Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

30 jun. 2010

No Hay Peor Ciego...


Venía el otro día caminando para la Cultu cuando en una de las esquinas de la Avenida Argentina vi a un ciego esperando que alguien lo ayudara a cruzar. Yo venía caminando por la plazoleta del centro, o sea que entre que lo vi y llegué hasta él varias personas habían ya cruzado la calle, ignorándolo olímpicamente.
Me paré a su lado - era un chico joven, no llegaría a los 30, alto, me sacaba casi una cabeza, y bastante pintón, lo cual siempre es un bonus cuando una hace una buena acción - y sin mas preámbulos, porque no es como que fuera a notar que yo lo estaba mirando, le pregunté,
"¿Te ayudo?"
"Sí, gracias," lo sujeté del brazo, esperamos un minuto porque nuestra conversación, breve como fue, había durado el final del semáforo y luego caminamos juntos los 15 pasos que nos separaban de la otra vereda. Nos separamos en la esquina - "gracias" "por nada" - y seguimos nuestros días respectivos.

Al día siguiente, caminando para la Cultu again, me encontré con otro ciego, parado en otra esquina, esperando ayuda, confiando en su prójimo. Esta vez era un hombre ya mayor y de pie al otro lado de la calle Yrigoyen, directamente frente a mí. Mientras yo esperaba para cruzar, varias personas pasaron junto a él y apenas si le prestaron atención como para no chocarlo. Cuando el semáforo me dio el paso, crucé la calle, me paré junto a él y con la educación que mi viejo me enseñó pregunté, "Lo ayudo?" El me sonrió y aceptó mi ayuda. Me puso la mano en el hombro y cruzamos, yo levantando la mano en dirección a los automovilistas para pedirles un segundo más porque el semáforo nos cambió encima. En la esquina él siguió caminando y yo volví a esperar las luces, para poder cruzar la Yrigoyen por tercera vez, ya un tanto tarde porque tengo la mala costumbre de salir muy sobre la hora.

Estas veces, obviamente, no fueron las primeras veces en que me he encontrado haciendo esto, aun cuando llamen la atención por ser en continuado. Un tiempo atrás, llevando a Zeke en el cochecito y a Ro de la mano, me crucé con una señora en las mismas circunstancias, de pie en una esquina, bastón blanco en mano, ignorada por los transeuntes. Y tengo que decir, no es lo mas fácil cruzar la calle con un cochecito, una nena, un par de bolsas y una señora que no ve, pero lo logré sin mayores problemas y eso fue todo...
Ahora, este post no es un resumen para que me den una medalla al mérito - conozco un par de personas que se carcajearían ante la sola idea - ni nada por el estilo, este post es tan sólo para comentar, si yo puedo hacerlo y no me lleva mas de tres minutos, ¿¡POR QUÉ EL RESTO DE LA GENTE NO?!

Me agota, lo juro, la humanidad y su ombliguismo mal educado me agota.

29 jun. 2010

Al Otro Lado de la Reja


Antes de tener a Magenta, tuvimos otro perro. Bah, Henry tuvo otro perro - aramos dijo el mosquito - que decidió que yo era aceptable y me adoptó una vez que me mudé a Neuquén.
Max, que así se llamaba el animal, era un perro mediano, con aspiraciones de cocker de pelo corto, amarillo, que alguna vez había parecido de raza pero que a la vejez el medio pelo se le empezaba a notar. Estaba ciego de un ojo, tenía un caracter muy mal parido, le gustaban los mimos en la panza y dormir abajo de la estufa.

Pero lo mas particular que Max tenía era que era un tipo independiente. Todas las mañanas, a primera hora, uno le abría la reja para que saliera a la calle y allá se iba él, a hacer su ronda por el vecindario. Acompañaba a la vecina de al lado en sus caminatas hasta la Plaza de las Banderas, le ladraba a través de la reja al perro enorme de a la vuelta, jugaba con la perra negra del otro lado de la calle y mil cosas mas que probablemente nunca sepamos.
Eventualmente, cuando se aburría de todo esto, volvía a la casa, lloraba junto a la reja hasta que alguien - "otra vez? uy, pero que perro pesado" - le abría y así se pasaba el día, pidiendo entrar y salir, sin necesitar nunca que nadie lo acompañara a ninguna parte.
Era un buen sistema. A veces tardaba en volver, mas de una noche la pasó afuera, y siempre estaba el riesgo de que no volviera - los accidentes pasan - pero él nunca falló.

Lo mataron un mediodía en que Susana había ido a buscar a Rorro a la guardería. Curiosamente, nada que ver con sus salidas individuales. Volvían los tres, Susan empujando el cochecito, Max como siempre deabulando a su alrededor, cuando se metió sabe Dios donde para salir lloriqueando, acostándose en la cuneta. Susana, con la bebé al rayo de sol, no se quedó a mirar y para cuando llegó a casa, sin el perro detrás, me pidió que fuera a chequear.
Lo encontré justo donde ella me dijera, muerto nomás, con un agujero en un costado, como de un punzón. Nunca supimos en donde había sido, si fue a propósito o un accidente. Me senté en la vereda un rato, acariciándolo, después lo saqué del camino y lo dejé en un baldío, para que se lo llevaran.

Y se me puso triste el posto cuando no había sido mi intención.
Sepan ustedes disculpar.

