Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

28 may. 2011

Momento Incómodo...



Como todos saben - bueno, quizás no todos, pero una buena parte seguro que sí, y si no lo sabían acá se los cuento - Harold Camping, Ingeniero y fundador de la secta... algo que ahora no me puedo acordar, anunció hace un tiempo, que después de muchos años - considerando que tiene 90 pirulos voy a asumir que muchos en serio - de leer la Biblia, podía anunciar el día del juicio final.

Posta.

La fecha exacta.

Y que el día en que todo iba a terminar - o a empezar, porque según sus cálculos, primero viene el Juicio y después nos pasamos un par de meses bien jodidos - era el 21 de Mayo del 2011.
Sábado. Un tipo muy considerado, no puedo menos que mencionar.
Cómo podrán todos notar - la Prueba A es que estén ustedes leyendo esto gracias a que la electricidad no se cortó, entre otras cosas - el Juicio Final no sucedió.
Buenísimo, fantástico, nos palmeamos todos en la espalda, seguimos girando, acá no pasó nada, circulen por favor.

Ahora, lo que yo quiero saber es... ¿qué se le dice a un montón de seguidores después de que el fin del mundo prometido NO SUCEDE?

Por que no es que prometió una cosa pequeñita, algo que con un poco de chapa y pintura, un poco de guitarreo, pasa. No dijo "Para alguien es el fin del mundo", y buscas un fiambre al que cargarlo con el mote, no dijo "Sucede un pequeño evento que es la primera piedra para un cataclismo cósmico" y buscas en las noticias algo como el crater de Guatemala o el volcán de Islandia. No. El prometió un bruto final de todas las cosas. Un fin de todos los tiempos. Un terremoto inmenso, gigantesco, que nos iba a dejar a todos traste pa´rriba, "los vivos envidiarán a los muertos" tipo de terremoto. No es una promesa que puedas tapar con tierra, silbar un poco, preguntar que hora es, caramba, ya pasó la hora del té y yo sin tomar nada.

Ahí estamos todos reunidos, tomados de las manos, rezando alrededor de un banquito de tres patas, esperando que se resquebraje la tierra y nos lleve al Paraiso y... no pasa nada.
Esperamos un rato mas, quién dice sábado 21 dice domingo 22.
Nada.

¿23? ¿24?

Este... ¿falta mucho? Porque tengo que ir a laburar, vio, don Harold como es esto. No puedo seguir faltando, después me lo descuentan, y si el mundo no se acaba, el prestamo hipotecario lo tengo que pagar...

Y Harold, de frente a su congregación, la gota fría corriendole por la espalda, el fin del mundo prometido pospuesto por falta de interacción divina, el flaco Inri sin aparecer por ningún lado, pensando en que parte de la Biblia se equivocó si él hubiera jurado que decía 21 de Mayo.

Tengo entendido que corrió su profecía para Octubre. También el 21.
Él le tiene fe al 21.

Ahora, yo ya no sé si creerle, al cabo que ya me defraudó una vez - dos en realidad, había prometido una segunda venida de Cristo en el 94, y que yo sepa todavía seguimos esperando. Pero que hay que admirar su coraje, hay que admirarlo.

Es harto difícil de disimular que el mundo no se acabó.

25 may. 2011

Gente Con Talento


Domingo al mediodía.

Dramatis Personae:
Rorro: Cinco años - a dos semanas de cumplir los seis.
Zeke: Tres años y medio.
Mamá - o sea yo: Y a uste´que el importa cuantos años tengo, ´brase visto, gente chusma.

Está Zeke jugando con sus autitos, Rorro se le acerca, le pasa la mano por la nariz.
R: ¡Te robé la nariz!

Zeke me mira, lleno de horror e indignación,
Z: ¡Mamá!
M: Zeke, no te puede robar la nariz, está pegada. Rorro, basta.

Rorro le vuelve a pasar la mano por la nariz y se la lleva a la boca
R: ¡Te robé la nariz y me la comí!

