Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

29 mar. 2011

Viaje Redondo a Ningún Lado


Este fin de semana largo aprovechamos y huimos para San Martín.
El sábado, no teniendo nada mejor que hacer - quién ha visto un lago los ha visto todos - decidimos ir hasta el Parque Nacional Lanin, a ver el manto petrificado de lava del volcán, - sí, yo también pensé en Dante´s Peak, Bebilacqua, pero que quiere que le diga… - y serían las diez de la mañana cuando partimos hacia allá.
Levantamos al pasar a mis dos sobrinos, compramos algo para desayunar en el ACA y partimos naturaleza adentro.

El viaje empezó con el pie izquierdo. La Ro de entrada no quería salir de la cabaña y se pasó un buen rato - hasta que se quedó dormida - diciéndoselo a quien quisiera escucharla - nadie, cosa no detuvo en absoluto sus cinco años entrados a catorce.
La llegada hasta el Parque Lanin nos llevó la mayor parte de una hora y pico, por caminos de tierra y rutas transversales...
“Pasando el lago Lolog. Un poco después,” nos habían dicho... Sí... Un poco.
En la entrada del parque, junto al cartel que decía 50km Frontera con Chile, salió un gendarme a alzarnos la barrera para que pasara la farolera y le preguntamos si era por acá y a cuanto estábamos del bendito lugar.
"Por acá derecho, sí. Doblen a la izquierda en el cartel de Currhué Chico y son 30 kilómetros."
Treinta kilómetros no sonaba mucho.
La Rorro guardaba silencio finalmente y los otros tres jugaban. Teníamos sandwiches, y si bien todavía lloviznaba, mientras el volcán no estallara, el plan era llegar hasta allá y almorzar.

Ahora, es difícil explicarle a alguien que no ha subido caminos de montaña, lo empinados que pueden llegar a ser y lo nervioso que uno se puede llegar a poner cuando de un lado está la pared y del otro la caída a pico... sin barandilla, porque uno está en un parque nacional.
Bueno, no tan difícil de explicar como difícil de transmitir lo tenso que uno se puede llegar a poner.
En realidad, el camino de montaña en sí no sería mucho problema, porque estamos todos acostumbrados, uno trata de no mirar hacia abajo y de no acercarse demasiado al borde y acá no pasa nada. El problema, señoras y señores, era que a la tensión natural de trepar como una cabra con cuatro chicos en el asiento de atrás, era que desde el jueves que venía lloviendo de manera intermitente... y el camino, ya de por si mal cuidado, era un barrial.

En principio veníamos bien, nada que no pudiéramos manejar, unos charcos acá y allá. Encontramos un claro, obviamente utilizado como camping, cerca de un arroyo, nos quedamos un rato tirando piedras al agua y comunando con la naturaleza - es decir, vaciando vejigas - y eventualmente seguimos camino.

De este lado es que se empezó a poner jodido el asunto.
Acá es donde yo le dije a H, seriamente, porque ya lo había comentado un par de veces antes, que quizás fuera mejor que abandonáramos la idea del volcán y pegáramos la vuelta.
Hubbie y mi sobrino mayor se negaron de plano. Uno porque estaba al mando del volante y no iba a haber hecho todos esos kilómetros para no ir a ningún lado y el otro porque tiene trece años y hacer rally en la montaña siempre es divertido.

Avanzamos un buen trecho, casi cuarenta minutos, manibrando con cuidado. En un momento nos encontramos detrás de un par de autos y con una camioneta en la retaguardia - un tráfico terrible, considerando las condiciones - cosa que preocupó un poco al hombre de mi casa, "se resbala uno nos tira a todos", por lo que freno en un ancho y los dejó alejarse.

Pero, finalmente y pese a todos nuestros esfuerzos, como quién vislumbra su destino, vimos desde debajo de una curva empinada, allá en lo alto del camino, un auto blanco atorado en el barro, del que se estaban bajando cinco monos, estudiando como salir.
Hubbie juntó aire, pasó el cambio, tomó envión, aceleró la camioneta y trató de pasar, pero nop, la realmente empinada curva, cubierta de barro enhuellado nos detuvo, haciendo girar las ruedas en falso, por lo que finalmente mi marido tuvo que rendirse.
Despacio y dando marcha atrás, tratando de no pisar a ninguno de los cinco monos del auto blanco que lo estaba empujando colina arriba, y a la vez de no tirarnos por el barranco, llevó a la camioneta hasta un punto mas llano, la hizo recular contra la montaña - por dos espantosos segundos quedamos apuntando al barranco, las ruedas resbalaron y pensé que nos íbamos de cabeza al lago, cuarenta metros mas abajo -, giró el volante y apuntamos en dirección a casa. Creo que nunca digo lo mucho que aprecio el talento de H al volante.

La vuelta hasta la entrada del parque fue un tanto callada. Por parte de los adultos, digo, los críos continuaban sus juegos - la Rorro estaba despierta y de mejor humor - como si nada.

A la llegada a la entrada del parque, el gendarme miró la camioneta embarrada hasta arriba y nos preguntó si habíamos llegado. Tuvimos que admitir nuestra derrota... sólo la nuestra, estoy plenamente convencida de que los cinco monos del auto blanco lo subieron a pulso hasta el volcán y mas allá.
"Sí," nos contestó él, "por eso yo le aviso a la gente que no le conviene subir, que el camino está muy malo."
¡¿A quién le avisó?!
Caradura.