A lo que yo quería ir es que a Magenta, con el tema de que nadie puede sacarla a pasear en la semana por falta de tiempo y que el jardín es grande pero no le alcanza para correr, estamos, de a poco, dejándola salir sola a la vereda. Bien tempranito, o cuando ya pasan las once, cuando no hay casi autos, le abro la reja y la dejo salir para que corra.
Da gusto verla estirarse a todo lo que da, corriendo de punta a punta. Es un perro lindo de ver correr.
Anoche Zeke me acompañó y nos quedamos paraditos como dos vigias, viéndola desaparecer en la esquina, esperando que volviera, llamándola cada tanto - mi "Magenta!" tratando de sonar autoritario, su "`kenka!" todo cariño preocupado - hasta que se aburriera de tontear y desandara el camino, corriendo con el embiste de un trén, casi volteando al enano en su afán de volver a casa.

Es bueno tener perro otra vez.

25 jun. 2010

La Razón del Fuego


Alguien me hizo el comentario una vez que poner videos en un post es hacer un poco trampa, porque da la sensación de que uno no se gastó nada en pensar un poco, en tratar de pergeñar algun escrito ingenioso...
Considerando lo mucho que me cuestan los subtitulados de estas cosas - los programas nunca parecen funcionar de una vez a la otra, es como si se perdieran piezas... como si yo anduviera cambiándolos de cajas o algo así - le respondo a esa persona, con todo el respeto que me merece, y presten atención a esto, porque no es fácil hacerlo por escrito... - es muy difícil describir el sonido que hace la lengua cuando uno la pone entre los labios y sopla pero allá voy - ttpprrrrhhhhjjjj... !!!

Es complejo escribir cosas sin vocales. Se pierde el efecto. No sé como lo hacen los Islandeses.

Entonces, sin nada mas que agregar, sólo porque es viernes - aún cuando yo quería subirlo ayer jueves y todo el asunto de los programas en falla me lo impidió - los dejo con un extracto de Couplings, que siempre me hace carcajearme.

Un poco de background: la rubia en la punta de la mesa encontró entre las cosas de su novio, el Comodoro Norrington - si no vieron Piratas del Caribe, ese sería el hombre en la otra punta de la mesa, Jack Davenport - una película porno sobre lesbianas y no le ha hecho nada de gracia,... algunas mujeres son muy sensibles respecto a esto. El resto de los demás a la mesa son los amigos de siempre excepto una.
El flaco de los pelos parados está tratando de levantarse a la chica junto a él, que piensa que él es gay - esta es la chica que no es parte del elenco estable.

Los subs en inglés venían con la copia, así que siéntanse libres de leer los amarillos - míos - o los blancos - de alguien mas.


video

24 jun. 2010

Este Dedito...


Estaba yo sentada en la computadora, webeando tranquila. La luz del sol entraba por las ventanas. En el sillón Zeke miraba dibujitos abrazado a su eterna almohada - Linus y su mantita vienen a la mente - y Rorro se estaba sacando las medias... Mis niños viven en patas, pese a los comentarios de la abuela respecto a la salud y a los resfríos en general.

Yo continué leyendo mi novela cibernética, Zeke señaló algo en la pantalla, Rorro se puso a limpiarse la pelusa de entre los deditos de los pies, algo que desde chiquita le divierte muchísimo y la tarde siguió su curso, pacífica.

Un par de minutos después la Rorro comentó, con un cierto temblor en la voz,
"No quiero que las cosas cambien."
Zas, pensé yo, la tarde pacífica mirándome con sorna. ¿Y esto de donde salió?
La miré, ella estaba con la mirada fija en los dedos de su pie derecho,
"¿Por qué lo decís? ¿Qué cosas no querés que cambien?"
Ella estudió su pie con mas atención,
"Las cosas. No me gusta que cambien" le tembló un poco el labio inferior "Me gusta que todo siga como está."
Sonamos.
Llegó la hora de explicar la evolución, y el progreso, y que no siempre es para peor y que bla bla bla... ¿No se supone que tengo un poco mas de tiempo antes de empezar a hablar de la naturaleza del cambio?

"Bueno," empecé yo, que no soy muy buena para las charlas profundas - como decía Charles Haughey, muy muy adentro, soy una persona muy superficial - "Las cosas tienen que cambiar, Ro, no puede evitarse... Es... " merda, tema difícil para mi si los hay porque tengo que admitir que yo tampoco soy una gran fanática del cambio.
"¿Qué cosa te molesta que cambie?" pregunté al final, a ver si yendo de lo general a lo particular podíamos sacar adelante esta conversación, pensando en qué grandes cambios había habido en su vida y no recordando ninguno llamativo.

Ella levantó su pie derecho y me lo mostró, llena de angustia,
"Mi dedito. Antes mi dedito chiquito estaba lleno de mugre y ahora no. No quiero que deje de estar lleno de mugre."
Me mordí la boca para no soltar una carcajada.
"¿Eso es lo que no querés que cambie?"
"Ya no hay nada que limpiar."
Asentí, y dejé la computadora, dándome cuenta de que después de todo sí era una conversación que podía tener.
Y la tardé retomó su curso.

