Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

12 oct. 2012

Recuento

Han sido unas semanas de lo mas movidas.
El primer fin de semana largo, nos fuimos hasta Bariloche.
Como al hombre de mi casa le había agarrado un estressaso la semana anterior y se le había paralizado media cara - sí, un susto, pero descartamos enseguida cualquier causa neurológica y quedó archivado como un estressaso, si fue otra cosa nunca lo sabremos - y no podía manejar, mi suegro, que está al pedo, se ofreció a acompañarnos y manejar.
Sí, no, ya sé, otro hubiera suspendido todo el asunto, pero H tenía un seminario de no sé qué cosa y ya estaba pagado y anotado - amén de estar pagada y anotada la cabaña - por lo que aceptamos la graciosa oferta y nos piramos de la ciudad.
El viaje estuvo muy agradable.
La cabaña era simple, pero cómoda, y tenía un jardín con juegos, por lo que mientras el hombre de la casa estaba estudiando y mi suegro durmiendo, nosotros tres nos pasamos las tardes al sol.
Además, aprovechando la presencia de mi suegro, pudimos ir H y yo a la cena despedida del seminario, a la que yo no hubiera podido ir si el abuelo de las criaturas no hubiera estado en la zona para cuidarlos.
Redondo redondo, resultó todo el asunto.

El fin de semana siguiente, los cachorros de mi casa partieron a San Martín al cumpleaños de su primo que vive por allá. Como a mis suegros les habían prestado una cabaña donde trabaja mi cuñada, daba igual si iban dos o si iban cuatro, por lo que sin mirar hacia atrás - estoy criando dos criaturas de lo mas independientes... esto va a volver a morderme en el tujes, estoy segura - allá partieron los dos.
Fue un fin de semana pacíiiiiiiifico, sin "mamamamamammamamamamamamamma" constante.
Tuvimos gente a comer en casa, salimos a pasear, descansamos, recordamos que hubo una vez en la que eramos sólo dos... Fa, que recuerdos aquellos...
Y el domingo a la tarde llegaron mis querubines de vuelta y volví a estar entera.

El fin de semana después de ese - este que pasó - me fuí yo sola a Buenos Aires - el pasaje esta carísimo, la Ro me detestó cuando se enteró que no la iba a llevar - a visitar a mi hermana - que está embarazada de vuelta, sí sí, gracias por las felicitaciones, se las paso -, a mis amigas, y todos los parientes que me entraran en dos días.
Muy pocos días, mucha gente, pero lo logré bastante bien.
Mi madre se ofendió porque en las corridas a ella no la fui a ver, y tiene razón, pero ella no vive en la Capital y yo tenía medio sábado, un domingo y medio lunes, y no iba a pasarme todo el domingo viajando en el 57 sólo para ir a verla, lo lamento, pero no.
Sí, suena mal, pero bueno. Es lo que es.
Ya me perdonó.
La pasé muy pero que muy bien.
Dormí todo el viaje de ida - hubo un error burocrático a mi favor, que no suelen haber muchos de esos, y me tocó viajar en coche super cama, por lo que viajé acostada las catorce horas - y casi todo el viaje de vuelta - no hubo error burocrático, pero los coches ejecutivos no están tan mal.
Traté de ver la película a la vuelta, pero pude apreciar realmente lo poco que veo de lejos cuando no sólo no pude leer las letras de los títulos si no que estuve un rato tratando de descifrar los rostros de los protagonistas.
"Esa es... ¿Esa es Jennifer Lopez? ¡Sí! Yo vi esta película... ¿O no? ¿Quién es él?"
En mi defensa, yo estaba en el tercer asiento y el televisor estaba adelante del primero. Así no se puede, no me jodan. No, no voy a admitir que si hubiera estado en el segundo tampoco hubiera podido leer los créditos, Bebilacqua, así que callesé.

Me enamoré de una saga de libros en estos días también, por lo que estuve pegada a las páginas, otra cosa que tuvo ocupados mis días. Monster Hunter International, de Larry Correia. Cualquiera al que le guste leer libros de acción, humor, fantasía, aventuras y explosiones por todos lados, tiene que leer estos libros. Es el equivalente literario a una película pochoclera. Una vez que se empieza a leer no se puede soltar hasta que se termina. Hacía mucho que no leía un libro que me hacía moverme en el asiento, o exclamar en voz alta, o llevarme una mano a la boca de la impresión frente a lo sucedido.
Esos son los mejores libros.

Y ya que estoy promoviendo cosas y contando donde he estado metida estos días, tengo que recomendar una serie española con la que me enganché. Pulseras Rojas. Es sobre un grupo de chicos que viven en un hospital. Sí, es triste, están todos enfermos, obviamente, si no no vivirían en un hospital, pero la raíz de la historia es que enfermos o no, son chicos, y hacen cosas de chicos.
Es muy entretenida, y me veo venir que voy a llorar como una tarada para cuando termine con los 13 episodios que me conseguí.

Así que así han estado mis días. Sin prisa, sin pausa.
Mis niños además están teniendo una semana de receso, sólo por que sí, porque su colegio decidió, así que estoy aprovechando para dormir un poco más. Levantarme a las ocho en vez de las seis y media es un lujo.
Ya detesto la semana que viene. Toda responsable y seria ella.
Estúpida.

No sé ustedes, pero mi nave, gracias a Dios, Buda, Alá y cualquiera que quiera darse por aludido, va.