Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

30 abr. 2010

Cuando el Elefante Camina...


El lunes llegó una nota en el cuaderno de Ro que hoy, viernes, iban a hacer una fiesta y que tenía que llevar una careta, una máscara o un disfraz de algún animal.
Cómo mis momentos Utilísima son contados y ni en pedo los gasto en hacer algo que se puede comprar, le pedí a su abuela si cuando fuera al centro no sería tan amable de ver de conseguir algo, ya fuera una careta, una máscara o un disfraz.
Rorro le pasó una lista de los animales de los que ella estaría dispuesta a disfrazarse y allá partió Susan en busca de.

Afortunadamente para todos nosotros, en la lista - bastante breve, por cierto - de Ro estaban incluidos los elefantes, porque mi suegra consiguió un disfraz completo - enterito gris y gorro con trompa - por 20 pesos, merced a que tenía un punto saltado... en alguna parte que yo nunca vi.

Esta mañana mi niña se vistió feliz, se puso su disfraz encima de la ropa y partió, luego de explicarme que pensaba entrar al jardín en cuatro patas y que la había instruido a su abuela para que "mintiera" y dijera que Rorro no había venido, pero que había traído un elefante en su lugar... Ocurrencia que sucede todos los días, vamos.

Cuando Susan volvió a buscar a Zeke me pasó el detalle de la entrada triunfal.
Cruzaron la calle - en dos patas, porque nada que arruine mas la moral que un paquidermo aplastado - y ya en la vereda, la Rorro se puso en cuatro patas e irrumpió en el corro de padres y maestros, que, gente muy gamba para ser las 8 15 de la mañana, se lanzaron a un coro de "uy, un elefante" en distintos tonos y variantes, lo que llevó a mi hija a un ataque de risa que terminó con ella, de pie frente a la puerta, los brazos en alto, gritando,
- ¡No! ¡Soy yo! - seguido por una serie de exclamaciones de sorpresa e incredulidad...

Definitivamente, una mañana que empieza así de bien sólo puede mejorar.

29 abr. 2010

Cuando Todo Estalle


Tiempo atrás mi madre, que estaba con el curso de auto actualización del momento, me dio un par de links en la internet y me dijo que hiciera un par de tests, que me iban a dar un perfil de mi personalidad. O algo similar.
El test dijo con aire docto y grafiquítos que yo era una persona con muchísima furia reprimida...

Caramba, pensé yo, - porque yo cuando pienso pienso de manera muy educada - ¿en serio tan así? Porque, seguí monologando internamente, no soy de ir y pelearme con la gente, prefiero dejar que la cosa decante, pero de ahí a andarme acusando de estar llena de furia reprimida... ¿No será mucho?

Hará otro tiempo - menor que el anterior, este ya un poco mas acá - me hice un test menos serio en el feisbuk, de esos que vienen con faltas de ortografía y fotos muy cool, y me salió que mi pecado vendría a ser la Ira.

Caramba, pensé yo, - porque yo pienso mucho - y van dos, ¿esta gente me estará queriendo decir algo...? ¿Estaré seriamente a dos pasos de subirme a una torre de agua con una escopeta para ponerme a dispararle a los transeúntes? ¿Es ese mi destino? ¿Voy a salir en todos los diarios cuando finalmente mi bomba de ira interna estalle y descabece a alguno?

Hace poco - esta vez sí, contados días - llené un cuestionario en otra página, donde directamente me salió un resultado en el cual, de manera muy poco halagadora, me acusaban de futura asesina serial.

Caramba, pensé yo - ya con un poco mas de énfasis en la sílaba RAM - esto se está poniendo complicado... ¿Estarán seguros mis hijos en casa? ¿Es hora de que los de en adopción? Porque si a mí me salta la ficha quien me para, ¿eh? Porque yo puedo ser terrible cuando me lo propongo. El otro día sin ir mas lejos maté ocho moscas, y no cualquiera mata ocho moscas sólo porque es lunes...

Ayer a la tarde hice otro test, este siguiendo un link en una página de películas.

El resultado me dijo que yo era un pan de Dios...

Caramba, pensé yo, ¿ ... y ahora que hago yo con el arsenal que estaba juntando?

28 abr. 2010

Lado A


Todo el asunto empezó la semana pasada, cuando una de las teachers vino a pedirme unos libros para un curso que tiene que dar. Uno de los libros - de éxamenes de práctica - tiene cassettes, y la teacher me pidió que se los diera.
Fui hasta el lugar donde debérían estar, pero, alas, los cassettes brillaban por su ausencia.
M - porque no vamos a llamarla la teacher durante todo el posto - me dijo muy firme que los cassettes tenían que estar porque ella los había usado y me los había devuelto la última vez.
Chequé su ficha, y efectivamente, ella era la última persona que había usado ese libro... en el 2007, pero en ninguna parte de su ficha estaba anotado que se hubiera llevado y/o devuelto las cintas.

Nos miramos, enfrentadas en un impasse.

Ella insistió en su postura de que ella los había devuelto, porque en su casa no estaban, y yo insistí en que no estaba anotado, dudando frente a su embate, porque tres años atrás son tres años atrás y viendo y considerando que mi memoria apenas registra lo que pasó hace tres días no le pidas tres años porque te saca un blanco de proporciones épicas.
Quedamos entonces en que M prometía mirar de nuevo, yo idem y nos separamos.

Me arremangué, de manera metafórica, y di vuelta el sector de audio de la biblioteca - los dos cajones y la caja de zapatos - pero de los cassettes ni el recuerdo.
Volví a chequear la ficha y me di cuenta de que la entrada, además de tener tres años, era de un mes antes de que yo me fuera de licencia, o sea que no sólo entraba en el terreno escabroso del recuerdo frágil, si no que entraba también en los meses en los que yo perdía el control pero no la responsabilidad, porque si los cassettes habían salido sin ser anotados, pero habían vuelto en la guardia de otra persona y esta persona no los había registrado, a la que iban a tirarle la primera piedra iba a ser a mí.

Un par de días después M llegó con refuerzos, trayendo a la vicedirectora abajo del brazo, que me aclaró que el material TIENE QUE ESTAR - casi que pude oír las mayúsculas - en la biblioteca, y entre ella y M se sentaron en sendas sillas - eran dignas de verse, entre las dos casi que llegan al siglo y medio - y volvieron a dar vuelta toda la parte de audio de la biblioteca - los dos cajones y la caja de zapatos.

Los cassettes, muertos de risa en otra parte que no era ahí, no aparecieron.

Las dos me miraron con cara de fastidio - en parte contra mí, en parte contra los cassettes - y se fueron, cargadas con otra serie de cajitas que habían encontrado de casualidad -"uh, mirá, está este, lo llevamos para... ". Yo por mi parte revisé toda las fichas, miré todos los nombres, hice la parabólica humana, pero nothing, niente, nada, sólo pelusa.

