Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

30 dic. 2010

Sí... pero no...


Quiero leer algo y no sé qué.
No es una cuestión de que alguien me recomiende un buen libro, porque tengo recomendaciones y listas de libros por todos lados. Maldito Karma, de David Safier suena bien, por ejemplo. O A Tres Metros Sobre el Cielo, de Federico Moccia. O intentar otra vez leer todo A Game of Thrones, de RR Martin.

Y la lista sigue.

El problema es que quiero leer algo, pero no sé qué.
Tengo el equivalente mental al gastronómico "quiero comer algo rico pero..." no estoy del todo segura qué.
Tiene que ser rico,eso seguro, ¿que gracia si no? Para comer hojas de parra estoy yo.
Pero a partir de ahí ya el asunto se desmadra. Tiene que ser rico y tiene que ser... ¿qué?
Porque quizás pudiera ser algo salado, como salmón ahumado... o aceitunas rellenas... o uh, ciervo. O mariscos... Un antojo de algo distinto. Pero, si uno lo mira bien, y aparece la oferta correcta, tampoco despreciaría algo dulce, como un charlotte de frutillas, o una ensalada de frutas con helado de crema, o panqueques de manzanas al rhum...

Ese es mi problema en este momento. Tengo ganas de leer algo rico, pero no podría asegurar si quiero leer algo dulce o algo salado, frutas o ahumados, o qué demonios. Tengo la necesidad, pero lamentablemente no logro ponerle el dedo encima.

Es una sensación muy molesta, porque eventualmente ante la total falta de decisión uno termina comiendo pan, que me gusta, y ocupa le mandíbula, y llena el estómago, y a veces puede ser que venga con manteca y dulce, pero para cuando llego al final... la verdad que hubiera preferido leer otra cosa.

Y por cierot, por si alguno está interesado, hay tres Jorges - que yo sepa - entre los que hacen campaña en estos días. En serio, ¿cómo pretende la tal Carolina que yo le de mi opinión sobre SU Jorge, si no me aclara QUE Jorge es?

28 dic. 2010

Uno Mas y Van....


Mi plan para estas Navidad era muy simple - mas aún considerando el incordio que me resulta el plan que tengo para Año Nuevo. Ibamos a ser los mismos 6 locos de siempre, a saber, yo, H, mi suegra, mi suegro, Zeke y Rorro. Yo iba a hacer matambre relleno - para variar del pollo relleno que me venció las últimas tres Fiestas - , ensalada de palmitos y anana - una tradición GN - y cheese cake - de la CheeseCake Factory, sí, ¿y qué? - esperar a Papa Noel con los regalos y doppo irme a dormir tan tranquila. No la noche mas movida del año, pero sí una buena noche.

Conversando con mi amiga C en mi cumpleaños, me comentó que ella también iba a estar con sus suegros sola - es decir, sus tres críos, su marido Y sus suegros. Merced de esto, dos días después me llamó y nos invitó a pasar Nochebuena con ellos. Así sus suegros y los míos conversaban y todos teníamos las fiestas en paz.
No soy una persona muy sociable - yo sé que engaño, que en persona parezco que sí, pero la verdad es que no - por lo que dudé un poco. Pasábamos de ser 6 locos a ser 13 con un tronar de dedos...
Pero bueno, pensé, por qué no. Le pregunté que llevaba, "lo que quieras", matambrerellenoensaladadepalmitosyananaycheesecake, perfecto. Y quedamos así.

Al día siguiente me comentó que también iba a estar su sobrino de Córdoba - la familia original de ella está allá -y con eso ya éramos 14. Bueno. Mas tarde llamó para avisarme que sumaba a su amigo Marcelo y la novia, que yo sólo los conozco de vista. Y ya eramos 16.
Cambié la cheesecake por mousse de chocolate, que se puede hacer en mas cantidad y empecé de a poco a pensar que haber aceptado la invitación quizás no había sido la mejor de las ideas.
Para el viernes a la tarde, cuando llamé a C para pedirle la dirección de su casa nueva ya de 16 habíamos pasado a 19, merced de la suma de otro amigo y familia que también habían quedado huérfanos de Navidad.

El hombre de mi casa, con el que comparto varias cosas, entre las cuales se encuentra este desagrado por socializar, trató de tranquilizar mi desasosiego creciente con un "no te preocupes, brindamos y nos vamos" y continué cocinando - matambrerellenoensaladadepalmitosyananaymoussedechocolate - porque pese a comentarios denigrando mi salud mental, a mí me gusta mucho cocinar para las fiestas.

A la hora señalada, luego de adecentar a niños y adultos y empaquetar todo lo cocinado, partimos a lo de mi amiga. Encontramos la casa - a pesar de un giro en dirección incorrecta sobre mi "¡pero es por ahí!" que mi marido ignoró a conciencia - y para cuando entramos, con todo a cuestas, el 19 se había convertido en un cómodo 23, con amigos de no sé quien salidos de debajo de la alfombra.

Mon Dieu.

... Yo sé que es época de reuniones y demás, y que a muchos esto les parecerá difícil de entender, pero pasar de 6 a 23 sin solución de continuidad para mí es mucho. Si hubiese sido un cumpleaños o alguna otra cosa, en la que yo no tengo ni arte ni parte, todo bien, pero por regla general, prefiero mis navidades menos tumultuosas...



Igual voy a admitir que no la pasé mal, la comida estuvo buena - no sólo mi matambrerellenoensaladadepalmitosyananaymoussedechocolate -, mis niños se divirtieron, brindamos mirando los fuegos artificiales de los vecinos, comimos peladillas y turrones y para las dos estábamos en casa abriendo los regalos de debajo del arbolito.

Pese a mis protestas, fue una buena navidad.
Espero que las suyas, pese a cualquier protesta que puedan tener, hayan sido buenas también.

22 dic. 2010

Explicaciones Lógicas


En una nueva entrega de los misterios de la biblioteca - Bebilacqua, si me va a tomar el pelo se retira de inmediato de la institución - voy a pasar a contarles los últimos dos casos extraños que han sucedido en este benemérito lugar.

Ayer lunes, llegué por la mañana a mi lugar de trabajo, y Vale me puso al tanto de como, estando ella un rato antes conversando con una de las teachers en uno de los pasillos, pudo escuchar pasos acercándose a ellas desde el ala vacía del edificio.
Primero se hizo la pava. Al cabo que si no hay nadie, es poco probable que suenen pasos, ¿no es verdad, damas y caballeros? Pero los pasos continuaron y dice que se le debe haber notado en la cara la impresión que el ruido le estaba causando, porque la teacher con la que estaba hablando le dijo un tanto preocupada, "Yo también los escucho", y acto seguido abandonaron - veloces veloces - el pasillo por áreas mas habitadas del lugar.
Cuando le contaron esto a otra de las teacher, que llegó un poco después, esta, como para agregar verdura al caldero, alegó "bueno, en el estacionamiento atrás hay olor a muerto, así que..."
Después me aclaró a mí que se refería a algo podrido, no tenía por que ser algo muerto per se, pero igual empezar así la semana no fue la mejor de las ideas.

Por cierto, escribir esto en la biblioteca vacía no me está ayudando en nada.

Continuo con el siguiente caso.

La semana pasada, me llamaron desde la secretaría. Dejé mis cosas como estaban, me puse de pie, salí por la puerta y cerré con llave antes de irme... Como cualquiera.
Al volver, encontré sobre mi silla la pinza que uso para desatascar la trituradora. Sobre el asiento de mi silla. Es decir, no estaba ahí cuando me fui. Estoy bastante segura de que me hubiera dado cuenta si esa pinza hubiese estado debajo de mi traste antes de irme - Bebilacqua, otro comentario respecto al tamaño de mi derriere y vamos a tener un problema.
Fue... curioso.

Galileo decía "Todas las verdades son evidentes una vez que han sido descubiertas. Lo difícil es descubrirlas." y estoy completamente de acuerdo con el caballero. Obviamente mis dos casos tienen una explicación lógica y perfectamente razonable. El problema viene a ser que yo no sé cual es esa explicación.

Y para terminar, como un bonus, porque a estas alturas la paranoia me tiene mirando a mi alrededor cada treinta segundos, hará un par de semanas, mientras estaba en la computadora, hubiera jurado - y no, la botella de whisky estaba cerrada - que vi el reflejo de alguien parado atrás mío.
Considerando que una vez una alumna trató de asustarme cuando estaba trabajando y la pesqué porque vi su reflejo en el monitor - a esto estuvo del cachetazo la mocosa - tengo experiencia en ver gente en mi pantalla. Y si bien salté con la misma premura que en aquella memorable ocasión, esta vez no había nadie.

Tengo que decir que me gusta este lugar, pero a veces se pone un tanto peculiar...

21 dic. 2010

El Pequeño Planeta que Pudo.


Tuve un excelente cumpleaños, sí sí, gracias por preguntar.

No hubo viento - que parecerá una cosa muy tonta de decir, pero acá cuando sopla, sopla, y está pronosticado para todo el mes, mi patio es una mugre, así que que amaneciera sereno y se mantuviera así, fue todo un logro.
Por la mañana fue la fiesta de fin de año de Zeke, en la cual "actuó" de explorador, lo que quiere decir que salió al escenario, miró al público con ojos enormes el tiempo que duró su número, y después fui a buscarlo.

A la hora de la siesta por uno de esos milágros navideños, todos durmieron, por lo que yo disfruté el silencio por mas de dos horas, lo cual fue maravilloso, maravilloso, maravilloso.
A la hora del té cayeron las muchachas con lemon pie y regalos. Yo aporté torta de chocolate y mate, y gracias al no viento anteriormente mencionado, pasamos la tarde en el patio hablando de huevadas muertas de risa, con niños y perro corriendo alrededor.

A la nuit mi amiga Aylín se quedó con la troupe -"¡esta noche viene Aylín! ¡vamos a ver películas y comer pochoclo y quedarnos despiertas hasta tarde!" - y partí con mi legítimo a cenar. Yo me comí una enorme ensalada - venía de demasiada torta y otras cosas indigestas - verde muy verde que le hubiera hecho los honores a una vaca tanto pasto había ahí, con trucha y camarones, después postre - fruta, manteniendo la línea... con crema, ya la línea no es tan delgada - y me regalaron un vino. De ahí nos fuimos al cine a ver Tron en 3D. Mi primer película en 3D. Aaaah, ¿te acordás, viejo? Antes las películas era chatitas... Todavía no sé qué opino. Quizás no estaba filmada para 3D y la toquetearon, porque la mitad me la pasé como las viejas, mirándola por encima de los anteojitos mágicos y no noté mucha diferencia... Lo que sí, salí con dolor de cabeza y un sueño marca cañón... Pero al día siguiente, como Aylín se había quedado a dormir, me levanté como a las 10. Un lujo.

