Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

26 nov. 2010

Planes Impostergables


Este año, la cena de fin de año de mi laburo, la directora decidió hacerla un sábado.
A mí la mina no me cae del todo en gracia, pero eso no quita que sea una buena idea. El año pasado, que comimos en el restaurante del Irish Pub y después algunos se pasaron del restaurante al pub propiamente dicho, la hicieron un día de semana y al día siguiente no había quien pudiera despegar un ojo.

Las opciones, después de mucho deliberar, quedaron entre el 4 de Diciembre o el 18 de Diciembre, por ser dos días sábados libres de exámenes.
Se armó un cuadrito muy monono en el pizarrón de la sala de profesores y se puso todo el asunto a votación, por eso de la democracia y demás.

Como este sábado 18 de Diciembre cae en mi cumpleaños - sí, hace años que sucede, es una de esas cosas - y yo ya tengo planes planeados, puse mi voto en la columna del 4.
Con un poco de suerte el sistema democrático funcionaría a mi favor.

A estas alturas yo ya tendría que haber aprendido la lección.

Aparentemente, la mayoría de la gente el 4 de diciembre tiene muchísimas cosas que hacer así que votaron el 18 como la mejor fecha para reunirse a comer en la Toscana.
Una pena.
Se come muy bien en la Toscana...
Me pregunto si quedará muy mal que les pida un vale...

Perdón por el atraso al contestar los comentarios, se me acaba Noviembre y estoy 3 mil palabras atrasadas. Ya tendría que estar en las 47 mil y todavía no llego :S

24 nov. 2010

Una Cuestión de Pronombres.


Cuando empezaron la construcción de al lado hubo un cambio en el suelo, el piso de mi patio se hundió - un costado, la parte que lindaba con el terreno - y la pared correspondiente se rajó.
Mi casa está en un nivel mas alto que la de al lado, siguienda la linea en subida de la montaña. Es decir que el techo de la casa de al lado - antes de ser demolida - estaba a la altura de mi patio, mas o menos, por ende cuando tiraron todo abajo, el suelo y la pared quedaron basicamente sin sostén, de ahí las rajaduras.
La gente de al lado se ofreció a tirar todo y a volver a hacerlo.
Viendo que no quedaban muchas opciones, por que tampoco era cuestión de vivir con todo en ese estado, dijimos que sí.

Tiraron la pared y picaron todo el piso, dejando un crater lunar precioso, invadieron el patio con vallas de construcción y dijeron que en unos días lo arreglaban.
Obviamente los días fueron semanas, las semanas fueron meses y ya iban por el tercer piso cuando decidieron arreglarlo.
La semana pasada terminaron de rellenar el piso con escombros y lo taparon con cemento - lo hicieron demasiado rápido así que se rajó, pero no voy a quedarme en ese detalle... aún cuando no me da mucha fe respecto al estado del edificio propiamente dicho... -, pusieron las guías y el viernes terminaron la pared.

Ahora. El detalle que nos tiene a todos un pelín molestos...

No hicieron MI pared.
Hicieron SU pared.

Mi pared, su pared...
Ustedes diran que diferencia hay, al cabo que la división está.
La diferencia está en que MI pared seguía la linea de la casa, mientras que SU pared empieza un poco mas alla. Es decir, MI pared empezaba donde terminaba la casa y seguía hasta el final. SU pared empieza paralela a la casa, dejando un espacio entre la casa y la pared, donde, si eso queda así, en unos años va a haber un pequeño ecosistema que Greenpeace no va a dejar que toquemos.
Y todavía está sin revocar. SU pared, por que MI pared no existe.
No quiero ni pensar cuando vengan a revocar el desastre que sobrevendrá sobre mis plantas...


Estoy tarde!! Estoy tarde!! Maldito NaNo:

19 nov. 2010

Lavando Ropa


Caminando para casa - o para el laburo, dependiendo obviamente de la dirección a la que uno apunte - había una enorme peluquería.
Hará dos años - sumando o restando un mes o dos - se mudó dos cuadras mas allá y quedó el lote vacío.
Poco después empezaron las remodelaciones.
Estuvieron remodelando una cantidad sustancial de tiempo, metieron parrillas, levantaron paredes, hicieron de la peluquería algo completamente distinto. Eventualmente pusieron un cartel enorme - con el nombre y la foto de un simpático oso panda - amueblaron todo con centenares de sillas y mesas, anunciaron "Próxima Inauguración, Tenedor Libre" y...
Nunca abrieron.

