Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

7 sept. 2009


Estoy pensando en hacerme otro tatuaje.
De hecho lo estoy pensando hace tiempo ya. No sólo porque me han dicho que tener un número par de tatuajes traen mala suerte - me pregunto que tan buenos hubieran sido estos últimos años si hubiese tenido tres tatuajes en vez de dos, porque la verdad, sin quejas - si no porque quiero algo que me recuerde a mis niños. Al cabo que los tatuajes - al menos los míos - conmemoran momentos que en su momento resultaron lo suficientemente importantes como para llevarlos en la piel, ¿cómo no ponerlos a ellos ahí?
Pero se me hace terriblemente difìcil definir a mis cachorros con un par de dibujos. Al cabo que mis hijos - supongo que todos los hijos deben serlo - son una amalgama perfecta de todo lo que hay de bueno, mágico, aterrador, fantástico, exasperante e inolvidable en este mundo. Y no sé muy bien como resumir eso.
Primero pensé en poner sus nombres, pero se me hizo muy graffiti. Mas me valiera poner un corazón y escribirlo en la pared de mi casa. Después me puse a buscar cómo se traducen sus nombres a otros idiomas, otros alfabetos. El arábigo, el cirílico, el hebreo, cualquier cosa que me sacara del occidental. Pero no luck. ¿Un dibujo que tradujera su etimología? Rosario es fácil, Ezequiel… no tanto.
Finalmente, leyendo una historia en alguna parte - una historia muy mala, muy larga, llena de detalles sobre personajes obtusos a la que sin embargo no puedo evitar volver cada tanto para ver si la persona que la está escribiendo ya subió la siguiente parte - uno de los personajes - uno de los obtusos, sí - tenía en el tobillo tatuada la fecha de nacimiento de su hijo con número romanos. Una larga seguidilla de ies, equises, emes y v cortas… Y me gustó la idea. Hay algo seguro y reconfortante en los números romanos. Algo estable. Los relojes lo atestiguan. Así que me parece que con eso voy a quedarme. Una coordenada ilegible arriba de la otra, la de Zeke mas larga que la de Rorro, un testamento marcando el momento exacto - perfecto y delirante, ¿qué mujer en su sano juicio pasa voluntariamente por eso? - en que irrumpieron en mi mundo.
Ahora, y abriendo todo un nuevo debate interno, sólo tengo que pensar donde mierda lo voy a poner.

No hay comentarios: