Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

5 feb. 2010

La Defensa Descansa


Este verano la Rorro aprendió a nadar.
Sí, sí.
Finalmente se animó y largó los bracitos/flotadores/flota-flota o como cada uno los llame y ahora anda como un pez de acá para allá.
Largó... bueno, largar lo que se dice largar... es mas bien un decir, no fue una decisión propia si no fue una decisión de la madre - ejem - que fuimos a conocer la casa nueva de mi vieja y cuando pasamos para la pileta - ejem - yo me había olvidado de llevar los condenados chismes - ejem... Pero mi niña, bendita sea su alma, persona valiente y arrojada que ella es, nos dijo que se iba a meter igual y allá partió en dirección al mar... bueno, a la pileta. Para cuando nos queríamos acordar la mocosa andaba tan tranquila, por arriba del agua, por abajo del agua - mas de tres segundos no le pidan, pero quien está contando - y animándose incluso a las partes mas hondas, con ese inimitable estilo perrito que tienen todos los críos al principio del mundo.
Toda esta narración con final feliz es por supuesto para reivindicar un poco a las personas como yo que padecemos de memoría de pez dorado. Ese tipo de personas que salen de su cuarto con algo en la mano y para cuando llegan a la cocina, oia, ya no está, y allá va uno como un pelotudo a hacer el camino a la inversa a ver donde cuernos lo dejó, pero si yo lo tenía cuando salí del cuarto...
Si yo no me hubiera olvidado los susodichos cosos inflables la chica todavía los estaría usando y el video, filmado exclusivamente para mostrarle a su tía Fifi ("¡¡Mirá, Fifi!! ¡Mirá! ¡Y también en lo hondo!") como nada sola y sin ayuda, nunca hubiera existido.
No me voy a poner a ahondar mucho en el tema, siempre tan a flor de piel en mi caso porque mi marido no puede entender que no es falta de interés - "vos no te acordás porque no te importa" - si no verdadero despiste - "claro que me importa, ¿vos crees que quiero dejar el control remoto adentro del microondas?" - pero estoy segura de que muchos de los inventos de hoy día son culpa de que alguien se olvidó algo importante y alguien mas tuvo que sacarse algo de la galera para llenar el bache.
"¿Cómo que no trajiste la cinta para atar el paquete?"
"¡Me olvidé!"
"¡Vos siempre te olvidás todo!"
"¿Qué hacemos ahora...?
Et voilà, inventaron la cinta scotch.
Como ese caso debe de haber miles.
O, como en mi caso -"¡¿dónde están los flotadores?!" - aprendieron a nadar.

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