Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

31 mar. 2011

Mi Futuro en la Música

Me pasaron una meme.
No iba a hacerla pero me tenté.
Así que acá se las dejo.
Hice dos. Una para mi banda de rock nacional y una para cuando decida finalmente lanzarme al mercado internacional.

Diseña la Tapa de Tu CD!!!

1 – Ve al sitio de
Wikipedia. Elige un artículo al azar (encontrarás la opción en la columna a tu izquierda). El título del primer artículo al azar que salga será el nombre de tu 'banda'.

2 - Ve a
Citas. Las últimas 4 o 5 palabra de la última frase de la página será el título del álbum de tu banda.

3 – Ve a
Flickr y explora las “Cargas Interesantes de los Últimos Siete Días” La tercera foto, no importa qué imagen sea, será la tapa de tu álbum.

4 – Usa Photoshop o algún programa similar para armar la tapa de tu CD.


5 – Súbelo a tu sitio y pásaselo a tus amigos
!"

El último punto es optativo, por supuesto, no soy partidaria de inundar a los amigos con pelotudeces.
He aquí mis creaciones...
No me juzguen, recién empiezo en esto de la música.




Para cualquiera que piense que este es un post ladri - sí, lo estoy mirando a ustedddd Bebilacqua, baje esa ceja desdeñosa - lo desafío a que lo haga sin internet en el trabajo y con dos críos en casa que reclaman que los miércoles es día de compu y que "poooor fi" los deje jugar... Después me cuenta.

29 mar. 2011

Viaje Redondo a Ningún Lado


Este fin de semana largo aprovechamos y huimos para San Martín.
El sábado, no teniendo nada mejor que hacer - quién ha visto un lago los ha visto todos - decidimos ir hasta el Parque Nacional Lanin, a ver el manto petrificado de lava del volcán, - sí, yo también pensé en Dante´s Peak, Bebilacqua, pero que quiere que le diga… - y serían las diez de la mañana cuando partimos hacia allá.
Levantamos al pasar a mis dos sobrinos, compramos algo para desayunar en el ACA y partimos naturaleza adentro.

El viaje empezó con el pie izquierdo. La Ro de entrada no quería salir de la cabaña y se pasó un buen rato - hasta que se quedó dormida - diciéndoselo a quien quisiera escucharla - nadie, cosa no detuvo en absoluto sus cinco años entrados a catorce.
La llegada hasta el Parque Lanin nos llevó la mayor parte de una hora y pico, por caminos de tierra y rutas transversales...
“Pasando el lago Lolog. Un poco después,” nos habían dicho... Sí... Un poco.
En la entrada del parque, junto al cartel que decía 50km Frontera con Chile, salió un gendarme a alzarnos la barrera para que pasara la farolera y le preguntamos si era por acá y a cuanto estábamos del bendito lugar.
"Por acá derecho, sí. Doblen a la izquierda en el cartel de Currhué Chico y son 30 kilómetros."
Treinta kilómetros no sonaba mucho.
La Rorro guardaba silencio finalmente y los otros tres jugaban. Teníamos sandwiches, y si bien todavía lloviznaba, mientras el volcán no estallara, el plan era llegar hasta allá y almorzar.

Ahora, es difícil explicarle a alguien que no ha subido caminos de montaña, lo empinados que pueden llegar a ser y lo nervioso que uno se puede llegar a poner cuando de un lado está la pared y del otro la caída a pico... sin barandilla, porque uno está en un parque nacional.
Bueno, no tan difícil de explicar como difícil de transmitir lo tenso que uno se puede llegar a poner.
En realidad, el camino de montaña en sí no sería mucho problema, porque estamos todos acostumbrados, uno trata de no mirar hacia abajo y de no acercarse demasiado al borde y acá no pasa nada. El problema, señoras y señores, era que a la tensión natural de trepar como una cabra con cuatro chicos en el asiento de atrás, era que desde el jueves que venía lloviendo de manera intermitente... y el camino, ya de por si mal cuidado, era un barrial.

