Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

27 feb. 2010

Botellas Contra el Piso


Un chico rompió una botella hoy en la Cultural.
Bueno, se le cayó, hay que ser justas.
Yo venía caminando por el pasillo, taza de té en mano, cuando del grupete de adolescentes que estaban esperando para entrar a clase, uno giró, perdió el agarre, y dejó caer al suelo, con cara de pasmado, una botellita de Coca que estalló y empapó el lugar.

Los amigos, ni cortos ni perezosos, me miraron a mí y lo señalaron,
"Fue él," anunciaron sin ninguna vergüenza, la primer ley de la supervivencia en acción.
Yo lo miré y continué caminando hasta la biblio, dos pasos mas allá, donde apoyé la taza en mi escritorio, y volví, mientras un par de muchachos juntaban los pedazos de vidrio mas grandes.

"Paren que voy a buscar un trapo." y marché en busca del susodicho.
Cuando volví, todos habían vuelto a sentarse y la mancha de Coca brillaba oscura sobre el piso blanco.

"¿De quién era la botella?" pregunté.
Los traidores volvieron a señalar y yo le pasé el trapo con una sonrisa corta, "Todo tuyo, vida mía, yo no la rompì", a mi de fregona no me van a tomar. Y mientras el responsable fregaba -" el trapo ya está sucio, ¿qué hago?" "lo llevás al baño, lo enjuagás y lo traes, ¿nunca limpiaste nada?" "no" "`jate de joder, ¿en serio?" -, yo barrí los pedazos de vidrio - tampoco iba a arriesgarme a un corte - con la ayuda de uno de los otros pibes que me sostuvo la pala.

El asunto quedó limpio enseguida y yo volví a mi taza de té tan tranquila. Fue después de que terminó todo en que me puse a pensar si no tendría que haberlo limpiado yo sola, y si esta forma de ser mía de tratar a los chicos como chicos y no como clientes de pago algún día no me va a venir a morder el traste.

Porque tengo que admitir que no sé cómo hubiera tomado la directora el que yo le dijera al flaco que se pusiera a limpiar el piso y se dejara de joder. O a sus padres, que escuchando que el pibe en su vida limpió algo, vaya uno a saber que tipo de padres son.

25 feb. 2010

Recortando Figuritas



Habiendo ya constatado que las Seños que dirigen la colonia están cortadas con la misma tijerita rosa, llena de purpurina, que las Seños del jardín, no sorprendiò a nadie que ayer - miércoles - llegara una nota de último minuto, invitando a toda la familia hoy - jueves - a la fiesta de despedida de la colonia, a las 3 30 de la tarde hasta las 6 30.

Sacando de lado el hecho de que la colonia termina hoy, así sin y mas, y yo pagué por mañana también - y estoy segura de que nadie va a devolverme la plata, lo que, considerando que cada día de colonia, haciendo el cálculo, costó 42 pesos, bien podrían - voy a insistir una vez mas con mi semptirna queja: ¿¡ES QUE ESTA GENTE, HONESTAMENTE, PIENSA QUE UNO ESTÁ AL PEDO?!

No, en serio, no carburan que para que se puedan pagar esos 42 pesos al día - que nadie me va a devolver - ¿alguien tiene que trabajar? Y que si este no fuera el caso y yo realmente estuviera en casa al pedo todo el día, ¿no me quedaría yo con la chica? Es frustrante, porque ahí llega la Rorro, chocha de la vida, porque le llenan la cabeza que su familia va a ir a pasar el día con ella jugando y cantando canciones de María Elena Walsh, y minga, su familia va a pasarse el día laburando, como cualquier otro jueves.

Muy molesto, muy molesto.

Así que decidimos con H que perdidos 42 bien podíamos perder 84 y le notificamos a la Ro ni bien llegamos, que la colonia ya se había terminado y que sanseacabó. Al cabo que prefiero que se quede en lo de su abuela con Zeke y Magenta jugando en el jardín a que vaya a pasar el día a la colonia y se sienta para el tujes porque es la única nena a la que no le fueron los parientes. Been there, did that, no es una imagen agradable.

La Ro, por su parte, se tomó la información con mucha soda, porque al cabo que ella tenía su corazoncito puesto en un campamento que al final no se hizo, así que la fiesta en realidad no le hacía mucha ilusión. Henry por las dudas le ofreció el soborno extremo y prometió llevarla a Sacoa hoy a la tardecita.

Rorro, que piensa que Sacoa es la Meca y Xanadú mezclados en uno, saltó sobre la oferta como un tigre sobre un antílope y aceptó inmediatamente no volver a llorar por la colonia hasta el próximo milenio a cambio de la salida.

"Pero vamos a Sacoa," insistió marido, parados todos en la entrada de casa, al que no le gusta dejar cabos sueltos "No vas a la colonia."
"Sí, Sacoa." asintió Rorro.
"O sea que mañana no te pasa a buscar Mauro"
"Sí, ya sé."
"Ya terminó la colonia. No vas a ir a la fiesta de despedida.
"No."
"Entendiste, ¿no?"
"Sí."
"Y no vas a llorar porque no vas."
"¡¡Vamos a ir a Sacoa!!"
"Y no a la colonia"
"Sí."
"Bueno, vamos para casa."
"Vamos... Que me tengo que ir a bañar porque mañana es la fiesta de la colonia."
" ... "
"¡Era un chiste! ¡Era un chiste!"

Cuatro años tiene.
Temo que para cuando llegue a la adolescencia nos va a pasar a todos el trapo.

