Otra Mente Brillante Arruinada por la Educación

10 abr. 2012

Chocolate


Nos fuimos por el fin de semana largo.
Porque hay que aprovechar, ¿vio? Los fines de semana no se dan muy a men- ¿cómo dice? No, sí, tiene razón, últimamente parece que crecieran en los árboles los fines de semana largos, así que vamos a dejar eso ahí.

En fín, decía, nos fuimos de viaje.
Aprovechamos e hicimos peregrinación a visitar a mi viejo al campo en la provincia de Buenos Aires.
Una vez mas, manejé yo a través del desierto. Esta vez no hiperventilé al pasar los dos camiones que tuve que pasar. Grossa yo, gracias, gracias. Esta vez H casi hiperventila cuando tomé una curva muy rápido y casi tenemos un problema familiar... En mi opinión yo iba bien - si no nos fuimos a la cuneta, es un tilde en mi libro -, pero vaya uno a discutirle a él.

El plan, una vez llegamos allá, viendo que iba a ir toda mi flia y el lugar bajo techo iba a escasear, era pasar las noches en un hotel en el pueblo y pasar los días en el campo. Una vez visto el hotel - se le habían acabado las cocheras, la ventana de atrás daba a un baldío lleno de cajones de cerveza, una señora muy muy mayor me pidió permiso para tomar mate en la recepción y otra le preguntó a H si podía ajustarle la puerta que estaba rota, la heladerita hacía un ruido terrible, la ducha estaba torcida, la pileta estaba llena de gente y el colchón era durísimo - y una vez que nos enteramos que mis hermanos se habían bajado del plan, por lo que sobraba un poco de espacio en la casa, la primera noche le dijimos a la gente del front desk que muchas gracias, pero que nos había salido un asunto familiar y que mañana íbamos a hacer el check out, no se vayan a ofender, su hotel es diviiiiiiino, pero nos vamos.

Jugamos un par de juegos de mesa, y perdí en una partida de Carioca - no juego a la Carioca desde hace doce años, así que no veo el mérito de que me hayan ganado, pero bueno, no voy a andar desmereciéndo...

Fuimos al sábado a la mañana a la zapatería Carlitos - donde siempre compro zapatillas para los críos cuando estoy de paso porque nunca hay que subestimar los precios cuando uno está lejos de una ciudad capital - y le compré zapas a la Ro.
Una con brillitos.
No, no me están entendiendo, no con un par de brillitos sobre los costados, no. Unas que eran todos brillitos. Toda la zapatilla brilla. Es una bola de espejos hecha zapatillas. Pero su tía Fe se las avaló - "sí, Ro, me encantan, son re lindas, las podés usar en todas partes" - así que no hubo como escapar. Por suerte, y como decía al principio, no eran caras, así que usaremos anteojos de sol para mirarlas y listo.

H hizo asado a la parrilla, la mujer de papá hizo pizzas a la parrilla, y Santi, el marido de mi hermana Fe, hizo pollo a la parrilla, así que hay que decir que la parrilla la aprovechamos bien.

Mis niños, junto a su mini tía Z, aprovecharon el espacio de la pampa chata para jugar, correr, saltar, trepar y ensuciarse bien, y el último día, a la tardecita, cuando nadie miraba - porque estábamos todos adentro jugando a la Carioca a la que me ganaron porque hace doce años que no jugaba a la Carioca... digo... - se metieron los tres con ropa y todo adentro del tanque australiano a medio llenar.
"Lo que pasa es que queríamos meter los pies, así que nos sacamos los zapatos y nos arremangámos los pantalones, pero había tierrita en el fondo, así que Zeke se resbaló y cuando Ro lo quiso ayudar, Rorro se resbaló y yo la quise levantar a ella y me patiné... y ya estábamos todos mojados así que nos pusimos a jugar... ", me explicó mi hermana Z, mientras temblaban los tres y los envolvíamos con toallas.
Qué bárbaro.
Les tendría que haber sacado una foto, ratas pasadas por agua, hechos una sopa, que sólo avisaron lo que pasó porque no podían salir del tanque y hubo que ir a pescarlos, que si no hubieran tratado de secarse afuera y hoy tendríamos tres pulmonías y no sólo una laringítis - sí, la Ro, porque yo tengo ese tipo de suerte.