All in all, un excelente cumpleaños.

Ahora, que cosa curiosa, yo debo de ver muchas películas y no puedo evitar aquello de la ley de Hollywood, o, hablando mas seriamente, el traer a colación a todos esos filósofos que hablan sobre el ser humano y su aparente inhabilidad para ser disfrutar el ser feliz, porque tengo que admitir, fue un día tan bueno, que nunca pude sacudirme de encima la idea de que algo malo iba a pasar en algún momento.

No, no estoy loca ni tengo tendencias fatalistas.
Al menos no creo.
Estoy segura de que hay mas gente allá afuera que piensa parecido...

Por suerte nada sucedió y ya es lunes otra vez y todo sigue como tiene que estar, amén de un año mas abajo del cinturón.
Paco, champagne para todos. Del rosa que es el que me gusta a mí, si alguien protesta, también hay jugo de naranjas.
Chin, chin.

18 dic. 2010

La Puerta y el Reloj


Hubo un episodio de la serie Mad About You, con Helen Hunt - antes de los oscares - y Paul Reiser - antes de nada en particular - que decidieron filmarlo todo en una sola toma, sin cortes. Como una obra de teatro.
Supongo que al ser una serie con muchísimo rating estaban aprovechando para experimentar un poco.

Todo el episodio, los veintidos minutos, trata sobre este matrimonio - la serie en sí trataba sobre los ires y venires de un matrimonio joven en Nueva York - que a estas alturas de la serie han tenido una hija, y cómo deciden seguir el consejo de un libro de psicología infantil y dejarla llorar hasta que se duerma. Todo el episodio, sin cortes y en una sola toma, es sobre ellos dos, sentados a la puerta entornada de la habitación, cronómetro en mano para medir lo que le toma y cualquier cosa entrar después de determinada cantidad de tiempo, escuchándola llorar y luchando por no ceder. Así contado no parece la gran cosa, pero recuerdo que estaba maravillosamente actuado y escrito, y las conversaciones respecto a como Mabel - la nena - tenía, según los libros, que aprender que los padres no siempre iban a estar, y lo mucho que cuesta, y el apoyo entre los dos para no rendirse ante la angustia, eran tan reales, que yo, años después, todavía lo recuerdo con gusto. Por no hablar de los momentos divertidos, como cuando descubren que el perro quedó dentro del cuarto y él lo va a buscar arrastrándose y vuelve con el perro arrastrándose junto a él.

En fín.

El punto es que para el final del episodio ya están los dos trepándose por las paredes. Ella finalmente no lo soporta mas, se rinde, a la mierda con el cronómetro, y está por entrar, cuando la bebé deja de llorar.
Se miran y luego se asoman por la puerta entornada, para ver que efectivamente se ha quedado dormida.
Hay un minuto de silencio y creo que es él que comenta algo como está bien, así Mabel va a empezar a darse de que ellos no van a estar siempre.
Pero me acuerdo posta que el episodio termina con ella que le alcanza el cronómetro al marido y murmura, con tono triste,
"... retrocede el reloj."

Así me sentí yo el otro día, cuando la Ro terminó preescolar y me dijeron que pasó a primer grado.
Ya sé, es como tiene que ser...
Pero no puedo evitarlo.
Alguien, hágame el favor, retroceda el reloj.

16 dic. 2010

Una Abundancia de Jorges


La semana pasada, alrededor de las nueve y media de la noche, sonó el teléfono fijo de mi casa. Esto no suele suceder a menudo, ya que como muchas otras personas, nos manejamos mayormente por celular y como además compartimos la línea con mis suegros, normalmente cuando suena es para alguno de ellos. Dicho esto, lo ignoré olímpicamente y continué con lo mío.
Dos minutos después, alguien golpea la puerta de mi casa y cuando voy a atender, me encuentro con mi suegra - que todavía no tiene puñetera idea de como transferir la llamada a la otra casa - teléfono en mano con una llamada para mi marido.

"¿Quién es?"
"No sé, es para Henry" y desde mi cuarto llegó el grito de protesta de mi legítimo con un,
"Si es para mí, no estoy."
Saludé a mi suegra, cerré la puerta y atendí la llamada.

Después de repetirme a quién buscaba - con nombre y apellido - , y haberle yo dicho que dicha persona no estaba en condiciones de venir al teléfono pero que me diera el mensaje la señorita se presentó.
Su nombre era Carolina y llamaba de parte del MVN (o el PBN, o la PCB, o el NPB, o la NBC, no podría asegurarlo), que habían abierto las internas y ahora cualquier podía votar y estaba haciendo una encuesta y quería saber si mi marido estaría dispuesto a apoyar la campaña de Jorge.

... ¿Eh?

"Bueno," le contesté, sin saber que otra cosa decirle, pensando para mis adentros en que la suya era una forma realmente estúpida de llevar a cabo una encuesta "yo le paso el mensaje" porque qué otra cosa podía decirle.
Ni siquiera estaba muy segura de qué Jorge me estaba hablando.

"Gracias," e insistió, "Pregúntele por favor cual es su opinión sobre la campaña de Jorge."
" Listo, yo le pregunto." y corté la comunicación.
"¿Quién era?"
" Querían saber tu opinión sobre la campaña de Jorge."
"... ¿Qué Jorge?"
"No sé. ¿Cuántos Jorges hay?" y eso fue todo.

Carolina nunca llamó para saber que había contestado mi hubbie a su pregunta.
Se ve que en realidad muy interesada en saber no estaba.

14 dic. 2010

Malinterpretaciones


Estaba yo conversando con Zeke en el pasillo y él me contaba que había dejado su autito rojo en el "viving".
Mi legítimo, que venía del cuarto sonrió ante la palabreja y le preguntó,
"¿Dónde?"
Zeke le devolvió la sonrisa, divertido también, y arqueó las cejas sin contestar. Hubbie con el pulgar señaló en dirección al living,
"¿Que es eso?"
La sonrisa de Zeke se tornó brillante, yo sé la respuesta a eso, papáaaaaa
"El dedo."
El hombre de mi casa sofocó una risa y señaló enfático, apuntando una vez mas en dirección al living,
"No, eso de ahí."
La sonrisa de Zeke pasó a ser expectante, no sé a qué estás jugando pero dale, juguemos,
"¡La pared!"
H avanzó dos pasos hasta salir del pasillo y señaló el living propiamente dicho,
"No, Keke. Eso, dónde esta eso."
Zeke contestó veloz y seguro,
"¡En la casa!"
Ahí fue cuando intervine, y con un beso y un abrazo le pregunté donde estaba su autito rojo y él, mirándome con cara de "ah, eso", contestó triunfal,
"¡`ta nel piso!"
El problema, obviamente, es nuestro, que no sabemos hacer las preguntas correctas.

10 dic. 2010

Serpientes y Escaleras


Veíamos ayer con mi legítimo Las Crónicas de Narnia, El Viaje del Guerrero del Alba. O Narnia 3, para mas datos.
Si alguien no leyó los libros pero sí vio las películas, en este viajan los hermano mas chicos - ya no tan chicos - Edmund y Lucy, y un primo lejano de nombre Eustace, y se encuentran con el principe Caspian en un barco. Han pasado un par de años ya y van en busca de la aventura que acontece en la siguiente hora y media de película.

Está buena, me divirtió. Pero a mí me gustan ese tipo de películas así que no sé que tanta recomendación sea.

Con H en un momento nos pusimos a comentar que curioso era el pasaje del tiempo en la historia, que la primera vuelta ellos pasaron veinte años allá y al volver habían pasado cinco minutos, y sin embargo esta vez pasaron acá unos meses y al ir para allá sólo habían pasado un par de años. Se ve que C.S.Lewis era muchas cosas pero la física cuántica se le escapaba un poco.

Eso me lleva a mi posto de hoy y a lo mucho que me indigna - sí, indigna, y es algo que no puedo superar, aún cuando han pasado muchísimos años desde que leyera los libros - el final del primer libro.
Algo a niveles de "Y luego despertó y era todo un sueño" - horror de los horrores -, algo que sólo Lewis Carrol puede hacer y el resto que no lo intente.

No creo estar arruinándole nada a nadie - si alguien no leyó los libros o no vio la primera película, acá es el momento en que tiene que taparse los ojos porque voy a contar el final..., usted ya la vio, Bebilacqua, no se haga el pelotudo - cuando digo que la forma en que los cuatro Pensieve vuelven a casa, después de pasar veinte años en Narnia, es frustrante.
Frustrante.
Salen del placard y... cha chan ¡vuelven a ser críos!

¡¿Qué demonios?!

Creo que de todos los finales que pudo pensar ese es uno de los mas crueles pudo hacer el escritor.
No sé si no lo pensó. Si tenía planeados ya los otros libros. Si no les dio profundidad - habiéndo leído los libros años mas tarde me parece que es eso, son medio bidimensionales los pobrecitos. Pero la verdad verdadera, no puedo evitar pensar en esas cuatro personas pasando veinte años en un lugar, creando una vida, cumpliendo años, gobernando un reino. Juntando amigos, conociendo gente, haciendo planes. Para que de golpe y de la nada, porque se equivocan de camino en el bosque - ni una puta brújula entre los cuatro, gente grande -, terminen de vuelta en la Inglaterra rural de la Segunda Guerra, como cuatro críos, subordinados nuevamente al resto del mundo... Yo, de haber sido uno de ellos, creo que hubiera saltado del precipicio mas cercano. Posta. Uno, dos, tres, bam.
Hagan el cálculo. Ser un adulto, un rey, sin nadie que me diga que hacer, mas allá de lo razonable. Teniendo planes para viajar, para el día siguiente, para los próximos veinte minutos, quizás habiendo conocido alguien con quien guiño guiño codazo codazo... Y por un accidente mágico-geográfico, quién puso ese placard ahí, volver a la casilla uno, despojada de todo eso, me haría saltar la térmica. Por completo. Me quemaría todo el cableado.
Imagino hoy día, meterme en el placard a guardar las toallas y amanecer hace veinte años, sin nada de lo que tengo hoy. Por favor, no, que se me frunce todo. Mis doce años fueron buenos, pero ya está, ya pasó.