24 feb. 2010

Libros para el Freezer


Estoy leyendo una novela. Ciencia ficción. Odiar el Suelo, o algo así, pierde un poco con la traducción.
Es sobre un hombre al que, por esas cosas de la ciencia ficción, le implantan alas y todos los cambios físicos que eso supone - está muy bien lograda la idea, los cambios al corazón, los pulmones, los músculos, los huesos. El hecho de que viva con problemas de hipotermia al no poder mantener la temperatura en una superficie tan amplia, el detalle de que las alas sean azules por la cantidad de venas corriendo a través de ellas, el hecho de que no puedan removerlas sin dejarlo lisiado.
Obviamente este cambio se lo hacen a la fuerza - no es como que uno va por ahí pidiendo que le hagan injertos - y la novela trata sobre como aprende a vivir con semejante cambio, la forma en que la gente lo ve, etc. El y sus seres queridos. Mas sus seres queridos, puestos a ser honestos, ya que la historia está contada desde el punto de vista del mejor amigo.
Me tiene enganchadísima.Es realmente muy entretenida.
O al menos lo era, hasta que llegué a la parte donde un grupo de paletos ignorantes que obviamente nunca leyeron una novela de ciencia ficción en su perra vida deciden que todo este asunto de volar pone en peligro su alma inmortal, le clavan las alas a un poste y se las cortan de un hachazo. Así. Con un hacha, por si la palabra hachazo no se explica sola.
Me impresioné muchísimo. Me partió el alma la imagen de las alas desgarradas, rotos los huesos largos, sostenidas por el clavo, una a cada lado del hombre en el suelo, desangrándose por los muñones de la espalda.
Tuve que dejar el libro como por veinte minutos e ir a hacerme una taza de té antes de poder agarrarlo de vuelta para saber si se salvaba.

23 feb. 2010

De Gris a Negro


Hace un tiempo relaté la cantidad de papel que se tritura en este lugar y la gran cantidad de pibitos que hacen cola para ayudarme en tan ilustre tarea. En el momento en que escribí ese posto, teníamos una maquina chiquita, elegante, gris, que se ponía agazapada encima de un barril celeste y que convertía en bonitas tiritas hasta un máximo de tres hojas por vez, con un sonido dentro de todo suave. Una cosa tipo swishhhh. Como una sierra mecánica venida a menos.
Hará cosa de unos meses, sin embargo, la máquina gris decidió que había llegado su hora de retiro. Después de varios años de abnegado trabajo entregó su carta de renuncia y trás un par de vagas amenazas y toses reumáticas, se paró y no hubo forma de hacerla funcionar again.
Fui y le expliqué a la directora que íbamos a necesitar una nueva trituradora, porque yo a mano todas esas bolsas y cajas y carpetas de papel no iba a romper - no se dan una idea lo mucho que pueden llegar a doler los músculos de los pulgares después de romper por horas. Ella, como mina responsable que es, fue y compró una.
Creo que comenté en el facebook los sentimientos que la máquina nueva me produce. Marina se ofreció a venir a buscarla, porque la máquina nueva, tengo que decirlo, es mala. Sip. Yo sé que no hay que antropomorfizar las cosas y que huevadas mas y huevadas menos, pero la cosa esta, negra y enorme y cuadradota, con cara de robot futurista de los años cincuenta, y la boca abierta llena de dientes, estoy segura de que está esperando el momento adecuado para comerme un dedo. Por que esta no hace un ruido elegante tipo swisssshhhh, esta hace un ruido mas bien del estilo tracatetracatetracate! mientras el papel no es cortado en elegantes tiritas si no que es descuartizado sin ningún tipo de piedad. Destrucción total. Desafío a la gente de CSI a rearmar algun papel destruido por la cosa esta.
El problema es, que no conforme con ser mala de entrada, la máquina negra, con su elegante cartelito encima anunciando arrogante que tritura hasta quince hojas por vez, ha decidido - si, acá voy, antropomorfizando de vuelta - hacerme quedar mal y ha empezado a trabarse.
Cuando empecé a usarla, allá por el 2009, ella trituraba sus quince hojas sin siquiera pestañar. Yo la miraba con sospecha, con su cesto incorporado, pero mientras hiciera su trabajo, podíamos convivir. Ahora, girando la esquina de un año nuevo, empecé yo con la nueva camada de papeles, y quince hojas le resultaron mucho, se entró a sacudír como un lavarropas centrifugando lleno de zapatillas. Probé con catorce. Trece. Diez. Siete, cinco, tres, dos. Una tristeza, la vieran enojarse, furiosa conmigo por osar hacerla trabajar después de un mes de relajo. Ahora acepta una y se lo toma con una calma galopante.
Tengo que decir que para no tener ojos la porquería esa tiene una mirada muy maliciosa.
Así que aquí estamos, ella y yo, y considerando que no han pasado ni cuatro meses desde la defunción de la gris, no me veo con cara de ir a decirle a la directora que su nueva máquina - tan negra y modernosa - no es lo que aparentaba ser y está empezando a mostrar la hilacha.
Temo que me adjudique a mi la muerte de sus esperanzas.
Así que nada, en el interín, ella va a triturar de a un papel, mientras el mundo gira, y yo romperé a mano el resto.
El día que finalmente llegue Ragnarok y traiga la rebelión de los objetos, a mí no me engañan, la hija de puta esta va a estar a la cabeza, comandándo ejércitos.

22 feb. 2010

Había una vez... Un circo...