El lunes por la mañana me llama la directora a su despacho, me hace sentar, y me endilga todo un sermón respecto a como los materiales tienen que estar en la biblioteca, y que yo tengo que tener un registro, y que no puede ser que las cosas desaparezcan, y que en algún momento vamos a ser todos abducidos por los marcianos, bla bla bla, mientras yo como una lady me bancaba la perorata sin chistar, porque si bien no estaba anotado que hubiesen salido, sinceramente no podía yo probar que los cassettes no hubiesen desaparecido en mi guardia y por culpa mía.
Una vez que salí, que agarré a quien me quisiera escuchar para protestar mi inocencia y mi fastidio, me encargue de llamar a la librería y encargarlos nuevamente. La chica me dijo que iba a ver si me los conseguía y después de eso me dediqué a mantener un perfil bajo.

Hoy a la tarde, estaba yo tirada debajo de un escritorio en secretaría - porque han cambiado los muebles y para reconectar el cablerio, y caramba que hay cablerio abajo de esos tres escritorios, siempre me llaman a mí, porque nadie tiene idea y no sea cosa que haya que pagarle a un tercero - cuando la vicedirectora se asoma y me pregunta si la vi a M.

-No, ¿por?

Y, con cara un tanto avergonzada, me muestra las infames cintas del condenado libro, que ahora que cambiaron los muebles resulta que habían aparecido arrumbadas en el fondo del armario de la directora, escondidas ahí desde el reinado de la directora anterior...
No dije nada, volví a mis cables, aceptandos sus disculpas con una sonrisa breve y movimiento de cabeza.

Pero tengo que admitir que estoy furiosa. Porque no sólo me retaron de manera injusta, si no que me hicieron dudar de mí, y considerando que sip, tengo una memoria de merda, es muy pero muy fácil hacerme dudar de mí.

Y además, tampoco creo que me vayan a pagar un extra por las dos horas que pasé metida deabjo de esos escritorios.

25 abr. 2010

Postre Marmolado



Bueno, la cosa es así.
Mi suegro invitó esta noche a su socio y a su mujer a cenar a su casa, devolviéndo la amabilidad porque ellos siempre están organizando asados y cosas por el estilo.
Mi suegra entonces nos invitó a nosotros también, por eso que tienen las señoras de querer mostrar a la prole : este es m´hijo el escribano, esta es mi nuera - echemos un manto de piedad sobre lo que hace para vivir - y estos son mis nietos, los mas brillantes y fabuloso nietos que alguna vez nietaron en el mundo.

Decía entonces, Susan, que va a matarse con una cena, me pidió a mí, que de normal se me dan bien los dulces, que hiciera un postre. Yo me ofrecí entonces a hacer mousse de chocolate. Tengo una receta muy simple que queda muy bien y que se hace bastante rápido.
Fuimos al super, compramos todo, volvimos, almorzamos, y en medio del quilombo post almuerzo pre siesta, me dediqué a la mousse.

Primero batí la crema.... Bbbrbrbrbbrbrbbrbbbbr.
Listo.
Después batí los huevos..... brbrbrbbrrrrrrrrrrrrbrbbbbr
Listo.
Ahora, mi error fue derretir el chocolate mientras batía los huevos.

Y por qué digo error, que puede estar mal en esta combinación de movimientos...
El factor inesperado, la mosca en la sopa, el invitado con el que nadie contaba, Rosarito queriendo que le ponga los guantes a su muñeca nueva.
Para cuando los huevos estuvieron batidos, el chocolate, que tendría que haber estado cuasi líquido estaba, en realidad, bastante sólido, y como yo tenía una oreja en la muñeca nueva, un ojo en los huevos, el otro ojo en Zeke y sus autitos y la única oreja que me quedaba libre no tenía ni idea de que era lo que estaba mal con el chocolate, volqué el chocolate sobre la crema y los huevos así sin mas.

El chocolate, obviamente, porque las leyes de la física no se alteran para hacerme a mí la caridad, se enfrío mucho mas rápido de lo que yo contaba. Para cuando terminé de mezclar, la mayor parte se había solidificado, por lo que todo el asunto, en vez de ser de un sólido color marrón, se había convertido mas bien en un sólido color café con leche, veteado de marrón, con pedazos de chocolate granizado.
Lo mezclé un poco mas, pero, nop, el daño ya estaba hecho.

Por supuesto, que duda cabe, yo la voy a presentar esta noche como postre marmolado y a la mierda con todos. De gusto está buena, si bien se pasa un poco de crema al no haberme rendido tanto el chocolate. Y si mi suegra comenta algo, mantendré la fachada del postre marmolado.

Esta es mi versión y a ella me atengo, nadie puede probar lo contrario.
Caramba, casi casi que me ofendo con sus implicaciones.

23 abr. 2010

Contar Hasta 10


Ayer salí del laburo y a dos cuadras tuve que desviarme porque venía hacia la gobernación una manifestación - bombos y platillos - repudiando/apoyando/haciendo quilombo sabe Dios por qué.
Llegando a la avenida me encontré con otra manifestación - mas bombos, mas platillos -, esta yendo hacia el hospital, repudiando/apoyando/haciendo quilombo sabe Dios por qué bis.

Doblé en dirección hacia el hotel del Comahue - la avenida también estaba cortada, asumí yo que era por la manifestación A y/o B - y al ir acercándome al hotel noté una ambulancia, un patrullero, un camión de bomberos y frente mismo del hotel, un enorme bondi y un montón de monos de traje cortando el camino.

Yo, que venía escuchando La Oreja de Van Gogh en el MP3, no presté mucha atención real y seguí caminando, para que uno de los monos de traje me frenara y me dijera que tenía que cruzar.

Me saqué los auriculares y le pregunté quién venía, tanto quilombo lo menos que esperaba era a alguien importante,

- Maradona con la selección.

No. No fue, en mi libro al menos, la respuesta correcta, estoy seguro de que otros se hubieran quedado mas impresionados de lo que yo me quedé,

- A ver, pará.- y el que yo le hable a un desconocido de esa manera dá una pauta de lo muy muy poco impresionada que estaba - Acabo de cruzar una calle cortada por una manifestación, y otra calle cortada por otra manifestación distinta, y vos me decís que ustedes están cortando esta calle y que yo tengo que desviarme de un camino que hago todos los días por ... ¿un grupo de futbolistas?
El obviamente me miró con cara de palo - porque para eso le pagan - y me señaló por donde tenía que caminar, sin saber lo cerca que estuvo de que le pateara las canillas.

Me tienen harrrrrrrrrrrrrrrta, me tienen. Estoy re podrida de que todo el mundo haga con mi derecho a transitar lo que se le de la gana. Desde los manifestantes hasta la selección, que no tengo puñetera idea que hacen en Neuquén y que porqué no podían llegar sin hacer alharaca y cortando las avenidas, como si en esta ciudad no tuviéramos suficiente quilombo propio.