Sí, ya sé que es un libro para chicos - Bebilacqua no ponga esa cara -, y que estoy pensando demasiado en el tema y para qué sobreanalizar tanto las cosas, y que debería ocuparme de cosas serias - shh, que me hacen reír -, pero cada vez que sale una nueva película no puedo evitar el disgusto.
En mi humilde opiníón, y con todo respeto, C.S.Lewis los garcó desde la copa de un pino y si hubiera sido hoy día, esos chicos hubieran tenido años de terapia por delante.

8 dic. 2010

Por una Etiqueta


325 pesos me quería cobrar por una pollera de jean.
¡UNA POLLERA DE JEAN!
¿De qué estaba hecha? ¿De seda de la China? ¿De hilos de oro? ¿De terciopelo importado?
No, no.
Acerquensé. Les voy a decir.
¡Estaba hecha de jean!
De mezclilla si nos queremos poner específicos.
Y era una mini. Apenas tapaba el apellido.
Por esa plata lo menos que pretendo es que llegue hasta el suelo y tape todo el árbol genealógico.

Creo que habla muy bien de mi autocontrol el hecho de que no me reí en la cara de la señorita cuando me lo dijo y amablemente le contesté "muchas gracias, doy una vuelta y cualquier cosa vengo después."

No creo que me haya estado esperando, ¿no?

3 dic. 2010

¿Falta Mucho...?


En época de examenes, los alumnos no siempre rinden en tiempo y en forma - cada uno tendrá su mejor o peor excusa - y vienen a lo largo de los días subsiguientes, buscan su examen en Secretaría para rendirlo en alguna oficina vacía o la biblioteca.

Como este sistema es un tanto desorganizado - y aún así funciona a través de los años, quien lo diría - hará cosa de un mes, con los últimos parciales, Mirtha se cansó y avisó a todos los rezagados que pudo que tal día a tal hora se tomaban los examenes perdidos.
Me preguntó a mí si podía vigilarlos durante el tiempo que les tomase.
A las seis menos diez empezó a caer gente al baile y los ubiqué en el aula que les había sido asignada. Debían ser quince, dieciseis, de distintos cursos y edades varias, que iban desde los 13 a los 17, amen de un par de adultos.

Como los exámenes se imprimen cuando tienen que ser tomados, Vale - a cargo de la fotocopiadora entre otras cosas - pasó a preguntar qué año cursaba cada uno, para ocuparse de que cada uno tuviera la copia del examen correcta.
Cada uno de los pibitos cantó su rango y número de serie, Vale tomó nota, fue sacó las fotocopias y me las alcanzó.

Yo volví a repasar el rango y el número de serie.
- ¿De que año sos?
- (inserte año)
- Esta es tuya.
Y así repetido quince, dieciseis veces.
Cada hoja, junto al renglón donde poner el nombre del interesado, llevaba escrito el curso junto con la fecha, cuestión de que no pudieran mezclarse con los de otros cursos u otros meses.

¡¿Alguien me puede explicar como fue que al día siguiente nos enteramos que dos pibes habían rendido un examen de otro curso?
!

Dos veces les preguntamos a las criaturitas del señor - boludos grandes ya, criaturitas - en qué año estaban. Ni hablar ya del hecho de que estaba impreso en la hoja. ¿Cómo puede ser entonces que un chico de 5th Juniors haya hecho el examen de uno de 6th Juniors?
¿Tienen alguna idea siquiera del curso en el cual pasaron la mayor parte del año?
A ver, te doy una pista, no es la salita rosa...

Obviamente Vale y yo recibimos un par de comentarios no muy bien intencionados, y ¿qué mas puedo hacer yo aparte de preguntarle y confiar en que él sepa donde está parado? ¿Decirle mentiroso y revisar sus cosas?
Es... es...
Es absurdo.


Hará dos semanas, ya en época finales, un adulto vino a rendir su examen ausente a la biblioteca.
Se sentó en una de las mesas, la Secretaria le alcanzó su examen y quedó rindiendo.
Yo continué con mi trabajo, chequeando cada tanto que no se copiara, no hablara por celular, no hiciera boludeces y todas esas cosas que hay que pretender vigilar cuando alguien rinde un examen.
Pasada hora y monedas lo vi terminar su examen, guardar sus cosas y partir con su examen en la mano.

El sistema, cuando se rinden exámenes en la biblioteca, normalmente consiste en dejárme el exámen terminado a mí y yo se lo alcanzo a la teacher que le toca. Pero mas de una vez ha habido casos en los cuales las teachers les han dicho a sus alumnos que se los alcancen al aula. Como yo tenía gente en el mostrador y estaba ocupada, lo dejé marchar sin decirle nada y allá partió el caballero.
Al día siguiente se apersonó la Secretaria en la biblioteca con cara de perro porque yo no le había pedido el examen y el imbécil se había ido a pasear por la Cultu - charló con sus amigos, conversó con otra gente, pasó dos horas - con el examen en la mochila y ahora se lo tenían que anular.
¡Su exámen final!


Pero... pero... pero...
¿Yo le tendría que haber pedido el examen?
Estamos hablando de un hombre grande. En el lado oscuro de los treinta. ¿No tendría que saber él este tipo de cosas? Cualquier persona con un mínimo de cerebro sabe que los exámenes no se llevan a pasear.
Es... es...

Dios, me tienen harta...

1 dic. 2010

Finalmente.





Señoras y señores, está hecho.


Gracias a todos por su paciencia y su apoyo.
Ahora hacemos el Baile de la Felicidad, Balki y el primo Larry me hacen los honores (como me gustaba esa serie):



Y retomamos la trasmisión habitual.

(Voy a ver si encuentro mi botella de licor de chocolate. Esto definitivamente amerita un festejo)

26 nov. 2010

Planes Impostergables


Este año, la cena de fin de año de mi laburo, la directora decidió hacerla un sábado.
A mí la mina no me cae del todo en gracia, pero eso no quita que sea una buena idea. El año pasado, que comimos en el restaurante del Irish Pub y después algunos se pasaron del restaurante al pub propiamente dicho, la hicieron un día de semana y al día siguiente no había quien pudiera despegar un ojo.

Las opciones, después de mucho deliberar, quedaron entre el 4 de Diciembre o el 18 de Diciembre, por ser dos días sábados libres de exámenes.
Se armó un cuadrito muy monono en el pizarrón de la sala de profesores y se puso todo el asunto a votación, por eso de la democracia y demás.

Como este sábado 18 de Diciembre cae en mi cumpleaños - sí, hace años que sucede, es una de esas cosas - y yo ya tengo planes planeados, puse mi voto en la columna del 4.
Con un poco de suerte el sistema democrático funcionaría a mi favor.

A estas alturas yo ya tendría que haber aprendido la lección.

Aparentemente, la mayoría de la gente el 4 de diciembre tiene muchísimas cosas que hacer así que votaron el 18 como la mejor fecha para reunirse a comer en la Toscana.
Una pena.
Se come muy bien en la Toscana...
Me pregunto si quedará muy mal que les pida un vale...

Perdón por el atraso al contestar los comentarios, se me acaba Noviembre y estoy 3 mil palabras atrasadas. Ya tendría que estar en las 47 mil y todavía no llego :S

24 nov. 2010

Una Cuestión de Pronombres.


Cuando empezaron la construcción de al lado hubo un cambio en el suelo, el piso de mi patio se hundió - un costado, la parte que lindaba con el terreno - y la pared correspondiente se rajó.
Mi casa está en un nivel mas alto que la de al lado, siguienda la linea en subida de la montaña. Es decir que el techo de la casa de al lado - antes de ser demolida - estaba a la altura de mi patio, mas o menos, por ende cuando tiraron todo abajo, el suelo y la pared quedaron basicamente sin sostén, de ahí las rajaduras.
La gente de al lado se ofreció a tirar todo y a volver a hacerlo.
Viendo que no quedaban muchas opciones, por que tampoco era cuestión de vivir con todo en ese estado, dijimos que sí.

Tiraron la pared y picaron todo el piso, dejando un crater lunar precioso, invadieron el patio con vallas de construcción y dijeron que en unos días lo arreglaban.
Obviamente los días fueron semanas, las semanas fueron meses y ya iban por el tercer piso cuando decidieron arreglarlo.
La semana pasada terminaron de rellenar el piso con escombros y lo taparon con cemento - lo hicieron demasiado rápido así que se rajó, pero no voy a quedarme en ese detalle... aún cuando no me da mucha fe respecto al estado del edificio propiamente dicho... -, pusieron las guías y el viernes terminaron la pared.

Ahora. El detalle que nos tiene a todos un pelín molestos...

No hicieron MI pared.
Hicieron SU pared.

Mi pared, su pared...
Ustedes diran que diferencia hay, al cabo que la división está.
La diferencia está en que MI pared seguía la linea de la casa, mientras que SU pared empieza un poco mas alla. Es decir, MI pared empezaba donde terminaba la casa y seguía hasta el final. SU pared empieza paralela a la casa, dejando un espacio entre la casa y la pared, donde, si eso queda así, en unos años va a haber un pequeño ecosistema que Greenpeace no va a dejar que toquemos.
Y todavía está sin revocar. SU pared, por que MI pared no existe.
No quiero ni pensar cuando vengan a revocar el desastre que sobrevendrá sobre mis plantas...


Estoy tarde!! Estoy tarde!! Maldito NaNo:

19 nov. 2010

Lavando Ropa


Caminando para casa - o para el laburo, dependiendo obviamente de la dirección a la que uno apunte - había una enorme peluquería.
Hará dos años - sumando o restando un mes o dos - se mudó dos cuadras mas allá y quedó el lote vacío.
Poco después empezaron las remodelaciones.
Estuvieron remodelando una cantidad sustancial de tiempo, metieron parrillas, levantaron paredes, hicieron de la peluquería algo completamente distinto. Eventualmente pusieron un cartel enorme - con el nombre y la foto de un simpático oso panda - amueblaron todo con centenares de sillas y mesas, anunciaron "Próxima Inauguración, Tenedor Libre" y...
Nunca abrieron.

Nunca jamás lo vi abierto.

Pegaron hojas con promociones en los vidrios - Pregunte por Nuestras Promociones para Grupos Grandes -, colgaron los horarios - de 12 a 15 30 y de 19 30 a 24 -, decoraron con plantas, luces y cuadros...
Y nunca abrieron.