Zeke la mira, los ojos como platos,
Z: ¡¡Mamáaa!!
M: Zeke, tocate la cara. ¿Está tu nariz ahí? ¿Sí? No puede robarte la nariz, está pegada. Ro, dejate de joder.

Zeke la mira a su hermana con enojo,
Z: No podés sacar la na´iz, ´ta pe´ada.

Rorro le pasa la mano por la cara otra vez y sale corriendo para la cocina,
R: ¡Te robé la nariz! ¡Y la voy a tirar a la pileta!

Zeke sale corriendo atrás a los gritos.
Con un suspiro, atrás voy yo.

Zeke está asomado a la pileta.
Me mira furioso y a medio llorar, le tiemblan los puños
Z: ¡¡¡Mamá!!!

Me acerco y le toco la nariz.
M: Sigue acá, enano. No te la puede robar.
Zeke mira a su hermana con los ojitos entrecerrados, la mandibula tozuda, el dedo en la punta de la nariz,
Z: No podés. ´Ta acá.

Ella se ríe llena de burla, le pasa la mano por el costado y le grita antes de salir corriendo,
R: ¡Entonces te robo la oreja!
Z: ¡¡¡¡MAMÁ!!!!

20 may. 2011

Al que Sabe Esperar.


Encargué novelas nuevas para la biblioteca y llegaron hoy.

AAAAHHHHHH, que cosa mas agradable.

Sobretodo porque falté a la mañana - lo único bueno de mi maldito resfrío, dormí toda la mañana - y cuando llegué para el turno de la tarde, ahí estaba, esperándome, la caja con el loguito de Kel.
Maravishoso, mirenloquelesdigo.

La mayoría ya los leí, por eso los encargué, porque puedo dar fé que son buenos, y otro par los encargué porque quería leerlos. ¡Y son todos de papel! No, no es una perogrullada. Considerando que lo último que he leído - todo lo que he leído en los últimos dos años prácticamente, salvando dos o tres excepciones - ha sido ebook, el hecho de tener nuevos libros DE PAPEL, me tiene de lo mas emocionada.
Sí, yo y la ecología - y el ahorro de dinero - somos así *inserte gesto de dedo índice y mayor entrelazándose con fuerza*, pero no hay nada que pueda superar el olor a tinta y a papel sin estrenar.

Los libros que han llegado son, por si a alguien le interesa, a saber:

Los primeros seis de la colección de Outlander, de Diana Gabaldon - muy buenos, históricos... y en realidad llegaron los primeros tres y los últimos dos, la gente de Kel nunca se molestó en aclararme que el cuarto no lo tenían en stock, por lo que estoy un tantito fastidiada con ellos.

Los tres de la colección de The Mortal Instruments, de Cassandra Clare - muy muy entretenidos, en la linea Buffy la Cazavampiros.

Dos de la serie de thriller forenses de Kathy Reachs - que no, no los leí, porque a mi las cosas de asesinatos me gustan hasta ahí, pero todos los que leyeron los demás, protagonizados por Temperance Brennan dicen que son una masa.

Un libro de cuentos de terror para adolescentes Prom Nights from Hell - que está muy bueno, pese a mi natural reluctancia a leer cosas de terror.

Dos libros de Marian Keyes, Anybody Out There y The Brightest Star - que no leí y a los que le tengo muchas ganas.

Y nada mas. Bueno, sí, libros de texto, pero no vienen al caso.
Estoy muy contenta con mi compra - exceptuando el detalle de la falta de Drums of Autumn, el libro que falta, pero ya lo conseguiré. Este fin de semana pienso llevarme a casa The Brightest Star y leerlo metida en la bañadera... algo que definitivamente no se puede hacer con un IReader.