En principio veníamos bien, nada que no pudiéramos manejar, unos charcos acá y allá. Encontramos un claro, obviamente utilizado como camping, cerca de un arroyo, nos quedamos un rato tirando piedras al agua y comunando con la naturaleza - es decir, vaciando vejigas - y eventualmente seguimos camino.

De este lado es que se empezó a poner jodido el asunto.
Acá es donde yo le dije a H, seriamente, porque ya lo había comentado un par de veces antes, que quizás fuera mejor que abandonáramos la idea del volcán y pegáramos la vuelta.
Hubbie y mi sobrino mayor se negaron de plano. Uno porque estaba al mando del volante y no iba a haber hecho todos esos kilómetros para no ir a ningún lado y el otro porque tiene trece años y hacer rally en la montaña siempre es divertido.

Avanzamos un buen trecho, casi cuarenta minutos, manibrando con cuidado. En un momento nos encontramos detrás de un par de autos y con una camioneta en la retaguardia - un tráfico terrible, considerando las condiciones - cosa que preocupó un poco al hombre de mi casa, "se resbala uno nos tira a todos", por lo que freno en un ancho y los dejó alejarse.

Pero, finalmente y pese a todos nuestros esfuerzos, como quién vislumbra su destino, vimos desde debajo de una curva empinada, allá en lo alto del camino, un auto blanco atorado en el barro, del que se estaban bajando cinco monos, estudiando como salir.
Hubbie juntó aire, pasó el cambio, tomó envión, aceleró la camioneta y trató de pasar, pero nop, la realmente empinada curva, cubierta de barro enhuellado nos detuvo, haciendo girar las ruedas en falso, por lo que finalmente mi marido tuvo que rendirse.
Despacio y dando marcha atrás, tratando de no pisar a ninguno de los cinco monos del auto blanco que lo estaba empujando colina arriba, y a la vez de no tirarnos por el barranco, llevó a la camioneta hasta un punto mas llano, la hizo recular contra la montaña - por dos espantosos segundos quedamos apuntando al barranco, las ruedas resbalaron y pensé que nos íbamos de cabeza al lago, cuarenta metros mas abajo -, giró el volante y apuntamos en dirección a casa. Creo que nunca digo lo mucho que aprecio el talento de H al volante.

La vuelta hasta la entrada del parque fue un tanto callada. Por parte de los adultos, digo, los críos continuaban sus juegos - la Rorro estaba despierta y de mejor humor - como si nada.

A la llegada a la entrada del parque, el gendarme miró la camioneta embarrada hasta arriba y nos preguntó si habíamos llegado. Tuvimos que admitir nuestra derrota... sólo la nuestra, estoy plenamente convencida de que los cinco monos del auto blanco lo subieron a pulso hasta el volcán y mas allá.
"Sí," nos contestó él, "por eso yo le aviso a la gente que no le conviene subir, que el camino está muy malo."
¡¿A quién le avisó?!
Caradura.

Comimos los sandwiches en el auto y llegamos de vuelta a la cabaña cuando estaban abriendo la pileta climatizada. No sé ustedes, pero yo mantengo mi opinión que la naturaleza es muy bonita, mas aún si es de la ventana para afuera.

23 mar. 2011

Perros en Martes



Yo tuve una vez, una perra que se llamaba Ofelia.
Ofelia...
Ofelia era una enorme Rottweiler, y desmintiendo todas las habladurías y los mitos sobre esta raza, Ofelia era uno de esos perro buenazos, con el alma escondida en la parte de atrás de las orejas, justo ahí donde siempre le gustaba que la rascaran.
Ese tipo de animal al que sólo bastaba con empujarla ligeramente para que se dejara caer hacia el costado, así uno le hacía mimos.

No, si era malísima.

Para el tamaño que tenía, Ofelia era una perra tímida. Se sobresaltaba cuando salíamos por la calle y los perros mas chiquitos le ladraban. Si pasaba algún perro grande, antes siquiera de acercársele mucho, se escondía detrás mío y lo miraba con sospecha. Mucha gente en la zona la saludaba a ella - yo estaba de palo - al pasar.
Cuando le dabas algo para comer le decías "despacito" y ella te lo sacaba de entre los dedos con infinito cuidado para no lastimarte.
Era medio bruta, tampoco vamos a engañarnos, que se puede pedir de un animal tan grande, giraba sin mirar y te estrolaba contra la pared, pero para ciertas cosas era una princesa.