Comprar las entradas con una semana de anticipación conlleva a cosas tales como la Rorro avisándole a todo el mundo que "¡el sábado voy al circo!", cosa que es simpática para mí, pero que a los demás se les hace muy viejo muy rápido. El sábado entero, obviamente, también lo pasamos con Rorro agregando a cada actividad que hacíamos "y después de esto, ¡vamos a ir al circo!", hasta que finalmente llegó la hora, porque todo llega en esta vida.
Tomamos el té, dejé a mi cínico interno en casa - nunca lo llevo a este tipo de salidas - con instrucciones de que se portara bien, y salimos los cuatro. Llegamos sobre la hora, pero no había mucha gente así que no hubo problemas.
Entrando en el espíritu de la cosa compramos un paquete de pochoclo a precio de reventa de manos de una señorita muy pero que muy pintada y con cara de tujes a lo que H, - que cuando dejo a mi cínico interno en casa le gusta tratar de llenar el espacio - murmuró algo respecto a que si ese iba a ser su punto de vista frente al mundo mejor le daba trabajar de funcionaria pública y no en un circo, y entramos.
No era un circo de tres pistas - no que yo creyera que iba a ser uno, así que no hubo desilusiones ahí - y nos instalamos en nuestros cuatro asientos frente al escenario - lo mas alejado a un circo de tres pistas que puede haber. Pasaron los carameleros, con mucha mejor cara que la chica del puesto de la entrada y les compré algodón de azúcar, que comí yo sóla - mis niños no entendieron el punto, el aspecto del chisme disuadiéndolospor completo, al punto que Ro me miró con cara de estás loca, llenándote la boca de algodón - y gente vendiendo unos payasitos que logré no comprar... lo único que no compré.
La función empezó a tiempo - bueno, y diez, pero eso es casi a tiempo en este país - , con luces y sonidos, haciendo que Zeke, tipo sensible a los ruidos, se largara a llorar y pidiera a gritos y señales que lo sacaramos de ahí. H me pasó al chico - menos mal que el asiento de él no lo habíamos pagado, teniendo menos de tres años -, lo abracé y logré retenerlo hasta que aparecieron las bailarinas, que lograron distraerlo a fuerza de saltos descoordinados y ropa con lentejuelas.
Tengo que comentar que si hay algo que me gusta de los circos, siempre me ha gustado - en serio, sin sarcasmo here - , es que todos hacen todo. Los que venden cosas bailan, los que bailan son trapecistas, los trapecistas son los que mueven utilería y los malabaristas se ocupan de limpiar. Un ahorro de mano de obra fantástico y toda la plata queda en familia. Así fue como entre las bailarinas pude reconocer a dos de las chicas que nos habían llevado hasta nuestros asientos y a la funcionaria pública, que ahora sonreía de oreja a oreja.
Y la función empezó.
No voy a hacer un parte por parte de lo que lo que sucedió en ese escenario. Hubo payasos, malabaristas, mas payasos, bailarinas, dos chicas colgándose de una soga, mas payasos, un intervalo donde el presentador nos vendió unas boludeces que brillaban - que sí tuve que comprar -, otro malabarista con un montón de bolitas, una de las bailarinas haciendo de trapecista, el malabarista del principio bailando malambo con toda su familia - hacía años que no veía gente bailar malambo - payasos una vez mas, bailarinas saltando a la soga, y un par de cosas mas. Hubo incluso una pulga amaestrada, Pepita, a la que el presentador pisó y los payasos le hicieron un funeral. Rorro quedó muy impresionada por la muerte de Pepita.
Estuvo muy entretenido. Me reí mucho. Mis niños la pasaron bomba. Marido disfrutó la salida sin practicamente ningún comentario malicioso. Hasta compré el llaverito pedorro con la foto que nos sacaron a la entrada y por el que me cobraron 15 pesos. Tengo que agregar, en honor a la verdad, que fue una suerte que mi cínico interno se quedara en casa porque se hubiera hecho una fiesta.
Salimos contentos, con esa satisfaccion interna que da hacer cosas en familia - cuando salen bien - y nos fuimos para casa para cambiarnos porque después teníamos un asado. Sábado ocupado el nuestro.
Rorro, obviamente, porque algo andaría seriamente mal con ella si no lo hubiera hecho, avisó cuando estábamos en el auto, que cuando fuera grande iba a unirse al circo.

20 feb. 2010

Viernes de Pochoclo


Por ser viernes a la noche y estar jugando con Zeke a los autitos y mirando a Ro jugar con su jueguito de pc - "mirá mamá, y ahora hace esto!" - voy a hacer un post breve. Mas que un post un link, porque estas películas realmente suenan a algo que yo puedo llegar a disfrutar.

Robin Hood - Ridley Scott
Alice in Wonderland - Tim Burton
The Sorcerer´s Apprentice

Todas pochocleras, todas de viernes a la noche, todas de esas que me gustan a mí...
También tengo un par de serias y sesudas en mi lista, pero no estoy de humor esta noche, esta noche sólo quiero pensar en películas que hacen que uno haga "UH!!" y nada mas.

18 feb. 2010

Instantáneas Trasnochadas



3am

- Guada...
- ...
- ¡Guada!
- ¿zzgsrhh?
- ¿Escuchás ese zumbido?
- ¿Eh?
- Como un motor.
- ... no`cucho na`...
- ¿Podés dormir con ese ruido?
- ... ¿mmhe?
- ¿En serio no lo escuchás?
- ... ¿qué cosa?...
- Ese zumbido. No me digas que vos podés dormir con todo ese ruido.
- ... ¿qué ruido?
- Una vibración. Se mueve toda la cama. No me deja dormir.
- ... de qué estás...
- ¿No lo sentís?
Al borde del llanto o el asesinato,
- no...
- Pero está ahí. No sé cómo podés dormir.
- ...
- Bueno, dormite.
- ... gracias...

