Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

21 ago. 2010

La Traición del Cangrejo 3/3


" La puerta de entrada al cerrarse levanta un eco en la casa y Helena levanta la cabeza, alerta, mientras Jonás a su lado ni se inmuta, ocupado como está en morderle el cuello,

- ¿Escuchaste eso?

- ¿Qué cosa?

- La puerta.

- Tu imaginación.

Ella lo empuja, obligándolo a salirse de encima,

- No. Fue la puerta.

Y esos que se acercan son pasos.

- Helena, ¿estás en casa?

Y esa es la voz de Javier.

Helena no tiene tiempo de saltar de la cama, de solucionar la situación, de controlar los daños, que ya la puerta del cuarto se está abriendo y la figura imponente de su marido está cruzando la vera,

- Al final me escapé. Vos que decías que no podía... Cambié los pasajes y decidí volver antes para - pero la información se trunca, las palabras mueren en su boca al encontrar la pareja sobre la cama, las ropas ligeras, evidenciando lo que hasta ese momento habían estado haciendo,

- ¿Helena?

- Javier. - las palabras se le escapan. - Esto no es… - pero decir que no es lo que parece es un insulto a la inteligencia de cualquiera.

Jonás a su lado, inmóvil, espera tenso la explosión.

Un segundo, dos segundos, tres segundos,

- ¡Me estás jodiendo! ¡¿Esto es lo que hacés cuando yo me voy?! - el bolso cae al suelo con un golpe violento - No puedo creerlo… - pasea a lo largo de la cama, - Soy un pelotudo. Yo que me preocupo para que no estés sola, para que no te sientas abandonada y vos… Vos… - Javier mira a su alrededor frenético - ¡Y en mí casa! ¡En mi cama! Puta de mierda. - se dirige al gran armario a la derecha de la habitación soleada y desaparece dentro de él. Helena se apresura a ponerse de pie y a echarse encima una bata. Se siente mas predispuesta a enfrentarse a la situación con algo mas de ropa encima. De un empujón obliga a Jonás a levantarse. Está segura de que lo que sea que vaya a pasar, ella va a poder controlarlo. ¿Acaso no se ha pasado los últimos quince años controlándo a Javier?

Javier vuelve a la habitación con un arma en la mano y Helena se da cuenta de que la situación se le ha salido de las manos.

Jonás levanta las manos a la defensiva,

- Pará, hombre, no es para tanto, sólo nos estábamos divirtiendo.

El arma apenas tiembla cuando apunta a la pareja de pie frente a la cama revuelta,

- ¿Divirtiendo? Estás hablando de mi mujer, hijo de puta.

- Javier, bajá el arma. - su voz trata de ser autoritaria, pero puede notar como su corazón está acelerando su ritmo, como está empezando de a poco a hiperventilar.

- ¿Vos pensás que ponerme los cuernos está bien? Acaso no te di todo…

- Ella iba a abandonarte de todas maneras, - intercala Jonás, con tono despreciativo, antes de que Helena tenga tiempo de hacerlo callar, y lo siguiente que nadie sabe es el sonido de dos disparos y el hombre de pie a su lado cayendo hacia atrás, rebotando sobre el colchón, desapareciendo por el costado como si fuera el borde del mundo.

Helena puede sentir un grito histérico atorarse en su garganta.

Lo mató.

Puta madre, Javier lo mató.

Mira a su marido frente a ella, a ese extraño que con un arma en la mano la mira con ojos desorbitados.

- Yo… Yo… ¿Viste lo que me hiciste hacer? - el lado equivocado del arma fija en ella su negra mirada, mientras Javier sacude la cabeza… - Esto no puede estar pasando… - un paso hacia un costado, un paso hacia el otro, un pasear abortado, lleno de confusión y pánico.

Helena se sienta en el borde de la cama, sus piernas negándose a sostenerla,

- ¿Cómo lo explico…? - murmura Javier - ¿Cómo…? - una idea parece encenderse en su cabeza, sus ojos claros brillando con maníaca intensidad - Una pelea de amantes. El llegó y trató de matarte, te disparó y vos le disparaste. Todo muy trágico… Y yo fuera del país…

Helena trata de respirar y no puede. Puede sentir el ahogo en su pecho, en su cuello, el dolor trepando por su quijada, sus venas cerrándose, su sangre ralentizándose.

