Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

30 nov. 2011

Martes de Descanso


Aprovechamos el fin de semana largo y nos fuimos a Villa Pehuenia, a orillas del lago Moquehue y el Aluminé - uno de cada lado.
No vamos a hacer todo el racconto porque tampoco es cuestión de embolar a las masas con el minuto a minuto, así que voy a dividir el relato en partes.

Las highlights del viaje fueron, a saber:

El viaje de ida. No sé quienes de ustedes han hecho caminos de cornisa y de ripio en su vida, pero tienen su encanto. Una mezcla de "Uy, nos vamos a caer nos vamos a caer nos vamos a caer", ya que ni siquiera tienen guardarrail, y "uy, que lindo, mirá el paisaje, el arroyito allá abaaaaaajo, los árbolitos, las cabritas, las ovejitas," y así...

La cabaña. Re linda. Chiquita, pero bien puesta. Llena de ventanales, y con un balcón terraza sobre el lago. Es decir, la cabaña, ni idea, pero con un balcón terraza sobre el lago. Me costó un pedazo volver a casa y no robarme la vista y traérmela en la mochila.

El restaurante La Posta del Pescador - sí, sí, les estoy haciendo propaganda porque fueron muy amables. Fuimos a almorzar el sábado Y el domingo - no había mucho abierto tampoco, Villa Pehuenia es chiquito, das dos pasos y ya te saliste. La tabla de fiambres, los ravioles de ciervo, la milanesa de trucha, las empanadas de ciervo Y las empanadas de trucha, y los postres estaban buenísimos. Me quedé con ganas de mas empanadas de trucha... Digan que no era el lugar mas barato, - no daba para "dame una docena" pero bueno, para darse un gusto cuando uno se va de viaje. Y además les trajeron juegos y lápices a los críos, lo que los tuvo entretenido por un gran total de cinco minutos... que es una eternidad cuando uno tiene seis años.

Momentos para recordar:

Llegamos el sábado al mediodía. Dejamos todo en la cabaña - Puerto Malén, por si alguien quiere ir - y nos fuimos a almorzar - el restaurante ya lo nombré. Terminamos de almorzar y bajamos a la playa que estaba cerca, con la intención de volar el barrilete. Estaba bastante ventoso, por lo que no había planes de meterse al agua.
Como siempre sucede con los mejores plantes, mientras el barrilete se rompía por culpa del viento, mis niños se metieron al agua. Empezamos con un "¿me arremangás los pantalones así puedo meter los pies?", seguimos con un "¿me puedo sacar los pantalones que están todos mojados?", continuamos con un "Se me mojó la remera", y terminamos con dos críos en ropa interior, empapados, haciéndo ángeles de arena, sucios hasta la nariz.

Sábado por la tarde. Después de bañar a los críos con agua caliente y mucha espuma - es una tradición, cuando vamos de viaje siempre hay un baño con mucha espuma en algún momento del viaje - a eso de las cuatro y media, H decidió bajar con la Ro a la playa a hacer un castillo de arena. Zeke quería en cambio ir a los juegos cerca de la recepción. H se llevó la llave, yo salí sin el celular. Cuando Zeke se cansó de los juegos, decidimos ir a buscar al padre y a la hermana.
La idea.
Villa Pehuenia, como cualquier aldea de montaña, no es una ciudad chata. Zeke se cansó de caminar a los dos minutos y medio y hubo que hacerle caballito. Mis piernas empezaron a protestar enseguida. El chico pesa mas de veinte kilos y yo no estoy en forma, no no.
Bajamos - subimos la colina de al lado y volvimos a bajar - hasta la playa.
El hombre de mi casa no estaba. Subimos - bajamos la colina, volvimos a subir y volvimos a bajar - hasta la playa de al lado. Nadie conocido. Hicimos todo el camino a la inversa hasta la recepción. Me di cuenta de que no tenía mi celular para preguntarle donde estaban Y que no tenía la llave de la cabaña para entrar a buscarlo.
Le dijimos al señor de la recepción si nos podía abrir.
El nos dijo que nos mandaba a la chica.
Subí a la cabaña - sí, subí, estaba en la punta del puto cerro - con Zeke a la espalda. A estas alturas tenía un calambre en el muslo. Salimos al balcón terraza. Y allá abajo, a pico justo desde el balcón, los vimos H y a Ro en la playa, tan tranquilos haciendo su castillo de arena. Casi les tiro con algo.
Saludamos a los gritos. Nos saludaron de vuelta y nos dijeron por donde habían bajado.
Volvimos a bajar - Zeke a cuestas como un bebé chimpance. Le dije al señor que ya estábamos, que gracias. El nos dijo de un atajo - bendito bendito señor - para llegar a la playa, y finalmente - mi muslo derecho era un espasmo esperando por ocurrir - llegamos a la playa.
Obviamente, el no se va a bañar nadie terminó nuevamente con dos críos adentro del agua en ropa interior. Sí, yo tenía los trajes de baño en la mochila, pero ninguno quiso esperar a cambiarse.
Yo estaba muerta de frío, por lo que no, ni siquiera metí un dedo.
Lo que sí, me quemé los hombros y los brazos, por lo que, entre la piel ardida y las piernas temblorosas, dormir fue... un asunto...