Comimos los sandwiches en el auto y llegamos de vuelta a la cabaña cuando estaban abriendo la pileta climatizada. No sé ustedes, pero yo mantengo mi opinión que la naturaleza es muy bonita, mas aún si es de la ventana para afuera.

13 comentarios:

Sir Lothar Mambetta dijo...

Es de lo más natural querer llegar a pesar de los obstáculos. Claro que también es de lo más natural resbalarse donde hay barro y ni hablar de lo natural que es matarse si uno cae desde 40 metros.

Me alegro que esté a salvo en su casa. Un beso.

zorgin dijo...

después de una aventura como esa, una pileta climatizada suena muy poco "naturaleza", pero que agradable, verdad?

Mona Loca dijo...

Bueno, che, pobre gendarme.
Sabe qué poca diversión hay por ahí?

El tipo y sus amigos juegan apuestas: "el azul vuelve a las dos horas", " La ford seguro que llega y vuelven todos con cara de c..", "el 307 seguro se queda y hay que ir a buscarlos, estos porteños...se creen que pueden venir con cualquier auto acá"

Y después, el que gana, compra unos choris para todos.


Y sostienen a rajatabla uqe "ellos avisan"


besos!

Yoni Bigud dijo...

No hay nada que produzca más anécdotas que las visitas frustradas. Le diría que casi es mejor no haber llegado nunca. Y no haber caído por el barranco, claro está.

Un saludo.

El Gaucho Santillán dijo...

Y bueno, el volcàn no se va a ir.

Pero el gendarme todavìa se debe estar riendo, che.

Un abrazo.

Jazmin dijo...

jajajajajajaa... me río de nervios!

Sufro de vértigo y de mucho respeto por la naturaleza y sus fuerzas ocultas.
A mí, déjeme el Discovery Channel, en todo caso. O la National Geographic. O la climatizada, claro.

Aunque la ida hasta donde llegaron ya es suficiente turismo aventura para mí!


(me hizo acordar que mis padres se están por ir -x segunda vez- a Copahue; parece que se meten en unas termas volcánicas de barro, azufre, agua, qué se yo... el infierno, bah)

Ouchurus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo dijo...

No sé si le pasó, pero en esos momentos de tensión no puedo evitar escuchar una vocecita interior diciendo: "y vos elegiste estar acá, salame". En caminos así y en la primer subida de una montaña rusa lo pienso

Ouchurus dijo...

Nunca putié tanto primero a mi viejo, luego a mi marido, como haciendo el camino de altas cumbres al observatorio en Córdoba.
La primera vez estaba embarazada y mi mareo tenía en que escudarse...la última vez simplemente tenía vértigo...y no me gustaba!!
Una tortura china.
La compadezco.

un saludo

Mona Loca dijo...

jijiji!
Leí los comentarios en el reader y venía a hacer un comentario acerca de lo simbiótica que era la pareja de Pablo y Ouchurus, que hasta el mismo comnetario con las mismas palabras hacían.

Y vengo y falta uno.
Pablo me arruinó el chiste.
Maledetto!

Guada GN dijo...

Sir M, si usted esta contento de que este a salvo en mi casa, imagine yo :) Gracias

Vamos, don Zor, es agua. Que mas natural que eso?

Uste' dice, Mona? Nosotros debimos haberle costado, porque con la camioneta debiamos tener aspecto de que pasabamos... No debe haber tomado en cuenta el factor "cuatro chicos" en el asiento de atras...

Guada GN dijo...

Considerando que si nos ibamos por el barranco, sr Bigud, probablemente no pudiera contarlo - hubiese detestado que el del diario me sacara la primicia - mejor asi. Y tiene uste' razon, vini vidi vinci como anecdota es demasiado breve...

No se si el volcan no se va a ir, don Gaucho. Mire si explota? La frase "yo casi estuve ahi" no carga mucho peso...

Copahue esta por aca cerca - ma'o menos, un par de horas - que ganas las de su gente de viajar, Jaz. Nunca fui, pero tengo entendido que es un embole mayusculo el lugar... Si uno no va a las termas, claro.
A mi tambien, por regla general, me gusta la naturaleza por television, pero el mio marito insistio y me dio pena decirle - otra vez - que no.
Por cierto, nice que es verla otra vez por el barriio :)

Guada GN dijo...

Comentario suprimido, uste'sabra.

Don Pablo, toda la razon del mundo. El famoso "y no podes culpar a nadie excepto a vos mismo..." aun cuando por supuesto, eso no significa que no voy a tratar, quequierequelediga.

Y embarazada... Ah, si, que epocas... A mi me arrastran seguido a estas cosas porque mi cuñado se compro un terreno cerca del cielo en San Martin, y para llegar hay que dar unas vueltas en sentido ascendente que ni le cuento... Pero nop, nada como el parque Nacional Lanin un dia de lluvia... Eso tampoco le hubiera gustado.

Mona!! Sip, tambien lo vi en mi casilla, y de hecho, uste' me hubiera ganado de mano a mi de no haber sido por Pablo que se avivo a tiempo... Esta gente que no se deja...