. - .

Suena el despertador del celular de marido a las 7 45. La luz entra por la ventana. Èl apreta el snoozer. 7 minutos después suena de nuevo y ella se levanta para usar el baño antes de que él se bañe. Se vuelve a meter en la cama, a esperar su despertador que suena a las 8.
Pasan los minutos, el despertador no suena. Estira la mano. Marca las 7 04. Manotea y su reloj pulsera también marca las 7 04. Parpadea, el ruido de la ducha llena la casa.
Se levanta hasta el living y a través de ojos pegados mira el reloj, contando en su cabeza que si tiene una V y dos I entonces no son las 8, ¿no?
Camina hasta el baño arrastrando los pies, abre la puerta y murmura,
- Son las 7, no las 8, se desconfiguró el maldito reloj de tu celular de nuevo. - y mientras lo escucho putear abajo del agua me meto en la cama para tratar de dormir la hora que queda.

. - .

otras 3am

- Guada...
- ...
- ¡Guada!
- ¿mmmh?
- Hay un mosquito.
- ... ¿eh?...
- Un mosquito. ¿No te molesta?
- ... ¿quién?...
- El mosquito.
- ¿Dónde?
- Acá en el cuarto. ¿Podés dormir con el mosquito?
- ... ¿mosquito?
- Me zumba en la oreja.
- ... ¿eh?
- Así nadie puede dormir.
- ... no...
Prendida de luz, danza alrededor del cuarto con revista en mano, mujer con cabeza bajo las mantas, puteadas varias, asesinato de mosquito, hombre satisfecho,
- Listo. Ahora ya podés dormir tranquila.
- ... gracias ...

17 feb. 2010

El Problema no es del Chancho...


La cuestión con que Zeke no hable no es tanto que "no hable" exactamente, como que uno - mea culpa - tiende a subestimarlo. El hecho de que no comunique la procesión que le va por dentro - como no sea con gritos, señales y dos palabras sueltas repetidas hasta el hartazgo - implica que uno tienda a pensar que la procesión que le va por dentro es una procesión mas bien chiquita. Es una injusticia lo mío, terrible, algo que me esfuerzo por no hacer, pero es tan fácil pasar por arriba a alguien que no hace comentarios respecto de nada y se queda piola con casi todo, mas cuando convivo con el otro lado del espectro, que desde que nació supo como pedir lo que quería a viva voz y bien que lo quería ahora.
Yo sé que Zeke sabe los colores, que sabe las formas, que conoce los animales, etc etc, y que entiende perfectamente lo que uno le dice - y lo que no también -, pero eso no quita que de tanto en tanto yo no lo estafe un poco con el crédito que le doy.
El otro día Rorro me pidió que le pusiera el juego de Pipo en la pc de su cuarto y mientras yo ponía el cd le dije que fuera a buscar los banquitos para sentarse. Ni corto ni perezoso Zeke salió corriendo y se trajo el banco blanco del baño. El banco blanco del baño es cuadrado y tiene un asiento ancho, mucho mas cómodo que el banco de la cocina que es redondo y de asiento mas bien pequeñito.
La Ro lo primero que hizo fue chillar porque "yo quería ese banco!" a lo que le dije "jorobate, lo hubieras ido a buscar vos antes."
Mi niña me miró con cara de "ah, sí?" - todos conocemos esa cara, todos la hemos usado - se dio vuelta y enfrentó a su hermano con su mejor cara de ángel, "Zeke, no me das ese banquito y vos te sentás en el otro?" Zeke lanzó una de sus exclamaciones inarticuladas y la Ro se dio vuelta triunfante, "Dijo que sí."
Yo resoplé, "Rosario, no seas caradura, ni siquiera te entendió."
Zeke, endemientras, trajo el banquito hasta donde yo estaba, con el ceño fruncido porque pesa el coso de madera, lo puso frente la pc, y luego se alejó, en vez de acomodarse para que yo lo subiera como siempre hace. Esperé un segundo y él me miró expectante, y al ver que yo no caía, se señaló con ambas manos y señaló la cocina, con una exclamación mas bien apremiante. Parpadée, "¿querés el banquito de la cocina?" y él movió la cabeza satisfecho, sonriendo como si yo hubiera dicho algo particularmente inteligente. Rosarito desde la puerta me puso cara de superada y se fue a buscar el banquito redondo.
Yo miré a mi niño, dándome cuenta de que una vez mas lo había juzgado corto y cuando la Ro trajo el banco y él se acomodó para que lo subiera, dejando a su hermana tener el banquito blanco, tuve que contenerme para no apachucharlo todo, porque no le hubiera gustado nada, considerando que Pipo ya estaba diciendo Hola a todo pulmón.
Por suerte este año empieza el jardín, a estas alturas se vé que yo ya no puedo incentivarlo mas.

16 feb. 2010

Este No es un Post Sobre Zombies...