El domingo sí hizo frío - posta, no ese frío de "no, no nos vamos a meter mamá, no te preocupes", que terminó con todos en el agua, si no frío de verdad, - así que paseamos, dormimos la siesta y paseamos un poco mas. Trepamos por las rocas - me hice un tajo en la canilla a través del pantalón, para combinar con los hombros ardidos y las piernas doloridas - y nos encontramos con un par de conocidos. Volvimos a la cabaña. Ro se trepó a la baranda y yo que estaba adentro salí corriendo a retarla. No vi la alfombra de bienvenidos junto a la puerta, resbalé por el aire tipo dibujito y caí como bolsa de papas sobre mi celular, en el bolsillo de atrás de jean. Al celular no le pasó nada, mi traste tiene un moretón espectalular, y no había nadie mirando. Un desperdicio de caída, una pena. Si al menos alguien hubiese sacado una carcajada del tema...

El lunes nos volvimos temprano. Una vez entregada la cabaña no nos gusta vagar sin puerto y tampoco nos gusta volver con el malón de la tardecita, por lo que a las diez estábamos en la ruta. Por si alguien no le tiene respeto a los caminitos de cornisa y ripio, nos cruzamos con una camioneta recién volcada a un costado del camino. La policía ya había llegado y el conductor estaba sentado a un costado. Estaban esperando a la ambulancia y todos debían estar agradeciendo no haber volcado un poco mas allá, donde empezaba el camino de cornisa propiamente dicho porque la ambulancia no hubiera servido para nada.

Llegamos a casa a eso de las dos de la tarde, sin mas daños que lamentar.

Un excelente - y tengo todas las marcas para mostrarlo - fin de semana largo.


23 nov. 2011

Etiqueta de Supermercado


Ayer estaba en la cola del super y vi a una persona conocida dos colas más allá.

Uy, como odio cuando esto pasa.

Lo de encontrarme con gente conocida en las colas del supermercado, no lo de estar en la cola del supermercado... Bueno, esto último también, algunas colas duran la vida, parecen el embotellamiento de Cortazar, pero es un mal necesario, por ende hay que hacerlo.
Mi odio principal en este caso son los conocidos en el supermercado. Los conocidos que no son amigos, vamos. Un amigo no me hace problema, venime a hacer compañía que esto es un embole, pero ¿un conocido?
Puff.
Detesto saludar conocidos.
¿A ver si uno los saluda, de cola a cola, y lo toman como algún tipo de señal y traen su changuito y sus cosas y se ponen en la cola con uno y, horror, quieren conversar?
Y no es porque me caigan mal, no. Son conocidos, por regla general no me caen nada. Es porque no tenemos temas de conversación. Somos, como dije antes, esencialmente conocidos, no amigos. Así es como viene a pasar que, si uno no tiene cuidado, una vez agotado el tema de los parientes, amigos, compañeros de trabajo en común, el clima y las fiestas, uno se encuentra en mitad de la cola del super, detrás de tres changuitos cargados hasta las manijas, parado junto a una persona a la que ya no tenés nada más que decirle.

Así que decido no saludarla nada.