Esto estuvo en ese estado de criogenia durante cosa de seis meses - sumando o restando un mes o dos - y luego, silbando bajito, lo desmantelaron.
Se llevaron las mesas, las sillas, las hojas con las promociones, los horarios, las plantas, las luces, y el cartel enorme con la foto del simpático oso panda.
Bueno, pensé yo... muchísimas cosas respecto de los dueños.
Pero quién se va a andar fijando.
Hará unos de meses entraron a remodelar el enorme lote una vez mas.
Esta vez los vi meter estantes y anaqueles, góndolas y marquesinas, y cuando me quise acordar, en donde una vez supo estar una peluquería, habían organizado un lindo y pequeñito supermercadito.
Desde la calle se podían ver las botellas de Coca Cola, muy orgullosas y gordas ellas, esperando ser compradas.
En los vidrios pusieron sendos carteles "Próxima Inauguración, Autoservicio" y...
Nunca abrieron.

Todavía sigue ahí, todo en estado de milagro, esperando a que lo desmantelen o lo inauguren, lo que ocurra primero.
Bueno, sigo pensando yo... muchísimas cosas respecto a esta gente...

Me pregunto qué no inaugurarán dentro de unos meses...

Con respecto al NaNo, me atasqué en el 31mil...

16 nov. 2010

Déjà Vu


Cuando yo era chica iba a Misa todos los domingos. Sí, tuve una etapa religiosa, como cualquiera que haya ido a un colegio católico, y si bien nunca fui una persona muy creyente del circo - ya de chiquita tenía una veta un tanto descreida - me gustaba ir.

Mi viejo me levantaba a las ocho y pico los domingos - que ganas, que bárbaro, las cosas que se han hecho en nombre de la religión - , yo me vestía apurada e íbamos los dos a Misa de nueve. La verdad, y honestamente, no me acuerdo si mis hermanos iban o no ( ETA, mi hermana me fuerza a aclarar que no me haga la pava que ella siempre iba a la misa y que la que faltaba la mayor parte de las veces era yo. Aclarado este punto, retomamos la transmisión.)
Yo iba a esa misa, en vez de a las de la tarde porque la daba el padre Cordeyro, y ese hombre te sacaba una misa de cuarenta y cinco minutos en media hora. Maravilloso el caballero, su murmullo veloz volando sobre los glorias y el credo, casi que uno creería que lo hacía sin respirar. Los sermones en cambio eran mas lentos, mas pensados, la parte que se notaba que a él, después de mil años haciendo esto, le interesaba dar. Hablaba de historia, mas que de religión, por lo que si a uno - como a mí - la historia le caía en gracia, estaba listo.
Nueve y media estábamos afuera e íbamos con mi viejo a la panadería, comprábamos facturas, el desayuno en familia y me metía en la cama a dormir hasta las doce, cuando me levantaba para ir a almorzar a lo de mi abuela.
Era una buena rutina. Un buen domingo. Uno de esos recuerdos en los que uno se apoya para poder decir "buenos tiempos, buenos tiempos" y mirar hacia atrás con cierta nostalgia.

Ahora, a qué viene esta historia.
Bien.

A la Misa de nueve de las Esclavas iba mucha gente. No digo que se llenaba de bote a bote como las de las tardes - que además eran el equivalente a la vuelta al perro e iban todos los adolescentes con sus mejores galas - pero tenía una buena concurrencia.
Y todos los domingos, a eso de las nueve y cuarto, cuando ya todos estábamos concentrados en pasar la siguiente media hora sin dormirnos, entraba a la Iglesia, por la puerta del medio y caminando por la nave central, un hombre que rondaría la cincuentena, medio pelado, con una sonrisa medio ausente y cara de niño, que con un diario en la mano, caminaba hasta el primer banco de la segunda sección - la iglesia tenía bancos hasta la mitad, un espacio amplio para pasar caminando y luego una sección de bancos hasta el final - donde si había espacio se sentaba sin mas y donde si no había espacio miraba con fijeza a las personas hasta que le hicieran lugar - si las personas en el banco no tenían a bien moverse, él se daba vuelta y se dejaba caer en el asiento igual, haciéndose espacio a la fuerza, obligándo a quien estuviera sentado en la punta a ceder o ceder. Luego sonreía amablemente a sus contertulios, abría el diario y se ponía a leer.
La misa no estaba completa sin el señor del diario y su rutina.
Todos en el barrio lo conocíamos.

Ayer, estaba yo en la biblioteca y entra Mirtha, una de las teachers - de esas que son instituciones en sí mismas - y luego de pedirme lo que venía a pedirme, me comenta,
- Hay un señor con un perrito sentado en el pasillo.
- ¿Dónde?
- Justo acá afuera.
- ¿... estará esperando a alguien?
- Sí, pero no puede esperar ahí... Y me dio no se qué, porque me saludó con una sonrisa enorme y un buenas tardes muy educado...
Cuando Mirtha se fue, me asomé a mirarlo y efectivamente, había un hombre ahí afuera, cincuentón, con cara un tanto ausente, sosteniéndo un perrito en la mano y mirando a su alrededor con curiosidad un tanto infantil.
No le dije nada y volví a mi escritorio.
Como Mirtha dijera, no podía estar ahí sentado, y si a las chicas de la entrada se les había pasado iba a tener que decírselo yo.
Junté un poco de coraje - soy muy mala a la hora de interpelar a la gente - y cuando ya estaba lista, una mujer entró a la biblioteca, pinchándome la intención, y me preguntó muy educada donde estaba el baño de hombres.
Le di direcciones y cuando salió la escuché, alegre, paciente y un tanto cansada,
- Vamos, papí, que el baño está del otro lado, ¿sí? - y al señor ponerse de pie y seguirla...
Calculé que ella debía haber estado pagando en la secretaría o algo y él - cualquiera que fuera su relación con ella - se le había escapado hasta decidir sentarse ahí a esperar al mundo.

Si hubiéramos cambiado el perro por un diario, la imagen hubiera sido prácticamente la misma.

Y todavía remamos :)

11 nov. 2010

Moral y Buenas Costumbres


Vale y Pato compran mermelada para tomar el té.
Guardan el frasco en la heladera.
Vos les pedís, ellas te convidan.
Hasta ahí todo perfectamente razonable.
Gente civilizada en un mundo civilizado.
Ahora, ¿qué sucede cuando alguien empieza a comerse el dulce sin pedir permiso?
La vida se vuelve incómoda.
Un poco, está bien, vaya y pase. Otro poco, bueno, uno tiene paciencia. Pero, ¿cuando el dulce empieza a mermar y nadie lo repone?
¿Cuando la mermelada se acaba, se compra una nueva y el ciclo empieza otra vez?
¿Qué hacemos cuando todos sabemos quien es, pero nadie le dice nada?

Vale le puso un cartelito al frasco. Un cartelito simpático, con buena voluntad, onda "tengo dueño, sacá un poco, no te lo comas todo, se un buen compañero".
La ladrona de mermelada no se dio por enterada.
Pasan los días.
Eventualmente, viendo que las personas a cargo de mantener el orden en el barco no hacen nada, Vale se sube al escalón y enfrenta, con toda su civilización puesta encima a la teacher en cuestión, que se deshace en excusas, diciendo que pensaba que era de todas, que no sabía, porque... ¿qué otra cosa iba a decir?

Vale y Pato compran mermelada para tomar el té.
Guardan el frasco en la heladera.
Vos les pedís, ellas te convidan.
Hasta ahí todo perfectamente razonable.
Gente civilizada en un mundo civilizado.
Ahora, ¿qué hacemos cuando la persona a la que basicamente le dijiste "dejá de comerte todo el dulce sin pedir permiso, carajo" te ignora y sigue comiéndoselo?
¿Mandamos la civilización a la mierda y la esperamos en la plaza?

Si para mañana llego a 25mil estoy por esta semana :)

9 nov. 2010

Tontas Subestimaciones


La Ro el sábado a la tarde me dijo que iba a disfrazarse de mí.
- Buenísimo, - le dije yo.
- Prestame tus tacones y un vestido lindo. Y quiero que me hagas un peinado y me pintes. ¿Y tenés una cartera muy muy bonita?
Yo, que estaba lavando los platos en jeans y zapatillas, pensé que mas que disfrazarse de mí iba a disfrazarse de la madre de alguien mas - alguien con mucama cama adentro probablemente -, pero no se lo dije. Si ella me ve así, para qué pincharle la burbuja.
- Bancá un minuto que ahí te ayudo. - terminé con lo que estaba haciendo y me ocupé de ella.
Tacos, vestido - una musculosa que le quedaba hasta las rodillas -, peinado, pintura y cartera después me dice muy seria,
- Bueno, y ahora escondete, que quiero engañar a Zeke y decirle que soy vos.
Parpadeo uno...
Parpadeo dos.
- Rorro, Zeke no te va a creer que sos yo.
Movió la cabeza, ay mamá vos no sabés nada,
- Sí me va a creer.
Yo imaginé a Zeke, jugando en su cuarto con sus autitos, levantando la mirada y respondiendo a su,
- "Luke, yo soy tu madre"- con su mejor cara de "esta loca de donde salió", y repetí,
- No, no te va a creer... Sos demasiado bajita.
La Ro hizo una mueca y me dijo,
- Vas a ver. - y se fue taconeando.
Me encogí de hombros, alguien ya vería, y me fui a llenar la bañadera.
Un par de minutos después, probándome una vez mas que yo sigo subestimando el sentido del humor de ese nene, la vi pasar a Rorro corriendo, muerta de risa, los tacos repiqueteando feroces, y a Zeke detrás, gritándole,
- ¡Mamá! ¡Upa, upa! ¡Mamá!


Y mis números para este martes son:


Si llego a 25mil para el viernes estoy hecha hasta la próxima semana... Y si hago mas de 25mil corro con ventaja y todo...
¡¡Y la mutitud enloquece!!

6 nov. 2010

El Árbol en Cuestión


Soy una mina distraída. Lo sé, lo admito, lo tengo asumido - ¿ese árbol siempre estuvo ahí? - y no me importa. No realmente.

Voy caminando para el laburo y noto por primera vez que Roxy, en la vereda de enfrente, donde venden ropa, ahora se llama Mirona, y tiene un enorme cartel en rosa y negro que les debe haber llevado un buen rato poner. Y yo recién ahora lo noto. Es decir, es un cartel enorme, mas que un cartel una marquesina.
¿Hace cuanto que está ahí?
¿Lo pusieron en las horas en que yo fui y volví de almorzar?
No lo creo.
Por lo que yo sé puede haber sido ayer, antes de ayer, la semana anterior.
Y pintaron de rosa todo el lugar.
Paso cuatro veces por ahí, dos de ida y dos de vuelta.
Y recién ahora lo noto...

Pero está bien. Soy una mina distraida, no pasa nada. Este tipo de cosas suceden, es sólo un local que cambió de nombre, no biggie.