18 may. 2011

Memorable



En una de las plazas a las que la lleva su abuela, Rorro solía cruzarse bastante seguido con una de sus compañeras de jardín. Ella jugaban juntas mientras mi suegra conversaba con la señora que cuidaba a la cría. La señora tendría cincuenta y pocos.
Una vez, caminando con la Rorro por la calle, pasamos por enfrente de una casa, y en la puerta estaba esta señora, que saludó a la Ro y se presentó, contándome de donde conocía a mi hija.
"¿Esta es tu mamá, Ro? No la conocía, que linda mamá que tenés."
Sonrisa, saludo, seguimos caminando.

Tiempo después, paseando a Magenta con Rorro por la plaza, nos cruzamos con esta señora otra vez, que estaba paseando a su perrito blanco y negro.
"Que lindo perro," nos dijo, saludó a Ro, agregó un par de comentarios mas sobre animales, el suyo, el nuestro y "¿Ella es tu hija? Ay, nunca lo hubiera creído, parecen hermanas."
Sonrisa un tanto confusa de mi parte - ¿no nos habíamos visto ya antes y comentado algo parecido? - un saludo y seguimos camino.

Un tiempo mas tarde, pasó ella por enfrente de casa, perrito blanco y negro a correa. Magenta les ladró al pasar, ella hizo un comentario divertido sobre los perros grandes que asustan a los chiquitos, yo la saludé, ella me hizo un gesto distraído y siguió su camino.

Otro tiempo pasó, nosotros ya paseando a Blue, cruzamos por enfrente de la misma casa de la primera vez, y ahí estaba ella, con su perrito blanco y negro, sentada en el escalón de la puerta. Ro paró a saludarla y a mostrarle a Blue. La señora la saludó, le alabó el perro, hizo un par de comentarios sobre quién era ella y
"¿Esta es tu mamá, Rorro? En serio, no sabía, que linda mamá que tenés."
Y mi sonrisa trató de no dejar pasar el "la mina está gagá" que se iluminó como neón dentro de mi cerebro.

Unos días después, me la crucé yo sola - paso seguido por la casa esa, que nos explicó ella mas de una vez, es de sus padres - y le hice un gesto de reconocimiento, ese ligero asentir de la cabeza que si la otra persona no contesta siempre podés hacer pasar por otra cosa. Ella no lo contestó, me miró con cara en blanco, y yo pensé "cucú, cucú, cucú"

Y otra vez mas volvimos a cruzarnos, Rorro, Zeke, la señora, su perrito blanco y negro y yo. Los críos, ya sans perro, frenaron a acariciar al animalito, la señora saludó a Rorro, intercambiamos un par de comentarios y
"¿Esta es tu mamá, Ro? Que linda mamá que tenés."

No sé si tomármelo como algo personal.
Obviamente la mina a mí no me registra.
Estoy pensando seriamente el cruzar la calle la próxima vez que la vea venir.

14 may. 2011

Pelu ataca de Nuevo


Una de las teachers me dio algo para que le instalara si podía en todas las máquinas.
Fui a la sala de computación, me fijé que funcionara en la máquina que le había aclarado al chico nuevo de sistemas que yo usaba seguido y me preparé para copiar la imagen y cargarlo en las demás máquinas.
Ahí es cuando me di cuenta de que otra vez había cambiado el password de Administrador de TODAS las máquinas, y una vez mas, no se la había dejado a nadie.

¡¿?!

¿Soy yo o realmente a este pibe la falla algo?
Fui a preguntar a secretaría a ver si alguien sabía algo.
Me mandaron al cuadernito habilitado donde cada vez que hay un problema uno le deja un mensajito a este chico. No había dejado nada. Lo revisé de punta a punta, impresionada ante el hecho de que por segunda vez en la historia, este pibe hubiese cometido la misma estupidez.
Pero no, ni una password.

La directora le mandó un mail y este chico le contestó que las passwords de alumnos eran las mismas pero que no, no podía yo entrar al administrador, sólo a la máquina que él me había dejado habilitada en un principio.

Otra vez tengo que repetir: ¡¿?!