Cuando me mudé de provincia se quedó con mi mamá. Las cosas en casa no estaban muy bien y ya me estaba yendo yo, no le iba a sacar al perro también.
Me dio mucha pena dejarla, pero hay cosas que son mejor así, y siempre que yo iba de visita, Ofelia me saltaba encima, como si yo hubiera hecho todos esos kilómetros sólo para ir a verla a ella.

Un par de años después, la Rorro se sumó a las visitas, y Ofelia, con cierta resignación y miradas sufridas, se dejó adoptar. Mi niña la seguía a todas partes, le tiraba de la cola, se le subía encima, y en una ocasión memorable, se sentó con ella en el piso, puso una tacita de té frente a cada una y tuvieron una reunión de té que al día de hoy lamento no haber podido siquiera fotografiar.
Era un perro fabuloso. El perro con el que uno se imagina cuando dice "quiero tener un perro".

Ofelia murió hace unos años. Tenía una artritis galopante y había mañanas en las que ni siquiera podía levantarse de su manta, por lo que mi madre, con todo el dolor del alma, llamó al veterinario para que se ocupara de ella.

En fín...

Hacía tiempo que no pensaba en Ofelia, pero hace un par de días recibí un mail con una serie de fotos y no pude evitar hacer la asociación libre...


18 mar. 2011

Grasoso


Campanita de mi celular anunciando un texto. SMS de número sin agendar:
"Hola, la pasamos bien anoche, no?"

Celular de G:
"Yo anoche no salí. Tenés mal el número."

Campanita. SMS de número sin agendar:
"Bueno, tampoco te pongas así. Pensé q la habías pasado bien."

Celular de G:
"No me pongo nada. Tenés mal el número."

Campanita. SMS de número sin agendar:
"Mirá que sos jodida. Ya te pedí perdón x lo q pasó."

Campanita. SMS de número sin agendar:
"Además, sos medio turra, xa mi q te gustó..."

Celular de G:
" ¿? En serio, tenés mal el número."

Campanita. SMS de número sin agendar:
" En serio te vas a poner en esa onda? Q trola que resultaste."

Celular de G:
" Flaco, tenés mal el número."

Largo silencio...

Campanita. SMS de número sin agendar:
"Y vos como te llamás?"

¿En serio?
¡¿En serio?!

17 mar. 2011

El Cuaderno y las Fosas Marianas



Mi hija empezó primer grado el martes primero de marzo.

Allá fue ella, toda bonita en su uniforme con la pollera escocesa.

El miércoles 2 de marzo trajo una nota - su primera nota, oh - en el cuaderno de comunicaciones, fechada el primero de marzo, que nos indicaba - con un cierto tono dictatorial - que el 3 de marzo mi hija necesitaba llevar para Inglés el libro Tal and Tal y un cuaderno de tapa dura, rayado, con espiral, sin puntillar, de 223mm x 279 mm, forrado con el papel ya designado para todas las cosas Primer Grado.
Ya me resultó molesto que mandaran la nota tan sobre la marcha, porque mis horarios no son fáciles, por lo que conseguir todo de un día para el otro me iba a resultar un tanto apretado, pero bueh, que no se diga que una no tiene espíritu deportivo.