22 jun. 2010

Croki Croki


El sábado terminé de grabar y armar los CDs a última hora - sí, y qué? Henry ya me hizo el speach de como dejo todo para último minuto - vestí a los niños a velocidades relámpago - Rorro estaba de estreno, pollera de jean, zapatillas, polera y cancanes rosas, su trenza de peluquería todavía bien armada; Zeke, que tuve que despertarlo de la siesta a llanto vivo, estaba un poco menos arreglado y hubo que bancarse comentarios del tipo "pero parece un crotito" que ignoré con mi mejor cara - y nos fuimos todos al salón.

Me fallaron casi todos los adultos - mal, muy mal - así que sobró un arrollado entero y mucha torta, pero vinieron casi todos los niños - bien, muy bien - así que Rosarito la pasó un kilo y dos pancitos.

Las highlights del día:
Mi amiga Lore empujó a Dani - la dueña de la casa donde suenan pianitos fantasma - dentro de uno de los peloteros. Ni que decir que Dani la pasó bomba jugando con su hijo entre las pelotitas.
La mamá de Joaquín - un amigo de Ro - nos contó mientras dejaba el regalo en la caja grande, que Joaquín la había vuelto loca porque le había dicho que a Rosarito le gustaban las Barbies morochas y no habían podido salir de la juguetería hasta que no consiguieran una Barbie morocha. Ya le avisé a Rorro que si su épico gran amor con su amigo - "yo me voy a casar con" - Juan Cruz no funciona que le preste atención a Joaquín. No son muchos los hombres que escuchan.
Jugué un largo partido de metegol con el anteriormente mencionado Juan C. Gané yo - no por mucho -, pero quedamos en decirle a su mamá que había ganado él. Queda feo que te ganen las mujeres cuando tenés 5 años. Mejor esperar a tener unos años mas para resignarse.
Zeke le tiene miedo a los títeres. Se pasó todo el espectáculo subido a mí y escondiéndo la cara cuando aparecía el dinosauro - que tenía una cara de hijoputa terrible, así que quizás Zeke no estaba tan mal.
Rorro por su parte ama a los títeres y se sacó una foto con todos.
A todos les gustaron mis CDs grabados y armados a último momento - já. Rorro se paró en la puerta del salón a entregarlos - el ser anfitriona de algún evento es uno de sus grandes placeres - mientras explicaba que era. "Es un CD. Lo grabó mi mamá. Sí, es para vos," esto último porque vieran la cantidad de chicos - y padres - que se emocionaron ante la idea de un CD, completo y con portada. Queda debidamente anotado para cuando Zeke empiece con las suyas.
Partimos del lugar - que yo no tuve que limpiar, los salones para fiestas infantiles son un gran gran invento - con una bolsa enorme de juguetes, un arrollado y mas de media torta.
Como mi suegro no fue porque estaba enfermo pasamos a visitarlo antes de ir a casa y Rorro abrió todos los regalos sobre la cama de su abuelo.
Zeke ligó un rompecabezas de rebote, porque la hermana estaba generosa.

Sin mas que agregar finalizaré diciendo que fue una muy buena fiesta.
Y por suerte tengo todo un año hasta tener que preparar la próxima, porque el asunto me agotó... y ni hablar lo que debo haber engordado con tanto arrollado suelto.

18 jun. 2010

Es Una Cuestión Eléctrica


Ayer a las 17 30 se cortó la luz.
El mundo se sumió en ese silencio casi sobrenatural que sobreviene solamente cuando TODOS los aparatos eléctricos se apagan a la vez, haciendo que uno note la medida de la polución sonora a la que nos enfrentamos de manera cotidiana.
La luz que entraba por los ventanales, luz de día nublado, no era muy propicia para nada, y viendo que mi pc a cuerda no funciona - a veces pareciera, pero no -, hice un par de comentarios jocosos - je je je - con los chicos que estaban haciendo tiempo y me fui a dar una vuelta a ver qué podía averiguar.

Nada.

"Está cortado todo el barrio" me dijo una señora que venía de la calle. "Los semáforos de la Belgrano están sin luz."
Las teachers mantuvieron a sus críos en línea, pese a que dentro de las aulas la luz gris hacía todavía menos mella que en la biblioteca, y yo me volví a mi escritorio a ver como se desenvolvía el asunto.

A las 17 50 seguíamos sin electricidad, y si bien el timbre no sonó, el timer que tiene en el traste cualquier chico que está en clase propició a que todos salieran a tiempo, dejándo el terreno libre para los de las 6.
Ahora, ¿qué íbamos a hacer con los de las 6 si el corte continuaba? Porque la semipenumbra es molesta, pero con un poco de soda se banca... La oscuridad total en cambio... no es tan buena compañera del estudio...
Las chicas que habían entrado a la biblio un rato antes me preguntaron si sabía algo, yo compartí mi ignorancia con ellas y me puse a leer el libro de la semana.

A las 6 03 entró Vale a contarme que habían llamado a Defensa Civil, y que esta había llamado a CALF y que estaba a oscuras toda la zona del valle - es decir, desde Roca hasta Plottier... o sea 5 ciudades al hilo - y que estaba previsto que el númerito que se habían montado les iba a tomar al menos tres horas desmontarlo.

Tres horas sin luz.

