Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

13 dic. 2011

Segundas Partes...


Yo tenía algo para publicar el miércoles.
Posta lo tenía.
Pero algo muy gracioso sucedió camino a la computadora.

Me fui de viaje.

Sí, sí.
Al hombre de mi casa le prestaron una cabaña en Villa Pehuenia, y nosotros decidimos, como cualquier hijo de vecino, irnos el jueves a la mañana para aprovechar el fin de semana largo. Pero resultó ser que un grupo de insurrectos - otro más - decidió - otra vez - que su derecho a protestar es mayor que mi derecho a transitar - quién lo duda - y organizó un corte de ruta - como siempre - para las siete de la mañana del jueves, en medio del camino que teníamos - por supuesto - que transitar.
De ahí que el hombre de mi casa me dijera, a las diez y media de la noche, los bolsos a medio hacer, agotada de un día eterno de cuidar exámenes, que mejor nos fuéramos esa noche.

Bolsos armados velozmente, comidas y conservas empacadas, niños arreglados, computadoras de viaje embaladas - la cabaña no tenía televisión, por lo que sin las computadoras de viaje íbamos a tener un problema - partimos de mi casa a eso de las doce, escapando en la noche como un grupo de refugiados. Nuestro plan, llegar hasta Zapala y encontrar un hotel, para hacer el último tramo - el difícil - a primera hora.

Llegamos a Zapala a las dos de la mañana. Los críos hacía rato que dormían, y los padres de los niños hacía rato que querían dormir. Ahí nos encontramos con el problema de encontrar un hotel.
Gracias a Dios por los teléfonos con internet y los GPSs - aún cuando no son tan fáciles de interpretar como uno quisiera -, hay momentos - y lugares - por los que uno realmente no quiere pasear.
En el primer hotel que preguntamos nos quisieron cobrar 600 dolares la noche... Y estaba vacío... Lo que me hace pensar a mí que hay alguien lavando guita en la ciudad de Zapala... Pero no digamos nombres, a ver si ese alguien lee este blog. En el segundo, nos cobraron en pesos una cantidad significativamente menor, y bajando del auto lo básico - sí, los chicos cuentan como básico - nos desmayamos en la habitación del hotel, y al día siguiente, luego de desayunar el buffet incluido en el precio significativamente menor, partimos.

Tendríamos que habernos dado cuenta de que el tenor del viaje estaba siendo marcado por su comienzo.

La estadía en Villa Pehuenia, a diferencia de la vez anterior, no fue algo para recordar.
La cabaña era linda, chiquita, de dos pisos, un tanto fría y con un terrible olor a humedad en el piso de abajo, donde estában los cuartos, por lo que finalmente trasladamos los colchones al living, donde acampamos relativamente cómodos.
El lugar para almorzar donde habíamos ido la vez anterior estaba atendiendo a un grupo de turistas gerontes, por lo que si bien la comida seguía siendo fabulosa, la atención fue bastante más lenta, por lo que para el momento en que mis niños se empezaban a trepar por las paredes, todavía no habíamos terminado de comer... Por el lado positivo, los viejos hacían tanta bulla, que nadie escuchó el quilombo que hicieron los míos.
Nunca logramos prender el termotanque. Era eléctrico, y uno creería que algo que tiene UN SOLO BOTÓN debería ser simple. Bueno, no. Hicimos caso de las indicaciones del dueño. Nada. No hicimos caso de las indicaciones del dueño. Nada. He llegado a la conclusión de que el maldito botón estaba roto.
La casa de té donde fuimos a... bueno, tomar el té, era muy triste. Lo único que pude rescatar fue el tostado de jamón y queso. Y es triste cuando lo mejor de una casa de tortas son sus sandwiches.
Cuando volvimos a la cabaña, los críos cansados y hartos del agua y del sol y las orillas del lago y pasear por el bosque - sí, la gente se cansa del agua y de sol y las orillas del lago, somos gente de ciudad - nos encontramos que el tema del termotanque era anecdótico, porque no había electricidad. Corte general en toda la zona. Los críos se sentaron a jugar con la netbook y a ver dibujitos y yo confié en que las baterías alcanzaran hasta que volviera la luz.
El hombre de mi casa y yo, no habiendo nada más que hacer, dormitamos en un par de colchones.
La luz volvió para la hora de cenar.
Después de la cena mis niños armaron un fuerte con los colchones, se pasaron de rosca, al padre casi le agarra un ataque cuando casi rompen un par de adornos, y a la Ro se le cayó una silla en la frente - sí, suena extraño, pero cooperen - que le dejó un chichonazo.
Una peli de Tom y Jerry después, se fueron a dormir.
El día siguiente fue básicamente igual, sans el corte de luz, plus H quemado hasta las pestañas por no ponerse protector y el chichón se lo hizo Zeke, cuando jugando con la Ro, se tiró de espaldas en la playa y se pegó con una piedra. El lago helado nos vino de lo más bien para lavar el corte.
Para la hora del té, - esta vez en la cabaña, porque uno aprende de los errores -, ya todos estábamos cansados, golpeados, ardidos, nos queríamos bañar, y así no íbamos a seguir por dos días más, sepan ustedes disculpar.