Hoy por las dudas voy a dar la vuelta grande, la que rodea a la gobernación, al hospital y al hotel del Comahue, porque otro mono de traje me dice algo y ya veo que lo pateo y terminamos en todos los diarios.

22 abr. 2010

Curso de Mecánica Básica


Estaba yo muy oronda sentada en mi silla haciendo cosas misteriosas de bibliotecaria - que en mi caso era terminar de armar las benditas cajitas del día de ayer - cuando se me acercó una chica y me preguntó si en el past perfect, cuando no aparece el verbo en la tercera columna y ella quiere conjugar una frase verbal en present continuous, se agrega ed o se mantiene el ing.

Ahora, yo quiero aclarar que mi inglés es muy bueno. No, en serio, no es por mandarme la parte ni por querer sonar mi propia trompeta ahora que mis abuelas no están, es bueno. Mas de veinte años de estudio, varios exámenes, miles de libros y horas y horas de traducciones lo avalan.

Pero su pregunta me descolocó. No porque fuera una pregunta muy difícil, si no porque a estas alturas tengo el maldito idioma tan interiorizado que si me piden que lo deconstruya no tengo ni idea de como hacerlo. Es como el castellano. A estas alturas de mi vida no me pidan que cabecee el pluscuamperfecto del subjuntivo porque sería lo mismo que pedirme que desarme y vuelva a armar un teléfono. Sé como funciona, lo utilizo a diario, pero de ahí a que sepa como es que funciona el chisme...

La chica me miró, esperando mi respuesta y yo tuve que aceptar que no tenía ni idea de qué me estaba hablando. Ella armó la pregunta de vuelta, pobre mi alma, a ver si era ella la que estaba explicándose mal, pero yo, graciosamente por fuera, molesta por dentro, admití mi derrota y le dije que le preguntara a su teacher porque venirme a mí con tecnicismos es pedirle peras al olmo.

Cuando sonó el timbre y la chica y su amiga con la que estaba haciendo la tarea se fueron, jugué con la idea de ir y chequear la respuesta a su pregunta... pero voy a ser totalmente honesta. No estoy del todo segura siquiera de donde es que tengo que empezar a buscar la respuesta...

Por suerte en el último examen que tomé a nadie se lo ocurrió preguntarme este tipo de boludeces, la historia definitivamente hubiera terminado mal.

21 abr. 2010

Trece Cajitas


Hace un tiempo me encargaron organizar unas cajitas viajeras - ok, el nombre técnico no es cajitas viajeras, pero tanto tiempo pasado con la Ro y sus maestras de jardín tiene sus consecuencias y así les quedó el mote - con libros para que las teachers distribuyan en los cursos que les toca.
Haciendo un recuento me toca armar 13 cajitas viajeras, con un total de 167 readers de primero y segundo nivel. Los readers ya los separé - no todos, sino varios, como para que la coordinadora elija cuales le gustan y así ir y comprar, porque no tengo 167 libros exactamente como la directora y la coordinadora quieren - así que no es ese el tema de hoy, el tema de hoy es la cajita en sí.

Hará dos semanas, decidí que era hora de comprar las cajas, ya que si no hago cosas que la directora pueda ver después la buena mujer anda diciendo por ahí que yo no hago nada. Mi idea original - y velozmente descartada - fue conseguir cajas de zapatos, pero la coordinadora, con mejor tino, me dijo que las compre, que ella había comprado unas para armar muy buenas y del tamaño perfecto - casi casi tamaño caja de zapatos - en MultiNo Sé Qué Cosa, a 7 pesos la caja.
Muy bien, pasé por secretaría a pertrecharme de la cantidad de dinero pertinente, y cuando ya estaba por salir, Marga, la Secretaria - con S de antigüedad - me dijo que llamara primero a la librería Otra Que No Me Sé - Dios, mi memoria es espantosa - a ver si las tenían y a qué precio.

Busqué número, llamé, me atendió un chico y amablemente le pregunté si tenían cajas para armar.
- ¿De que tamaño?
- 30 por 20... Tipo cajas de zapatos.
- Sí. ¿Para armar?
- Sí, para armar.
- Sí, tenemos.
- ¿A cuanto las tenés?
- 16 pesos.
Contra los 7 que se suponía salían las otras me pareció un poco caro, pero la librería OQNMS quedaba mas cerca que el MultiNSQC - y yo Neuquén para ese lado mucho no me lo conozco - así que le dije a Marga, Marga me dio la plata y allá partí.
Llegué la librería a tres cuadras y me atendió una señorita. Nos saludamos y le repetí el pedido que le había hecho al chico por teléfono. Ella me miró un segundo y me dijo,
- No tenemos cajas para armar tan chicas, sólo ficheros, - y me señaló unas cajas enormes.
El segundo que yo la miré a ella fue un tanto mas largo,
- Yo hablé con un chico y me dijo que tenían.
Para resumirlo, las únicas cajas que tenían del tamaño que yo quería venían armadas y salían 27 pesos. Le pregunté a la chica por qué me habían dado mal la información por teléfono y ella muy suelta me dijo que probablemente para que viniera a mirar.
Como estrategia de venta me pareció muy mala, y un tanto cabreada, partí en busca del MultiNSQC, que de ahí ya me quedaba mas lejos y no estaba del todo segura como llegar.

Luego de pasarme por dos cuadras y retroceder, encontré el lugar, recorrí las góndolas - es como un supermercado pero sólo de bazar - y no encontré ni una bendita caja. Encontré un montón de huevadas a buen precio, pero de cajas, ni la forma.
Le pregunté entonces a la chica de la remera amarilla que le ponía precio a una pila de platos que me mandó hacia adelante, donde finalmente encontré una pila alta así de cajas desarmadas, de 20 por 30, con un cartelito de oferta a 11 pesos con la única pega de que todas tenían una u otra foto de esas muy muy cursis que vienen también en las tapas de los cuadernos y de las carpetas medio pelo.

Como yo quería cajas lisas, fui y le pregunté a otro Remera Amarilla - este estaba conversando con otro Remera Amarilla mas y ninguno parecía estar haciendo nada útil en el gran esquema de las cosas - que sin siquiera mirarme me dijo que lisas no había. Pregunté si alguna vez pensaba que tendrían, y ahí sí, deteniéndose a pensar un momento, me miró con carita de desdén - me cosquillearon los dedos de ganas de sacársela de un bife - y me contestó que probablemente la semana que viene.
Volví a la Cultu con las manos vacías, protesté contra los empleados en general, y dejé el asunto para la semana siguiente.

La semana siguiente lo dejé para esta semana.