Vale miró a las chicas y les dijo esas palabras que todos los alumnos anhelan escuchar,
"Vayansé nomás, que no hay clases", obviamente ninguna de ellas se hizo de rogar e hicieron aire en segundos.
"¿Nos vamos a casa?" pregunté yo, que tengo una alumna escondida dentro a la que controlo a fuerza de reglazos.
"Y sí," se encogió de hombros "En veinte minutos va a ser de noche y acá no nos podemos quedar " y la acompañé a cerrar las ventanas y las aulas del primer piso, que habían quedado abandonadas a su suerte con la deserción en masa.
Vale se ocupó de las de la derecha, yo de las de la izquierda,
"No te olvides de apagar todo, " dije yo "Por si vuelve la electricidad en mitad de la noche," y no había hecho yo mas que decir esto y accionar el interruptor, el click resonando en el silencio, cuando la luz sobre mi cabeza parpadeó y cobró vida.
Vale asomó la cabeza desde el aulta de enfrente,
"¡¿Qué tocaste?!"

Y la suspensión de clases - y todas las idas a casa - fueron suspendidas.

Las tres horas mas cortas de la historia, CALF por una vez trabajando de manera efectiva, y la madre que los parió a todos.

16 jun. 2010

Siempre Hay Uno Que Pincha el Globo...



En esta ciudad... En este nuevo círculo social en el que he caído desde que me mudé, se estila en los cumpleaños darles a los nenes del equipo visitante un souvenir. De donde yo vengo - cuando yo era chica - sólo me daban una bolsita llena de caramelos y boludeces, pero resulta que, si bien los caramelos también corren, queda mejor esforzarse un poco mas.
Ahora, con esforzarse un poco mas no digo gastar un poco mas - sí ese fuera el caso, olvídenlo -, porque el primer cumple de Ro, por ser fiacas, fuimos a un cotillón y compramos los anteriormente mencionados caramelos y boludeces y gastamos una pequeña fortuna - el rescate de un principe menor -, lo que me llevó al año siguiente a ver que onda el cuento de los souveniers y cuanto podía la cosa recortarme los gastos.

Al final, para el cumpleaños número 4 de Rorro, lo que hicimos fue: bufandas. Yep. Suena extraño, pero los nenes andaban encantado, eligiendo el motivo que mas les gustaba, y lo único que tuve que hacer fue comprar un par de metros de polar y cortarlos en tiras. Ni siquiera tuve que hacerles un dobladillo, ya que el polar no se descose. Y me salió casi 50 pesos mas barato que los caramelos del año anterior.

Este año entonces nos pusimos a pensar...
En un momento dado pensamos en títeres de dedo, que la seño de la Ro se ofreció a enseñarnos como hacer... pero ahí es donde el "esforzarse un poco mas" se estiraba mucho, porque no tengo tiempo para hacer 30 títeres de dedo.
Después pensamos en guantes, que al por mayor, los guantes mágicos no son tan caros... pero con las bufandas del año pasado me pareció que seguir entregando ropa era como mucho...
Y así estuvimos un par de días, hija, madre y abuela, las tres generaciones pensando, hasta que finalmente se me ocurrió la brillante - sí, sí, mi ego muy bien, gracias - idea de hacer CDs de música infantil. A mi suegra la idea le pareció simpática, los CDs no son caros, las cajitas tampoco, les hacemos una carátula bonita, grabamos música en una tarde, le agregamos un chupetín para hacerlo mas festivo y voilà, un souvenir.

La Ro dudó un poco - ella tenía puesto su corazoncito en el títere de dedo - pero logramos convencerla con que ella podía elegir la música - Hola, Don Pepito no entró en el Top Ten, pero sí La Gallina Turuleca, aguanten Gaby, Fofó y Miliky - y me ayudó a elegir las fotos.
Ya tenemos el asunto casi cocinado, están comprados los CDs, esta noche los grabo, tengo las cajitas, mañana imprimo las fotos, los chupetines se adosan el sábado a la tarde.

¿Qué mas se puede pedir?

Yo les digo que mas.

Un marido que después de no aportar siquiera una idea, no diga "no me gusta" cuando ya estamos en las gateras...
Casi le tiro una cajita de CDs por la cabeza...

15 jun. 2010

Toda la Mano



Hoy la Rorro cumple cinco años.
Caramba, si parece que fue ayer... y sin darnos cuenta se nos llenó la mano de dedos.

El otro día hubo que sacarle los aros porque se le habían infectado un tanto los agujeritos. Hoy chequeé como estaban sus orejas, y el agujero de la izquierda todavía se veía medio rabioso, así que le dije que había que limpiarlo.

- No.
- Pero tengo que limpiar la lastimadura.
- No.
- Si no la limpio se te va a infectar del todo y se te va a caer toda la oreja.
- Mamá, - sus ojos llenos de por-quien-me-tomás - las orejas no hacen eso.

¿Qué pasó con la credulidad de la infancia? ¿Qué pasó con esa nena que se creía todas mis mentiras?
Voy a tener que esforzarme mas ahora que tiene cinco.


14 jun. 2010

Uno y Van...


