cómo podés dormir.
- ...
- Bueno, dormite.
- ... gracias...

. - .

Suena el despertador del celular de marido a las 7 45. La luz entra por la ventana. Èl apreta el snoozer. 7 minutos después suena de nuevo y ella se levanta para usar el baño antes de que él se bañe. Se vuelve a meter en la cama, a esperar su despertador que suena a las 8.
Pasan los minutos, el despertador no suena. Estira la mano. Marca las 7 04. Manotea y su reloj pulsera también marca las 7 04. Parpadea, el ruido de la ducha llena la casa.
Se levanta hasta el living y a través de ojos pegados mira el reloj, contando en su cabeza que si tiene una V y dos I entonces no son las 8, ¿no?
Camina hasta el baño arrastrando los pies, abre la puerta y murmura,
- Son las 7, no las 8, se desconfiguró el maldito reloj de tu celular de nuevo. - y mientras lo escucho putear abajo del agua me meto en la cama para tratar de dormir la hora que queda.

. - .

otras 3am

- Guada...
- ...
- ¡Guada!
- ¿mmmh?
- Hay un mosquito.
- ... ¿eh?...
- Un mosquito. ¿No te molesta?
- ... ¿quién?...
- El mosquito.
- ¿Dónde?
- Acá en el cuarto. ¿Podés dormir con el mosquito?
- ... ¿mosquito?
- Me zumba en la oreja.
- ... ¿eh?
- Así nadie puede dormir.
- ... no...
Prendida de luz, danza alrededor del cuarto con revista en mano, mujer con cabeza bajo las mantas, puteadas varias, asesinato de mosquito, hombre satisfecho,
- Listo. Ahora ya podés dormir tranquila.
- ... gracias ...

17 feb 2010

El Problema no es del Chancho...


La cuestión con que Zeke no hable no es tanto que "no hable" exactamente, como que uno - mea culpa - tiende a subestimarlo. El hecho de que no comunique la procesión que le va por dentro - como no sea con gritos, señales y dos palabras sueltas repetidas hasta el hartazgo - implica que uno tienda a pensar que la procesión que le va por dentro es una procesión mas bien chiquita. Es una injusticia lo mío, terrible, algo que me esfuerzo por no hacer, pero es tan fácil pasar por arriba a alguien que no hace comentarios respecto de nada y se queda piola con casi todo, mas cuando convivo con el otro lado del espectro, que desde que nació supo como pedir lo que quería a viva voz y bien que lo quería ahora.
Yo sé que Zeke sabe los colores, que sabe las formas, que conoce los animales, etc etc, y que entiende perfectamente lo que uno le dice - y lo que no también -, pero eso no quita que de tanto en tanto yo no lo estafe un poco con el crédito que le doy.
El otro día Rorro me pidió que le pusiera el juego de Pipo en la pc de su cuarto y mientras yo ponía el cd le dije que fuera a buscar los banquitos para sentarse. Ni corto ni perezoso Zeke salió corriendo y se trajo el banco blanco del baño. El banco blanco del baño es cuadrado y tiene un asiento ancho, mucho mas cómodo que el banco de la cocina que es redondo y de asiento mas bien pequeñito.
La Ro lo primero que hizo fue chillar porque "yo quería ese banco!" a lo que le dije "jorobate, lo hubieras ido a buscar vos antes."
Mi niña me miró con cara de "ah, sí?" - todos conocemos esa cara, todos la hemos usado - se dio vuelta y enfrentó a su hermano con su mejor cara de ángel, "Zeke, no me das ese banquito y vos te sentás en el otro?" Zeke lanzó una de sus exclamaciones inarticuladas y la Ro se dio vuelta triunfante, "Dijo que sí."
Yo resoplé, "Rosario, no seas caradura, ni siquiera te entendió."
Zeke, endemientras, trajo el banquito hasta donde yo estaba, con el ceño fruncido porque pesa el coso de madera, lo puso frente la pc, y luego se alejó, en vez de acomodarse para que yo lo subiera como siempre hace. Esperé un segundo y él me miró expectante, y al ver que yo no caía, se señaló con ambas manos y señaló la cocina, con una exclamación mas bien apremiante. Parpadée, "¿querés el banquito de la cocina?" y él movió la cabeza satisfecho, sonriendo como si yo hubiera dicho algo particularmente inteligente. Rosarito desde la puerta me puso cara de superada y se fue a buscar el banquito redondo.
Yo miré a mi niño, dándome cuenta de que una vez mas lo había juzgado corto y cuando la Ro trajo el banco y él se acomodó para que lo subiera, dejando a su hermana tener el banquito blanco, tuve que contenerme para no apachucharlo todo, porque no le hubiera gustado nada, considerando que Pipo ya estaba diciendo Hola a todo pulmón.
Por suerte este año empieza el jardín, a estas alturas se vé que yo ya no puedo incentivarlo mas.