Nunca jamás lo vi abierto.

Pegaron hojas con promociones en los vidrios - Pregunte por Nuestras Promociones para Grupos Grandes -, colgaron los horarios - de 12 a 15 30 y de 19 30 a 24 -, decoraron con plantas, luces y cuadros...
Y nunca abrieron.

Esto estuvo en ese estado de criogenia durante cosa de seis meses - sumando o restando un mes o dos - y luego, silbando bajito, lo desmantelaron.
Se llevaron las mesas, las sillas, las hojas con las promociones, los horarios, las plantas, las luces, y el cartel enorme con la foto del simpático oso panda.
Bueno, pensé yo... muchísimas cosas respecto de los dueños.
Pero quién se va a andar fijando.
Hará unos de meses entraron a remodelar el enorme lote una vez mas.
Esta vez los vi meter estantes y anaqueles, góndolas y marquesinas, y cuando me quise acordar, en donde una vez supo estar una peluquería, habían organizado un lindo y pequeñito supermercadito.
Desde la calle se podían ver las botellas de Coca Cola, muy orgullosas y gordas ellas, esperando ser compradas.
En los vidrios pusieron sendos carteles "Próxima Inauguración, Autoservicio" y...
Nunca abrieron.

Todavía sigue ahí, todo en estado de milagro, esperando a que lo desmantelen o lo inauguren, lo que ocurra primero.
Bueno, sigo pensando yo... muchísimas cosas respecto a esta gente...

Me pregunto qué no inaugurarán dentro de unos meses...

Con respecto al NaNo, me atasqué en el 31mil...

16 nov. 2010

Déjà Vu


Cuando yo era chica iba a Misa todos los domingos. Sí, tuve una etapa religiosa, como cualquiera que haya ido a un colegio católico, y si bien nunca fui una persona muy creyente del circo - ya de chiquita tenía una veta un tanto descreida - me gustaba ir.

Mi viejo me levantaba a las ocho y pico los domingos - que ganas, que bárbaro, las cosas que se han hecho en nombre de la religión - , yo me vestía apurada e íbamos los dos a Misa de nueve. La verdad, y honestamente, no me acuerdo si mis hermanos iban o no ( ETA, mi hermana me fuerza a aclarar que no me haga la pava que ella siempre iba a la misa y que la que faltaba la mayor parte de las veces era yo. Aclarado este punto, retomamos la transmisión.)
Yo iba a esa misa, en vez de a las de la tarde porque la daba el padre Cordeyro, y ese hombre te sacaba una misa de cuarenta y cinco minutos en media hora. Maravilloso el caballero, su murmullo veloz volando sobre los glorias y el credo, casi que uno creería que lo hacía sin respirar. Los sermones en cambio eran mas lentos, mas pensados, la parte que se notaba que a él, después de mil años haciendo esto, le interesaba dar. Hablaba de historia, mas que de religión, por lo que si a uno - como a mí - la historia le caía en gracia, estaba listo.
Nueve y media estábamos afuera e íbamos con mi viejo a la panadería, comprábamos facturas, el desayuno en familia y me metía en la cama a dormir hasta las doce, cuando me levantaba para ir a almorzar a lo de mi abuela.
Era una buena rutina. Un buen domingo. Uno de esos recuerdos en los que uno se apoya para poder decir "buenos tiempos, buenos tiempos" y mirar hacia atrás con cierta nostalgia.

Ahora, a qué viene esta historia.
Bien.

A la Misa de nueve de las Esclavas iba mucha gente. No digo que se llenaba de bote a bote como las de las tardes - que además eran el equivalente a la vuelta al perro e iban todos los adolescentes con sus mejores galas - pero tenía una buena concurrencia.
Y todos los domingos, a eso de las nueve y cuarto, cuando ya todos estábamos concentrados en pasar la siguiente media hora sin dormirnos, entraba a la Iglesia, por la puerta del medio y caminando por la nave central, un hombre que rondaría la cincuentena, medio pelado, con una sonrisa medio ausente y cara de niño, que con un diario en la mano, caminaba hasta el primer banco de la segunda sección - la iglesia tenía bancos hasta la mitad, un espacio amplio para pasar caminando y luego una sección de bancos hasta el final - donde si había espacio se sentaba sin mas y donde si no había espacio miraba con fijeza a las personas hasta que le hicieran lugar - si las personas en el banco no tenían a bien moverse, él se daba vuelta y se dejaba caer en el asiento igual, haciéndose espacio a la fuerza, obligándo a quien estuviera sentado en la punta a ceder o ceder. Luego sonreía amablemente a sus contertulios, abría el diario y se ponía a leer.
La misa no estaba completa sin el señor del diario y su rutina.
Todos en el barrio lo conocíamos.