Yo bajo muchos libros. Muchos. Muchísimos. Estamos hablando de miles, no de cientos.
Bajo bibliotecas completas, la bibliografía completa de tal o cual autor.
Lo que esto tiene de malo esto es que muchas veces - las mas - no tengo ni idea lo que estoy bajando y me encuentro leyendo completamente a tientas. Es decir "Este tiene un lindo título" es la mayor referencia que a veces tengo de un libro, por lo que puedo llegar a encontrarme con casi cualquier cosa.
De tanto en tanto trato de chequear en Amazon o alguna otra librería online, pero como lo que yo normalmente hago es bajar los libros al IPhone y después leerlos a gusto y piaccere, cuando empiezo a leer un libro nuevo, no siempre tengo donde chequear nada.

Empecé a leer entonces The Keeper, de Sarah Langan, de mi sector Ciencia Ficción/Fantasía. Hay buenos libros con títulos parecidos, ¿por qué este no? Y allá me mandé yo.

El prólogo describe a Susan Marley. Habla de como a los diecinueve años dejó de hablar. De como pasea por el pueblo en la trasnoche. De como está completamente loca, y de como vive sola, y de como frecuenta los bares y toma vodka puro, de como duerme con este o aquel hombre, y de como, en el principio todos hablaban de ella a sus espaldas, y de como, con el correr de los años empiezan a resentirla, hasta que eventualmente todos empiezan a ignorarla, o a esquivarla, según sea el caso. El prólogo termina con la frase "Cuando todo terminó, los sobrevivientes dijeron no estar realmente sorprendidos. Después de todo, conocían a Susan Marley."
Hay que decir que esa última frase me resultó un tanto ominosa, pero interesante, por lo que decidí continuar.

El primer capítulo empezó hablándonos de Liz Marley, y de como eran las 5AM y ella estaba en el cementerio visitando la tumba del viejo y que buenos recuerdos que ella tenía de él, porque por alguna de esas cosas de la vida, a la que el viejo le hacía cosas era a su hermana mayor Susan.
Y ahí es cuando el libro se va al carajo, porque Liz levanta la vista de la lápida y se encuentra con Susan mirándola, y mediante la mágia de la televisión, Susan empieza a sangrar desde la coronilla - WTF - y se empapa de rojo, al mejor estilo Carrie. Liz trata de correr, la hermana le salta encima, y en una escena descripta hasta el menor detalle escatológico, la trata de matar, mientras el cielo cambia de colores - WTF - y todo se ensucia de sangre. Tan surrealista era la escena, tan salida de la nada, que yo seguía leyendo esperando a que alguien me dijera "y entonces despertó".
Pero nop, nunca sucedió, y digan que era un libro digital, porque si no ese es el momento del giro de muñeca y la prueba aerodinámica. Cambié el libro de sector - fue trasladado de Ciencia Ficción/Fantasía a Horror/Terror - y decidí que no me interesa realmente que pasó con la gente que sobrevivió a conocer a Susan Marley.

Dice Dolina, por cada libro que uno lee hay uno que no lee, y hay demasiados libros que quiero leer como para perder el tiempo con libros chocantes al dope.

11 jun. 2010

El Alma del Perro Según...



Estaba yo revisando mi carpeta de imágenes, en busca de una que yo estaba segura que tenía... No es necesario entrar en detalles de qué es lo que estaba yo buscando - que no, Bebilacqua, que no le voy a decir, no sea metido, hombre - y me encontré con unas que me mandaron hace un tiempo y que cada vez que las leo me hacen reír - o al menos sonreír, lo cual es un plus cualquier día...
Así que sin mas, - que no, Bebilacqua, que no era porno - los dejo con la discusión de marquesinas de Iglesia. Siéntanse libres de estar de acuerdo con cualquiera de las dos... Yo por mi parte creo que el muchacho de Our Lady of Martyrs tiene la posta...

- Todos los perro van al Cielo.
- Sólo los humanos van al Cielo. Lee la Biblia.

-Dios ama a todas sus creaciones. Perros incluidos.
- Los perros no tienen alma. Esto no está abierto a discusión.


-Los perros católicos van al Cielo. Los perros presbiterianos pueden hablar con su pastor.
-Convertir tu perro al catolicismo no le otorga mágicamente un alma.
-Almas para perros gratis con cada conversión.
-Los perros son animales. Tampoco hay rocas en el Cielo.


-Todas las rocas van al Cielo.


Que no, Bebilacqua, ¡que no era porno! Y como lo vea revisando mi carpeta de documentos otra vez acá se arma la gorda... Oiga, Beb- groserías no, eh...

9 jun. 2010

Papel Picado


Cuando yo era chica, mis viejos alquilaban una quinta por la zona de los Nogales, cerca de Campo de Mayo, donde pasábamos la mayoría de los fines de semana, escapando del mundanal ruido.
Era un lindo lugar, con una jardín enorme - o al menos así lo recuerdo, las cosas tienen la mala costumbre de achicarse con los años -, una magnolia rosa que cuando florecía parecia hecha de algodón de azúcar, una pileta cercada, y una casa acogedora con una chimenea de piedra. Las chimeneas siempre son un plus.

Uno de esos tantos fines de semana, mi amiga Mercedes, figurita repetida en el electo estable, se las ingenió para que un amable transeunte - ya que el portón de madera que daba a la calle, alto y verde, estaba cerrado con candado y no podíamos salir - nos pasara por encima de la reja un cachorrito que habíamos espiado las dos, muerto de frío al otro lado de la calle, con la excusa muy segura de que era nuestro y se nos había escapado para afuera.
El cachorrito resultó ser una cachorra, amarilla y tirando a esmirriada, que por una de esas cosas de la vida - les debe de haber dado pena - los míos aceptaron que se quedara, con la condición de que se quedara en la quinta, donde la iba a cuidar el jardinero. Un perro de fin de semana, bah. Pero para mí, el primer perro propio de mi historia, una maravilla.