Hoy volví al MultiNSQC, crucé la puerta, me dirigí hacía el sector librería y al no ver ninguna caja desarmada lisa - ni mi paciencia a tal efecto - le pregunté a otra Remera Amarilla, que una vez mas me mandó hacía el frente del bazar donde nuevamente me encontré con las cajas debajo de su cartelito de oferta a 11 pesos con sus terribles fotos del Calafate y nuevamente me moví en dirección al Remera Amarilla original - sí, era el mismo de la otra vez, esta vez conversando con una chica que no era remera amarilla - al que le pregunté por las cajas lisas que se suponía entraban la semana pasada. Con la misma cara de desdén- y yo todavía traía las ganas del cachetazo de la otra semana - me dijo que no había y que no sabía cuando iban a traer.
Finalmente, sin poder darle rienda suelta a mis ganas de cachetearlo, me rendí ante la evidencia y junté trece de las cajas de oferta desarmadas con sus terribles fotos de paisajes - me llevé 5 del Calafate, 5 de las Cataratas y 3 de Puerto Madryn - y me dirigí hacia la caja, consolándome con que podía forrarlas o pintarlas después.

En la caja, un Remera Amarilla, un tanto mas amable que el anterior, confió en mi palabra de que eran trece, pasó una y me dijo el importe. Cual no sería mi sorpresa al descubrir que las cajas de oferta a 11 pesos en realidad estaban a 7 pesos...
Sin hacer comentarios - no sea cosa que estuviera equivocado el código y yo ya estaba hasta acá de los Remera Amarilla y de los empleados de librería en general - le pagué, le pedí el ticket y me fui al carajo.

Las próximas cajitas viajeras que las compre magolla.

19 abr. 2010

La Primera Versión 1/1



Para Alex y la Peti, que querían algo con besos y chocolate... este... En esta historia no hay ninguno de los dos, pero si lo miran con visión a futuro, el espíritu del pedido está.

"El había salido con una chica del laburo, una de las recepcionistas, una de esas salidas que había empezado con un poco de conversación va, un poco de conversación viene, ¿vamos a tomar algo? Y cuando uno se quiere acordar te encontrás enfrentado a ella a través de una mesa en un bar del centro, pensando que quizás hubiera sido mejor idea el no haber abierto la bendita boca.

El problema, por supuesto, era él. No había dudas. Seguramente. Era lo mas probable. La recepcionista, - Ana, su nombre era Ana, tal vez fuera un indicio el hecho de que en su mente siguiera siendo La Recepcionista - era simpática, bonita y si bien su conversación no era la conversación mas interesante que había tenido esa semana - o siquiera ese día - estaba dispuesto a admitir que después de cuatro días internado trabajando en la presentación para el estudio, él no estaba en posición de juzgar a nadie. Su cerebro todavía giraba un par de revoluciones mas lento que de costumbre.

Se excusó en un momento para ir al baño. Quizás él estuviera cansado, quizás él no estaba en su mejor momento, pero realmente necesitaba un respiro del cuento de la tía abuela con diabetes y su novedoso tratamiento.

Cruzó el bar con sus mesitas, dobló la esquina de la izquierda, atravesó las puertas vaivén, entró al sanitario - dudó un segundo frente a las dos puertas, su mente cansada perdiéndose entre la M y la H ¿Macho, hembra? ¿Mujer, hombre? ¿Por qué no ponen dibujitos? -, se ocupó de sus asuntos, se lavó las manos, la cara y volvió a salir. Recorrió el camino a la inversa, atravesó las puertas vaivén y se detuvo un momento para sacar su celular del bolsillo y chequear si había un mensaje.

Con un suspiro, miró la pantalla vacía, rogándole encenderse.

Pensó en escapar. Pero él era un caballero - entre otras cosas -, y su viejo le había enseñado que los caballeros enfrentan las situaciones adversas con la frente en alto.

Un voz desconocida, con un dejo divertido, curiosa ante su suspiro, preguntó si esperaba una llamada, y él cerrando la carcasa, murmuró que no, pero que confiaba en algo que lo salvara de una noche que pintaba muy muy aburrida. Sacudió la cabeza y su reflexión, y levantando la cabeza, con un exagerado movimiento de cejas, en su mejor imitación de Groucho Marx – bastante mejor de lo que muchos creerían – aclaró que en su vida había pasado noches fabulosas pero, lamentablemente, ninguna de ellas había sido esta.

La dueña de la voz, dueña de una remera plateada y de un vaso de líquido rosa también, sonrió divertida, le deseó suerte, y avanzó un paso en dirección a la barra. Un hombre, borracho y apurado en dirección al baño – en una suma de circunstancias muy común -, giró la esquina y la empujó al pasar, desapareciendo tras las puertas sin siquiera una excusa. El líquido rosa, indignado ante el maltrato, salpicó la remera gris plata de la mujer, que se detuvo con una exclamación sobresaltada.

El guardó su celular y rebuscó en su bolsillo, de donde sacó un pañuelo a rayas, y se lo alcanzó. Ella miró su mano extendida por espacio de un momento y luego lo aceptó con una mueca agradecida – la mancha no era muy grande, el pañuelo bastaría. Mientras secaba no pudo menos que comentar que había creído que los hombres grandes ya no usaban pañuelos de tela. El confesó que en el fondo era una viejecita de 72 años a la que le gustaba regalarle cosas útiles a sus nietos, y le mostró las iniciales, bordadas en una de las esquinas. Ella estudió las letras e intentó adivinar su nombre, de manera maravillosamente absurda, y él admitió que no, pero que su versión era infinitamente mejor y que tal vez fuera hora de que lo cambiara.

Ella terminó de hacer y trató de devolverle el pañuelo. El le pidió que lo conservara, por si llegaba a accidentarse nuevamente, y luego, tras un segundo de lentas revoluciones, buscó en el bolsillo interno de su saco una de sus tarjetas – esas tan bonitas que su madre había mandado a hacer cuando se recibiera de arquitecto – y se la alcanzó. Por si alguna vez querés devolvérmelo, le aclaró. Así podés buscarme.

Ella aceptó la tarjeta y asintió.

El volvió a Ana, La Recepcionista, que lo esperaba jugando con el talle de su copa. Y ya estaba llegando a la mesa cuando su celular sonó. Lo manoteó en un gesto automático, y no reconoció el número en la pantalla. Levantando la vista la vio con su remera plateada, apoyada contra la pared, un celular apoyado en la oreja, el trago rosa en la otra mano, mirando en su dirección,

- ¿Hola?

Su voz sonó pequeñita a través de la línea, una mezcla desfachatada e insegura,

- ... Pensé en buscarte. Por el bien de tu pañuelo. ¿Considerarías el ir conmigo a tomar algo a otra parte a discutir la custodia?

El sonrió despacio,

-Eso sería terriblemente grosero de mi parte. – contestó. -Mi salida se pondría furiosa.

-¿Le digo a mi novio que no me siento bien y te espero afuera en cinco minutos?

Se hubiera necesitado un hombre con mas voluntad de la que tenía él para decir que no.