Ayer, estaba yo en la biblioteca y entra Mirtha, una de las teachers - de esas que son instituciones en sí mismas - y luego de pedirme lo que venía a pedirme, me comenta,
- Hay un señor con un perrito sentado en el pasillo.
- ¿Dónde?
- Justo acá afuera.
- ¿... estará esperando a alguien?
- Sí, pero no puede esperar ahí... Y me dio no se qué, porque me saludó con una sonrisa enorme y un buenas tardes muy educado...
Cuando Mirtha se fue, me asomé a mirarlo y efectivamente, había un hombre ahí afuera, cincuentón, con cara un tanto ausente, sosteniéndo un perrito en la mano y mirando a su alrededor con curiosidad un tanto infantil.
No le dije nada y volví a mi escritorio.
Como Mirtha dijera, no podía estar ahí sentado, y si a las chicas de la entrada se les había pasado iba a tener que decírselo yo.
Junté un poco de coraje - soy muy mala a la hora de interpelar a la gente - y cuando ya estaba lista, una mujer entró a la biblioteca, pinchándome la intención, y me preguntó muy educada donde estaba el baño de hombres.
Le di direcciones y cuando salió la escuché, alegre, paciente y un tanto cansada,
- Vamos, papí, que el baño está del otro lado, ¿sí? - y al señor ponerse de pie y seguirla...
Calculé que ella debía haber estado pagando en la secretaría o algo y él - cualquiera que fuera su relación con ella - se le había escapado hasta decidir sentarse ahí a esperar al mundo.

Si hubiéramos cambiado el perro por un diario, la imagen hubiera sido prácticamente la misma.

Y todavía remamos :)

11 nov. 2010

Moral y Buenas Costumbres


Vale y Pato compran mermelada para tomar el té.
Guardan el frasco en la heladera.
Vos les pedís, ellas te convidan.
Hasta ahí todo perfectamente razonable.
Gente civilizada en un mundo civilizado.
Ahora, ¿qué sucede cuando alguien empieza a comerse el dulce sin pedir permiso?
La vida se vuelve incómoda.
Un poco, está bien, vaya y pase. Otro poco, bueno, uno tiene paciencia. Pero, ¿cuando el dulce empieza a mermar y nadie lo repone?
¿Cuando la mermelada se acaba, se compra una nueva y el ciclo empieza otra vez?
¿Qué hacemos cuando todos sabemos quien es, pero nadie le dice nada?

Vale le puso un cartelito al frasco. Un cartelito simpático, con buena voluntad, onda "tengo dueño, sacá un poco, no te lo comas todo, se un buen compañero".
La ladrona de mermelada no se dio por enterada.
Pasan los días.
Eventualmente, viendo que las personas a cargo de mantener el orden en el barco no hacen nada, Vale se sube al escalón y enfrenta, con toda su civilización puesta encima a la teacher en cuestión, que se deshace en excusas, diciendo que pensaba que era de todas, que no sabía, porque... ¿qué otra cosa iba a decir?

Vale y Pato compran mermelada para tomar el té.
Guardan el frasco en la heladera.
Vos les pedís, ellas te convidan.
Hasta ahí todo perfectamente razonable.
Gente civilizada en un mundo civilizado.
Ahora, ¿qué hacemos cuando la persona a la que basicamente le dijiste "dejá de comerte todo el dulce sin pedir permiso, carajo" te ignora y sigue comiéndoselo?
¿Mandamos la civilización a la mierda y la esperamos en la plaza?

Si para mañana llego a 25mil estoy por esta semana :)

