Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

4 oct. 2009

La vie en rose


Las mudanzas son agotadoras, caóticas y sucias. Incluso las pequeñitas, como ser de un cuarto a otro. Mas cuando el cuarto destino está lleno de cosas que no pertenecen ahí y tienen que ser trasladadas a su propio cuarto destino. Por qué finalmente Zeke tomó posesión de su cuarto. Después de un año y medio - o poco mas - Rorro nos autorizó a que sacáramos la practicuna de su cuarto y la lleváramos a donde pertenece.
Para los que no sepan de qué hablo, cuando Zeke nació tenía su propia habitación - una habitación la mar de bonita, con cuadros y adornos y etc - al igual que la Ro. Para cuando Zeke tenía 4, 5 meses la Ro empezó a tener pesadillas y a decir que no le gustaba dormir sola. ¿Qué hizo la madre de la chica? Sacrificó a su hijo menor en haras de la paz mental y lo trasladó al cuarto de su hermana. Las pesadillas terminaron por arte de biribirloque, todos volvieron a dormir felices y a comer perdices. El cuarto de Zeke se convirtió en el "estudio/cuarto invitados/cuarto de vestir/deposito de libros" de la casa, en espera del día en que Zeke, como el principe de los cuentos, tomara posesión de su herencia.
Después de varios intentos infructuosos - "¡¡No!! ¡¡No se lo lleven!! ¡¡No quiero dormir sola!!" - el asunto se resolvió por sí mismo cuando Rorro, una tarde haciendo las compras, decidió que quería unas sábanas de princesas, y que ese era el principio del total makeover para convertir su cuarto en un cuarto principesco - "y también tenemos que pintar ese tigre blanco de rosa, para que sea de chicas..." creo que eso fue lo que mas me impactó. No hay ni que aclarar que la presencia de un hombre - aun uno de dos años - en medio de la explosión Barbie le aguaba todo el estofado, asi que muy seria nos indicó que ya era hora de que su hermanito se mudara de cuarto, que muchas gracias, pero que ya era grande y podía dormir sola.
Conclusión, de un día para otro y sin solución de continuidad, estuvimos de gran mudanza. La gran mudanza implicó sacar la enorme biblioteca del cuarto y llevarla al mío, algo no tan dificil como creía - se dejó empujar bastante bien, Zeke incluso la empujó un par de metros por el piso plastificado, mi futuro patovica -, sacar el escritorio de Henry y llevarlo al mío, tratar de no llorar frente a la súbita falta de espacio en mi cuarto, llevar la cuna de Zeke a su "nuevo" cuarto - cosa complicada de hacer porque después de resistir los embates de dos críos llenos de energía a esa practicuna se le traban los costados, o sea que hay que maniobrar que da calambre para sacarla por la puerta, llevarla por el pasillo y doblar en la otra puerta -, mover de un lugar a otro la cama de invitados - que ahora oficialmente se convirtió en la cama de Zeke para cuando deje la cuna -, mover las dos cómodas que no se van a ir a ninguna parte para que queden mejor ubicadas - y taparlas con un motivo infantil -, colgar de vuelta los cuadros y los estantes originales, poner las entradas de internet - porque ahí es donde terminó el modem inalámbrico - arriba del susodicho estante, conseguir una caja para los juguetes de Zeke, rastrear todos los juguetes de Zeke y finalmente ordenarlo y limpiarlo todo.
Por supuesto, cuando terminamos de hacerlo todo, Rorro se acercó a nosotros y dijo "Y en unos días lo mudan a mi cuarto de vuelta, si?" Pude ver por la expresión de los ojos de Henry que la respuesta iba a ser un tanto brusca, por lo que me adelante y le contesté, "Por supuesto, Ro, en seis meses evaluamos el estado y si la situación lo amerita hacemos el cambio ", porque a estas alturas ya aprendí que ante esas cosas lo mejor es patear la pelota y ver que pasa. Ella me miró muy poco convencida - somos pocos, nos conocemos mucho y mamá yo no me chupo el dedo - pero yo agarré las sábanas nuevas, le ofrecí ir a ponerlas y la vida en rosa continuó.

2 comentarios:

zorgin dijo...

bam bam festejará en su nueva residencia?, qué tiene organizado su club de admirateurs?

Guada G Narbaitz dijo...

Nos vamos a San Martin a festejar en flia. Ya reservamos el quincho de la cabaña y le voy a comprar una torta en la casa de tortas :) Y de paso Rosi le compra una a Juan, que cumplio 3 la semana pasada y hacemos dos por uno.