16 feb 2010

Este No es un Post Sobre Zombies...


No iba a escribir sobre San Valentín. Es terriblemente trillado escribir sobre San Valentín en San Valentín. Sobre San Valentín hay que escribir el día de la Bandera, o el día del Trabajo, o el día del Animal, pero no EN San Valentín.
Yo iba a escribir sobre zombies.
Al cabo que uno puede escribir sobre zombies cuando le de la gana. Es parte del encanto de los zombies. No tienen un día posta - "para este Día del Zombie regale a sus seres querido este pequeño cerebro enchapado en oro,que hará las delicias de su familia" - así que nada, como te salga. Iba a escribir sobre los zombies porque el sábado a la noche tuve una encantadora - nótese el retintín en el tonito - pesadilla en la que era perseguida por estos bichos y me levanté con una taquicardia galopante que me tomó un buen rato poner bajo control. Malditas películas de terror.
Pero resultó que este 14 de Febrero estuvo marcado por dos acontecimientos bastante sanvalentinentes - sanvalentineros? sanvalentinenses? sanvalentinarinos? - así que no puedo evitar pisar el palito y caer con todos los demás.
Acontecimiento A - a una de mis amigas el novio, con el que convive hace unos años, le dijo que quería tomarse un tiempo y como la casa es de él, ella tuvo partir en busca de otro techo. Esto no es tanto sanvalentinero - o cualquiera de sus acepciones - como anti San Valentín, pero hay que reconocer que entra dentro de la bolsa llena y rellena de amores y desamores de las que esta fecha está plagada. Una caca, vean. Porque no conozco los detalles todos de la cuestión, pero hay que ver qué momento que eligió el joven para desentenderse de todo el asunto.
Acontecimiento B - a otra de mis amigas - porque yo tengo mas de dos, aunque mucha gente me lo descrea - un ex novio, que desapareció hará cosa de un año porque él solo y sin ayuda decidió que no estaba listo para asentarse, para formar una familia, que él estaba divorciado y ya tenía un hijo y no quería empezar de nuevo, y que mejor armo las valijas y me mando a mudar, le reapareció como por arte de magia. Esto en sí, qué se yo, el mundo es un pañuelo y en el lavarropas todo se junta, pero este, sin mas, reapareció con una propuesta de matrimonio. En San Valentín. De la nada mas absoluta a una propuesta de matrimonio. En San Valentín.
Que hizo terapia, que ella es el amor de su vida, y que ahora sí está dispuesto a involucrarse.
Se ve que en el último año ninguna mina le dio pelota y decidió volver a probar suerte.
¿Soy yo o hay algo muy malo en esta imagen?
Por suerte para todos los involucrados, mi amiga lo mandó a freir churros y estamos viendo como bloquearlo de su celular - tiene que haber alguna manera, ¿alguien sabe? - como para que se deje de joder.
No hay acontecimiento C, mi San Valentín propio propio fue muy tranquilo, H y yo salimos a desayunar - a nosotros nos gusta desayunar afuera, hay algo terriblemente agradable en los submarinos calentitos y los tostados de jamón y queso, pero no es algo por lo que andar escribiendo a casa - sin los chicos y eso me hizo el día.
En resumen, yo iba a escribir sobre zombies pero el hecho de que algunos hombres parecen volverse estúpidos - y no zombies - alrededor de estas fechas, me hizo cambiar de tema.
La próxima vez.