Salimos de Pehuenia a eso de las seis y media. Para las diez y media estábamos en casa, felices, contentos y limpios.

Estoy segura de que muchos leen esto y piensan que estoy loca, que no supe aprovechar la situación, que bla bla bla. Seguro. Piensen lo que quieran. Yo la próxima vez voy a un lugar supervisado, con gente que me haga la cama, que cuide que no haya humedad, que tenga televisión y luz a la que volver cuando la naturaleza sea mucha y que mantenga el agua del termotanque caliente... Al cabo que la diferencia la pagué en el hotel del camino.
Quizás sola con H me lo hubiera bancado, he viajado en condiciones peores, ¿pero con dos críos aburridos hasta el hartazgo? Nop, hay cosas para las que ya no tengo paciencia, gracias.

El post que iba a hacer el miércoles, cuando fui rudamente interrumpida por todo esto - está bien, está bien, saqué un bronceado del asunto, no me quejo más - , voy a ver de publicarlo en algún momento de la semana.

11 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

No sé qué ibas a publicar el miércoles pero esto de hoy me encantó.

En todo momento lo leí tan concentrada!

Qué viajecito aunque la forma en que lo relatás se me hace que disfrutaste del viaje lo mismo, a pesar de que nos contás las desventuras que tuvieron.

Ay, te juro que la piedra en la arena me dolió a mí también!

rastelman dijo...

muuy entretenido como fue contado... seguro que mucho mejor de lo que fue vivido
pero esas escapadas son maravillosas...
me costaba imaginarme en la misma situación ya que desde bue tengo montones de horas hasta la pampa donde dormí en una piojera del aca y a la mañana salimos para pehuenia la vez que fuimos,
así que ni muerto me mando por un fin desemana por mas largo que sea
Igual fue tan lindo lo vivido durante esas dos semanas que fuimos que volvería a pesar del viajón.
suerte la próxima!!
beso

El Gaucho Santillán dijo...

Que manera de viajar, che!!

Yo hace tiempo que no voy ni a la esquina.

Un abrazo.

Dany dijo...

Vengase por buenos aires en diciembre......y después me
dice que termotanque quiere.
Sus aventuras en viajes cortos
ya son de culto.

Un beso!

Alex dijo...

No hay caso, los hábitos urbanos no se deshabilitan fácilmente!!!

Dosto dijo...

Ahhh, claro, por eso mis cuñados me querían invitar a Villa Pehuenia, manga de turros, asi no, que barbaridad!!!
Yo crecí en un bosque, todo muy agreste, pero a la hora del baño, agua caliente por favor!!!
Marido ya está protestando porque este verano, cuando caigamos en malón a la casa de mis viejos en MdP, no vamos a ir a la playa de siempre, otra manda de turros a los que se les ocurre poner las carpas y las sombrillas a precios abismales.
Corriendo ciertos riesgos, mis padres decidieron alquilar esta vez en una zona agreste del sur, muy bonita, según dijeron, pero que no tiene duchas en sus instalaciones.
Baño si tiene señor, tampoco se ponga así, que usted y los niños podrán ir cuantas veces quieran.
Pero marido, hombre de campo, no es muy adepto a la playa, salvo que tenga lo que tenía la anterior: un buen barcito donde apagar el sol con cerveza y unas buenas duchas para salir ya listo y bañadito de la playa...
En fin, este verano habrá que sacudirse la arena, sacarse la sal en las duchitas frias de afuera y bañarse como Dios manda cada dos días, tampoco es cuestión de andar tapando pozos ajenos.