El llegó hasta su mesa, se disculpó con una excusa, una emergencia familiar, dejó plata como para cubrir la consumición completa y estuvo afuera del bar en tres minutos y medio.

Al día siguiente ella cortó con su novio. Y él hizo su imitación de Groucho unos años mas."

17 abr. 2010

Un Giro Nuevo en la Vieja Historia...


Bueno, terminé de ver la segunda temporada de Being Human. Últimamente el tiempo no me da para ver películas enteras, así que he volcado mi tiempo hacia las series, que duran menos, y de ahí, sólo a las series que bajo por internet, que las puedo ver a mi antojo y piaccere sin tener que pelearme por el control del televisor - "¡¡pero yo quiero ver dibujitos!!"-
Being Human, para los que no la ubican, que deben ser la mayoría de los que lee esto - excepto aquellas personas a las que se las pasé y convertí, hola, sé que están ahí - es una serie de la BBC, de las que hoy se clasificarían como sobrenaturales... porque hay varias.

La premisa original, si uno la mira bien, suena un tanto absurda, dos pibes, un vampiro sexy - cuando no - y un hombre lobo torpe - esta es nueva -, se mudan a una casa donde conocen al fantasma de una chica, un tanto histérica, que llora todavía por la vida que perdió. Los tres son jóvenes - bueno, el vampiro es vampiro desde la primera guerra, pero el punto sigue valiendo - y lo único que quieren, como la mayoría de todos nosotros, es pertenecer.
Mitchell, el vampiro, organiza reuniones, invita a los vecinos, trata de unirse a la comunidad. El y George, el hombre lobo, trabajan en un hospital como conserjes. Annie, el fantasma, se la pasa haciendo tazas de té que no puede tomar. Los tres realmente se esfuerzan por ser humanos. El problema, por supuesto, es que ya no lo son.
Y justo ahí, ese, es el quid de la cuestión, el punto alrededor del que gira todo la historia, a veces muy sexy, a veces muy divertida - las conversaciones que tienen pueden llegar a ser desopilantes - y las mas, bastante siniestra.

Los escritores mezclan, con muchísimo arte en mi opinión, ese mundo de ultratumba donde existen, desde donde miran, con el mundo de todos los días, por lo que por momentos se hace mas triste aún lo muy afuera que ellos están.

Por un lado está Annie, atrapada en el limbo porque a último minuto no se animó a cruzar la puerta que le tocaba, ya que del otro lado vio cosas de las que no quiere hablar, tratando de dar un final, un "cierre" como les gusta decir a los psicólogos, a su historia interrumpida, obsesionada con el hombre con el que iba a casarse, feliz de haber encontrado compañeros de cuarto que la pueden ver.
Por otro George, un nerd tímido, al que esto de ser hombre lobo le cayó encima hace relativamente poco, obligándolo abandonar su vida anterior, asustado de lo que pueda llegar a hacer si no aprende a controlarse, enamorado de una de las enfermeras a la que no sabe como acercarse.
Y Mitchell, el vampiro, que desde hace tiempo ya que lucha con su "adicción", logrando mantenerse abstemio, justo cuando los vampiros de la zona están organizando una revuelta y quieren reclutarlo una vez mas.

Ese es el resumen de la primer temporada - a grandes rasgos. La segunda temporada se vuelve mas oscura, con un grupo, liderado por un ex sacerdote y un científicos, decididos a liberar al mundo de los monstruos, sin detenerse ante nada para lograrlo... Lo que por supuesto, da a la definición de monstruo todo un nuevo significado.
Para cualquiera que esté cansado de vampiros góticos torturados - o brillando al sol... me pregunto qué estarán pensando algunas personas? - y agónicas historias de amor, esta serie es excelente.
Es sorprendente como, en el fondo todo se resume a la necesidad que todos tenemos de ser humanos...
Y de ser aceptados (corolario de Dosto, que tiene toda la razón del mundo)

15 abr. 2010

Va y No Viene


Todos sabemos como funciona una biblioteca.

Mas allá de si seamos socios de una o no, todos tenemos una cierta idea de su mecanismo. Vamos hasta el edificio, nos hacemos socios, dejamos nuestros datos y a cambio de una módica suma - o de ser alumno de una institución por una suma ya no tan módica - la persona a cargo nos da permiso para entrar a un mundo de información. Mundo sobre mundo sobre mundo, como decían en no me acuerdo que película, con George Newbern antes de que se convirtiera en un actorcito de reparto en series varias.

Lo único que esta persona a cargo te pide, a cambio de darte las llaves del reino, es buena voluntad. Porque todo el sistema se basa en una cuestión de buena voluntad. El bibliotecario - o bibliotecaria, porque según el Ministerio de Igualdad de España, generalizar en masculino es sexista, o sea que hay que aclarar, lo que en mi opinión es una reverenda pelotudez - te deja que te lleves un libro, o dos o tres, normalmente bastante mas caros que la módica suma que abonaste, y confía implícitamente en que vos lo vas a devolver. No necesariamente en tiempo y forma, pero que, eventualmente y con ayuda de Dios, y quizás un llamado telefónico, el libro va a volver a donde pertenece.

Es un sistema de confianza, y en los tiempos que corren algunos dirían un tanto ingenuo, pero que, a los tumbos, enseña a los chicos a tener una cierta responsabilidad.


El tema, por supuesto, es cuando en el sistema se cruzan chicos a los que sus padres parece que nunca les enseñaron las reglas básicas de la convivencia, una de las cuales es “Si te prestan algo, DEVOLVELO.”

Case in point, años atrás, Pibito X se llevó Harry Potter and the Prisioner of Azkaban. Pibito X no lo devolvió en todo el año. Bibliotecaria a cargo - moi - llama a casa de Pibito X mas de una vez, deja mensaje, habla con hermana, tío, primo, etc, que prometen pasar recado. Libro no aparece. Finalmente hablé con las chicas de secretaría y les pedí que cuando Pibito X viniera a retirar su boletín no se lo entregaran hasta que no trajera el libro. Pibito X nunca vino a buscar su boletín porque abandonó. Y cuando llamé y hablé con su madre por MI libro la madre me dijo, con tono indignado, “pero él no va mas a clases”


Uno… Dos… Tres…


¿ME ESTA TOMANDO EL PELO A MI ESA SEÑORA? No, en serio, piensa que… ¿qué? ¿Qué piensa? Porque su niño no viene mas, justamente, es que yo quiero que mi libro vuelva. Por supuesto, el libro nunca volvió - no estoy autorizada a mandar a la casa de Pibito X a un chabón de dos metros diez para que le explique, a él y a su señora madre, como es que funciona esto de la propiedad ajena. Pibito X probablemente crezca pensando que está bien llevarse la máquina de fax de tu oficina cuando te despiden porque obviamente el mundo te debe cosas.