12 feb 2010

Espiando Detrás de la Cortina


Yo soy del tipo de persona que chequea el final de los libros antes de leerlos para estar segura de que terminan bien. Billy Crystal lo hacía por que tenía una veta fatalista, yo lo hago porque no voy a mandarme a leer un choclazo de libro para que al final el protagonista muera de manera trágica y literaria y yo quedarme moqueando como una tarúpida.
Sí, yo sé que hay mucha gente que opina que esto es algo tonto y que le saca el suspenso al asunto, pero a mi aire, el suspenso lo tengo igual, al cabo que no sé cómo es que llegan hasta las página 457, sólo sé que llegan vivos. Aun cuando ha habido oportunidades en que he visto que mueren y lo leo igual. Es una cuestión de preparación psicológica. No es lo mismo una muerte súbita que una muerte anunciada.
Con las películas hago algo similar y pregunto por ahí, a la gente que ya la vio, si terminan bien. No pregunto quien es el asesino, tampoco es ne´sario saber que Bruce Willis es un fantasma o detalles como esos, pero me gusta saber de antemano si en películas como 2012 se mueren todos o tengo cierta esperanza - nunca jamás la hubiera visto si John Cusak hubiera muerto...
Yo no veo películas en las que muere John Cusak. Es una de esas cosas.
Este tipo de filosofía - no la de John Cusak, la de mirar el final de antemano -, por supuesto también me ha llevado a grandes sorpresas. Cierta vez bajé una película sobre una romance entre un hindú y una chica de no sé que otra religión, que alguien me la había recomendado. Viendome venir una gran tragedia shakesperiana y sin tener ganas de llorar galones, adelante la peli y pispeé el final, donde me los encontré a los dos caminando felices por los campos detrás de la casa de él. Una monada de escena, vieran ustedes.
Satisfecha de saber que terminaba bien, me instalé a verla. Linda película, colorida, romántica a decir basta, trágica como ella sola, pero yo iba armada con mi conocimiento de que había un happy ending esperándome al final de la cinta, así que soporté la guerra, las matanzas, la familia de él, la familia de ella, los años, que él cambiara de religión para ir a buscarla, el gobierno, la humanidad y su estupidez colectiva, y cual no sería mi espanto cuando al llegar a la estación de trenes, cuando ya - casi - libres de todo, con el hijo de rulos y ojos grandes a cuestas, el hermano de ella, en un último intento por ganarse el premio al peor familiar de la historia, lo empuja a nuestro protagonista, que cae debajo de un tren y lo aplasta.
¿EH?
Me quedé helada. Pero... ¿Cómo que se murió? Si yo vi... Me están cargando. La película continuó corriendo, todos lloramos como si el mundo se acabase, y unos minutos después el misterio se aclaró cuando ella se va a vivir a Inglaterra y recuerda cuando caminaba con él por los campos detrás de su casa en la India. ¿Porque no se van todos a... y se llevan sus memorias también? ¿Por qué no aclaran debajo que es un recuerdo, para la gente tramposa como yo? ¿Por qué no lo ponen en sepia y se dejan de joder? Dos horas y pico de película y toda la tarde deprimida.
Mi sistema obviamente no es infalible, pero pienso mantenerlo. Al cabo que por cada una que me falla hay varias que logro esquivar con el paquete de Carilina intacto.
Por alguna razón, sin embargo, de un tiempo a esta parte, me está sucediendo algo muy curioso, como una excepción a esta regla de exclusivos finales felices, un desvío en el sistema, una especie de loophole. Cada vez que por inercia, por aburrida, por curiosidad, por lo que sea, agarro algún libro al azar en la Cultu - alguno de esos que no te interesa leer realmente y sólo levantás porque está ahí - y lo hojeo, da la impresión de que engancho siempre la parte trágica. Pareciera un chiste. Hoy levanté The Pearl, de John Steinbeck - porque estaba sobre mi escritorio y lo tengo que ingresar al sistema - lo abrí por una página cualquiera y ahí estaba, sin anestesia, un grupo de gente persiguiendo a los protagonistas y matando al bebé. No leí mas que una página, no busqué nada, y me saltó encima, la pobre mujer cargando con su hijo muerto. Como para alegrar el día de cualquiera.
Y así varias veces, con Searching for Mr Goodbar, o Closing Ranks, o At the Beach, o lo que fuera, parezco tener un talento supíno para encontrar la peor escena sin siquiera tener que buscarla.
Supongo que es el karma, tratando de encontrar la manera de balancear tantos años de escaparme por la tangente a base de espiar el futuro, que viene a morderme el traste.