Conseguí el libro en mi librería - de libros - amiga y al salir del laburo pasé por mi librería - papelería - amiga y pregunté por el cuaderno.
La chica que me atendió me dijo que no existían esas medidas.
"¿Estas segura?" le insistí.
Ella se puso a rebuscar entre todos sus cuadernos de tapa dura, rayados, con espiral y sin puntillar, y eventualmente se asomó con uno de 202mm x 267 mm y me dijo, muy seria,
"Debe ser este."
"¿Estás segura?" repetí, no muy convencida, porque 202 x 267 no son 223 x 279, y no tenía ganas de forrar el cuaderno para después tener que metérmelo en las Fosas Marianas - sí, ahí donde no llega el sol, trate de mantener el paso, Bebilacqua.
"Sí."
"Bueno," acepté yo su fe, "¿si no es, te lo puedo traer para cambiarlo?" porque tampoco es cuestión de andar poniendo las manos en el fuego por la Chica de la Libreria.
"Listo," y me fui con mi cuaderno y demás cosas debajo el brazo.

Como no estaba segura - pese a la fe en sus habilidades de la chica de la librería - de que ese fuera el cuaderno indicado, me abstuve de forrar el bendito cuaderno y el 3 de marzo lo mandé pelado, con una preciosa notita adjunta, preguntando a la Seño Rocío - la mujer que había firmado la nota que nos había traído hasta este pundo - si este era el cuaderno que necesitaba mi niña.

3 de marzo
4 de marzo
5,6,7,8,9

Ante la falta de respuesta, tomé el cuaderno por bueno - ah, yo... - y decidí forrarlo. De todas maneras, a estas alturas, la chica llena de fe de la librería ya no me lo iba a aceptar de vuelta.

10,11,12,13

El 14 llega una notita - su segunda notita, oh - firmada por la seño Rocío, indicando - con un cierto tonito condescendiente - que el cuaderno que la Rorro va a necesitar para Inglés es A4, tapa dura, rayado, etc etc...

A4.

¿A qué demonios vino el 223mm x 279 mm?
¿Estaba probando que tan bien se le daban las matemáticas?
¿Qué?
Saqué de la mochila el cuaderno que había estado yendo y viniendo del colegio durante mas de un semana y al que habían ignorado olímpicamente, pensé por unos segundos ir a buscar a la Seño Rocío y explicarle lo que podía hacer con el cuaderno - sí, las Fosas Marianas - pero lo dejé pasar. Al cabo que Rorro tiene que interactuar con esa mujer el resto del año, no da empezar con el pie izquierdo - o el cuaderno en un mal lugar, para el caso.

Esta vez fue mi suegra a la librería y preguntó por un A4, de tapa dura, rayado, etc, etc.
La chica de la librería - otra chica de otra librería - le dijo que los A4 de este tipo, no vienen sin puntillar.
Y otra vez, la seño Rocío y la felicidad a a a a...
Pero, que cosas curiosas tiene la vida, en esta otra librería, esta otra chica, sí tenía el cuaderno de 223mm x 279 mm de tapa dura, rayado, etc etc, de la primera notita, oh.

El gran dilema, la decisión de Sofía en ínfima escala. ¿Llevar el cuaderno 223 x 279, aun cuando las nuevas órdenes decían que no? ¿O llevar el cuaderno A4, aun cuando no cubría los requisitos?
¿Escribir una notita - su tercer notita, oh - a la seño Rocío diciéndole que si así íbamos a empezar el año no veía como lo íbamos a terminar bien? ¿O tragarme todo el incordio por el bien de las relaciones sociales de Rorro?
Decisiones, decisiones...

Eventualmente mi suegra compró el 223x279, se lo puso bajo el brazo y cuando fue a dejar a la Rorro después de almorzar, rastreó a la seño Rocio y la obligó a darnos un dato concreto.
La seño Rocío se rindió y concedió que el 223x279 estaba bien...

Y todavía había que forrarlo...
Va a ser un año largo... Muy largo...

15 mar. 2011

Conan


Han hecho una nueva versión de Conan el Bárbaro.
Sin Arnoldo.
El hombre de mi casa dice que sin Arnold Schwarzenneger no es lo mismo...
Yo estoy completamente de acuerdo.

Este...

En lo que a mí respecta mejora muchísimo.