No iba a escribir sobre San Valentín. Es terriblemente trillado escribir sobre San Valentín en San Valentín. Sobre San Valentín hay que escribir el día de la Bandera, o el día del Trabajo, o el día del Animal, pero no EN San Valentín.
Yo iba a escribir sobre zombies.
Al cabo que uno puede escribir sobre zombies cuando le de la gana. Es parte del encanto de los zombies. No tienen un día posta - "para este Día del Zombie regale a sus seres querido este pequeño cerebro enchapado en oro,que hará las delicias de su familia" - así que nada, como te salga. Iba a escribir sobre los zombies porque el sábado a la noche tuve una encantadora - nótese el retintín en el tonito - pesadilla en la que era perseguida por estos bichos y me levanté con una taquicardia galopante que me tomó un buen rato poner bajo control. Malditas películas de terror.
Pero resultó que este 14 de Febrero estuvo marcado por dos acontecimientos bastante sanvalentinentes - sanvalentineros? sanvalentinenses? sanvalentinarinos? - así que no puedo evitar pisar el palito y caer con todos los demás.
Acontecimiento A - a una de mis amigas el novio, con el que convive hace unos años, le dijo que quería tomarse un tiempo y como la casa es de él, ella tuvo partir en busca de otro techo. Esto no es tanto sanvalentinero - o cualquiera de sus acepciones - como anti San Valentín, pero hay que reconocer que entra dentro de la bolsa llena y rellena de amores y desamores de las que esta fecha está plagada. Una caca, vean. Porque no conozco los detalles todos de la cuestión, pero hay que ver qué momento que eligió el joven para desentenderse de todo el asunto.
Acontecimiento B - a otra de mis amigas - porque yo tengo mas de dos, aunque mucha gente me lo descrea - un ex novio, que desapareció hará cosa de un año porque él solo y sin ayuda decidió que no estaba listo para asentarse, para formar una familia, que él estaba divorciado y ya tenía un hijo y no quería empezar de nuevo, y que mejor armo las valijas y me mando a mudar, le reapareció como por arte de magia. Esto en sí, qué se yo, el mundo es un pañuelo y en el lavarropas todo se junta, pero este, sin mas, reapareció con una propuesta de matrimonio. En San Valentín. De la nada mas absoluta a una propuesta de matrimonio. En San Valentín.
Que hizo terapia, que ella es el amor de su vida, y que ahora sí está dispuesto a involucrarse.
Se ve que en el último año ninguna mina le dio pelota y decidió volver a probar suerte.
¿Soy yo o hay algo muy malo en esta imagen?
Por suerte para todos los involucrados, mi amiga lo mandó a freir churros y estamos viendo como bloquearlo de su celular - tiene que haber alguna manera, ¿alguien sabe? - como para que se deje de joder.
No hay acontecimiento C, mi San Valentín propio propio fue muy tranquilo, H y yo salimos a desayunar - a nosotros nos gusta desayunar afuera, hay algo terriblemente agradable en los submarinos calentitos y los tostados de jamón y queso, pero no es algo por lo que andar escribiendo a casa - sin los chicos y eso me hizo el día.
En resumen, yo iba a escribir sobre zombies pero el hecho de que algunos hombres parecen volverse estúpidos - y no zombies - alrededor de estas fechas, me hizo cambiar de tema.
La próxima vez.

12 feb. 2010

Espiando Detrás de la Cortina


Yo soy del tipo de persona que chequea el final de los libros antes de leerlos para estar segura de que terminan bien. Billy Crystal lo hacía por que tenía una veta fatalista, yo lo hago porque no voy a mandarme a leer un choclazo de libro para que al final el protagonista muera de manera trágica y literaria y yo quedarme moqueando como una tarúpida.
Sí, yo sé que hay mucha gente que opina que esto es algo tonto y que le saca el suspenso al asunto, pero a mi aire, el suspenso lo tengo igual, al cabo que no sé cómo es que llegan hasta las página 457, sólo sé que llegan vivos. Aun cuando ha habido oportunidades en que he visto que mueren y lo leo igual. Es una cuestión de preparación psicológica. No es lo mismo una muerte súbita que una muerte anunciada.
Con las películas hago algo similar y pregunto por ahí, a la gente que ya la vio, si terminan bien. No pregunto quien es el asesino, tampoco es ne´sario saber que Bruce Willis es un fantasma o detalles como esos, pero me gusta saber de antemano si en películas como 2012 se mueren todos o tengo cierta esperanza - nunca jamás la hubiera visto si John Cusak hubiera muerto...
Yo no veo películas en las que muere John Cusak. Es una de esas cosas.
Este tipo de filosofía - no la de John Cusak, la de mirar el final de antemano -, por supuesto también me ha llevado a grandes sorpresas. Cierta vez bajé una película sobre una romance entre un hindú y una chica de no sé que otra religión, que alguien me la había recomendado. Viendome venir una gran tragedia shakesperiana y sin tener ganas de llorar galones, adelante la peli y pispeé el final, donde me los encontré a los dos caminando felices por los campos detrás de la casa de él. Una monada de escena, vieran ustedes.
Satisfecha de saber que terminaba bien, me instalé a verla. Linda película, colorida, romántica a decir basta, trágica como ella sola, pero yo iba armada con mi conocimiento de que había un happy ending esperándome al final de la cinta, así que soporté la guerra, las matanzas, la familia de él, la familia de ella, los años, que él cambiara de religión para ir a buscarla, el gobierno, la humanidad y su estupidez colectiva, y cual no sería mi espanto cuando al llegar a la estación de trenes, cuando ya - casi - libres de todo, con el hijo de rulos y ojos grandes a cuestas, el hermano de ella, en un último intento por ganarse el premio al peor familiar de la historia, lo empuja a nuestro protagonista, que cae debajo de un tren y lo aplasta.
¿EH?
Me quedé helada. Pero... ¿Cómo que se murió? Si yo vi... Me están cargando. La película continuó corriendo, todos lloramos como si el mundo se acabase, y unos minutos después el misterio se aclaró cuando ella se va a vivir a Inglaterra y recuerda cuando caminaba con él por los campos detrás de su casa en la India. ¿Porque no se van todos a... y se llevan sus memorias también? ¿Por qué no aclaran debajo que es un recuerdo, para la gente tramposa como yo? ¿Por qué no lo ponen en sepia y se dejan de joder? Dos horas y pico de película y toda la tarde deprimida.
Mi sistema obviamente no es infalible, pero pienso mantenerlo. Al cabo que por cada una que me falla hay varias que logro esquivar con el paquete de Carilina intacto.
Por alguna razón, sin embargo, de un tiempo a esta parte, me está sucediendo algo muy curioso, como una excepción a esta regla de exclusivos finales felices, un desvío en el sistema, una especie de loophole. Cada vez que por inercia, por aburrida, por curiosidad, por lo que sea, agarro algún libro al azar en la Cultu - alguno de esos que no te interesa leer realmente y sólo levantás porque está ahí - y lo hojeo, da la impresión de que engancho siempre la parte trágica. Pareciera un chiste. Hoy levanté The Pearl, de John Steinbeck - porque estaba sobre mi escritorio y lo tengo que ingresar al sistema - lo abrí por una página cualquiera y ahí estaba, sin anestesia, un grupo de gente persiguiendo a los protagonistas y matando al bebé. No leí mas que una página, no busqué nada, y me saltó encima, la pobre mujer cargando con su hijo muerto. Como para alegrar el día de cualquiera.
Y así varias veces, con Searching for Mr Goodbar, o Closing Ranks, o At the Beach, o lo que fuera, parezco tener un talento supíno para encontrar la peor escena sin siquiera tener que buscarla.
Supongo que es el karma, tratando de encontrar la manera de balancear tantos años de escaparme por la tangente a base de espiar el futuro, que viene a morderme el traste.