10 feb 2010

On the Cinamonn Tree...



Viniendo para la Cultu me encontré con un pajarito caido del nido.
No puedo con mi genio, no soy de esa gente que pasa caminando sin dignarse siquiera a destinarle un pensamiento, no me da. Me acerqué a mirar - todavía no sé cómo lo vi, marrón como era, entre la tierra y las plantas - y el pichoncito apenas si trató de escapar. Se ve que la madre ya lo había deshauciado al no poder subirlo al árbol de vuelta y las hormigas habían empezado a subirle por las patas.
¿Qué hice yo? Cargué con el animal, que se me durmió entre los dedos - apenas me ocupaba media palma de la mano, un nudito de plumas - y me lo traje para la Cultu. Lo instalé en un gorro de lana de la caja de cosas perdidas y el gorro lo puse arriba del monitor de la pc.
No duró mucho el pobre bichito. Se despertó un par de veces y miró a su alrededor, aleteó otras tantas, trató de tomar un poco de agua que yo le di, y un par de horas después murió. Yo sabía que eso iba a pasar - no pensé que fuera a aguantar ni siquiera un par de horas - no había muchas opciones, no había forma de que yo pudiera cuidarlo, era demasiado chiquito, pero creo que morir acurrucado en un lugar tibio vence a morir comido por las hormigas en un lugar frío cualquier día de la semana.
Lo saqué afuera y lo dejé en el jardín de atrás, en un pozo tapado con pasto seco. Ahora si las hormigas lo quieren pueden tenerlo, yo hice lo que pude.
Voy a andar melancólica por un buen rato...

8 feb 2010

A Veces Se Hace Largo...