Continuó caminando, una cuadra mas, y paso por enfrente del bar El Hoy, en la esquina, y al mirar las ventanas descubro que no se llama mas El Hoy, que ahora se llama Leo.
¿Leo?
Pero si se llamaba El Hoy...
¡¿Cuando lo cambiaron?!
Y no sólo lo cambiaron, cambiaron el logo, pusieron un montón de dibujitos de leones zodiacales en todas las vidrieras, hubo un gasto de tiempo y esfuerzo, no sucedió de la noche a la mañana.
Paso cuatro veces por ahí, dos de ida y dos de vuelta.
Y recién ahora lo noto...

Dos en un espacio de menos de cinco minutos...
No pude evitar el reirme sola por la calle.

Por suerte entre la Cultu y el bar ya no hay mas locales remodelados. Uno mas y probalemente hubiera empezado a preocuparme. Con eso de la tercera es la vencida y todo eso.
Por suerte lo tengo asumido, si no esto podría haberme creado un complejo...

No, en serio, ese árbol, ¿estuvo siempre ahí?



Y con eso cubro las palabras de esta semana, que tienen que ser mas de 12500, si quiero llegar a tiempo...

4 nov. 2010

Ya Es Miércoles?


Hoy, en la cola del supermercado, una señora - una señora mayor, una señora muy mayor, una señora que mas que señora entraba en el terreno de una vieja - me llamó señora.
A mí.
Estaba ella terminando de pagar y guardando sus cosas. La chica de la caja la esperaba amablemente y la vieja le dijo, con ese tono de autoburla divertida que tienen algunas mujeres mayores que ya no se toman las cosas muy en serio,
- No te preocupes, yo siempre tardo mucho en guardar todo, atendé a la señora - y señaló en mi dirección.
El último clavo en el cajón de mi juventud.
O al menos lo sentí así.
Si una vieja en esa edad en la que llaman a todo el mundo nene, te llama señora... creo que ya está, andá ordenando el jonca porque ya no te queda mucho.
Fue terrible.
Terrible.

Por el lado positivo, volvía caminando a eso de las ocho y media y un chico de veintipocos con cara de perdido me frenó y me dijo,
- Vos debés saber, ¿la universidad por acá? - cosa que por suerte yo sabía.

Ahora, comparando la luz que hay en una calle a las ocho de la noche con la de un supermercado a las doce del mediodía, si esta es la manera que tiene el karma de compensar y querer hacerme creer que todavía puedo pasar por una chica universitaria, no estoy impresionada.

En lo que a NaNo respecta, estás son las estadísticas:



Que no son malas, pero si quiero terminar en cuatro semanas tengo que meterle pata, porque yo los fines de semana no puedo escribir... Acá la muchachada no me lo permite...

3 nov. 2010

Todavía sin Contar


Empecé mi NaNovela ayer, en tiempo y forma.
Después de dos páginas de remarla me di cuenta de que no había empezado la historia bien.
Si la cosa no fluye obviamente uno no está contando una historia verídica que simplemente no sucedió, uno está inventando algo.
Y, obviamente, cuando finalmente borré todo y ordené mis ideas, mi jefa - que por cierto, volvió de su licencia mas difícil que nunca, como si le hubiera pasado sus neuronas de persona normal al crío, que es un pelirrojo precioso - me trajo una pila de cosas para hacer - por cierto, no es eso lo que la hace difícil, laburar hay que laburar, lo que la hace difícil son otra serie de cosas que en cuanto se acumulen paso a relatar item por item - y tuve que abandonar mi escritura por cosas urgentes del día día.

Como siempre, el Mundo Real interponiéndose en el camino de las cosas divertidas.

Todavía no entendí como es que funciona el tema del contador de palabras - odio sentirme menospreciada por un widget, pero eso es lo que está haciendo ese cosito, mirarme mal - pero en cuanto lo entienda lo subo.

1 nov. 2010

Casi Lunes


Bueno, mañana es primero de noviembre y otro año de NaNo comienza.
Para el que no sepa - que estoy segura son la gran mayoría, y no tienen por qué saberlo - el National November Writing Month es un mes en el cual uno compite contra uno mismo y tiene un mes para escribir 50000 palabras.
El punto no es un premio, si no poder darse uno el gusto de llamarse novelista.
Hace cuatro años que lo hago - el año pasado en realidad lo abandoné a la mitad, la idea que tenía nunca llegó a cuajar - y por ahora voy bien.
Este año vamos de vuelta, así que tengan a bien tener un poco de paciencia porque voy a aparecer por la zona un poco menos... o no, vaya uno a saber para donde se me vuelan los pájaros... pero lo que sí, voy a poner cada tanto un contador de palabras, para que todos puedan decirme "dale que vas bien" que siempre es lindo de escuchar.

Pero viendo que todavía es 31 de octubre, puedo contar que viajar a San Martín en un sólo auto, con mis suegros y mis niños - porque H no puede manejar largas distancias por culpa de la rodilla - para ir al casamiento de mi cuñado, puede ser una experiencia agotadora. Curiosamente, no por mi suegra, como algunos estoy segura pensaron, no no. Si no porque meter a dos adultos y dos niños en el asiento de atrás de un auto por cinco horas es inhumano. Mi lumbalgia me detesta con pasión.
Y la vuelta no fue mejor.

En el interín, el casamiento - de perfil muy muy bajo - estuvo muy lindo.
El salón era chiquitito pero acogedor, y si bien ser familia implica que estuve cortando picada, pasando empanadas y sirviendo helado la mayor parte de la noche, la pasé muy bien.
Rorro, que como Tinkerbell necesita apalusos para sobrevivir, improvisó una serie de bailes en cuanto pusieron la música y corrieron las mesas, que tuvo a la multitud entretenida - y sorprendida ante la desfachatez del piojo - por unos minutos. Mi suegro lo tiene en video, algún día lo subiré para que no vean que exagero - "ay, la madre, siempre pensando que su nena es el centro de atención" - y después hubo baile hasta que Zeke perdió la paciencia, se colgó de mí y se negó a bajarse, que es cuando desistí de la noche y nos fuimos, dejando atrás a mi legítimo que - siendo el casamiento de su hermano - no volvió hasta las tantas.
San Martín, como siempre, verde que te quiero verde y fresquito fresquito. Acá, por otro lado, ya asoman los calores, que lo parió.
Todavia no es lunes y ya estoy cansada...

30 oct. 2010

Información Básica


"Bueno, vos sentate ahí."
breve acomodo del traste sobre el borde de la cama, lucha contra un peluche mal ubicado
"Sabes, ma, que hoy estuve adelante porque hoy hablamos del espacio y yo sé mucho sobre el espacio..."
mueca hacia un costado, mirada pensativa, refocalización en su público de uno
"¿Querès que te cuente? Plutón no es mas un planeta, porque es demasiado chiquitito... Y es todo blanco y mas o menos, porque está muy muy lejos."
pausa, recuento interno de información, movimiento explicativo con las manos.
"Y el sol es una estrella. Una estrella muy grande. Y esta hecha de fuego."
mueca hacia el otro lado, mordisqueo de labio inferior, parpadeo en busca de algo mas que contar "Y los anillos de ese planeta... ese... Saturno están hechos de roca."
encogimiento de hombros, mueca consumada, manos abiertas en gesto de rendición, sonrisa sonrojada.
"Y eso es todo lo que sé del espacio."
sonrisa mas segura
"Viste que se mucho?"
Algún día va a saltarme algo adentro de lo mucho que quiero a esa nena, yo.

28 oct. 2010

Música Funcional



A la vuelta de mi casa, será cuadra y media, hay una casa de ladrillo donde hay un hombre que toca el piano.
Esto en sí no tiene ningún tipo de valor anecdotario, como no fuera que el hombre saliera a tocarlo desnudo a la calle, o prendiera fuego el instrumento a la Jerry Lee Lewis, o lo tirara por la ventana cual dibujito animado, o hiciera cualquier otra cosa extra además de tocar el piano.
Pero no, tan sólo eso, a la vuelta de mi cuadra, a cuadra y media, hay una casa de ladrillos donde hay un hombre que toca el piano.
Y a veces, algunas mañanas, cuando paso caminando y está la mucama baldeando la vereda con la puerta abierta, se lo escucha tocar, y las mañanas son, por un breve pero muy agradable momento, un lugar mejor.

25 oct. 2010

Así es Mejor


Se murió un personaje en una serie que me gusta.
No era un personaje muy importante, no estaba en los créditos principales, aparecía recién después del título, pero tampoco era un camisa roja, uno de esos que aparecen de la nada - hay cincuenta personas en total en la nave/el hotel/el barco/la isla y nunca antes lo vimos, pero todos tenemos que creer que siempre estuvo ahí, tan sólo que cada vez que hacían un paneo general él estaba en el baño - sólo para morir en los primeros minutos. De hecho tenía un nombre y todo el soldadito rubio, y a estas alturas, después de haber sobrevivido a través de toda la primer temporada, - y bien que le costó, casi fue boleta en tres distintas oportunidades - creí que iba a durar un poco mas. Le tenía fé al soldadito yo.

Pero no.

¿A quién se le ocurre quedar atrapado debajo de una consola y desangrarse de a poquito al chocar la nave contra el planeta desconocido? ¿Quién muere de esa manera?
Eso es ciencia ficción para ustedes
Por el otro lado, tengo que darles crédito y lo dejaron morir a gusto, cómodo, a lo largo de todo el episodio. Después de haberle tomado cariño - uno de los pocos personajes con sentido común en todo el asunto, la ciencia ficción no tiene muchos de esos - me hubiera dado pena que se estrolase y ya. “Lo perdimos, señor”, todos movemos la cabeza con pena y acá no pasó nada.
En cambio, de esta manera tuvimos tiempo para las lacrimógenas "Conversaciones Sentidas", los cursis "Debates Sobre el Mas Allá", las emotivas "Últimas Frases para mi Familia", los heróicos pedidos de "Sálvense, Déjenme Morir Solo", seguidos por los igualmente heróicos "No Voy a Dejarlo Morir Solo", y el siempre trágico pero aún así gran favorito del público "Máteme Comandante, Usted y Yo Sabemos Que Es Lo Mejor", que por supuesto me tuvo lagrimeando los últimos minutos del estúpido episodio.

No fue uno de los mejores episodios que he visto, aun cuando el comandante dándole a la botella al final, después de haber asfixiado al soldadito, - porque no daba volarle la cabeza, el resto del contingente se lo iba a tomar a mal, - me partió el alma, pero viendo y considerando lo mal que pueden escribir a veces la muerte de un personaje apreciado - Russell T Davis y la PMQTRP - estoy bastante satisfecha.
De a poco puede que termine gustándome y todo esta serie...