La bautizamos Lana - rubia como era podría haber sido en homenaje a Lana Turner, pero yo a los 8 no hacía esas conexiones y lo mío fue un gusto del momento, una asociación con el perro del vecino llamado Trapo - y estuvo con nosotros cerca de un año, quizás mas, pero la memoria es traidora, de esto ya pasan 20 años, casi 25, y los tiempos se me confunden, hasta que finalmente llegamos un viernes a la noche y ella simplemente no estaba mas.

Pero la anécdota que quiero traer a colación es de un sábado, en el que yo estaba sentada en una silla plegable, leyendo en el jardín - Colmillo Blanco, de Jack London, la edición amarilla de tapa dura de la colección Robin Hood... la memoria es selectiva además de traidora - y abandoné el libro sobre la silla un momento para ir adentro a buscar algo.
Para cuando volví, habiéndome tardado mas de la cuenta, del libro sólo quedaba el recuerdo, desparramado por sobre el pasto en mil pedacitos, mientras la perra mordisqueaba los restos, feliz de la vida con el juguete que yo había dejado a su alcance...

Ah, que furia, que tristeza, que dolor...
Hubiera podido matarla... si se hubiera dejado alcanzar...
No me alcanzaban los ojos para llorar, la angustia en el pecho, yo que en esa época pensaba que los libros eran el principio y el fin de todas las cosas... ¡Además del hecho de que no iba a saber como coños terminaba la puta historia!
Mi viejo esa tarde tenía que ir hasta la Capital para hacer unos trámites, y cómo mi viejo es un grande, se tomó el trabajo de ir a una librería y conseguirme otra copia de Colmillo Blanco - exactamente la misma que Lana había convertido en confetti - además de traerme Belleza Negra, de Anna Sewell, como yapa por el mal rato.
Es un buen recuerdo. Uno de esos que quedan.

Por eso cuando hace unas horas mi suegra me llamó furiosa para decirme que Magenta se había subido a la mesa y se había comido el libro que estaba leyendo - mierrrrda lo hizo, no queda ni para repuesto de figurita - pude realmente conectarme con su dolor.
Pena que Susan no tiene un padre como el mío...
Así que, este es un pedido a la comunidad, si alguien sabe el final de Bahía Azul, de Nora Roberts, si puede ser tan amable de compartir la información - hasta que pueda yo conseguir otra copia - se lo voy a agradecer.

8 jun. 2010

La Manzana en el Buñuelo


Rorro, hará tres o cuatro semanas - quizás más, pero no llevo un control - que ha estado jorobando con el tema del Cuaderno de Recetas Viajero de su clase. Este cuaderno, como su nombre lo indica, es un cuaderno que va de casa en casa donde cada nene - cada madre, padre o tutor - anota una receta que hagan en familia, y si pueden hacerla y llevarla para compartir, mejor que mejor.
Rorro decíamos entonces, durante un lapso de tiempo indeterminado, estuvo jodiendo en casa con que se iba a portar bien en clase - porque ya me ha admitido que si no se pone en campaña portarse bien no es su fuerte - para que la seño Vero se lo diera.

Después de varios días en los cuales esta actitud no parecía dar fruto - "¡hoy me porté bien y la seño no me dio el cuaderno!" en tono lloroso se volvió una constante - la Ro llegó con la posta.
"¡Es que no se lo lleva el que se porta bien!! ¡Es por sorteo!! Hace así..." y procedió a hacer la mímica de un espástico haciendo una suerte de Ta Te Tí borracho.
Yo, que había creído que la entrega del bendito cuaderno era por órden alfabético y estaba resignada a soportar los llantos hasta el final de la lista, me alegré un tanto, confiando en que el azar nos favoreciera un tanto mas de los que nos había favorecido el alfabeto.
Pero el azar tampoco ayudó y los lamentos bolivianos continuaron como música de fondo, hasta que finalmente la Ro nos contó que la seño le había dicho que dentro de poco le iba a tocar a ella.
"Va a hacer así" y esta vez la mímica fue de un espástico haciendo Ta Te Tí con el freno de mano puesto, apuntando siempre al mismo lugar.
"¿Va a hacer trampa?"
"Sí."
Que cosas le enseñan a los chicos hoy en día,
"Ok."
Y aún así, arreglado el sorteo y todo, el bendito cuaderno se tomó otra semana en venir. No sé quien le arregla los sorteos a esa chica.

El viernes llegó finalmente el cuadernito viajero forrado en goma eva verde a casa y Rorro me explicó que ella iba a hacer los dibujos y que una vez hecho esto me iba a indicar qué era lo que íbamos a cocinar, porque si ella no puede dibujarlo, nosotros no podemos cocinarlo. Así está escrito. Amén.
Del montón de dibujos que me trajo - de los que si no hubiera sido por su traducción simultánea yo nunca hubiera sacado nada en concreto - llegamos a la conclusión de que lo que ella quería hacer era pastelitos. Yo contraoferté con buñuelos de manzana. Ella negó la oferta y probó con... pastelitos. Yo insistí con... los buñuelos de manzana. Y finalmente quedamos en que íbamos a hacer... buñuelos de manzana - fue una dura lucha, casi claudico, tengo una receta de cupcakes muy buena... pero de familiar no tiene nada.

