Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

21 ago. 2010

La Traición del Cangrejo 1/3


El guión huerfanito, traducido al idioma literario. Mi hermano decidió que por el momento no le podía encontrar la vuelta, así que aquí está.

Cualquier opinión es bienvenida.

Las críticas destructivas serán inmoladas.



"La galería está llena.

La inauguración es un éxito.

Helena mira a su alrededor con aire satisfecho, la copa de champagne un accesorio en su mano, mientras con ojo profesional calcula si falta alguna de las personas a las que mandó una invitación.

No cree que este sea el caso. Cuando ella pone su cabeza en algo, las cosas suelen salir como ella quiere. No es arrogancia, es conocimiento de causa. Por eso fue que su amiga Vivi la llamó para organizar este evento. Si hay alguien que puede arrastrar a la alta sociedad a una galería relativamente nueva para el vernissage de un pintor portugués ignoto es Helena Sanchez Orondo.

Un brazo rodea su cintura, enfundada en un entallado vestido rojo, calzado como un guante, y un hombre de aspecto distinguido la besa en la mejilla,

- ¿Contenta?

- Sí. - toma un trago de su copa y se aleja unos pasos, liberándose del abrazo, - Todos vinieron.

- ¿Pensaste que no iban a hacerlo?

Ella gira para enfrentar a su esposo, tan elegante y alto en su esmoquin hecho a medida, el pelo oscuro apenas salpicado de canas, los ojos claros mirándola sonrientes,

- Nunca. - su mirada se desliza por sobre el hombro del saco, un poco mas allá, y se enfoca casi sin querer en la figura, bastante mas desprolija, de un hombre unos años menor, conversando con dos mujeres - una de púrpura, la otra de naranja, contrastando terriblemente la una con la otra.

Los ojos grises del hombre desprolijo encuentran su mirada y la saludan con un guiño a través del salón. Helena vuelve a mirar su marido, que no parece haber notado su desliz,

- Tengo que ir a hablar con alguien Javier, ¿vas a estar bien sólo? - esto último es una frase armada, una frase agregada para parecer una esposa solícita, una frase a la que un hombre grande, CEO de una gran compañía, sólo puede responder con un

- Obviamente. Andá, ocupate de tu pequeño proyecto, estoy seguro de que en algún lugar lo vi a Charlie y tenemos que organizar nuestra próxima partida de golf.

- Bien. No te agotes.

- Voy a extrañarte.

Ella sonríe, sin comprometerse, y desaparece entre la gente.



Helena busca, en la cartera que dejara debajo del escritorio cuando llegara horas antes, un cepillo con el que tratar de acomodar su melena rubia - mitad natural, mitad obra y milagro de su estilista - enrededa por los últimos acontecimientos.

Al otro lado del escritorio, abrochándose la camisa, el hombre desprolijo sonríe divertido,

- Espero que hayas traido algo con lo que atarlo, porque con un cepillo sólo no sé si vas a lograrlo.

Ella hace un gesto frustrado, sabiendo que él tiene razón. Se acomoda el vestido, pasándose las manos por la cintura y las caderas, asegurándose que no queden arrugas, manchas o marcas que indiquen lo que acaba de hacer.

- La próxima vez que me agarres así del pelo, Jonás, no volvés a verme. - y dándole la vuelta al escritorio de Vivi, revisa los cajones, confiando en que su amiga guarde en alguna parte algún tipo de broche para el pelo.

Pero la búsqueda es en vano y molesta cierra el último cajón con demasiada fuerza.

Jonás ríe suavemente,

- SShhh, o alguien va a preguntarse quien está trabajando en esta oficina, cuando hay una fiesta detrás de la puerta.

- No puedo salir así. Javier…

- Dame el cepillo. - ella lo rescata de su cartera nuevamente y se lo alcanza violenta. El lo agarra y se acomoda detrás de ella,

- Mi hermana tiene el pelo larguísimo. Cuando era chica necesitaba ayuda todo el tiempo y mi vieja siempre me ponía a mí a peinarla.

Helena lanza un suspiro frustrado. Realmente no le interesa la historia, no está en esto por la intimidad, sólo quiere volver al vernissage, antes de que alguien se de cuenta de que está faltando.

- No te preocupes. Nadie se va a dar cuenta.

- Si Javier se entera…

- ¿No me dijiste que estabas planeando dejarlo?

- Sí, pero no quiero que cuando mi abogado se lance sobre él, su abogado nos destroce por que yo lo engañé.

- ¿No podés averiguar si él fue infiel?

Helena no puede evitar reirse,

- ¿Javier, infiel? Javier me adora. Que yo sepa nunca jamás ha siquiera mirado a otra mujer.

- ¿Por qué vas a dejarlo entonces? - no hay ansiedad en la voz masculina, él tampoco está en esto por el romance,

Ella encoge un hombro, disfrutando a su pesar el pasar del cepillo por su pelo,

- Por plata, ¿por qué mas? Estoy cansada de que él tenga la mayor parte.

- ¿La mayor parte? ¿La empresa no es tuya?

- De papá. Pero papá considera a Javier como al hijo que nunca tuvo, y estos días, que no anda sintiéndose optimo, sé que está pensando en dejarle su parte de las acciones a él. Y realmente no quiero que él se quede con todo… - sus ojos oscuros se entrecierran ante la idea y busca en su cartera hasta encontrar el frasquito con las pildoras de nitroglicerina - Así que mejor me lo saco de encima antes de que el viejo estire la pata.

Jonás hace una mueca,

- Si no fuera por las veces que te he visto tomar esas pastillas para resguardarlo, a veces apostaría a que no tenés corazón.

Ella gira la cabeza ligeramente, mostrándole su perfecto perfil derecho, donde los años, que ya doblaron la esquina de los cuarenta, apenas si han causado estragos,

- No sabía que era tu interés en mi corazón lo que te traía a nuestros pequeños encuentros.

El deja el cepillo sobre la mesa y desliza sus manos por la cintura esbelta, el vientre ligeramente convexo, las caderas generosas,

- No, no realmente.

- ¿Terminaste con el pelo?

- Si.

- Gracias. - y enderezándose se aleja de él. - ¿Me veo bien?

- Perfecta.

- Listo. Salgo yo primera. Vos esperá cinco minutos.

El hace un gesto afirmativo y ella abandona la oficina.

Cuatro minutos, treinta y seis segundos después, Jonás sale detrás y busca a Helena entre la gente, encontrándola nuevamente del brazo de Javier, riendo amablemente algún comentario de la señora de negro con la que están conversando. Javier levanta la mirada y la fija en él, como si lo hubiese estado esperando. Jonás sostiene su mirada por un momento, sin traicionar ninguna expresión, y luego parte en busca de una copa de champagne y algo para comer. Está famélico."


Continua.

1 comentario:

David dijo...

Me interesa leer guiones acerca de distintas novelas. Disfruto mucho de quedarme en las cabañas villa la angostura leyendo distintos libros que compro por internet