Pero eso fue hace tiempo, agua debajo del puente, Pibito X ya debe estar adhiriéndose a la sentada en alguna universidad. Lo que me compete hoy en día y trajo a mi memoria RAM a Pibito X, es otro libro de Harry Potter - que cosa con este chico -, esta vez The Deathly Hallows, que fue retirado por Minita V a principios del año pasado y que ahora Minita V jura y perjura que no lo tiene.

En un libro grande, no se me traspapeló, su ficha marca el kilometraje y el libro está anotado. De hecho, incluso, en un inusual arranque solidario, mi memoria recuerda el momento en que se lo llevó, porque Minita V venía bastante seguido cuando era mas chica y yo ya la tenía vista, y en esta oportunidad además vino con una amiga. Las tengo presentes a las dos, tonteando respecto a “que libro mas grueso” y “que libro mas gordo”, y “que boca mas grande que tienes, abuelita”


Sí, para comerte mejor.


Ahora, un año después, Minita V dice que ella no lo tiene, y que de hecho, nunca se lo llevó. Que no lo tuviera, qué sé yo, muy mal, muy mal, pero los libros se pierden, me trae otra copia y acá no pasó nada. Pero, ¿que nunca se lo llevó? ¿Tengo yo que suponer que el libro salió caminando solo, se anotó en su ficha al salir - los tengo educados para que dejen constancia de a donde van antes de irse - y después, en un sorprendente ataque de independencia, decidió que mejor quería ir a ver el Taj Mahal?

Frustrante las cosas que los adolescentes pretenden que uno crea.


Ese mismo día se llevó otro libro. Uno de viajes. Ese libro de viajes volvió. The Deathly Hallows… nop.


Y no quiero que esto se vuelva el cuento de Pibito X todo de vuelta. La madre de Minita V es una señora responsable, yo lo sé, una vez que se llevó unas revistas y tuvo un problema con una, me trajo una de recambio. Es Minita V la que traspapeló mi libro - y hay que tener ganas, es un libro enorme - y no lo quiere admitir, y voy a tener que arrastrar a su madre a todo esto, y va a ser muy incómodo para todas las partes involucradas, y probablemente termine conmigo comprando el freaking libro otra vez.

Muy molesto todo el asunto.


Voy a tener que reveer esto de que no me autoricen a mandar a un chabón de dos metros diez a buscar los libros atrasados a las casas de las personas. Estoy segura de que con Chabón 2.10 a la cabeza los libros aparecería en seguida.

14 abr. 2010

De Tanto en Tanto


Me compré un vestido.

Sip, lo hice.

Finalmente, después de planear y desear y mover monedas y excusas de acá para allá, el sábado fui y me compré uno.

Arrastré a mi amiga Vane, porque yo sola no sé hacer compras, los vendedores me saturan y eventualmente o vuelvo a casa con las manos vacías o con algo que no quería o - horror de los horrores - algo que no estaba segura me quedara bien en primer lugar, y nos fuimos de Chopin.


No fue un chopin muy largo tampoco, ella tenía que estar en otro lado a las 19 30 y yo tenía gente a comer en casa, así que tampoco podía tardarme todo el día, pero en esas dos horas nos las ingeniamos para entrar en varios lugares y probarnos varias cosas - los vestidos negros con lentejuelas son divinos pero no son para mí, los vestidos verdes con animal print me quedan muy pero que muy bien, pero me dan un aire de que cobro por horas - e incluso pasar por una casa de diseñador - que se ve que diseña para enanas con problemas pulmonares, porque si bien el coso cerraba, era corto por donde se lo mirase, y si yo llegaba a inspirar hondo las costuras iban a reventar alrededor de mi caja torácica como una boa alrededor de un tapir.


Finalmente terminamos en una casa especializada en vestidos de fiesta, ya no de diseñador, si no un básico prêt-à-porter, donde me probé varias cosas hasta que finalmente me decidí - una buena parte porque me gustaba y una parte no tan buena porque ya eran las siete y media y había que volver a la Real Life - por un vestido colorado, por encima de la rodilla, con una faja y una sobrefalda de lo que supongo es gasa - yo sé de muchas cosas pero de telas, nada. Me queda muy bonito, no dolió tanto porque lo pagué a medias con la tarjeta de débito, a medias con la de crédito - sí, sí dolió, me estoy autoengañando, shhh - y ahora sólo me faltan los accesorios. Porque estoy en Plan Femenino, señoras y señores, con todas las letras, cosa que no me sucede desde que me casé, hace ya mas de dos años.


Ya era hora, soy una chica, yo quiero accesorizar, que lo parió…


Mis amigas me preguntaron si voy a ir a la peluquería también. Pero ahí ya dije que no. Ya está. Tampoco se ataquen. La compra de un vestido y sus accesorios me cubren la cuota de Plan Femenino hasta por los próximos dos años, tampoco es cuestión… A ver si me da algo…

9 abr. 2010

La Delgada Línea.



Ayer llegué del trabajo, busqué a mis niños y nos fuimos para casa. Abrí la puerta y tanto perra como susodichos niños corrieron escaleras arriba.
Bueno, no. Ese es el punto. No corrieron escaleras arriba un joraca. Mis niños han tomado la maldita costumbre de adorar jugar en las escaleras, cosa que a mi me emputece.

¡Es una escalera! ¡No está diseñada para que los chicos jueguen en ella!

Está bien, yo sé que las películas nos han mal enseñado que si bien están diseñadas con el simple propósito de subir y bajar hacia o desde un piso mas alto, también pueden usarse para tener duelos con espadas, o bailar tap, o tener sexo, o despedirse de un salón de baile lleno de gente cantando sobre relojes, pero mas allá de toda las fantasías del celuloide, yo simplemente detesto que jueguen a treparlas, o bajarlas sentados de culo, o lo que sea. Mas aún cuando Magenta sube y baja con ellos, escurriéndose, empujando, tropezando y haciendo franca ostentación del hecho de que es un animal hiperactivo que toma Speed en sus ratos libres.

Empecé entonces de manera razonable, como quien no quiere la cosa, "vamos, suban, mis amores, que tengo que cocinar..." y como todos sabemos que el tono amable nunca termina de cuajar en el cerebro infantil - psicología infantil mis narices - en seguida me vertí al tono sargento de caballería, frente al que ya evidenciaron una cierta reacción, para terminar con el famoso y nunca bien ponderado "voy a contar hasta tres y empiezo a agarrar orejas. ¡UNO!" que surtió efecto inmediato.
Rosarito llegó enseguida arriba, para ella las escaleras ya no representan ningún tipo de desafío, y yo marché detrás de Zeke, que todavía no está del todo firme cuando Magenta y la gravedad me lo apuran.