Llegó el domingo y nos pusimos a hacer los buñuelos - de mi librito de cocina francesa, a mi no me vengan con tonteras de recetas ancestrales, los franceses saben de lo que hablan cuando cocinan - en familia. Rorro y Zeke mezclaron la harina, la manteca, los huevos, la manzana, el azúcar y el enchastre, y huyeron cual ratas cuando llegó la hora de freír... cosa que lleva muchísimo tiempo cuando uno dobla las cantidades para que alcance para 17 chicos y varios allegados.
Eventualmente terminé con el turno en la cocina y - después de llevarnos la parte del león - guardamos el resto. Anotamos la receta en el cuaderno, Rorro hizo los dibujos pertinentes - que no sé por qué fueron flores, los buñuelos los agregó como un pensamiento tardío - y esperamos el lunes.

El lunes por la mattina, la Ro se despertó con dolor de garganta - ya lo venía arrastrando desde el sábado - y sintiéndose un pollito mojado.
"Mejor te quedás, si?" dije yo, para qué sacarla en la mañana helada.
"Sí..." dijo ella, que nunca pierde oportunidad de quedarse a ver tele.
Le avisé a Susan que no la pasara a buscar, y me recordó de los buñuelos y el cuaderno, que yo ya había olvidado, y se ofreció a pasar a dejarlos al jardín cuando fuera a dejar a Zeke.
"Rorro, la abuela lleva los buñuelos al jardín, ¿si?"
"Yo quiero ir."
"Pero te sentís mal."
"Quiero ir con los buñuelos," insistió cabezota, pese a la voz ronca.
Yo la dejé hacer hasta que tuvo que aceptar la derrota - realmente no se sentía muy bien - y se quedó metida en mi cama, mirando dibujitos, mientras los buñuelos y el cuaderno tan esperado partían hacía el jardín sin ella.

... No estoy del todo segura de cual será exáctamente - algo respecto a no desear mucho las cosas supongo - , pero sí estoy bastante segura de que en esta historia hay una moraleja y todo.

3 jun. 2010

Batallas Perdidas


Uno de mis mejores amigos ha caído víctima de esa cosa tan frustrante, dolorosa y desafortunada que es el Amor No Correspondido.
No voy a dar nombres ni circunstancias porque no viene al caso. Esto no es uno de esos programas de radio donde la gente llama para "escrachar" a conocidos, ya bastante con que uno tiene que andar apechugando con la miseria propia como para sumarle a eso la humillación pública. Esto es un acto - un escrito - de conmiseración.

Been there, did that, read the book, saw the movie...

En una serie británica, que a mí me gustaba mucho, un personaje defendía los amores no correspondidos porque "no tenían que cambiar, no tenían que crecer, no tenían que morir", pero si bien suena bonito, así en los papeles, no estoy de acuerdo. Eventualmente alguna de esas cosas tienen que suceder, si no tu futuro se reduce a ver pasar el mundo desde las gradas, sin terminar nunca de formar parte de él...

Mi primer Amor importante - con A mayúscula de A-la-Mierda-con-Todo - y no correspondido - los crushes con compañeritos de jardín no cuentan - duró... me llevo uno... y le quito medio... cuatro años. Un montón de tiempo que podría haber invertido en otra cosa, pero q´va´cer. No es uno quien organiza estas cosas...
Me acuerdo haber estado parada hablando por el teléfono del pasillo - en mi casa no había inalámbrico en esos días - cuando mi amiga Agus me contó que N que se había puesto de novio con alguna tarada - no registré su nombre en ese momento y no me lo voy a venir a acordar ahora.
Me tuve que sentar.
Definitivamente fue una de esas tengo-que-sentarme sensaciones, que tanto las usan en los libros y uno no la entiende del todo hasta que tus rodillas finalmente ceden bajo el peso de las cosas.
Que porquería que es el amor en esos momentos. Porque, y esto lo sabe cualquiera que ha pasado por esas circunstancias, uno no lleva en la solapa un switch, con el que prender y apagar las emociones, así que el hecho de que N anduviera con una mina del brazo cada vez que nos juntábamos para salir en grupo a mi corazoncito traidor no le hacía mella, y allá iba él, latiendo mas fuerte, haciéndo monerías, robándome el aliento en los momentos mas incómodos, haciéndome sentir, en definitiva, como una pelotuda.

Con los años - la retrospectiva es algo fabuloso - pienso que de todas maneras no hubiéramos funcionado. Él estudiaba filosofía y yo tenía que trotar mentalmente para seguirlo - y lo hacía, no me voy a andar tirando abajo. Pero eventualmente me hubiera cansado de tanto malabarismo, él se hubiera dado cuenta de que yo prefería dedicarme a las novelas de las tardes y a pintarme las uñas de rosa pálido antes que discutir a Descartes, y para cuando nos hubiésemos querido acordar yo hubiera sido una alcohólica desempleada con las uñas pintadas, él un filósofo torturado abocado a redimir a Nietzsche, y a nuestros hijos los hubiera criado Priscilla, la empleada doméstica panameña.
Mejor así.