Ayer a la tarde leí un cuento - leí varios, bah, un sólo cuento a mi no me llena, soy glotona - pero el que nos compete se llama The Corsage y no me acuerdo de quien es porque no lo tengo a mano como para aclararlo, pero doppo hago un adendum.
El cuento cuenta - mal cuento sería si no contara algo - la historia de una chica, enamorada de un chico - cómo la mayoría de las chicas - que se agencia un corsage al que le pusieron una maldición - el del título, por si no habían caido - que concede tres deseos a su porteador. Obviamente, siendo como es una maldición y no Robin Williams pintado de azul encerrado en una lámpara, las cosas no salen como uno quisiera y cuando ella desea que él la invite al baile, el flaco va y se mata al caerse de la torre de agua, donde estaba escribiéndole un graffiti. Hasta ahí triste, pero así es la vida. El cuento continúa, pasan un par de semanas y la noche del baile, Frankie - que así se llamaba la pava alrededor de la cual gira toda esta historia - llena de desconsuelo, desea, contra toda advertencia, que el pibe vuelva a la vida. Sentada en el suelo de su casa, sola y a oscuras - porque es un cuento de terror, obvio que va a estar sola y a oscuras - la chica escucha que algo llega hasta la casa medio cojeando, medio arrastrándose. Recién ahí cae en la cuenta de que el pibe se había hecho percha al caer de la torre de agua y no sólo eso, si no que ha estado enterrado mas de dos semanas y eso no puede ser bueno para una anatomía. El cuento termina con el chico tratando de entrar a la casa, disculpándose por haber tardado tanto, disculpándose por estar dejando todo hecho una pena, pero que algo no está del todo bien, y si no tendría un trapo, mientras Frankie desde adentro escucha aterrada como se mueve por el porche, haciendo toda una serie de sonidos húmedos y repulsivos, luchando por encontrar una manera de llegar hasta ella, todo el tiempo diciendo lo bien que la van a pasar en el baile ahora que él volvió. El último deseo de la mina es que él desaparezca.
El cuento en sí no me impresionó mucho - aun cuando está bien logrado el detalle de que la escritora nunca te muestra al chico hecho pelota, sólo las impresiones de él que tiene ella desde adentro - y continué con mi día y mi noche tan tranquila.
Por supuesto, porque cual sería el punto de esto ni no hubiera algo mas, para la trasnoche, por algunar razón, la imagen de la chica sola en su casa, con el pibe tratando de entrar, me empezó a llegar.
Serían las 5 cuando Zeke me despertó pasándose a mi cama - se viene con almohada y tigre y es difícil hacerle lugar a todo el séquito -, y las 6 cuando lo llevé - con almohada y tigre - a la suya. Estaba yo sentada haciéndolo dormir - porque mi alma se había desvelado, el muy turro, como si supiera que era lunes - cuando escuché alguien murmurando en el pasillo. Me quedé mirando hacia allá, esperando que apareciera la Rorro, puteando bajito porque ahora sí que yo no me iba a poder volver a dormir. Pero nadie apareció y yo seguí con el enano, que me miraba con los ojitos brillantes en la semipenumbra. Al rato - porque estuvimos un rato - escucho un lloriqueo en el pasillo y ya cansada levanté la voz y le dije a la Ro que estaba con Zeke, que viniera de una vez. Pero la Ro no apareció y dejándo al cachorro mirando el techo fui a buscarla, para encontrármela metida en su cama perfectamente dormida.
... No fue uno de mis mejores momentos, no.
Asumo que los ruidos los hizo la Rorro - que no sería la primera vez que habla dormida - y por milagro de la acústica sonaron en el pasillo justo junto a la puerta del cuarto de Zeke, pero aún así, después de Frankie y su corsage, las 6AM se me hicieron claustrofóbicas.
Me fijé que Zeke estuviera dormido y me metí en mi cama donde me tapé hasta arriba. Para cuando quince minutos después Zeke se apersonó otra vez en mi cuarto, abrazado a su almohada y a su tigre, les hice un lugar y a la merda.
Entre el crío, la almohada, el tigre, el susurro, el lloriqueo, Frankie y la madre que los re parió a todos se me hizo larguísimo hasta que sono el despertador.