10 feb. 2010

On the Cinamonn Tree...



Viniendo para la Cultu me encontré con un pajarito caido del nido.
No puedo con mi genio, no soy de esa gente que pasa caminando sin dignarse siquiera a destinarle un pensamiento, no me da. Me acerqué a mirar - todavía no sé cómo lo vi, marrón como era, entre la tierra y las plantas - y el pichoncito apenas si trató de escapar. Se ve que la madre ya lo había deshauciado al no poder subirlo al árbol de vuelta y las hormigas habían empezado a subirle por las patas.
¿Qué hice yo? Cargué con el animal, que se me durmió entre los dedos - apenas me ocupaba media palma de la mano, un nudito de plumas - y me lo traje para la Cultu. Lo instalé en un gorro de lana de la caja de cosas perdidas y el gorro lo puse arriba del monitor de la pc.
No duró mucho el pobre bichito. Se despertó un par de veces y miró a su alrededor, aleteó otras tantas, trató de tomar un poco de agua que yo le di, y un par de horas después murió. Yo sabía que eso iba a pasar - no pensé que fuera a aguantar ni siquiera un par de horas - no había muchas opciones, no había forma de que yo pudiera cuidarlo, era demasiado chiquito, pero creo que morir acurrucado en un lugar tibio vence a morir comido por las hormigas en un lugar frío cualquier día de la semana.
Lo saqué afuera y lo dejé en el jardín de atrás, en un pozo tapado con pasto seco. Ahora si las hormigas lo quieren pueden tenerlo, yo hice lo que pude.
Voy a andar melancólica por un buen rato...

8 feb. 2010

A Veces Se Hace Largo...


Ayer a la tarde leí un cuento - leí varios, bah, un sólo cuento a mi no me llena, soy glotona - pero el que nos compete se llama The Corsage y no me acuerdo de quien es porque no lo tengo a mano como para aclararlo, pero doppo hago un adendum.
El cuento cuenta - mal cuento sería si no contara algo - la historia de una chica, enamorada de un chico - cómo la mayoría de las chicas - que se agencia un corsage al que le pusieron una maldición - el del título, por si no habían caido - que concede tres deseos a su porteador. Obviamente, siendo como es una maldición y no Robin Williams pintado de azul encerrado en una lámpara, las cosas no salen como uno quisiera y cuando ella desea que él la invite al baile, el flaco va y se mata al caerse de la torre de agua, donde estaba escribiéndole un graffiti. Hasta ahí triste, pero así es la vida. El cuento continúa, pasan un par de semanas y la noche del baile, Frankie - que así se llamaba la pava alrededor de la cual gira toda esta historia - llena de desconsuelo, desea, contra toda advertencia, que el pibe vuelva a la vida. Sentada en el suelo de su casa, sola y a oscuras - porque es un cuento de terror, obvio que va a estar sola y a oscuras - la chica escucha que algo llega hasta la casa medio cojeando, medio arrastrándose. Recién ahí cae en la cuenta de que el pibe se había hecho percha al caer de la torre de agua y no sólo eso, si no que ha estado enterrado mas de dos semanas y eso no puede ser bueno para una anatomía. El cuento termina con el chico tratando de entrar a la casa, disculpándose por haber tardado tanto, disculpándose por estar dejando todo hecho una pena, pero que algo no está del todo bien, y si no tendría un trapo, mientras Frankie desde adentro escucha aterrada como se mueve por el porche, haciendo toda una serie de sonidos húmedos y repulsivos, luchando por encontrar una manera de llegar hasta ella, todo el tiempo diciendo lo bien que la van a pasar en el baile ahora que él volvió. El último deseo de la mina es que él desaparezca.
El cuento en sí no me impresionó mucho - aun cuando está bien logrado el detalle de que la escritora nunca te muestra al chico hecho pelota, sólo las impresiones de él que tiene ella desde adentro - y continué con mi día y mi noche tan tranquila.
Por supuesto, porque cual sería el punto de esto ni no hubiera algo mas, para la trasnoche, por algunar razón, la imagen de la chica sola en su casa, con el pibe tratando de entrar, me empezó a llegar.
Serían las 5 cuando Zeke me despertó pasándose a mi cama - se viene con almohada y tigre y es difícil hacerle lugar a todo el séquito -, y las 6 cuando lo llevé - con almohada y tigre - a la suya. Estaba yo sentada haciéndolo dormir - porque mi alma se había desvelado, el muy turro, como si supiera que era lunes - cuando escuché alguien murmurando en el pasillo. Me quedé mirando hacia allá, esperando que apareciera la Rorro, puteando bajito porque ahora sí que yo no me iba a poder volver a dormir. Pero nadie apareció y yo seguí con el enano, que me miraba con los ojitos brillantes en la semipenumbra. Al rato - porque estuvimos un rato - escucho un lloriqueo en el pasillo y ya cansada levanté la voz y le dije a la Ro que estaba con Zeke, que viniera de una vez. Pero la Ro no apareció y dejándo al cachorro mirando el techo fui a buscarla, para encontrármela metida en su cama perfectamente dormida.
... No fue uno de mis mejores momentos, no.
Asumo que los ruidos los hizo la Rorro - que no sería la primera vez que habla dormida - y por milagro de la acústica sonaron en el pasillo justo junto a la puerta del cuarto de Zeke, pero aún así, después de Frankie y su corsage, las 6AM se me hicieron claustrofóbicas.
Me fijé que Zeke estuviera dormido y me metí en mi cama donde me tapé hasta arriba. Para cuando quince minutos después Zeke se apersonó otra vez en mi cuarto, abrazado a su almohada y a su tigre, les hice un lugar y a la merda.
Entre el crío, la almohada, el tigre, el susurro, el lloriqueo, Frankie y la madre que los re parió a todos se me hizo larguísimo hasta que sono el despertador.