Así que nada, desde mi rincón del mundo, este jueves helado, brindo por los caidos bajo el embate de las flechas, por la pronta recuperación de mi amigo - o porque el objeto de su afecto caiga también, siempre hay que mantener las opciones abiertas - y cualquiera que quiera unirse a brindar conmigo por los Amores No Correspondidos, las copas están por allá y el vino tinto - porque los corazones rotos se brindan con vino tinto - está por aca, esperando ser descorchado.

2 jun. 2010

El Hombre y el Pianito


Fui el domingo a tomar el té a lo de mi amiga Daniela, de la que hablé alguna vez, y llevé a la Rorro para que jugara con su hija Vir.
Es realmente agradable llevar a la Ro para allá porque Virginia y ella se encierran en el cuarto del fondo a jugar y por un rato me puedo dar el lujo de hablar con adultos sin tener a nadie tirándome de la ropa y pidiéndome que juegue a las muñecas - ocupación que detesto saludablemente, yo prefiero jugar a los autitos.

Conversábamos entonces con Dani y le comenté de aquella vez que resonó en mi pasillo un lloriqueo en la trasnoche y de como nunca pude precisar su origen. A esa historia le sumé cómo, hará cosa de un mes, mientras estaba quedándome dormida, escuchamos con Henry un grito lastimero que negaba algo. Ninguno de los dos pudo precisar quien había sido y yo, como buena madre - por qué no puede ir el padre a mirar, me pregunto yo - me levanté y me encontré con los dos cachorros durmiendo placidamente, sin señales de ningún sueño extravagante. Obviamente, la lógica y la razón indican que fue alguno de nuestros dos hijos en plena pesadilla, pero admito que me queda aún en el inconsciente un resabio que susurra que sonó demasiado cerca de mi puerta como para ser de alguno de los chicos al fondo del pasillo... y el hecho de que no reconocí la voz tampoco ayuda.

El marido de Dani, Daniel - sí, lo sé, pero el amor es ciego y también tiende a ignorar ese tipo de detalles -, me dijo "ja, porque no sabés lo que me pasó a mí", y acto seguido me relató lo sucedido en su casa, un tiempo ha.

Serían las dos de la mañana de un viernes, y él, muy tranquilo, los niños y la patrona durmiendo, disfrutaba de un merecido rato frente al televisor, sin Micky Mouse, Bob el Constructor, Olivia o cualquiera de sus asociados. Cambiando de canal alcanza a escuchar en el silencio momentaneo del zapping, el pianito a pilas que le habían regalado a Virginia el día anterior.
Puteando bajito, "ya está esta otra vez con el pianito" y todo eso que uno murmura, va hasta el cuarto de la niña, listo para retarla en susurros "que vas a despertar a tu mamá y a tu hermano!", y se encuentra con la niña perfectamente dormida y el pianito muy orondo en el baul de los juguetes.
"Maldita porquería, haciendo cortocircuito", lo abre, le saca las pilas, lo vuelve a dejar en el baul y se vuelve al living, a continuar con su zapping.
Cual no sería su sobresalto cuando, sin acabar de sentarse, escucha como el pianito desde el cuarto empieza a sonar otra vez. Sin las pilas que Daniel todavía tenía en la mano.
Cómo si no hubiese sido lo suficientemente aterrador escucharlo cuando todavía tenía las baterías puestas.
A la mañana siguiente, mientras desayunan, Dani le pregunta a su marido que es lo que hace el pianito en medio del jardín - lo que me parece muy conservador, yo lo hubiera tirado en mitad de la calle. Cuando Daniel le cuenta, Dani le indica que ya es hora de que afloje con la tallebo.
Pero, me contaba Dani, la noche siguiente, mientras se estaba quedando dormida, ella también pudo escuchar el pianito, en medio del jardín, sonando sin baterías tan tranquilo...
Ni que decir que tiraron el pianito a la mierda y nunca le dijeron a Virginia que pasó.

El otro cuento que Dani tenía - porque con el Pianito había visto mi apuesta de Llantos y Gritos, con algo la tenía que subir - es que Vir, durante un tiempo, mantuvo que a veces, cuando se despertaba a la noche, veía a un señor parado al lado de su cama, mirándola.
Yo sé que los críos tienen imaginación, seguro que sí... Pero ¿a los 3 años y medio andar imaginando un señor parado junto a tu cama mirándote? ¿Qué tipo de imaginación es esa?
La otra explicación lógica y razonable - como que el pianito tenía algún tipo de corto... y una batería extra escondida, como backup - es que algún vecino se colara por las noches para mirarla dormir. Y frente a esa opción, yo me quedo con los fantasmas.

Nuestro té después derivó en conversaciones menos inquietantes - ¿estará fulana embarazada o no? ¿viste tal o cual película? ¿qué tal tu bicentenario? ¿viste lo que hizo ahora nuestra presidente?... no, paren esa última si es inquietante... -, las crías se sacaron fotos vestidas de princesas, comimos torta de ricota y nos fuimos a casa.

Ahora, tengo que admitir, la imaginación es la base del miedo, y a mí si hay algo que me sobra en cantidades industriales es imaginación... Esa noche me costó un buen rato el poder dormirme.