9 nov. 2010

Tontas Subestimaciones


La Ro el sábado a la tarde me dijo que iba a disfrazarse de mí.
- Buenísimo, - le dije yo.
- Prestame tus tacones y un vestido lindo. Y quiero que me hagas un peinado y me pintes. ¿Y tenés una cartera muy muy bonita?
Yo, que estaba lavando los platos en jeans y zapatillas, pensé que mas que disfrazarse de mí iba a disfrazarse de la madre de alguien mas - alguien con mucama cama adentro probablemente -, pero no se lo dije. Si ella me ve así, para qué pincharle la burbuja.
- Bancá un minuto que ahí te ayudo. - terminé con lo que estaba haciendo y me ocupé de ella.
Tacos, vestido - una musculosa que le quedaba hasta las rodillas -, peinado, pintura y cartera después me dice muy seria,
- Bueno, y ahora escondete, que quiero engañar a Zeke y decirle que soy vos.
Parpadeo uno...
Parpadeo dos.
- Rorro, Zeke no te va a creer que sos yo.
Movió la cabeza, ay mamá vos no sabés nada,
- Sí me va a creer.
Yo imaginé a Zeke, jugando en su cuarto con sus autitos, levantando la mirada y respondiendo a su,
- "Luke, yo soy tu madre"- con su mejor cara de "esta loca de donde salió", y repetí,
- No, no te va a creer... Sos demasiado bajita.
La Ro hizo una mueca y me dijo,
- Vas a ver. - y se fue taconeando.
Me encogí de hombros, alguien ya vería, y me fui a llenar la bañadera.
Un par de minutos después, probándome una vez mas que yo sigo subestimando el sentido del humor de ese nene, la vi pasar a Rorro corriendo, muerta de risa, los tacos repiqueteando feroces, y a Zeke detrás, gritándole,
- ¡Mamá! ¡Upa, upa! ¡Mamá!


Y mis números para este martes son:


Si llego a 25mil para el viernes estoy hecha hasta la próxima semana... Y si hago mas de 25mil corro con ventaja y todo...
¡¡Y la mutitud enloquece!!

6 nov. 2010

El Árbol en Cuestión


Soy una mina distraída. Lo sé, lo admito, lo tengo asumido - ¿ese árbol siempre estuvo ahí? - y no me importa. No realmente.

Voy caminando para el laburo y noto por primera vez que Roxy, en la vereda de enfrente, donde venden ropa, ahora se llama Mirona, y tiene un enorme cartel en rosa y negro que les debe haber llevado un buen rato poner. Y yo recién ahora lo noto. Es decir, es un cartel enorme, mas que un cartel una marquesina.
¿Hace cuanto que está ahí?
¿Lo pusieron en las horas en que yo fui y volví de almorzar?
No lo creo.
Por lo que yo sé puede haber sido ayer, antes de ayer, la semana anterior.
Y pintaron de rosa todo el lugar.
Paso cuatro veces por ahí, dos de ida y dos de vuelta.
Y recién ahora lo noto...

Pero está bien. Soy una mina distraida, no pasa nada. Este tipo de cosas suceden, es sólo un local que cambió de nombre, no biggie.

Continuó caminando, una cuadra mas, y paso por enfrente del bar El Hoy, en la esquina, y al mirar las ventanas descubro que no se llama mas El Hoy, que ahora se llama Leo.
¿Leo?
Pero si se llamaba El Hoy...
¡¿Cuando lo cambiaron?!
Y no sólo lo cambiaron, cambiaron el logo, pusieron un montón de dibujitos de leones zodiacales en todas las vidrieras, hubo un gasto de tiempo y esfuerzo, no sucedió de la noche a la mañana.
Paso cuatro veces por ahí, dos de ida y dos de vuelta.
Y recién ahora lo noto...

Dos en un espacio de menos de cinco minutos...
No pude evitar el reirme sola por la calle.

Por suerte entre la Cultu y el bar ya no hay mas locales remodelados. Uno mas y probalemente hubiera empezado a preocuparme. Con eso de la tercera es la vencida y todo eso.
Por suerte lo tengo asumido, si no esto podría haberme creado un complejo...

No, en serio, ese árbol, ¿estuvo siempre ahí?



Y con eso cubro las palabras de esta semana, que tienen que ser mas de 12500, si quiero llegar a tiempo...

4 nov. 2010

Ya Es Miércoles?


Hoy, en la cola del supermercado, una señora - una señora mayor, una señora muy mayor, una señora que mas que señora entraba en el terreno de una vieja - me llamó señora.
A mí.
Estaba ella terminando de pagar y guardando sus cosas. La chica de la caja la esperaba amablemente y la vieja le dijo, con ese tono de autoburla divertida que tienen algunas mujeres mayores que ya no se toman las cosas muy en serio,
- No te preocupes, yo siempre tardo mucho en guardar todo, atendé a la señora - y señaló en mi dirección.
El último clavo en el cajón de mi juventud.
O al menos lo sentí así.
Si una vieja en esa edad en la que llaman a todo el mundo nene, te llama señora... creo que ya está, andá ordenando el jonca porque ya no te queda mucho.
Fue terrible.
Terrible.