Bajo la cabeza abrúptamente, pero que no se note que fue abrúpto, no sea cosa que me vea haciéndole un desaire, y me pongo a leer con suma atención los componentes químicos del envase de caldo de pollo Knorr. Las cosas de las que uno se entera cuando está esquivando gente en el super...
Pero los caldos Knorr no resisten mucho escrutinio tampoco, y a riesgo de parecer un tanto oligofrénico, llega un momento en que uno tiene que soltar la cajita y arriesgar una mirada en dirección opuesta, a ver si con suerte la cola de la persona conocida ya avanzó lo suficiente como para esconderla...
Pero no.
Paso entonces a las sopas, que no tienen mucha carga literaria tampoco, y mi mejor cara de mirá vos, que de cosas se pueden inventar con una sopa crema de choclo, sólo puede llevarme hasta ahí...
Pongo entonces cara de circunstancias, cara de aburrimiento, giro despacio en dirección opuesta a mi conocida, y me pongo a estudiar la fauna humana que me rodea en la parte inofensiva del supermercado. Nada que comentar en este frente, cualquiera que va al supermercado sabe que la gente en el super es la misma gente que hay en todos lados - excepto por la gente que va a Walmart en la madrugada... pero esa es otra especie de la que hablaremos en otro momento.

El carrito de adelante mío se mueve y todos avanzamos. Un carrito mas y voy a poder esconderme entre las mini góndolas de golosinas que franquean la caja. El refugio está cerca, después ya es sólo cuestión de ver para que lado sale y salir para el otro, ninguna ciencia se va en eso.
Miro a mi alrededor con cuidado, con un interés distraído, como quién quiere ver para la parte de los vinos, a ver si con mi vista de águila decido qué voy a llevar, ya confiada en que este mal momento va a pasar pronto... Y ´ta que lo parió, nuestras miradas se cruzan a través de las filas.

Nos miramos un segundo, dos, admitiendo la conexión que nos une... Yo hago un gesto mínimo con la cabeza, un gesto que no compromete a nada... Ella imita mi gesto, un esbozo de sonrisa educada, y sin prisa, gira la cabeza y mira para otro lado...

Bueh, que mina grosera, mirá que ignorarme de esa manera...

19 nov. 2011

Una Rosa con Otro Nombre...


He decidido entrar al anonimato.
No se lo digan a nadie.
Después de mucho deliberar con parientes, bloggeros y amigos imaginarios, todos juntos arribamos a la decisión de que mi nombre en la cara del disco no garpa y que si de pronto quiero ponerme a hablar mal de la tía Porota y mi prima la Coqui se entera y le pasa el dato, no tengo forma de esconderme... Porque la tía Porota es terrible... Y no me haga hablar de la Coqui... Esa sí que es una loca de aquellas. Imagínese que el otro día la vieron... Bueno, ¿vé lo que le digo? Con eso que todavía está mi nombre - o al menos la sugerencia de que hasta ayer yo me llamaba de otra manera - no le puedo contar las cosas que vieron haciendo a la Coqui el otro día con el hijo del carnicero de acá a media cuadra porque viene la Coqui y me despelleja...
Así que ya ve. Porque a mí me gusta hablar mal de la Coqui, pero me gusta tener el pellejo en su lugar, es que he decidido cambiar nombres para protejer inocentes... El mío, bah, la Coqui de inocente tiene poco y nada.

Así que eso, nada. Si ven mi avatar, pero ven otro nombre - a partir de ahora va a ser Damaduende... y no quiero comentarios, Bebilacqua, que le digo a la Coqui que fue uste´el que la buchoneó y quiero verlo hablar su camino fuera de esa - sigo siendo yo. Pero protegida por el anonimato... Mas o menos...

En unos días cambio las fotos de arriba, por supuesto, porque es muy difícil mantener un anonimato decente si la cara de uno sigue apareciendo en todos los carteles de Se Busca. Vamos a ver que tal me va con eso, soy malísima haciéndo banners... Pero bueno, hay cosas que uno tiene que hacer si quiere mantener a la familia unida... Y al pellejo también, que es tanto o mas importante...

17 nov. 2011

Un Tema Cavernoso



El baño de mi casa está atascado.
El baño de los chicos, el mío no, gracias a Dios y al arquitecto que diseñó el lugar, tenemos dos.
Hace un tiempo ya... que está tapado el baño, digo, no que tenemos dos baños... los dos baños los tenemos desde el principio...

En fin.