12 mar. 2011

Palabras Grandes


Hay en The Wee Free Men, de Terry Pratchett, una escena en la que Tiffany, de nueve años que vive en una aldea en las montañas, se acerca a los maestros ambulantes que cada tanto pasan en sus carros. Se acerca a uno y dice que quiere hacer una pregunta,
- Es sobre zoología.
- Zoología, eh? Esa es una palabra grande, verdad?
- No, de hecho no lo es, - contesta Tiffany - Condescendencia es una palabra grande. Zoología es bastante pequeña.

Habiendo comentado esto, paso a relatar donde es que me da calor la media.
Hace dos años compramos e instalamos un nuevo programa para la biblioteca.
Un programa muy lindo, muy user friendly - como les gusta decir -, que hace las delicias de alguien - yo - que hasta entonces había tenido un programa de UNICEF del ´93.
Uno aprieta acá, hace click acá - la Ro de chiquita, cuando yo le decía que hiciera click en la computadora, apretaba el mouse y decía click a la vez - y aparece una ventanita muy monona donde anotar todos los datos del libro que uno quiere ingresar, con fotito incluida si uno está con ganas de webear y encontrarla.

Una de las casillas dice Registro.

Desde que instalé el programa esa casilla ha estado vacía y yo la he llenado con el número de registro que corresponde a cada libro en cuestión.
Hasta ahí vamos bien.
Hete aquí, que por alguna razón que probablemente nunca sepamos, un día abrí la ventanita muy monona y en la casilla donde dice Registro había aparecido un 1 - así, en rojo furioso -, y no importa que tanto yo toqueteara la cosa, el Uno no se quería ir.

No quise meterme con la Configuración, porque siempre te advierten que no lo hagas, y además no pude evitar pensar que si de golpe y de la nada aparece un 1, obviamente algo se descuajeringó - sí, es un término técnico -, así que hice una copia de todos los datos, desinstalé el programa y lo volví a instalar.

El 1 continuó muerto de risa en el Registro.

Mandé un mail al sistema de soporte, explicándole mi predicamento y recibí de vuelta un mail muy condescendiente explicándome que ese número era un número interno de registro y que siempre había estado ahí y, resumiendo, yo era medio tonta.
Le contesté muy educada, explicándole que no, que si era un número de registro algo andaba muy mal porque recién aparecía ahora a los postres y, resumiendo, no me trates de tarada porque voy y te doy un castañazo.

Eso fue la semana pasada.

Llamé el jueves a la mañana, porque el 1 continuaba sentado mirando pasar la vida desde mi pantalla y hablé con el autor del mail, que en persona sonaba igual de árido que por escrito. Le expliqué lo que pasaba. El, manteniendo la línea del mail, me llevó a través del programa pa-so-por-pa-so - al punto que para cuando había terminado su explicación yo lo estaba esperando en la meta - y eventualmente llegamos a la parte de Configuración, llena de avisos y advertencias sobre alteraciones inalterables, donde yo había preferido no meterme. Ahí me explicó que uno de esos cuadros era el responsable de mi 1, que era un número interno y que tendría que haber estado siempre, cuestión de que cada libro que yo había cargado en mi vida tendría que haber tenido ese número - "y después el dos, y después el tres, y así".

Me saltee ese último comentario - estaba demasiado lejos para el cachetazo - y seguí con lo que me preocupaba,
"¡¿Es decir que ahora los libros que yo cargue van a empezar a contarse desde el uno?!" horror, yo iba por el número 9032.
El, con el mismo tono monocorde - si tanto le molesta su trabajo debería dedicarse a otra cosa - me dijo como actualizar el número, para que empezara a contar desde ahí.
"¿No lo puedo sacar entonces?"
"No, es un número de registro interno."
"Pero no me sirve que cuente desde el 9032 porque hay muchos números que no están" yo cargo por colecciones, no por número y los números se intercalan.
"Al programa no le interfiere que haya números que no estén cargados."
¡Pero a mí sí, pedazo de pelma!
"¿Y tengo obligatoriamente que empezar a cargar desde acá?"
"Sí."
"Bueno, gracias." y corté, porque obviamente este tipo no iba a solucionar mi problema.