23 oct. 2010

Cheesecake


El otro día hice cheesecake, para una juntada de amigos que hicimos en casa.
Me salió realmente muy bien, saqué la receta de internet y la ajusté un poco, y mientras comíamos comenté que era la receta de la cheesecake del Cheesecake Factory en Nueva York - porque eso es lo que era. Como podría haber comentado que era la receta del cualquier otro cheesecake en cualquier otro lado del mundo - hay mil variedad de cheesecakes - tan sólo para marcar la diferencia entre una y otra, de la misma manera que admito cuando hago cheesecake de cajita...
Mi comentario fue recibido por un coro de comentarios burlones y tomaduras de pelo varias que en otro momento quizás hubieran pasado desapercibidas, pero que por alguna razón me hicieron sentir a la defensiva.

Me sentí incómoda.
No es que sea algo importante, pero me sentí en evidencia. Con mis amigos en casa mi comentario hubiera sido recibido con un "mirá vos?" o un "y en que se diferencia de la de XXX?" o quizás tan sólo ignorado, como manía de la cocinera... Pero acá no, y me di cuenta de que pese a los años que hace que vivo acá, todavía no termino de encontrarme. Que pese a que les tengo muchísimo cariño - y a que me han bancado muchísimas cosas - la mayoría de los amigos que tengo ahora son en realidad herencia de mi legítimo.
Y no puedo evitar pensar lo mucho que todavía extraño a los míos.

Sí, es una tontera preocuparse porque la gente no entienda que tu decir que es la Cheesecake de Nueva York no significa que te estás mandando la parte si no que estás queriendo decir que no es la Cheesecake de Eslovenia, donde la hacen congelada, o la Cheesecake de Mongrovia, donde la ponen leche de cabra. Pero me hicieron sentir fuera de lugar, y considerando lo mucho que me cuesta encajar, es la última vez que les hago cheesecake a todos esos desagradecidos.
He dicho.

22 oct. 2010

La Rubia Clichè


Volvía a casa anoche, tipo ocho y media, y me paré a acomodar el mp3, frenando de manera circunstancial frente a una inmobiliaria a la que no voy a nombrar - porque no me acuerdo, no por ahorrarles la propaganda.

Ahí estaba yo, ajustando la playlist - esta canción sí, esta no, esta no, esta sí -, cuando, apagando las luces del boliche, salieron a la calle la rubia alta y bien vestida que trabaja ahí - o su compañera, también rubia alta y bien vestida, porque tengo que decir que para mí son basicamente intercambiables - acompañada de un tipo castaño alto y bien vestido al que yo nunca antes había visto.
Ella venía hablando de sabe Dios qué, pero no pude evitar notar que cada dos frases - mas o menos - la muletilla “sí, porque mi novio” se colaba en lo que fuera que estaba intentando decir, mientras que él mantenía lo que sólo puede describirse como una sonrisa educada y un tanto tensa.

Les presté atención distraída... esta canción sí, esta no, esta sí, esta no.

Ella siguió con su perorata, alejándose del local en mi dirección, sin notar que él se había quedado en la puerta, tratando de manotear una palabra de ahogado en su mar de palabras.
Finalmente la rubia tuvo que frenar y giró para mirarlo interrogante, silenciada por una fracción de momento, y él, se metió en la grieta y le preguntó si no tenían que cerrar con llave,
- Ay sí, - respondió ella, con cara de ja-ja-ja-que-pavota.

- ¿Querés que cierre yo? - preguntó él amable… tengo que darle que era un tipo muy educado, cualquier otro ya hubiera cerrado y cuando ella no miraba se hubiera ido al joraca.
- Dale, gracias. - dijo ella, y mientras él cerraba volvió al ataque con el tema que la concernía, algo sobre un viaje que iba a hacer con “sí, por que mi novio” a no entendí donde.

El terminó de cerrar y dudó un momento. En mi interior le conminé “corré!”. La rubia caminó otro par de pasos, pasando ya de mí, alejándose del local, e hizo un gesto con la cabeza para que él la siguiera, gesto que él resistió. Y cuando yo ya veía que iba a haber que resignarse, que no había salvación posible, que el pobre castaño iba a tener que seguir a la rubia, ella lanzó una risa ensayadamente musical, y dijo,
- Ay, pero que tarada, si mi auto está estacionado justo acá. - y desanduvo los pasos dados, con cara de ja-ja-ja-que-vas-a-pensar-de-mí, frenando junto a un autito rojo, imposible de ignorar, estacionado justo justo enfrente de la inmobiliaria.
- No sé en qué estaba pensando - “realmente no querés que te conteste” estuve tentada de acotar. - ¿Querés que te lleve? - le preguntó al castaño alto y bien vestido, pero él, notando finalmente la libertad en el aire, sacudió la cabeza y sonrió, ya mas sincero,
- No, dejá, prefiero caminar. - y sin darle tiempo a mas, agregó un veloz - Hasta mañana, - y escapó.
La rubia, tengo que decirlo, pareció por un momento un tanto cortada. Sus ojos se fijaron en mi por un segundo. Yo sostuve su mirada con la mayor inexpresividad de la que soy capaz, me puse los auriculares y me fui.

No quiero ser prejuiciosa.
En serio que no.
Pero cuesta mucho no pensar que a veces lo que dicen de las rubias es cierto...

20 oct. 2010

Cuando los Elefantes Llegaron 1/3


"Alonso estaba nervioso.
Una sensación por demás molesta considerando que Alonso no era del tipo de ponerse nervioso.
Serio y por demás circunspecto, Alonso Johanssen, estudiante de Matemáticas Avanzadas y el empleado mas prometedor de la Financiera Groban, no era alguien que se pusiera nervioso.
No en circunstancias normales al menos.
Pero esta no era una circunstancia normal, y por ende, Alonso estaba nervioso.

Sacó del bolsillo del sobretodo un llavero, rebuscó en el manojo de llaves una que no usaba tan a menudo como antes y abrió la puerta de calle de la casa de su vieja.
El sonido lo envolvió, lo aplastó, lo sofocó como una manta de lana. Risas, cristales, conversaciones, y allá en el fondo, el dejo de una música que podría haber sido jazz pero que bien podría haber sido cualquier otra cosa.
Sonrió reflejo, sintiéndose bienvenido, dejándo que la calidez lo invadiera. El cumpleños de Nennia estaba en pleno apogeo. No se cumplen 70 años todo el tiempo - ni para el caso ninguna otra edad - y para festejar este magnífico evento todo el clan se había reunido bajo el techo de su hija Ana, o, para los entendidos en la materia, la mamá de Alonso.
El hombre, aunque muchos argumentarían que a sus recién cumplidos veintidós todavía era un nene, cerró la puerta detrás suyo y el ruido atrajo la atención que su mera presencia no había conseguido.

- ¡Alonso!- exclamó Ana, llegándose hasta él con una sonrisa, un abrazo y un beso. -Ya creíamos que no venías. ¿Qué pasó?- él movió la cabeza, desmereciendo su preocupación, sacándose el sobretodo y aflojándose la corbata. Trabajo, mucho mucho trabajo, ¿qué otra cosa podía haber pasado?
- Entre el laburo y la facultad, vieja, no sé porque siquiera te molestás en preguntar que pasó.- sonrió una sonrisa general, besó obediente los cachetes de sus hermanas (Laura la mayor, Rinni la menor), estrechó las manos de Lucas (su hermanastro) y de Francisco (el marido de Ana) e hizo un gesto en dirección a Martina (la hermana menor de Francisco), que ubicada un par de metros mas atrás, con una copa en la mano, le devolvió el gesto, la mano libre en el bolsillo trasero de su pantalón de jean.
- Viejos son los trapos, mi vida.- replicó Ana, una chispa dorada en sus ojos castaños, feliz de tener a todos sus patitos cerca por una vez. - Pero pasá, dale, que los demás están adentro.- sacó al sobretodo de sus brazos y lo empujó en dirección a la multitud.

La siguiente hora fue una caótica mezcla de saludos, de preguntas sobre temas en común, de bromas respecto a estar todavía de traje cuando ya pasaban de las 8, de anécdotas sobre Nennia, de puestas al día con las distintas historias de todos los distintos primos y parientes. La abuela Nennia, viuda desde los 57, tenía seis hijos, lo que daba un total básico de diez tíos, lo que llevaba a veintitrés primos, que iban desde los 12 años hasta los 29, y eso sin contar maridos, mujeres, novios, amantes, amigos y parientes honorarios.
Alonso sonrió a través de todo, disfrutando el momento, jugando con el contenido de sus bolsillos en un gesto nervioso que despreciaba pero que no podía evitar. Despeinó una cabeza morena, tiró de una trenza rubia, preguntó muy seriamente los planes a futuro de Diego y su banda de rock, bromeó con Clara sobre cuanto faltaría para que esa panza reventara y el bebé saliera expulsado, explicó con paciencia la teoría de los números irreales a un confundido Gus tratando de aprobar la maldita materia.

Las nueve y media, con torta de chocolate y 2 velitas de colores, llegaron enseguida, coronando una sustancial cena de sandwichitos de peceto.
Nennia, sentada en una silla de corte antiguo - a la que mas de un vivo se había referido como trono - se quejó del hecho de que le habían puesto sólo un 7 y un 0.
-Nadie se esfuerza ya en estos días.- comentó áspera, sus desvaídos ojos azules divertidos. -En mi época si había que poner 70 velitas, poníamos 70 velitas.
-Si prendemos 70 velitas, Nennia, las probabilidades de que se queme la casa antes de que las apagues son altísimas.- contestó Alonso.
Su primo Rafa se apoyó en su hombro,
-Y de boca de nuestro matemático residente, Ne, así que tenés que aceptarlo.
-Que bárbaro, tomarme el pelo de esa manera. A mi edad.
-Si vos todavía sos joven, abuelita.- zalamereó Rosa, la menor de las nietas. Nennia gruñó,
-No me des coba, niña, que yo sé muy bien lo que soy.- con el acento que los años suavizaran pero no borraran, y sus ojos brillando satisfechos, mientras Mecha prendía las velas y el Feliz Cumpleaños empezaba despacio, como el zumbido de un avión preparándose para despegar.
Después de la interpretación familiar - con la que nunca ganarían ningún premio coral - Alonso aceptó un pedazo de torta y marchó hasta el living donde se ubicó en uno de los sillones de un solo cuerpo que hacían juego con el enorme sofa donde se encontraba sentada su madre.