El baño.
De los chicos.
Hace un tiempo está atascado, decía, y esto se traduce en que se tapa, lo destapamos, se vuelve a tapar y así, en un desagradable y escatológico círculo vicioso... Bebilacqua, cualquier chiste que esté usted pensando hacer, sírvase hacerlo afuera del aula.
Decía, entonces, que salta a la vista - o no, depende del ángulo desde donde se lo mire - que algo de caracter no transitorio está tapando el inodoro en algún vericueto al que no puedo llegar yo con mi alambrecito ni la sopapa negra de mango larguísimo - y aún así uno nunca es lo suficientemente larga - con todo su poder de succión. No se ustedes, pero yo voy a poner mis fichas sobre la casilla "Juguete/La Segunda Curva del Caño/Zeke", y ver si paga.
Y es obvio a estas alturas que para saber si paga o no paga, hay que llamar a un plomero.

Sí, sí.

Tengo que llamar a un señor ajeno a mi hogar, para que venga cual cliché con sus pantalones caídos sin cinturón y desarme todo el chisme, porque tener a dos críos, en la edad de los chistes de pedos - edad de la que algunos nunca salen, y sí, lo estoy mirando a usted, Bebilacqua -, corriendo de un baño al otro al grito de "¡voy a hacer caca a tu baño!", no es el mejor de los ambientes cuando uno está cansado.
Aun cuando no se puede decir que en mi casa mis hijos me guardan secretos. De la etapa de la modestia en mi casa ni la sombra todavía.

Lamentablemente para mi paz mental - y para el baño de los chicos - , no puedo yo llamar al plomero de los hipotéticos y clichescos pantalones caídos, porque para recibir a un plomero - "estén preparados, porque no saben ni el día ni la hora" - yo tengo que estar en mi casa. Y para poder estar yo en mi casa, yo tendría que tener otro trabajo que no tengo con unas horas que no son. O no tener un trabajo. Como básicamente me gusta el trabajo que tengo - las horas no, pero uno no puede tener todo en esta vida - voy a tener que apechugar con el tema de la falta de plomero, seguir sopapeando a través del tiempo, y esperar a las vacaciones para poder llamarlo por teléfono, prender una vela y hacerle la vigilia al buen hombre, a ver cuando él y sus pantalones se dignan a aparecer.

En una de esas vueltas de la vida, ayer se tapó el baño de mi trabajo. Lo destaparon a sopapa y esta mañana volvió a atascarse.
En este caso no sé quien habrá puesto el juguete, pero por suerte, no soy yo la que tiene que esperar al plomero...
Irónico sería.

16 nov. 2011

Orror



Iba a escribir. Posta, tengo todo el post listo...
Pero tuve que compartir esto con el mundo.
Hay cosas que uno no puede guardárselas...

¡¿Por qué tiene que ser uno el único al que le sangran los ojos?!



Pero estoy siendo mala, tal vez Cupelo es sólo un adelantado y simplemente se está anticipando a las nuevas reglas ortográficas - denominadas "Bajemos el Común Denominador, Total..." - que la Real Academia está queriendo implementar...

Si ese día llega creo que voy a llorar...

8 nov. 2011

Muy Poco Bárbaro...


Anoche vi la nueva película de Conan, el Bárbaro.

Ok.

A mí me gustan los héroes musculosos, las chicas bonitas, los villanos malísimos, las brujas locas, las batallas épicas entre el bien y el mal.
Me gustan las escenas de acción bien coreografiadas, y me tapo los ojos cuando descuartizan a alguien.
No tengo ningún tipo de lealtad hacia Arnold Schwarze... Schwarznn... Sczhwartze... El ex gobernador de California, por lo que Jason Momoa haciendo de Conan me resulta de lo mas agradable - es mejor actor, tiene muchísima mas movilidad y tiene hoyuelos cuando sonríe, estoy hecha.
No me preocupa que le hayan sido fieles a la película de los ochenta porque a diferencia de muchos, sé que la historia está basada en una serie de libros, así que de la misma manera que Batman, Superman, Spider Man y James Bond pueden tener varias versiones, pienso que Conan es libre de tener tantas versiones como los productores quieran pagar.
De chiquita que me gusta la fantasía medieval y creo que las historias de hechiceros y guerreros son lo mas.
Tenía pochoclo, tenía marido, tenía niños dormidos.

Estaba lista para pasarla bomba...

Habiendo dicho todo eso...
Conan me pareció un bodrio.
Aburridisima.
Una pena, porque le tenía ganas desde que empezó el rumor de que la iban a filmar y todos los foros de cines se llenaron de gente discutiendo sobre la memoria de Arnoldo.
Pero, honesta y lamentáblemente, se me hizo eterna. Y eso que no dura ni dos horas.
Los personajes están mal dibujados, son totalmente bidimensionales - como les gusta decir a los que saben - y llega un punto en que a uno no puede interesarle menos si logran llevar a cabo su cometido o no. Para el final uno no ve la hora en que el malo consiga traer el fin del mundo, a ver si así la película termina de una puñetera vez.