Miré un ratito mas la Configuración, en toda su gloria llena de advertencias... y finalmente destildé el cuadradito donde marcaba Registro, la casilla en cuestión volvió a quedar blanco Ala y todo volvió a la normalidad.

Tantas palabras grandes para no decir nada útil.
No, si alguna gente...

10 mar. 2011

El Monstruo


Este fin de semana largo, ntre otras cosas, fuimos al zoológico.

No voy a contarles todo el paseo, no, no en esta oportunidad al menos, mi posto esta vuelta es sobre los regadores del lugar.
Que estaban prendidos cuando llegamos.
Y no son unos regadores pequeñitos de jardín, no. Son unos regadores gigantescos, de cancha de golf, de futbol, de chacras de frutas, de esos que parecen el primo sin talento de las fuentes del Bellagio.

Entramos al enorme parque, cruzando la puerta doble, listos para nuestro paseo, y nos detuvimos al notar el detalle de los regadores. En un silencio impresionado observamos como esta monstruosa cantidad de agua hacia su recorrido giratorio, empapando todo a su paso.... incluyendo el camino por el que teníamos que avanzar.
El hombre de mi casa protestó ante la falta de organización de esta gente, que a media mañana de un día de fin de semana largo tenían los regadores andando, y yo estuve de acuerdo con él de manera enfática. Luego nos miramos un momento y sin mas aleccionamos a los críos - dos y uno prestado, tres,

- Cuando yo les diga tienen que correrr, lo mas rápido que puedan hasta allá, la parte donde el camino esta seco, que no llega el chorro, ¿si? - la parte "hasta allá", donde no llegaba el chorro estaba a poco menos de cien metros y el coso ese realmente daba la vuelta muy rápido. No estaba del todo segura que fuéramos a lograrlo, pero había que intentarlo, -¿Listos?- estudié el chorro, calculé el movimiento y -¡Ya!

Fue una carrera enloquecida, los dos mas grandes corriendo adelante mío, hubbie corriendo con Zeke de la mano atrás, yo vigilando al monstruo con el rabillo del ojo, viéndolo moverse veloz.
- ¡Rápido!
Podíamos escuchar el agua, dándo la vuelta completa y empezando a golpear nuevamente el camino de tierra atrás nuestro, engañosamente rápida,
- ¡Vamos que nos alcanza! - grité yo, Rorro y JC acelerando el paso aún mas, el ruido atronador del agua al caer cada vez mas cerca.
Escuché a H putear, alcanzado de lleno por el chorro, en el momento en que JC cruzaba a la parte seca con Rorro atrás. Yo no llegué, el agua me agarró en el último segundo, salpicándome la remera y la mochila.
H llegó con Zeke dos segundos después, los dos empapados....

El resto del paseo también estuvo entretenido. Hacía calor, pero estaba nublado, asi que se bancaba bien
... ¿Usted dice que podría haber ido a pedir que cortaran los regadores?
¿Le parece?
¿Dónde está la gracia en eso?

4 mar. 2011

Jueves de Sangre


Esta semana, habiendo la Rorro empezado finalmente el primer grado - muy contenta ella, muchas gracias por preguntar - está llegando el viernes y estoy fisurada.
Levantarme a la raya del culo del alba no es lo mío. Nunca lo fue. Curioso que lo hiciera durante tantos - TANTOS - años, y que ahora que estaba en mí el cambiar el círculo vicioso, tenía yo el poder de cambiar el patrón, caí de vuelta en los mismos errores.
¡Seis y cuarenta y cinco de la mañana me estoy levantando, señoras y señores! Estoy segura que muchos de ustedes se levantan a la misma hora, si no mas temprano, pero voy a ser egoista y desde mi infinito cansancio gritar: ¡No me importa! La que tiene sueño soy yo.
En fin.

Es en este estado calamitoso que fui a donar sangre yo esta mañana.
Me levanté al rayar el alba, hice desayunos, fleté marido y críos y partí al banco de sangre a donar antes de ir a trabajar.
Llegué a la ventanilla, di mi nombre, llené la planilla, esperé escuchando música y tratando de no dormirme contra la pared, hasta que me llamaron - "¡cincuenta y cuatro!" - y pasé.
El doctor a cargo me hizo todas esa serie de preguntas que te hacen pensar que basicamente tu vida es un embole y tu juventud está muerta y enterrada, y después me hizo pasar a la sala de extracción, donde ya había dos personas mas donando, amén de dos enfermeras, una rubia y una morocha.

