Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

12 nov. 2009

La Cerca de Blanco



En la Cultu se rompe muchísimo papel. Con esto me refiero a que los manuales, los exámenes que sobran, los booklets, las instrucciones para los invigilators, y cualquier otra cosa impresa que mande la gente de Cambridge tiene que ser sí o sí destruida... No sea cosa que caigan en malas manos y los usen para conquistar el mundo o algo así - la paranoia galopante de alguna gente es llamativa. Y on top of todo lo de Cambridge están todos los papeles propios de la Cultu, como ser exámenes viejos, boletas, resúmenes de cuentas, etc, etc, etc.
Este tipo de destrucción masiva de papel - los árboles gritan horrorizados, aun cuando todas las bolsas se las lleva un señor que las recicla - lo hacemos entre varias. Todo aquel que tenga tiempo, bah. Como la biblio suele ser el lugar menos urgente, la mayor parte de las veces la responsabilidad recae en mí, así que me han instalado en la biblio - aunque esto es darle mucho renombre, la máquina es mínima, casi podría decirse que se la olvidaron - una de esas cosas que cortan el papel en tiritas. De esas que usan los malos para destruir pasaportes en las películas. Así que ahí está ella, ubicada como una tortuga beige sobre un enorme balde, esperando que yo termine con lo que siempre tengo que hacer y le de de comer.
Lo curioso de esta historia - porque toda historia tiene que tener un lado curioso, si no cual es el punto -, es que lo chicos mas chicos, y algunos de los no tan chicos, encuentran este chisme fascinante. Y al principio eran uno o dos, que me pedían permiso para pasar una hoja por la destrozadora, pero de un tiempo a esta parte se está empezando a llenar de pibitos con ansias de papel picado. Hoy, ya en una exageración, se formó un corro de muchachitos de 8 a 10 años alrededor de la máquina y tuve que organizarlos en fila - algo no tan fácil de hacer como suena, tuve que amenazarlos con que o se formaban o no los dejaba usarla - para que no me atosigaran a la cosa, que a veces se pone temperamental y se atora. Era una imagen de lo mas curiosa, todos formados detrás mío, esperando su turno, cada uno con su fajito de papeles en la mano...
O sea que de a poco, sin prisa pero sin pausa, la pila de papel que tengo que romper baja mientras yo le doy la espalda y me dedico a otra cosa. Dios bendiga la infancia. Aunque debo decir que hay momentos en que me siento Tom Sawyer, convenciendo a los chicos del pueblo que pintar la cerca de la Tía Polly es lo máximo.

1 comentario:

zorgin dijo...

destruir es fascinante...,
se comienza de niño con un papelito y se termina de grande con un bosque...
está segura que no está criando a quienes destruirán el planeta de sus nietos?...
la dejo con ese felíz pensamiento. :)