No es culpa de los efectos - los hombres de arena me encantaron - , no es culpa realmente de los actores - Stephen Lang, que hace del malísimo, es muy bueno... y Jason Momoa, creo que ya lo dije, tiene hoyuelos - y las escenas de acción están bien filmadas. Pero el guión... el guión es terrible. ¿Cómo pueden cagar algo tan simple como la historia de un flaco buscando venganza por el padre muerto y cohartando el Apocalipsis en el proceso? Es la historia mas básica del manual.
No lo sé, pero lo hacen.

La escena mas entretenida es al principio, cuando la versión adolescente de Conan está en medio una competencia/prueba/iniciación/broma estudiantil en la que tiene que llegar hasta la cima de una colina con un huevo de codorniz metido en la boca sin que se le rompa. Con el corren todos los proto-guerreros de la tribu, de empujón en empujón - ah, los adolescentes. A mitad de camino son emboscados por un grupo de gente salida de una fiesta rave temática de indios norteamericanos que les saltan encima. Todos los proto-guerreros corren de vuelta a casa, a la mierda con los huevos, y Conan queda rodeado de gente que le quiere hacer daño. Obviamente que el mini Conan pasa a cuchillo a todos los indios y vuelve a casa con las cabezas de los flacos colgando de las manos. Y el huevo de codorniz entero.
Una escena fabulosa - cabezas decapitadas el margen.

Pena que después de eso, todo va cuesta abajo.

Así que nada.
Si alguno de ustedes estaba planeando verla, ya sabe, lo hace en contra de mi mejor consejo.
Vayan a ver a los Muppets.

4 nov. 2011

Señal de Ocupado


La historia empezó con mi celular sonando y yo atendiendo.

Es algo que suele pasar, no sé a ustedes, pero cuando mi celular suena, yo tiendo a atender. Es una de esas cosas.

Decía entonces. Celular. Atender.
- Hola?
- Si, buenas tardes, mi nombre es Mario, lo llamamos de Movistar. - y a
continuación me preguntó si este era el celular de H.
- No. Está a su nombre, sí, pero lo uso yo.
- Ah, muy bien. - y como si eso fuera algún tipo de permiso, continuó hablando sin darme tiempo a decir nada, aludiendo animadamente a la última oferta que tenían que iba a cambiar mi forma de ver el universo.
- ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
- Preferiría no decirte mi nombre. - porque vamos, ¿que te importa? y trastabilló un segundo; pero se recuperó bien y continuó la carrera, porque hay que darle que era un tipo deportista.

Como yo estaba sentada en la biblio en uno de esos ratos en los que no hay nadie, lo dejé hablar. Tiendo a hacer eso, me dan pena, al cabo que les pagan por hablar, que me cuesta dejarlo.
Lo dejé hablar pero no lo escuché, ese fue mi primer error, pero bueno, no podemos estar en guardia todo el tiempo.

- ¿Le interesaría? - caí en la cuenta de que había dejado de hablar en algún momento mientras yo terminaba de hacer algo en la computadora y este era el instante decisivo en que se suponía que yo tenía que aceptar o negar lo que fuera que fuese que me estaba proponiendo.

No dije que no enseguida. Ese fue mi segundo error.

No recuerdo exactamente el tenor de la conversación que siguió. Lo admito, me mareó, soy muy mala para las conversaciones - prácticamente monólogo en este caso - telefónicas, pero sí recuerdo que treinta segundos después lo escuché decir,
- Muy bien, muchas gracias. - y cortó.
Yo me quedé mirando el celular sin estar muy segura que había pasado y por qué era que acababan de agradecerme... pero bueno, ya me enteraría, eso era mas que obvio.

Al mes siguiente, llegó en la factura que habíamos cambiado el abono y que habíamos aceptado no sé qué cosa y que en definitivamente nos iba a salir todo mas caro por básicamente lo mismo.
Maldita la gracia que le hizo al hombre de mi casa.
Mi defensa - un tanto endeble, lo admito, pero bueno, esas cosas pasan - de que en realidad nunca le dije que sí - porque no lo hice... el problema obviamente fue que nunca le dije que no tampoco - no le resultó muy convincente, pero me quiere, por eso se casó conmigo, y una vez que se le pasó el enojo, se dedicó a ver como podía yo deshacer el asunto.