A estas alturas yo no paraba de bostezar y mientras me sentaba, la enfermera morocha me preguntó un tanto preocupada si es que yo no había dormido bien.
La tranquilicé. Había dormido bárbaro. Tan sólo que muy poco.
La enfermera rubia desenganchó al hombre que estaba sentado en la silla de al lado y lo conminó a quedarse sentado. El, con los ojos cerrados, no parecía muy inclinado a moverse, así que me pareció un consejo sensato.

La rubia me acomodó el brazo, me pinchó la vena y mientras yo me retrepaba en el asiento y luchaba con mis párpados pesados, la vi que conferenciaba un segundo con la morocha, mirándome de reojo, ligeramente intranquila. Tres segundos después, en plan patotero, entre las dos empujaron mi silla reclinable hacia atrás y la convirtieron en cama totalmente, sin siquiera advertírmelo.
Yo, que estoy acostumbraba a donar sangre sentada, no aprecié el cambio en absoluto, y ya iba a protestar, cuando la rubia se me anticipó muy seria diciendo que así iba a estar yo mejor. Yo le advertí que con el sueño que tenía estar acostada no era la mejor de las ideas, pero no me tomó en serio.

Pasaron unos minutos, yo me colgué mirando por la ventana abierta. La rubia me preguntó si estaba bien. Le aclaré que sí, gracias, solo tengo sueño. Ella me ignoró otra vez.
El tiempo pasó, el bolsito se llenó y la rubia me desenganchó del aparato.
Junto a mí, el hombre del principio seguía reclinado en su silla, aun cuando ahora había abierto los ojos y miraba Paulina Rubio cantar y bailar en el televisor.

Me incorporé para tratar de enderezar mi silla, ya quería irme, y la rubia me lo impidió.
- Quedate recostada un ratito mas. ¿Segura que estás bien?
Tengo que decir que la rubia ya estaba empezando a fastidiarme.
Esperé un par de compases de la canción de Paulina - algo sobre causa y efecto - y empujé con las piernas para volver la silla a su posición original.
La rubia intentó una vez mas impedírmelo, sosteniéndo la silla, pero ya un tanto brusca le dije que estaba bien, que muchas gracias, pero que tenía sueño y estar acostada no me estaba ayudando. Una vez enderezada la silla, sin decir nada me cambió el algodón del pinchazo por una gasa y me lo pegó mejor al brazo.

Cuando quise levantarme, una vez mas me detuvo,
- Mejor quedate sentada. Tenés las uñas azules. - me explicó muy seria.
Yo miré mis uñas, exactamente del color que siempre están, y pensé que esa chica hacía mucho tiempo que estaba ahí adentro.
Paulina cantó un poco mas y yo traté una vez mas de ponerme de pie.
- ¿Por qué no esperás un poco mas?
Yo a estas alturas, que nunca tengo mareos ni ningún problema a la hora de donar sangre, que lo único que tenía era sueño y ganas de ir a desayunar, que podía entender que su trabajo era asegurarse que los donantes estuvieran bien pero que ya me tenía harta de todas maneras, me puse de pie sin titubeos.
-No, gracias. Estoy bien.
Busqué mi cartera y enfilé para la puerta,
Ella lanzó un último intento,
- ¿Todo bien?
- Sí. Gracias.
- ¿Segura?
- Sí. - pasé al lado del chico que recién ahora estaba levantándose y me fui a laburar.

No quiero ni imaginar mi cara como debía estar para que ella insistiera tanto en dejarme sentada.
Ni la cantidad de gente que se les debe desmayar por día.
Y ahora me voy a dormir, sepan disculpar cualquier inconexión en este texto.