La directora me pasó el mail y le expliqué a este nabo - de muy buen modo, porque yo por escrito soy muy correcta... en persona quizás se me hubiese escapado un infradotado, y tampoco es cuestión - que yo necesito esas passwords para hacer y deshacer en TODAS las máquinas, no sólo en la que él graciosamente me había habilitado. Que no sabía que era necesario aclarárselo... temo que el "infradotado" haya quedado implícito. Y que si fuera tan amable, para la próxima vez que se le diera por cambiarlas, antes de irse, me las dejara...
¿A quién se le ocurre cambiar las passwords administrativas de otra persona y no dejárselas a nadie? Es... es... atonta mi imaginación. Si a él le pasa algo - no, no le estoy deseando que lo pise un camión, pero esas cosas pasan - nosotros tenemos que reinstalar todos los sistemas de todas las computadoras desde cero. ¿No se da cuenta de algo tan básico?
Me contestó enseguida, que ah, no sabía que las usabas - y aún si no las usara, pedazo de nabo, dejale la password a ALGUIEN - y que la contraseña nueva es *redoble de tambores*:
Pelu279.

Obviamente este chico tiene un problema grave.

12 may. 2011

Clint Eastwood entre Burbujas


No me gustan las fiestas de disfraces.

No, no soy una amarga. Me gustan las fiestas - soy del tipo que baila hasta la última nota - y no tengo mucho problema con el ridículo - no mas que el normal de la gente.
Mi problema es que soy malísima para pensar en un buen disfraz. En serio. No se me ocurre nada. Por toda mi imaginación, soy un cero a la hora de la creatividad. Esto me lleva a ir directamente a una casa de disfraces, pasar un pedazo de tiempo eligiendo uno que me quede bien y darme por disfrazada. Eso es lo que he hecho en las últimas fiestas de disfraces a las que he ido.
Dos.
Las dos últimas fiestas de disfraces a las que he ido.

En una fui de odalisca, en otra fui de pirata. Y eso fue eso.

Pero tengo una este viernes. Este Viernes. Es decir, pasado mañana. Ya. No me da tiempo de ir a alquilar nada. No me da tiempo para nada en absoluto. Por lo que he quedado a mi propia suerte.
Terrible destino.

H rescató de algún placard una serie de sombreros que eran de su abuelo y está decidiendo entre ir de Clint Eastwood - ya sea el original o el de Michael Fox de Volver al Futuro 3, poncho incluido - o ir de gangster. Para cualquiera de los dos tiene el sombrero correcto, o sea que está casi hecho.
Ahora falto yo.

H opina que también puedo ir de gangster. Un sombrero, una camisa, unos tiradores, pelo para atrás, bigotitos, y voila, un gangster de poca monta de los años treinta. El tema es que no tengo ganas de andar con bigotes. No sé por qué. Este año me rehuso a usar bigotes, así que me parece que voy a pasar del gangster.


... lo que yo tengo es ganas de ir de baño de burbujas.

¡A-ja! Esa no se la veían venir.
Sip. Quiero ir de baño de burbujas. Me visto de colores claritos, me pongo una gorra de baño y ato un montón de globos blancos a mi alrededor. Y un patito de hule. No es un baño de burbujas si no tengo un patito amarillo.
¿No es lindo?

Por alguna razón, tengo la impresión de que mi marido piensa que es poco serio.

6 may. 2011

Tejiendo Canastas


Hará un par de meses, cuando terminaron las vacaciones y volvimos todos a la cacareada rutina, mi amiga Daniela volvió de las suyas en la Pampa habiendo aprendido a jugar a la Canasta.
Como el juego le había resultado de lo mas entretenido, me preguntó a mí si sabía jugar. Yo, que hace veinte años que no jugaba, le dije honestamente que saber lo que se dice saber, sí, pero de ahí a que valiera la pena jugar conmigo...
Ahí nomás me enganchó para que fuera a jugar con ella algún domingo.
Como a mi jugar a las cartas me gusta, e ir a tomar el té los domingos a su casa es algo bastante corriente - sus niños y los míos tienen la misma edad y corren a la par, por lo que todos la pasamos bien - me pareció un buen plan. Imprimí las reglas y allá fui, un domingo, a nuestro té Canasta - Bebilacqua, cualquier comentario sobre mi edad se lo guarda o se retira.