Mientras subía detrás del chico no pude menos que comentar, porque supongo que está en la sangre de todos los latinos eso de no poder quedarnos con la sangre en el ojo,
"Que cosa bárbara que son ustedes, che. No se les puede pedir nada por las buenas, una siempre tiene que andarles atrás," etc, etc, o algo por el estilo, al cabo que no suelo memorizar mis diatrivas improvisadas.
Y desde arriba me llegó la voz de la Rorro, con tono perfectamente razonable, distraído y con gustito a "jodete",

"Y bueno, que vas a hacer, somos los chicos que te tocaron."

Mi vida transcurre sobre la delgada línea entre surtirle un schiaffo en la parte de atrás de la cabeza y carcajearme.

8 abr. 2010

El Huevo y Yo


Estaba hoy tratando de incrustar los subtítulos en un videito de un comediante que me gusta mucho porque quería postearlo acá, para deleite de la comunidad. Es decir, bajé el videito de youtube con el atubeCatcher, hice los subtitulos con el Media Subtitler - porque a mi me divierte traducir cosas, sí, y qué, todos tenemos hobbies en la vida, algunas personas hacen fórmulas matemáticas, algunas personas juegan sudoku, a mi me gusta traducir películas - y luego con el VirtualDubMod me dispuse a cambiarle la pista de audio porque estaba en un formato que no le servía.

Como verán, ja, venía bárbaro y me sentía Gardel.

De hecho, ya había hecho yo esto antes en una oportunidad, siguiendo obviamente las instrucciones para niños de seis años del foro de ayuda al retrasado tecnológico de DivxLand, que es de donde bajé los programas para subtitular y etc. No se piensen que esto a mi me sale por naturaleza por que no.

Apreté acá, hice el coso allá, copié textualmente el cuadro que me mostraban y cuando hice click click donde tenía que hacer click click, me apareció un cartel que me indicaba sin ninguna duda que yo algo no había hecho.
¿Pero cómo, si la semana pasada...?
Cerré todas las ventanas, empecé de vuelta, miré con mayor atención el cuadro con crayones de la página - "marque aca, desmarque allá, elija esto y no aquello" - cerré lo que tenía que cerrar, click click. Y el mismo error.
Ok. Copié el error en la ventana de Google - siempre hay algún gil que cayó en el mismo pozo antes y te explica como salir - y seguí el link donde me informaban como solucionarlo. Bajé entonces el codec AC3ACM, lo instalé, y cuando todo parecía ir sobre ruedas, me apareció un cartel que me decía que ojo, yo ya tenía instalado ese codec... Si ya lo tengo porque el otro boludo me dice que no está!?

Sin sulfurarme instalé este encima de aquel, cerré todo nuevamente, abri todo nuevamente, volví a mi cuadrito original con crayones y copié punto por punto todo lo que tenía que copiar. Y llegando al momento crucial, cuando ya creía yo que lo habíamos logrado, ese sonidito discordante resonó en mi oreja - estoy con un auricular solo, para que después no digan que no estoy prestando al mundo que me rodea - me hizo saltar.

Nop. No está, no podemos tramitar su pedido, por favor vuelva mas tarde.

Viendo y considerando que ya es mas tarde y yo me tengo que ir en veinte minutos, voy a dejar todo el asunto para mañana - o pruebo en casa - y voy a postear en cambio un videito de Eddie Izzard - que por cierto también era de él lo que estaba yo tratando de subtitular - hablando de los problemas tecnológicos y por qué el mundo va a acabar a raiz de ellos, que me parece mas que apropiado.
Los subtitulos los puse yo - disculpen el tamaño, todavía estoy tomándole la mano al programa nuevo - espero que les guste y se sientan tan identificados como yo me sentí.

7 abr. 2010

Meando Fuera del Tarro


Zeke anduvo mal de la panza durante varios días.
No era una cosa terrible, no era como que se le estuviera yendo la vida por el desagüe, y considerando que no soy una madre alarmista y él estaba bien de peso, de color, de ánimo, de hambres, y demas bienes, no me preocupé en demasía y dejé que el tiempo pasara. Tomando en cuenta que andaba muy resfriado - ganándose a pulso el mote de mocoso - calculé que esto era lo que traía de la mano a lo otro y me senté - metafóricamente - a esperar que la cosa evolucionase.

Los días pasaron, no hubo nuevos síntomas de nada, tan sólo los viejos de siempre, y finalmente, después de dos semanas, viendo que al resfrío se había sumado una tos cargada, llamé a la doctora de la obra social,- la doctora Vivi - y mientras Rorro le hacía todas sus gracias y le contaba sus últimas novedades, ella se dedicó a examinar al enano.
Confirmando mi primera opinión, no encontró que hubiera nada malo a simple vista, tiró a pegar que probablemente fueran los mocos los que le estaban haciendo pelota la digestión, me dio una orden para hacerle un análisis de orina y se fue con un "cualquier cosa me llamás" que yo agendé.

Como madre responsable que soy, a la salida del laburo fui y compré la benditas bolsitas para los analisis de niños que todavía están en pañales y me preparé para la lucha.

No sé si alguna vez han tenido ustedes que hacer este tipo de cosas. Juntar el pis de un niño que todavía no sabe avisar cuando es que tiene ganas de hacer el susodicho pis. Supongo que los que están leyendo que tienen hijos sí y los que están leyendo que no tienen hijos no.
Pero estoy adivinando.
Entonces, para los que no saben, el sistema, que convengamos no es ingeniería cuántica, consiste en una bolsita plástica, con un agujero - digamos de forma anatómica - en uno de sus extremos, rodeado de autoadhesivo y sean tan amables de imaginar el resto. Con la Ro, en su momento, me había resultado bien, así que calculé que Zeke al ser varón iba a resultarme mas fácil. Todos sabemos que los hombres tienen la ventaja de poder apuntar a donde es que quieren mear.

Primera Bolsita: Seguí las indicaciones de la bolsa, que instruían a meter el bomberito dentro y cerrar con el adhesivo alrededor. Acto seguido, pañal. Zeke me miró hacer con cara de "mujer, estás loca", y yo lo dejé ir, controlándolo para no desalojar la bendita bolsa. A las tres horas, pese a todo mi control, la porquería se había despegado y de juntar lo que tenía que juntar ni siquiera las ganas.

Segunda Bolsita: Al día siguiente ya, volví a seguir las instrucciones, a ver si me había saltado algún paso crucial, y esta vez lo hice antes de acostarlo a dormir la siesta. Si no se mueve, la bolsa no se sale, razoné, porque yo a veces puedo ser muy astuta. Le avisé a mi suegra cuando lo despertara que chequeara y me fui a laburar. Unas horas después me llama Susan para decirme que cuando lo despertó no había hecho nada, pero que ella no se había dado cuenta y había tirado todo el conjunto a la basura.
Respiré hondo, y ya los días se me habían convertido en un fin de semana, así que lo dejé todo para la semana siguiente.