Por el lado positivo, volvía caminando a eso de las ocho y media y un chico de veintipocos con cara de perdido me frenó y me dijo,
- Vos debés saber, ¿la universidad por acá? - cosa que por suerte yo sabía.

Ahora, comparando la luz que hay en una calle a las ocho de la noche con la de un supermercado a las doce del mediodía, si esta es la manera que tiene el karma de compensar y querer hacerme creer que todavía puedo pasar por una chica universitaria, no estoy impresionada.

En lo que a NaNo respecta, estás son las estadísticas:



Que no son malas, pero si quiero terminar en cuatro semanas tengo que meterle pata, porque yo los fines de semana no puedo escribir... Acá la muchachada no me lo permite...

3 nov. 2010

Todavía sin Contar


Empecé mi NaNovela ayer, en tiempo y forma.
Después de dos páginas de remarla me di cuenta de que no había empezado la historia bien.
Si la cosa no fluye obviamente uno no está contando una historia verídica que simplemente no sucedió, uno está inventando algo.
Y, obviamente, cuando finalmente borré todo y ordené mis ideas, mi jefa - que por cierto, volvió de su licencia mas difícil que nunca, como si le hubiera pasado sus neuronas de persona normal al crío, que es un pelirrojo precioso - me trajo una pila de cosas para hacer - por cierto, no es eso lo que la hace difícil, laburar hay que laburar, lo que la hace difícil son otra serie de cosas que en cuanto se acumulen paso a relatar item por item - y tuve que abandonar mi escritura por cosas urgentes del día día.

Como siempre, el Mundo Real interponiéndose en el camino de las cosas divertidas.

Todavía no entendí como es que funciona el tema del contador de palabras - odio sentirme menospreciada por un widget, pero eso es lo que está haciendo ese cosito, mirarme mal - pero en cuanto lo entienda lo subo.

1 nov. 2010

Casi Lunes


Bueno, mañana es primero de noviembre y otro año de NaNo comienza.
Para el que no sepa - que estoy segura son la gran mayoría, y no tienen por qué saberlo - el National November Writing Month es un mes en el cual uno compite contra uno mismo y tiene un mes para escribir 50000 palabras.
El punto no es un premio, si no poder darse uno el gusto de llamarse novelista.
Hace cuatro años que lo hago - el año pasado en realidad lo abandoné a la mitad, la idea que tenía nunca llegó a cuajar - y por ahora voy bien.
Este año vamos de vuelta, así que tengan a bien tener un poco de paciencia porque voy a aparecer por la zona un poco menos... o no, vaya uno a saber para donde se me vuelan los pájaros... pero lo que sí, voy a poner cada tanto un contador de palabras, para que todos puedan decirme "dale que vas bien" que siempre es lindo de escuchar.

Pero viendo que todavía es 31 de octubre, puedo contar que viajar a San Martín en un sólo auto, con mis suegros y mis niños - porque H no puede manejar largas distancias por culpa de la rodilla - para ir al casamiento de mi cuñado, puede ser una experiencia agotadora. Curiosamente, no por mi suegra, como algunos estoy segura pensaron, no no. Si no porque meter a dos adultos y dos niños en el asiento de atrás de un auto por cinco horas es inhumano. Mi lumbalgia me detesta con pasión.
Y la vuelta no fue mejor.

En el interín, el casamiento - de perfil muy muy bajo - estuvo muy lindo.
El salón era chiquitito pero acogedor, y si bien ser familia implica que estuve cortando picada, pasando empanadas y sirviendo helado la mayor parte de la noche, la pasé muy bien.
Rorro, que como Tinkerbell necesita apalusos para sobrevivir, improvisó una serie de bailes en cuanto pusieron la música y corrieron las mesas, que tuvo a la multitud entretenida - y sorprendida ante la desfachatez del piojo - por unos minutos. Mi suegro lo tiene en video, algún día lo subiré para que no vean que exagero - "ay, la madre, siempre pensando que su nena es el centro de atención" - y después hubo baile hasta que Zeke perdió la paciencia, se colgó de mí y se negó a bajarse, que es cuando desistí de la noche y nos fuimos, dejando atrás a mi legítimo que - siendo el casamiento de su hermano - no volvió hasta las tantas.
San Martín, como siempre, verde que te quiero verde y fresquito fresquito. Acá, por otro lado, ya asoman los calores, que lo parió.
Todavia no es lunes y ya estoy cansada...