Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

26 ene. 2011

Publicidad Engañosa



Ok, vi esto y tuve que salir de mi exilio vacacional porque hay cosas que el mundo tiene que ver.
Hay cosas que hay que compartir.



"Hola, ¿con quien tengo que tratar por la promoción de afuera?"
"Conmigo."
"... Pues no sé... ¿No habría otro con mejor aspecto?"
"¡Cambio de aceite, mujer, ofrecemos cambio de aceite! Don Cosme, sus ideas y la RPMQLP..."

11 ene. 2011

Antes de Salir de Casa



Estoy de vacaciones.
Como alguno quizás haya notado, esto hace que escriba mucho menos.
Esto es porque yo en casa no puedo escribir, no hay forma que logre formar una historia completa con mis niños saltando sobre mi cabeza.
Y de viaje ni hablar, apenas si me acerco al FB para actualizar mi estado.

Pero tengo cinco minutos en este momento, entre que unos están ocupados en una cosa y otros en otra - y todavía no nos vamos de viaje, lo que me lleva, tengo que ir a hacer las valijas cuando termine con esto - así que paro a contarles algo.

La otra mañana estuvimos paseando por el centro de San Martín de los Andes.
Es de lo mas pintoresco, para los que no lo conocen, y por regla general es una linda ciudad para hacer shopping.
Caminando entonces, bajo la llovizna, vi en una vidriera unas zapatillas Topper a muy buen precio, que Ro andaba necesitando, y arrastré a la troupe dentro de la casa deportiva.
Una vez dentro, y habiendo ya encargado las zapatillas - ¿número 29 tendrás? - a la amable señorita, mi niña empezó a decir - exclamar, declamar, gritar - "¡Me hago pis! ¡Tengo que ir al baño! ¡Mamáaaa!" en ese tono desesperado que utilizan una vez que se han aguantado todo lo que han podido porque no querían perderse el paseo pero ya no aguantan mas, lo lamento mucho, mi vejiga llegó hasta aquí, a partir de ahora es terreno de nadie.
"¿Pero no hiciste antes de salir?" tratando de acordarme si había tenido el buen tino de hacerle acordar o no.
"Noooo, me olvidé."
Mierda. A veces como madre soy un queso.
"Bueno, ´perá un minuto y paramos en una casa de té a tomar algo y vamos al baño," traté de distraerla, su discurso cada vez mas alto y perentorio.

Mi marido, hombres, había hecho un mutis por el foro absoluto y estaba en el fondo de la zapatillería mirando otra cosa. Zeke, para no ser menos, viendo que había joda en la comarca, empezó a hacerle el coro, "¡Pipi! ¡Quero pipí!" y haciendo el baile oficial - vamos, vamos, no se haga, que todos lo conocemos al bailecito del mehago.
La amable señorita, trayendo la caja y notando el griterío creciente me preguntó con una sonrisa comprensiva - en serio, tengo que dárselo, era una chica de lo mas amable, yo ,de haber podido también, hubiera estado al fondo mirando otra cosa - si quería que nos prestara el baño del local.
Yo, que le estaba probando las zapatillas a Rorro pese al caos - tener niños te enseña a hacer muchísimas cosas a pesar del caos - acepté agradecida su oferta, dejé la caja a un costado y la seguí, niños en mano, por los recovecos internos de la tienda de zapatos hasta un bañito tipo armario.

El bañito, limpio, había visto mejores días - y mejores condiciones laborales - y una vez que Rorro hizo pis, le tocó el turno a Zeke.
Zeke se instaló en precario equilibrio sobre la tabla y treinta segundos, con voz constreñida, me dijo que iba a hacer caca. El baño era chiquitíiiiito y sin ventanas. No quise ni pensar en el olor que íbamos a dejar.

Y con esa era una.

Pero no había nada que hacer, la naturaleza seguía su curso.
Eventualmente el crío terminó con lo suyo y le limpié la cola, terminándome en el proceso el único rollo de papel higiénico que había en el baño.

Y con esa eran dos.

Terminé de vestir a Zeke y tiré la cadena - que era de las de pared, y no tenía la tapa, por lo que había que meter la mano y tirar del alambre.
El agua giró en la bacha de porcelana. Y giró. Y giró. Y giró. Sin jamás llevarse lo que Zeke había dejado. Yo empecé a pensar en Peter Sellers en La Fiesta Inolvidable.

Y con esa eran tres.

Volví a tirar del alambre, y se ve que zafé algo, porque una lluvia de agua empezó a salpicarme desde el andamiaje interno y continuó salpicando todo pese a mis mejores intentos por ajustarlo.

Y con esa eran cuatro.

Dicen por ahí que la discreción es la mejor parte del valor, así que sí, admito que sí, agarré los críos, apagué la luz, y escapé sin mirar atrás.

- Gracias, - le dije a la chica cuando la encontré. - Llevamos esas, - y tengo que agradecer que estaban en buen precio, porque no sé si me hubiera dado la cara para decirle que no llevaba nada después del desastre del baño.

H me alcanzó cuando estaba pagando,
- ¿Todo bien?
- Sí, sí... - y escapé del lugar confiando en que nadie entrara al baño antes de que lográramos alcanzar la salida.

¿Qué aprendimos con esto, niños y niñas?
Que San Martín es un lugar pintoresco, sí sí, pero si tienen que ir al baño de apuro, no pidan entrar al de la casa de deportes grande de la avenida San Martín. No sé en que estado haya quedado. Ustedes vayan al de la chocolatería Abolengo. Es mucho mas bonito y no se le atora la cadena.

3 ene. 2011

Falencias


Pueden crear naves que atraviesen el espacio.
Pueden crear aparatos que hagan funcionar corazones.
Pueden descubrir remedios que neutralicen casi todos los virus conocidos.
Pueden inventar aviones que rompan la velocidad del sonido.
Pueden partir el átomo, doblegar la gravedad, controlar el clima.
Pueden crear aparatos que permitan hablar con la gente a través de los oceános.
Pueden mandar imágenes por cables delgados como telas de arañas.
Pueden inventar telas que no se quemen.
Pueden encerrar música en láminas de oro y plástico.
Pueden desforestar los bosques, pisar la luna, alterar la genética.
Pueden controlar la electricidad.
Pueden maniobrar el fuego.
Pueden ganarle terreno al mar.

Pueden pueden pueden...

¡¿Alguien puede decirme por que cornos no pueden hacer una botellita de tinta para sellos que no gotee?!