-¿Tenés un minuto?- quiso saber, abandonando la torta sobre la mesa ratona sin probarla, decidiendo que este era un buen momento para hablar con ella - tan bueno como cualquier otro - y qué un pedazo de torta en el estómago vacío podría llegar a jugarle en contra.
Un vaso de whisky quizás hubiera sido mejor.
Ella parpadeó, atrapada in fraganti, la boca llena de chocolate, una mujer atractiva de 47 años, con el cabello todavía castaño merced a una buena combinación de genes y tintura. Tragó,
-Seguro.- y sonrió expectante, los ojos alertas, confiando en que lo que tuviera para decir no llevara mucho porque tenía que hablar con Diana y Diana siempre tenía la mala costumbre de abandonar las reuniones familiares temprano. Probablemente para no tener que ayudar a limpiar, pensó, poco caritativa pero muy acertada.

Pero antes de que Alonso pudiera abrir la boca, una sombra pasó sobre ellos y Francisco Setera se dejó caer en el sillón junto a su mujer,
-¿Y?- quiso saber -¿Cómo te está yendo en estos días? Tu mamá se la pasa preocupándose por si comés lo suficiente o no. Me tiene la cabeza llena con el tema de tu dieta.- y su tono divertido combinaba perfectamente con el afecto con que miró a su mujer cuando esta le dio un codazo en el costado, consternada.
-Fran, por favor, que el chico va a pensar que soy una madre pesada y no lo soy.- volvió la mirada a su único hijo varón. -Pero te estás alimentando bien, ¿no? No te olvides que si no comés cada dos horas te mareás.- Alonso le hizo un gesto a mitad de camino entre el cariño y la exasperación, esa delgada línea por la que todos los hijos transitan,
-Es difícil que me olvide de mi hipoglucemia, mamá. Fran, por favor, recordáselo, ¿sí?- el hombre asintió muy serio,
-Tu hijo ya es un hombre, Anita.
Ella hizo una mueca descreída, y apartó la vista, apretando los labios,
-Sí, bueno, ya vamos a hablar sobre eso.
-¿Quién es un hombre?- quiso saber Lucas, el hijo de Francisco, dejándose caer junto a su viejo.
-Tu hermano mayor.- contestó Fran.
El adolescente hizo una mueca escéptica,
-Sí, bueno, si ustedes lo dicen.- y Ana trató de no voltear el resto de su torta con una carcajada.

Alonso trató de volver al tema anterior. Era algo que iba a tener que enfrentar tarde o temprano, y conociendo a su madre, temprano era mejor.
Sin embargo, antes de que pudiera volver encarrilar las cosas, Martina, la rubia hermana de Francisco, se sentó pesada en el otro sillón de un cuerpo, al otro lado de la mesa ratona,
-Che, esta tarta está buenísima.- y para remarcar el punto se llevó a la boca el tenedor cargado con tarta de frutillas. Alonso entrecerró los ojos, presa de un fastidio momentáneo. La tarta de frutillas no había estado en la mesa cuando él se sirviera. Martina sacudió ligeramente la cabeza, el pelo rubio una cortina a su alrededor, -Acida. - murmuró tragando, frunciendo la boca, - pero rica.- y le sonrió burlona a través de la mesita, adivinando lo que estaba pensando.
-Le diremos a Mecha que la haga para tu proximo cumpleaños, - retrucó él con tono zumbón, -¿Cuántos son? ¿40?
Ella levantó el tenedor en una advertencia,
-35, pendejito, asi que no te pases de vivo.
-¿Yo? Nunca.- volvió la cabeza a su anterior conversación con Ana. -¿Puedo hablarte?
-Hablá. ¿Qué pasa?- y Alonso juntó aire para lanzarse a la pileta.

Aire que escapó en una tos cuando Rinni la pelirroja se sentó en el brazo de su sillón y apoyó un coso pesado sobre su hombro,
-¿Y? ¿Cómo te está tratando el mundo de los números y las altas finanzas? Ahora que conseguiste un trabajo con … esa empresa con la que estás trabajando, si una no se arrastra hasta tu departamento no hay forma de verte.
Alonso levantó la mirada. Amaba a su hermana menor, de verdad que sí, ropa extraña y todo, pero a veces pensaba que hubiera sido mejor si no le hubiera prestado tanta atención cuando era chiquita. Ahora se creía que tenía derecho a preocuparse por él, ¿y dónde iba a terminar eso?
Martina lanzó una carcajada seca desde su sillón,
-Tu hermano está tan metido en sus preciosos números que aún si fueras hasta su departamento no podrías encontrarlo.
Alonso no despegó los ojos de su hermana,
- A diferencia de tu tía Martina, que lo único que hace es pasársela metida dentro de su departamento.
-Es lo que una gana trabajando en el mundo de las letras. Puedo llevarme el trabajo a casa."

Continua

Cuando los Elefantes Llegaron 2/3


"-Hablando de eso.- y junto a Martina, obligándo a su tía política a correr la cola hasta hacerle un lugar, se sentó Laura, - Si yo te alcanzo un manuscrito que escribió un amigo, ¿vos me harías la gauchada de leerlo?
Martina limpió el plato con el tenedor, dando cuenta del último pedazo de tarta y asintió, sacando una miga del escote redondo de su sweater verde militar,
-Seguro. Mientras no sea un bodrio, veo si puedo darle una ojeada. Che, me encantan tus aros.
Laura se corrió el largo pelo oscuro para mostrarlos mejor,
-¿Viste que lindos? Los compré en María Rivolta.
- Ah, el otro día vi unos divinos ahí, de bronce y
Ana apoyó una mano sobre la rodilla de su hijo, llamando su atención, y Alonso apartó la mirada de las dos mujeres con un escalofrío. Era el equivalente conversacional de espejitos de colores, si no tenías cuidado podían llegar a hipnotizarte.

-¿De qué querías hablarme?
El parpadeó, intentó una sonrisa y finalmente dijo,
-Estoy saliendo con alguien.
Las elegantes cejas se arquearon sobre los ojos almendrados, tan parecidos a los de su hijo, y una sonrisa estiró su boca,
-¡Pero eso es bueno! ¡Ya estaba empezando a preocuparme! Siempre tan opcupado no sabía cuando ibas a tener tiempo de conseguir una buena chica.

La sonrisa de Alonso se amplió un poco y bajó la cabeza un tanto avergonzado,
-Sí, bueno, me las arreglé bastante bien.
-O sea que estás de novio.- Rinni acotó desde su percha, metiéndo baza en la conversación como si hubiese estado invitada a ella desde el principio.

-¿Estás de novio?- preguntó Laura sorprendida, desde el otro sillón, arrastrando hacia ella el pedazo de torta de chocolate que su hermano abandonara minutos antes.
-Algo así.
-¿Cómo algo así?- quiso saber Francisco. -¿Estás en esa etapa en la que no le querés poner etiquetas a las cosas?

Su mujer lo codeó nuevamente,
-Dejalo tranquilo. Si recién está empezando a salir con esta chica a lo mejor no está seguro.- Alonso y Lucas revolearon los ojos, gemelos ante la costumbre maternal de hablar como si uno no estuviera dentro del rango auditivo, probando que si bien algunas cosas no están en los genes, sí están en la crianza -¿Quién es? - quiso saber Ana -¿Cómo se llama? Tenés que traerla.- y luego movió la cabeza. -Sabés que no te quiero presionar, pero desde Carla que no te escucho hablar de ninguna chica y… - su madre le sonrió, madre sobreprotectora y romántica incurable todo en uno, mientras Alonso recordaba por un momento a su última novia de la secundaria, en lo enamorado que había creído estar, en como cambian las cosas.

-¿Y?- preguntó Laura, a la que obviamente presionar no le molestaba en lo mas mínimo -Contanos algo.

Alonso miró a las personas a su alrededor. Al grupo original se habían sumado un par de primos, Diego con el brazo alrededor de la cintura de su novia Lucía, su tía Mecha con sus grandes ojos azules llenos de curiosidad. Tragó saliva,
-Voy a pedirle que se case conmigo.

El silencio engulló sus palabras, las tragó como si fueran caramelos, haciéndolas desaparecer, sin dejar ningún rastro dulce detrás. Alonso tuvo la extraña impresión de que la radio misma había hecho una pausa en la trasmisión.

Desde la otra sala les llegó la voz de Maura, relatando a Nennia en tiempo real lo que estaba aconteciendo a este lado de la habitación,
-Bueno, menos mal.- la respuesta de Nennia voló sobre el silencio y cayó en picada sobre ellos, -Estaba empezando a pensar que ese chico era puto.- Lucas se quebró bajo ese impío ataque y su risa sobresaltada sacó a todos del trance, llenando el espacio de sonido con la misma fuerza bruta con la que la marea llena la hoya.
-¿Cómo que vas a pedirle matrimonio?- la voz aturdida de Ana se escuchó sobre la cacofonía de parientes preguntando cosas tales como Cuándo, Por Qué, Cómo, Dónde, y especificamente Quién.

Alonso resistió los embates, esperando a que pasara el primer hervor, sabiendo que todavía faltaban un par de noticias que probablemente volcaran la cacerola. Los mas chicos lo miraban entretenidos, los mas grandes consternados y sus contemporáneos todavía no estaban del todo seguros a cual de los dos grupos unirse.

-¿Está embarazada o algo así?- la voz de Laura siguió a la de Ana y Alonso nunca antes se había dado cuenta de lo parecidas que podían sonar. Lanzó una mirada hostil en dirección a su hermana mayor. Junto a ella Martina se concentraba en la fascinante efigie de su plato vacío. No pudo adivinar que estaría pensando.

-No, no está embarazada.
-¿Entonces por qué?- quiso saber Ana, en la estela del comentario de su hija mayor. -¿Por qué vas a proponerle matrimonio a una chica a la que recién conocés y que nunca nos presentaste?
Alonso se mordió el labio inferior. Tiempo de lanzar la segunda granada y confiar en que quedara algo en pie para cuando fuera tiempo de lanzar la tercera,
-Cuatro años.- y su voz fue tan baja que por un segundo pensó que había pasado desapercibida.

Pero no contaba con Rinni, todavía posada sobre su hombro como un gigantesco periquito pelirrojo,
-¿Cuatro años qué?
Alonso resopló. Suficiente. Nunca mas iba a responder a sus llamadas de urgencia para que fuera a buscarla al último boliche de moda en plena madrugada,
-Hace cuatro años que estamos juntos. Y nos conocemos hace mas de diez.
-¿Cuatro años?- el sonido estalló una vez mas a su alrededor. Pudo escuchar la risa gastada de Nennia en el comedor, donde Maura le llevaba los detalles. Su abuela siempre había sabido apreciar un buen escándalo. Pudo ver como Martina sacaba el plato de torta de chocolate de los dedos pasmados de Laura y lo alejaba del área de riesgo. Cuando Ana volviera a pensar probablemente le agradecería que salvara su vajilla.