6 feb 2010

Viernes de Batatas y Perfiles




Me compré un pastelito de batata cuando venía para el laburo - a mi los de membrillo no - y ahora que estamos él y yo frente a frente, me doy cuenta de que no pensé bien la situación y todo esto solo puede terminar mal... Primera dificultad técnica, el pastelito es bastante alto, lo cual va a hacer un tanto compleja la tarea de morderlo, y eso nos lleva a la segunda dificultad técnica: el pastelito tiene cuatro esquinas - que abarcan los cuatro costados - hojaldradas, tiesas y almibaradas que dan la impresión de que al primer mordisco se me van a clavar en el paladar sin ningun tipo de "atajate que ahí voy". La tercer dificultad técnica se desprende de la segunda y compete al hojaldre y todas las migas que estoy por hacer.
Obviamente ninguna de estas tres cosas van a detener mi avance y la aniquilación total del pastelito, pero quería compartir el hecho de que me pasé un par largos segundos estudiando el ángulo por donde le iba a entrar al coso y todavía no estoy segura de por donde empezar.
En otro orden de cosas y no hablando de nada, mientras el pastelito me espera, paseando con mi compañera de laburo por el facebook - sí, hasta que no empiecen las clases realmente no hay mucho que hacer en una institución educativa, no se sorprendan - terminamos en la página de una chica rubia X - es curioso como sin ser ni padre ni madre que ni perro que le ladre uno puede entrar en los perfiles de todo el mundo, yo por las dudas subo todas las barreras para que no pase ni la farolera. En fin, al caso venía que webeando resultó ser que en todas las fotos, RubiaX, mostraba el mismo gesto sonriente del mismo tres cuartos perfil derecho.
Las 42.
Una o dos, puede ser, a una le dijeron este es tu mejor ángulo aprovechalo, pero RubiaX se lo tomó a pecho y parece ser que el mismo que le dijera lo de tu mejor perfil no le explicó que si ponés las 42 fotos de tu mejor perfil juntas - distinto vestido, distinto ambiente, distinta compañía, mismo ángulo, mismo perfil, misma sonrisa - para la foto 8 todo el asunto iba a ser ridículo, para la foto 14 risible, y para la foto 31 una broma recurrente.
A la foto 12 yo aventuré que a lo mejor le pasaba algo del otro lado de la cara, pero en la foto 17 hay un espejo cerca y no pareciera, no. A la foto 42 mi amiga y yo dudamos seriamente ante la idea de mandarle un mensaje a RubiaX ver si lo hacía a propósito de huevona o si realmente no se daba cuenta de lo absurdo de todo el asunto. Pero descartamos la idea, a lo mejor lo tomaba como algo hostil.
Pero es estúpido ponderar imposibles y por qué la gente hace lo que hace. Cada uno tiene derecho a mostrar su perfil en tantas fotos - 42, madre de Dios - como le apetezca y quien soy yo cómo para andar criticando las idiosincracias ajenas cuando un pastelito me espera para un riesgoso rendevouz.

5 feb 2010

La Defensa Descansa


Este verano la Rorro aprendió a nadar.
Sí, sí.
Finalmente se animó y largó los bracitos/flotadores/flota-flota o como cada uno los llame y ahora anda como un pez de acá para allá.
Largó... bueno, largar lo que se dice largar... es mas bien un decir, no fue una decisión propia si no fue una decisión de la madre - ejem - que fuimos a conocer la casa nueva de mi vieja y cuando pasamos para la pileta - ejem - yo me había olvidado de llevar los condenados chismes - ejem... Pero mi niña, bendita sea su alma, persona valiente y arrojada que ella es, nos dijo que se iba a meter igual y allá partió en dirección al mar... bueno, a la pileta. Para cuando nos queríamos acordar la mocosa andaba tan tranquila, por arriba del agua, por abajo del agua - mas de tres segundos no le pidan, pero quien está contando - y animándose incluso a las partes mas hondas, con ese inimitable estilo perrito que tienen todos los críos al principio del mundo.
Toda esta narración con final feliz es por supuesto para reivindicar un poco a las personas como yo que padecemos de memoría de pez dorado. Ese tipo de personas que salen de su cuarto con algo en la mano y para cuando llegan a la cocina, oia, ya no está, y allá va uno como un pelotudo a hacer el camino a la inversa a ver donde cuernos lo dejó, pero si yo lo tenía cuando salí del cuarto...
Si yo no me hubiera olvidado los susodichos cosos inflables la chica todavía los estaría usando y el video, filmado exclusivamente para mostrarle a su tía Fifi ("¡¡Mirá, Fifi!! ¡Mirá! ¡Y también en lo hondo!") como nada sola y sin ayuda, nunca hubiera existido.
No me voy a poner a ahondar mucho en el tema, siempre tan a flor de piel en mi caso porque mi marido no puede entender que no es falta de interés - "vos no te acordás porque no te importa" - si no verdadero despiste - "claro que me importa, ¿vos crees que quiero dejar el control remoto adentro del microondas?" - pero estoy segura de que muchos de los inventos de hoy día son culpa de que alguien se olvidó algo importante y alguien mas tuvo que sacarse algo de la galera para llenar el bache.
"¿Cómo que no trajiste la cinta para atar el paquete?"
"¡Me olvidé!"
"¡Vos siempre te olvidás todo!"
"¿Qué hacemos ahora...?
Et voilà, inventaron la cinta scotch.
Como ese caso debe de haber miles.
O, como en mi caso -"¡¿dónde están los flotadores?!" - aprendieron a nadar.