6 feb. 2010

Viernes de Batatas y Perfiles




Me compré un pastelito de batata cuando venía para el laburo - a mi los de membrillo no - y ahora que estamos él y yo frente a frente, me doy cuenta de que no pensé bien la situación y todo esto solo puede terminar mal... Primera dificultad técnica, el pastelito es bastante alto, lo cual va a hacer un tanto compleja la tarea de morderlo, y eso nos lleva a la segunda dificultad técnica: el pastelito tiene cuatro esquinas - que abarcan los cuatro costados - hojaldradas, tiesas y almibaradas que dan la impresión de que al primer mordisco se me van a clavar en el paladar sin ningun tipo de "atajate que ahí voy". La tercer dificultad técnica se desprende de la segunda y compete al hojaldre y todas las migas que estoy por hacer.
Obviamente ninguna de estas tres cosas van a detener mi avance y la aniquilación total del pastelito, pero quería compartir el hecho de que me pasé un par largos segundos estudiando el ángulo por donde le iba a entrar al coso y todavía no estoy segura de por donde empezar.
En otro orden de cosas y no hablando de nada, mientras el pastelito me espera, paseando con mi compañera de laburo por el facebook - sí, hasta que no empiecen las clases realmente no hay mucho que hacer en una institución educativa, no se sorprendan - terminamos en la página de una chica rubia X - es curioso como sin ser ni padre ni madre que ni perro que le ladre uno puede entrar en los perfiles de todo el mundo, yo por las dudas subo todas las barreras para que no pase ni la farolera. En fin, al caso venía que webeando resultó ser que en todas las fotos, RubiaX, mostraba el mismo gesto sonriente del mismo tres cuartos perfil derecho.
Las 42.
Una o dos, puede ser, a una le dijeron este es tu mejor ángulo aprovechalo, pero RubiaX se lo tomó a pecho y parece ser que el mismo que le dijera lo de tu mejor perfil no le explicó que si ponés las 42 fotos de tu mejor perfil juntas - distinto vestido, distinto ambiente, distinta compañía, mismo ángulo, mismo perfil, misma sonrisa - para la foto 8 todo el asunto iba a ser ridículo, para la foto 14 risible, y para la foto 31 una broma recurrente.
A la foto 12 yo aventuré que a lo mejor le pasaba algo del otro lado de la cara, pero en la foto 17 hay un espejo cerca y no pareciera, no. A la foto 42 mi amiga y yo dudamos seriamente ante la idea de mandarle un mensaje a RubiaX ver si lo hacía a propósito de huevona o si realmente no se daba cuenta de lo absurdo de todo el asunto. Pero descartamos la idea, a lo mejor lo tomaba como algo hostil.
Pero es estúpido ponderar imposibles y por qué la gente hace lo que hace. Cada uno tiene derecho a mostrar su perfil en tantas fotos - 42, madre de Dios - como le apetezca y quien soy yo cómo para andar criticando las idiosincracias ajenas cuando un pastelito me espera para un riesgoso rendevouz.

