Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

24 oct. 2009

Venganza


Vino ayer a la tarde Juan Cruz, un amigo de Rorro, a jugar a casa.
La pasaron bomba. Corrieron por todas partes y alrededor de todo, jugaron a todo lo que pudieron jugar, hubo carreras, persecusiones y manchas, tomaron el té con galletitas alrededor de la mesa grande, e hicieron basicamente todo lo que los chicos de cuatro años hacen cuando tienen tiempo, espacio y energia - que de los tres es lo que les sobra. Y atrás de ellos, como una mini sombra, Zeke, con sus dos años recién cumplidos, que aun cuando todavía no está a la altura de los otros dos, ya está en una posición mas favorable para ser incluido en las carreras, las persecusiones, las manchas, las tomadas de té con galletitas alrededor de la mesa.
De mas está decir que el petiso estaba feliz.
Así pasó la tarde hasta que bajó un tanto el sol y Rorro dijo de ir adentro a jugar a la computadora. Acomodó todo el aparato, eligió el juego, sobornó a su abuelo para que lo abriera, instaló a Juan delante de la pc, se acomodó al lado suyo - no, yo no quiero jugar, yo lo veo jugar a él - y Zeke quedó fuera del equipo olímpicamente.
El enano aguantó el abandono un rato, esperando que las cosas volvieran a animarse, y finalmente, harto de que esta gente no le diera pelota, se escurrió debajo de las dos sillas, se llegó hasta el cpu que está semiescondido al costado del escritorio contra la pared, y sin decir esta boca es mía, apretó el botón.
En mi opinión hizo fantástico, él quería algo y buscó resultados.
Por supuesto a los otros dos no les hizo nada de gracia el numerito y lo exiliaron del estudio de Susana por el resto de la tarde.

1 comentario:

zorgin dijo...

la venganza es un placer que va más allá de las consecuencias