Alonso arriesgo una mirada en dirección a su madre.

-¿Cómo cuatro años?- repitió Ana, su voz elevándose una octava.
Por otra parte, quizás no. No parecía que fuera a haber agradecimientos para nadie en el futuro cercano.
El alma ferozmente matemática de Alonso lo llevó a aclarar,
-Tres años, diez meses y nueve días, en realidad… - un par del grupo de indecisos desertó al grupo de los divertidos y Alonso se sintió enrojecer, -No es que esté contando.
-Tres años, diez meses y nueve días, claro. Ahora me siento mucho mejor.- el sarcasmo definitivamente no le sentaba a su madre, pero podía entender que se refugiara en él. -Y nunca pensaste en presentármela.
-Sí lo pensé.- trató de defenderse Alonso. -Pero…
-¿Pero?- acicateó Laura. Su hermano se pasó la mano por la cabeza, despeinando su pelo oscuro de normal perfectamente atildado,
-Es complicado.
-¿Es casada?- acotó Diego.
-Mierda, ¿alguien te invitó a esta conversación?
-Dios mío, es casada.- Ana se llevó las manos a la boca. -Estás saliendo con una mujer casada.- miró a Francisco. -Mi bebé esta saliendo con una mujer casada. Francisco, decí algo, no te quedés ahí callado.- pero Francisco, probando una vez mas ser el hombre sabio que Alonso sabía que era, puso cara de circunstancias y mantuvo su silencio estoico.

-No está casada, mamá.- la tranquilizó, cansado ya de esto. Aunque, en haras de la justicia - a medias por ser honesto a medias por ser molesto - , agregó, -Pero estuvo casada una vez.
El corro a su alrededor, que había aumentado conforme la conversación se filtraba a todos los rincones, contuvo el aliento ante este pedazo de información.

Ana no se hizo esperar,
-Pues no voy a dejar que te cases con una mujer divorciada.- la romántica incurable en ella espantada por completo por la madre sobreprotectora. - Lo único que faltaba en esta familia.
Alonso apretó los dientes, desde el living llegó la voz de Nennia comentándole a Maura que prohibirle algo a los hombres nunca sirve de nada.

-No te estoy pidiendo permiso, mamá. Simplemente te estoy contando lo que va a pasar, para que no te tome por sorpresa.
Los demás contuvieron el aliento, esperando el rebote, como espectadores en un partido de tenis. En sus rostros podía leerse el hecho de que sabían que era una conversación privada y poco y nada les importaba,
-¿Por qué ahora?- fue Rinni la que llenó el bache.

Su hermano la miró sin entender,
-¿Perdón?
-¿Por qué ahora? Decís que hace cuatro años que están juntos, ¿por qué ahora decidiste proponerle matrimonio?- Laura asintió, haciéndose eco de esa pregunta,
-Sí, eso. ¿Por qué no esperaste a traerla a casa, a que la conozcamos, en vez de tirarnos todo encima de una sola vez?

Alonso los miró a todos: a las mujeres de su familia, que esperaban su respuesta; a Francisco, que con la mano en la rodilla de Ana, prestaba apoyo moral; a Lucas, que retrepado en al sillón y con las piernas cruzadas disfrutaba del espectaculo; a todos los demás, que a pesar de estarse divirtiéndo con su incomodidad, demostraban en mayor o menor medida el hecho de que se sentían heridos por su silencio.

Tener una familia grande era definitivamente un incordio.

Volvió a Rinni,
-Discutimos. Dijimos cosas feas, y al final ella me dijo que estaba cansada de ser un secreto, y se fue dando un portazo. Nos arreglamos, pero me quedé pensando en eso, y me di cuenta de que tiene razón, de que no es justo.
-O sea que te dio un ultimatum. -la voz de Ana sonó áspera. -Es el tipo de mujer que dice “saltá” y vos decís “que tan alto”."

Continua

Cuando los Elefantes Llegaron 3/3


"Un ruido de porcelana cayendo al piso les hizo notar que Martina no había logrado alejar al plato del peligro de forma exitosa. Lucas, que lo había golpeado con una rodilla al girar en el sillón, lanzó una breve sonrisa de disculpa, tanto por el plato como por interrumpir el momento.
Francisco decidió que era hora de dejar de parecer estoico - sabía que a veces su estoicismo lo hacía parecer constipado - , y se puso de parte de Ana,
-Alonso, ese tipo de mujeres no son buenas…

Alonso lo interrumpió con una risa cansada,
-No están escuchando. Ella no dijo nada, esto fue mi idea.
-Bueno, seguro que parece así ahora, pero
-Quiero casarme con ella porque la quiero, mamá.- concentró su atención en Ana. - Quiero casarme con ella porque me aterra pensar que un día quizás se vaya. No quiero que ella se vaya. Ella es mi amiga, mi enemiga, el impulso cuando no puedo moverme, la calma cuando no puedo parar. - Ana se mordió los labios, Alonso trató desesperadamente de hacerle entender. -Sin ella soy sólo números, mamá. Ella es las palabras. Quiero casarme con ella porque no me gusta la persona que soy cuando no está… - se encogió de hombros, cansado de tener que explicarse frente a las persona equivocadas. - Ella sonríe y mi mundo es un lugar mejor, mamá.- tragó el nudo en su garganta. - Sin ultimatums.

Y eso era todo, no había mas dentro de la caja. Si con eso no entendían, acá terminaba el viaje.
Rinni le codeó el hombro, brusca, sorbiendo por la nariz de manera poco elegante,
-Andá a cagar.- y Alonso lanzó una breve carcajada ante la nota espesa en la voz de su hermana menor,
-Sí, bueno, tengo mis momentos.- miró a su público, que finalmente se había unificado bajo una expresión que podría denominarse contemplativa. Quizás no estuvieran de acuerdo con el método, pero si Alonso estaba tan seguro, podían llegar a pensarlo.

Ana era un punto y aparte.

Suspiró,
-Alonso… - y todos pudieron escuchar el tácito “no sabés lo que hacés” que siguió a ese suspiro.
Su hijo sacó del bolsillo del traje una cajita de joyería, y la estudió. Recién comprada, la pequeña caja de cuero verde relucía perfectamente lustrada,
-Si bien voy a detestar el hecho de que no estés de acuerdo con esto, mamá, eso no va a impedir que lo haga. Lo único que vas a lograr es que no vuelva a visitarte.
-No puedo evitarlo, ¿no?
-No. Voy a pedirle que se case conmigo, y eso es todo.- jugó con la caja en el silencio que siguió a sus palabras, y luego Diego exclamó,
-Bueno, esto fue divertido, ¿Qué opinan si lo hacemos otra vez en Navidad?

Alguien le respondió con un ruido obsceno, y el grupo de personas se disolvió, cada uno yendo en busca de alguien con quien comentar lo sucedido o empezar alguna historia nueva.
Ana se puso en pie despacio, organizando su expresión vencida en una de resignación,
-Bueno, esto definitivamente amerita otro pedazo de torta.- y pasando junto a la silla de Alonso, descansó un momento la mano en su cabeza morena antes de seguir camino hacia el comedor. Francisco se puso de pie,
-No te preocupes, ya se le va a pasar.- y la siguió.

Alonso levantó los ojos de la caja, y miró al otro lado de la mesita ratona,
-¿Vos crees que aceptará?
Laura hizo una mueca,
-Y si no lo hace es una tonta.
Alonso sonrió,
-Aprecio el voto de confianza, pero no te estaba preguntando a vos.- Martina dejó en paz el plato que había soportado el peso de su mirada durante la mayor parte de la conversación. Los ojos azules esquivaron los castaños escondiéndose bajo la cortina del pelo rubio mientras trataba de componerse, el canto de su mano intentando limpiar cualquier huella de lágrimas,
-Es probable.

Alonso se deslizó del sillón al piso y se acercó hasta ella, ante la mirada desconcertada de los otros tres,
-Después de semejante escena, me gustaría una respuesta mas concreta que esa.
La mujer rubia, sabiéndo que no estaba compuesta todavía, pero sin importarle realmente, miró finalmente al muchacho moreno arrodillado frente a ella,
- Pendejo, en los problemas en los que nos vas a meter…
El levantó la caja con el anillo y la abrió,
-¿Te casarías conmigo? ¿Por favor? Prefiero problemas con vos que calma con cualquier otra persona.
Ella curvó la espalda, hasta que su frente se apoyó en la de él,
-¿Estás seguro?- escondiendo en un susurro el hecho de que su voz se quebraba.
-Completamente.
-¿Miedo?
-Pánico.
-No se me ocurre nada mejor que casarme con vos.- Alonso, empujando el anillo en las manos laxas de Laura, abrazó a Martina y la arrastró a su regazo, besándola con fuerza, sintiéndose en paz finalmente.
La voz de Diego resonó en el silencio atronador que siguió a ese beso,
-Joder... Definitivamente tenemos que repetir esto para Navidad. "


18 oct. 2010

Es Así...


Yo trato de evitarlo, pero es practicamente imposible. El Día de la Madre amerita al menos una pequeña dosis de cursilería.
Así que acá está, mi granito de arena.
Feliz día, mamases!




Baby mine, don't you cry
Baby mine, Dry your eyes
Rest your head close to my heart
Never to part, baby of mine

Little one, when you play
Don't you mind what they say
Let those eyes sparkle and shine
Never a tear, baby of mine

If they knew sweet little you
They'd end up loving you too
All those same people who scold you
What they'd give just for the
right to hold you

From your head down to your toes
You're not much, goodness knows
But you're so precious to me
Sweet as can be, baby of mine

All of those people who scold you
What they'd give just for the
right to hold you

From your head down to your toes
You're not much, goodness knows
But you're so precious to me
Sweet as can be, baby of mine
Baby of mine

- Bebé mío, no llores/Bebé mío, seca tus ojos/Apoya tu cabeza, cerca de mi corazón/Para nunca separarnos, bebé mío//Pequeñito, cuando juegas/No escuches lo que dicen/Deja que tus ojos brillen/Nunca una lágrima, bebe mío.// Si conocieran lo dulce que eres/También te amarían/Esa misma gente que te retó/Que no darían sólo/Por el derecho a abrazarte//Desde tu cabeza hasta tus pies/No eres gran cosa, el Cielo sabe/Pero eres tan precioso para mi/Mas dulce imposible, bebé mío. -