Dije yo antes que hacía veinte años que no jugaba, ¿no?
Y que la última vez que lo hiciera tenía menos de doce y que lo hice con mi abuela en el campo - la abuela que manejaba la Ford mirando por debajo del volante - y que lo mas que recordaba era que había que armar grupos de siete cartas y que había que robar el pozo y que si jugaban tres personas, se jugaba con un "muerto" - cuando uno tiene once años la idea de que una persona muerta está a la mesa con uno es muy interesante - ¿no?
Lo dije ¿no?
Bueno, lo del muerto no, pero todo lo demás estoy segura que lo aclaré.

Obviamente, Dani con sus bien despiertos conocimientos de Canasta, limpió el piso conmigo. Mal. Cabe también decir que su marido, sin nada que hacer, se había sentado a conversar con nosotras, y como yo no tengo los años de práctica que ella tiene como para ignorar lo que dice, mi buena educación me impelía a contestar, lo cual estoy segura me puso en desventaja... Daniela me juró que no había planeado esa estrategia, pero voy a guardarme mi leve sospecha.

Pasaron algunas semanas y nos juntamos de vuelta.
Yo había perdido las reglas que tan bonitas había impreso para la vez anterior - Ro me las robó para dibujarles atrás - pero ella tenía lo básico por si teníamos alguna duda, así que, después de tomar un buen té, nos pusimos a jugar.
Esta vez, si bien la partida empezó con ella a la cabeza, logré encontrar la manera de participar en la conversación Y a la vez prestar atención al juego, y con un par de movidas acertadas, para el final, había logrado ponerme a la cabeza por un par de puntos.

Este domingo nos juntamos otra vez.
Daniela hizo struddel de manzana, estaba buenisimo, voy a ver si lo hago en casa.
Y yo gané por una amplia ventaja.

Acá es donde va mi victory dance... sepan ignorar la referencia al hockey



video

3 may. 2011

Pajaritos en la Cabeza



Primero entró uno.
Se quedó un par de minutos en la puerta de la biblioteca, mirando para adentro, medio perdido y sin estar muy seguro.
Tendría siete años a lo mas, flaquito y con el pelo cortado a lo taza.
Entró despacio, sin verme. Caminó unos pasos, se acercó a la estantería mas cerca de la puerta, hojeó un diccionario, lo volvió a meter - hojas para afuera, tengo que lamentar - y escapó corriendo.

Seguí con lo mío.

Pasaron unos minutos y volvió, trayendo a un amigo a rastras.
Lo llevó hasta el diccionario - "¡mirá, un dixionari!" - recorrieron un poco el lugar, mas envalentonados al ser dos, y una vez mas escaparon corriendo.

Al ratito volvió, esta vez ya eran tres.
Empezarón por el diccionario, -"¡y está todo en inglés!"- recorrieron un poco, sacaron un par de libros de texto y volvieron a salir corriendo.

Al rato, vinieron los mismos tres, mas uno.
La misma vuelta, esta vez descubrieron las novelas al fondo.

Otra vez la corrida y volvieron cinco.
Me hicieron pensar en pájaros, corriendo la noticia, trayendo otros pájaros para que vieran las cosas brillantes, los espejitos de colores que habían encontrado.
Los cinco se pusieron a revisar los estantes - esto ya no era tan simpatico porque obviamente no había ningún orden ni concierto en su metodología, pero bueno, tampoco era algo tan terrible - y noté que los dos originales salían corriendo para volver con un sexto, que se sumó a la exploración de la biblioteca - "¡¡mirá, Harry Potter!!" - para finalmente ser espantados por la campana, dejando detrás un par de libros mal ubicados y algunas sillas corridas.

Fue una imagen tierna... pese al desorden.

Quizás alguna vuelva en algún momento y se anime a quedarse.