Damaduende dijo...

El viaje fue divertido porque siempre es divertido salir de casa, Alice... y además siempre disfruto el valor anecdotario de todo el asunto :)
La piedra nos dolió a todos, y ni decir a Ro, que fue la que le dijo que se tirara para atrás porque no había visto la piedra. Se pegó un susto cuando la cabeza le empezó a sangrar... :S
Igual no pasó de chichón, y fue mas el susto del corte que otra cosa.
Besote


Fue mejor el cuento que la experiencia, es cierto Rastel. Pero si, las escapadas valen la pena, cambiar de aire siempre es bueno.
Lo que pasa es que a mí me queda a tres horas y monedas de acá, o sea que con buen tiempo y viento a favor, si estamos de humor hasta nos da para ir a pasar el día y todo...
Si yo tuviera que viajar lo que tengo que viajar cada vez que viajo a BsAs no me jodan me aprovechan hasta la última gotita del bendito lago.
Ya le contaré nuestro próximo viaje - ese toca a San Martín :)
Besos


El hombre de mi casa tiene el culo inquieto, Gaucho, como dicen las abuelas. Si nos quedamos en casa en el fin de semana siente que no lo aprovecha...
Vaya, hombre, camine hasta la esquina, va a ver lo bien que le hace :)
Beso

Damaduende dijo...

Voy a ir para enero, Dany, y el termotanque espero que lo compre esa gente, yo no voy a volver hasta que no solucionen ese tema... Igual no se los voy a decir, es como de muy mal gusto decirles que la cabaña que nos prestaron no llegaba al estandar al que estábamos acostumbrados... es decir, AGUA CALIENTE, joder!
Me alegro que le diviertan :)
Besos


Cuesta muchísimo sacarse la pátina de la civilización... Bah, cuesta porque no me la quiero sacar, a mí me gusta :)
Besos


A lo mejor, Dosto te querían llevar a alguna de las cabañas bonitas! Doy fe que la que fuimos la vez anterior tenía agua caliente... aun que ahora que lo pienso, duraba re poquito el agua y a la mitad del enjuagado del pelo ya todo se ponía un tanto tibio... Noto un tema recurrente con el agua caliente, ahora que estudio el tema ¬¬
HAce años que no voy a Mar del Plata. Suerte con todo ese plan de vivir el lado salvaje de las vacaciones... Re loco lo tuyo, yo después de esto, no cambio la civilización por nada. Ahorraré todo el año si es necesario, pero denme agua caliente. :)
Un besote.

Crai dijo...

Si te iban a cobrar USD600 por un hotel en Zapala, tendrías que haber pedido que te recomienden lo que fuman, que los parió! Y yo tuve uno de esos termotanques eléctricos. Cuando se apagaba, me bañaba en lo de mi mamá hasta que alguien venía y lo prendía.

Pecé dijo...

Cualquiera que haya vivido un tiempo con niños de cierta edad sabe que es más probable que una silla se caiga en una frente que en una espalda, en una planta del pié que en cualquier otro punto de una pierna.
Y no, no lavan dinero, podés estar segura que viven del turismo, con 600 US$ la noche, definitivamente viven de eso.

Damaduende dijo...

Estoy pensando en regalarle uno de esos termotanques a mi viejo para el campo, Crai, que tiene uno a, gas de tubo... Estoy segura que él va a saber manejarlo. Yo, ni en pedo :S

Es cierto, Pecé. Los niños son propensos a los accidentes mas curiosos...
Y no sé, uste´no sabe, pero en Zapala... no para nadie... o sea que 600 dolares la noche? Mmmhhhh...