5 feb. 2010

La Defensa Descansa


Este verano la Rorro aprendió a nadar.
Sí, sí.
Finalmente se animó y largó los bracitos/flotadores/flota-flota o como cada uno los llame y ahora anda como un pez de acá para allá.
Largó... bueno, largar lo que se dice largar... es mas bien un decir, no fue una decisión propia si no fue una decisión de la madre - ejem - que fuimos a conocer la casa nueva de mi vieja y cuando pasamos para la pileta - ejem - yo me había olvidado de llevar los condenados chismes - ejem... Pero mi niña, bendita sea su alma, persona valiente y arrojada que ella es, nos dijo que se iba a meter igual y allá partió en dirección al mar... bueno, a la pileta. Para cuando nos queríamos acordar la mocosa andaba tan tranquila, por arriba del agua, por abajo del agua - mas de tres segundos no le pidan, pero quien está contando - y animándose incluso a las partes mas hondas, con ese inimitable estilo perrito que tienen todos los críos al principio del mundo.
Toda esta narración con final feliz es por supuesto para reivindicar un poco a las personas como yo que padecemos de memoría de pez dorado. Ese tipo de personas que salen de su cuarto con algo en la mano y para cuando llegan a la cocina, oia, ya no está, y allá va uno como un pelotudo a hacer el camino a la inversa a ver donde cuernos lo dejó, pero si yo lo tenía cuando salí del cuarto...
Si yo no me hubiera olvidado los susodichos cosos inflables la chica todavía los estaría usando y el video, filmado exclusivamente para mostrarle a su tía Fifi ("¡¡Mirá, Fifi!! ¡Mirá! ¡Y también en lo hondo!") como nada sola y sin ayuda, nunca hubiera existido.
No me voy a poner a ahondar mucho en el tema, siempre tan a flor de piel en mi caso porque mi marido no puede entender que no es falta de interés - "vos no te acordás porque no te importa" - si no verdadero despiste - "claro que me importa, ¿vos crees que quiero dejar el control remoto adentro del microondas?" - pero estoy segura de que muchos de los inventos de hoy día son culpa de que alguien se olvidó algo importante y alguien mas tuvo que sacarse algo de la galera para llenar el bache.
"¿Cómo que no trajiste la cinta para atar el paquete?"
"¡Me olvidé!"
"¡Vos siempre te olvidás todo!"
"¿Qué hacemos ahora...?
Et voilà, inventaron la cinta scotch.
Como ese caso debe de haber miles.
O, como en mi caso -"¡¿dónde están los flotadores?!" - aprendieron a nadar.

3 feb. 2010

El Primer Paso Marca el Ritmo


En el momento en que levantábamos las copas para brindar, de las 11 59 del 31 de diciembre a las 12 del 1 de Enero, casi como si nos estuvieran espiando para agarrarnos in fraganti, se apagaron todas las luces en la casa de mis suegros.
Mi suegra lanzó una puteada, alguien dijo de ir a buscar las velas y cuando ya nos separábamos a tientas para ocuparnos de todo, por arte de biribirloque, plaf todas las luces volvieron a encenderse.
Alguien, el mismo de las velas probablemente, comentó que debía de haber sido una subida de presión que saltó los tapones o alguna huevada así y todos, aliviados de no haber tenido que salir corriendo a buscar las benditas velas, levantamos nuevamente las copas, para ser coartados nuevamente por un apagón general.
Mi suegra puteó nuevamente, que ahora que lo pienso se ve estaba un poco tensa, y ahí nos empezamos a preocupar un poco - no por mi suegra, por la electricidad - que a los dos segundos volvió con un crujido audible, llenando de vuelta el mundo con ese zumbido subsonoro y peremne que nos rodea.
Nos miramos por un momento, un tanto confundidos, tratando de encontrar la explicación, cuando mi suegro, la proverbial bombita prendiéndose sobre su cabeza - a la misma vez que las luces se apagaban en toda la casa otra vez -, murmuró algo sobre "Zeke y la con..." y, en el momento en que se hizo la luz again, partió de la mesa en dirección al cuarto de la TV.
Veloces salimos todos atrás suyo, para quedarnos inmóviles cuando la oscuridad cayó violenta. La voz de mi suegra - sin putear esta vez - explicó indignada que Zeke había tomado la mala costumbre de subirse al sillón y alcanzar la caja de los fusibles, donde se divertía subiendo y bajando la térmica.
La luz volvió y yo aceleré el paso, para congelarme al siguiente apagón. Luz, movimiento, oscuridad, inmovilidad, en una repútisima versión de juego Congelados.
Llegamos en malón - un malón fracturado y por tandas, pero malón al fin - al cuarto y efectivamente, ahí estaba el demonio de niño, trepado al respaldo del sillón, la mano dentro de la caja de los cables, mirándonos entrar con una sonrisa feliz de oreja a oreja, mientras el resto de los locos bajitos le hacía corro de lejos, para no quedar pegados cuando llegara la ley - porque todos saben que en estos casos la justicia suele ser veloz y pesada.
Ni bien lo avisté, apagó la luz y yo me quedé quieta para no pisar a nadie. La luz se prendió, di un paso y Zeke la apagó de vuelta, los intervalos cada vez mas cortos, el chico cada vez mas frenético, los ojos cada vez mas grandes, al darse cuenta de que la joda se le acababa y se le venía encima la noche.
Para cuando llegué hasta él, entre gritos, amenazas, tropiezos y apagones, a medio camino entre la furia callada y la carcajada atragantada, lo bajé de un brazo y lo reté hasta dejarle la oreja morada, mientras los adultos, que ya habían abandonado el juego, hablaban sobre su educación, sobre los peligros de la electricidad y lo caro que estaba el jamón.
Los hijos a veces...
Después de este breve interludio - recuperemos la calma, pongamos a los chicos a ver televisión una vez mas, encintemos la caja cuestión de que nunca nadie jamás pueda volver a abrirla -, volvimos a la mesa y logramos brindar, aun cuando tengo que decir, ya pasaban varios minutos de las doce. Esto me hace pensar en cómo vendrá la cosa, porque si bien enero estuvo bien, todavía nos quedan 11 meses para contar, y si este cuento da la pauta de como va a seguir, el resto del año va a estar lleno de gente con la mano en la térmica tomándonos pa`la chacota.