3 feb 2010

El Primer Paso Marca el Ritmo


En el momento en que levantábamos las copas para brindar, de las 11 59 del 31 de diciembre a las 12 del 1 de Enero, casi como si nos estuvieran espiando para agarrarnos in fraganti, se apagaron todas las luces en la casa de mis suegros.
Mi suegra lanzó una puteada, alguien dijo de ir a buscar las velas y cuando ya nos separábamos a tientas para ocuparnos de todo, por arte de biribirloque, plaf todas las luces volvieron a encenderse.
Alguien, el mismo de las velas probablemente, comentó que debía de haber sido una subida de presión que saltó los tapones o alguna huevada así y todos, aliviados de no haber tenido que salir corriendo a buscar las benditas velas, levantamos nuevamente las copas, para ser coartados nuevamente por un apagón general.
Mi suegra puteó nuevamente, que ahora que lo pienso se ve estaba un poco tensa, y ahí nos empezamos a preocupar un poco - no por mi suegra, por la electricidad - que a los dos segundos volvió con un crujido audible, llenando de vuelta el mundo con ese zumbido subsonoro y peremne que nos rodea.
Nos miramos por un momento, un tanto confundidos, tratando de encontrar la explicación, cuando mi suegro, la proverbial bombita prendiéndose sobre su cabeza - a la misma vez que las luces se apagaban en toda la casa otra vez -, murmuró algo sobre "Zeke y la con..." y, en el momento en que se hizo la luz again, partió de la mesa en dirección al cuarto de la TV.
Veloces salimos todos atrás suyo, para quedarnos inmóviles cuando la oscuridad cayó violenta. La voz de mi suegra - sin putear esta vez - explicó indignada que Zeke había tomado la mala costumbre de subirse al sillón y alcanzar la caja de los fusibles, donde se divertía subiendo y bajando la térmica.
La luz volvió y yo aceleré el paso, para congelarme al siguiente apagón. Luz, movimiento, oscuridad, inmovilidad, en una repútisima versión de juego Congelados.
Llegamos en malón - un malón fracturado y por tandas, pero malón al fin - al cuarto y efectivamente, ahí estaba el demonio de niño, trepado al respaldo del sillón, la mano dentro de la caja de los cables, mirándonos entrar con una sonrisa feliz de oreja a oreja, mientras el resto de los locos bajitos le hacía corro de lejos, para no quedar pegados cuando llegara la ley - porque todos saben que en estos casos la justicia suele ser veloz y pesada.
Ni bien lo avisté, apagó la luz y yo me quedé quieta para no pisar a nadie. La luz se prendió, di un paso y Zeke la apagó de vuelta, los intervalos cada vez mas cortos, el chico cada vez mas frenético, los ojos cada vez mas grandes, al darse cuenta de que la joda se le acababa y se le venía encima la noche.
Para cuando llegué hasta él, entre gritos, amenazas, tropiezos y apagones, a medio camino entre la furia callada y la carcajada atragantada, lo bajé de un brazo y lo reté hasta dejarle la oreja morada, mientras los adultos, que ya habían abandonado el juego, hablaban sobre su educación, sobre los peligros de la electricidad y lo caro que estaba el jamón.
Los hijos a veces...
Después de este breve interludio - recuperemos la calma, pongamos a los chicos a ver televisión una vez mas, encintemos la caja cuestión de que nunca nadie jamás pueda volver a abrirla -, volvimos a la mesa y logramos brindar, aun cuando tengo que decir, ya pasaban varios minutos de las doce. Esto me hace pensar en cómo vendrá la cosa, porque si bien enero estuvo bien, todavía nos quedan 11 meses para contar, y si este cuento da la pauta de como va a seguir, el resto del año va a estar lleno de gente con la mano en la térmica tomándonos pa`la chacota.