Hicimos una búsqueda del tesoro con los huevos de Pascua - todo gracias a mi hermana Fe, que es mejor que yo a la hora de pensar en eso, yo los hubiera escondido a mi espalda, hubiera preguntado en qué manos están y ya, no me jodan - y los críos la pasaron bomba, corriendo de acá para allá en busca de las pistas. Hubo un par de quejas cuando las pistas estaban muy lejos - mi niña bufó cuando la pista número seis los mandó hasta la tranquera del potrero de al lado - pero fuera de ese detalle, dio gusto verlos correr de acá para allá.

Mi sobrina, Rosita, dio sus primeros pasos, para beneficio de la muchachada que sólo la ve un par de veces al año - "¡Ro-si-ta! ¡Ro-si-ta! ¡Ro-si-ta!" y se carcajeó de todo. Excepto cuando me la dejaron a mí un minuto para que la mirara y se fue de cabeza tratando de agarrar una botellita de plástico. Así no me la van a prestar mas a esa nena, no importa que yo tenga pruebas de que tengo dos que sobrevivieron a esa edad.

Yo aproveché para hacer tiempo con mi familia, que no la veo muy seguido - esto de vivir lejos, que lo tiro´e las patas.

Y nos volvimos - una vez mas crucé el desierto y esta vuelta me cuidé de no hacer maniobras bruscas para que el hombre de mi casa no tuviera problemas cardíacos antes de los cuarenta. Frené como una lady y no mecí el auto mas de una vez.

Llegamos a casa el domingo a la hora del té, como para sacarme los zapatos y disfrutar del final de la tarde.
En total, una excelente Pascua de Resurrección.

5 comentarios:

GABU dijo...

A mí las 'cuascuas' me agarraron despistada,como que llegaron muy de golpe,digamos...

Y todavía no logro entender eso de que un supuesto 'conejo de pascuas' hace travesuras escondiendo sorpresas!!!!

P.D.:¿Desde cuándo importamos la tradición (?) del travieso conejillo... ¬¬?
Lo peor es que en mi situación no había ni medio peque siquiera gestándose,nosésimesplico... ¬_¬

BESOS Y HEPATALGINAS ://

Yoni Bigud dijo...

La felicito por su viaje 100% familiar. Con tanto crío dando vueltas entre tranqueras y tanques australianos, es un mérito haber regresado sin heridos. No siempre se tiene esa suerte.

Un saludo.

Dany dijo...

Era chocolate o Los Campanelli? Me ha confundido.

Zeithgeist dijo...

aaaaaaaaaaaaaa que envidia me das!N Nada como tener esos campos pa ir a juntarse en manada y comer omo si fuera la ultima vez.
Todavía me acuerdo la impresion (grata os corse, que emozion puta madre) que me llevé cuando entré a una despensa grande en el campo de la flia de mi vieja en uno de mis merodeos, y me tope con cientos de salames colgando del techo... YO que jamas habia visto uno q no estuviera en la gondola del super..
Snif...

Damaduende dijo...

¿Cómo que llegaron de golpe, Gabu? Yo las vengo planeando desde hace meeeeses, mireloqueledigo...
Bueno, no meses, pero un rato, porque juntarnos a todos no es moco´e pavo.
Lo del conejo sí lo entiendo, es eso de la fertilidad y bla bla bla... Y lo del huevo, idem. El chocolate es lo que me pierde. ¿Cuándo la fertilidad se convirtió en chocolate? No me quejo, pero ... no lo entiendo... :)
Y sí, sin críos no es tan entretenido el asunto, tesplicás ferpéctamente.
Besote - gracias por el hepatalgina :)


Gracias, sr Bigud. Yo todavía estoy impresionada que sólo hayamos traído una laringitis de nada...
Saludos :)


Iba a poner los Campanelli, Dany, pero después me di cuenta de que no éramos tantos, y cuando lo iba a cambiar, se ve que apreté algo que no era y pufffff, zarpó el posto sin mi permiso y fue y se subió a internet solo.
Tienen vida propia algunas cosas, casi que le digo.
El chocolate siempre garpa de todas maneras.


Sip, Zeith, es básicamente lo que uno mas hace. No estás terminando el té que ya estás organizando la cena... Mas que nada porque no hay mucho mas para hacer, pero igual se van de bien los días entre parientes, espacio y morfi...
No había salames colgando del techo, creo que eso fue una de las contras del fin de semana, ahora que me lo hacés notar... Pero voy a solucionarlo para la próxima.
Saludos.