Trata de hablar, de explicar, de rogar, de decir algo, pero no puede. Se lleva el puño al esternon, donde su interior empieza a arder,

- Helena… - la mujer sobre la cama respira cada vez mas ràpido, luchando por el oxígeno, - Helena… - insiste Javier.

- …tabletas… - la escucha susurrar, apenas articulando.

- ¿Dónde están?

Un murmullo ahogado es la respuesta.

- ¿Están en la mesa de luz? - insiste Javier.

- Si…

Javier no se mueve y Helena se deja caer hacia atrás, la lucha por sobrevivir cada vez mas frenética, el sonido de su trabajosa respiración doloroso en el silencio de la media tarde…

Javier baja el arma y la observa, sus ojos claros muy abiertos, llenos de horror, mientras las aspiraciones se vuelven cada vez mas espaciadas hasta convertirse en esporádicas y eventualmente detenerse por completo.

El hombre traga saliva y respira hondo. Se lleva las manos a la cabeza, sus dedos enredándose en su pelo. Esto… Esto… Le da la espalda a la cama, a la escena, por un momento, tratando de organizar sus pensamientos, sus ideas, y se sobresalta con un exclamación cuando una mano pesada se apoya en su hombro.

- ¡Mierda!

Jonás levanta las manos frente a él, palmas hacia fuera, y Javier se lleva una mano al pecho,

- Me asustaste, pelotudo.

Jonás mira a la mujer sobre la cama, y se muerde el labio,

- ¿Está muerta nomás?

- Eso parece…

Los dos la observan por un momento, una mujer bonita aún en la muerte...

Javier suspira y baja la cabeza. Jonás lo rodea con los brazos y Javier entierra la cara en su cuello. Por un momento el tiempo se estira a su alrededor.

Un beso sentido, una separación y Javier lo aleja suavemente,

- Dale, levantá todo. Vos nunca estuviste acá.

Jonás junta su ropa y se acomoda, mientras Javier le quita los cartuchos de salva al arma, la guarda nuevamente y desarregla su aspecto.

- ¿Tenés todo?

- Sí. - se enfrentan junto a la puerta, Jonás lo retiene del brazo. - ¿Vas a estar bien?

- Sí. - un beso un tanto mas largo y luego Jonás se aleja por el pasillo. - Que nadie te vea salir. - le advierte Javier a la figura que se aleja,

Una sonrisa burlona es la respuesta, brillante a la luz del sol,

- Nadie nunca me ve.

- Te llamo mañana.

- Y no te olvides.

Javier espera a escuchar la puerta de entrada abrirse y cerrarse y le da unos minutos, ignorando abiertamente a la mujer muerta sobre la cama, luego busca su celular, respira hondo un par de veces, y con dedos temblorosos marca el 911

- ¡¿Hola?! ¡Hola!- su voz se quiebra, - Sí, mi mujer tuvo un infarto. ¡No respira! ¡Por favor, una ambulancia!"



7 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Buen relato,

Bien escrito.

Atrapante. Podrà pasar?

El contrario, creo que si.

Un abrazo.

Briks dijo...

a mi me gustó mucho.

la narración y el final

aplausos

Alex dijo...

miralo vos a Javier.

excelente Guada.

Sunshower dijo...

Bien! se lo merecía la muy turra! ¬¬
Bien por los "chicos" :p

Ah... perdón..EXCELENTE GUADA!!! :D
mencantó!

Guada GN dijo...

Gaucho, `chas gracias. Me alegro te gustara... Un abrazo. :)

Briks, que bueno verlo. Gracias por los aplausos, nunca se tienen suficientes.

Alex, viste vos? Y uno lo veía tan prolijito, tan empresario bien peinado... :)

Sun, `sátamente! Ella se lo venía buscando, no sé que esperaba.
Me alegro que te gustara :)!

stirwool dijo...

Muy bueno. Me gustó mucho.
Este atrapante y excelente relato quedará solo en relato y tu brother no hará de las suyas?

Guada GN dijo...

Pareciera ser que no le encuentra la vuelta. No sé como no, es bastante simple de filmar - creería yo. Pero él está emperrado en hacer un road trip, y en este momento a mí no se me ocurre ningún tipo de road trip...