Tercera Bolsita: Lunes siguiente. Esta era de otra marca, porque las de la camada anterior - ilusa yo había comprado sólo dos - se habían acabado, y las instrucciones de esta decían que no sólo había que meter el pitín del crío si no que había que meter también los gobelines dentro de la bolsita. Ja, yo sabía que las instrucciones de las otras estaban mal. Obedecí - no es algo tan fácil de hacer como uno creería -, confiando en que este sistema fuera mas serio que el sistema anterior, y llevé al cachorro a dormir la siesta, que decidió no dormir y escapó a jugar. Controlando sus movimientos una vez mas - porque tan bien me había funcionado la primera vez -, dejé pasar el tiempo, y para cuando miré adentro del pañal, me encontré una vez mas con que este otro señor que había escrito estas otras instrucciones tampoco tiene idea de nada y para qué se esfuerza una si nunca sale nada como una quiere, eh?

Cuarta Bolsita: Martes pre Pascua. Lo intenté una vez mas. No le puse cinta scotch alrededor porque pienso que Zeke se me hubiera rebelado finalmente, pero lo pensé. Esta vez sí logré que se durmiera y esperé. Ahora, lo que he descubierto con todo este trajinar es que Zeke no mea cuando duerme. Es un buen dato para cuando finalmente le saque los pañales. No es algo bueno cuando querés juntar orina - un poquito nomás, un chorrín - para un puto analisis.
Así que una vez mas, la bolsita fue derrotada por la fisiología de mi cachorro.

En el interín - porque merced a que el laboratorio sólo acepta las muestras de mañana y al hecho de que mis horarios de laburo son desquiciantes, los días seguían pasando - y mientras nadie miraba, justo cuando yo, ya resignada a mi destino, con el espíritu pascuero todavía latente, me preparaba para el quinto round de niño vs bolsa, el resfrío se fue.
Y exactamente como yo predijera - y pese a todos los comentarios de mis conocidos, respecto a que yo me dejaba estar, y que cómo no lo llevaba a hacerse una batahola de análisis y cómo mas de tres semanas, y que iban a sacarme la taza con el Mejor Mamá del Año impreso - la digestión del chico volvió a la normalidad....

Estoy pensando en hacer un muñequito vudu con la bolsita que me quedó...

5 abr. 2010

Nada Personal


El sábado fui al bautismo de uno de los mejores amigos de Henry, L, que después de 34 años de sano ateismo, decidió dejar la vida freelance y firmar contrato con una de las grandes compañías.
Siendo que Henry era el padrino, allá partí yo también, dejando a los niños con la abuela, porque ya me habían advertido que iba a haber misa, no sólo bautismo, y yo con los críos 40 minutos de misa no me banco...

Todos aquellos que tienen mas fresco que yo los rituales eclesiásticos y ven para donde va esto, sepan que en este momento... no los estimo en absoluto.

Me arreglé entonces, me abrigué - porque en esta ciudad está haciendo un fresquete de aquellos - y allá partimos, a una capilla de barrio en un barrio de esos que uno ni sabe que existe - ni la capilla ni el barrio.
La misa se suponía empezaba a las 22 horas, así que llegamos a las 21 30. Eramos el amigo de hubbie a bautizar, su novia - se casan en quince días, pero no es esta la razón por la que se bautiza... no enteramente -, su madre y el otro padrino.
We few, we happy few.

La capilla, bonita, tipo galpón lleno de sillas, pero mejor decorado - los arreglos de flores estaban realmente muy bonitos - empezó a llenarse de a poco. Se acercó el sacristán a saludarnos, a chequear que L y sus padrinos supieran de qué iba la cosa y a darnos unas velitas, porque íbamos a tener que salir, ya que la misa empezaba afuera, y después teníamos que entrar en procesión con la velita prendida.
Ese fue mi primer indicio que no estábamos ante una misa común y corriente de cuarenta y tantos minutos - el Padre Cordeyro en la Iglesia de las Esclavas te sacaba la misa en 35 minutos, y en eso te incluía el sermón y la eucaristía - si no que estábamos antes una misa Especial.

Misa de Vigilia.

¿Saben ustedes que la Misa de Vigilia incluye todas las lecturas del Génesis? ¿Sí? Bueno, yo no. ¿Dónde quedaron todos esos años de catequesis?... Está bien, no todas todas, pero desde donde yo estaba sentada en la segunda fila me parecieron una buena cantidad.
A esto tenemos que agregar que lo cantaron todo. Las respuestas a los salmos, las bienaventuranzas, cada historia - en serio, hubo toda una narración sobre un ejercito a ritmo folklórico de algún tipo, - además de los obligados himnos intermitentes.
La lista de Santos a los que les cantamos que rogaran por nosotros era interminable. Santos exóticos, santos tras santo tras santo...
Espero sinceramente que alguno haya estado escuchando.

Y a la misa extraordinaria que ya era por mérito propio, no hay que olvidar que era una misa extra extraordinaria, merced al bautismo de mi amigo - que a estas alturas yo, que ya pertenecía al club, estaba pensando seriamente en entregar mi membresía, que él siguiera ahí me parecía admirable - lo cual le agregó a la historia otra media hora mas.

¿Qué te puedo cobrar? ¿Dos horas treinta y cinco minutos? ¿Dos horas cuarenta? Titanic fue mas corta que esa misa. Di Caprio ya hubiera muerto para cuando el cura se decidió a dejarnos ir en paz. Para ese bendito momento - las doce y media muy pasadas de la noche - yo ya estaba famélica, y empezando a pensar que Jesus y el cuento de Pedro y la piedra bien podían haberlo dado como una conversación entre dos amigos en pedo y acá no pasó nada. Porque si uno va a la misa de Vigilia por gusto, muy bien, cada cual tiene derecho a rezar como se le antoje y uno se merece las dos horas cuarenta por las que pagó, pero si uno va engañado, pensando que en cuarenta minutos y un par de fotos está afuera, otro es el cantar - y no me hagan empezar de vuelta con la señora que cantaba y no, señora, no llega a la nota, ¡por favor, desista!

La despedida nos tomó otro rato - varias personas de la congregación se acercaron a saludar al nuevo miembro -, y ya en las afueras hubo un par de vagos intentos de "vamos a tomar algo" que yo corté de brusca raiz. El horno no estaba para bollos, el horno sólo se quería ir a casa.
"Pasamos por McDonalds?" pregunté ya en tránsito, porque no había nada en casa excepto niños dormidos. Y mientras mordía mi hamburguesa de pollo en el living en silencio de mi casa, una y veinte de la mañana, superado un poco ese embotamiento que en mi produce la sobredosis de religión organizada, no pude menos que comentar,
"Ahora, tengo que admitir, después de eso, me siento que me gané el derecho a mi Huevo de Pascua."
Henry, entre Cuarto de Libra y Cuarto de Libra, estuvo de acuerdo conmigo.
Igual, yo insisto, los arreglos florales estaban la mar de bonitos.