3 mar. 2011

Un Problema de Idiomas


Hablemos de esta institución educativa donde enseñan francés - uh, siempre quise aprender francés. En esta institución, Fulanito ha pasado todo el año escolar riéndose a espaldas - y a veces de frente - de su profesora. Fulanito no estudia, no entrega la tarea, no se preocupa. A nadie sorprende cuando Fulanito se lleva la materia a febrero. Fulanito por supuesto no aparece para las clases de apoyo y el día del examen, de Fulanito nadie ve ni el pelo.
Fulanito es, a todas luces y como todos pueden darse cuenta, un parásito.

Pero, porque el mundo es como es y los parásitos de alguien viven, para finales de febrero en la Institución francesa donde Fulanito estudia, aparece, soplando y resoplando, la Madre de Fulanito.
La Madre de Fulanito prepotea su camino hasta la profesora, explica que Fulanito estuvo de viaje en Francia - pobre Fulanito - y por eso no pudo presentarse al examen y si por favor podrían prepararle otra mesa.

La Profesora de Fulanito le responde, de manera muy educada porque para eso estudió tanto tiempo, que Fulanito es un parásito - con otras palabras, estoy segura - y que no se merece otra mesa, buenos días ahí está la puerta.
La Madre de Fulanito, que viene embalada y sacando pecho cual paloma de plaza, pide hablar con la persona a cargo del área.

La Persona a Cargo del Área de Fulanito le responde, de manera muy educada porque para eso tiene muchos años en el rubro, que Fulanito es un parásito - con otras palabras, estoy segura - y que no se merece otra mesa, buenos días ahí está la puerta.
La Madre de Fulanito, que no es de esa gente que sabe aceptar la verdad, reclama hablar con un poder superior y es derivada a la vicedirectora de la Institución francesa.

La Vicedirectora de Fulanito le responde, de manera muy educada, y un tanto cortante, porque para ser vicedirectora hay que ser un tanto cortante, que Fulanito es un parásito - no estoy del todo segura que con otras palabras - y que no se merece otra mesa, buenos días ahí está la puerta.
La Madre de Fulanito, emperrada hasta la última nota, reclama hablar con el tribunal de justicia y es derivada a la dirección.

La Directora de Fulanito le responde, de manera muy educada porque es una persona bien criada, que sí, que no hay problema.

¡¿?!

La Vicedirectora, la Encargada de Area y la Profesora de Fulanito piensan que la Directora de Fulanito es un parásito - pero con otras palabras, estoy segura - y se tragan la indignación porque el mundo es como es y la Institución Francesa de la que hablo es muy pero que muy mundo.
La Madre de Fulanito se va hinchada como galleta en el agua, habiendo comprobado una vez mas que en este país lo único que hay que hacer es ladrar fuerte. Fulanito aprende que rascarse a cuatro manos, hacer ruido y vivir de los demás está bien.

Y yo... ah, no, yo no hablo francés.

1 mar. 2011

La Misma Piedra


Este es un listado de todas esas frases que repito a mis críos de manera bastante frecuente - unas mas, otras menos - y que aún así nunca parecen surtir el efecto deseado - o según sea el caso, ningún tipo de efecto:

" Dejá de torturar a ese gato "
" No le pegues a tu hermano "
" Quedate quieto de una bendita vez "
" No dejes la toalla mojada sobre la cama "
" Comé "
" No empujes a tu hermana "
" Callate "
"¿Quién hizo esto? "
" No toques eso "
" No, los monstruos no pueden entrar por la ventana cerrada "
" No se peleen "
" No saltes ahí arriba "
" No, no voy a leer ese cuento por enésima vez "
" Apagá eso "
" Soltá al gato "
" Cerrá la puerta de la alacena "
" Bueno, pero es la última vez "
" Tirá eso al tacho "
" Andá a lavarte los dientes "
" No juegues con las tijeras "
" Soltale la cola a ese animal "
" Vestite "
" Duermansé de una vez "
" No, los bichos bolita no pueden vivir adentro "
" No llamen mas, ya voy! "
" DIJE QUE NO "

Y aún así... no aprendo.