El asunto, resultó ser, que yo no podía deshacerlo, porque al cabo que el teléfono no estaba a mi nombre - que cosa mas curiosa, ¿no?, que yo pueda hacer cosas a nombre de otro pero no pueda deshacerlas después... ¿no es maravilloso? - así que tenía que ir él y hacer toda la bendita cola para ver cómo podían solucionarlo en Ayuda al Cliente, ya que la señorita del 0800 le había dicho que era un trámite personal.

El hombre de mi casa, al que le da por el quinto forro que lo tomen para la chacota, se puso su mejor traje, puso su mejor cara de abogado, se fue hasta Movistar y pidió de una hablar con el gerente. La chica se resistió. El se subió a todos sus años de estudio y la miró desde arriba. La chica finalmente claudicó y llamó al gerente. El gerente lo atendió. H le explicó, muy comedido, muy serio y muy molesto, que acababan de echar a una empleada de la escribanía porque la habían pescado robando, que tenía una causa pendiente, y que cuando recuperaron el celular resultó ser que habían encontrado que había cambiado el abono y que como podía ser eso si el celular estaba a nombre de la escribanía y bla bla bla policía, bla bla bla jueces, bla bla bla cómplices...
Al gerente no le gustó nada verse de pronto envuelto en medio de un asunto tan poco feliz -"no, no, tiene usted razón, no sé cómo pudo suceder" -, cuando lo único a lo que él había apuntado era a una pequeña estafa corporativa, por lo que en tres clicks del mouse, todo volvió a como estaba un mes antes de que yo tuviera la fatídica conversación con el caballero de la palábra rápida.

El hombre de mi casa se lo agradeció educadamente y se fue silbando bajito.

Ni que decir al mes siguiente nos dimos de baja de Movistar, y yo aprendí que ni bien empiezan a hablar no tengo que dejarme llevar por los buenos modales, tengo que decir que el teléfono no es mío y que no, no acepto nada de nada de nada, muchas gracias por llamar.

2 nov. 2011

12 Meses Después


Empezó Noviembre.
Sí, otra vez.
Sí, ya sé que pasa todos los años por esta época, Bebilacqua, no se me pase de vivo.

Noviembre, decía entonces.
En Noviembre empieza, una vez mas, el NaNoWriMo.

Para el que no estuvo acá el año pasado - sí, Bebilacqua, uste´siempre está acá - lo pongo al día.
El NaNoWriMo es el National November Writing Month, que es un concurso en el cual uno está obligado - o al menos sugestionado - para escribir una novela de 50 mil palabras.

No es una competencia, no es una carrera, no es que el primero que termina gana, no. Es un sitio de internet, donde un montón de gente se junta para hacer lo mismo, dando apoyo moral donde hace falta, como para que al final del mes, uno - y sólo por el placer de saberse un escritor - haya escrito una novela de 50 mil palabras.

Satisfacción personal, que le dicen...

Hace años que lo hago y lo terminé dos veces.
No es tan fácil - ni tan difícil en realidad - como suena.
Es cuestión de paciencia y de tipeo rápido.
Y de una idea clara. Si la idea no es clara y hace agua a mitad del camino, olvídalo, no vas a llegar.

Aún así, este año, no me voy a anotar.
Tengo una idea clara - y bastante buena, en mi opinión... fantasía urbana, lo mismo que el año pasado, donde he encontrado claramente mi nicho - pero la verdad, no estoy de humor para correr una carrera.
No estoy segura de tener en mi, 50 mil palabras en 30 días.

No es derrotismo, no es tirar la toalla, no es nada de eso.
Tan sólo no estoy de humor.

Una pena, porque la idea es linda... así que voy a dejar la llamita prendida, la voy a mantener a resguardo, la voy a soplar un poco para que no se apague, le voy a tirar un par de ramitas...
Y en un par de meses me organizo un NaNoWriMo unipersonal en el mes que me tire en ganas, los arreo a todos ustedes amables lectores para que me hagan de Barra Brava y saco una novela entera como quien saca pan caliente, mirenloquelesdigo...

... Obviamente me reservo el derecho a cambiar de opinión y lanzarme a la carrera a mitad de mes...